La Ginecología de Aecio de Amida
La Ginecología de Aecio de Amida está contenida en el Libro XVI su obra Libri Medicinales o Tetrabiblon)
Comprende un conjunto estructurado en 114 capítulos donde Aecio sintetizó de manera sistemática los saberes ginecológicos de autores clásicos como Sorano de Éfeso, Galeno, Philoumenos, Rufo de Éfeso, Leónidas y Antilo, añadiendo sus propias observaciones y remedios contemporáneos bizantinos.
Portada de la obra de Aecio de Amida. Edición en Basilea del año 1535

El libro XVI de Aecio de Amida contiene 114 capítulos dedicados a la Ginecología que tratan de: Higiene de la Mujer. Enfermedades Ginecológicas. Embarazo, parto y Enfermedades de la mama.
Describe la matriz (hystera o metra), el cuello uterino (bythos), la vagina (kolpos) y las partes externas.
Describe también unas estructuras anatómicas por donde transcurre la semilla del ovario que posteriormente se denominaron las Trompas de Falopio.
Aecio dice:
“Durante el coito el útero atrae la semilla del ovario a través de los lomos retorcidos”
“El semen está ya preparado a los catorce años “
“Cuando la concepción es peligrosa para la mujer, para evitar la concepción puede untarse la boca de la matriz con diversas substancias, como miel u opobálsamos.”
“Las menorragias y las amenorreas son producida por los desequilibrios de los humores y por los cambios de temperatura.
“La menstruación comienza a los catorce años”
“Las estériles y las embarazadas, las cantantes y las danzarinas no menstrúan, en estas el ejercicio consume la sangre y las mujeres flacas y las gordas raramente conciben, si las obesas conciben, su descendencia es enfermen, y por regla general pierden poca sangre, ya que las obesas tienen poca sangre en sus venas, pues la consumen para formar grasa.”
“Los abortos debe evitarse en los meses segundo y cuarto, siendo únicamente el tercero el propio para ellos. Si sucede la paciente debe ayunar, tomar baños de asiento, aplicarse taponamientos empapados en vino y sangrarse, si es necesario, se emplearán pesarios de lirio, gálbano y trementina. Como dice Aspasia para la prevención de los abortos es necesario que la paciente evite los ejercicios violentos, las caídas, los alimentos indigestos y el estreñimiento. Aspasia recomienda los laxantes como el ruibarbo, la lechuga, la romaza y las malvas”.
“Para provocar el aborto se debe realizar al décimotercio día después de la falta de la menstruación. La paciente debe ser zarandeada por varias personas o levantar cargas pesadas, darse duchas de hierbas fuertes, tomar baños de asiento calientes y beber una infusión hecha de raíces de ruda, artemisia, bilis de buey, elaterio, ajenjo y raíces de violeta. Tiene que aplicarse cataplasmas en el abdomen. Al cuarto mes el fruto de la concepción ha perecido y se produce el aborto, tras el cual hay que sangrar abundantemente a la mujer. “
“La exploración vaginal debe realizarse con dos dedos de la mano izquierda, en tanto que la mano derecha palpa la parte inferior del abdomen, para la retroversión uterina la comadrona debe introducir el dedo en el recto y lleve el útero a su sitio”
“En los partos difíciles y cuando el introito es estrecho Aspasia dice que el tratamiento consiste en la aplicación a la vulva de lociones calientes de aceite de oliva, malvas, semilla de lino, grasa de un nido de golondrinas y hierbas. Si la placenta esta adherida, la paciente debe cerrar la boca y las fosas nasales y expulsarla.
“Las hemorragias después del parto o aborto, o ser producidas por una erosión del cuello, pueden ser tratadas con pesarios vaginales con medicamentos astringentes y aplicación de ventosas. En casos muy graves se trata con vendajes en torno a las axilas e ingles“
“Las ulceraciones del cuello de la matriz se pueden observar con la “dioptra” (espéculo vaginal) como dice Arquígenes Es necesario insertar las hojas de modo que el tornillo (del especulo) mire hacia arriba y es igualmente necesario que el cirujano sostenga la dioptra mientras el asistente gira el dornillo de modo que las paredes de la vagina se separen con como las hojas del instrumento por separado, después de lo cual el absceso debe palparse ligera y suavemente… “Puede verse la verruga en la vagina, roja y sanguinolenta. Se diagnostica por inspección a veces sin medios artificiales y a veces con el uso de la dioptra”
“La parametritis que las denomina “αποστήματα μήτρας o De uteri abscessu” afirma que son inflamaciones de la matriz pueden ser agudas y crónicas y producen signos de fiebre, dolor pélvico localizado y secreciones vaginales. Primero se produce la inflamación y mas tarde se produce el absceso en el útero. De ahí que al principio haya solo signos de inflamación, pero a medida que se va desarrollando el absceso el dolor aumenta, con fiebres y escalofríos. Si la orina empieza a mostrar pus, el absceso se ha abierto en la vejiga y se le debe dar a la paciente leche y semillas de calabaza, baños de asiento y otras medicaciones. Si el pus invade la vagina deben usarse diversas irrigaciones, pero si se abre en el recto hay que inyectar directamente en él un cocimiento hecho con corteza de granada. Pero si el absceso se abre en la cavidad uterina, el dolor disminuye y el orificio del útero se reblandece. Entonces hay que dirigir al pus para que alcance la superficie, y cuando la piel se ha adelgazado lo suficiente se practica una abertura con una sonda en la parte mas prominente de la tumefacción, parte por la cual puede esperarse obtener la evacuación mas perfecta. Si la tumefacción es debida a un derrame de sangre, en lugar de la sonda aguda o del escalpelo debemos aplicar directamente el cauterio al vértice de la tumefacción y por este medio evacuar el pus. Sorano dice que cuando todo el utero era pútrido extirpa el útero y la mujer ha seguido viviendo.”
“En el absceso que está situado alrededor de la boca de la matriz, no debemos apresurarnos a recurrir a la incisión, sino esperar que la afección haya madurado y la inflamación haya alcanzado su mayor grado y estén adelgazadas la s parques que se hallan sobre el pus. Se coloca a la mujer en decúbito supino con las piernas flexionadas sobre el abdomen y los muslos separados uno de oro. Los brazos se hacen pasar por debajo de las piernas y se fijan con ligaduras adecuadas que pasen por su cuello. Colocada la paciente frente a una luz clara, el operador se sienta a su derecha y hace un examen con una “dioptra” proporcionada a la edad de la mujer. La profundidad de la vagina debe medirse con una sonda, no sea que el tallo de la dioptra sea demasiado largo y comprima el útero. Si se encuentra que la dioptra es más larga que la vagina, deben colocarse compresas plegadas en los labios o lados del pudendo de modo que la dioptra pueda apoyarse firmemente en ellas. Entonces se introduce, estando el tornillo en la parte superior; y la dioptra debe sostenerla el cirujano, pero el tornillo lo hará girar el ayudante, para que al separarse las valvas de la dioptra la vagina pueda distenderse. Si al quedar al descubierto, el absceso se encuentra blando, se divide su vértice con el escalpelo o con la sonda aguda, y después de evacuado el pus se coloca en la incisión unas muchas muy blandas empapadas en esencia de rosas, o mas bien lejos de la abertura en la vagina de la paciente, a fin de no producir compresión. “
“En las estenosis y rigidez del cuello de la matriz, requiere tratamiento, ya que la mujer puede hacerse estéril o experimentar dificultades en el parto. Se deberá dilatar el cuello con baños calientes y pesario, y luego con trozos de esponja seca de diferentes tamaños, con hilos atados a los mismos para tirar de ellos y dilatar el cuello.
“Las ulceraciones según Arquígenes dice que son a menudo debidas a flujo corrosivo, a lesiones consecutivas debidas al empleo de drogas acres, a la abertura de un absceso, a la distocia que requiere la extracción forzada de la cabeza y a otras corrupciones semejantes.”
“Los prolapsos del útero como dice Aspasia son debidas a que las venas procedentes del hígado se hallan tan llenas que el peso de los intestinos y el flato desplaza al útero de su situación normal, se recomienda el taponamiento de alquitrán, betún o aceite caliente y reponer el utero con los dedos.”
“En los cálculos de la vejiga urinaria femenina no son frecuentes porque la vía de la orina de la mujer es amplia y recta. Pero si existe calculo se introduce en la vagina dos dedos de la mano izquierda, la derecha comprime la vejiga a través del abdomen y empuja el cálculo, al que hace pasar a través del esfínter del cuello de la vejiga, y así luego puede incidir sobre el cálculo palpable inmediatamente por encía de los labios y extraerlo con pinzas.
“El karkino de la mama puede estar ulcerado o no, pero en todos los casos la masa mamaria es desigual y resistente a la presión, pues posee raíces extensas y va acompañado de venas varicosas, variando su color gris ceniza al rojo, púrpura y has negro. El dolor es difuso y penetrante. Hay con frecuencias tumefacción e inflamación simpáticas de la axila, que se extienden incluso a la clavícula y omóplato. Las cabezas de amapola alivian el dolor. En los casos operables se utilizará el cauterio que mata la enfermedad y detiene así mismo la hemorragia. Leonidas y Antilo realizan la extirpación de la mama en los casos más leves. “
“La ninfa (clítoris) es un cuerpo muscular o dermoide situado por encima de las comisuras de los labios y exactamente donde está el meato urinario. En algunos casos es tan grande que ofrece una deformidad vergonzosa y al ser irritado por el contacto de las ropas de la mujer se excita para el amor. La costumbre egipcia es amputarlo antes de que crezca, especialmente en la época en que la mujer es núbil. La operación se practica así: Se sienta a la niña con la espalada apoyada en una silla, y el ayudante, un adulto fuerte sentado junto a ella, coloca sus brazos bajo la región poplítea de la paciente para dominar sus piernas y el resto de su cuerpo. Entonces el cirujano, en pie frente al ayudante, hace presa en el clítoris con unas pinzas grandes y tira de él sosteniendo las pinzas con la mano izquierda, mientras que con la derecha secciona el órgano cerca de los dientes de la pinza. Es necesario señalar bien la longitud del órgano que pretendemos extirpara fin de no arrancar el clítoris por sus mismas raíces, sino quitar solamente la parte superflua. Para ello debe resecarse junto a los dientes de la pinza, pues el órgano que operamos tiene una consistencia parecida a la de la piel y puede estirarse mucho hacia fuera, y a menos que se observe muy cuidadosamente este punto es muy fácil realizar la sección mas allá de los límites convenientes, a lo que sigue una retracción de la parte, que los griegos han denominado “ροές o rhoeas”.
Aecio de Amida
Aecio de Amida (en latín Aëtius Amidenus)
Nació en el año 502 d. C., en Amida (actual Diyarbakır, Turquía), en la región de Mesopotamia. Muere en Alejandria en el año 575 d.C.
Fue un destacado médico griego bizantino y uno de los principales compiladores de la medicina de la Antigüedad Tardía. Se formó en la célebre escuela médica de Alejandría, el centro de conocimiento más importante de la época.
Durante su estancia o viajes por esta región, también visitó zonas cercanas como las minas de cobre de Soli en Chipre, Jericó y el Mar Muerto.
Ejerció la medicina en Constantinopla. Fue médico del emperador Justiniano I. En los manuscritos históricos de Focio se le atribuye en Constantinopla el título oficial de komēs opsikiou (en latín, comes obsequii), que lo acreditaba como jefe o alto oficial del séquito y la guardia del emperador.
Se le considera uno de los primeros médicos griegos de fe cristiana de los que se tiene registro formal. Su actividad se sitúa entre finales del siglo V y principios del VI, dado que menciona en sus obras al patriarca Cirilo de Alejandría (fallecido en 444) y a Alejandro de Trales, quien lo citó a mediados del siglo VI.
Escribió:
Libri Medicinales (Tetrabiblon): es una especie de enciclopedia de la medicina de su época. Es un tratado en 16 libros (dividido posteriormente en cuatro partes o tetrabiblos) que recopila de manera sistemática el saber médico clásico de autores como Galeno, Sorano de Éfeso, Oribasio, Dioscórides y Antilo, conservando fragmentos de obras antiguas hoy perdidas.
El Libro XVI está dedicado íntegramente a las enfermedades de la mujer, la concepción, el parto y los remedios ginecológicos, constituyendo una de las fuentes antiguas más completas sobre el tema.
Detalló con precisión patologías oculares (Libro VII) y técnicas quirúrgicas como el tratamiento de los aneurismas y la extracción de cuerpos extraños
A la par de remedios farmacológicos rigurosos, incorporó fórmulas y amuletos populares o cristianos (como plegarias para atragantamientos), reflejo de las costumbres mixtas de la medicina bizantina temprana.
La obra de Aecio de Amida es fundamentalmente una enciclopedia sintética de la medicina greco-romana. Su valor radica no solo en el ordenamiento de los conocimientos de su época, sino en que actuó como un filtro conservador que rescató pasajes enteros de tratados antiguos hoy desaparecidos.
Principales Autores Clásicos y su Impacto
- Galeno de Pérgamo (Siglo II d. C.): Es la columna vertebral de la patología, la fisiología humoral y la terapéutica en el Tetrabiblon. Aecio adopta la teoría galénica de los cuatro humores y la doctrina clínica del médico de Pérgamo como marco doctrinal absoluto.
- Sorano de Éfeso (Siglo II d. C.): Representa la fuente primordial para la sección de ginecología, obstetricia y neonatología (especialmente en el Libro XVI). Aecio preservó la metodología anatómica y clínica de Sorano, máxima autoridad de la escuela metódica.
- Pedanio Dioscórides (Siglo I d. C.): Es el modelo de los primeros libros del Tetrabiblon dedicados a la materia médica. Aecio extrae de su obra De Materia Medica las propiedades de las plantas, minerales y sustancias animales, reorganizándolas con un criterio más sistemático y práctico para la confección de recetas.
- Oribasio de Pérgamo (Siglo IV d. C.): Constituye el precedente directo de Aecio como compilador bizantino. Aecio utilizó las Colecciones Médicas de Oribasio como guía estructural, aunque simplificando el texto para hacerlo más accesible al médico práctico.
- Antilo y Leonidas (Siglos II y III d. C.): Dos de los más notables cirujanos del Imperio Romano. Gracias a Aecio se conservan las descripciones quirúrgicas de Antilo sobre el tratamiento de aneurismas, traqueotomías y cataratas, así como las técnicas de mastectomía descritas por Leonidas.
- Rufus de Éfeso, Filúmeno y Arquígenes: Aecio cita ampliamente sus tratados sobre enfermedades renales, de la vejiga y patologías digestivas, preservando pasajes clave que de otro modo se habrían perdido.
Solía encabezar o cerrar los capítulos citando textualmente el nombre del autor original del que extraía la doctrina (ej. «De las enseñanzas de Sorano», «Según Galeno»). Depuró las discusiones teóricas o filosóficas prolongadas de Galeno, centrándose en el diagnóstico clínico, la sintomatología y la formulación farmacológica directa. Aunque respetó la tradición clásica, integró por primera vez fármacos y remedios exóticos procedentes de Oriente (como el alcanfor o el clavo) que empezaban a llegar a la Constantinopla bizantina.
Aecio como era un médico cristiano en algunos aspectos de su obra introduce algunas oraciones invocando a Dios y en algunas partes de su obra dice que cuando se prepare un emplasto debe repetirse varias veces la siguiente oración: “El Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob den virtud a este medicamento”. Para extraer un trozo de hueso de la garganta recomendaba gritar en alta voz la siguiente oración: “Como Jesucristo levantó a Lázaro de la tumba, y Jonás salió de la ballena, así Blas, el mártir y servidor de Dios, manda: Hueso sal fuera y veta abajo”
La transmisión de la obra de Aecio de Amida (Libri Medicinales (16 libros) se esctruturaron habitualmente en 4 libros o Tetrabiblon) está escrita en griego antiguo, transmitida a través de importantes manuscritos bizantinos y traducciones posteriores al latín. Los Libri Medicinales (16 libros) se estructuraron habitualmente en cuatro tetrabiblos (grupos de cuatro libros).
Principales Manuscritos:
Biblioteca Apostólica Vaticana: Conserva algunos de los testimonios más valiosos del texto griego, como el Vaticanus Graecus 288 (contiene los Libros I-VIII) y otros códices vaticanos que preservan los tratados dedicados a la oftamología y la ginecología.
Biblioteca Médicis Laurenciana (Florencia): Posee varios manuscritos clave (Codex Laurentianus 75.11 y 75.19), redactados en los siglos XII y XIII, esenciales para la fijación del texto de los Libros IX al XVI.
Biblioteca Nacional de Francia (París): Conserva varios códices grecolatinos (como el Parisinus Graecus 2185 y 2188), fundamentales para el estudio del texto griego original.
Primeras Ediciones Impresas en Griego (Editio Princeps)
A diferencia de otros médicos de la Antigüedad, la edición en su lengua original (griego) se publicó de forma incompleta en el siglo XVI:
Aëtii Amideni Quemada medicinalis tetrabiblos, hoc est quadruplicis libri . Primera edición en griego (Libros I a VIII). Imprenta / Editor: Imprenta Aldina (herederos de Aldo Manuzio) en Venecia. Año 1534.
Las Primeras Ediciones y Traductores al Latín
Dado que la edición griega estaba incompleta, la medicina renacentista conoció y estudió a Aecio fundamentalmente a través de traducciones latinas humanistas, que se anticiparon y completaron a las ediciones en griego:
Aëtii Amideni Medici Clarissimi Contractae ex Veteribus Medicinae Sermones XVI…, publicada en Basilea por Hieronymus Froben en 1542 (reeditada posteriormente en Venecia y París). Es la primera versión completa al latín de los 16 libros.
Giovanni Battista Montano (Montanus): Tradujo varias secciones de los Libri Medicinales en Venecia (década de 1530).
En Lyon (Lugduni) se imprimieron varias de sus ediciones más importantes. LVGDVNI en su grafía latina original con u/v) es el topónimo latino impreso en las portadas renacentistas para la ciudad de Lyon (Lugdunum).
- 1504 (Edición Príncipe Latina): Impresa en Lyon por François Fradin (Lugduni : impr. per Franciscum Fradin) bajo el título Alexandri Tralliani… Libri duodecim, editada por el médico francés Jacques Despart (Jacobus de Partibus).
- 1575 / 1576: Edición muy difundida en octavo y sextodecimo impresa por Antoine de Harsy en Lyon (Lugduni : apud Antonium de Harsy) con la traducción latina corregida de Johann Günther von Andernach.
Ediciones críticas modernas en griego:
No fue hasta el siglo XX cuando se realizó una edición crítica del texto griego completo en el Corpus Medicorum Graecorum (CMG VIII, 1-2), coordinada por el filólogo Alexander Olivieri (publicada entre 1935 y 1950 en Berlín
