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Alejandro de Trales

Alejandro de Trales

Alejandro de Trales o Tralles. (Ἀλέξανδρος ὁ Τραλλιανός en griego. Alexander Trallianus, en latín)

Nació en Trales en Lidia (actual Aydın, Turquía) en el año 525 d. c. en el seno de una familia de reputados intelectuales.  Muere en Roma en el año 605 d.C.

Su padre, Estéfano, era médico, y entre sus hermanos destacaron Antemio de Trales (coarquitecto de la basílica de Santa Sofía en Constantinopla), Dioscoro (médico), Metrodoro (gramático) y Olimpio (jurista).

Tras formarse en medicina —probablemente en Alejandría—, viajó por diversos territorios del Mediterráneo, Grecia, Italia, Hispania y la Galia. Se estableció finalmente en Roma, donde ejerció con gran prestigio durante sus últimos años hasta su muerte.

Médico de gran experiencia y fama. Ejerció la medicina y escribió su gran obra en la vejez y no es solo un compilador sino que tiene experiencia y la refleja en sus escritos afirmando cuestiones médicas originales suyas por su propia experiencia.

Era cristiano y en su obra en ciertos tratamientos médicos aconseja recitar alguna oración y así refiere:

En la fiebre intermitente recomienda: «Recoja hojas de oliva antes de la salida del sol, escriba en ella con tinta común κα ροι α y cuélguelo alrededor del cuello «.

Para exorcizar la gota, dice, » Te conjuro por el gran nombre Ἰαὼ Σαβαὼθ «(Iao Sabaoth), y un poco más adelante: «Te conjuro con los santos nombres Ἰαὼ, Σαβαὼθ, Ἀδοναὶ, Ἐλωί «(Iao, Sabaoth, Adonai, Eloi),

 

Alejandro de Trales escribió:

Therapeutika o (Tratado de Patología y Terapéutica) también su obra se ha titulado en latín “Alexandri Yatros Practica”,

Realiza descripciones detalladas de los helmintos intestinales y sus tratamiento

Clasificó los tipos de cefaleas y abordó afecciones como la melancolía, la frenitis y la epilepsia.

Dedicó parte de sus escritos a las patologías oculares.

Priorizó remedios suaves antes de recurrir a purgas drásticas. Introdujo el uso intensivo del ruibarbo y el cólchico para la gota. Junto con la farmacopea científica, incorporó amuletos, fórmulas mágicas y encantamientos populares para mitigar la ansiedad de los enfermos graves.

Los libros que comprende la obra “Therapeutika”, algunos se perdieron, pero Alejandro de Trales trata lo siguiente:

  • Libro I (Cabeza y cuero cabelludo): Trata la alopecia, la caspa, las lesiones del cuero cabelludo y las cefaleas (distinguiendo entre cefalea común, hemicránea y cefalalgia crónica).
  • Libro II (Afecciones oculares): Analiza las inflamaciones, cataratas, dolor ocular y alteraciones de la visión.
  • Libro III (Oídos, nariz y boca): Cubre la otitis, la sordera, los zumbidos, las hemorragias nasales y las afecciones dentales.
  • Libro IV (Cerebro y sistema nervioso): Aborda patologías complejas como la epilepsia, el letargo, la frenitis y la melancolía.
  • Libros V y VI (Aparato respiratorio y garganta): Dedicados a la angina, la tos, la hemoptisis (expectoración de sangre) y la tisis (tuberculosis).
  • Libros VII y VIII (Aparato digestivo y estómago): Trata la gastritis, el hipo, la cólera, las náuseas y los trastornos del apetito.
  • Libro IX (Hígado y bazo): Analiza la ictericia, la inflamación hepática y la hidropesía (edema).
  • Libro X (Intestinos y parasitología): Describe en detalle las disenterías y los gusanos intestinales (ascaris, oxuros y tenias), aportando remedios específicos para cada tipo de parásito.
  • Libro XI (Aparato urinario y reproductor): Afecciones renales, cálculos en la vejiga y patologías del aparato genital.
  • Libro XII (Podagra y dolor articular): Centrado monográficamente en la gota y el reumatismo articular.

 

El aporte más célebre de Alejandro de Trales a la farmacología histórica se encuentra en el Libro XII, donde introduce el cólchico (Colchicum autumnale, conocido en la época como hermodactylos o «dedo de Hermes»). Aunque la planta ya se conocía en la Antigüedad (mencionada de pasada por Dioscórides), Alejandro de Trales fue el primer médico en prescribirla formalmente como un tratamiento específico y rápido para los ataques agudos de gota, diferenciando la podagra de otros dolores articulares generales. Comprendió que la planta tenía una acción purgante drástica sobre el humor que se asentaba en las articulaciones. Para reducir la severidad de sus efectos secundarios digestivos (diarrea intensa y vómitos), formulaba el hermodactylos en combinación con correctivos carminativos como el jengibre, el comino o el pimentero. El principio activo del cólchico, el alcaloide conocido hoy como colchicina, sigue siendo un fármaco de primera línea en la medicina moderna para el tratamiento de la artritis gotosa aguda, lo que convierte la prescripción de Alejandro de Trales en uno de los aciertos farmacológicos más duraderos de la historia médica.

 

 

Manuscritos conservados de la obra de Alejandro de Trales

Codex Parisinus graecus 2183, 2184 y 2185 (Bibliothèque nationale de France): Colección clave para la reconstrucción del texto original de la Therapeutika.

Codex Laurentianus plut. 74 (Biblioteca Medicea Laurenziana, Florencia): Contiene importantes fragmentos y tratados del autor integrados en antologías médicas bizantinas.

Codex Marcianus graecus 276 (Biblioteca Marciana, Venecia).

 

Manuscritos laticos que se traducen al latín de la obra de Alejandro de Tralles se les denomina “Practica Alexandri o Alexander Trallianus”

A diferencia de otros autores griegos que tardaron siglos en ser traducidos, la obra de Alejandro se tradujo al latín de manera muy precoz, posiblemente entre los siglos VI y VII en Rávena o Roma. Esta versión latina no fue una mera traducción literal, sino una adaptación compilatoria que incluyó adiciones de otros autores como Galeno, Filagrio y Filúmeno.

 

Manuscrito de Fleury ( Se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia en París.)  Datado hacia el año 800 d.C., es el manuscrito en latín más antiguo conservado de la obra de Alejandro. Constituye un testimonio histórico excepcional de la recepción de la medicina bizantina en la Europa altomedieval.

Manuscrito de Cambridge, Gonville and Caius College, MS 400/729: Un célebre manuscrito del siglo XIII que contiene la Practica Alexandri. Muestra cómo el texto se dividió en latín en tres grandes secciones y cómo circuló intensamente por los scriptoria europeos.

A partir del siglo IX, en el marco del movimiento de traducción impulsado en Bagdad (la Bayt al-Hikma o Casa de la Sabiduría). La obra fue traducida al siriaco y posteriormente al árabe, atribuida en parte al círculo de Hunayn ibn Ishaq (Johannitius). Alejandro era conocido en el mundo islámico como Iskandar al-Tralli. Aunque gran parte de la traducción árabe completa se dispersó en breviarios, se conserva copiosamente citada en el Kitab al-Hawi (Continens) de Rhazes (Al-Razi), quien utilizaba las observaciones clínicas de Alejandro como estándar contrastivo.

Las primeras ediciones impresas (incunables y ediciones quinientistas) de las obras del médico bizantino Alejandro de Tralles (Alexander Trallianus, siglo VI) circularon tempranamente en latín antes de la publicación de su texto original en griego.

Primeras ediciones latinas (Incunables y s. XVI)

Practica Alexandri yatros seustis cum expositione gressi. Lyon (1504).

Portada de la obra de Alejandro de Trales. Lyon.  Año 1504

Primera edición impresa en latín de su compendio médico principal (Therapeutica). Fue editada por François Fradin e incluyó glosas y comentarios medievales.

Practica Alexandri medica. Venecia (1508, 1517):

Reediciones en los talleres venecianos de Giunta y Locatellus, muy difundidas entre las facultades de medicina renacentistas.

 

De podagra (Sobre la gota): Impreso de forma independiente en varias colecciones médicas en Estrasburgo y Venecia durante la década de 1530.

 

De re medica libri XII. Basilea (1533). Traducción latina más rigurosa y depurada, realizada por el humanista Alban Thorer (Albanus Torinus) y publicada por el impresor Andreas Cratander.

 

Βιβλία ἰατρικά  o Therapeutica y De febribus. Paris (1548). Primera edición en griego (Editio Princeps). Editada por el humanista e impresor Robert Estienne (Robertus Stephanus). Es la primera vez que la obra se imprimió en su lengua original (griego bizantino), fijando el texto de los 12 libros de la Therapeutica y sus tratados sobre las fiebres (De febribus).

 

De Lumbricis en Venecia en 1570. (Sobre los parásitos intestinales): Traducido al latín por Hieronymus Mercurialis)

La Ginecología de Aecio de Amida

La Ginecología de Aecio de Amida

La Ginecología de Aecio de Amida está contenida en el Libro XVI su obra Libri Medicinales o Tetrabiblon)

Comprende un conjunto estructurado en 114 capítulos donde Aecio sintetizó de manera sistemática los saberes ginecológicos de autores clásicos como Sorano de Éfeso, Galeno, Philoumenos, Rufo de Éfeso, Leónidas y Antilo, añadiendo sus propias observaciones y remedios contemporáneos bizantinos.

Portada de la obra de Aecio de Amida. Edición en Basilea del año 1535

El libro XVI de Aecio de Amida contiene 114 capítulos dedicados a la Ginecología que tratan de: Higiene de la Mujer. Enfermedades Ginecológicas. Embarazo, parto y Enfermedades de la mama.

Describe la matriz (hystera o metra), el cuello uterino (bythos), la vagina (kolpos) y las partes externas.

Describe también unas estructuras anatómicas por donde transcurre la semilla del ovario que posteriormente se denominaron las Trompas de Falopio.

Aecio dice:

“Durante el coito el útero atrae la semilla del ovario a través de los lomos retorcidos”

“El semen está ya preparado a los catorce años “

“Cuando la concepción es peligrosa para la mujer, para evitar la concepción puede untarse la boca de la matriz con diversas substancias, como miel u opobálsamos.”

“Las menorragias y las amenorreas son producida por los desequilibrios de los humores y por los cambios de temperatura.

“La menstruación comienza a los catorce años”

“Las estériles y las embarazadas, las cantantes y las danzarinas no menstrúan, en estas el ejercicio consume la sangre y las mujeres flacas y las gordas raramente conciben, si las obesas conciben, su descendencia es enfermen, y por regla general pierden poca sangre, ya que las obesas tienen poca sangre en sus venas, pues la consumen para formar grasa.”

“Los abortos debe evitarse en los meses segundo y cuarto, siendo únicamente el tercero el propio para ellos. Si sucede la paciente debe ayunar, tomar baños de asiento, aplicarse taponamientos empapados en vino y sangrarse, si es necesario, se emplearán pesarios de lirio, gálbano y trementina. Como dice Aspasia para la prevención de los abortos es necesario que la paciente evite los ejercicios violentos, las caídas, los alimentos indigestos y el estreñimiento. Aspasia recomienda los laxantes como el ruibarbo, la lechuga, la romaza y las malvas”.

“Para provocar el aborto se debe realizar al décimotercio día después de la falta de la menstruación. La paciente debe ser zarandeada por varias personas o levantar cargas pesadas, darse duchas de hierbas fuertes, tomar baños de asiento calientes y beber una infusión hecha de raíces de ruda, artemisia, bilis de buey, elaterio, ajenjo y raíces de violeta. Tiene que aplicarse cataplasmas en el abdomen. Al cuarto mes el fruto de la concepción ha perecido y se produce el aborto, tras el cual hay que sangrar abundantemente a la mujer. “

“La exploración vaginal debe realizarse con dos dedos de la mano izquierda, en tanto que la mano derecha palpa la parte inferior del abdomen, para la retroversión uterina la comadrona debe introducir el dedo en el recto y lleve el útero a su sitio”

 

“En los partos difíciles y cuando el introito es estrecho Aspasia dice que el tratamiento consiste en la aplicación a la vulva de lociones calientes de aceite de oliva, malvas, semilla de lino, grasa de un nido de golondrinas y hierbas. Si la placenta esta adherida, la paciente debe cerrar la boca y las fosas nasales y expulsarla.

“Las hemorragias después del parto o aborto, o ser producidas por una erosión del cuello, pueden ser tratadas con pesarios vaginales con medicamentos astringentes y aplicación de ventosas. En casos muy graves se trata con vendajes en torno a las axilas e ingles“

“Las ulceraciones del cuello de la matriz se pueden observar con la “dioptra” (espéculo vaginal) como dice Arquígenes Es necesario insertar las hojas de modo que el tornillo (del especulo) mire hacia arriba y es igualmente necesario que el cirujano sostenga la dioptra mientras el asistente gira el dornillo de modo que las paredes de la vagina se separen con como las hojas del instrumento por separado, después de lo cual el absceso debe palparse ligera y suavemente… “Puede verse la verruga en la vagina, roja y sanguinolenta. Se diagnostica por inspección a veces sin medios artificiales y a veces con el uso de la dioptra”

“La parametritis que las denomina “αποστήματα μήτρας o De uteri abscessu” afirma que son inflamaciones de la matriz pueden ser agudas y crónicas y producen signos de fiebre, dolor pélvico localizado y secreciones vaginales. Primero se produce la inflamación y mas tarde se produce el absceso en el útero. De ahí que al principio haya solo signos de inflamación, pero a medida que se va desarrollando el absceso el dolor aumenta, con fiebres y escalofríos. Si la orina empieza a mostrar pus, el absceso se ha abierto en la vejiga y se le debe dar a la paciente leche y semillas de calabaza, baños de asiento y otras medicaciones. Si el pus invade la vagina deben usarse diversas irrigaciones, pero si se abre en el recto hay que inyectar directamente en él un cocimiento hecho con corteza de granada. Pero si el absceso se abre en la cavidad uterina, el dolor disminuye y el orificio del útero se reblandece. Entonces hay que dirigir al pus para que alcance la superficie, y cuando la piel se ha adelgazado lo suficiente se practica una abertura con una sonda en la parte mas prominente de la tumefacción, parte por la cual puede esperarse obtener la evacuación mas perfecta. Si la tumefacción es debida a un derrame de sangre, en lugar de la sonda aguda o del escalpelo debemos aplicar directamente el cauterio al vértice de la tumefacción y por este medio evacuar el pus. Sorano dice que cuando todo el utero era pútrido extirpa el útero y la mujer ha seguido viviendo.”

“En el absceso que está situado alrededor de la boca de la matriz, no debemos apresurarnos a recurrir a la incisión, sino esperar que la afección haya madurado y la inflamación haya alcanzado su mayor grado y estén adelgazadas la s parques que se hallan sobre el pus. Se coloca a la mujer en decúbito supino con las piernas flexionadas sobre el abdomen y los muslos separados uno de oro. Los brazos se hacen pasar por debajo de las piernas y se fijan con ligaduras adecuadas que pasen por su cuello. Colocada la paciente frente a una luz clara, el operador se sienta a su derecha y hace un examen con una “dioptra” proporcionada a la edad de la mujer. La profundidad de la vagina debe medirse con una sonda, no sea que el tallo de la dioptra sea demasiado largo y comprima el útero. Si se encuentra que la dioptra es más larga que la vagina, deben colocarse compresas plegadas en los labios o lados del pudendo de modo que la dioptra pueda apoyarse firmemente en ellas. Entonces se introduce, estando el tornillo en la parte superior; y la dioptra debe sostenerla el cirujano, pero el tornillo lo hará girar el ayudante, para que al separarse las valvas de la dioptra la vagina pueda distenderse. Si al quedar al descubierto, el absceso se encuentra blando, se divide su vértice con el escalpelo o con la sonda aguda, y después de evacuado el pus se coloca en la incisión unas muchas muy blandas empapadas en esencia de rosas, o mas bien lejos de la abertura en la vagina de la paciente, a fin de no producir compresión. “

“En las estenosis y rigidez del cuello de la matriz, requiere tratamiento, ya que la mujer puede hacerse estéril o experimentar dificultades en el parto.  Se deberá dilatar el cuello con baños calientes y pesario, y luego con trozos de esponja seca de diferentes tamaños, con hilos atados a los mismos para tirar de ellos y dilatar el cuello.

“Las ulceraciones según Arquígenes dice que son a menudo debidas a flujo corrosivo, a lesiones consecutivas debidas al empleo de drogas acres, a la abertura de un absceso, a la distocia que requiere la extracción forzada de la cabeza y a otras corrupciones semejantes.”

“Los prolapsos del útero como dice Aspasia son debidas a que las venas procedentes del hígado se hallan tan llenas que el peso de los intestinos y el flato desplaza al útero de su situación normal, se recomienda el taponamiento de alquitrán, betún o aceite caliente y reponer el utero con los dedos.”

 

“En los cálculos de la vejiga urinaria femenina no son frecuentes porque la vía de la orina de la mujer es amplia y recta. Pero si existe calculo se introduce en la vagina dos dedos de la mano izquierda, la derecha comprime la vejiga a través del abdomen y empuja el cálculo, al que hace pasar a través del esfínter del cuello de la vejiga, y así luego puede incidir sobre el cálculo palpable inmediatamente por encía de los labios y extraerlo con pinzas.

 

“El karkino de la mama puede estar ulcerado o no, pero en todos los casos la masa mamaria es desigual y resistente a la presión, pues posee raíces extensas y va acompañado de venas varicosas, variando su color gris ceniza al rojo, púrpura y has negro. El dolor es difuso y penetrante. Hay con frecuencias tumefacción e inflamación simpáticas de la axila, que se extienden incluso a la clavícula y omóplato. Las cabezas de amapola alivian el dolor. En los casos operables se utilizará el cauterio que mata la enfermedad y detiene así mismo la hemorragia. Leonidas y Antilo realizan la extirpación de la mama en los casos más leves. “

 

“La ninfa (clítoris) es un cuerpo muscular o dermoide situado por encima de las comisuras de los labios y exactamente donde está el meato urinario. En algunos casos es tan grande que ofrece una deformidad vergonzosa y al ser irritado por el contacto de las ropas de la mujer se excita para el amor. La costumbre egipcia es amputarlo antes de que crezca, especialmente en la época en que la mujer es núbil. La operación se practica así: Se sienta a la niña con la espalada apoyada en una silla, y el ayudante, un adulto fuerte sentado junto a ella, coloca sus brazos bajo la región poplítea de la paciente para dominar sus piernas y el resto de su cuerpo. Entonces el cirujano, en pie frente al ayudante, hace presa en el clítoris con unas pinzas grandes y tira de él sosteniendo las pinzas con la mano izquierda, mientras que con la derecha secciona el órgano cerca de los dientes de la pinza. Es necesario señalar bien la longitud del órgano que pretendemos extirpara fin de no arrancar el clítoris por sus mismas raíces, sino quitar solamente la parte superflua. Para ello debe resecarse junto a los dientes de la pinza, pues el órgano que operamos tiene una consistencia parecida a la de la piel y puede estirarse mucho hacia fuera, y a menos que se observe muy cuidadosamente este punto es muy fácil realizar la sección mas allá de los límites convenientes, a lo que sigue una retracción de la parte, que los griegos han denominado “ροές o rhoeas”.

 

Aecio de Amida

Aecio de Amida (en latín Aëtius Amidenus)

Nació en el año 502 d. C., en Amida (actual Diyarbakır, Turquía), en la región de Mesopotamia. Muere en Alejandria en el año 575 d.C.

Fue un destacado médico griego bizantino y uno de los principales compiladores de la medicina de la Antigüedad Tardía. Se formó en la célebre escuela médica de Alejandría, el centro de conocimiento más importante de la época.

Durante su estancia o viajes por esta región, también visitó zonas cercanas como las minas de cobre de Soli en Chipre, Jericó y el Mar Muerto.

Ejerció la medicina en Constantinopla. Fue médico del emperador Justiniano I.  En los manuscritos históricos de Focio se le atribuye en Constantinopla el título oficial de komēs opsikiou (en latín, comes obsequii), que lo acreditaba como jefe o alto oficial del séquito y la guardia del emperador.

Se le considera uno de los primeros médicos griegos de fe cristiana de los que se tiene registro formal. Su actividad se sitúa entre finales del siglo V y principios del VI, dado que menciona en sus obras al patriarca Cirilo de Alejandría (fallecido en 444) y a Alejandro de Trales, quien lo citó a mediados del siglo VI.

Escribió:

Libri Medicinales (Tetrabiblon): es una especie de enciclopedia de la medicina de su época.  Es un tratado en 16 libros (dividido posteriormente en cuatro partes o tetrabiblos) que recopila de manera sistemática el saber médico clásico de autores como Galeno, Sorano de Éfeso, Oribasio, Dioscórides y Antilo, conservando fragmentos de obras antiguas hoy perdidas.

El Libro XVI está dedicado íntegramente a las enfermedades de la mujer, la concepción, el parto y los remedios ginecológicos, constituyendo una de las fuentes antiguas más completas sobre el tema.

Detalló con precisión patologías oculares (Libro VII) y técnicas quirúrgicas como el tratamiento de los aneurismas y la extracción de cuerpos extraños

A la par de remedios farmacológicos rigurosos, incorporó fórmulas y amuletos populares o cristianos (como plegarias para atragantamientos), reflejo de las costumbres mixtas de la medicina bizantina temprana.

 

La obra de Aecio de Amida es fundamentalmente una enciclopedia sintética de la medicina greco-romana. Su valor radica no solo en el ordenamiento de los conocimientos de su época, sino en que actuó como un filtro conservador que rescató pasajes enteros de tratados antiguos hoy desaparecidos.

Principales Autores Clásicos y su Impacto

  • Galeno de Pérgamo (Siglo II d. C.): Es la columna vertebral de la patología, la fisiología humoral y la terapéutica en el Tetrabiblon. Aecio adopta la teoría galénica de los cuatro humores y la doctrina clínica del médico de Pérgamo como marco doctrinal absoluto.
  • Sorano de Éfeso (Siglo II d. C.): Representa la fuente primordial para la sección de ginecología, obstetricia y neonatología (especialmente en el Libro XVI). Aecio preservó la metodología anatómica y clínica de Sorano, máxima autoridad de la escuela metódica.
  • Pedanio Dioscórides (Siglo I d. C.): Es el modelo de los primeros libros del Tetrabiblon dedicados a la materia médica. Aecio extrae de su obra De Materia Medica las propiedades de las plantas, minerales y sustancias animales, reorganizándolas con un criterio más sistemático y práctico para la confección de recetas.
  • Oribasio de Pérgamo (Siglo IV d. C.): Constituye el precedente directo de Aecio como compilador bizantino. Aecio utilizó las Colecciones Médicas de Oribasio como guía estructural, aunque simplificando el texto para hacerlo más accesible al médico práctico.
  • Antilo y Leonidas (Siglos II y III d. C.): Dos de los más notables cirujanos del Imperio Romano. Gracias a Aecio se conservan las descripciones quirúrgicas de Antilo sobre el tratamiento de aneurismas, traqueotomías y cataratas, así como las técnicas de mastectomía descritas por Leonidas.
  • Rufus de Éfeso, Filúmeno y Arquígenes: Aecio cita ampliamente sus tratados sobre enfermedades renales, de la vejiga y patologías digestivas, preservando pasajes clave que de otro modo se habrían perdido.

 

Solía encabezar o cerrar los capítulos citando textualmente el nombre del autor original del que extraía la doctrina (ej. «De las enseñanzas de Sorano», «Según Galeno»). Depuró las discusiones teóricas o filosóficas prolongadas de Galeno, centrándose en el diagnóstico clínico, la sintomatología y la formulación farmacológica directa. Aunque respetó la tradición clásica, integró por primera vez fármacos y remedios exóticos procedentes de Oriente (como el alcanfor o el clavo) que empezaban a llegar a la Constantinopla bizantina.

Aecio como era un médico cristiano en algunos aspectos de su obra introduce algunas oraciones invocando a Dios y en algunas partes de su obra dice que cuando se prepare un emplasto debe repetirse varias veces la siguiente oración: “El Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob den virtud a este medicamento”. Para extraer un trozo de hueso de la garganta recomendaba gritar en alta voz la siguiente oración: “Como Jesucristo levantó a Lázaro de la tumba, y Jonás salió de la ballena, así Blas, el mártir y servidor de Dios, manda: Hueso sal fuera y veta abajo”

La transmisión de la obra de Aecio de Amida (Libri Medicinales (16 libros) se esctruturaron habitualmente en 4 libros o Tetrabiblon) está escrita en griego antiguo, transmitida a través de importantes manuscritos bizantinos y traducciones posteriores al latín. Los Libri Medicinales (16 libros) se estructuraron habitualmente en cuatro tetrabiblos (grupos de cuatro libros).

 

Principales Manuscritos:

 

Biblioteca Apostólica Vaticana: Conserva algunos de los testimonios más valiosos del texto griego, como el Vaticanus Graecus 288 (contiene los Libros I-VIII) y otros códices vaticanos que preservan los tratados dedicados a la oftamología y la ginecología.

Biblioteca Médicis Laurenciana (Florencia): Posee varios manuscritos clave (Codex Laurentianus 75.11 y 75.19), redactados en los siglos XII y XIII, esenciales para la fijación del texto de los Libros IX al XVI.

Biblioteca Nacional de Francia (París): Conserva varios códices grecolatinos (como el Parisinus Graecus 2185 y 2188), fundamentales para el estudio del texto griego original.

 

Primeras Ediciones Impresas en Griego (Editio Princeps)

A diferencia de otros médicos de la Antigüedad, la edición en su lengua original (griego) se publicó de forma incompleta en el siglo XVI:

Aëtii Amideni Quemada medicinalis tetrabiblos, hoc est quadruplicis libri . Primera edición en griego (Libros I a VIII). Imprenta / Editor: Imprenta Aldina (herederos de Aldo Manuzio) en Venecia. Año 1534.

 

Las Primeras Ediciones y Traductores al Latín

Dado que la edición griega estaba incompleta, la medicina renacentista conoció y estudió a Aecio fundamentalmente a través de traducciones latinas humanistas, que se anticiparon y completaron a las ediciones en griego:

Aëtii Amideni Medici Clarissimi Contractae ex Veteribus Medicinae Sermones XVI…, publicada en Basilea por Hieronymus Froben en 1542 (reeditada posteriormente en Venecia y París). Es la primera versión completa al latín de los 16 libros.

Giovanni Battista Montano (Montanus): Tradujo varias secciones de los Libri Medicinales en Venecia (década de 1530).

En Lyon (Lugduni) se imprimieron varias de sus ediciones más importantes. LVGDVNI en su grafía latina original con u/v) es el topónimo latino impreso en las portadas renacentistas para la ciudad de Lyon (Lugdunum).

  • 1504 (Edición Príncipe Latina): Impresa en Lyon por François Fradin (Lugduni : impr. per Franciscum Fradin) bajo el título Alexandri Tralliani… Libri duodecim, editada por el médico francés Jacques Despart (Jacobus de Partibus).
  • 1575 / 1576: Edición muy difundida en octavo y sextodecimo impresa por Antoine de Harsy en Lyon (Lugduni : apud Antonium de Harsy) con la traducción latina corregida de Johann Günther von Andernach.

 

 

Ediciones críticas modernas en griego:

No fue hasta el siglo XX cuando se realizó una edición crítica del texto griego completo en el Corpus Medicorum Graecorum (CMG VIII, 1-2), coordinada por el filólogo Alexander Olivieri (publicada entre 1935 y 1950 en Berlín

 

Aecio de Amida

Aecio de Amida

Aecio de Amida (en latín Aëtius Amidenus)

Nació en el año 502 d. C., en Amida (actual Diyarbakır, Turquía), en la región de Mesopotamia. Muere en Alejandria en el año 575 d.C.

Fue un destacado médico griego bizantino y uno de los principales compiladores de la medicina de la Antigüedad Tardía. Se formó en la célebre escuela médica de Alejandría, el centro de conocimiento más importante de la época.

Durante su estancia o viajes por esta región, también visitó zonas cercanas como las minas de cobre de Soli en Chipre, Jericó y el Mar Muerto.

Ejerció la medicina en Constantinopla. Fue médico del emperador Justiniano I.  En los manuscritos históricos de Focio se le atribuye en Constantinopla el título oficial de komēs opsikiou (en latín, comes obsequii), que lo acreditaba como jefe o alto oficial del séquito y la guardia del emperador.

Se le considera uno de los primeros médicos griegos de fe cristiana de los que se tiene registro formal. Su actividad se sitúa entre finales del siglo V y principios del VI, dado que menciona en sus obras al patriarca Cirilo de Alejandría (fallecido en 444) y a Alejandro de Trales, quien lo citó a mediados del siglo VI.

Escribió:

Libri Medicinales (Tetrabiblon): es una especie de enciclopedia de la medicina de su época.  Es un tratado en 16 libros (dividido posteriormente en cuatro partes o tetrabiblos) que recopila de manera sistemática el saber médico clásico de autores como Galeno, Sorano de Éfeso, Oribasio, Dioscórides y Antilo, conservando fragmentos de obras antiguas hoy perdidas.

El Libro XVI está dedicado íntegramente a las enfermedades de la mujer, la concepción, el parto y los remedios ginecológicos, constituyendo una de las fuentes antiguas más completas sobre el tema.

En Lyon (Lugduni) se imprimieron varias de sus ediciones más importantes. LVGDVNI en su grafía latina original con u/v) es el topónimo latino impreso en las portadas renacentistas para la ciudad de Lyon (Lugdunum).

En 1504 se imprimió la edición Príncipes Latina.  Impresa en Lyon por François Fradin (Lugduni : impr. per Franciscum Fradin) bajo el título Alexandri Tralliani… Libri duodecim, editada por el médico francés Jacques Despart (Jacobus de Partibus).

En 1575 / 1576 se edito la más difundida en octavo y sextodecimo impresa por Antoine de Harsy en Lyon (Lugduni : apud Antonium de Harsy) con la traducción latina corregida de Johann Günther von Andernach.

Portada de la edición de la obra de Aecio de Amida en Lyon (en latín Lvgdvni o Lugduni) del año 1549.

Detalló con precisión patologías oculares (Libro VII) y técnicas quirúrgicas como el tratamiento de los aneurismas y la extracción de cuerpos extraños

A la par de remedios farmacológicos rigurosos, incorporó fórmulas y amuletos populares o cristianos (como plegarias para atragantamientos), reflejo de las costumbres mixtas de la medicina bizantina temprana.

 

La obra de Aecio de Amida es fundamentalmente una enciclopedia sintética de la medicina greco-romana. Su valor radica no solo en el ordenamiento de los conocimientos de su época, sino en que actuó como un filtro conservador que rescató pasajes enteros de tratados antiguos hoy desaparecidos.

Principales Autores Clásicos y su Impacto

  • Galeno de Pérgamo (Siglo II d. C.): Es la columna vertebral de la patología, la fisiología humoral y la terapéutica en el Tetrabiblon. Aecio adopta la teoría galénica de los cuatro humores y la doctrina clínica del médico de Pérgamo como marco doctrinal absoluto.
  • Sorano de Éfeso (Siglo II d. C.): Representa la fuente primordial para la sección de ginecología, obstetricia y neonatología (especialmente en el Libro XVI). Aecio preservó la metodología anatómica y clínica de Sorano, máxima autoridad de la escuela metódica.
  • Pedanio Dioscórides (Siglo I d. C.): Es el modelo de los primeros libros del Tetrabiblon dedicados a la materia médica. Aecio extrae de su obra De Materia Medica las propiedades de las plantas, minerales y sustancias animales, reorganizándolas con un criterio más sistemático y práctico para la confección de recetas.
  • Oribasio de Pérgamo (Siglo IV d. C.): Constituye el precedente directo de Aecio como compilador bizantino. Aecio utilizó las Colecciones Médicas de Oribasio como guía estructural, aunque simplificando el texto para hacerlo más accesible al médico práctico.
  • Antilo y Leonidas (Siglos II y III d. C.): Dos de los más notables cirujanos del Imperio Romano. Gracias a Aecio se conservan las descripciones quirúrgicas de Antilo sobre el tratamiento de aneurismas, traqueotomías y cataratas, así como las técnicas de mastectomía descritas por Leonidas.
  • Rufus de Éfeso, Filúmeno y Arquígenes: Aecio cita ampliamente sus tratados sobre enfermedades renales, de la vejiga y patologías digestivas, preservando pasajes clave que de otro modo se habrían perdido.

 

Solía encabezar o cerrar los capítulos citando textualmente el nombre del autor original del que extraía la doctrina (ej. «De las enseñanzas de Sorano», «Según Galeno»). Depuró las discusiones teóricas o filosóficas prolongadas de Galeno, centrándose en el diagnóstico clínico, la sintomatología y la formulación farmacológica directa. Aunque respetó la tradición clásica, integró por primera vez fármacos y remedios exóticos procedentes de Oriente (como el alcanfor o el clavo) que empezaban a llegar a la Constantinopla bizantina.

Aecio como era un médico cristiano en algunos aspectos de su obra introduce algunas oraciones invocando a Dios y en algunas partes de su obra dice que cuando se prepare un emplasto debe repetirse varias veces la siguiente oración: “El Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob den virtud a este medicamento”. Para extraer un trozo de hueso de la garganta recomendaba gritar en alta voz la siguiente oración: “Como Jesucristo levantó a Lázaro de la tumba, y Jonás salió de la ballena, así Blas, el mártir y servidor de Dios, manda: Hueso sal fuera y veta abajo”

La transmisión de la obra de Aecio de Amida (Libri Medicinales (16 libros) se esctruturaron habitualmente en 4 libros o Tetrabiblon) está escrita en griego antiguo, transmitida a través de importantes manuscritos bizantinos y traducciones posteriores al latín. Los Libri Medicinales (16 libros) se estructuraron habitualmente en cuatro tetrabiblos (grupos de cuatro libros).

 

Principales Manuscritos:

 

Biblioteca Apostólica Vaticana: Conserva algunos de los testimonios más valiosos del texto griego, como el Vaticanus Graecus 288 (contiene los Libros I-VIII) y otros códices vaticanos que preservan los tratados dedicados a la oftamología y la ginecología.

Biblioteca Médicis Laurenciana (Florencia): Posee varios manuscritos clave (Codex Laurentianus 75.11 y 75.19), redactados en los siglos XII y XIII, esenciales para la fijación del texto de los Libros IX al XVI.

Biblioteca Nacional de Francia (París): Conserva varios códices grecolatinos (como el Parisinus Graecus 2185 y 2188), fundamentales para el estudio del texto griego original.

 

Primeras Ediciones Impresas en Griego (Editio Princeps)

A diferencia de otros médicos de la Antigüedad, la edición en su lengua original (griego) se publicó de forma incompleta en el siglo XVI:

Aëtii Amideni Quemada medicinalis tetrabiblos, hoc est quadruplicis libri . Primera edición en griego (Libros I a VIII). Imprenta / Editor: Imprenta Aldina (herederos de Aldo Manuzio) en Venecia. Año 1534.

 

Las Primeras Ediciones y Traductores al Latín

Dado que la edición griega estaba incompleta, la medicina renacentista conoció y estudió a Aecio fundamentalmente a través de traducciones latinas humanistas, que se anticiparon y completaron a las ediciones en griego:

Aëtii Amideni Medici Clarissimi Contractae ex Veteribus Medicinae Sermones XVI…, publicada en Basilea por Hieronymus Froben en 1542 (reeditada posteriormente en Venecia y París). Es la primera versión completa al latín de los 16 libros.

Giovanni Battista Montano (Montanus): Tradujo varias secciones de los Libri Medicinales en Venecia (década de 1530).

 

Ediciones críticas modernas en griego:

No fue hasta el siglo XX cuando se realizó una edición crítica del texto griego completo en el Corpus Medicorum Graecorum (CMG VIII, 1-2), coordinada por el filólogo Alexander Olivieri (publicada entre 1935 y 1950 en Berlín

 

Instrumental Ginecológico en el siglo IV d.C.

Instrumental Ginecológico en el siglo IV d.C.

El Instrumental Ginecológico en el siglo IV d.C. esta tomado de las referencias, menciones y descripciones de Oribasio de Pérgamo y provienen de su obra Colecciones Médicas (reorganizados y sintetizados también en el Libro IX de la Sinopsis para Eustacio y el Libro IV del Libro para Eunapio).

Instrumental de exploración y dilatación

Especulo vaginal (Dioptra / Speculum uteri): Dioptra (Especulo de tornillo. Instrumento metálico de bronce con dos o tres valvas articuladas accionadas por un tornillo sin fin (pēxidion).

Permitía ensanchar la vagina mediante presión mecánica controlada para inspeccionar el cuello uterino, evaluar laceraciones, detectar prolapsos o guiar la introducción de instrumentos en caso de fetos atravesados.

Espéculo vaginal griego (dioptra) del Museo Nacional de Atenas (Grecia)

Dilatadores de madera y estirax (Spathē / Pessoi):: Varillas cilíndricas o espátulas suavizadas recubiertas de aceites emolientes para dilatar gradualmente un cérvix rígido o espasmódico antes de intentar las maniobras manuales de versión podálica.

 

Instrumental de tracción y fijación (Embriotomía)

Cuando el feto había muerto en el claustro materno y no podía extraerse mediante versión podálica, Oribasio desaconsejaba la fuerza bruta e indicaba el uso de instrumental de fijación para evitar el colapso de la matriz.

 

Ganchos obstétricos ciegos y agudos (Ankistron / Uncus): Vástagos metálicos terminados en una curvatura o garfio, con la punta roma (para guiar) o afilada (para tracción).El cirujano introducía el gancho protegido por el dedo índice de una mano para no dañar las paredes vaginales. Se fijaba en puntos óseos sólidos del feto muerto (las cuencas de los ojos, la boca, detrás del oído o la clavícula) para ejercer una tracción continua y extraer el cuerpo.

 

Pinzas de tracción (Odonthagra / Tenacula).  Pinzas metálicas dentadas empleadas para sujetar partes blandas o fragmentos óseos durante el desmembramiento intrauterino.

 

Bisturí embrionario o anular (Spathion / Machairion): Cuchillo pequeño cuya hoja podía deslizarse o esconderse en un estuche para ser introducido de forma segura dentro del canal del parto. Utilizado para realizar la decapitació fetal (decapitatio), la evisceración del tórax/abdomen o la sección de extremidades cuando el feto impactado impedía el parto natural.

Perforador craneal (Spathē kinetē / Cranoclastes arcaico): Instrumento punzante diseñado para perforar la bóveda craneal del feto en presentaciones de cabeza encajadas e inamovibles. Al colapsar el cráneo y permitir la salida del contenido cerebral, disminuía el diámetro de la cabeza y facilitaba su extracción con el gancho.

 

Sonda uterina (Mēlotē) Varilla de plata o bronce de punta roma utilizada para explorar la cavidad uterina, verificar la presencia de fragmentos placentarios retenidos o guiar la evacuación de coágulos.

 

Jeringas y clísteres uterinos (Metrenchytes): Cánula hueca conectada a una vejiga de animal. Utilizado para inyectar infusiones tibias de malva, aceite de oliva o vino aromatizado directamente en el útero. Tenía una doble función: lubricar las vías en partos secos y lavar el interior de la matriz tras una intervención quirúrgica para prevenir la infección y expulsar los restos de secundinas.

 

La Ginecología de Oribasio de Pérgamo

La Ginecología de Oribasio de Pérgamo

Los aportes de Oribasio a la ginecología y la obstetricia provienen de las secciones especializadas de sus Colecciones Médicas (reorganizados y sintetizados también en el Libro IX de la Sinopsis para Eustacio y el Libro IV del Libro para Eunapio).

Portada de la obra de Oribasio. Editada en Venecia en 1554

Tras la época de Oribasio (siglo IV d. C.), la medicina bizantina desarrolló un sistema asistencial fuertemente institucionalizado e influido por el cristianismo. En este contexto, la atención médica femenina no desapareció ni quedó relegada al ámbito meramente doméstico, sino que se estructuró en dos figuras bien diferenciadas y legalmente reconocidas: la comadrona (maia o akestris) y la médica (iatreina o iatrina).

A partir de los siglos V y VI, el Imperio Bizantino creó una red de hospitales públicos y de beneficencia (xenones o nosokomeia). Esta profesionalización del espacio hospitalario otorgó a la mujer un rol asistencial formal: Los grandes hospitales bizantinos, como el célebre Hospital del Pantocrátor en Constantinopla (fundado en 1136 por el emperador Juan II Comneno), contaban con secciones exclusivas para mujeres.Los reglamentos hospitalarios (typika) estipulaban la contratación de médicas (iatreinas) y comadronas (maiai) en plantilla, con sueldos fijos, raciones de comida y sustitutas durante sus turnos de descanso. Su función principal era examinar y tratar a las pacientes para preservar el pudor femenino (aidos), un valor central en la sociedad bizantina.

Existía la “maia/akestris”, (la comadrona) que era la encargada de la asistencia al parto eutócico (normal), cuidados neonatales inmediatos y peritaje legal sobre virginidad o embrazo en tribunales. Y también existía la “Iatreina o iatrina” (Que era una médica) que atendía patologías ginecológicas, prescribía fármacos, realizaba diagnósticos clínicos y dirigía el tratamiento en los xenones

La Ginecología en los textos de Oribasio de Pérgamo muchas partes son las opiniones de Aecio de Amida (s. VI): En el libro XVI de su Tetrabiblos, dedicó una de las mayores síntesis de ginecología de la Antigüedad tardía, recopilando remedios específicos para enfermedades de la matriz que eran administrados directamente por iatreinas.

Aunque Oribasio sigue de cerca a Galeno en fisiología general, para el ámbito ginecológico recurre fundamentalmente a Sorano de Éfeso (el gran ginecólogo de la escuela metódica) y a Rufos de Éfeso, estructurando el saber de la época en cuatro bloques clave:

Describe el útero como un órgano bicorne o dividido en cavidades (según el pensamiento anatómico imperante) y analiza la menstruación como un mecanismo natural de depuración sanguínea en el cuerpo femenino.

Clasifica la amenorrea (ausencia de regla), la menorragia (sangrado excesivo) y la leucorrea (fluxus muliebris), atribuyéndolas a desequilibrios de los humores o a alteraciones en la porosidad y tono del tejido uterino.

Para los trastornos ginecológicos no obstétricos (afecciones del aparato reproductor fuera del parto), Oribasio combina la patología humoral galénica con la farmacología de Dioscórides y la terapéutica física de Sorano. Sus tratamientos estructuran intervenciones tópicas, farmacológicas y de estilo de vida para cada patología específica.

 

Las amenorreas refieren que son atribuidas al enfriamiento, la sangre espesa o la obstrucción de los vasos uterinos. Recomienda como tratamiento baños de asiento caliente (enkathismata), flebotomía (sangría) en los tobillos para redirigir el flujo (derivación), emenagogos orales (decocciones de ruda, eneldo, mirra y ajenjo) y pesarios irritantes suaves con miel y aceite de nardo para estimular la mucosa uterina.

Las menorragia y metrorragias (sangrado excesivo). Refiere que es producida por un exceso de calor humoral o de debilidad en los vasos. Tratamiento: Reposo absoluto con la pelvis elevada, ligaduras apretadas en las extremidades superiores para desviar el flujo sanguíneo, compresas frías con vinagre y jugo de llantén en el bajo vientre, y pesarios altamente astringentes a base de alumbre, agallas de roble (kykides) y cáscara de granada. Recomienda las aguas minerales para las irregularidades menstruales y para las propensas al aborto, mencionando a Antilo como su fuente de información. Para la menorragia recomienda entre otras cosas, vendaje de los miembros, aplicación al útero de ceniza de una esponja nueva empapada en pera, el empleo de ventosas en el hipocondrio para detener la hemorragia uterina. La introducción de pesarios de lana, el uso de irrigaciones mediante una pequeña jeringa o la aplicación de una tira de lino o una esponja en forma de mecha en el interior del cuello uterino

En caso de menstruación escasa y después de la menopausia Oribasio dice:

“Cuando las mujeres han alcanzado ya una edad avanzada y cuyos periodos menstruales han cesado desde largo tiempo, experimentan algunas molestias corporales, empleo este mismo tratamiento para aliviarlas, pues es especialmente eficaz en tales casos, ya que imita la evacuación natural. Acostumbro a sangrar unas veces con ayuda de un cuchillo y otras aplicando sanguijuelas.”

Oribasio recomendaba el coito a posteriori en casos de esterilidad. En los casos de cuello estenosado indica la dilatación por medio de astringentes para inducir la concepción.

 

Las Inflamaciones e induraciones uterinas (Metritis y escirros). La inflamación aguda del útero (Metritis): Se manifestaba con fiebre, dolor pélvico agudo y endurecimiento a la palpación. Recomienda como tratamiento: Reposo absoluto, cataplasmas emolientes de harina de lino y malva sobre el hipogastrio, e irrigaciones uterinas entibiadas (metrenchytes) con aceite de oliva o de manzanilla. Dice que las inflamaciones de la vejiga o del útero debían tratarse con inyecciones de leche.  Dice que el utero tiene cierta afinidad a sufrir con el colon; así, pues, es natural suponer que si el útero está inflamado tiene que aliviarse inyectando medicamentos en el colón. Dice que el absceso de utero se abre con máxima frecuencia en el recto, aunque puede hacerlo también en la vejiga urinaria o en el orificio del útero.

Induraciones y tumores benignos (escirros/fibromas). Tratamiento: Baños prolongados en aguas termales sulfuradas, emplastos ablandadores a base de resina de pino, cera, grasa de pato o de ciervo y goma amoniacal aplicada en el vientre para «disolver» la dureza de los tejidos.

Para el cáncer del útero, estado que considera incurable, recomienda los pesarios de opio a fin de reducir el dolor y el sufrimiento.

«Sofocación de la matriz» (Hysterikē pnix). Cuadro caracterizado por ansiedad, desmayos, sensación de ahogo y contracciones abdominales, atribuido al desplazamiento de un útero seco o desnutrido hacia el diafragma. Tratamiento aromático de atracción/repulsión: Se aplicaban sustancias fétidas (asafétida, azufre, lana sucia quemada o mechas de queroseno) bajo las fosas nasales para hacer «descender» el útero, mientras que en la región vulvar se aplicaban bálsamos dulces y perfumados (aceite de lirio, nardo o mejorana). Tratamiento mecánico: Fricciones intensas con aceite en los muslos y piernas, e inmovilización con ligaduras compresivas en los miembros inferiores.

Prolapso uterino (Ptōsis mētras) Descenso total o parcial de la matriz a través del canal vaginal. Tratamiento: Reducción manual cuidadosa con los dedos lubricados tras haber lavado los tejidos prolapsados con decocción de agallas de roble o vino astringente. Posteriormente, se colocaba a la mujer en decúbito supino con las piernas cruzadas y juntas, manteniendo durante días un esponjamiento empapado en jugo de membrana de granada o solución de alumbre dentro de la vagina para sujetar el órgano

Oribasio dice que el útero prolapsado puede ser restituido fácilmente a su situación normal y mantenido durante varios días con el uso de un taponamiento vaginal de lana.

El útero considera que no es un órgano de importancia vital que puede ser extirpado y la paciente seguir viviendo.

Fármacos empleados por Oribasio.

Mechas de lana saturadas en resinas, aceites esenciales, alumbre o miel

Decocciones de malva, vino tinto o aceites administrados con cánula hueca

Vapor de sahumerios de mirra, azufre o gálbano aplicado bajo silla calada.

Agua tibia enriquecida con plantas emolientes (malva, manzanilla) o astringentes

 

 

En sus Colecciones Médicas (así como en la Sinopsis para Eustacio y el Libro para Eunapio), Oribasio de Pérgamo dedica capítulos enteros a la elaboración de pesarios (pessoi), una de las formas farmacéuticas galénicas más importantes para el tratamiento directo de la patología uterina y vaginal.

El pesario clásico se elaboraba envolviendo los principios activos farmacológicos en una mecha de lana limpia y peinada (erion), o moldeando la masa con cera y grasas animales hasta darle una forma cilíndrica o cónica fácil de introducir en el canal vaginal.

Clasificación y recetas de los pesarios en Oribasio

Oribasio clasifica los pesarios según su acción terapéutica dominante, adaptando las recetas de Dioscórides, Galeno y Sorano de Éfeso:

Pesarios Emenagogos y Provocadores (Pessoi emmenagōgoi). Diseñados para estimular el flujo menstrual en casos de amenorrea, ablandar el cérvix o favorecer la expulsión de loquios y secundinas retrasadas.

Fórmula con Mirra y Ajeno: Ingredientes: Mirra pulverizada, jugo de ajenjo (absinthium), ruda, miel silvestre y aceite de nardo. La mirra y el ajenjo actúan como irritantes locales suaves y   vasculares que hiperemiaban la mucosa uterina.

Fórmula con Gálbano y Eléboro: Ingredientes: Gálbano, resina de pino, eléboro negro y grasa de ganso. Empleado en amenorreas persistentes. Las resinas resinosas junto con la grasa servían de vehículo emoliente para disolver los principios fuertemente purgantes del eléboro.

Pesarios Astringentes y Hemostáticos (Pessoi styptekoi). Indicados para cohibir las menorragias, detener la metrorragia posparto, tratar la leucorrea (fluxus muliebris) o fijar los tejidos en caso de prolapso.

Fórmula con Alumbre y Granados: Ingredientes: Alumbre esquisto (stypteriā), cáscara de granada molida (rhoes kokkos), agallas de roble (kykides), zumo de acacia y vino tinto astringente. La altísima concentración de taninos y minerales metálicos producía una precipitación proteica inmediata en la mucosa, logrando una fuerte vasoconstricción local.

Fórmula hemostática con Sangre de Drago:        ingredientes: Sangre de drago (cinabrio vegetal), zumo de llantén y corteza de pino.

Pesarios Emolientes y Anodinos (Pessoi chalastikoi / prayntikoi). Destinados a calmar el dolor pélvico agudo, suavizar las induraciones uterinas (escirros), tratar la metritis aguda o aliviar el espasmo de la «sofocación de la matriz».

Fórmula con Cera y Médula de Ciervo: Ingredientes: Cera virgen fundida, médula de ciervo o grasa de pato, aceite de iris, mucílago de fenogreco y pulpa de malva. Carecía de irritantes. Se introducía tibio para relajar la musculatura lisa del cérvix e hidratar profundamente las mucosas inflamadas.

Fórmula sedante con Opio: Ingredientes: Opiáceo (ōpion), aceite de rosa y yema de huevo cocida. Se administraba exclusivamente para calmar dolores uterinos intratables.

Oribasio insiste en su obra que todo pesario envuelto en lana debía llevar un hilo largo y resistente de lino colgando fuera de la vulva para que la propia paciente o la comadrona pudieran retirarlo fácilmente. Los pesarios fuertemente irritantes o emenagogos no debían mantenerse más de 3 a 6 horas para evitar ulceraciones. Los emolientes y astringentes suaves podían dejarse colocados toda la noche. Antes de la inserción de un pesario, Oribasio recomendaba siempre realizar un baño de asiento (enkathisma) o una irrigación limpia para retirar exudados previos.

 

En las Colecciones Médicas de Oribasio de Pérgamo (s. IV d. C.), las resinas aromáticas y gomorresinas traídas de Oriente a través de las rutas comerciales grecorromanas ocupan un lugar preferente en la materia médica ginecológica. Heredero directo de la farmacología de Dioscórides y Galeno, Oribasio atribuía a estas sustancias propiedades «cálidas», «desactivadoras de la humedad» y «calmantes del espasmo». Entre ellas destacan el gálbano (chalbanē), la mirra (smyrna) y el estoraque o estacté (la fracción líquida o resina aromática derivada de la mirra y el árbol del estoraque, a menudo citada de forma complementaria).

El Gálbano (Chalbanē) Extraído de plantas umbelíferas del género Ferula (como Ferula gummosa), el gálbano es una gomorresina viscosa y amarga de olor acre penetrante. Oribasio lo consideraba uno de los estimulantes uterinos más potentes. Se prescribía en pesarios y fumigaciones para provocar la menstruación retenida (amenorrea) y acelerar la expulsión de secundinas o loquios tras el parto. Debido a su fuerte aroma penetrante y propiedades termogénicas, era la piedra angular en el tratamiento aromático de la hysterikē pnix (histeria). Se aplicaba bajo la nariz para hacer descendiente la matriz, o en pesarios ablandadores. Combinado con cera de abejas y grasa de pato o ciervo, disolvía los «escirros» (durezas y tumores benignos) del cuello del útero. Disuelto en grasa animal o cera (cerato). Servía para amenorrea, retención de placenta y sofocación uterina

La Mirra (Smyrna). Gomorresina gomosa obtenida del árbol Commiphora myrrha. En la farmacia de Oribasio es el antiséptico y cicatrizante uterino por excelencia. Utilizada para tratar las úlceras de la matriz, laceraciones vaginales tras partos distócicos y leucorreas fétidas. La mirra coagulaba las secreciones y prevenía la putrefacción (sepsis) de los tejidos. Formaba parte de las recetas de pesarios diseñados para ablandar el orificio uterino rígido antes de las maniobras obstétricas o para favorecer el vaciado de la matriz.: Se trituraba finamente con miel o se quemaba en incensarios debajo de la silla de parto (diphros) para que el humo perfumado dilatara los conductos genitales. Pulverizada e incorporada en pesarios con miel o lana (oísypos).

 

El Estacté / Estoraque (Staktē / Styrax). Oribasio distingue entre la mirra seca en lágrimas y el estacté (staktē), que era la fracción líquida o aceite resinoso más puro y aromático que destilaba la mirra recién incidida o el árbol del estoraque (Styrax officinalis). Utilizado principalmente por su altísimo poder aromático en el tratamiento de los desplazamientos uterinos. Aplicado en la vulva, atraía la matriz hacia su posición fisiológica baja. Mezclado con aceite de rosa o lanolina (oísypos), calmaba las quemazones y el dolor agudo originado por las inflamaciones agudas de la vagina (colpitis) o la matriz. Aceite resinoso para impregnación o cataplasma vulvar para el dolor pélvico agudo y atracción aromática del útero

 

Asistencia al Parto y Distocias (Obstetricia)

Detalla los partos difíciles o distócicos, catalogando las posiciones anómalas del feto (de nalgas, atravesado o con extremidades prolapsadas).

Transmite las maniobras obstétricas de Sorano para girar manualmente al feto intrauterino y facilitar su salida por los pies (versión podálica), técnica decisiva para salvar vidas en la Antigüedad antes de la cesárea moderna.

Oribasio dice que el niño se engendra y ocupa el lado derecho del útero y la niña el izquierdo

Detalla protocolos mediante fumigaciones, supositorios y baños para la expulsión de la placenta retenida. En casos de muerte fetal intrauterina, describe el instrumental y procedimientos quirúrgicos de extracción (embriotomía y ganchos obstétricos).

Patología Ginecológica y la «Sofocación Uterina»

Sofocación de la matriz (hysterikē pnix): Trata ampliamente el cuadro conocido como «histeria» o sofocación uterina (crisis agudas de ansiedad, desmayos o convulsiones atribuidas al desplazamiento o contención del útero).

Terapéutica aromática: Recoge el tratamiento tradicional mediante olfacciones contrastadas: aplicación de olores fétidos en la nariz y aromas agradables y perfumados en la zona vulvar para «atraer» el útero de vuelta a su posición anatómica.

Afecciones orgánicas: Aborda el prolapso uterino, las inflamaciones (metritis), los endurecimientos y los tumores o úlceras del cuello del útero.

 

Puericultura y Salud del Recién Nacido. Recomienda la ligadura del cordón umbilical: Pautas exactas sobre cómo cortar, ligar y limpiar el ombligo del neonato.

Oribasio en su obra cita a Rufo de Éfeso describiendo los requisitos físicos, morales que debía cumplir una buena nodriza.

En sus Colecciones Médicas (así como en las secciones correspondientes de la Sinopsis y el Libro para Eunapio), Oribasio reúne la tradición quirúrgica y obstétrica de la Antigüedad clásica, basándose en las obras de Sorano de Éfeso, Antilo y Heliodoro.

Para la atención de los partos difíciles (distocias) y el manejo de complicaciones intrauterinas grave o fetos muertos, Oribasio clasifica el instrumental quirúrgico y obstétrico en herramientas manuales, cortantes, de tracción y de dilatación.

Instrumental de exploración y dilatación

Especulo vaginal (Dioptra / Speculum uteri): Dioptra (Especulo de tornillo. Instrumento metálico de bronce con dos o tres valvas articuladas accionadas por un tornillo sin fin (pēxidion).

Permitía ensanchar la vagina mediante presión mecánica controlada para inspeccionar el cuello uterino, evaluar laceraciones, detectar prolapsos o guiar la introducción de instrumentos en caso de fetos atravesados.

 

Dilatadores de madera y estirax (Spathē / Pessoi): Varillas cilíndricas o espátulas suavizadas recubiertas de aceites emolientes para dilatar gradualmente un cérvix rígido o espasmódico antes de intentar las maniobras manuales de versión podálica.

 

Instrumental de tracción y fijación (Embriotomía)

Cuando el feto había muerto en el claustro materno y no podía extraerse mediante versión podálica, Oribasio desaconsejaba la fuerza bruta e indicaba el uso de instrumental de fijación para evitar el colapso de la matriz:

Ganchos obstétricos ciegos y agudos (Ankistron / Uncus): Vástagos metálicos terminados en una curvatura o garfio, con la punta roma (para guiar) o afilada (para tracción).El cirujano introducía el gancho protegido por el dedo índice de una mano para no dañar las paredes vaginales. Se fijaba en puntos óseos sólidos del feto muerto (las cuencas de los ojos, la boca, detrás del oído o la clavícula) para ejercer una tracción continua y extraer el cuerpo.

 

Pinzas de tracción (Odonthagra / Tenacula).  Pinzas metálicas dentadas empleadas para sujetar partes blandas o fragmentos óseos durante el desmembramiento intrauterino.

 

Bisturí embrionario o anular (Spathion / Machairion): Cuchillo pequeño cuya hoja podía deslizarse o esconderse en un estuche para ser introducido de forma segura dentro del canal del parto. Utilizado para realizar la decapitació fetal (decapitatio), la evisceración del tórax/abdomen o la sección de extremidades cuando el feto impactado impedía el parto natural.

Perforador craneal (Spathē kinetē / Cranoclastes arcaico): Instrumento punzante diseñado para perforar la bóveda craneal del feto en presentaciones de cabeza encajadas e inamovibles. Al colapsar el cráneo y permitir la salida del contenido cerebral, disminuía el diámetro de la cabeza y facilitaba su extracción con el gancho.

Sonda uterina (Mēlotē) Varilla de plata o bronce de punta roma utilizada para explorar la cavidad uterina, verificar la presencia de fragmentos placentarios retenidos o guiar la evacuación de coágulos.

Jeringas y clísteres uterinos (Metrenchytes): Cánula hueca conectada a una vejiga de animal. Utilizado para inyectar infusiones tibias de malva, aceite de oliva o vino aromatizado directamente en el útero. Tenía una doble función: lubricar las vías en partos secos y lavar el interior de la matriz tras una intervención quirúrgica para prevenir la infección y expulsar los restos de secundinas.

 

El periodo del puerperio inmediato aborda las dos complicaciones más temidas del parto en la Antigüedad —la retención de secundinas (retentio placentae) y la hemorragia posparto—, recopila el saber de Sorano de Éfeso, Galeno y Rufos de Éfeso, estableciendo protocolos que combinan la intervención manual, la farmacología local y la terapia física. Oribasio advierte que si la placenta (deuteron o secundinae) no se expulsa espontáneamente tras el nacimiento, la descomposición de los tejidos intrauterinos puede provocar fiebres graves, inflamación de la matriz (metritis) o sepsis. Por ello, establece un protocolo escalonado. Se hacía inhalar a la mujer polvos estornutatorios (como el eléboro blanco o la pimienta) o se provocaba el reflejo de la tos. El aumento de la presión intraabdominal ayudaba a despegar y descender la placenta. Se colocaba a la paciente sentada en la silla de parto (diphros) o en posición semi incorporada para favorecer la expulsión por gravedad. Se aplicaba humo o vapor debajo de la silla de parto mediante sahumerios de sustancias aromáticas y resinas (como áloe, mirra, gálbano, azufre o comino). Se creía que el calor suave y las propiedades estimulantes del vapor dilataban el cuello uterino y relajaban los espasmos.

Si los métodos indirectos fallaban, se procedía a la extracción directa. Tracción suave del cordón: El obstetra o la comadrona sujetaba el cordón umbilical (que no debía cortarse demasiado cerca de la vulva) con los dedos enrollados en lana para evitar resbalar, aplicando una tracción ligera, constante y descendente mientras se ejercía una presión suave sobre el bajo vientre con la otra mano.  Si la placenta seguía adherida, el médico se untaba la mano con aceite tibio de malva o semillas de lino, introducía los dedos suavemente por el cuello uterino y, bordeando los límites de la masa placentaria, la despegaba gradualmente con las yemas de los dedos de la pared de la matriz antes de extraerla. Irrigaciones y lavado (Metrenchytes): Una vez extraída la placenta, se irrigaba la cavidad uterina con una jeringa o clister (metrenchytes) inyectando aceite tibio, vino aromatizado o decocciones de malva y manzanilla para limpiar los coágulos y fragmentos restantes.

La hemorragia posparto

Para detener el sangrado profuso (almo-rrhagia) tras el parto, Oribasio aplica los principios galénicos y astringentes de la materia médica, buscando contraer los vasos sanguíneos y favorecer la formación de coágulos. Se acostaba a la mujer en una cama dura, con la cabeza baja y la pelvis ligeramente elevada para reducir el flujo de sangre hacia la matriz. Se aplicaban esponjas empapadas en agua fría o vinagre diluido sobre el hipogastrio (bajo vientre), los muslos y la región lumbar. La aplicación externa de frío buscaba la vasoconstricción reflexiva de la zona pélvica.

Astringentes locales y taponamiento. Tapones vaginales astringentes (Pessoi): Oribasio prescribe la introducción de supositorios o tapones de lana empapados en sustancias altamente astringentes para coagular la sangre y cerrar los vasos sangrantes. Entre los ingredientes principales cita: Cáliz de granada (balaustium) y agallas de roble (kykides): Ricos en taninos. Alumbre (stypteriā): Conocido por sus potentes propiedades hemostáticas. Zumo de acacia, sangre de drago y jugo de llantén. Fumigaciones y polvos hemostáticos: Se espolvoreaban directamente en el canal vaginal o se aplicaban en forma de cataplasmas astringentes. Dieta y soporte sistémico. Se prohibían los alimentos calientes o sazonados y las bebidas alcohólicas, que se consideraba que «calentaban la sangre» y dilataban las arterias. Se daba a beber a la paciente agua fría con vinagre, zumo de membrillo o decocciones de corteza de granada en pequeñas dosis constantes.

 

La comparación entre el tratamiento de la retención de placenta (retentio placentae) en la Ginecología (Gynaekeia) de Sorano de Éfeso (s. II d. C.) y las Colecciones Médicas de Oribasio de Pérgamo (s. IV d. C.) permite observar cómo se transmitió y adaptó el saber obstétrico de la escuela metódica en la enciclopedia médica tardo antigua.

Aunque Oribasio toma a Sorano como su fuente principal para este capítulo, existen matices doctrinales, organizativos y metodológicos significativos entre ambos textos.

Existen ciertas divergencias entre la medicina de Oribasio y la medicina de la época: Sorano (Escuela Metódica): Rechaza la teoría humoral galénica y la necesidad de «expulsar humores corruptos». Considera la retención de placenta como un estado de constricción o espasmo de la matriz (status strictus) o una falta de tono muscular. Su enfoque se centra en relajar, ablandar y calmar la matriz mediante calor, aceites y manipulaciones suaves. Y Oribasio (Síntesis Galénico-Ecléctica): Aunque copia los procedimientos prácticos de Sorano, enmarca la patología dentro del esquema humoral galénico. Oribasio pone mayor énfasis en el riesgo de putrefacción de la sangre y de los tejidos retenidos, lo que justifica una postura ligeramente más vigilante respecto a la necesidad de limpiar e irrigar la cavidad uterina para evitar fiebres y sepsis.

Sorano: Privilegia la paciencia y las maniobras suaves. Desaconseja tajantemente sacudir con violencia a la paciente o usar sustancias excesivamente irritantes. Se limita a provocaciones leves de tos, mantener a la mujer caliente y usar estornutatorios suaves. Y Oribasio: Conserva las medidas de Sorano (estornutatorios, posicionamiento en la silla de parto), pero añade una mayor variedad de fumigaciones vaginales de resinas aromáticas (áloe, gálbano, azufre) heredadas de la tradición farmacológica de Dioscórides y de la medicina neumática.

Sorano: Establece la regla de oro de la obstetricia clásica: la mano del profesional debe actuar como una cuña suave. Si la placenta no se desprende, el médico debe untarse los dedos con aceite tibio y separar las adherencias de la pared uterina poco a poco con la yema de los dedos, evitando a toda costa tirones bruscos del cordón umbilical que puedan provocar la inversión uterina o la ruptura del cordón. Y Oribasio: Mantiene la técnica paso a paso de Sorano, pero su redacción es más sintética y directiva. Mientras Sorano argumenta ampliamente el porqué de cada paso para educar a la comadrona, Oribasio redacta el pasaje con un estilo de manual de instrucciones para el médico, priorizando la secuencia precisa de la maniobra.

Sorano: Tras la extracción, aplica fomentos calientes, cataplasmas de linaza y aceite sobre el abdomen para prevenir la inflamación. Favorece los baños tibios y el reposo. Y Oribasio: Hace un uso mucho más sistemático y explícito de la jeringa uterina (metrenchytes). Para Oribasio, el lavado post intervención con vino aromatizado o decocciones astringentes y antisépticas es indispensable para garantizar que no queden fragmentos o coágulos en el interior de la matriz.

Oribasio actuó como el gran filtro de eficiencia de la obra de Sorano: eliminó los debates teóricos de la escuela metódica, conservó la extraordinaria técnica manual de Sorano para la extracción de la placenta y le añadió el rigor antiséptico e irrigador propio del marco galénico.

La visión sobre la figura y las competencias de la comadrona (maia / obstetrix) en la Ginecología de Sorano de Éfeso (s. II d. C.) y en las Colecciones Médicas de Oribasio de Pérgamo (s. IV d. C.) refleja una transformación estructural profunda en la medicina clásica: el paso de una profesión obstétrica femenina autónoma y profesionalizada a la subordinación técnica bajo la supervisión del médico profesional (iatros).

  1. La comadrona en Sorano: Autonomía profesional y perfil ideal

Para Sorano, la comadrona no es una mera asistente, sino el agente principal y autónomo de la atención al parto y la salud de la mujer. Dedica los primeros capítulos de su obra a definir los requisitos indispensables que debe cumplir la «comadrona perfecta»:

  • Perfil técnico e intelectual: Debe saber leer y escribir para estudiar la teoría médica, poseer conocimientos de anatomía, farmacia y dietética, y demostrar una memoria excelente.
  • Cualidades físicas: Manos delgadas, de dedos largos y uñas cortas y bien limadas para no lastimar los tejidos internos de la paciente durante las exploraciones o la versión podálica.
  • Cualidades éticas y psicológicas: Incorruptible (Sorano le prohíbe taxativamente administrar abortivos por motivos pecuniarios o de adulterio), calmada, discreta y no supersticiosa (rechaza categóricamente las amuletos, incantaciones y prácticas mágicas populares en el paritorio).
  • Autonomía asistencial: Sorano concibe que la comadrona debe dirigir el parto normal y el parto difícil (distocia) por sí misma. El médico solo interviene como consultor de última instancia o para ejecutar intervenciones quirúrgicas extremas (como la embriotomía).
  1. La comadrona en Oribasio: Subordinación y manualización

Oribasio, al recopilar a Sorano dentro de un proyecto enciclopédico ordenado bajo la óptica galénica, altera sustancialmente la posición de la comadrona en el marco sanitario tardo antiguo:

  • El médico como centro del saber: Las Colecciones Médicas están dirigidas a médicos eruditos (iatroi). Por ello, Oribasio omite las extensas secciones de Sorano sobre las virtudes, educación y código deontológico de la comadrona.
  • Reducción a ejecuto de maniobras: La comadrona pasa de ser una profesional teórica autónoma a convertirse en la ejecutora técnica de las instrucciones del médico. Oribasio describe las maniobras de manipulación vaginal, el corte del cordón o el despegamiento de la placenta en tercera persona, dando por sentado que el médico dirige la escena o realiza él mismo la intervención.
  • Especialización quirúrgica masculina: Con la consolidación de la literatura médica bizantina que promueve Oribasio, la cirugía obstétrica, el uso del especulo (dioptra), las perforaciones craneales y la irrigación mediante metrenchytes quedan adscritas a la competencia directa del médico varón.

 

En sus Colecciones Médicas (y en sus epítomes prácticos Sinopsis para Eustacio y Libro para Eunapio), Oribasio de Pérgamo sintetiza la tradición obstétrica de Sorano de Éfeso. Sus recomendaciones abarcan desde la preparación previa hasta la dirección clínica de la fase de expulsión, priorizando siempre la protección física de la madre y la fluidez del parto.

  1. Preparación del entorno y acondicionamiento de la paciente
  • Ambiente cálido y tranquilo: El paritorio debía estar caldeado, en penumbra y libre de corrientes de aire o ruidos bruscos para evitar que el estrés causara espasmos en la matriz.
  • Preparación física: Antes de iniciar la fase activa, indicaba vaciar la vejiga y el recto mediante enemas suaves de aceite tibio, lo que dejaba espacio libre en el canal pélvico.
  • Ablandamiento de los tejidos: Prescribía aplicar fomentos calientes, compresas humedecidas en aceite de oliva o malva, y baños de asiento tibios (enkathismata) sobre el perineo, la vulva y el bajo vientre para flexibilizar el canal del parto.
  1. Postura durante la dilatación y el expulsivo

Oribasio no consideraba el parto como un proceso pasivo en cama, sino que adaptaba la postura de la gestante a la evolución clínica:

  • Silla de parto (Diphros): Recomendaba la silla de parir de tres aberturas (agujero central para el paso del feto y aberturas laterales para el trabajo de la comadrona) durante la fase activa de expulsión, aprovechando la fuerza de la gravedad.
  • Posturas de inclinación:
    • Si la mujer era obesa o el cuello uterino no dilataba bien, se la colocaba semisentada en la silla.
    • Si la paciente sufría desmayos o atonía, indicaba acostarla horizontalmente en un lecho blando.
    • Si el feto no descendía por falta de fuerza abdominal, recomendaba que la madre se pusiera en posición acuclillada o apoyada sobre sus rodillas.
  1. Manejo manual y protección del perineo
  • Protección tisular: Oribasio prohibía tajantemente la tracción forzada o apresurada. La comadrona debía lubricar continuamente el canal con aceite tibio de lino o malva y sostener los tejidos perineales con paños de lino para evitar desgarros vulvares.
  • Incentivo del pujo: Animaba a la madre a contener la respiración y pujar en el pico de las contracciones, relajando el cuerpo entre una y otra.
  • Manejo de partos difíciles (Distocias):
    • Versión podálica: En presentaciones anómalas (de nalgas, de hombro o atravesadas), instruía al profesional para introducir la mano lubricada, buscar los pies del feto, rotarlo con extrema suavidad dentro del útero y extraerlo por los pies.
    • Uso del especulo (Dioptra): Indicado solo si era necesario inspeccionar un cérvix rígido o verificar obstrucciones mecánicas.

 

Atención al recién nacido Recibir al bebé sobre un paño de lana suave, limpiar suavemente las mucosas de boca y nariz, e inspeccionar malformaciones visibles.

Corte del cordón umbilical Ligadura firme con hilo de lana a unos cuatro dedos del ombligo infantil antes de efectuar el corte con un bisturí afilado.

Atención a la madre Aplicación inmediata de compresas tibias en el bajo vientre, reposo absoluto e inmovilización en un lecho confortablemente abrigado

 

En la tradición obstétrica de la Antigüedad clásica, la silla de parto o silla de parir (diphros obstetrikos en griego o sella obstetricia en latín) constituía el elemento instrumental central del paritorio. Sorano de Éfeso diseñó y sistematizó su uso en el siglo II d. C., y Oribasio de Pérgamo preservó y difundió su descripción técnica en sus Colecciones Médicas y epítomes durante el siglo IV d. C.

Ambos autores la consideraban una herramienta ergonómica y biomecánica imprescindible para facilitar el trabajo del expulsivo, garantizando tanto el confort de la parturienta como la accesibilidad del profesional.

Diseño y estructura de la diphros

Se sentaba frente a la parturienta, en un taburete más bajo, colocándose a la altura justa del asiento de la diphros para recibir al feto. Una o dos ayudantes se colocaban detrás del respaldo de la silla, abrazando suavemente a la mujer por debajo de las axilas para sostenerla, darle firmeza y masajear el vientre durante las contracciones.

 

Tanto Sorano como Oribasio insisten en que la silla no debía ser un mueble común improvisado, sino un armazón construido con proporciones anatómicas precisas:

  • Asiento con hendidura en forma de medialuna (coiloma): El elemento distintivo era el corte central en el asiento, con forma de creciente o marco en «U». Esta abertura dejaba al descubierto la región pélvica y vulvar de la mujer, permitiendo la salida del recién nacido sin presión sobre el perineo. El asiento se cubría con paños de lino o lana suave para no lesionar la piel ni provocar enfriamiento en las nalgas y muslos.
  • Respaldo sólido y ajustable: Disponía de un respaldo firme contra el cual la mujer apoyaba la espalda. Sorano indicaba que debía tener una inclinación adecuada para permitir que la parturienta estuviera semisentada o erguida según las necesidades clínicas. Si la mujer era delgada o débil, se reclinaba el respaldo hacia atrás. Si era obesa el parto se volvía lento, se la erguía complementamente para maximizar la presión abdominal.
  • Apoyabrazos y asas laterales (cheires): Contaba con dos barras o agarraderas laterales firmes. Durante las contracciones y pujos, la mujer se sujetaba fuertemente a ellas para fijar la cintura escapular y ejercer una mayor presión intraabdominal.
  • Apoyapiés o peldaño escalonado (hypopodion): Incorporaba un escalón o soporte para los pies ajustado a la altura de la paciente. Esto permitía flexionar las rodillas y abducir las caderas en un ángulo óptimo para la apertura del canal del parto.
  • Laterales cerrados: La estructura inferior solía estar cubierta con paneles de madera para retener el calor de los sahumerios o fumigaciones aromáticas (hypokapnismoi) que se colocaban debajo para relajar el cérvix.
  1. Función biomecánica y médica

La elección de la diphros frente al parto en cama obedecía a razones fisiológicas fundamentales que Oribasio resalta en su recopilación:

  • Aprovechamiento de la gravedad: La posición erguida o semisentada favorecía el descenso natural del feto por el canal del parto gracias al peso corporal y la dirección del eje pélvico.
  • Eficiencia del pujo: Permitía a la madre coordinar la prensa abdominal apoyando la espalda y tirando de los agarraderos de los brazos, aumentando la eficacia del pujo espontáneo.
  • Visibilidad y acceso: Proporcionaba a la comadrona (maia) o al médico un acceso directo y limpio al perineo para controlar la dilatación, aplicar aceites emolientes, proteger los tejidos de desgarros o realizar maniobras de versión podálica.

 

Gracias a la conservación que hizo Oribasio de las fuentes de Sorano, el modelo de la diphros grecorromana se mantuvo como el estándar de la práctica obstétrica en el Imperio Bizantino y la medicina islámica medieval, extendiéndose su uso a través de la xilografía médica renacentista hasta bien entrado el siglo XVIII, cuando fue paulatinamente reemplazada por la cama de parto y la posición de litotomía.

 

 

Oribasio de Pérgamo

Oribasio de Pérgamo

Nació en Pérgamo, (ciudad natal de Galeno) nació en el año 325 d.C. y muere en el año 403 d.C.  Pérgamo fue una ciudad de la Antigua Grecia, localizada al noroeste de Asia Menor (Actualmente Turquía),  sus ruinas rodean a la actual ciudad de Bergama. Fue sede de la biblioteca mas importante de la antigüedad, después de la de Alejandría.

Estudió medicina y filosofía en Alejandría, bajo la tutela de Zenón de Chipre que fue su maestro.

Zenón de Chipre (o Zenón de Alejandría, siglo IV d. C.) fue un eminente médico, iatrosophista y profesor de medicina en Alejandría, fue el maestro directo de Oribasio de Pérgamo y de Magnus de Nísibis. Impartió docencia en Alejandría, el mayor centro de saber médico del Imperio Romano Tardío, donde promovió el estudio riguroso del corpus galénico e hipocrático. Sufrió el exilio de Alejandría por tensiones políticas locales bajo el imperio de Constancio II. Tras la llegada al trono del emperador Juliano el Apóstata (361 d. C.), y gracias a la intercesión directa de su pupilo Oribasio (médico personal del emperador), Zenón fue restituido formalmente en su cátedra mediante una orden imperial. Aunque no han sobrevivido tratados completos escritos por Zenón, su influencia metodológica fue decisiva en Oribasio. Además de Oribasio, formó a figuras influyentes como Magnus de Nísibis (famoso por sus tratados sobre el pulso) y Jónico de Sardes.

Ejerció como médico personal, consejero y amigo íntimo del emperador Juliano el Apóstata.

Destacó como compilador ecléctico. Aunque veneraba la obra de Galeno, incorporó escritos de Hipócrates, Sorano, Dioscórides, Rufos de Éfeso y Antilo.

Antilo (Antyllos, siglo II d. C.) ejerció una influencia decisiva en Oribasio de Pérgamo, principalmente como su gran autoridad en técnica quirúrgica, biomecánica y medicina física. Aunque la inmensa mayoría de la obra original de Ántilo se perdió con el paso de los siglos, su pensamiento, métodos e innovaciones sobrevivieron para la posteridad casi exclusivamente gracias a que Oribasio los incorporó y conservó en sus Colecciones Médicas (Synagogai Iatrikai). Oribasio convirtió a Ántilo en su referente primario para las secciones quirúrgicas de sus Colecciones (especialmente en los libros XLIV y XLV), prefiriéndolo en muchos aspectos tácticos incluso sobre Galeno debido al carácter minuciosamente práctico de sus operaciones. Oribasio recoge el famoso método de Ántilo para operar aneurismas (que consistía en la ligadura doble de la arteria por encima y por debajo del saco aneurismático seguida de la incisión y evacuación del coágulo), considerado uno de los mayores hitos de la cirugía vascular antigua. Conservó la descripción detallada de Ántilo para realizar la apertura de la tráquea en casos de sofocación aguda (angina grave o cuerpos extraños), detallando el corte transversal entre el segundo y tercer anillo traqueal.: Oribasio adoptó los procedimientos de Ántilo para la corrección de defectos faciales (párpados, orejas y nariz) mediante colgajos cutáneos y amansamientos de piel, sentando precedentes de la cirugía reconstructiva. Además de la cirugía invasiva, Antilo era un experto en la «medicina del movimiento», campo en el que Oribasio  lo cita  profusamente en los libros dedicados a la higiene y la rehabilitación. Oribasio cita detalla en sus obras el impacto de la respiración controlada, la vocalización (ejercicios de voz o anapnesis) y los paseos en litera o barco como terapias para reactivar el pneuma y los fluidos corporales. : Oribasio recopiló los pasajes de Ántilo sobre las propiedades curativas de los baños de vapor, las arenas calientes y la aplicación de cataplasmas en contracturas y afecciones articulares. En definitiva, la figura de Ántilo representó para Oribasio el complemento práctico y quirúrgico perfecto a la teórica humoral galénica. Gracias a que Oribasio citó y reprodujo de forma textual extensos fragmentos de Antilo, los médicos bizantinos posteriores (como Pablo de Egina y Aecio de Amida) e islámicos (como Al-Razi y Abulcasis) pudieron heredar y aplicar las técnicas quirúrgicas más complejas del Imperio Romano.

 

Oribasio de Pérgamo estuvo al servicio del emperador Juliano, a quien acompañó en sus campañas bélicas. Tras la muerte del emperador en el 363 d. C., cayó temporalmente en desgracia y fue desterrado a cortes bárbaras, donde cobró gran prestigio antes de ser llamado de vuelta a Constantinopla.

Juliano II “El Apóstata”, (Flavius Claudius Iulianus, 331–363 d. C.), conocido históricamente como Juliano II o por el epíteto cristiano «el Apóstata», fue emperador romano desde el 361 hasta su muerte en el 363 d. C. Destacó por ser un notable erudito, filósofo neoplatónico, comandante militar y el último emperador pagano de la dinastía constantiniana. Nació en Constantinopla en 331 d. C., hijo de Julio Constancio (medio hermano de Constantino el Grande). Tras la muerte de Constantino I, la familia de Juliano fue víctima de una sangrienta purga dinástica instigada por sus primos (hijos de Constantino) para consolidar el poder. Juliano y su hermano Galo sobrevivieron por su corta edad. Vivió bajo estrecha vigilancia en Capadocia y Bitinia. Aunque recibió una educación cristiana bajo el obispo Eusebio de Nicomedia, se volcó en el estudio de los clásicos griegos y la filosofía neoplatónica en Atenas y Pérgamo, estudiando bajo la tutela de figuras como Libanio y el teúrgo Máximo de Éfeso. Entre los años 350 y 351 d. C. abandonó íntimamente el cristianismo para abrazar el helenismo tradicional. El emperador Constancio II, (que era su primo),lo nombró César en el año 361 d.C.  y lo envió a la Galia para contener las invasiones germánicas de francos y alamanes. Pese a su falta de formación militar previa, demostró un talento estratégico notable. Su hito principal fue la Batalla de Estrasburgo (357 d. C.), donde derrotó decisivamente a una confederación de alamanes numéricamente superior. Durante su breve reinado como único Augusto, Juliano emprendió una radical reestructuración del Imperio. Decretó la libertad de culto en el año 361 d.C.  para todas las sectas y religiones, revocó las exenciones fiscales del clero cristiano y reabrió los templos paganos. Prohibió a los maestros cristianos enseñar gramática y retórica clásicas, argumentando la incoherencia moral de enseñar mitos paganos en los que no creían.

La relación entre el emperador Juliano el Apóstata y su médico de cabecera Oribasio de Pérgamo (c. 325–403 d. C.) fue una de las alianzas intelectuales, políticas y humanas más estrechas de la Antigüedad tardía. Lejos de limitarse al vínculo habitual entre médico y paciente, Oribasio actuó como consejero de confianza, confidente político, agente diplomático y facilitador del proyecto cultural pagano de Juliano. Ambos se conocieron a mediados del siglo IV d. C. en Atenas, donde Juliano estudiaba filosofía y Oribasio perfeccionaba su formación tras haber sido alumno del renombrado médico Zenón de Alejandría. Compartían una profunda adhesión al paganismo filosófico (neoplatonismo) y una admiración por la cultura clásica griega (paideia) en un contexto sociopolítico crecientemente cristianizado. Esta etapa inicial fraguó una amistad personal basada en la confianza mutua, libre de las intrigas de la corte imperial de Constantinopla.

Cuando el emperador Constancio II nombró a Juliano César de las Galias en el 355 d. C. para contener las invasiones germánicas, Juliano exigió que Oribasio lo acompañara como su médico personal (archiatros). Oribasio supervisó la salud de Juliano durante las exigentes campañas militares en la frontera del Rin, adaptando la dietética galénica al clima frío de la Galia. Fue el propio Juliano quien encargó formalmente a Oribasio la elaboración de un corpus médico exhaustivo. Juliano consideraba que la literatura médica antigua de Galeno e Hipócrates estaba dispersa y corría el riesgo de perderse; le encomendó compilar y condensar todo el saber médico conocido en una sola obra de consulta fácil: las Colecciones Médicas (Iatrikai Synagogai), estructuradas originalmente en 70 libros. Cuando las legiones de la Galia se rebelaron contra Constancio II y proclamaron a Juliano Augusto en Lutecia (París), Oribasio estaba a su lado, actuando como consejero político clave y puente entre Juliano y los mandos militares. Tras la consolidación de Juliano como único emperador en el 361 d. C., Oribasio utilizó su influencia para interceder por intelectuales y maestros caídos en desgracia bajo el reinado anterior (como su antiguo profesor Zenón de Alejandría, cuya restitución en la cátedra gestionó directamente).

Oribasio de Pérgamo fue nombrado Quaestor (cuestor) de Constantinopla por parte del emperador Juliano el Apóstata en el 361 d. C. supuso su elevación directa a la cúpula de la administración política y civil del Imperio Romano, trascendiendo por completo su rol estricto como archiatros (médico jefe) de la corte. El cargo de “Quaestor de Contantinopla” era el Consejero legal y portavoz del Emperador: En la Antigüedad tardía, la figura del quaestor sacri palatii o cuestor urbano constituía uno de los cargos de mayor rango administrativo (dignitas). Era la persona encargada de redactar las leyes y decretos imperiales, responder a las peticiones oficiales dirigidas al augusto y actuar como la voz legislativa del propio Juliano ante el Senado de Constantinopla. Al situarlo al frente de la cuestura de la recién consolidada capital imperial, Juliano colocaba a su hombre de mayor confianza personal en una posición clave para supervisar la burocracia estatal y depurar el aparato administrativo tras el reinado de Constancio II. Como cuestor, Oribasio también asumía competencias en la administración del orden público, la fiscalización de las finanzas urbanas de Constantinopla y la gestión de nombramientos académicos y médicos en la ciudad. Este nombramiento convirtió a Oribasio en una de las figuras más influyentes del Imperio. Abarcaba desde la supervisión de la salud del soberano hasta la redacción de la política imperial, lo que explica la posterior ola de enemistades en la corte que culminaría en su exilio tras la muerte de Juliano.

 

Oribasio acompañó a Juliano en su ambiciosa expedición militar contra el Imperio Sasánida en el 363 d. C. En la Batalla de Samarra (junio de 363 d. C.), cuando Juliano fue herido de muerte por una lanza que le atravesó el hígado y los intestinos, Oribasio fue el encargado de asistirlo en su tienda de campaña, intentando taponar la hemorragia y aliviando sus últimas horas mientras el emperador debatía sobre la inmortalidad del alma con sus filósofos.

 

La caída de Juliano expuso a Oribasio a la venganza de los nuevos emperadores cristianos (Valentiniano I y Valente). Sus bienes fueron confiscados y fue desterrado a territorio godo o germánico. Sin embargo, su destreza médica fue tan extraordinaria que los líderes de los pueblos receptores lo veneraron casi como a una divinidad. Años más tarde, ante la necesidad de médicos de alto nivel en la corte, fue llamado de vuelta por el emperador Graciano, quien le devolvió sus propiedades y rango, permitiéndole continuar su labor editorial y médica hasta el final de sus días.

 

Oribasio fue objeto de un juicio político impulsado por cortesanos rivales que envidiaban su enorme influencia. Fue despojado de todos sus bienes, propiedades y cargos honoríficos (archiatros). A diferencia de otros filósofos de la corte de Juliano que fueron ejecutados (como Máximo de Éfeso), la condena de Oribasio se conmutó por el exilio fuera de las fronteras imperiales (limes), siendo enviado a residir entre las tribus «bárbaras» asentadas en la región del Danubio (predominantemente los godos).

Oribasio de Pérgamo durante el exilio transformó su destierro en un escenario de absoluto prestigio personal gracias a la efectividad de su praxis clínica. Aplicó las rigurosas técnicas quirúrgicas y farmacológicas de la tradición galénica entre los jefes, caudillos y población de las tribus godas, acostumbrados a una medicina empírica o mágica de menor eficacia.

En el exilio, Oribasio careció de acceso a los grandes rollos de papiro y a los centros de copia de Alejandría o Constantinopla. Tuvo que ejercer la medicina en condiciones de aislamiento geográfico y escasez de recursos farmacológicos sofisticados. Esta vivencia moldeó sus dos obras maduras de regreso a la corte- La reubicación forzada fuera de las rutas de comercio marítimo del Mediterráneo obligó a Oribasio a adaptar las fórmulas de Dioscórides y Galeno a la realidad de la Europa del Este.  Las resinas orientales caras (como la mirra o el estoraque) y las especias importadas de la India cedieron espacio en sus escritos a las hierbas autóctonas europeas, las grasas animales comunes, el vinagre, la miel y la cera virgen. Redujo la complejidad de los elaborados pesarios ginecológicos y ungüentos que requerían decenas de componentes a fórmulas sencillas (monopharmaka o combinaciones de dos o tres ingredientes) de fácil preparación.

 

El prestigio de Oribasio traspasó rápidamente las fronteras del Imperio. Ante la escasez de médicos de alto nivel capaces de atender a la familia real y reorganizar los servicios sanitarios públicos de las capitales imperiales, los propios emperadores que lo habían desterrado se vieron obligados a revocar el edicto de exilio y regreso a la corte en el año 370. Los emperadores (bajo la influencia de Valentiniano I o Graciano) llamaron formalmente a Oribasio de regreso al territorio imperial, emitiendo una restitución pública de su honor (restitutio in integrum). Le fue devuelto íntegramente su patrimonio confiscado y se le reembolsaron las pérdidas financieras sufridas durante los años de destierro a cargo de la hacienda público. Reorganizó su consulta clínica en Constantinopla y reasumió la máxima condición de médico de la élite imperial.

Tras su regreso, Oribasio dedicó sus últimos años a una intensa labor editorial y divulgativa, orientada a la utilidad práctica directa:Sinopsis para Eustacio (Synopsis ad Eustathium): Redactada en 9 libros para su hijo Eustacio (quien también estudiaba medicina), constituyó un compendio manejable de las magnas Colecciones Médicas, pensado como un libro de bolsillo para intervenciones de campo y el Libro para Eunapio (Libellus ad Eunapium): Dedicado a su gran amigo y biógrafo Eunapio de Sardes, este tratado en 4 volúmenes se concibió como un manual de medicina doméstica y primeros auxilios simplificado, destinado a laicos y viajeros que no contaban con un médico cerca, reflejando quizás la experiencia acumulada durante sus años de exilio.

Eustacio (o Eustathios),fue el hijo de Oribasio de Pérgamo, siguió la tradición familiar y se convirtió en un destacado médico e intelectual de la Antigüedad tardía durante la segunda mitad del siglo IV d. C. Aunque la sombra bibliográfica y política de su padre fue muy alargada, Eustacio dejó su propia huella en la historia de la medicina gracias a la gran obra que Oribasio le dedicó. Eustacio ejerció la medicina con alto reconocimiento, llegando a ocupar puestos de relevancia profesional en el Imperio de Oriente tras la rehabilitación de Oribasio.

Oribasio de Pérgamo escribió la obra Sinopsis (Synopsis ad Eustathium) para su hijo Eustacio, Obra médica en 9 libros redactado por Oribasio que concibió este texto como un regalo de formación para su hijo cuando este emprendió sus propios viajes y práctica clínica independiente. A diferencia de las exhaustivas Colecciones Médicas (de 70 volúmenes), la Sinopsis reducía el corpus a un manual de consulta rápido, claro y eminentemente práctico para que Eustacio pudiera llevarlo consigo y consultar diagnósticos, dietética y farmacología sin necesidad de cargar con una biblioteca entera. Gracias a esta dedicatoria y a la conservación del texto a través de la tradición manuscrita bizantina y sus posteriores traducciones latinas altomedievales (Synopsis Oribasii), el nombre de Eustacio quedó indisolublemente ligado a la transmisión del saber médico clásico.

 

 

Eunapio de Sardes (amigo y biógrafo) en su obra Vidas de filósofos y sofistas, escrita en el año 386 d.C. ilustra la rápida transición entre la persecución política y el reconocimiento de la irreemplazable valía técnica de la ciencia médica. Según el testimonio de Eunapio de Sardes, rivales políticos y médicos acusaron a Oribasio de Pérgamo de opulencia desmedida y malversación o abuso de poder. Se celebró juicio y se optó por la “deportatio”, el destierro fuera de las fronteras imperiales, con las tribus “bárbaras” asentadas a lo largo del Danubio, principalmente godos.  Años más tarde, los propios emperadores revocaron la condena y restituyeron sus bienes.

Eunapio de Sardes relata que la destreza médica de Oribasio impresionó de tal manera a los líderes locales que pasó de ser un cautivo en el exilio a ser considerado un ser casi divino o un enviado de los dioses, gozando de una absoluta libertad de movimientos y protección personal entre los estamentos dirigentes bárbaros.

En  la obra “las Vidas de filósofos y sofistas” (Bioi philosophōn kai sophistōn), redactadas hacia el año 396 d. C., el historiador y retórico neoplatónico Eunapio de Sardes dedica una semblanza fundamental a su amigo personal y médico Oribasio de Pérgamo. Este texto es la fuente biográfica primaria contemporánea más importante sobre Oribasio. Eunapio no escribe desde una neutralidad aséptica, sino desde la admiración militante de quien comparte la misma fe pagana, la misma formación intelectual (paideia) y la devastación emocional tras el fracaso del proyecto imperial de Juliano el Apóstata. Eunapio encuadra a Oribasio dentro del ideal neoplatónico del iatrosophistes (el médico que es a la vez sabio y filósofo). Desde las primeras líneas, el biógrafo enfatiza su maestría técnica e intelectual. Según el relato de Eunapio, durante la estancia en la Galia, Oribasio no solo velaba por la salud del joven César, sino que fue el principal artífice intelectual de la conspiración y la rebelión de las tropas en Lutecia (360 d. C.) que llevaron a Juliano a asumir el título de Augusto. Eunapio lo retrata como el consejero más íntimo del monarca, el único que compartía en secreto sus convicciones religiosas paganas antes de su manifestación pública y quien gestionaba los asuntos de mayor delicadeza en la corte.

Eunapio denuncia la envidia y ruindad de los nuevos gobernantes cristianos (Valentiniano I y Valente) que despojaron a Oribasio de su patrimonio. Destaca la entereza de Oribasio, quien afrontó la condena con la impasibilidad de un sabio estoico. El pasaje más célebre narra su vida entre las tribus godas del Danubio. Eunapio asegura que la destreza de Oribasio para curar enfermedades mortales y heridas desesperadas impresionó de tal modo a los reyes y caudillos «bárbaros» que «lo adoraron como a un dios» (hōs theon prosekynoun).

Eunapio concluye su semblanza relatando el inevitable retorno de Oribasio: Destaca la humillación implícita de los emperadores cristianos, quienes se vieron forzados a revocar el exilio, devolverle sus bienes confiscados de la hacienda pública y rogar su regreso ante la incapacidad de la medicina oficial de la corte para resolver los males de la familia real.

El texto adquiere una dimensión íntima al recordar que fue precisamente para Eunapio para quien Oribasio redactó su Libro para Eunapio (Libellus ad Eunapium), un manual de medicina práctica simplificado destinado a que su amigo pudiera tratar enfermedades sin necesidad de recurrir a facultativos.

 

 

 

Oribasio de Pérgamo escribió:

 

Colecciones Médicas (Iatrikai Synagogai / Collectiones Medicae. Magna enciclopedia médica encomendada por Juliano. Recopila extractos sistemáticos sobre anatomía, fisiología, dietética, terapéutica y cirugía. Es la fuente principal por la que conocemos fragmentos de autores clásicos hoy perdidos. Son 70 libros originales (se conservan 25)

Sinopsis para Eustacio (Synopsis ad Eustathium). Compendio abreviado de las Colecciones, dedicado a su hijo Eustacio como un manual práctico y manejable para estudiantes y médicos itinerantes. La obra son 9 libros

Libellus ad Eunapium / Euporista). Libro para Eunapio. Manual de medicina doméstica y remedios de fácil obtención (euporista), concebido para profanos y viajeros que no tenían acceso a un médico experto. La obra son 4 libros

Introducción a la anatomía

Comentario a los aforismos de Hipócrates.

 

Colecciones Médicas (Iatrikai Synagogai / Collectiones Medicae) de Oribasio de Pérgamo representan el primer proyecto enciclopédico monumental de la literatura médica tardo antigua y bizantina. Encomendada directamente por el emperador Juliano el Apóstata en el siglo IV d. C., la obra nació con el objetivo de reunir, seleccionar y clasificar lo más destacado del saber médico grecorromano previo.

Magna enciclopedia médica encomendada por Juliano. Recopila extractos sistemáticos sobre anatomía, fisiología, dietética, terapéutica y cirugía. Es la fuente principal por la que conocemos fragmentos de autores clásicos hoy perdidos.

El término griego utilizado por Oribasio para titular sus Colecciones Médicas es Synagogai Iatrikai (en griego, Συναγωγαὶ Ἰατρικαί), que se tradujo al latín como Collectiones Medicae.

Portada de la obra de Oribasio. Editada en Venecia en 1554

La razón por la que aparece la palabra «sinagoga» es puramente etimológica y lingüística en el griego clásico y helenístico, totalmente independiente del uso religioso judeocristiano moderno: La palabra proviene del verbo griego synagō (συνάγω), compuesto por syn- («junto con» o «reunión») y agō («traer», «llevar» o «conducir»). Literalmente significa «acción de reunir», «compilación», «colección» o «ensamblaje».

En el mundo grecorromano del siglo IV d. C., una synagōgē era cualquier reunión o colección sistemática de cosas, textos o personas. Aplicado a la literatura, significaba una «antología» o «enciclopedia» donde se recopilaban extractos de diversos autores.

Por tanto, cuando Oribasio tituló su obra Synagogai Iatrikai por encargo del emperador Juliano, el nombre significaba sencillamente «Recopilaciones Médicas» o «Colecciones de la Medicina».

Collectiones medicae, es una especie de enciclopedia que recoge todos los conocimientos médicos anatómicos y fisiológicos de la época, así como las técnicas más eficaces en el campo de la terapia y la farmacología. Se trata de una vasta recopilación de extractos de Galeno y de los escritos de médicos de renombre desde la antigüedad hasta el siglo IV d.C., como Filagrio de Epiro (300-340 d.C.), alumno de un médico llamado Naumachius y autor de 70 volúmenes de los que solo se han conservado algunos fragmentos, y Adamantio de Alejandría (c. 412/415 d.C.), iatrosofista y autor de un tratado griego sobre la fisiognomíaEl término reflejaba con precisión el propósito de la obra: reunir, ordenar y sintetizar en 70 volúmenes todo el saber disperso de los médicos antiguos (especialmente Galeno e Hipócrates) dentro de un único gran cuerpo enciclopédico.

El prólogo general de las Colecciones Médicas (Iatrikai Synagogai) de Oribasio de Pérgamo constituye un documento político, literario y epistemológico fundamental de la Antigüedad tardía. Dirigido directamente al emperador Juliano el Apóstata, el texto no solo justifica la existencia de esta magna enciclopedia médica en 70 volúmenes, sino que refleja los ideales intelectuales de la restauración cultural pagana (paideia) promovida por el monarca. Oribasio comienza el prólogo haciendo explícito que la obra no nace de una iniciativa privada o una ambición personal, sino de un mandamiento directo (prostagma) del propio emperador Juliano.  Oribasio proclama abiertamente la superioridad teórica y práctica de Galeno de Pérgamo sobre el resto de las escuelas antiguas. Afirma que Galeno fue el único en perfeccionar las intuiciones de Hipócrates y dotar a la medicina de un método riguroso y coherente. A pesar de su devoción por Galeno, Oribasio aclara que su labor no fue un mero copia y pega, sino una cuidadosa labor de cotejo y ordenación (syntaxis), donde rescató pasajes de otros autores (como Dioscórides, Rufos de Éfeso o Sorano) solo cuando complementaban o aclaraban al maestro de Pérgamo. El prólogo transciende la mera introducción médica y se alinea con el proyecto ideológico de Juliano. Oribasio elogia a Juliano no solo como gobernante militar, sino como un rey filósofo dotado de una erudición universal. Al vincular el nombre del emperador con el proyecto enciclopédico, Oribasio proyecta la imagen de un gobernante protector de las ciencias clásicas grecorromanas. El texto refleja el espíritu cultural de la época, donde la conservación y la sistematización del saber antiguo se convirtieron en un bastión de la identidad pagana frente al avance del cristianismo.

 

Estructura general y estado de conservación de Las Colecciones Médicas (Iatrikai Synagogai / Collectiones Medicae) de Oribasio de Pérgamo, constaban de 70 libros o volúmenes. En la actualidad únicamente se conservan completos o fragmentados 25 libros en su texto griego original (principalmente los libros 1 a 15, 24 a 25 y 43 a 50, junto con extractos de los restantes preservados en antologías bizantinas y traducciones latinas e islámicas medievales).

Oribasio no resumió ni parafraseó arbitrariamente, sino que aplicó un criterio de ordenación temática por bloques funcionales, citando textualmente a los autores originales precedidos por un encabezado identificativo (lemmata).  A partir de los libros conservados y de las referencias indirectas de la Suda y de Focio, la obra articulaba el conocimiento médico en el siguiente orden lógico:

  1. Dietética e Higiene (Libros 1–5):
    • Propiedades de los alimentos, virtudes de los cereales, panificación, carnes, pescados, legumbres y hortalizas.
    • Calidad de las aguas, tipos de vinos, digestión y regímenes de salud según la edad, la estación del año y la constitución individual.
  2. Gimnasia, Baños y Medio Ambiente (Libros 6–8):
    • Ejercicios físicos, masajes, fricciones e higiene corporal.
    • Efectos del clima, los vientos y la geografía en la salud humana.
  3. Materia Médica y Farmacología (Libros 9–15):
    • Clasificación de los remedios simples (simplicia) vegetales, minerales y animales siguiendo la doctrina de los cuatro grados de Dioscórides y Galeno.
    • Virtudes curativas, recolección y métodos de conservación de plantas medicinales.
  4. Anatomía y Fisiología (Libros 24–25):
    • Anatomía descriptiva del sistema óseo, muscular, nervioso y vascular, basada casi íntegramente en las demostraciones de Galeno.
  5. Patología General y Terapéutica Especial:
    • Semiología, fiebres, enfermedades agudas y crónicas ordenadas a capite ad calcem (de la cabeza a los pies).
    • Puericultura, cuidados del recién nacido, lactancia y nodrizas (preservando pasajes de Rufus de Éfeso).
  6. Cirugía, Vendajes y Aparatos Reconstructivos (Libros 43–50):
    • Tratamiento quirúrgico de tumores, hernias, litiasis, varices, suturas y amputaciones.
    • Descripción de instrumental, vendajes complejos (fasciae) y máquinas o ingenios ortopédicos para la reducción de fracturas y luxaciones.

 

El valor filológico e histórico de las Colecciones Médicas reside en que conservó fragmentos extensos e inestimables de autores clásicos y helenísticos cuyas obras originales se perdieron en la Edad Media:

  • Galeno de Pérgamo: Es la columna vertebral teórica de toda la enciclopedia. Oribasio estructura el pensamiento galénico de forma sintética, facilitando su consulta sistemática.
  • Dioscórides: Su De Materia Medica sirve de base para casi todo el catálogo de botánica farmacéutica de la obra.
  • Antilo (siglo II d. C.): Cirujano helenístico del que apenas quedaría constancia sin Oribasio. Gracias a las Colecciones conservamos sus detallados procedimientos sobre traqueotomías, aneurismas, catarata, estrabismo y cirugía plástica facial.
  • Rufo de Éfeso (siglo I d. C.): Especialmente sus tratados sobre anatomía renal y urinaria, así como sus valiosos escritos sobre puericultura, baño de lactantes y la atención al desarrollo infantil.
  • Sorano de Éfeso (siglo II d. C.): Representante de la escuela metódica; sus aportaciones sobre ginecología, obstetricia, embriología y posicionamiento del feto se filtraron a través de la síntesis de Oribasio.
  • Hipócrates: Citado como autoridad ética e histórica suprema, especialmente sus aforismos y escritos dietéticos.
  • Athenaeo de Atalia y Heliodoro: Figuras clave de la escuela neumática y de la cirugía romana imperial, cuyas complejas maniobras de luxación y vendajes fueron preservadas en los libros quirúrgicos.

 

La transmisión de las Colecciones Médicas (Iatrikai Synagogai) desde la Constantinopla del siglo IV d. C. hasta el Renacimiento europeo es un itinerario complejo de epítomes, traducciones tempranas al latín, preservación en la medicina islámica y recuperación humanista. A pesar de que la monumentalidad de la obra original (70 libros) dificultó la copia íntegra de la enciclopedia, el texto sobrevivió fragmentado a través de varios canales complementarios.

Debido al elevadísimo coste de producción de un manuscrito de 70 volúmenes en pergamino, la obra completa comenzó a perderse en el propio ámbito bizantino durante la Alta Edad Media. El propio Oribasio facilitó este proceso al redactar la Sinopsis para Eustacio (9 libros) y el Libro para Eunapio (4 libros). Estas versiones abreviadas, mucho más manejables y económicas de copiar, circularon ampliamente por el Imperio Bizantino como manuales de campo para médicos e itinerantes.

Compiladores bizantinos posteriores como Aecio de Amida (s. VI), Alejandro de Trales (s. VI) y Pablo de Egina (s. VII) utilizaron masivamente las Colecciones como fuente primaria, reescribiendo o incorporando capítulos enteros de Oribasio dentro de sus propios tratados.

En el siglo IX, el patriarca Focio de Constantinopla dejó constancia en su Biblioteca (Códice 217) de haber leído los 70 libros originales de las Colecciones, lo que confirma que la obra completa aún existía íntegra en la capital imperial en esa época. No obstante, los incendios, el declive económico bizantino y el saqueo de Constantinopla durante la Cuarta Cruzada (1204) fragmentaron definitivamente la tradición manuscrita griega.

A diferencia de otros autores griegos que tardaron siglos en ser traducidos a occidente, Oribasio fue vertido al latín muy pronto, en los siglos V y VI d. C., en la Rávena ostrogoda y el norte de Italia: Se realizaron versiones en un latín vulgar/tardo antiguo de la Sinopsis, del Libro para Eunapio y de varios libros de las Colecciones (especialmente sobre dietética y remedios simples).: Copias de estas traducciones arcaicas pasaron a los monasterios carolingios y monásticos del norte y centro de Europa (como la abadía de Sankt Gallen). Estos textos Oribasius latinus sirvieron como puente directo del saber galénico a la Europa altomedieval antes de las grandes traducciones del árabe.

En el marco del gran movimiento de traducción impulsado por la Casa de la Sabiduría (Bayt al-Hikma) en Bagdad durante el califato abasí, Oribasio desempeñó un papel destacado: Traducciones de Hunayn ibn Ishaq: El célebre médico y traductor nestoriano Hunayn ibn Ishaq (conocido en occidente como Johannitius) y sus discípulos tradujeron la obra de Oribasio al siríaco y al árabe (bajo el nombre de Urbasio). Influencia en la enciclopedia islámica: Médicos fundamentales como Rhazes (Al-Razi) e Ibn al-Nadim citan ampliamente las Colecciones. Rhazes incorporó pasajes enteros de Oribasio en su magna obra Al-Hawi (El Libro Continental), preservando capítulos quirúrgicos y terapéuticos que en griego ya se habían perdido.

 

Sinopsis (Synopsis ad Eustathium). Sipnosis para Eustacio.

Oribasio de Pérgamo escribió la obra Sinopsis (Synopsis ad Eustathium) para su hijo Eustacio, Obra médica en 9 libros redactado por Oribasio que concibió este texto como un regalo de formación para su hijo cuando este emprendió sus propios viajes y práctica clínica independiente. A diferencia de las exhaustivas Colecciones Médicas (de 70 volúmenes), la Sinopsis reducía el corpus a un manual de consulta rápido, claro y eminentemente práctico para que Eustacio pudiera llevarlo consigo y consultar diagnósticos, dietética y farmacología sin necesidad de cargar con una biblioteca entera. Gracias a esta dedicatoria y a la conservación del texto a través de la tradición manuscrita bizantina y sus posteriores traducciones latinas altomedievales (Synopsis Oribasii), el nombre de Eustacio quedó indisolublemente ligado a la transmisión del saber médico clásico.

 

Libellus ad Eunapium / Euporista). Libro para Eunapio

El Libro para Eunapio (conocido en la tradición latina como Libellus ad Eunapium o en la griega como Euporista, «Remedios fáciles de obtener») consta de cuatro libros diseñados como una guía médica práctica y de auxilio para personas cultas sin formación médica, pensada para viajes o situaciones de aislamiento.

Estructura general de la obra

Oribasio organiza el tratado de forma progresiva, desde la prevención general hasta la intervención sintomática específica:

  • Libro I (Dietética y preservación de la salud): Pautas sobre nutrición según la constitución física, virtudes de los alimentos, ejercicio, baños, regulación del sueño y medidas preventivas según la estación del año.
  • Libro II (Propiedades de los fármacos simples): Catálogo de plantas, minerales y productos animales de fácil acceso, clasificados según sus cualidades galénicas (cálido, frío, seco, húmedo) y sus efectos primarios.
  • Libro III (Afecciones de la cabeza a los pies – A capite ad calcem I): Diagnóstico y tratamiento simplificado para dolencias que afectan desde el cuero cabelludo hasta el tórax (cefalalgias, oftalmías, otitis, tos, dolor pleurítico).
  • Libro IV (Afecciones pélvicas, extremidades y urgencias – A capite ad calcem II): Trastornos digestivos, renales, patología ginecológica, afecciones articulares, picaduras de animales ponzoñosos, quemaduras y heridas.
  1. Remedios cotidianos (Euporista) destacados

Frente a la compleja polifarmacia de la corte, Oribasio recurre a ingredientes caseros y locales:

  • Dolor de cabeza (Cefalea): Compresas frías sobre la frente empapadas en una mezcla de vinagre diluido y aceite de rosas, o paños impregnados en decocción de manzanilla tibia si la causa se atribuía al frío.
  • Trastornos digestivos y vómitos: Infusiones de menta o pimienta molida en vino templado para reactivar la digestión lenta; cataplasmas de harina de cebada amasada con vinagre sobre el estómago para detener la emesis.
  • Quemaduras y escaldaduras: Aplicación inmediata de clara de huevo batida o mucílago de llantén para formar una película protectora, seguida de ungüentos de cera virgen fundida con aceite de oliva.
  • Afecciones de la garganta y tos: Gargarismos con agua tibia de miel (hydromeli) o decocciones de higos secos para suavizar la mucosa.
  • Picaduras de insectos o animales: Cataplasmas de ajo machacado o sal fina mezclada con vinagre aplicada directamente sobre la picadura para «extraer el veneno».
  1. Características farmacológicas del compendio

La obra representa el testimonio directo de cómo Oribasio adaptó el saber galénico a un manual de autotratamiento seguro, evitando el uso de fármacos peligrosos como el eléboro negro en manos de laicos.

 

Manuscritos claves de la obra de Oribasio de Pérgamo

Los textos de las Colecciones que hoy poseemos se articulan principalmente a partir de tres códices fundamentales:

  1. Codex Parisinus Graecus 2189 (s. X–XI): Conservado en la Biblioteca Nacional de Francia, es una de las fuentes principales para los primeros 15 libros de las Colecciones.
  2. Codex Vaticanus Graecus 224 (s. X): Manuscrito crucial preservado en la Biblioteca Apostólica Vaticana que contiene gran parte de las secciones quirúrgicas, anatómicas y terapéuticas.
  3. Codex Laurentianus 74, 7 (s. IX–X): Conservado en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia, fundamental para la transmisión de la cirugía, traumatología e ilustraciones de aparatos de reducción y vendajes de Heliodoro y Antilo recabados por Oribasio.

La tradición de los manuscritos e impresos ilustrados de cirugía que vincula las Colecciones Médicas de Oribasio con la labor del médico florentino Guido Guidi (Vidus Vidius, 1500–1569) constituye una de las cumbres iconográficas de la historia de la medicina.

Esta línea de transmisión visual no solo rescató textos olvidados, sino que transformó diagramas esquemáticos antiguos en obras maestras del manierismo italiano y de la xilografía renacentista.

El Codex Laurentianus 74, 7, Es el eslabón fundamental de esta saga iconográfica es el manuscrito Nicetas o Codex Laurentianus 74, 7 (copiado en Constantinopla en el siglo IX–X), actualmente custodiado en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia.: Este códice recopiló la antología médica preparada por el médico bizantino Nicetas, que contenía los libros quirúrgicos de las Colecciones Médicas de Oribasio (libros 43 a 50), así como los tratados sobre articulaciones de Hipócrates y el célebre comentario de Apolonio de Citio (siglo I a. C.). El códice bizantino contenía ya una serie de miniatura a color fascinantes que mostraban: Técnicas de vendajes (Fasciae): Basadas en las descripciones de Sorano de Éfeso y Heliodoro recopiladas por Oribasio. Máquinas de reducción ortopédica (De Machinementis): Diseñadas por Antilo, Hipócrates y Arquímedes para extender miembros y reducir luxaciones severas mediante tornos, trócleas y palancas.

En el Renacimiento con la invención de la imprenta el rescate y fijación del texto definitivo de Oribasio se consolidó entre los siglos XV y XVI gracias a la llegada de eruditos bizantinos a Italia tras la caída de Constantinopla (1453) y al auge del humanismo médico.

Rasario Battista Giovanni, localizó valiosos manuscritos griegos fragmentarios y público en Venecia en los años 1557-1558 la traducción latina de las Colecciones Médicas, la Sinopsis y el Libro para Eunapio de Oribasio de Pérgamo.

Guido Guidi y Francisco I (París, 1544)

En la década de 1540, el médico florentino Guido Guidi fue invitado a París por el rey Francisco I de Francia para ocupar la cátedra de medicina en el recién fundado Collège de France. Guidi llevó consigo o tuvo acceso directo a copias del Codex Laurentianus.

Con el mecenazgo real, Guidi concibió un proyecto editorial único: traducir al latín los tratados de cirugía griega clásica preservados por Oribasio y editarlos en un volumen de lujo titulado Chirurgia e Graeco in Latinum conversa de Guido Guidi, (París, 1544).  Para trasladar las antiguas miniaturas bizantinas al lenguaje gráfico del Renacimiento, Guidi contó con la colaboración de grandes artistas del taller de la Escuela de Fontainebleau: Francesco Primaticcio y Benvenuto Cellini (quien compartía vivienda con Guidi en París) supervisaron o inspiraron el diseño de los dibujos. Santi di Tito y el grabador François Jollat ejecutaron las xilografías sobre madera. : Los artistas no se limitaron a copiar mecánicamente los esquemas bizantinos. Reinterpretaron las figuras humanas dotándolas de una potente anatomía manierista, representándolas como estatuas clásicas o héroes mitológicos en posturas contorsionadas sobre las complejas máquinas de madera.

La edición impreso-ilustrada de Guidi basada en Oribasio tuvo un impacto inmediato en la medicina del siglo XVI: Permitió a los cirujanos del Renacimiento (como Ambroise Paré) comprender exactamente cómo funcionaban los ingenios mecánicos de la Antigüedad que en el texto escrito resultaban incomprensibles. Junto con el De humani corporis fabrica de Andrés Vesalio (1543), la Chirurgia de Guidi fijó el estándar de que la ilustración médica no era un mero adorno, sino un instrumento de demostración científica e instrucción técnica insustituible.

Aunque en el siglo XVI circularon sobre todo las versiones latinas humanistas, el texto griego crítico no se editó de forma completa y moderna hasta los trabajos del filólogo Charles Daremberg y Émile Bussemaker (Oeuvres d’Oribase, París, 1851–1876), y posteriormente Johannes Raeder en el Corpus Medicorum Graecorum (Leipzig, 1928–1933).

La Ginecología en el mundo Antiguo Hebreo

La Ginecología en el mundo Antiguo Hebreo

El Antiguo pueblo hebreo es un antiguo pueblo semita conocido como el pueblo judío

La tradición y referencias religiosas y culturales se encuentran en las escrituras hebreas que fundamentalmente en la biblia hebrea o “Torá” y  en el Talmud.

La Biblia es un texto religioso, conocido como el Antiguo Testamento, también llamado el “Pentateuco” (que significa los cinco libros) y en hebreo la “Torá” (que significa enseñanza). Tiene una gran importancia e influencia en la cultura occidental. Los cinco libros que contiene la Biblia son: Génesis. Éxodo. Levítico. Números y Deuteronomio

Se han realizado alrededor de cinco mil millones de copias de la Biblia por lo que es el libro más distribuido y vendido de la historia, siendo reconocido como el libro más influyente de la todos los tiempos.

Es un libro religioso y los datos que podamos encontrar históricos y científicos tienen que ser interpretados bajo el prisma religioso. También está escrita en un pueblo que tiene unas características propias de la época de la zona, como son un pueblo nómada, semítico y con una sociedad fundamentalmente patriarcal.

Las normas que contienen son fundamentalmente religiosas, el concepto de impureza en la mujer y las normas que describen tienen un carácter religioso pero estas normas de purificación a veces tienen de fondo un carácter higiénico y a veces psicológico que cuidan y protegen la salud de la mujer de la época.

Existen datos en la Biblia que podemos analizar para deducir que conocimientos ginecológicos poseían cuando se escribió. Los estudios más consensuados sitúan que fue escrita alrededor del año 1200 a.C. por los datos

En la Biblia en el libro “Levítico” sobre la mujer dice:

La purificación de la mujer después del parto dictando normas como no tener relaciones sexuales hasta los 40 días después del parto

La higiene y la purificación en la menstruación. La mujer era considerada impura durante siete días mediante los cuales no podía tener relaciones sexuales, si se prolongaba la menstruación se consideraba también como impura y no debía realizar coito. Así en el Levítico dice” Y si un varón al acostarse con una mujer impura ha descubierto su fuente y al mostrar en ella su desnudez ha revelado el manantial de su sangre, ambos deben ser separados de su pueblo” Levítico XX, 18.  También dice: “Cualquier persona que tocara a la mujer, su cama o los objetos donde ella se sentara quedara impuro hasta el atardecer y debía lavar sus vestidos y bañarse.

Describe enfermedades que pudieran ser lepra y gonorrea.

Refiere el flujo vaginal.

La fertilidad de la mujer, en estos pueblos era considerada muy importante por la continuidad de la descendencia, importancia social de la tribu, ayuda en el trabajo, compensar la mortalidad…

La Biblia refleja el problema de la esterilidad en el “Génesis” se refiere a las siguientes mujeres.

Sara, esposa de Abraham, era inicialmente estéril. Le propuso que tuviera un hijo Ismael con una esclava Agar y al final en su vejez Sara se quedó embarazada de Abraham.

Raquel, esposa de Jacob, refiere que tenía envidia de su hermana porque no se quedaba embarazada y posteriormente tuvo gemelos.

Ana, mujer de Elcana, lamentaba su esterilidad, oró fervientemente a Dios y le concedió a Samuel.

La esposa de Manoa era mujer estéril que recibió la visita de un ángel y dio a luz a Sansón, juez de Israel

La mujer sunamita que hospedó al profeta Eliseo, este le prometió que tendría un hijo a pesar de la vejez de su marido y pasado cierto tiempo tuvo un hijo

La Biblia relata el parto de gemelos en dos ocasiones: El parto gemelar de Rebeca que tuvo a sus hijos Esaú y Jacob.  Salió primero Esaú y Jacob salió cogido al talón de su hermano.  También describe el parto de Tamar que fue la nuera de Jacob y mediante engaños le sedujo, se quedó embarazada y tuvo a los gemelos Fares y Zare.

Los personales bíblicos Abraham tuvo 8 hijos (de varias mujeres). Jacob tuvo 12 y una hija, Dina con sus dos esposas Lea y Raquel y sus dos siervas Bila y Zilpa.  Gedeón Juez de Israel tuvo 70 hijos propios (Jueces 8. 30.31 y uno con una concubina. El rey David se menciona que tuvo 19 hijos varones y una hija y se menciona que tuvo más hijos con sus concubinas. El rey Salomón tuvo muchos según la Biblia tenía 700 esposas y 300 concubinas (Reyes 11:3). Roboam, hijo de Salomón, tuvo 28 hijos y 60 hijas (Crónicas 11:21) Acab, rey de Israel tenía 70hijos varones en Samaria.  En el libro de “Jueces” se menciano también a Jair (juez) que tuvo 30 hijos que gobernaban 30 ciudades. Ibzan que tuvo 30 hijos y 30 hijas. Abdón 40 hijos y 30 nietos.

Describe la existencia de comadronas para asistir en los partos en varios pasajes de la Biblia:

En Éxodo 1: 15-21 dice:   Capítulo I del segundo libro. Menciona las comadronas Sifrá y Puá que el faraón mandó que matasen a todos los niños judíos del sexo masculino

“Cuando vosotras vayáis asistir a las mujeres hebreas y las veáis a ellas sobre las sillas en sus partos, si es niño, mátenlo; si es niña, déjenla vivir”

Rebeca, mujer de Isaac, sintió que su embarazo era diferente y percibía muchos movimientos en Génesis 25-23 dice:

 “Rebeca que percibía muchos movimientos en su vientre consultando a Dios le dijo: “dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas. El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo y el mayor servirá al menor”

El parto de Rebeca, en el libro Génesis 25: 21-26 refiere que fue un parto gemelar y salieron dos niños. El primero se llamó Esaú (velludo, porque tenía vello por todo el cuerpo) y Jacob (el que suplanta) que nació agarrado al talón de su hermano.

El parto de Raquel, mujer de Jacob, (Génesis 35-17) se refiere un parto difícil y la partera consuela a Raquel antes de morir diciéndole: “No temas, que también este hijo tendrás

El parto de Tamar, nuera de Judá, el 4º hijo de Jacob engendró un hijo de este, tras quedar viuda de Er (1er hijo de Judá, que murió). Se casó con Onán (2º hijo de Judá, que no quería consumar el coito con eyaculación). Sela, el tercer hijo de Judá era pequeño.  Ella deseando tener un hijo de la tribu de Judá se disfrazó para asegurar la descendencia y mantuvo relaciones con su suegro y se quedó embarazada.

En Génesis, capitulo 38, refiere el parto de Tamar y dice:  Que en el momento del parto la comadrona descubrió que existían mellizos. Uno de ellos sacó la mano primero.

“La partera para identificar quien era el primogénito le ató un hilo escarlata en la muñeca diciendo “este nació primero”.  Sin embargo, volvió a meter la mano y fue su hermano quien salió por completo primero y la partera exclamo “Que brecha te has abierto”.  Le pusieron por nombre Fares, (significa brecha o rotura), que fue el que nació primero y el segundo se llamó Zera (escarlata) que tenía el hilo rojo en la mano.

Se describe la circuncisión en Génesis 17.

“Cumple con mi pacto, tú y toda tu descendencia, por todas las generaciones. 10 Y este es el pacto que establezco contigo y con tu descendencia, el cual todos deberán cumplir: Todos los varones entre ustedes deberán ser circuncidados. 11 Circuncidarán la carne de su prepucio; esa será la señal del pacto entre nosotros. 12 Todos los varones de cada generación deberán ser circuncidados a los ocho días de nacidos, tanto los niños nacidos en casa como los que hayan sido comprados por dinero a un extranjero y que, por lo tanto, no sean de la estirpe de ustedes. 13 Todos sin excepción, tanto el nacido en casa como el que haya sido comprado por dinero, deberán ser circuncidados. De esta manera mi pacto quedará como una marca indeleble en la carne de ustedes, como un pacto eterno. 14 Pero el varón incircunciso, al que no se le haya cortado la carne del prepucio, será eliminado de su pueblo por quebrantar mi pacto.

En Éxodo también “Zipporah, la viuda de Moisés, “coge una piedra afilada y corta el prepucio a su hijo.

 

La Ginecología del Antiguo Pueblo Judío en el Talmud.

Existen numerosas referencias de normas sobre la salud de la mujer en el Talmud.

El talmud, (significa instrucción o enseñanza) es una colección de libros hebreos que recogen las discusiones de los rabinos, maestros de las leyes judías, de sus costumbres, tradiciones, historias y leyendas.  Es una especie de normas civiles y religiosas del pueblo judío que se desprenden de la interpretación de los textos de la Biblia Hebrea. El Talmud fue elaborado entre el siglo III y IV d. C.

Se relatan varias consideraciones respecto al parto y a la mujer en el Talmud.

El médico Mar Samuel calculaba el periodo de gestación entre 271 y 273 días a partir del coito.

Se enseña que la fecundación tiene efecto dentro de los tres primeros días que siguen a la relación sexual, si no se produce durante este periodo, el semen pierde su potencia y el embarazo no se produce.

Después del parto había que someterse a un baño ritual antes de reanudar las relaciones sexuales.

El coito con una mujer en periodo de lactancia podía contaminar la leche con el semen y dañar al niño.

Se consideraba que la lactancia impedía la concepción. La lactancia duraba de dos a tres años.

Estaban rigurosamente prohibidas las relaciones sexuales durante las reglas o con hemorragias vaginales y se prescribían baños a estas mujeres.

Se consideraba que las mujeres con reglas abundantes engendraban muchos hijos

La hemorragia por el primer coito no era considerada impura por considerar que la sangre procedía de las paredes vaginales y no del utero.

La hemorragia de la perdida de la virginidad era considerada muy importante, la novia que no sangraba podía ser acusada de infidelidad y podía ser lapidada a muerte. Existen en el Talmud varios pleitos en los que la falta de hemorragia constituye un pleito. El rabio Gamalel ordenó que fuera lavada la sabana de la noche de bodas, con lo cual se hicieron visibles algunas gotas de sangre, que había quedado oculta por el esperma, de este modo el litio fue fallado en favor de la esposa.

Si una mujer sangraba tres veces durante el coito debía divorciarse, pero se le permitía contraer segundas nupcias. Si la hemorragia se reproduce con el segundo marido lo mismo, pero a la tercera vez la mujer debía explorar su vagina pues desde entonces era ya seguro que el defecto residía en ella no en el hombre.

Se describe una especie de espéculo, era un tubo de plomo que contenía un cilindro móvil, el tubo estaba curvado con el fin de facilitar la introducción en la vagina, En el extremo del cilindro se ataba una pequeña esponja.  Se introducía el tubo que protegía al cilindro con la esponja, Si se manchaba la esponja se consideraba que la hemorragia era del utero y si se manchaba las paredes externas del tubo, se consideraba que la hemorragia era de procedencia vaginal.  Esta maniobra tenia que realizarla la mujer, porque a los médicos les estaba prohibido esta exploración.

 

En el Talmud se refiere tres casos de hemorragias en niñas recién nacidas. Las madres fueron sometidas a un baño de purificación, pues se les considero impuras durante un periodo de catorce días después del parto.

Se consideraba la leucorrea como esperma femenino

Se describen los síntomas de la menstruación: La mujer esta cansada antes de sus reglas, elimina gases y siente dolor en torno al ombligo y en el utero, sufre un flujo blanco y escalofríos. Hay también sensación de pesadez en la cabeza, y extremidades con distensión del abdomen acompañada de nauseas.

Se destaca en el Talmud muchas veces la purificación mediante la limpieza y los baños que han sido muy importantes para la higiene personal y la salud de la mujer.

 

 

 

 

La Ginecología del Antiguo Pueblo Judío en el Talmud.

La Ginecología del Antiguo Pueblo Judío en el Talmud.

Existen numerosas referencias de normas sobre la salud de la mujer en el Talmud.

El talmud, (significa instrucción o enseñanza) es una colección de libros hebreos que recogen las discusiones de los rabinos, maestros de las leyes judías, de sus costumbres, tradiciones, historias y leyendas.  Es una especie de normas civiles y religiosas del pueblo judío que se desprenden de la interpretación de los textos de la Biblia Hebrea. El Talmud fue elaborado entre el siglo III y IV d. C.

El Talmud

Se relatan varias consideraciones respecto al parto y a la mujer en el Talmud.

El médico Mar Samuel calculaba el periodo de gestación entre 271 y 273 días a partir del coito.

Se enseña que la fecundación tiene efecto dentro de los tres primeros días que siguen a la relación sexual, si no se produce durante este periodo, el semen pierde su potencia y el embarazo no se produce.

Después del parto había que someterse a un baño ritual antes de reanudar las relaciones sexuales.

El coito con una mujer en periodo de lactancia podía contaminar la leche con el semen y dañar al niño.

Se consideraba que la lactancia impedía la concepción. La lactancia duraba de dos a tres años.

Estaban rigurosamente prohibidas las relaciones sexuales durante las reglas o con hemorragias vaginales y se prescribían baños a estas mujeres.

Se consideraba que las mujeres con reglas abundantes engendraban muchos hijos

La hemorragia por el primer coito no era considerada impura por considerar que la sangre procedía de las paredes vaginales y no del utero.

La hemorragia de la perdida de la virginidad era considerada muy importante, la novia que no sangraba podía ser acusada de infidelidad y podía ser lapidada a muerte. Existen en el Talmud varios pleitos en los que la falta de hemorragia constituye un pleito. El rabio Gamalel ordenó que fuera lavada la sabana de la noche de bodas, con lo cual se hicieron visibles algunas gotas de sangre, que había quedado oculta por el esperma, de este modo el litio fue fallado en favor de la esposa.

Si una mujer sangraba tres veces durante el coito debía divorciarse, pero se le permitía contraer segundas nupcias. Si la hemorragia se reproduce con el segundo marido lo mismo, pero a la tercera vez la mujer debía explorar su vagina pues desde entonces era ya seguro que el defecto residía en ella no en el hombre.

Se describe una especie de espéculo, era un tubo de plomo que contenía un cilindro móvil, el tubo estaba curvado con el fin de facilitar la introducción en la vagina, En el extremo del cilindro se ataba una pequeña esponja.  Se introducía el tubo que protegía al cilindro con la esponja, Si se manchaba la esponja se consideraba que la hemorragia era del utero y si se manchaba las paredes externas del tubo, se consideraba que la hemorragia era de procedencia vaginal.  Esta maniobra tenia que realizarla la mujer, porque a los médicos les estaba prohibido esta exploración.

En el Talmud se refiere tres casos de hemorragias en niñas recién nacidas. Las madres fueron sometidas a un baño de purificación, pues se les considero impuras durante un periodo de catorce días después del parto.

Se consideraba la leucorrea como esperma femenino

Se describen los síntomas de la menstruación: La mujer esta cansada antes de sus reglas, elimina gases y siente dolor en torno al ombligo y en el utero, sufre un flujo blanco y escalofríos. Hay también sensación de pesadez en la cabeza, y extremidades con distensión del abdomen acompañada de nauseas.

Se destaca en el Talmud muchas veces la purificación mediante la limpieza y los baños que han sido muy importantes para la higiene personal y la salud de la mujer.

 

 

 

 

La Ginecología en la Biblia

La Ginecología en la Biblia

La Biblia es un texto religioso, conocido como el Antiguo Testamento, también llamado el “Pentateuco” (que significa los cinco libros) y en hebreo la “Torá” (que significa enseñanza). Tiene una gran importancia e influencia en la cultura occidental. Los cinco libros que contiene la Biblia son: Génesis. Éxodo. Levítico. Números y Deuteronomio

Se han realizado alrededor de cinco mil millones de copias de la Biblia por lo que es el libro más distribuido y vendido de la historia, siendo reconocido como el libro más influyente de la todos los tiempos.

Es un libro religioso y los datos que podamos encontrar históricos y científicos tienen que ser interpretados bajo el prisma religioso. También está escrita en un pueblo que tiene unas características propias de la época de la zona, como son un pueblo nómada, semítico y con una sociedad fundamentalmente patriarcal.

Las normas que contienen son fundamentalmente religiosas, el concepto de impureza en la mujer y las normas que describen tienen un carácter religioso, pero estas normas de purificación a veces tienen de fondo un carácter higiénico y a veces psicológico que cuidan y protegen la salud de la mujer de la época.

Existen datos en la Biblia que podemos analizar para deducir que conocimientos ginecológicos poseían cuando se escribió. Los estudios más consensuados sitúan que fue escrita alrededor del año 1200 a.C. por los datos

En el libro de la biblia “Levítico” habla:

La purificación de la mujer después del parto dictando normas como no tener relaciones sexuales hasta los 40 días después del parto

La higiene y la purificación en la menstruación. La mujer era considerada impura durante siete días mediante los cuales no podía tener relaciones sexuales, si se prolongaba la menstruación se consideraba también como impura y no debía realizar coito. Así en el Levítico dice:  ” Y si un varón al acostarse con una mujer impura ha descubierto su fuente y al mostrar en ella su desnudez ha revelado el manantial de su sangre, ambos deben ser separados de su pueblo” Levítico XX, 18.  También dice: “Cualquier persona que tocara a la mujer, su cama o los objetos donde ella se sentara quedara impuro hasta el atardecer y debía lavar sus vestidos y bañarse.»

La biblia hace referencia al flujo vaginal y se describen enfermedades, por los sintomas que relatan pudieran ser lepra y gonorrea.

La fertilidad de la mujer, en estos pueblos era considerada muy importante por la continuidad de la descendencia, importancia social de la tribu, existía la ley de la progenitura que heredaba la tribú, ayuda en el trabajo, compensar la mortalidad.

La Biblia refleja el problema de la esterilidad en el “Génesis” se refiere a las siguientes mujeres.

Sara, esposa de Abraham, era inicialmente estéril. Le propuso que tuviera un hijo Ismael con una esclava Agar y al final en su vejez Sara se quedó embarazada de Abraham.

Raquel, esposa de Jacob, refiere que tenía envidia de su hermana porque no se quedaba embarazada y posteriormente tuvo gemelos.

Ana, mujer de Elcana, lamentaba su esterilidad, oró fervientemente a Dios y le concedió a Samuel.

La esposa de Manoa era mujer estéril que recibió la visita de un ángel y dio a luz a Sansón, juez de Israel

La mujer sunamita que hospedó al profeta Eliseo, este le prometió que tendría un hijo a pesar de la vejez de su marido y pasado cierto tiempo tuvo un hijo.

La progenitura era muy importante en el pueblo de Israel, porque el progenitor o el designado como progenitor era el jefe de la tribu y de sus descendientes, por eso en la Biblia se realata muy detalladamente la Genealogía de las Doce tribus de Jacob o Doce tribus de Israel. La Genealogía de la Tribu de Judá y La Genealogía del rey David

 

La Biblia relata el parto de gemelos en dos ocasiones: El parto gemelar de Rebeca que tuvo a sus hijos Esaú y Jacob.  Salió primero Esaú y Jacob salió cogido al talón de su hermano.  También describe el parto de Tamar que fue la nuera de Jacob y mediante engaños le sedujo, se quedó embarazada y tuvo a los gemelos Fares y Zare.

Los personales bíblicos Abraham tuvo 8 hijos (de varias mujeres). Jacob tuvo 12 con sus dos esposas Lea y Raquel y sus dos siervas Bila y Zilpa.  Gedeón Juez de Israel tuvo 70 hijos propios (Jueces 8. 30.31 y uno con una concubina. El rey David se menciona que tuvo 19 hijos varones y una hija y se menciona que tuvo más hijos con sus concubinas. El rey Salomón tuvo muchos, según la Biblia tenía 700 esposas y 300 concubinas (Reyes 11:3). Roboam, hijo de Salomón, tuvo 28 hijos y 60 hijas (Crónicas 11:21). Acab, rey de Israel tenía 70 hijos varones en Samaria.  En el libro de “Jueces” se menciona también a Jair (juez) que tuvo 30 hijos que gobernaban 30 ciudades. Ibzan que tuvo 30 hijos y 30 hijas. Abdón 40 hijos y 30 nietos.

Se describe la existencia de comadronas para asistir en los partos en varios pasajes de la Biblia:

En Éxodo 1: 15-21 dice:   Capítulo I del segundo libro. Menciona las comadronas Sifrá y Puá que el faraón mandó que matasen a todos los niños judíos del sexo masculino

“Cuando vosotras vayáis asistir a las mujeres hebreas y las veáis a ellas sobre las sillas en sus partos, si es niño, mátenlo; si es niña, déjenla vivir”

Rebeca, mujer de Isaac, sintió que su embarazo era diferente y percibía muchos movimientos en Génesis 25-23 dice:

 “Rebeca que percibía muchos movimientos en su vientre consultando a Dios le dijo: “dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas. Un pueblo será más fuerte que el otro pueblo y el mayor servirá al menor”

El parto de Rebeca, en el libro Génesis 25: 21-26 refiere que fue un parto gemelar y salieron dos niños. El primero se llamó Esaú (velludo, porque tenía vello por todo el cuerpo) y Jacob (el que suplanta) que nació agarrado al talón de su hermano.

El parto de Raquel, mujer de Jacob, (Génesis 35-17) se refiere un parto difícil y la partera consuela a Raquel antes de morir diciéndole: “No temas, que también este hijo tendrás»

El parto de Tamar. Era nuera de Judá. Se caso con el primer hijo de Judá que murió y no tuvieron hijos.  Tras quedar viuda se casó con Onán (2º hijo de Judá, que no quería consumar el coito con eyaculación). Selá, el tercer hijo de Judá era muy pequeño.  Tamar deseando tener un hijo de la tribu de Judá para asegurar la descendencia, se disfrazó de prostituta y mantuvo relaciones con su suegro y se quedó embarazada.

En Génesis, capitulo 38, refiere el parto de Tamar y dice:  Que en el momento del parto la comadrona descubrió que existían mellizos. Uno de ellos sacó la mano primero.

“La partera para identificar quien era el primogénito le ató un hilo escarlata en la muñeca diciendo “este nació primero”.  Sin embargo, volvió a meter la mano y fue su hermano quien salió por completo primero y la partera exclamo “Que brecha te has abierto”.  Le pusieron por nombre Fares, (significa brecha o rotura), que fue el que nació primero y el segundo se llamó Zera (escarlata) que tenía el hilo rojo en la mano.

La circuncisión se describe en Génesis 17.

“Cumple con mi pacto, tú y toda tu descendencia, por todas las generaciones. 10 Y este es el pacto que establezco contigo y con tu descendencia, el cual todos deberán cumplir: Todos los varones entre ustedes deberán ser circuncidados. 11 Circuncidarán la carne de su prepucio; esa será la señal del pacto entre nosotros. 12 Todos los varones de cada generación deberán ser circuncidados a los ocho días de nacidos, tanto los niños nacidos en casa como los que hayan sido comprados por dinero a un extranjero y que, por lo tanto, no sean de la estirpe de ustedes. 13 Todos sin excepción, tanto el nacido en casa como el que haya sido comprado por dinero, deberán ser circuncidados. De esta manera mi pacto quedará como una marca indeleble en la carne de ustedes, como un pacto eterno. 14 Pero el varón incircunciso, al que no se le haya cortado la carne del prepucio, será eliminado de su pueblo por quebrantar mi pacto.

En Éxodo también se refiere a la circuncisión:  “Zipporah, la viuda de Moisés, “coge una piedra afilada y corta el prepucio a su hijo.»

Los papiros médicos del Antiguo Egipto

Los papiros médicos del Antiguo Egipto

La medicina en el Antiguo Egipto está basada en una mezcla de elementos racionales, mágicos y religiosos.  Concebían la salud y la enfermedad como una lucha incesante entre el bien y el mal. Los dioses Ra, Isis, Horus, Thoth e Imhotep eran invocados frecuentemente para curar las enfermedades. Los médicos egipcios fueron tan famosos que eran requeridos en otros países fronterizos.

Heródoto dice en su libro “Historia”. “En el arte de la medicina en Egipto esta dividido entre ellos del modo siguiente: cada medico se dedica a una sola enfermedad y nada más. En todas partes hay numerosos médicos, unos son para los ojos, otros para el oído, otros para los dientes, otros para los intestinos y otros para otras enfermedades internas.

Aristóteles en su obra “Política” dice: “Los médicos egipcios estaban autorizados a modificar el tratamiento después del cuarto día si el enfermo no había experimentado mejoría.

El historiador Diodoro Sículo, que vivió en tiempo de César Augusto dice en uno de sus escritos: “…En el Antiguo Egipto el médico estaba obligado a regular su conducta, no según su propio juicio, sino exclusivamente de acuerdo con lo escrito en los seis libros sagrados de Thoth. Con tal de ajustarse implícitamente a ellos, no incurría en censura alguna, aunque el paciente murieses. Si se apartaba de ellos en lo más mínimo y el paciente moría pagaba con su propia vida.”

Los conocimientos médicos del Antiguo Egipto nos han llegado fundamentalmente por los textos de los papiros médicos que se han conservado.

Los papiros médicos antiguos conocidos son:

 

Papiros de Ramesseum

Los papiros Ramesseum es un conjunto de papiros en total 17 encontrados en 1896 en una tumba de un cementerio anterior al templo que está detrás del templo funerario de Ramsés II. El Ramesseum es el nombre del templo funerario de Ramsés II en Tebas (Egipto)

El papiro de la colección de Ramsseum es uno mas conocido como el Ramsseum dramático, que contiene 46 escenas de texto que representan las instrucciones para una liturgia en honor de Sesostris I, rey en el año 1971 a.C.

El papiro Ramesseum VI cita al rey Amenemhat III por lo que se ha datado en el año 1854 a.C. probablemente durante la Dinastía XII

Papiro médico pRamesseum III y pRamesseumIV versan sobre temática médica. Están datados en torno al año 1980 a.C.  Se conservan en la Universidad de Oxford (Reino Unido)

Están escritos en hierático

El pRamesseum III, consta de 31 párrafos y son recetas para enfermedades oculares, ginecologías e infantiles.

El pRamessseum IV. Consta de 51 párrafos, las mayorías de carácter mágico y algunos sobre enfermedades de la mujer, problemas del parto y enfermedades de los niños

Papiro de Kahún.

Papiros de Kahún también llamados de Lahun fueron encontrados en Kahún (Egipto) en el año 1889 por W. Flinders Petrie.  Estan considerados fechados alrededor del año 1820 a.C.

Kahún o Lahun era una aldea de la provincia de Fayún (Egipto), situada a 18 Kms de la capital de  esta provincia Medinet el Fayum.  donde se encuentra la pirámide de Senusret II ( el rey, Hetep Senusret)  La aldea era de los trabajadores que construyeron esta pirámide y está situada a 800 metros de la pirámide.

La aldea fue edificada en el año 2200 a.C y fue destruida en el año 2100 a.C. Esta situada a 18 Kms de Medinet el Fayum (Egipto), capital de  la provincia de Fayum.

El lugar de la aldea de Kahín  está cubierto ahora con arena para preservar su conservación. El 28 de junio de 2019 la pirámide de Senusret II se abrió al público por primera vez desde que fue descubierta

Fayún  o Fayum es una de las 27 provincias de Egipto, situada hacia el sur del delta del Nilo. Su capital es la ciudad de Medinet el Fayum situada a 130 Km del El Cairo. Tiene una población en el año 2012 de 349.883 habitantes. Existe también en la provincia el Oasis Fayum y el lago Fayum

William Matthew Flinders Petrie.  Egiptólogo británico.  Nació en 1853 en Charton (Londres).  Murió en Jerusalén en 1942 a los 89 años de edad.

Realizó estudios de arqueología en Stonehenge.  Visito Egipto en 1880.  Excavó en sitios como Abidos o Amama (Egipto)

Profesor de Arqueología Egipcia en la University College de Londres desde 1892 a1933. Escribió mas de mil trabajos en libros, artículos y reseñas.

Papiro de Kahún.

Fueron encontrados en 1889 por William Matthew Flinders Petrie que realizó excavaciones en Kahún en los años 1888 a1890 y posteriormente en 1914

Flinder Petrie excavando para descubrir la entrada a la pirámide de Senusret II, Al noroeste del templo del valle, encuentra la ciudad o aldea El Kahún. La ciudad albergó en un principio a los constructores de la pirámide y posteriormente a los funcionarios encargados de mantener el culto funerario de Senusret. Está formada por recintos de casas para los trabajadores y algunas villas más grandes destinadas a los funcionarios de mayor rango. En el momento de su descubrimiento era el único ejemplo existente de una ciudad piramidal completa, y cuando Petrie la excavó encontró incluso gran parte de los muebles antiguos en su lugar. La ciudad ha sido fuente de información muy valiosa sobre la vida cotidiana de sus habitantes.

Encontró números objetos e instrumentos domésticos y también se encontró los papiros que se le denominaron “Papiros de Kahún o Lahun que son cerca de mil fragmentos de papiros que tratan de asuntos legales, matemáticos y médicos. Documentos de la época relacionados con la administración, testamentos, textos médicos, astronómicos y el único papiro veterinario conocido, así como varias cartas y relatos.

 

El papiro de Ebers

Fue descubierta por Edwin Smith en 1862, en una momia en la tumba de Assasif en Luxor (Egipto) que fue comprado por Georg Ebers en 1873 que lo tradujo y publicó al año siguiente.

Es un rollo de papiro que mide 20,23 metros de longitud y 30 cms de alto. Contiene 877 apartados, los tres primeros aparatados con fórmulas de invocaciones a los dioses para la curación de enfermos. Después comprende enfermedades internas y su tratamiento, enfermedades de la piel, de los ojos, de las extremidades, de ginecología, gastroenterología y otras. Describe más de 700 sustancias como tratamientos como son el azafrán, acacia, mirra, áloe, lirio, amapola, cáñamo, incienso, etc.

El papiro de Ebers está fechado en el año 1534 a.C. en el 8º año del reinado de Amenhotep I, de la dinastía XVIII.  Aunque por su recopilación y redacción cabe que pudiera retrotraerse al año 1900 a.C.

Está escrito en hierático.

El papiro de Ebers

Se conserva actualmente en la Biblioteca Universitaria de Leipzig (Alemania)

El papiro de Ebers trata fundamentalmente de enfermedades ginecológicas como son: Inflamaciones de la vulva, pústulas en la vagina, enfermedades de los labios vulvares, tumores del conducto vaginal, hemorragias, flujos… etc. Cita una mujer que vivió muchos años sin tener jamás la menstruación. Se describen remedios para mantener colocado en su sitio el utero.

Prescripciones tocológicas, pronóstico del parto y recetas para la abreviación del parto. Remedios para provocar el aborto. Remedios para apreciar la calidad de la leche y evitar enfermedades de los pechos

Describe una mujer que desprenda algo parecido al agua con posos que se asemejan a la sangre caliente que sugiere un caso de cáncer de utero.

Prescripciones tocológicas, pronóstico del parto y recetas para la abreviación del parto. Remedios para provocar el aborto. Remedios para apreciar la calidad de la leche y evitar enfermedades de los pechos.

Papiro de Turín.

Se trata de un papiro médico que se llama de Turín, pero se encuentra en Londres

Fechado alrededor de 1850.

Trata sobre las picaduras de serpientes y enfermedades de los ojos.

El Museo Egipcio de Turín tiene varios papiros que no son de contenido médico y son distintos al que se encuentra en Londres, entre ellos

El Papiro erótico de Turín.

Papiro Real de Turín, también llamado Canon Real o Papiro de las listas de Reyes, que se encuentran en el Museo Egipcio de Turín.

Papiro Judicial de Trun. Es un informe de la conspiración del harén contra Ramsés II.

Papiro de Hearst

Es un papiro médico. Hallado en 1901 por un campesino cerca de Deir el -Ballas (Egipto)

Data de 1500 a.C. Dinastía XVIII, en torno al reinado del faraón Tumosis III

Tiene 18 páginas con prescripciones médicas. Contiene 260 párrafos o indicaciones médicas. Básicamente recetas médicas y formulas magistrales. Recetas para el dolor de cabeza, enfermedades digestivas, caídas de dientes, Enfermedades del sistema urinaria, de la sangre, del pelo y sobre mordeduras.

Se conserva en la Universidad de California de Berkeley

Escrito en hierático.

Papiro de Hearst

Parece ser que le fue entregado a William Randolph Hearst, magnate de la prensa, que había organizado una expedición arqueológica a Egipto en el año 1901 dirigida por G.A. Reisner.

Papiro de Edwin Smith

Fue comprado por Edwin Smith a un mercader de Luxor, Mustafá Agha, en 1862.

Proceden de una tumba de un enterramiento desconocido de la necrópolis de Asasif.

Mide 468 cm de largo por 36 de ancho. Tiene 17 columnas de texto en el anverso y cinco en el reverso. Fechado en el año 1600 a.C.

Se encuentra en la Academia de Medicina de Nueva York

Escrito en hierático.

Papiro de Edwin Smith

Es un tratado quirúrgico sobre todo de cirugía traumática. Es una compilación de 48 casos de heridas de guerra, con los tratamientos realizados. Contiene descripciones de suturas craneales y de las meninges. Describe 27 lesiones de cabeza, 6 de cuello y garganta, 2 de clavícula, 2 de humero y 8 de esternón y tejidos blandos del tórax y de costillas.

Describe el tratamiento de la dislocación de la mandíbula, cuya reducción es similar a la actual.  Dice: “Coloque el pulgar en la base de las mandíbulas y los dedos bajo el mentón para reducir la dislocación. Este es el único método para tratar estas lesiones. “

Receta la carne fresca como vendaje usual para el primer día de la herida. Los apósitos médicos posteriores eran de grasa con miel.

Casos descritos en el papiro de Edwin Smith

“Herida abierta en la cabeza con exposición del cerebro. Palpe la herida, si hay irregularidades, reblandecimiento, sangrado nasal y rigidez del cuello, observe hasta que el cerebro quede expuesto. Un padecimiento que no debo tratar. Aplique grasa en la herida sin cubrirla ni intentar cerrarla.”

Bardinet distingue tres partes en este papiro: 1. Tratado Quirúrgico. 2. Texto en verso que comprende 8 fórmulas mágicas. 3. También escrita en verso 3 recetas médicas sobre ginecología, envejecimiento y proctología.

Papiro de Erman

El Papiro de Erman

Se encuentra en el Museo de Berlín.  Está fechado en el año 1450 a.C

Es mas bien un tratado de formulas mágicas, invocaciones, para lograr un embarazo, partos adecuados y recién nacido sano.

Ciertos historiadores no lo consideran como un papiro médico sino mas bien mágico o religioso.

Papiro médico de Londres. pLondres10059

El Museo Británico de Londres tiene una gran colección de papiros de Egipto de temas muy diversos como de historia, arquitectura, agricultura, religión, literatura… etc. y también de medicina.

El Museo de Berlín tiene varios papiros médicos y que trata temas de obstetricia y ginecología es el Papiro de Londres.  pLondres10059

Papiro de Londres.  pLondres10059, data de aproximadamente el año 1350 a. C. Procede de la Dinastía XVIII, del Imperio Nuevo, alrededor de la época histórica del faraón Horemheb

El papiro consta de 19 páginas y contiene 61 recetas o párrafos, de las que 25 están clasificadas como recetas médicas el resto son mágicas.

El texto trata sobre afecciones cutáneas, afecciones oculares, sangrados vaginales.

Tiene conjuros como versos de brujas y fórmulas mágicas para evitar abortos como atar hilos, envolver vendas y aplicárselas en la vagina.

Papiro médico de Londres. pLondres10059

Actualmente se conserva en la Biblioteca Británica, antes estaba en el Museo Británico de Londres.

Otro papiro de Londres el «pLondres. EA 10070»

Es parte de otro papiro que es el Papiro de Leiden I 383 que se encuentra en dicha ciudad

Son dos partes de un mismo documento. Vendidos por Anastasi, cónsul sueco en Alejandria.

Fue adquirido por el British Museum en 1857

Escrito en demótico. Tiene 61 prescripciones de las cuales únicamente son 25 medicas

Fechado en el siglo III d.C

Tiene una tematica medico mágica. Trata  recetas mágicas de encantamientos para producir la muerte o causar enfermedades. Recetas para inducir el sueño.

Papiros Médicos Egipcios de Berlín

El Museo de Berlín tiene una gran colección de papiros de Egipto de temas muy diversos como de historia, arquitectura, agricultura, religión, literatura… etc. y también de medicina.

El Museo de Berlín tiene varios papiros médicos y que trata temas de obstetricia y ginecología dos.

El Papiro de Berlín. Berlín 3038, también conocido como el Papiro Brugsch.

Fue descubierto por Giuseppe Passalacqua en 1826, en un jarrón de arcilla, enterrado, en Sakkara. Consta de 24 páginas y es muy similar al Papiro Ebers. Más tarde fue vendido a Federico Guillermo IV de Prusia en 1827 para el Museo de Berlín

Fue traducido al alemán en 1909 por Heinrich Brugsch y en algunos textos este papiro se le llama Papiro de Brugsch

Fechado en el año 1300 a.C.  En la dinastía XIX.

Tiene 204 recetas médicas a base de plantas, animales y minerales.  Estas recetas algunas 1000 años más tarde se encuentran iguales, casi copiadas en tos textos de Hipócrates y Galeno.

Se encuentra en el Museo Egipcio de Berlín

Contenido del Papiro de Berlín. Berlín 3038

Pruebas para diagnosticar embarazo

Enfermedades de la madre y del recién nacido.

Enfermedades infantiles

Enfermedades de la mama

Recetas contra los parásitos intestinales

Enfermedades de la orina

La receta 194 dice: “Para distinguir a una mujer que va a dar a luz de una que no va a dar a luz. Una sandia molida y en un recipiente con leche de mujer que ha parido un hijo varón. Debe ser ingerido por la mujer. Si vomita, ella dará a luz, si eructa no va a dar a luz”

La receta 199 dice: “Toma cebada y farro. Colocados en la arena, la mujer debe humedecerlos con la orina cada día. Si ambos germinan ella dará a luz. Si la cebada crece dará luz a un niño. Si crece el farro dará luz a una niña. Si ningún germina ella no está embarazada.”

Nota: el farro es uno de los cereales considerados como trigo antiguo, y se cultiva desde los comienzos de la humanidad.

 

Otros papiros médicos de Berlín son:

Berlín 3027. O Papiro de Hermans. Tratamientos pediátricos. Solo existe pequeño fragmento

Berlín 13602. Remedios ginecológicos y métodos anticonceptivos.

pBerlín10456. Es un fragmento de 24 por 14 cms.

pBerlín15749.  Es un papiro amuleto. Para la erupción en la piel.

Papiros de Carlsberg

Es una colección de papiros que se conservan en la Biblioteca de la Fundación de Ny Carlsberg que es una empresa cervecera danesa en Copenhague (Dinamarca).

La fundación Carslberg fue creada por Jacob Chritian Jocobpsen en 1876 para financiar investigaciones científicas, obras sociales y el Museo de Historia Natural en el Palacio de Frederiksborg de Copenhague

El papiro Carlsberg nº VIII.  Fechado en el año 1200 a.C es el que trata de temas de obstetricia y algunos párrafos de oftalmología

Papiros de Carlsberg. VIII

Papiros médicos de Chester Beatty

Es una colección de manuscritos reunidos por el magnate minero Sir Alfred Chester Beatty que fundó un Museo y una Biblioteca llamada de Chester Beatty en 1953 en los terrenos del Castillo de Dublín (Irlanda).

Las colecciones del Museo se dividen en:

Colección occidental formada Papiros, entre ellos el papiro 45 y 46 y por numerosos manuscritos iluminados, libros raros y grabados. Textos bíblicos escritos en armenio, eslavo, griego, latín y siriaco.

Los manuscritos bíblicos son 10:  7 papiros son del Antiguo Testamento y 3 del Nuevo Testamento. La mayoría fechados en el siglo III d.C.

Colección persa por textos coránicos árabes, persas, turcos. Tratados de historia, jurisprudencia, medicina, geografía, matemáticas y astronomía.

Colección persa y Asia oriental

En la colección de papiros de Chester Beatty

Existen varios papiros que son de medicina. Son los papiros V, VI, VII, VIII y XV

Fechados alrededor del año 1200 a.C.

Sir Alfred Chester Beatty donó 19 papiros al Museo Británico y entre ellos el papiro médico VI

El Papiro Chester Beatty VI está redactado en escritura hierática, y se cree que es

una copia de época ramésida que corresponde a una obra original mucho más antigua.11

La parte frontal incluye 8 páginas divididas en 41 párrafos que tratan prácticamente sobre

las enfermedades del ano. En el documento se tiene en cuenta la amplia gama de

síntomas y patologías subyacentes, y se describen los tratamientos aplicados, bien vía

oral o anal (como una especie de enema).

El papiro VI de los papiros de Chester Beatty, el papiro 10686, se encuentra en el Museo Británico y tiene algunas recetas de enfermedades anorrectales.

El papiro de Brooklyn  nº 47.218.48 y 47.218.85.

Fechado alrededor del 450 a.C.

Mide 175 por 27 cm.

Esta conservado en el Museo de Brooklyn en Nueva York (EE.UU.)

Fue adquirido por Charles Edwin Wilbour y donado por su hija al museo en 1930

Es un manuscrito que trata sobre las serpientes y de sus mordeduras. También contiene recetas para las mordeduras de escorpiones y de arañas.

El manuscrito en la segunda parte dice:

«Comienzo de la recopilación de remedios para… extraer el veneno de todas… serpientes, todos los escorpiones, todas las tarántulas y todas serpientes, en la mano de los sacerdotes kherep de Serqet y para alejar todas las serpientes y sellar sus bocas».

Existen también otros 3 papiros en Brooklyn que permanecen inéditos y se refieren a enfermedades y desordenes sexuales.

Papiro de Leiden

También conocido como “Papiro mágico de Leiden” nº 1343-1345 o pLeiden 1383

Es un una parte de otro papiro el pLondres 10070 que se encuentra en el Museo Británico

Conservado en el Rikjsmuseum de Leiden (Países Bajos)

Datado en la dinastía XVIII-XIX. Fechado 250 a. C.

Esta considerado como un registro histórico más que médico, poco aporta sobre la medicina del Antiguo Egipto

Se trata textos de medicina, magia y algunas recetas mágicas

Tiene recetas para: mordedura de perro, extracción de veneno, para hueso atascado en la garganta, para inducir la parálisis del sueño, varias recetas para mujeres embarazadas, para la gota, enfermedades oculares y para hechizos de amor.

Papiro de Zagreb

El papiro nº pZagreb 881

Se conserva en el Museo Arqueológico de Zagreb

Datado en la Dinastías XIX-XX.

Es un fragmento de papiro de 10 por 6 cm.

Escrito en hierático

Recoge tres recetas medicas.

Papiros del Louvre

Existe un papiro antiguo el nº E 4864, datada en la Dinastía XVIII, 1430 a.C

Es un fragmento de papiro. Mide 37 por 16 cms.   Escrito en tres columnas de texto hierático

Esta muy deteriorado y presenta lagunas que dificultan su lectura. Ha sido estudiado por Th. Bardinet

Se identifica una receta contra la tenia y otra contra el dolor

Existe otro papiro, que se ha llamado “Papiro del Louvre nuevo”

Se ha fechado entre 1479 y 1401 a.C. En los reinados de Tumosis III o Amenofis II

Consta de 8 hojas individuales. Escrito en hierático. Está escrito por las dos caras del papiro-

Tiene una procedencia dudosa, lo compró un particular en Egipto en el año 1953. No se sabe su origen. Después lo compró el Laboratorio medico Ipsen y lo cedió al gobierno francés en el año 2006.

Relata una serie de medicamentos para la corte real. También describe tumores e instrucciones para el embalsamiento de personas de la corte real.

Papiro Cocodrilópolis o pVindob D.6257

Se encuentra en la Biblioteca Nacional de Viena.

Datado en la segunda mitad del siglo II de nuestra era

Procede de un templo dedicado al dios cocodrilo Sobek en Cocodrilópolis (también conocida como Arsinoe)

Escrito en demótico. Esta mal conservado, son fragmentos

Trata de enfermedades de la piel, del oído, algunas enfermedades internas, inflamaciones y tumores

Existe otro papiro el pVindob 12.287

Escrito en demótico.  Solo se conservan fragmentos del papiro

Menciona una extracción dentaria.

Papiro Ifao H 48 ro

Colección papirológica del Instituto francés de arqueología oriental en El Cairo.

Fechado al final del Periodo Ptolemaico o comienzos de la Época Romana.

Mide 15,5 por 9 cm. El estado de conservación no es bueno. Contiene restos de veinte líneas.

Escrito en hierático.

Trata de problemas uterino que impiden el parto

Papiro de Hipócrates II

El papiro de Hipócrates II pertenece a la colección Schoyen de Oslo (Noruega).  Es una Fundación creada por Martin Schoyen en Oslo, que es un historiador, paleógrafo y coleccionista de libros.

La Colección Schoyen es la más grande privada del mundo, tiene más de 13.000 manuscritos.

El Papiro de Hipócrates II es un fragmento de papiro. Mide 6 por 4 cms.

Procede de Egipto, de la época de la Biblioteca de Alejandría, fechado en el siglo II a.C.

El papiro hace referencia de escritos del tratado de “Corpus Hippocraticum” de Hipócrates sobre las epidemias.

Papiro de Hipócrates II

Papiro de Basilea

La colección de papiros de Basilea consta de una parte de la donación de la colección de arte de Basilius Amerbach  y otra de 65 manuscritos que fueron comprados por la Universidad en el año 1900.

El papiro de Basilea estaba entre varias hojas pegadas en las pastas de encuadernación de un manuscrito medieval.

Datado en el año II-III d.C.

Trata sobre la “apnea histérica”, una especie de cese respiratorio momentáneo que sufrían algunas mujeres que no mantenían relaciones sexuales.

Aunque los estudios del texto no son concluyentes parece ser que pudieran ser atribuidos a opiniones médicas de Galeno.

Papiro de Basilea

Papiro Anónimo de Londres

Papiro Anónimo de Londres o Anonymus Londinesis, es el p.Lond. Inv. 137 o Pack 2339

Es un papiro que tiene 1900 líneas distribuidas en 39 columnas.

Adquirido en Egipto en 1892

Fechado a mediados del siglo II d.C.

Escrito en griego

Los historiadores consideran que fue escrito por un escriba o por un estudiante de medicina que copió documentos originales ya escritos o escribió el resultado de una lección de medicina.

Refiere doctrinas de Menon que fue discípulo de Aristóteles. También contiene citas de ginecología y obstetricia referente a los textos de Sorano de Efeso.

Papiro médico de Oxirrinco

Se han encontrado numerosos fragmentos de papiro, unos 500.000, en 1890 en la ciudad de Oxirrinco (Situada a 100 Km de El Cairo, Egipto). Han sido llamados “Papiros de Oxirrinco”, estos papiros tratan temas muy diversos como obras literarias, documentos de impuestos, facturas, contratos de arrendamientos, horóscopos y varios temas más.

El Papiro médico de Oxirrinco, se encuentra en el volumen 80. Compuesto por 24 textos médicos del Antiguo Egipto.

Datan del siglo III d.C.

Se encuentran en el Museo Ashmolean de la Universidad de Oxford (Reino Unido)

Tratan sobre:  Dolor de cabeza.  Remedios para combatir las legañas. Tratamientos para las hemorroides. Como evitar el dolor de muelas y como combatir la gangrena.

Algunas conocimientos y recetas son similares a los textos médicos de Hipócrates, Dioscórides y Galeno.

Papiro médico de Oxirrinco