Las luxaciones de huesos en el siglo XVII
Texto traducido de las luxaciones de huesos en el siglo XVII descritos por Johann Schultes en su obra “Armamentarium Chirurgicum” , escrita antes de su muerte. Fue completada y editada por su sobrino Johannes Scultetus el joven y se imprime por primera vez en Ulm (Alemania) en el año 1653.
La obra consiste en la descripción y utilización de los instrumentos quirúrgicos de la época. Tiene numerosas y excelentes ilustraciones. Algunos instrumentos inventados y diseñados por J. Schultes. Es un auténtico catálogo de los instrumentos quirúrgicos de su época.
J. Schultes define las luxaciones de los huesos para explicar el funcionamento de los instrumentos que utiliza para repararlas.
El texto de la obra «Armamentarium Quirurgicum» de J. Schultes. Año 1653. Traducido por T. Cabacas
«Las luxaciónes de huesos consisten simplemente en el desplazamiento del hueso de la posición habitual, donde se encuentra sujeto para el movimiento no solo por los ligamentos, aponeurosis y cartílagos, sino también por los tendones de los músculos, que priva a la extremidad de sus movimientos naturales.
Esto se debe a que al estar el hueso fuera de lugar pierde su punto de apoyo. Los músculos, que constituyen las fuerzas que determinan la dirección de estos movimientos y el equilibrio necesario entre estas fuerzas para realizar movimientos opuestos y alternos, no pueden mantenerse. Esto se debe a que los músculos afectados por la luxación son violentamente estirados y separados por la cabeza del hueso, que se mantiene en su lugar gracias a su cavidad. Sus antagonistas no podrían vencer la resistencia ejercida por ellos mismo y por el hueso, incluso si pudieran realizar su acción y no se verían obligados a relajarse y estirarse simultáneamente con los demás, cediendo por su parte a la fuerza y al violento movimiento del hueso al desplazarse
Es cierto que las fibras musculares de los primeros músculos, aunque constreñidas por el espacio ocupado por el hueso ejercen fuerzas a lo largo de líneas curvas, pero estas fuerzas solo tienen a alejarlo aún mas de su posición, a la cual no podría regresar sin ayuda externa.
El objetivo es traer de vuelta su cabeza al menos hasta el nivel de los bordes de la cavidad del hueso donde debe regresar, es decir los músculos sufren entonces una extensión mayor de lo habitual.
Recolocar el hueso en la profundidad de la cavidad requiere una fuerza considerable para la cual la de las manos no es suficiente, especialmente cuando las cabezas forman cavidades y están son profundos. Por eso los antiguos inventaron varias máquinas para ayudar en esta tarea como la escalera de Hipocrátes, La mesa de Hiprócrates, el ambi, el plinto y las poleas»


















