Cesárea en España en una mujer viva. Año 1839

Una Cesárea en España con mujer viva. Año 1839

Una Cesárea en España en una mujer viva. Año 1839. Fue el caso de una cesárea en España con mujer viva en Salamanca (España). Fue un fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz consiste es un caso de embarazo en un útero herniado. Realizada la cesárea por el cirujano D. Julián Ledesma y le sucede a una paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1839.

La primera operación cesárea documentada en España realizada en una mujer viva con supervivencia tanto de la madre como del recién nacido tuvo lugar en 1804, en la localidad de Torre de Miguel Sesmero (Badajoz).: Fue ejecutada por el cirujano de campaña José Serra, facultativo militar destinado en la zona. La intervención se practicó a María de la Cruz, una mujer joven que presentaba una distocia pélvica grave que impedía el parto por vía vaginal. Tanto la madre como el niño sobrevivieron a la operación, lo que supuso un hito sin precedentes en la historiografía médica hispana, donde hasta la fecha la cesárea se practicaba casi exclusivamente post mortem por mandato canónico para bautizar al feto. La relación circunstanciada e informe médico: Enviado por el propio cirujano a la junta directiva y al cuerpo docente del Real Colegio de Cirugía de San Carlos en Madrid para certificar y validar el procedimiento. La documentación histórica sobre este expediente y la actas de la época se conservan en el fondo documental del antiguo Colegio de San Carlos, integrado actualmente en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid (Marqués de Valdecilla) y en el Archivo General de la Administración (AGA) en Alcalá de Henares. Y está  recogida en obras de referencia médica como la Historia de la Obstetricia y Ginecología Española (publicada por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia – SEGO, 2006).

Durante casi todo el siglo XIX, la cesárea hospitalaria era extremadamente rara y peligrosa debido a las infecciones nosocomiales y a la falta de asepsia: Los hospitales y las maternidades de la época acumulaban una alta tasa de fiebre puerperal. Por ello, las raras intervenciones cesáreas se realizaban preferentemente en el domicilio de la paciente antes que en el hospital. A partir de mediados del siglo XIX, cirujanos y catedráticos de obstetricia en hospitales vinculados a las facultades de medicina (como el Hospital de San Carlos de Madrid o la Maternidad de Barcelona) comenzaron a realizar cesáreas de forma excepcional ante distocias infranqueables, casi siempre como último recurso desesperado.

La cesárea realizada por el Profesor D. Julián Ledesma en el año 1839 era muy arriesgada por la gran mortalidad que sucedía al practicar esta intervención, prácticamente solo se hacía en una mujer embarazada muerta.  En este año aún no había publicado la técnica de Porro (1876-1880) que consistía prácticamente una histerectomía cesárea (extirpación del útero tras extraer el recién nacido) redujo drásticamente las hemorragias. Posteriormente se introduce la sutura uterina de Saemisch/Sänger (1882),

El hecho médico de “Una Cesárea en España con mujer viva. Año 1839″

Historia Clínica de la paciente:

Paciente Elena Ramos. Mujer de 42 años vecina de Salamanca. Había tenido 6 partos naturales normales.

El médico de cabecera, Dn. Gumersindo Gándara, de la paciente Elena Ramos le consulta al cirujano D. Julián Ledesma el caso, comunicándole que le paciente presenta “un preñado extrauterino” y se realiza consulta en el domicilio de la paciente D. Gumersindo Gándara y D. Julián Ledesma el día 26 de enero de 1839

Refiere la paciente que tiene una hernia inguinal derecha desde soltera, que le comenzó a molestar después del primer parto, pero no  le había impedido tener 6 hijos y que se incorporaba al trabajo y tareas de la casa después de los partos por obligación y necesidad.  Manifestó que ella sola se reducía la hernia sin auxilio de mano ajena.

También dijo que desde hacía 4 meses le faltaba la menstruación y que sentía los mismos síntomas que en sus seis embarazos anteriores y notó que desde hacia 1 mes la hernia crecía un bulto. La paciente intentó la reducción, refiere que no fue capaz y que refiere que si es un embarazo tiene dudas de que el feto pudiera estar vivo por la gran cantidad de maniobras que ha realizado para reducir la hernia.

Exploración de la paciente:

D. Julián Ledesma el día 26 de enero de 1839 explora la paciente y  observa lo siguiente:

“La paciente estaba en su lecho y el vientre se hallaba natural y flojo. Presentaba a la vista un tumor grande anormal, o sea un saco preternatural y muy voluminoso en la parte inferior del hipogastrio, el que descasaba sobre los dos mulos apoyándose con  preferencia el del lado derecho. La base, salida o principio de este saco, tenía su origen exterior desde la parte alta y derecha del monte de Vénus, se extendía sobre la parte superior del pubis, comprendiendo los tegumentos del bajo vientre del mismo lado, descendiendo y prolongándose hasta comprender el gran labio de la vulva, poniéndola en estado tirante y de gran violencia. ”

El diagnostico de D. Julián Ledesma fue: una hernia de la matriz, habiendo salido esta víscera por el anillo inguinal derecho con el producto de la concepción”. El caso era una hernia de la matriz, que había salido del vientre por el anillo inguinal derecho, llevando en sí e producto de la concepción, y constituyendo una hernia secundaria.”

Auscultación fetal:

Fue realizada a partir de mayo por el profesor D. Julián Ledesma con el estetoscopio de Piorry. Describe que el feto tiene entre 130 y 150 latidos por minuto y trata de localizar la placenta mediante el sonido de “pulsación placentaria” según las descripciones de Kergaradec.

 

Controles y observadores del caso:

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). D. Juan Sánchez, (cirujano de Valladolid de Beneficiencia) y D. Cristobal Rodriguez Solano, (profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca)

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombro una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara los médicos.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

D. J. Ledesma  dice en la primera consulta,(el día 26 de enero de 1839,) si el preñado llegaba a su termino, había de sufrir la paciente, Elena Ramos, para terminarlo la histerotomía, o sea la operación cesárea en el saco que formaba la hernia, porque no sería posible la reducción de esta al vientre; que el resultado de la operación era temible y fatal para la madre, aunque fuera muy feliz para el feto, por la hemorragia que aquella había de sufrir, y por la inflamación que indudablemente resultaría en el útero y peritoneo.

D. J. Ledesma en su artículo dice que Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.)

Esta Comisión realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnostico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

La Comisión quedó encargada de observar los progresos y lo demás que ocurriera, y de socorrer y auxiliar a la paciente en caso necesario

La Operación Cesarea:

D. Julián Ledesma, médico cirujano del Hospital Municipal de Salamanca, es quien realiza la cesárea a Dñ. Elena Ramos.

Realiza una consulta de emergencia el día 7 de junio de 1839 a las 4 y media de la mañana. La paciente le comunica que ha “vertido aguas” y tiene molestias de parto.

Comprueba que se ha roto la bolsa amniótica, dice que comprobó que “se vertieron aguas, comprobando que eran similar a un parto normal, que salían por la vulva” y decide que se debe realizar una cesárea.”

La cesarea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana en el domicilio de la paciente.

El D. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presento una abundante hemorragia

Lámina, litografía de la operación cesárea del Dr. D. Julián Ledesma del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España.  Publicado año 1840

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extraje la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuve expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparada alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz me hizo varias la idea, y prescribí un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

Aplico planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

Comentarios de Tomás Cabacas sobre la cesárea de Elena Ramos.

D. Julián Ledesma visita a la paciente en su domicilio el día 6 de junio de 1839 y esta le comenta que tiene molestias moderadas en el vientre.  Esa noche a las 4 y media de la madrugada avisan al D. J. Ledesma de nuevo porque aumentan las molestias de la embarazada y ha roto aguas.   Acude al domicilio el D. J. Ledesma y la Comisión y subdelegados que están presentes.

Comprueba que el liquido que ha expulsado la paciente es similar al percibido en otros partos.  Intenta dilatar el utero y comprueba que no es posible,  y a las 6 de la mañana propone a la comisión y subdelegados practicar una cesárea.  Se decide que la cesárea se realice a las 9 de la mañana.

Durante tode la mañana de este día existe una larga discusión sobre si de debe realizar la cesárea o no.  Los miembros de la comisión exponen sus razones citando diversos casos de casos de otras autoridades médicas.

A las 12 y media de la mañana la paciente presenta mas molestias y abatida. D. Julián Ledesma indica que no se puede demorar más el tiempo de realizar la cesárea y con el consentimiento de la paciente y el marido y los doctores comenzó a practicar la cesárea.

Comenta D. J. Ledesma que nunca ha realizado una cesárea en mujer viva, ni visto hacerla, pero que tiene abundante experiencia en haberla realizado en mujer embarazada muerta. También comenta que nunca ha visto un embarazo en una hernia.  Cita la mala experiencia de grandes profesores como Levret que indica se practique solo en mujer muerta. Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.). Mauriceau creía que siempre seria mortal el resultado de la operación cesárea, y que si alguna se ha curado, que habría sido por milagro.

La cesárea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana.

El D. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

La incisión de Loverjat, a veces citada como la operación de Loverjat es una variante técnica histórica de la cesárea atribuida al cirujano francés Guillaume-Jean Loverjat quien publicó en 1777 su célebre tratado Nouvelle méthode de faire l’opération césarienne. La incisión clásica era la longitudinal/vertical sobre la línea alba. Loverjat propuso realiza una incisión lateral u oblicua en la pared abdominal inferior, frecuentemente en la fosa ilíaca o el flanco, buscando evitar la línea blanca cetral y minimizando la dehiscencia directa en la zona umbilical. En el siglo XVIII, antes del advenimiento de la anestesia y la asepsia, uno de los mayores peligros era la inflamación peritoneal, la hemorragia descontrolada y la evisceración. Loverjat sostenía que al incidir lateralmente y de forma oblicua a través de la masa muscular de los oblicuos y el recto anterior, se lograba un mejor afrontamiento natural de los bordes al relajarse la musculatura tras el parto.

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presentó una abundante hemorragia

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extrajo la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuvo expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparado alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz hizo variar la idea, y prescribió un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

D. Julián Ledesma no sutura la incisión, ni refiere que realizara ligaduras.

Aplicó planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

El día 8 de agosto de 1839 fue visitada la paciente por el Catedrático del Colegio de San Carlos de Madrid, el Dr. Callejo.  Inspeccionó a la madre y a la niña, celebrando el resultado de una operación importante y arriesgada.

El Dr. Juan Callejo o  Profesor Callejo.  Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. El Real Colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid, institución clave fundada por Carlos III para la modernización de la enseñanza médico-quirúrgica en España. Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. Publicó diversos discursos académicos, memorias y lecciones magistrales dirigidos a la formación de los estudiantes del colegio, abordando técnicas operatorias, vendajes y la práctica clínica basada en la observación metódica.

El día 11 de agosto de 1839 salió de su casa la paciente Elena Ramos con su hija.  La hernia quedo muy reducida, formando un histerocele en el anillo inguinal por las adherencias.

El D. J. Ledesma afirma que la paciente continuara con su fecundidad y afirma que las trompas y los ovarios no han sido destruidas y que el estado de estas partes no se opondrán a una nueva concepción

La introducción del lavado antiséptico y la sutura adecuada de la pared uterina permitió realizar la cesárea conservadora sin necesidad de extirpar el útero, comenzando a realizarse en los quirófanos hospitalarios de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla.

La técnica de Porro (1876-1880s): La introducción de la histerectomía cesárea (extirpación del útero tras extraer al bebé) redujo drásticamente las hemorragias y la sepsis. fijando el muñón en la pared abdominal. Al eliminar la principal fuente de infección y sangrado, se convirtió en la primera técnica de cesárea de uso regular en España.

Tras la publicación del método de Porro en 1876, las primeras intervenciones de este tipo en España se practicaron a partir de 1878-1880 en las Maternidades y pabellones quirúrgicos de las Facultades de Medicina (principalmente en Madrid, Barcelona y Sevilla). : Fue la técnica predominante durante las décadas de 1880 y 1890 en entornos hospitalarios, reservada para casos extremos de estrechez pélvica o tras partos muy prolongados con riesgo de corioamnionitis (infección intrauterina).

En 1882, Max Sänger y Ferdinand Adolf Kehrer revolucionaron la obstetricia al demostrar que era posible cerrar adecuadamente la incisión uterina mediante suturas por capas (utilizando seda o plata) e higienizar la cavidad con principios antisépticos. Esto evitaba tener que mutilar a la mujer extirpándole el útero.

Llegada a España: Los ginecólogos y catedráticos españoles adoptaron la sutura de Sänger entre 1883 y 1890. Destacadas maternidades hospitalarias, como la del Hospital de San Carlos de Madrid y la Maternidad Provincial de Barcelona, comenzaron a reportar cesáreas conservadoras con éxito materno y fetal bajo estrictos protocolos de antisepsia listeriana.

A comienzos del siglo XX, la cesárea dejó progresivamente de ser una medida quirúrgica desesperada de última hora para convertirse en un acto programado e higiénico en los quirófanos hospitalarios españoles.

Durante esta década, un reducido grupo de cirujanos y ginecólogos pioneros impulsó la práctica de la cesárea en España desde la universidad y el ámbito privado, convirtiéndola en una intervención quirúrgica regulada y de mayor supervivencia:

Manuel Candela y Pla (1847–1919) — Valencia

Catedrático de Obstetricia y Enfermedades de la Mujer en Valencia y pionero de la ginecología moderna en la Comunidad Valenciana.  Fue un firme defensor de la asepsia en los partos y promovió activamente la cesárea limpia en entorno quirúrgico ante estrecheces pélvicas graves o distocias insuperables. Fundó en Valencia el Instituto Ginecológico Candela y la revista El Progreso Ginecológico y Pediatría, donde divulgó los casos clínicos de cesáreas realizados bajo los nuevos preceptos antisépticos en los años ochenta del siglo XIX.

Federico Rubio y Galí (1827–1902) y la Escuela del Instituto de Terapéutica Operatoria — Madrid. Instituto de Salud Carlos III.

Fundador del Instituto de Terapéutica Operatoria en el Hospital de la Princesa de Madrid (1880), fue una de las figuras clave de la cirugía española de la época. Rubio y Galí y su equipo de cirujanos introdujeron de forma sistemática la antisepsia en las intervenciones abdominales e histerectomías en Madrid. Su escuela fue pionera en la aplicación práctica de la técnica de Porro y en la adopción paulatina de la cesárea conservadora de Sänger en la capital a lo largo de los años 80.

Eugenio Gutiérrez González (1851–1914) — Madrid

Distinguido ginecólogo y obstetra (posteriormente nombrado Conde de San Diego), formado en el círculo del Instituto de Terapéutica Operatoria de Rubio y Galí. Gutiérrez González se especializó en la patología pélvica y en la cirugía uterina, figurando entre los primeros especialistas en publicar y realizar intervenciones quirúrgicas de cesárea e histerectomía total/subtotal obstétrica por complicaciones tumorales (miomas) o distocias graves en el último tercio del siglo XIX.

Maternidad Provincial de Barcelona y la escuela catalana

En Barcelona, el ámbito de la Maternidad Provincial y la Facultad de Medicina fue otro de los epicentros de la renovación obstétrica durante la década de 1880. Toco ginecólogos y cirujanos adscritos a las maternidades públicas de la ciudad comenzaron a publicar en revistas académicas (como la Gaceta Médica Catalana) comunicaciones clínicas sobre la aplicación de las suturas de Sänger para evitar la extirpación del útero, reduciendo gradualmente la abrumadora mortalidad maternal que registraban las cesáreas decimonónicas.

El caso atribuido a Julián Ledesma, profesor de Cirugía de Salamanca, ocupa un lugar muy peculiar y debatido en la historiografía médica española de la primera mitad del siglo XIX (hacia 1840), debido a la singularidad del diagnóstico y si se trató de una cesárea verdadera

Diversos autores e historiadores de la cirugía del siglo XIX y XX citan la intervención de D. Julián Ledesma como una de las primeras «operaciones cesáreas» (o histerotomías) practicadas con éxito en el ámbito universitario salmantino.: Otros historiadores de la medicina sostienen que no se trató estrictamente de una cesárea clásica, incisión directa sobre el útero en su posición pélvica anatómica habitual, sino de una laparo-histerotomía o laparotomía por hernia uterina, sería un histerocele gestacional.

Incluso algunos autores han llegado a dudar del caso, pero tenemos como datos irrebatibles:

  1. Julián Ledesma acompañó la descripción del caso con grabados y láminas detalladas de la anatomía de la hernia y del procedimiento,

Lámina del artículo del cirujano D. Julián Ledesma sobre hernia antes de la cesárea que realizo en el año 1839, del ejemplar de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid.

Lámina del artículo de D. Julián Ledesma sobre la cesárea que realizo en el año 1839, del ejemplar de la Biblioteca de la Biblioteca Nacional de España.

Fue publicado en folleto independiente titulado: “ Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” es un estudio de D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca en el año 1839.

Portada del artículo de la cesárea realizada por el cirujano D. Julián Ledesma.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

2. El caso: “ Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” es controlado por Comisiones de médicos de Beneficiencia de Salamanca y por una Comisión de la Facultad de Medicina. Inspeccionado por la Academia Médico Quirúrgica del distrito y observadores del caso:

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). Dr. Sánchez, (cirujano de Salamanca de Beneficiencia).

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombró una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara los médicos.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

Esta Comisión realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnóstico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

La Comisión quedó encargada de observar los progresos y lo demás que ocurriera, y de socorrer y auxiliar a la paciente en caso necesario.

En el post operatorio realiza inspección de la paciente Elena Ramos el Profesor Dr. D. Juan Callejo. Catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos de Madrid.

 

 

Ipecam

Ipecam

Cartón de papel secante con propaganda del medicamento Ipecam. Año 1943

Los cartones  secantes eran unas cartulinas que se fabricaban de diferentes tamaños y que tenían dos caras: Una cara impresa generalmente con publicidad y el reverso era de papel secante que se utilizaba para absorber el exceso de tinta al escribir con pluma o estilográfica

Comentarios y observaciones del caso del “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”. Año 1839.

Comentarios y observaciones realizadas por Tomás Cabacas del caso delFenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” de Dr. D. Julián Ledesma.  Año 1839.

Comentarios de Tomás Cabacas sobre del caso de un “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” es un estudio de un caso clínico de D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca en el año 1839.

El título completo del artículo es: Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz en estado de gestación, terminada felizmente por la operación cesárea, con la extracción de una niña viva, sana y de todo tiempo sin ulterior lesión de la madre, con observaciones curiosas de auscultación y percusión sobre el seno materna de la misma.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Es el relato de un fenómeno raro de embarazo en un útero herniado en un hernia inguinal, que trata y describe D. Julián Ledesma. Le sucede a la paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1839. Se describe la historia clínica, exploración y tratamiento quirúrgico del caso que realiza una cesárea.

D. Julián Ledesma era médico cirujano del Hospital Municipal de Salamanca

El folleto o articulo tiene 23 páginas y dos láminas de litografías en color.

Comentarios y observaciones sobre las cuestiones médicas del caso

Sucede en Salamanca en el año 1839.

La paciente, Elena Ramos, tenía 42 años.  Habita tenido 6 partos naturales y tenía 6 hijos.

Era una familia de escasos medios económicos, que era asistida por la beneficiencia municipal.

Presentaba una hernia inguinal derecha después del primer parto y que ella sola se la reducía.

Se queda embarazada finales del año 1838.

Acude a su médico de cabecera D. Gumersindo Gándara y le comenta su situación.

La paciente debería ser muy trabajadora, tenía una hernia desde muy joven, ella le comenta a su médico que tenía mucho trabajo por obligación y por necesidad. También era valiente, porque ella sola se reducía la hernia, durante muchos años.

Paciente con experiencia y observadora, ella le comenta a su médico de cabecera que le parece que está embarazada y que nota un bulto que crece en la hernia.

El médico de cabecera desde el primer momento consulta con su cirujano de consulta de Beneficiencia, D. Juan Sánchez, y los dos  diagnostican “preñado extrauterino” , deciden consultarle el caso que le parece raro al profesor de cirugía de la Facultad de Medicina de Salamanca, Dr. D. Julián Ledesma.

La consulta se realiza el 25 de enero del año 1839 y la paciente probablemente se encuentra ya embarazada de 3 a 4 meses de gestación y el Dr. J. Ledesma decide visitar la paciente al día siguiente. Le acompañan en esta visita D. Gumersindo Gándara, médico de cabecera de la paciente, el cirujano de beneficiencia D. Juan Sánchez y D. Cristóbal Rodríguez Solano, profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca. Los médicos desde el primer momento de la consulta diagnostican probable embarazo por los síntomas que tiene la paciente. En esta época no hay análisis de test de gestación.

El caso ya era conocido en muchos lugares de la ciudad, se comentaba que una mujer tenía un embarazo en el muslo. Esta noticia que corría por la ciudad despertó también el interés de los médicos de la época, por ello probablemente la consulta despertara curiosidad y tuvo tantos médicos en la consulta de la paciente.

La paciente era tan observadora que les comenta a los médicos en sus primeras consultas que ella tiene dudas de que el embrión pudiera estar vivo por la cantidad de maniobras, presión y empuje que ella había realizado en la hernia tratándola de reducirla.

La descripción minuciosa que realiza el Dr. Julián Ledesma ese día comprende más de dos páginas de datos que refleja en su artículo.

Ese día, el día 26 de enero, la paciente les refiere a los médicos que nota movimientos de criatura que le son parecidos a otros embarazos que ha tenido, por lo cual el embarazo podría ser de 4 meses (20 semanas).  Ella misma les dijo a los médicos que creía que su embarazo terminaría a finales de mayor o comienzos de junio. La paciente también relata cómo se notó el bulto y pensó en embarazo a los 3 meses, relata que ya le fue imposible reducir la hernia con el bulto.

El diagnostico de D. Juan Ledesma el día 26 de enero fue: “una hernia de la matriz, habiendo salido esta víscera por el anillo inguinal derecho con el producto de la concepción”. El caso era una hernia de la matriz, que había salido del vientre por el anillo inguinal derecho, llevando en sí e producto de la concepción, y constituyendo una hernia secundaria.”

Y Dr. J. Ledesma  dice en la primera consulta,(el día 26 de enero de 1839,) si el preñado llegaba a su término, había de sufrir la paciente, Elena Ramos, para terminarlo la histerotomía, o sea la operación cesárea en el saco que formaba la hernia, porque no sería posible la reducción de esta al vientre; que el resultado de la operación era temible y fatal para la madre, aunque fuera muy feliz para el feto, por la hemorragia que aquella había de sufrir, y por la inflamación que indudablemente resultaría en el útero y peritoneo.

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). D. Juan Sánchez, (cirujano de Salamanca de Beneficiencia) y D. Cristóbal Rodríguez Solano, (Profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca)

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombró una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara los médicos.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

Esta Comisión realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnóstico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

El 8 de mayo comienza el Dr. D. Julián Ledesma la auscultación fetal del caso que utilizó un estetoscopio de Pierre Adolphe Piorry, quien creó, en 1828, un fonendoscopio de madera y marfil, con acabado en forma de trompeta, más corto y mejor adaptado al oído.

Estetoscopio de Piorry

El estetoscopio fue inventado por René Théophile-Hyacinthe Laennec (1781-1826), en 1816. El estetoscopio es un instrumento cilindrico de madera o metal descubierto por Laennec para facilitar la auscultación mono auricular de los sonidos cardiacos y respiratorios, posteriormente utilizado también para la auscultación de los sonidos en otras partes del cuerpo. Consta de un cilindro o tronco de cono hueco, que se apoya en la superficie corporal, unido a un disco circular, sobre el que el explorador apoya la oreja para practicar la auscultación directa. Fue el precedente histórico de los modernos fonendoscopios biauriculares. El estetoscopio es el precursor del fonendoscopio y este es el instrumento más común de los médicos, el más utilizado. Es casi un símbolo del médico después del caduceo de medicina. (la vara y la serpiente). La precursora de la auscultación fue la percusión que fue inventada por Auenbrugger Leopold en 1744 que fue un médico vienés que observando a su padre que era posadero percutía los toneles para saber si estaban vacíos o llenos y llegaba a saber el nivel del vino por la percusión con los dedos de la mano. Auenbrugger aplicó su talento para la percusión en tórax y averiguar el aire y las secreciones pulmonares. Posteriormente se desarrolló la auscultación. Primero la auscultación directa y posteriormente la indirecta con el estetoscopio. Pierre Adolphe Piorry, quien creó, en 1828, un fonendoscopio de madera y marfil, con acabado en forma de trompeta, más corto y mejor adaptado al oído.

El profesor D. Julián Ledesma con el estetoscopio de Piorry. Describe que el feto tiene entre 130 y 150 latidos por minuto y trata de localizar la placenta mediante el sonido de “pulsación placentaria” según las descripciones de Kergaradec, refiere que la localización de la placenta es muy importante para determinar el lugar de la incisión de la cesarea y para ello se detiene mucho tiempo tratando de precisar el lugar de inserción de la placenta en el embarazo de la paciente Elena Ramos.

Jean Alexandre Le Jumeau de Kergaradec (1787–1877) fue un médico francés pionero en el campo de la obstetricia y la auscultación médica. Fue amigo y discípulo de René Laennec (inventor del estetoscopio) y ayudó a documentar y difundir cómo se originó el invento a partir de observaciones cotidianas. Su aportación fundamental a la medicina fue el descubrimiento de la auscultación fetal mediante el estetoscopio, instrumento que había sido inventado poco antes por René Laennec en 1816.

En 1821 Kergaradec tratando de escuchar los ruidos del líquido amniótico en mujeres embarazadas utilizando el estetoscopio de madera de Laennec, Kergaradec percibió dos sonidos distintos e inesperados. El latido cardíaco fetal, una pulsación rápida (alrededor de 140 latidos por minuto) que confirmó la vida y el bienestar del feto. Demostró que escuchar los latidos del corazón del feto era posible y útil, convirtiéndose en el primer signo seguro para diagnosticar el embarazo y evaluar la salud del feto.  Y el soplo placentario (o uterino), correspondiente al flujo sanguíneo en los vasos de la placenta. Presentó sus hallazgos ante la Académie Royale de Médecine de París y publicó su famosa memoria: Mémoire sur l’auscultation appliquée à l’étude de la grossesse (Memoria sobre la auscultación aplicada al estudio del embarazo).en 1822.  René Laennec reconoció y elogió públicamente el trabajo de Kergaradec, incorporando sus descubrimientos en la segunda edición de su tratado sobre auscultación (Traité de l’auscultation médiate, 1826).

En su obra de 1822 (Mémoire sur l’auscultation appliquée à l’étude de la grossesse), Jean Alexandre Le Jumeau de Kergaradec describió la técnica original para localizar e identificar el soplo placentario (también denominado soplo uterino o bruit placentaire).  Esta obra es citada en el pie de la página 8 por Dr. D. Julián Ledesma en su articulo

Kergaradec empleó el estetoscopio cilíndrico de madera monoaural diseñado por René Laennec. El soplo placentario está situado en el centro de la placenta y es un ruido soplante, suave, isócrono o jadeante, semejante al silbido del aire en una tubería. La intensidad del soplo varía según la localización del estetoscopio: alcanza su volumen máximo justo sobre el sitio de inserción placentaria y en las áreas de mayor engrosamiento vascular del miometrio.

 

Comentarios y observaciones sobre la cesárea de Elena Ramos.

Dr. D. Julián Ledesma visita a la paciente en su domicilio el día 6 de junio de 1839 y esta le comenta que tiene molestias moderadas en el vientre.  Esa noche a las 4 y media de la madrugada avisan al Dr. J. Ledesma de nuevo porque aumentan las molestias de la embarazada y ha roto aguas.   Acude al domicilio el Dr. J. Ledesma y la Comisión y subdelegados que están presentes.

Comprueba que el liquido que ha expulsado la paciente es similar al percibido en otros partos.  Intenta dilatar el utero y comprueba que no es posible,  y a las 6 de la mañana propone a la comisión y subdelegados practicar una cesárea.  Se decide que la cesárea se realice a las 9 de la mañana.

Durante toda la mañana de este día existe una larga discusión sobre si de debe realizar la cesárea o no.  Los miembros de la comisión exponen sus razones citando diversos casos de casos de otras autoridades médicas.

A las 12 y media de la mañana la paciente presenta mas molestias y abatida. El profesor D. Julián Ledesma indica que no se puede demorar más el tiempo de realizar la cesárea y con el consentimiento de la paciente y el marido y los doctores comenzó a practicar la cesárea.

Comenta D. J. Ledesma que nunca ha realizado una cesárea en mujer viva, ni visto hacerla, pero que tiene abundante experiencia en haberla realizado en mujer embarazada muerta. También comenta que nunca ha visto un embarazo en una hernia.  Cita la mala experiencia de grandes profesores como Levret que indica se practique solo en mujer muerta. Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.). Mauriceau creía que siempre seria mortal el resultado de la operación cesárea, y que si alguna se ha curado, que habría sido por milagro.

La cesárea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana.

El Dr. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

La incisión de Loverjat, a veces citada como la operación de Loverjat es una variante técnica histórica de la cesárea atribuida al cirujano francés Guillaume-Jean Loverjat quien publicó en 1777 su célebre tratado Nouvelle méthode de faire l’opération césarienne. La incisión clásica era la longitudinal/vertical sobre la línea alba. Loverjat propuso realiza una incisión lateral u oblicua en la pared abdominal inferior, frecuentemente en la fosa ilíaca o el flanco, buscando evitar la línea blanca cetral y minimizando la dehiscencia directa en la zona umbilical. En el siglo XVIII, antes del advenimiento de la anestesia y la asepsia, uno de los mayores peligros era la inflamación peritoneal, la hemorragia descontrolada y la evisceración. Loverjat sostenía que al incidir lateralmente y de forma oblicua a través de la masa muscular de los oblicuos y el recto anterior, se lograba un mejor afrontamiento natural de los bordes al relajarse la musculatura tras el parto.

Lámina de litografia de la operación de la paciente.  (Del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España)

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presentó una abundante hemorragia

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extrajo la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuvo expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparado alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz hizo variar la idea, y prescribió un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado

El cirujano Dr. D. Julián Ledesma no realizo sutura de la incisión del útero. No refiere que realizara ligadura de ningún vaso.

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

Aplicó planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

El día 8 de agosto de 1839 fue visitada la paciente por el Catedrático del Colegio de San Carlos de Madrid, el Dr. Callejo.  Inspeccionó a la madre y a la niña, celebrando el resultado de una operación importante y arriesgada.

El Dr. Juan Callejo o  Profesor Callejo.  Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. El Real Colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid, institución clave fundada por Carlos III para la modernización de la enseñanza médico-quirúrgica en España. Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. Publicó diversos discursos académicos, memorias y lecciones magistrales dirigidos a la formación de los estudiantes del colegio, abordando técnicas operatorias, vendajes y la práctica clínica basada en la observación metódica.

El día 11 de agosto de 1839 salió de su casa la paciente Elena Ramos con su hija.  La hernia quedo muy reducida, formando un histerocele en el anillo inguinal por las adherencias.

El Dr. Ledesma afirma que la paciente continuara con su fecundidad y afirma que las trompas y los ovarios no han sido destruidas y que el estado de estas partes no se opondrán a una nueva concepción

 

Comentarios y Observaciones a la publicación del «Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz» de D. Julián Ledesma. Año 1840

La publicación » El fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz es un estudio de D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca en el año 1839.

El título completo del artículo es: Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz en estado de gestación, terminada felizmente por la operación cesárea, con la extracción de una niña viva, sana y de todo tiempo sin ulterior lesión de la madre, con observaciones curiosas de auscultación y percusión sobre el seno materna de la misma.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz consiste en un caso de embarazo en un útero herniado que trata y describe en un folleto y articulo realizado por el Dr. D. Julián Ledesma lo que le sucede a una paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1939.

La publicación tiene 23 hojas y dos láminas con litografías

Editadas por su autor

Existen tres ejemplares de la obra del Dr. Julián Ledesma.

  1. En la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid.

Tiene una encuadernación de pastas duras y el título en una pegatina central.

Portada de la encuadernación del ejemplar de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid

Portada del artículo

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo.  Tiene mejor cromolitografía este ejemplar que los restantes.

  1. En la Biblioteca Nacional de España (A este ejemplar le faltan algunas hojas de la descripción de la cesárea.)

Portada del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España en Madrid.

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo

Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

  1. En la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Valencia. Procede de la biblioteca de D. León Sánchez-Quintanar (1801-1877), fue catedrático de Patología Quirúrgica en la Universidad de Valencia, donado por sus hijos en 1893 a la Facultad de Medicina de Valencia.

 

El artículo Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, consta de las siguientes partes:

  1. Carta Preámbulo del autor: D. Julián Ledesma. Tiene fecha de 9 de septiembre de 1839.
  2. Historia: Es la historia clínica de la paciente Elena Ramos de Salamanca (España)
  3. Auscultación: Aplicada a la preñez de Elena Ramos.
  4. De la Operación: Cesarea.
  5. Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo
  6. Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

 

El folleto o artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, fue impreso en la Imprenta de Boix, frecuentemente figurada en las portadas como Imprenta de Boix  o Librería de Ignacio Boix o Imprenta de D. Ignacio Boix,  fue uno de los talleres tipográficos y establecimientos editoriales más activos y dinámicos del Madrid del segundo tercio del siglo XIX. Fundada y dirigida por el librero, impresor y editor Ignacio Boix y Blay, la imprenta estuvo ubicada principalmente en la céntrica calle de Carretas (con talleres y librerías en números como Carretas 8 y Carretas 27).

Durante las décadas de 1830 y 1840, coincidiendo con el florecimiento de la prensa periódica, el auge del Romanticismo y el proceso de modernización de la industria del libro en España, la imprenta de Boix se posicionó como un referente en la producción y distribución comercial de impresos. Publicó una amplísima variedad de narrativa, ensayo y teatro de la época. Editó importantes colecciones literarias en formato folletín o por entregas, un modelo comercial emergente que abarataba los costes y popularizaba la lectura entre las clases medias. Imprimió traducciones de tratados internacionales, manuales académicos, recopilaciones legislativas y obras médicas de referencia para médicos y cirujanos de la capital. También llevó a cabo impresiones por encargo para instituciones y publicaciones religiosas o de etiqueta, como devocionarios regios-

Editado por su autor D. Julián Ledesma que se reserva los derechos de autor.

Las láminas del “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, Fueron realizadas por el dibujante José Juan Camarón Meliá (1870-1819), pintor y grabador nacido en la ciudad de Segorbe, fue hijo de un artista clave del siglo XVIII valenciano, José Camarón Bonanat (1731-1803), y hermano del también pintor Manuel Camarón (1763-1806).  José Juan se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos. En 1778 se presentó al concurso convocado por la Academia de San Fernando y obtuvo la plaza de pensionado en Roma, beca que le permitió estudiar en la capital italiana durante seis años. En abril de 1786 fue nombrado académico de mérito por la academia madrileña, meses más tarde recibió el mismo reconocimiento de la Academia de San Carlos. A partir de 1797 los títulos se sucedieron; este mismo año logró convertirse en vicedirector de pintura en la academia madrileña y en 1800 en director de pintura en la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro. Cinco años más tarde obtuvo la distinción de pintor de cámara. En 1816 recibió la dirección honoraria de la Real Academia de San Fernando y el rectorado de la nueva Escuela de Dibujo de la Merced. Falleció en Madrid en 1819.

Las Litografías son de Faure. Empresa de litografías que estuvo ubicada en el centro de Madrid, en la calle Postigo de San Martín, números 11 y 13. Desarrolló una intensa producción aproximadamente entre las décadas de 1820 y 1860. Imprimieron retratos de personalidades militares, políticos y nobles de la época (como los conservados en la Biblioteca Nacional de España). Fueron destacados productores de láminas populares compuestas por viñetas con pareados, destinadas a la divulgación de historias, biografías o sucesos. Realizaban trabajos de estampación por encargo para diversas publicaciones, prospectos y libros ilustrados en Madrid.

 

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz. Año 1839

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz. Año 1839.

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz consiste en un caso de embarazo de un útero herniado que le sucede a la paciente Elena Ramos, vecina de Salamanca (España) en el año 1839,  que trata y le realiza una cesárea el médico cirujano  D. Julián Ledesma.

El título completo del artículo es: Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz en estado de gestación, terminada felizmente por la operación cesárea, con la extracción de una niña viva, sana y de todo tiempo sin ulterior lesión de la madre, con observaciones curiosas de auscultación y percusión sobre el seno materna de la misma.

«Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz»  Es un artículo escrito y publicado por D. Julián Ledesma que describe el caso que ha tratado en Salamanca de la paciente Elena Ramos en el año 1839.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Portada del artículo Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz. Año 1840.  (Este ejemplar es de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid)

 

El artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, consta de las siguientes partes:

  1. Carta Preámbulo del autor: D. Julián Ledesma. Fecha de la carta el 9 de septiembre de 1839.
  2. Historia: Es la historia clínica de la paciente Elena Ramos de Salamanca (España)
  3. Auscultación: Aplicada a la preñez de Elena Ramos.
  4. De la Operación: Cesarea.
  5. Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo
  6. Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

Historia Clínica de la paciente:

Paciente Elena Ramos. Mujer de 42 años vecina de Salamanca. Había tenido 6 partos naturales normales.

El médico de cabecera, Dn. Gumersindo Gándara, de la paciente Elena Ramos le consulta al profesor Julián Ledesma el caso, comunicándole que le paciente presenta “un preñado extrauterino” y se realiza consulta en el domicilio de la paciente D. Gumersindo Gándara y D. Julián Ledesma el día 26 de enero de 1839

Refiere la paciente que tiene una hernia inguinal derecha desde soltera, que le comenzó a molestar después del primer parto, pero no  le había impedido tener 6 hijos y que se incorporaba al trabajo y tareas de la casa después de los partos por obligación y necesidad.  Manifestó que ella sola se reducía la hernia sin auxilio de mano ajena.

También dijo que desde hacía 4 meses le faltaba la menstruación y que sentía los mismos síntomas que en sus seis embarazos anteriores,  notó que desde hacia 1 mes la hernia crecía como un bulto. La paciente intentó la reducción de la hernia, refiere que no fue capaz y que si es un embarazo, tiene dudas de que el feto pudiera estar vivo por la gran cantidad de maniobras que ha realizado para reducir la hernia.

Exploración de la paciente:

Dr. Julián Ledesma el día 26 de enero de 1839 explora la paciente y  observa lo siguiente:

“La paciente estaba en su lecho y el vientre se hallaba natural y flojo. Presentaba a la vista un tumor grande anormal, o sea un saco preternatural y muy voluminoso en la parte inferior del hipogastrio, el que descasaba sobre los dos mulos apoyándose con  preferencia el del lado derecho. La base, salida o principio de este saco, tenía su origen exterior desde la parte alta y derecha del monte de Vénus, se extendía sobre la parte superior del pubis, comprendiendo los tegumentos del bajo vientre del mismo lado, descendiendo y prolongándose hasta comprender el gran labio de la vulva, poniéndola en estado tirante y de gran violencia. ”

El diagnostico de D. Juan Ledesma fue: una hernia de la matriz, habiendo salido esta víscera por el anillo inguinal derecho con el producto de la concepción”. El caso era una hernia de la matriz, que había salido del vientre por el anillo inguinal derecho, llevando en sí e producto de la concepción, y constituyendo una hernia secundaria.”

 

Auscultación fetal:

Fue realizada a partir de mayo por el profesor D. Juan Ledesma con el estetoscopio de Piorry. Describe que el feto tiene entre 130 y 150 latidos por minuto y trata de localizar la placenta mediante el sonido de “pulsación placentaria” según las descripciones de Kergaradec.

Controles y observadores del caso:

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). Dr. Sánchez, (cirujano de Salamanca de Beneficiencia).

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombró una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: Los médicos fueron, D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

Dr. J. Ledesma  dice en la primera consulta,(el día 26 de enero de 1839,) si el preñado llegaba a su termino, había de sufrir la paciente, Elena Ramos, para terminarlo la histerotomía, o sea la operación cesárea en el saco que formaba la hernia, porque no sería posible la reducción de esta al vientre; que el resultado de la operación era temible y fatal para la madre, aunque fuera muy feliz para el feto, por la hemorragia que aquella había de sufrir, y por la inflamación que indudablemente resultaría en el útero y peritoneo.

Ledesma en su artículo dice que Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.)

La Comisión de la Facultad de Medicina de Salamanca realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnostico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

La Comisión de la Facultad de Medicina quedó encargada de observar los progresos y lo demás que ocurriera, socorrer y auxiliar a la paciente en caso necesario

Operación Cesarea:

Dr. J. Ledesma realiza consulta de emergencia el día 7 de junio de 1839 a las 4 y media de la mañana. La paciente le comunica que ha “vertido aguas” y tiene molestias de parto.

Comprueba que se ha roto la bolsa amniótica, dice que comprobó que “se vertieron aguas, comprobando que eran similar a un parto normal, que salían por la vulva” y decide que se debe realizar una cesárea.”

La cesarea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana.

El Dr. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presentó una abundante hemorragia

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extraje la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuve expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparada alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz me hizo variar la idea, y prescribí un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

Aplico planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

El día 8 de agosto de 1839 fue visitada la paciente por el Catedrático del Colegio de San Carlos de Madrid, el Dr. Callejo.  Inspeccionó a la madre y a la niña, celebrando el resultado de una operación importante y arriesgada.

El día 11 de agosto de 1839 salió de su casa la paciente Elena Ramos con su hija.  La hernia quedo muy reducida, formando un histerocele en el anillo inguinal por las adherencias.

El Dr. Ledesma afirma que la paciente continuara con su fecundidad y afirma que las trompas y los ovarios no han sido destruidas y que el estado de estas partes no se opondrán a una nueva concepción.

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo. Del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España

Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre. Del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España

 

Comentarios de Tomás Cabacas al  “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” de Dr. D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca.  Año 1839.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Es el relato de un fenómeno raro de embarazo en un útero herniado en un hernia inguinal, que trata y describe el Dr. D. Julián Ledesma. Le sucede a la paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1939. Se describe la historia clínica, exploración y tratamiento quirúrgico del caso que realiza una cesárea.

El folleto o articulo tiene 23 páginas y dos láminas de litografías en color.

Comentarios sobre las cuestiones médicas del caso:

Sucede en Salamanca en el año 1839.

La paciente, Elena Ramos, tenía 42 años.  Habita tenido 6 partos naturales y tenía 6 hijos.

Era una familia de escasos medios económicos, que era asistida por la beneficiencia municipal.

Presentaba una hernia inguinal derecha después del primer parto y que ella sola se la reducía.

Se queda embarazada finales del año 1838.

Acude a su médico de cabecera D. Gumersindo Gándara y le comenta su situación.

La paciente debería ser muy trabajadora, tenía una hernia desde muy joven, ella le comenta a su médico que tenía mucho trabajo por obligación y por necesidad. También era valiente, porque ella sola se reducía la hernia, durante muchos años.

Paciente con experiencia y observadora, ella le comenta a su médico de cabecera que le parece que está embarazada y que nota un bulto que crece en la hernia.

El médico de cabecera desde el primer momento consulta con su cirujano de consulta de Beneficiencia, D. Juan Sánchez, y los dos  diagnostican “preñado extrauterino” , deciden consultarle el caso que le parece raro al profesor de cirugía de la Facultad de Medicina de Salamanca, Dr. D. Julián Ledesma.

La consulta se realiza el 25 de enero del año 1839 y la paciente probablemente se encuentra ya embarazada de 3 a 4 meses de gestación y el Dr. J. Ledesma decide visitar la paciente al día siguiente. Le acompañan en esta visita D. Gumersindo Gándara, médico de cabecera de la paciente, el cirujano de beneficiencia D. Juan Sánchez y D. Cristóbal Rodríguez Solano, profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca. Los médicos desde el primer momento de la consulta diagnostican probable embarazo por los síntomas que tiene la paciente. En esta época no hay análisis de test de gestación.

 

El caso ya era conocido en muchos lugares de la ciudad, se comentaba que una mujer tenía un embarazo en el muslo. Esta noticia que corría por la ciudad despertó también el interés de los médicos de la época, por ello probablemente la consulta despertara curiosidad y tuvo tantos médicos en la consulta de la paciente.

La paciente era tan observadora que les comenta a los médicos en sus primeras consultas que ella tiene dudas de que el embrión pudiera estar vivo por la cantidad de maniobras, presión y empuje que ella había realizado en la hernia tratándola de reducirla.

La descripción minuciosa que realiza el Dr. Julián Ledesma ese día comprende más de dos páginas de datos que refleja en su artículo.

Ese día, el día 26 de enero, la paciente les refiere a los médicos que nota movimientos de criatura que le son parecidos a otros embarazos que ha tenido, por lo cual el embarazo podría ser de 4 meses (20 semanas).  Ella misma les dijo a los médicos que creía que su embarazo terminaría a finales de mayor o comienzos de junio. La paciente también relata cómo se notó el bulto y pensó en embarazo a los 3 meses, relata que ya le fue imposible reducir la hernia con el bulto.

El diagnostico de D. Juan Ledesma el día 26 de enero fue: “una hernia de la matriz, habiendo salido esta víscera por el anillo inguinal derecho con el producto de la concepción”. El caso era una hernia de la matriz, que había salido del vientre por el anillo inguinal derecho, llevando en sí e producto de la concepción, y constituyendo una hernia secundaria.”

Y Dr. J. Ledesma  dice en la primera consulta,(el día 26 de enero de 1839,) si el preñado llegaba a su término, había de sufrir la paciente, Elena Ramos, para terminarlo la histerotomía, o sea la operación cesárea en el saco que formaba la hernia, porque no sería posible la reducción de esta al vientre; que el resultado de la operación era temible y fatal para la madre, aunque fuera muy feliz para el feto, por la hemorragia que aquella había de sufrir, y por la inflamación que indudablemente resultaría en el útero y peritoneo.

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). D. Juan Sánchez, (cirujano de Salamanca de Beneficiencia) y D. Cristóbal Rodríguez Solano, (Profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca)

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombró una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara los médicos.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

Esta Comisión realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnóstico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

El 8 de mayo comienza el Dr. D. Julián Ledesma la auscultación fetal del caso que utilizó un estetoscopio de Pierre Adolphe Piorry, quien creó, en 1828, un fonendoscopio de madera y marfil, con acabado en forma de trompeta, más corto y mejor adaptado al oído.

El estetoscopio fue inventado por René Théophile-Hyacinthe Laennec (1781-1826), en 1816. El estetoscopio es un instrumento cilindrico de madera o metal descubierto por Laennec para facilitar la auscultación mono auricular de los sonidos cardiacos y respiratorios, posteriormente utilizado también para la auscultación de los sonidos en otras partes del cuerpo. Consta de un cilindro o tronco de cono hueco, que se apoya en la superficie corporal, unido a un disco circular, sobre el que el explorador apoya la oreja para practicar la auscultación directa. Fue el precedente histórico de los modernos fonendoscopios biauriculares. El estetoscopio es el precursor del fonendoscopio y este es el instrumento más común de los médicos, el más utilizado. Es casi un símbolo del médico después del caduceo de medicina. (la vara y la serpiente). La precursora de la auscultación fue la percusión que fue inventada por Auenbrugger Leopold en 1744 que fue un médico vienés que observando a su padre que era posadero percutía los toneles para saber si estaban vacíos o llenos y llegaba a saber el nivel del vino por la percusión con los dedos de la mano. Auenbrugger aplicó su talento para la percusión en tórax y averiguar el aire y las secreciones pulmonares. Posteriormente se desarrolló la auscultación. Primero la auscultación directa y posteriormente la indirecta con el estetoscopio. Pierre Adolphe Piorry, quien creó, en 1828, un fonendoscopio de madera y marfil, con acabado en forma de trompeta, más corto y mejor adaptado al oído.

El profesor D. Julián Ledesma con el estetoscopio de Piorry. Describe que el feto tiene entre 130 y 150 latidos por minuto y trata de localizar la placenta mediante el sonido de “pulsación placentaria” según las descripciones de Kergaradec, refiere que la localización de la placenta es muy importante para determinar el lugar de la incisión de la cesarea y para ello se detiene mucho tiempo tratando de precisar el lugar de inserción de la placenta en el embarazo de la paciente Elena Ramos.

Estetoscopio de Piorry

Jean Alexandre Le Jumeau de Kergaradec (1787–1877) fue un médico francés pionero en el campo de la obstetricia y la auscultación médica. Fue amigo y discípulo de René Laennec (inventor del estetoscopio) y ayudó a documentar y difundir cómo se originó el invento a partir de observaciones cotidianas. Su aportación fundamental a la medicina fue el descubrimiento de la auscultación fetal mediante el estetoscopio, instrumento que había sido inventado poco antes por René Laennec en 1816.

En 1821 Kergaradec tratando de escuchar los ruidos del líquido amniótico en mujeres embarazadas utilizando el estetoscopio de madera de Laennec, Kergaradec percibió dos sonidos distintos e inesperados. El latido cardíaco fetal, una pulsación rápida (alrededor de 140 latidos por minuto) que confirmó la vida y el bienestar del feto. Demostró que escuchar los latidos del corazón del feto era posible y útil, convirtiéndose en el primer signo seguro para diagnosticar el embarazo y evaluar la salud del feto.  Y el soplo placentario (o uterino), correspondiente al flujo sanguíneo en los vasos de la placenta. Presentó sus hallazgos ante la Académie Royale de Médecine de París y publicó su famosa memoria: Mémoire sur l’auscultation appliquée à l’étude de la grossesse (Memoria sobre la auscultación aplicada al estudio del embarazo).en 1822.  René Laennec reconoció y elogió públicamente el trabajo de Kergaradec, incorporando sus descubrimientos en la segunda edición de su tratado sobre auscultación (Traité de l’auscultation médiate, 1826).

En su obra de 1822 (Mémoire sur l’auscultation appliquée à l’étude de la grossesse), Jean Alexandre Le Jumeau de Kergaradec describió la técnica original para localizar e identificar el soplo placentario (también denominado soplo uterino o bruit placentaire).  Esta obra es citada en el pie de la página 8 por Dr. D. Julián Ledesma en su articulo

Kergaradec empleó el estetoscopio cilíndrico de madera monoaural diseñado por René Laennec. El soplo placentario está situado en el centro de la placenta y es un ruido soplante, suave, isócrono o jadeante, semejante al silbido del aire en una tubería. La intensidad del soplo varía según la localización del estetoscopio: alcanza su volumen máximo justo sobre el sitio de inserción placentaria y en las áreas de mayor engrosamiento vascular del miometrio.

 

Comentarios sobre la cesárea de Elena Ramos.

Dr. D. Julián Ledesma visita a la paciente en su domicilio el día 6 de junio de 1839 y esta le comenta que tiene molestias moderadas en el vientre.  Esa noche a las 4 y media de la madrugada avisan al Dr. J. Ledesma de nuevo porque aumentan las molestias de la embarazada y ha roto aguas.   Acude al domicilio el Dr. J. Ledesma y la Comisión y subdelegados que están presentes.

Comprueba que el liquido que ha expulsado la paciente es similar al percibido en otros partos.  Intenta dilatar el utero y comprueba que no es posible,  y a las 6 de la mañana propone a la comisión y subdelegados practicar una cesárea.  Se decide que la cesárea se realice a las 9 de la mañana.

Durante tode la mañana de este día existe una larga discusión sobre si de debe realizar la cesárea o no.  Los miembros de la comisión exponen sus razones citando diversos casos de casos de otras autoridades médicas.

A las 12 y media de la mañana la paciente presenta mas molestias y abatida. El profesor D. Julián Ledesma indica que no se puede demorar más el tiempo de realizar la cesárea y con el consentimiento de la paciente y el marido y los doctores comenzó a practicar la cesárea.

Comenta D. J. Ledesma que nunca ha realizado una cesárea en mujer viva, ni visto hacerla, pero que tiene abundante experiencia en haberla realizado en mujer embarazada muerta. También comenta que nunca ha visto un embarazo en una hernia.  Cita la mala experiencia de grandes profesores como Levret que indica se practique solo en mujer muerta. Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.). Mauriceau creía que siempre seria mortal el resultado de la operación cesárea, y que si alguna se ha curado, que habría sido por milagro.

La cesárea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana.

El Dr. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

La incisión de Loverjat, a veces citada como la operación de Loverjat es una variante técnica histórica de la cesárea atribuida al cirujano francés Guillaume-Jean Loverjat quien publicó en 1777 su célebre tratado Nouvelle méthode de faire l’opération césarienne. La incisión clásica era la longitudinal/vertical sobre la línea alba. Loverjat propuso realiza una incisión lateral u oblicua en la pared abdominal inferior, frecuentemente en la fosa ilíaca o el flanco, buscando evitar la línea blanca cetral y minimizando la dehiscencia directa en la zona umbilical. En el siglo XVIII, antes del advenimiento de la anestesia y la asepsia, uno de los mayores peligros era la inflamación peritoneal, la hemorragia descontrolada y la evisceración. Loverjat sostenía que al incidir lateralmente y de forma oblicua a través de la masa muscular de los oblicuos y el recto anterior, se lograba un mejor afrontamiento natural de los bordes al relajarse la musculatura tras el parto.

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presentó una abundante hemorragia

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extrajo la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuvo expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparado alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz hizo variar la idea, y prescribió un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado.

No realiza sutura de la incisión del útero, no menciona que realizara ninguna sutura, ni ligadura

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

Aplicó planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

En el año 1839 no existían antibioticos. No se habían descubierto.

El día 8 de agosto de 1839 fue visitada la paciente por el Catedrático del Colegio de San Carlos de Madrid, el Dr. Callejo.  Inspeccionó a la madre y a la niña, celebrando el resultado de una operación importante y arriesgada.

El Dr. Juan Callejo o  Profesor Callejo.  Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. El Real Colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid, institución clave fundada por Carlos III para la modernización de la enseñanza médico-quirúrgica en España. Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. Publicó diversos discursos académicos, memorias y lecciones magistrales dirigidos a la formación de los estudiantes del colegio, abordando técnicas operatorias, vendajes y la práctica clínica basada en la observación metódica.

El día 11 de agosto de 1839 salió de su casa la paciente Elena Ramos con su hija.  La hernia quedo muy reducida, formando un histerocele en el anillo inguinal por las adherencias.

El Dr. Ledesma afirma que la paciente continuara con su fecundidad y afirma que las trompas y los ovarios no han sido destruidas y que el estado de estas partes no se opondrán a una nueva concepción.

Comentarios de Tomás Cabacas al folleto/ artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” de D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca en el año 1839.

El título completo del artículo es: Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz en estado de gestación, terminada felizmente por la operación cesárea, con la extracción de una niña viva, sana y de todo tiempo sin ulterior lesión de la madre, con observaciones curiosas de auscultación y percusión sobre el seno materna de la misma.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz consiste en un caso de embarazo en un útero herniado que trata y describe en un folleto y articulo realizado por el Dr. D. Julián Ledesma lo que le sucede a una paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1939.

La publicación tiene 23 hojas y dos láminas con litografías

Editadas por su autor

Existen tres ejemplares de la obra del Dr. Julián Ledesma.

  1. En la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid.

Tiene una encuadernación de pastas duras y el título en una pegatina central.

Portada del ejemplar de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo.  Tiene mejor calografía que las restantes. Los colores están mas resaltados.

 

  1. En la Biblioteca Nacional de España de Madrid.

Este ejemplar le faltan algunas hojas de la descripción de la cesárea.

Portada del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España en Madrid.

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo

Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

  1. En la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Valencia. Procede de la biblioteca de D. León Sánchez-Quintanar (1801-1877), fue catedrático de Patología Quirúrgica en la Universidad de Valencia, donado por sus hijos en 1893 a la Facultad de Medicina de Valencia.

 

El artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, consta de las siguientes partes:

  1. Carta Preámbulo del autor: D. Julián Ledesma. Tiene fecha de 9 de septiembre de 1839.
  2. Historia: Es la historia clínica de la paciente Elena Ramos de Salamanca (España)
  3. Auscultación: Aplicada a la preñez de Elena Ramos.
  4. De la Operación: Cesarea.
  5. Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo
  6. Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

 

El folleto o artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, fue impreso en la Imprenta de Boix, frecuentemente figurada en las portadas como Imprenta de Boix  o Librería de Ignacio Boix o Imprenta de D. Ignacio Boix,  fue uno de los talleres tipográficos y establecimientos editoriales más activos y dinámicos del Madrid del segundo tercio del siglo XIX. Fundada y dirigida por el librero, impresor y editor Ignacio Boix y Blay, la imprenta estuvo ubicada principalmente en la céntrica calle de Carretas (con talleres y librerías en números como Carretas 8 y Carretas 27).

Durante las décadas de 1830 y 1840, coincidiendo con el florecimiento de la prensa periódica, el auge del Romanticismo y el proceso de modernización de la industria del libro en España, la imprenta de Boix se posicionó como un referente en la producción y distribución comercial de impresos. Publicó una amplísima variedad de narrativa, ensayo y teatro de la época. Editó importantes colecciones literarias en formato folletín o por entregas, un modelo comercial emergente que abarataba los costes y popularizaba la lectura entre las clases medias. Imprimió traducciones de tratados internacionales, manuales académicos, recopilaciones legislativas y obras médicas de referencia para médicos y cirujanos de la capital. También llevó a cabo impresiones por encargo para instituciones y publicaciones religiosas o de etiqueta, como devocionarios regios-

Editado por su autor D. Julián Ledesma que se reserva los derechos de autor.

Primera hoja del artículoFenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”. Es del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España

 

Las láminas del “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”. Fueron realizadas por el dibujante José Juan Camarón Meliá (1870-1819), pintor y grabador nacido en la ciudad de Segorbe, fue hijo de un artista clave del siglo XVIII valenciano, José Camarón Bonanat (1731-1803), y hermano del también pintor Manuel Camarón (1763-1806).  José Juan se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos. En 1778 se presentó al concurso convocado por la Academia de San Fernando y obtuvo la plaza de pensionado en Roma, beca que le permitió estudiar en la capital italiana durante seis años. En abril de 1786 fue nombrado académico de mérito por la academia madrileña, meses más tarde recibió el mismo reconocimiento de la Academia de San Carlos. A partir de 1797 los títulos se sucedieron; este mismo año logró convertirse en vicedirector de pintura en la academia madrileña y en 1800 en director de pintura en la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro. Cinco años más tarde obtuvo la distinción de pintor de cámara. En 1816 recibió la dirección honoraria de la Real Academia de San Fernando y el rectorado de la nueva Escuela de Dibujo de la Merced. Falleció en Madrid en 1819.

 

Las Litografías son de Faure. Empresa de litografías que estuvo ubicada en el centro de Madrid, en la calle Postigo de San Martín, números 11 y 13. Desarrolló una intensa producción aproximadamente entre las décadas de 1820 y 1860. Imprimieron retratos de personalidades militares, políticos y nobles de la época (como los conservados en la Biblioteca Nacional de España). Fueron destacados productores de láminas populares compuestas por viñetas con pareados, destinadas a la divulgación de historias, biografías o sucesos. Realizaban trabajos de estampación por encargo para diversas publicaciones, prospectos y libros ilustrados en Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Hipotensor Rovi

Hipotensor Rovi

Cartón de papel secante con propaganda del medicamento Hipotensor Rovi.  Año 1943

Los cartones  secantes eran unas cartulinas que se fabricaban de diferentes tamaños y que tenían dos caras: Una cara impresa generalmente con publicidad y el reverso era de papel secante que se utilizaba para absorber el exceso de tinta al escribir con pluma o estilográfica

Hepagastrón

Hepagastrón

Cartón de papel secante con propaganda del medicamento Hepagastrón. Año 1943

Los cartones  secantes eran unas cartulinas que se fabricaban de diferentes tamaños y que tenían dos caras: Una cara impresa generalmente con publicidad y el reverso era de papel secante que se utilizaba para absorber el exceso de tinta al escribir con pluma o estilográfica

Gadional

Gadional

Cartón de papel secante con propaganda del medicamento Gadional. Año 1943

Los cartones  secantes eran unas cartulinas que se fabricaban de diferentes tamaños y que tenían dos caras: Una cara impresa generalmente con publicidad y el reverso era de papel secante que se utilizaba para absorber el exceso de tinta al escribir con pluma o estilográfica

Corpus Medicorum Graecorum (CMG)

Corpus Medicorum Graecorum (CMG)

El Corpus Medicorum Graecorum (CMG) es la magna colección editorial concebida a principios del siglo XX por la Academia de las Ciencias de Berlín-Brandenburgo (junto con Copenhague y Leipzig) para publicar ediciones críticas estandarizadas de todos los autores médicos grecorromanos y bizantinos.

Su estructura se organiza en una jerarquía estricta por números romanos (autores), subnúmeros (obras/volúmenes) y secciones complementarias (traducciones y comentarios orientales).

El Corpus Medicorum Graecorum (CMG) es una de las empresas filológicas más ambiciosas de la historia de los estudios clásicos. Su trayectoria abarca más de un siglo de transformaciones políticas, académicas y tecnológicas.

El Corpus Medicorum Graecorum (CMG) fue concebido e impulsado a principios del siglo XX por el filólogo clásico alemán Hermann Diels junto con el filólogo danés Johan Ludvig Heiberg. En el año 1901, durante la primera reunión general de la Asociación Internacional de Academias en París, Heiberg le propuso a Diels crear una colección crítica de los textos médicos griegos de la antigüedad

En 1901, Diels impulsó la idea ante la Real Academia Prusiana de las Ciencias (Preußische Akademie der Wissenschaften). Para lograr una cobertura global de los manuscritos repartidos por Europa y Oriente Medio, en 1907-1908 fundó el proyecto formalmente dentro de la Asociación Internacional de Academias (International Association of Academies), uniendo los esfuerzos de las academias de Berlín, Leipzig, Copenhague y Viena.

El proyecto del Corpus Medicorum Graecorum se instituyó bajo el amparo de la Academia de Ciencias de Berlín (actual Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften, BBAW), en cooperación internacional con las academias de Copenhague y Leipzig. Actualmente, la BBAW continúa custodiando y editando tanto el Corpus Medicorum Graecorum como el Corpus Medicorum Latinorum.

 

 

Johan Ludvig Heiberg (1854–1928) fue un filólogo clásico e historiador de la ciencia danés, considerado una de las máximas autoridades mundiales en la recuperación y edición crítica de textos matemáticos, científicos y médicos de la antigüedad griega.

Nació en Dinamarca el 27 de noviembre de 1854. Estudió filología clásica en la Universidad de Copenhague, obteniendo el doctorado en 1879 con una tesis sobre las fuentes de Arquímedes. Tras unos años dedicados a la docencia secundaria, fue nombrado catedrático de Filología Clásica en la Universidad de Copenhague en 1896, cargo que ostentó hasta 1924.

Johan Ludvig Heiberg

Durante un viaje a Estambul en 1906, Heiberg examinó un manuscrito litúrgico en el monasterio del Santo Sepulcro y descubrió que debajo del texto religioso se ocultaba un palimpsesto con obras desconocidas de Arquímedes, entre ellas El Método de los Teoremas Mecánicos y el texto griego de Sobre los Cuerpos Flotantes.

Publicó las ediciones críticas definitivas en griego de Euclides (Elementos), Arquímedes, Apolonio de Perga, Ptolomeo y el matemático bizantino Hero de Alejandría.

Además de impulsar en 1901 la creación del Corpus Medicorum Graecorum (CMG) junto a Hermann Diels, realizó ediciones críticas cruciales de tratados de Galeno, Paulus Aegineta (Pablo de Egina) y Sorano de Éfeso.

Heiberg examinó los códices conservados en las bibliotecas de París, la Vaticana, Venecia, Oxford y Florencia. En lugar de aceptar lecturas de ediciones renacentistas anteriores (como la Aldina de 1528 o la de Basilea de 1538), examinó directamente los pergaminos manuscritos para rastrear errores de copia pasados. Identificó las relaciones filiales entre los códices sobrevivientes. Clasificó las copias medievales en familias y demostró que el Parisinus graecus 2205 (Siglo X) representaba la rama más pura e independiente del texto, utilizándolo como el códice guía (codex optimus) para la mayor parte de la obra.

Heiberg comparó las distintas familias manuscritas para detectar y eliminar estas adiciones espurias (delendo), aislando la redacción original del siglo VII de los agregados posteriores. En el margen inferior de su edición en griego, Heiberg documentó cada variante de lectura encontrada en los manuscritos analizados. De este modo, cualquier investigador moderno puede comprobar qué palabra exacta figuraba en el Parisinus 2205, en el Vaticanus 278 o en el Marcianus 269, y juzgar por qué decisión léxica optó el editor. Aunque se centró en la recensión griega, Heiberg tuvo en cuenta las citas de Pablo que aparecían en compiladores bizantinos posteriores (como Aecio de Amida u Oribasio) y las referencias del Kunnāsh árabe traducido por Hunayn ibn Ishaq, lo que le permitió resolver pasajes oscuros o dañados en la tradición manuscrita griega.

La edición crítica de Heiberg (Paulus Aegineta, CMG IX.1 y IX.2) sustituyó a todas las impresiones anteriores y continúa siendo, un siglo después, el texto griego de referencia internacional estándar utilizado por filólogos, historiadores de la medicina y traductores modernos para estudiar la obra de Pablo de Egina.

Falleció el 4 de enero de 1928 en Copenhague, dejando un legado filológico que fijó el canon moderno de la ciencia helenística.

 

Hermann Alexander Diels (1848–1922) fue un erudito, filólogo e historiador de la filosofía alemán. Es recordado como una de las figuras más influyentes en la historia de la filología clásica por sistematizar la doxografía antigua y por recopilar los fragmentos de los filósofos presocráticos.

Nació en Biebrich (Wiesbaden) el 18 de mayo de 1848. Estudió filología clásica en las universidades de Bonn y Berlín, formándose bajo la tutela de figuras eminentes como Hermann Usener. Tras trabajar unos años en la enseñanza secundaria, en 1882 fue nombrado profesor extraordinario de la Universidad de Berlín, donde ocupó la cátedra de Filología Clásica desde 1886 hasta su jubilación en 1921. Fue también un influyente secretario de la Real Academia Prusiana de las Ciencias.

Hermann Alexander Diels

Analizó metódicamente las fuentes de las que procede el conocimiento sobre los filósofos antiguos, reconstruyendo la tradición doxográfica que se remonta a Teofrasto.

Su obra más célebre Die Fragmente der Vorsokratiker (1903):  (Los fragmentos de los presocráticos). Estableció la metodología estándar de catalogación (conocida como numeración Diels-Kranz, tras las revisiones posteriores de Walther Kranz) dividida en testimonios sobre la vida y pensamiento (A) y fragmentos directos (B).

Organizador y gestor científico, promovió activamente en la Academia Prusiana la creación de grandes recopilaciones de textos antiguos, impulsando la edición de comentarios a Aristóteles (Commentaria in Aristotelem Graeca) y el proyecto del Corpus Medicorum Graecorum CMG junto a Johan Ludvig Heiberg.

Publicó estudios pioneros sobre la tecnología y la ciencia en la antigüedad clásica, como Antike Technik (1914).

Falleció el 4 de junio de 1922 en Dahlem, Berlín, habiendo sentado las bases metodológicas con las que hoy se sigue estudiando el pensamiento griego arcaico.

 

Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff (1848–1931)

Enno Friedrich Wichard Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff (1848–1931). Fue un filólogo clásico y profesor alemán, ampliamente reconocido como la figura académica más influyente de las ciencias de la antigüedad (Altertumswissenschaft) de finales del siglo XIX y principios del XX.

Nació el 22 de diciembre de 1848 en Markowitz (Posen, actual Polonia) en el seno de una familia aristocrática prusiana. Se educó en la célebre escuela de Schulpforta y estudió Filología Clásica en las universidades de Bonn y Berlín, donde entabló una estrecha amistad con Hermann Diels. Tras participar en la guerra franco-prusiana (1870-1871) y realizar un periplo de estudio por Italia y Grecia, obtuvo su habilitación académica en Berlín en 1874.

Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff

Siendo un joven doctor, Wilamowitz publicó el panfleto Zukunftsphilologie! («¡Filología del futuro!»), donde criticó duramente El nacimiento de la tragedia de Friedrich Nietzsche. Defendió el rigor histórico-filológico frente a las intuiciones metafísicas de Nietzsche y Erwin Rohde, en una de las controversias académicas más famosas del siglo XIX.

Fue profesor ordinario en Gryfino (Greifswald, 1876), Gotinga (1883) y finalmente en la Universidad de Berlín (1897-1921), donde sucedió a Ernst Curtius y se consolidó como el patriarca indiscutible de la filología alemana.

Realizó ediciones críticas, comentarios y traducciones monumentales de Esquilo, Sófocles, Eurípides (Heracles) y Píndaro, redefiniendo la metodología de la métrica y la historia del teatro griego.

Publicó Aristóteles y Atenas (1893), estudio clave tras el descubrimiento de la Constitución de los atenienses

Como figura influyente de la Real Academia Prusiana de las Ciencias, promovió las Inscriptiones Graecae y apoyó decididamente proyectos multidisciplinares como el Corpus Medicorum Graecorum (CMG).

Tuvo una relación fundamental con el Corpus Medicorum Graecorum (CMG) en calidad de organizador, promotor institucional y supervisor académico dentro de la Real Academia Prusiana de las Ciencias. Como figura académica más dominante de la filología clásica en Alemania y máximo responsable de proyectos de la Academia Prusiana de Berlín, Wilamowitz impulsó las grandes empresas editoriales científicas de su época (entre las que destacaban el CMG y las Inscriptiones Graecae).

Fue amigo íntimo y colega de Hermann Diels desde sus años de formación universitaria en Bonn. Cuando Diels presentó y comenzó a coordinar el proyecto del CMG a partir de 1901 en Berlín, Wilamowitz formó parte de la comisión directiva de la Academia que respaldó, financió y supervisó el proyecto.

Falleció el 25 de septiembre de 1931 en Berlín, dejando una vasta producción bibliográfica que marcó la filología clásica moderna.

Tras el fallecimiento de Diels en 1922, Wilamowitz continuó apoyando la preservación y continuidad del proyecto en la Academia de Berlín.

 

 

Etapas del Corpus Medicorum Graecorum (CMG)

 

Primera Etapa del Corpus Medicorum Graecorum (CMG) del año 1901 al 1908.

En 1901, Diels impulsó la idea ante la Real Academia Prusiana de las Ciencias (Preußische Akademie der Wissenschaften). Para lograr una cobertura global de los manuscritos repartidos por Europa y Oriente Medio, en 1907-1908 fundó el proyecto formalmente dentro de la Asociación Internacional de Academias (International Association of Academies), uniendo los esfuerzos de las academias de Berlín, Leipzig, Copenhague y Viena.

La primera fase metodológica bajo la dirección de Diels consistió en censar los manuscritos de medicina griega conservados en bibliotecas de todo el mundo. Fruto de ello fue el catálogo provisional * Die Handschriften der antiken Ärzte* (1905–1907), que sentó las bases para los futuros aparatos críticos.

 

Periodo y Crecimiento del Corpus Medicorum Graecorum (CMG) y reestructuración de entreguerras (1908–1945)

En 1908 se estableció la sede definitiva de la redacción en Berlín bajo la dirección de la Academia Prusiana.

Primeros volúmenes: Los primeros tomos editados abarcaban autores fundamentales de la Antigüedad y de la Antigüedad Tardía (como Areteo de Capadocia o Galeno).

Incorporación del Corpus Medicorum Latinorum (CML): Poco después se amplió el programa para incluir a los autores médicos latinos (como Celso, Scribonius Largus o Vindiciano) bajo la serie paralela CML.

Impacto geopolítico: La Primera Guerra Mundial y la fragmentación geopolítica posterior destruyeron el marco de cooperación académica internacional, por lo que la Academia de Berlín asumió la gestión y financiación casi en exclusiva.

 

La etapa de la RDA y la Guerra Fría del del Corpus Medicorum Graecorum (CMG)  (1946–1989)

Tras la Segunda Guerra Mundial, la sede del proyecto quedó en el sector oriental de Berlín, dentro de la Deutsche Akademie der Wissenschaften zu Berlin (renombrada en 1972 como Academia de Ciencias de la RDA).

A pesar del aislamiento político de la Alemania Oriental y los escasos recursos, el centro mantuvo una rigurosidad científica ejemplar. Destacan dos importantes avances de esta época:

Atención a la tradición oriental: Se consolidó el CMG Supplementum Orientale, centrado en la edición de textos médicos griegos conservados únicamente en traducciones medievales al árabe o siríaco (una vía crítica indispensable para la reconstrucción de pasajes perdidos de Galeno u Oribasio).

Internalización de colaboradores: Se recurrió a especialistas internacionales de Europa Occidental y Norteamérica para mantener el ritmo de publicación sin ceder a sesgos ideológicos.

 

 

Reunificación y la era digital (1990–Presente) del del Corpus Medicorum Graecorum (CMG)

 

Tras la caída del Muro de Berlín y la reunificación alemana, el proyecto pasó a integrarse en la Academia de Ciencias de Berlín-Brandenburgo (Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften, BBAW).

Acceso Abierto (Open Access): El CMG fue pionero en la digitalización sistemática de su fondo científico. La BBAW puso a disposición del público en formato digital la práctica totalidad de sus volúmenes impresos fuera de copyright comercial, facilitando el acceso a facsímiles, catálogos e índices terminológicos.

Proyectos de investigación vinculados: En las últimas décadas, el equipo ha desarrollado líneas de investigación paralelas de gran calado, como el proyecto centrado en la transmisión e interpretación de Galeno de Pérgamo (Galen of Pergamum: The Transmission, Interpretation and Completion of Ancient Medicine).

Edición crítica continua: El proyecto sigue publicando volúmenes críticos con traducciones modernas (en alemán, inglés u otras lenguas modernas) y amplios comentarios filológicos e históricos. Volúmenes recientes dedicados a tratados del Corpus Hippocraticum o al De locis affectis y Methodus medendi de Galeno demuestran que el CMG continúa siendo el estándar filológico internacional indiscutible para el estudio de la ciencia médica clásica.

 

La Serie Principal del Corpus Medicorum Graecorum (CMG). (Números Romanos por Autor).

 

La colección asigna un número romano fijo a cada gran médico o periodo dentro de la literatura médica griega:

 

Serie CMG Autor / Período Teórico Contenido / Obras Representativas
CMG I Corpus Hippocraticum Hipócrates y los tratados anónimos de la escuela de Cos y Cnido (Aforismos, Sobre el aire, aguas y lugares, Epidemiología).
CMG II Autores Menores y Helenísticos Antilo, Filumenos, Apolonio de Kitión y fragmentos de Herófilo y Erasístrato.
CMG III Sorano de Éfeso Gynaekeia (Ginecología) y tratados de vendajes y fracturas.
CMG IV Arecio de Capadocia Tratados sobre las causas y síntomas de las enfermedades agudas y crónicas.
CMG V Galeno de Pérgamo La sección más extensa del corpus: comprende los volúmenes para sus tratados anatómicos, fisiológicos, terapéuticos y sus comentarios a Hipócrates.
CMG VI Oribasio de Pérgamo Collectiones medicae (Compilación médica del médico del emperador Juliano el Apóstata).
CMG VII Aecio de Amida Libri medicinales (Enciclopedia médica bizantina en 16 libros).
CMG VIII Alejandro de Tralles Tratados sobre patología interna, fiebres y vermes.
CMG IX Pablo de Egina CMG IX.1: Libros I-IV; CMG IX.2: Libros V-VII (edición de J. L. Heiberg).
CMG X Autores Bizantinos Tardíos Teófilo Protospatario, Esteban de Alejandría, Juan Actuario y tratados de orinas/pulsos.

 

 

Series Complementarias y Colecciones Paralelas

Dado que muchos textos griegos originales se perdieron pero sobrevivieron en Oriente, la institución estructuró dos series paralelas fundamentales:

CMO (Corpus Medicorum Latinorum / CML): Colección dedicada a los autores médicos que escribieron originalmente en latín (Caelio Aureliano, Celso, Marcelo Empírico, Scribonius Largus).

CMG Supplementum: Dedicado a monografías, estudios filológicos específicos e índices lexicográficos.

CMG Supplementum Orientale: Reservado a las traducciones árabes, siríacas y armenias de textos griegos cuya versión original en griego se ha perdido (como varios tratados perdidos de Galeno conservados solo en las traducciones de Hunayn ibn Ishaq).

 

 

Estructura Interna de una Página del Corpus Medicorum Graecorum (CMG)

 

Cada volumen publicado bajo las siglas CMG sigue un esquema tipográfico y filológico tripartito idéntico:

  1. Texto Griego Restablecido (Parte Superior): El texto limpio fijado por el editor filólogo mediante la colación de manuscritos, con la numeración estandarizada de páginas y líneas en el margen externo.
  2. Testimonia (Franja Intermedia): Registro de referencias cruzadas que indica en qué otros autores antiguos o árabes (como Rhazes, Avicena u Oribasio) se cita o menciona ese pasaje exacto.
  3. Apparatus Criticus (Aparato Crítico en la Base): Registro detallado donde se desglosan las variantes de lectura, errores de copistas y correcciones (coniecturae) de todos los manuscritos medievales examinados (p. ej., Parisinus 2205, Vaticanus 278).

 

 

 

Autores de época helenística y altoimperial

Médico / Autor Cronología Obras destacadas en el CMG Interés e importancia histórica
Sorano de Éfeso s. I–II d.C. Gynaecologia (CMG IV) Principal representante de la escuela metódica. Su manual de ginecología, obstetricia y neonatología fue la referencia absoluta hasta la Edad Moderna.
Rufos de Éfeso s. I–II d.C. De anatomia partium hominis, Quaestiones medicinales (CMG III) Anatomista brillante pre-galénico. Destaca por sus descripciones del ojo, el sistema urinario y la importancia del interrogatorio clínico al paciente.
Areteo de Capadocia s. II d.C. De causis et signis morborum, De curatione morborum (CMG II) Afín a la escuela pneumática. Famoso por sus descripciones clínicas incisivas de patologías como la diabetes, la celiaquía, la epilepsia y los trastornos afectivos.
Antilo s. II d.C. Fragmentos conservados en compilaciones (CMG Supplementum) Cirujano de primer orden. Pionero en la técnica de traqueotomía y en la cirugía del aneurisma mediante doble ligadura.

 

 

Heliodoro (s. I–II d.C.): Cirujano metódico cuyas técnicas quirúrgicas (como la ligadura de vasos, el tratamiento de hernia, amputaciones y traumatología craneal) influyeron directamente en Oribasio. Sus pasajes clave se encuentran editados dentro del CMG Supplementum.

 

Enciclopedistas y médicos de la Antigüedad Tardía y Bizancio en el Corpus Medicorum Graecorum (CMG)

 

A partir del siglo IV d.C., la medicina griega se volcó en la sistematización, compilación y comentario del legado hipocrático y galénico. El CMG ha dedicado volúmenes clave a estos autores:

  • Oribasio de Pérgamo (c. 325–403 d.C.) — CMG VI, 1-3
    • Médico personal del emperador Juliano el Apóstata. Compiló las Collectiones medicae en 70 libros (de los que se conservan 25), salvaguardando numerosos fragmentos de autores helenísticos cuyos textos originales se perdieron.
  • Aecio de Amida (s. VI d.C.) — CMG VIII
    • Médico en la corte de Constantinopla. Su trabajo (Tetrabiblon) destaca por sus detallados tratados sobre oftalmología, toxicología y ginecología, incorporando remedios mágicos y fórmulas farmacológicas complejas.
  • Pablo de Egina (s. VII d.C.) — CMG IX, 1-2
    • Autor del Epitome, una enciclopedia médica en 7 libros. Su Libro VI sobre cirugía fue el manual de referencia en todo el Mediterráneo y ejerció una influencia decisiva en la cirugía islámica posterior (especialmente en Abulcasis).
  • Teófilo Protospatario (s. VII d.C.) — CMG Supplementum
    • Figura clave de la medicina protobizantina. Destaca por su tratado sobre la orina (De urinis) y sobre las heces, sentando las bases de la uroscopia medieval.

 

Comentadores y traductores alejandrinos

El Corpus Medicorum Graecorum (CMG) incluye también ediciones de los comentarios elaborados en la escuela de Alejandría durante los siglos VI y VII d.C.:

Esteban de Alejandría y Juan de Alejandría (CMG XI): Comentarios áulicos a los Aforismos y al Prognóstico de Hipócrates, así como al De sectis de Galeno, indispensables para comprender la enseñanza médica universitaria tardoantigua.