Medicina en la Antigua Grecia

Medicina en la Antigua Grecia

La Antigua Grecia tiene su origen en la civilización Micénica fechada en torno a los años 1600 a 1100 a. C. Fue una sociedad situada en el Peloponeso, Grecia continental, formada por una sociedad agrícola, que eran guerreros y constructores. Se organizaron con el paso del tiempo en polis, ciudades independientes como Atenas y Esparta, con sus propias leyes y gobiernos. Tenían una lengua común el griego con sus dialectos. Religión tenían los dioses del Olimpo. Cultura propia: teatro, filosofía. Organización política.

La medicina y la religión estuvieron unidas. Las creencias en seres superiores, los dioses, podían traer el bien y el mal.  Las oraciones, invocaciones y sacrificios fueron comunes en todas las sociedades antiguas. En la historia de la Medicina Griega se pueden considerar tres etapas:  1ª etapa primitiva que comprende hasta el año 1184 a.C.  2ª etapa asociada a la religión hasta el año 500 a.C. y la tercera etapa asociada la filosofía que va hasta el 320 a.C.

En la Antigua Grecia tenían una gran cantidad de dioses y mitos.  En la religión de la antigua Grecia existieron doces dioses que moraban en el monte Olimpo (Grecia). Zeus, Hera, Poseidon, Afrodita, Atenea, Apolo, Hermes, Ares, Artemisa, Hefesto, Demeter y Hestia.  La primera época fue de dioses y posteriormente fue la época de los héroes, que eran mortales que adquieren cualidades de dioses.

Una leyenda mitológica refiere que Júpiter vio a Semele un día de primavera y se enamoró de ella.  Juno que era la esposa legitima de Júpiter se puso celosa y planifico una venganza contra Semele. Se disfrazó de la sirvienta vieja de Semele y le insinuó que Júpiter no era el auténtico dios, que la estaba engañando y que si quería saber la verdad la próxima vez que viera a Júpiter que se lo demostrará con el abrazo divino que incluía rayos, relámpagos y truenos. Así se lo pidió Semele y Júpiter la abrazo con una radiación divina y fue consumida a cenizas.  Mientras Semele era consumida, Júpiter sacó al infante Baco de su matriz, y se lo cosió al muslo. En el tiempo apropiado Júpiter día a luz Baco desde su muslo matriz con la ayuda de Ilitia y Baco volvió a nacer

El Partenon. Atenas

Apolo, hijo de Zeus y Leto que era una titanesa oscura, no era su primera mujer. Fue el dios de la medicina, y su hijo Asclepio, en principio fue engendrado por un dios, Apolo, y una mujer mortal Coronis

Homero cita a los dioses Apolo y Paean como médicos. Paean o Pean era el medico sanador de los dioses, sanó las heridas de Martes y Hades y también lo nombra Hesíodo 700 a.C.  Paean se usó  también como uno de los epítetos de Apolo y como calificativo de Asclepio.

Apolo es el padre de Asclepio. Apolo fue una divinidad vinculada con la medicina, el oráculo y la profecía, de la música, de la poesía, de la protección de las plagas, del sol, de la agricultura, de la ida pastoral de la belleza, del tiro con arco

Según las propiedades curativas de Apolo se le atribuían adjetivos como “iatros”, “iatromantois” y otros adjetivos como “hiperdeksios, que significa el que usa la mano derecha con el fin de curar y aleksikalos” que significa “el que evita el mal.

El culto a Apolo como sanador se extendió a las colonias del mar Negro y a Roma, aunque la mayor fama la adquirió su hijo Asclepio. Existieron templos dedicados a Apolo en Delfos, Delos, Dídima y Elea

Asclepio, hijo de Apolo, inicialmente fue considerado como un héroe porque era hijo de un dios y una mujer mortal Coronis,

Píndaro (518.438 a.C) en sus “Odas píticas” relata los amores de Apolo con Corónide, hija del rey de Tesalia llamado Flegias. La unión de los amantes tuvo lugar en las orillas de la laguna de Beobea en Grecia. Apolo bajo la forma de un cisne dejó embarazada a Corónide y regreso a Delfos, dejándola bajo la vigilancia de un cuervo blanco o corneja. En este tiempo Corónide tuvo relaciones con el mortal Isquis, hijo de Élato (Gobernador de la región del monte Cilene y conquistador de la Fócida, antigua región del centro de Grecia. La corneja voló has Apolo y le advirtió de los amoríos de Corónide. Apolo maldijo al animal condenándole a llevar en adelante el color negro en lugar del blanco y mató a Corónide y antes de que la pira funeraria la incinerase, sacó de su vientre la criatura que sería el futuro dios Asclepio. Esta es la leyenda mitológica y al ser extraído Asclepio por vía abdominal podría considerarse como una cesarea post morten

Homero alrededor del siglo VIII a.C fue quien lo nombra por primera vez.

Apolo lo llevo al monte Pelión donde vivía el centauro Quirón para que le enseñara medicina. El centauro Quirón era hijo de Cronos y de la ninfa Filira, considerado el primer profesor de medicina. Su nombre proviene de la palabra griega “xiep” que significa mano, porque sanaba con las manos, utilizaba la magia a través de sus manos. Posteriormente se consagra como dios de la medicina en el año 420 a.C., por sus poderes curativos.

Traspaso los límites de Zeus y trato de resucitar a los muertos.  Fue tanta su fama que Zeus lo mato con un rayo para restaurar el orden cósmico, estableciendo que ningún mortal podía llegar a ser inmortal.

Asclepio se casó con Epione y tuvo 2 hijos y 5 hijas. Los Hijos fueron médicos:

Macaón.  Héroes griegos que comandaron las tropas en Tesalia en la lucha de la guerra de Troya. Macaón se trasladó a Tesalia del Peloponeso donde fundo un templo asplecieia y tuvo sus hijos Alexanor, Sphyrus, Nicómaco, Gorgasus y Polemócrates. Considerado cirujano que trato la herida del rey Menelao.

Podalirio fundo un templo en Karia en las islas de mar Egeo y en Apulia en Italia. Trató la locura del héroe Ajax el Grande

Las Hijas de Asclepio fueron:  Higea: diosa de la buena salud, prevención, la limpieza y de la recuperación. Lasoo o Yaso:  diosa de la recuperación. Panacea: que lo sanaba todo. Akeso o Aceso: curación y cicatrización de las heridas. Egle, que era hija de otra mujer de Lampetia, diosa de la salud radiante o brillo que emana el cuerpo sano

Después de su muerte fue deificado como dios de la medicina y se erigieron templos consagrados a él y a las curaciones médicas

Los Templos de Asclepio o Asclepieion, eran templos dedicados al culto de Asclepio, se originaron en la antigua Grecia en las provincias rurales y se extendieron por el mundo antiguo. se hizo muy popular durante el siglo III a.c. y se construyeron centros de culto llamados Asclepieion, que estaban regidos por sacerdotes

Los templos mas importantes  fueron: El Asclepeion de Trica (Trícala, Tesalia) consdierado el mas antiguo, fechado en el siglo VI o VII a.C. El de Epidauro que fue el mas importante del siglo VI a.C. El de Egina en el año 422 a.C. Atenas, en las laderas de la acrópolis, del año 420 a.C. Cos del año 350 a.C. El de Pérgamo y Éfeso

Fueron paciente pasaba una noche en un dormitorio del templo donde era visitado por dios.  Posteriormente los sacerdotes interpretaban los sueños y recomendaban alguno remedio o consejo para la curación.  Existían una lista de curaciones que se llamaba “iamata”.

Los pacientes que se curaban daban gracias a los dioses y ofrecían presentes. Se hacían exvotos con la parte del cuerpo curada, tablillas de cerámica, metal o mármol con la curación de su enfermedad. Tambien se inscribían en las puertas y columnas de los templos las propiedades curatvias.

Algunos templos tenían un espacio para serpientes que intervenían en algún momento del proceso curativo para algunos pacientes.

Se realizaban curaciones también mediante masajes, hidroterapias, ejercicios y dieta saludable. También se aplicaban ungüento, cataplasmas y medidas higiénicas generales.

Estos templos funcionaron desde el siglo VI a.C. hasta el siglo IV de nuestra era

Esto templos fueron las primeras escuelas de medicina, siendo los más famosos los de Epidauro, Cnido, Pérgamo, Cos, Cyrenea y Rodas.   El más famoso de la isla de Cos fue donde estuvo Hipócrates.  Estos templos fueron considerados templos del sueño. Pero no solo tenían espacio para el sueño, sino que se ofrecía hospedaje, salas para reuniones, teatro para entretener a los peregrinos y pacientes, fuentes de aguas sanadoras.

Los templos de Apolo se basaron fundamentalmente en oraciones y sacrificios a los dioses. Los de Asclepio fueron en los sueños, interpretaciones y medidas curativas como fuentes de agua, hospedaje, salas de reuniones e incluso teatros para entretener a peregrinos y pacientes.

Existen inscripciones micénicas del año 1500 a.C que señalan el culto a Asclepio.

En el siglo VI los médicos solían ser denominados asclepiades o hijos de Asclepio

El culto a Asclepio fue prolongado y se perpetua hasta el siglo III d.C

La Guerra de Troya sucedió según Eratóstenes entre los años 1194 al 1184 a.C.   Heródoto la sitúa en el año 1250 a.C.  Una inscripción antigua “Marmor Parium” (Crónica de Paros” en mármol tiene una fecha del año 1209 a.C.

Homero, nació en la isla de Quíos o en Esmirna en el año 850 a.C. La leyenda sostenía que era ciego. Recitaba sus obras la Ilíada y la Odisea que realizan la historia de la Guerra de Troya y sus personajes.

No existe constancia de escritos originales de su obra. Los primeros datos de la Ilíada son fragmentos de papiros de una parte de los Papiros de Oxirrinco”, que son unos cientos de fragmentos de la Ilíada. Oxirrinco es el nombre griego de la ciudad Per-Medyed que se encuentra a unos 160 Km al sudoeste de El Cairo (Egipto) y en la época de Homero pertenecía al territorio de Grecia.

El otro papiro sobre la Ilíada es el rollo “El  papiro de Homero de Bankes” fechado en el siglo II d.C, es parte del libro del canto nº 24 de la Ilíada.  Actualmente se conserva en la Biblioteca Británica.

Los primeros códices de la Ilíada son:  Ilias Picta del año 500 d.C y Venetus A, del siglo X d.C que se conserva en la Biblioteca marciana de Venecia.

Asclepio se menciona en la Ilíada de Homero, siglo IX a.C.  No obstante, los templos se comienzan en los siglos VI a.C.

Por consiguiente, los datos más antiguos de medicina de la Antigua Grecia debemos buscarlos en las Ilíada y la Odisea de Homero que son las referencias más antiguas que poseemos.

La Guerra de Troya sucedió según Eratóstenes entre los años 1194 al 1184 a.C.   Heródoto la sitúa en el año 1250 a.C.  Una inscripción antigua “Marmor Parium” (Crónica de Paros” en mármol tiene una fecha del año 1209 a.C.

 

La Ginecología en la Ilíada de Homero

La Ginecología que podemos encontrar en esta época refiere algunas características sobre los conocimientos sobre el parto.

Se describen la existencia de las “Ilitias”, hijas de la diosa Hera, consideradas las diosas del alumbramiento. No eran comadronas sino diosas a las cuales se invocaba para que el parto fuera bueno. Se creía que estas diosas estaban físicamente presentes en la habitación cuando se les invocaba y ellas eran quienes provocaban los dolores o suprimirlos, con lo cual podían provocar el parto o detenerlo.

Las Ilitías no solo facilitan el nacimiento; también pueden detenerlo. Se describe cómo el simple hecho de que estas diosas crucen las piernas o mantengan las manos cerradas puede impedir que un niño nazca, prolongando el sufrimiento de la madre.

En el canto XI de la Ilíada, cuando el rey Agamenón es herido, Homero compara su agonía con las “agudas punzadas que envían las lIlitías, maestras del parto que presiden los dolores de las mujeres”

En la zona de la tragedia de la guerra. Se narra “Cuando un joven guerrero muere en batalla su madre sufre los mismos dolores que al darle a luz”

En el canto XIX se narra que: Hera retrasó el parto de Alcmena (madre de Heracles) y aceleró el de la esposa de Esténelo porque Zeus había proclamado que el niño que naciera el día se su linaje reinaría sobre todos los dioses. Hera era la madre de las Ilítias, diosas que podían provocar dolores de parto o bloquear los dolores y retener el parto.

Se narra que Euristeo nació sietemesino y que tuvo la primogenitura por este motivo y se convirtió en el rey que enviaría a Heracles a realizar sus doce trabajos.

En los partos ayudaban las esclavas de mayor edad o las mujeres de familia que ya habían pasado por la experiencia de un parto.

En la Ilíada se menciona en el canto XI que Agamede, una mujer que conocía cuantas hierbas medicinales cría la ancha tierra, conocía drogas calmantes para el parto

Se describe una enfermedad después del parto como “quemazón” interna que era una de las dolencias femeninas mas temidas, probablemente fiebre puerperal

Artemis, hermana de Apolo, era la diosa de las enfermedades que afectaban específicamente a las mujeres.

La muerte de alguna mujer por enfermedad se describe como “muerte sin agonía”, muerte dulce o indoloro. Este tipo de muerte era considerada como un castigo de la diosa Ártemis que había llamado a esa mujer.

La mujer que moría de forma repentina o por una enfermedad interna que no era una herida visible se dice que había sido alcanzada por las “flechas de Artemis”

Homero describe los baños purificadores de las mujeres con el uso de agua caliente y aceites como el de oliva. Ungüentos de aceites perfumados que ayudaban a conservar la piel

Se describe el dolor y el trauma cuando Andrómaca ve el cuerpo de Héctor arrastrado, sufre un síncope que Homero describe como una muerte temporal

En la Ilíada llama “achos”, significa pena profunda. Se describe como un dolor que “nubla la vista”, provoca desmayo y quita el deseo de comer

La Ginecología en la Odisea de Homero

En la Ilíada no se menciona las matronas sin embargo en la Odisea se describen dos figuras:

“la maia” es el termino griego para una mujer anciana respetada, a menudo usado para las parteras. La madre de Herme se llama Maia

“La tropos”, la nodriza, que alimenta o cría

En la Odisea la figura de matrona/nodriza era la persona que asistía y realizaba todos los cuidados del niño.

Realizaba el “Nudo de Heracles” era un nudo muy difícil desatar que simbolizaba la fuerza y la salud, impidiendo que la fuerza vital del niño se escapara

“la anfidromías” consistía era el ritual que marcaba que el niño podía vivir. La matrona nodriza realizaba los lavados ceremoniales con agua y aceites antes de la purificación del niño. Durante los días previos al ritual, colgaba en la puerta de la casa ramas de olivo (símbolo de victoria y trabajo) si era niño o madejas de lana si era niña (símbolo de las tareas del hogar).

La purificación del niño se realizaba el 7º día del nacimiento el ritual, la matrona/nodriza tomaba el bebé en brazos y corría alrededor del fuego del hogar, así se eliminaba la impureza del parto y se presentaba al niño ante los antepasados y los dioses

Se narra la ayuda en el parto de Euriclea que asistió en el parto de Odiseo. Homero menciona como ella lavó a Odiseo recién nacido y lo puso en las rodillas de su abuelo Autólico para que le pusiera nombre. Este acto de limpieza y recepción es la esencia del trabajo de matrona-nodriza.

También intervenía en el ritual de la aceptación del niño, el padre aceptaba formalmente al niño cuando se lo presentaba

Eran las encargadas de crear un escudo alrededor de la cuna del niño mediante el uso de amuletos y rituales de protección contra el “mal de ojo” se utiliza piedras o cuentas que imitaban la forma de un ojo para que la mirada malvada se fijara en el objeto y no en el bebé y anillos de metales para alejar los demonios infantiles

Mas adelante se vuelve a citar a Euriclea que es quien reconoce a Odiseo por una cicatriz en el muslo. Este detalle subraya que la matrona nodriza es quien mejor conoce el cuerpo del niño, incluso mejor que sus padres, debido a los cuidos desde el nacimiento.

En otra zona de la epopeya se relata que cuando Penélope y otras mujeres de la nobleza están de parto, el auxilio colectivo provenía de un colectivo de mujeres, el parto era un evento comunitario de las mujeres de la casa preparaban el agua caliente, las telas limpias y las hierbas

Se describe como Helena, las mujeres de alto rango y sus servidores tenían acceso a sustancias para mitigar el dolor de parto o adormecer el sufrimiento.

En el canto VI de la Odisea se evoca el nacimiento de Apolo y Leto (la madre) no está sola, aunque Hera intenta impedir el parto, otras diosas como Dine, Rea e Iris acuden para ayudar en el parto

Relata que Se utilizaban plantas y sustancias medicinales para alejar el mal. Se colgaban en la puerta de la habitación del parto o cerca de la cuna para ahuyentar a las “Lamias o Gello, que eran demonios femeninos que según la mitología robaban a los niños o les chupaban la vida durante la noche.  Brea y pez se untaban en los marcos de las puertas para marcar el territorio como protegido.

Se usaban sonajeros de arcilla que contenían piedritas para entretener al bebé y espantar los malos espíritus

Agamede usaba aceites de plantas amargas untados en la frene del niño para protegerlo de enfermedades

Penelope sufre un trastorno del sueño permanente. Homero describe como el dolor le consume el ánimo. Ella desea constantemente que Artemis le envíe una muerte dulce para dejar de sufrir, su cuerpo manifiesta el estrés a través de la palidez y del agotamiento.

Anticlea, madre de Odiseo, en el Canto XI dice: «No me mató en el palacio la certera cazadora con sus dulces flechas… fue la añoranza de ti, el recuerdo de tus consejos y de tu ternura lo que me robó la dulce vida».  Es una muerte por nostalgia, la medicina antigua le llama “marasmo” morir por falta de voluntad vital

Se considera patológico que la piel pierda su «brillo». Por eso, Atenea realiza una «intervención estética» sobre Penélope mientras duerme, limpiando su rostro con «ambrosía» para borrar las huellas físicas de años de llanto (el edema periocular y la opacidad de la dermis).

“Las flechas de Artemis” era la explicación de la muerte femenino que fuera por la vejez o accidente. Si la mujer moría era porque la diosa le había disparado una flecha y esa era la explicación medica

En la Odisea las enfermedades de la mujer no tienen el carácter tan dramático o epopéyico como en la Ilíada.

Anticlea, la madre de Odiseo, en el cantico XI, se explica que no murió por infección o una herida sino por pena. El concepto era que se podía morir de dolor de pena por ausencia del ser amado

La diosa Atenea debe interviene para “verter sobre sus ojos un sueño dulce” como si fuera una sedación médica.

Odiseo ordena quemar azufre para limpiar el aire, es un rito espiritual, pero también sabían que servía para evitar que los cuerpos en descomposición y la sangre trajeran enfermedades, infecciones o pestes.

En el canto IV, Helena de Troya, ya de regreso a Esparta utiliza una droga llamada “nepente” (posiblemente opio) para tratar la tristeza y la mandrágora

Penelope llora para curarse, dice Homero que el llanto sacia y expulsa el dolor acumulado que era toxico y debía ser expulsado del cuerpo a través de las lagrimas

Atenea envía visiones a Penelope y le cuenta experiencias de su hermana Iftime para consolarla como que su hijo Telémaco está a salvo y poder conciliar el sueño.

En la Odisea el baño caliente no solo es higiene es un tratamiento para la fatiga del alma. Penelope utiliza en sus baños y en los huéspedes aceites perfumados

Si una mujer enfermaba sin causa aparente se sospechaba que era un “miasma” (impureza).  Se consultaba a adivinos o se realizaban sacrificios. La curación dependía de restablecer la relación con la divinidad ofendida. En el caso de las mujeres de Ítaca, la «enfermedad» de la casa solo se cura cuando Odiseo regresa y restablece el orden, lo que sugiere que, para Homero, la salud femenina dependía directamente de la estabilidad y armonía del hogar (oikos).

La arqueología de la medicina de la Antigua Grecia

 

Los restos arqueológicos pueden dividirse en tres grupos:  La arqueología de los templos dedicados a la medicina.  El instrumental Quirúrgico.  Exvotos anatómicos de curaciones médicas y Cerámica griega con escenas médicas

La arqueología de los templos dedicados a la medicina en la Antigua Grecia

Los Templos de Asclepio o Asclepieion o santuarios médicos, eran templos dedicados al culto de Asclepio, se originaron en la antigua Grecia en las provincias rurales y se extendieron por el mundo antiguo. se hizo muy popular durante el siglo III a.c. y se construyeron centros de culto llamados Asclepieion, que estaban regidos por sacerdotes

Los templos más importantes fueron: El Asclepeion de Trica (Trícala, Tesalia) considerado el más antiguo, fechado en el siglo VI o VII a.C. El de Epidauro que fue el más importante del siglo VI a.C. El de Egina en el año 422 a.C. Atenas, en las laderas de la acrópolis, del año 420 a.C. Cos del año 350 a.C. El de Pérgamo y Éfeso

Fueron paciente pasaba una noche en un dormitorio del templo donde era visitado por dios.  Posteriormente los sacerdotes interpretaban los sueños y recomendaban alguno remedio o consejo para la curación.  Existían una lista de curaciones que se llamaba “iamata”.

Los pacientes que se curaban daban gracias a los dioses y ofrecían presentes. Se hacían exvotos con la parte del cuerpo curada, tablillas de cerámica, metal o mármol con la curación de su enfermedad. También se inscribían en las puertas y columnas de los templos las propiedades curativas.

Algunos templos tenían un espacio para serpientes que intervenían en algún momento del proceso curativo para algunos pacientes.

Se realizaban curaciones también mediante masajes, hidroterapias, ejercicios y dieta saludable. También se aplicaban ungüento, cataplasmas y medidas higiénicas generales.

Estos templos funcionaron desde el siglo VI a.C. hasta el siglo IV de nuestra era

Esto templos fueron las primeras escuelas de medicina, siendo los más famosos los de Cnido, Cos, Cyrenea y Rodas.   El más famoso de la isla de Cos fue donde estuvo Hipócrates.  Estos templos fueron considerados templos del sueño. Pero no solo tenían espacio para el sueño, sino que se ofrecía hospedaje, salas para reuniones, teatro para entretener a los peregrinos y pacientes, fuentes de agua

Los templos de Apolo se basaron fundamentalmente en oraciones y sacrificios a los dioses. Los de Asclepio fueron en los sueños, interpretaciones y medidas curativas como fuentes de agua, hospedaje, salas de reuniones e incluso teatros para entretener a peregrinos y pacientes.

Existen inscripciones micénicas del año 1500 a.C que señalan el culto a Asclepio.

En el siglo VI los médicos solían ser denominados asclepiadeos o hijos de Asclepio

El culto a Asclepio fue prolongado y se perpetua hasta el siglo III d.C

Esto templos fueron las primeras escuelas de medicina, siendo los más famosos los de Epidauro, Cnido, Pérgamo, Cos, Cyrenea y Rodas.   El más famoso de la isla de Cos fue donde estuvo Hipócrates.  Estos templos fueron considerados templos del sueño. Pero no solo tenían espacio para el sueño, sino que se ofrecía hospedaje, salas para reuniones, teatro para entretener a los peregrinos y pacientes, fuentes de aguas sanadoras.

En el Templo de Epidauro se han hallados grandes estelas de mármol que recogen los “iamata” o relatos de curaciones milagrosas. Son cientos de testimonios que tras dormir en el santuario afirmaban haber sido curado por el dios Asclepio.

Existe una estela de Cleo que relata que estuvo embarazada durante cinco años hasta que el dios la intervino en sueños

Otra estela cuenta como un escéptico se burló de las inscripciones y soñó que el dios le estiraba la mano y despertó curado

La tablilla de Idalión (Chipre) fechada en el 470 a.C.  Es una lámina de bronce que tiene escrito un contrato que estipula el pago al médico Onasilos y sus hermanos por cuidar a los heridos

Los decretos de Proxenia otorgaban el título de benefactor a médicos extranjeros que habían combatidos epidemias sin cobrar o que habían mostrado gran pericia médica

Se han encontrado epígrafes funerarios con términos de “iatros” confirmando el ejercicio de la medicina

En el “abatón” de los templos, (pórtico donde los pacientes dormían para el ritual de la curación) se encuentran relatos de curaciones

La arqueología de Instrumental quirúrgico en la Antigua Grecia

En excavaciones de los templos de Asclepio, en el templo de Colofón y Cos se han encontrado varios instrumentos médicos quirúrgicos:

Mangos de bronce de bisturíes.

Sondas (specillum) varillas delgadas para explorar heridas o aplicar medicamentos

Ventosas de bronce, para aplicar en el cuerpo y equilibrar los humores del cuerpo

Pinzas y ganchos, para extraer puntas de flecha, fragmentos de huesos

Trépanos para perforar el cráneo

Arqueología médica en los exvotos de curaciones médicas en los templos

En los alrededores de los templos se han encontrado muchas piezas de terracota o mármol que representan partes del cuerpo humano. Cuando un paciente se curaba, donaba al templo una representación de la parte sanada, un ojo, una oreja, una pierna…

Para los arqueólogos estos restos son un mapa de las enfermedades más comunes de la época. La abundancia de exvotos de ojos en ciertos templos indican que eran centros especializados en este órgano.

En el templo de Asclepio de Atenas existe un inventario de exvotos

La arqueología médica en la cerámica de la Antigua Grecia

Existe mucha cerámica griega con representaciones de la epopeya de Homero y algunas tienen escenas de un médico curando a un guerrero. En los museos arqueológicos existe abundante cantidad de vasijas griegas con representaciones de médicos manipulando extremidades. Vasijas con el dios Asclepio con su bastón y la serpiente recibiendo a enfermos en sus santuarios.

La copa del “Kylix de Sosías”, copa de figuras rojas, fechado en el año 500 a.C. Muestra una escena Aquiles vendando el brazo

El “Aríbalo de la Clínica” es un pequeño frasco de aceite, fechado en el año 470 a.C, muestra una escena médica.  La escena principal el paciente esta sentado y debajo hay un recipiente para recoger la sangre.  Se visualizan ventosas colgadas en una pared. Otra escena se ven paciente con vendajes en las piernas o brazos. Se encuentra en el Museo del Louvre.

Médicos antes de Hipócrates

Alkamaion o Alcmeón de Crotona.

Fue filosofo pitagórico dedicado a la medicina. Vivió a finales del siglo VI a.C en el sur de Italia.  Dictaminó que las funciones psíquicas residen en el cerebro que transmite orden por los nervios. Realizó disecciones y vivisecciones en animales

Describe: los órganos sexuales de la mujer provisto de ramificaciones y aberturas para la nutrición por conocimientos por la disección de animales.

Creía que la causa de la esterilidad era una estrechez de la boca de la matriz.

Dice que el sexo era determinado por el conyugue que mas cantidad de semen producía.

Demokritos o Demócrito de Abdera.

Nació en Abdera (Tracia) en el año 460 a.C. Fundador del atomismo. Escribió más de setenta obras sobre ética, física, matemática y música. Escribió ocho obras que denominó “Técnicas” conde varias son de medicina.

Describe: los órganos sexuales de la mujer provisto de ramificaciones y aberturas para la nutrición por conocimientos por la disección de animales.

Refiere que el frio fijaba más fuertemente al embrión que el calor, que hinchando el vientre permitía al feto deslizarse

 

Hippon

Describe: los órganos sexuales de la mujer provisto de ramificaciones y aberturas para la nutrición por conocimientos por la disección de animales.

Dice en sus escritos:  Teorías sobre la duración normal del embarazo

 

Diogenes de Apolonia

Nació en Apolonia en el año 460 a.C.  Filósofo griego. Medico.

Según Aristóteles, Diogenes escribió una «precisa anatomía de las venas» y otro escritor médico señala que obtuvo sus opiniones sobre el diagnóstico de enfermedades mediante la inspección de la lengua y el color del paciente. Es posible, por lo tanto, que Diógenes fuera un médico profesional que escribió un tratado técnico sobre medicina al mismo tiempo que una exposición general de su teoría cósmica.

Describe: La vascularización del utero.

Empedokles o Empédocles de Agrigento

Nació en 495 a.C. en Agrigento. Fundador de la escuela siciliana de medicina. Describe la teoría de los cuatro elementos con la idea que la enfermedad es por exceso o defecto de estos elementos.

Existen referencias de otros autores que relatan sus hazañas como médico, llegan incluso a referir que tenia poderes sobrenaturales, rejuveneces ancianos, controlar el clima, purificar el alma a través del vegetarianismo.  Heráclides cuenta que llegó al punto de resucitar a una mujer que llevaba 30 días sin respirar.

Dice: Refiere que las mujeres podían quedar embarazadas de gemelos

La menstruación que se producía siempre durante los cuartos menguantes de la luna. La consideraba impura y peligrosa.

Refiere que la esterilidad era por una estrechez y alargamiento congénito del utero

El tratamiento de la esterilidad propone remedios mágicos, baños de agua y noches de sueño en el Templo de Asclepio

Refiere que el sexo estaba en relación con el calor del conducto materno

Refiere que el cordón umbilical desembocaba en el hígado

Dice que el varón se desarrollaba antes que el de la mujer

Describe el amnios como una cubierta fina y blanda

Pitágoras

Nació en Samos en el año 570 a.C.   Fue filósofo griego y fundador del “Pitagorismo” escuela que se interesaba por la cosmología, filosofía, ética, matemáticas, medicina y política

Dice en sus escritos: Los niños nacidos en el séptimo o en décimo mes podían vivir.

Refiere el semen femenino porque tenía testículos interiores

Epicharmos o Epicarmo

Nació en Mégara Hiblea (Sicilia) en el año 540 a.C. Comediógrafo y filosofo.

Dice:  Teoría que los fetos de 8 meses no podían nacer con vida

Refiere que se utilizara testículos de castor como remedios para los dolores de la matriz.

Comer calabazas era bueno para la mujer

Aristófanes

Nació en Atenas en el año 445 a.C   Comediógrafo griego

Dice:  Refiere el parto normal le llama eutócico.

Menciona hierbas para el parto

 

Parménides

Nació en Elea (Italia) en el año 515 a.C   Filósofo griego

Dice: El sexo del embrión depende, por una parte, del lado de donde se engendre en la matriz, y por otro, del lado de donde venga la simiente del padre. Pero el carácter y los rasgos del ser engendrado dependen de la mezcla de las potencias masculinas y femeninas. De tal suerte que:

  1. Si el semen proviene del lado derecho y se aloja en la derecha de la matriz, el embrión será un hombre bien constituido y masculino.
  2. Si el semen proviene del lado izquierdo y se aloja en la izquierda de la matriz, el resultado es una hembra con rasgos femeninos.
  3. Cuando el semen viene de la izquierda, y se aloja a la derecha del útero, da lugar a un hombre, pero con rasgos femeninos tales como belleza destacada, blancura, pequeña estatura, etc.
  4. Si el semen tiene origen en la derecha y desciende a la izquierda del útero, esta vez forma una mujer, pero con rasgos marcadamente masculinos: virilidad, altura excesiva

Anaxágoras

Nació en Clazómenas (Turquía) en el año 500 a.C.  Estudio la naturaleza fundada en la experiencia la memoria y la técnica. Estudia los eclipses. Entre sus alumnos estuvo Pericles, Arquelao, Tucídides, Eurípides, Demócrito y Sócrates

Dice:  que el hombre tiene el semen o semilla y la mujer el sitio para la fructificación

Fue el primero que dijo que la alimentación del feto era por el cordón umbilical

Plutarco

Dice: Las mujeres que durante el embarazo se purgaban traían al mundo seres pequeños, pero bien conformados.

Spasmopiom

Spasmopiom

Cartón de papel secante con propaganda del medicamento Spasmopiom. Año 1943

Los cartones  secantes eran unas cartulinas que se fabricaban de diferentes tamaños y que tenían dos caras: Una cara impresa generalmente con publicidad y el reverso era de papel secante que se utilizaba para absorber el exceso de tinta al escribir con pluma o estilográfica

Neutrosil

Neutrosil

Cartón de papel secante con propaganda del medicamento Neutrosil. Año 1943

Los cartones  secantes eran unas cartulinas que se fabricaban de diferentes tamaños y que tenían dos caras: Una cara impresa generalmente con publicidad y el reverso era de papel secante que se utilizaba para absorber el exceso de tinta al escribir con pluma o estilográfica

Laboratorios Andrómaco

Laboratorios Andrómaco

Cartón de papel secante con propaganda de los medicamentos de Laboratorios Andrómaco. Año 1943

Los cartones  secantes eran unas cartulinas que se fabricaban de diferentes tamaños y que tenían dos caras: Una cara impresa generalmente con publicidad y el reverso era de papel secante que se utilizaba para absorber el exceso de tinta al escribir con pluma o estilográfica

Cesárea en España en una mujer viva. Año 1839

Una Cesárea en España en mujer viva. Año 1839

Una Cesárea en España en una mujer viva. Año 1839. Fue el caso de una cesárea en España con mujer viva en Salamanca (España). Fue un fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz consiste es un caso de embarazo en un útero herniado. Realizada la cesárea por el cirujano D. Julián Ledesma y le sucede a una paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1839.

La primera operación cesárea documentada en España realizada en una mujer viva con supervivencia tanto de la madre como del recién nacido tuvo lugar en 1804, en la localidad de Torre de Miguel Sesmero (Badajoz).: Fue ejecutada por el cirujano de campaña José Serra, facultativo militar destinado en la zona. La intervención se practicó a María de la Cruz, una mujer joven que presentaba una distocia pélvica grave que impedía el parto por vía vaginal. Tanto la madre como el niño sobrevivieron a la operación, lo que supuso un hito sin precedentes en la historiografía médica hispana, donde hasta la fecha la cesárea se practicaba casi exclusivamente post mortem por mandato canónico para bautizar al feto. La relación circunstanciada e informe médico: Enviado por el propio cirujano a la junta directiva y al cuerpo docente del Real Colegio de Cirugía de San Carlos en Madrid para certificar y validar el procedimiento. La documentación histórica sobre este expediente y la actas de la época se conservan en el fondo documental del antiguo Colegio de San Carlos, integrado actualmente en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid (Marqués de Valdecilla) y en el Archivo General de la Administración (AGA) en Alcalá de Henares. Y está  recogida en obras de referencia médica como la Historia de la Obstetricia y Ginecología Española (publicada por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia – SEGO, 2006).

Durante casi todo el siglo XIX, la cesárea hospitalaria era extremadamente rara y peligrosa debido a las infecciones nosocomiales y a la falta de asepsia: Los hospitales y las maternidades de la época acumulaban una alta tasa de fiebre puerperal. Por ello, las raras intervenciones cesáreas se realizaban preferentemente en el domicilio de la paciente antes que en el hospital. A partir de mediados del siglo XIX, cirujanos y catedráticos de obstetricia en hospitales vinculados a las facultades de medicina (como el Hospital de San Carlos de Madrid o la Maternidad de Barcelona) comenzaron a realizar cesáreas de forma excepcional ante distocias infranqueables, casi siempre como último recurso desesperado.

La cesárea realizada por el Profesor D. Julián Ledesma en el año 1839 era muy arriesgada por la gran mortalidad que sucedía al practicar esta intervención, prácticamente solo se hacía en una mujer embarazada muerta.  En este año aún no había publicado la técnica de Porro (1876-1880) que consistía prácticamente una histerectomía cesárea (extirpación del útero tras extraer el recién nacido) redujo drásticamente las hemorragias. Posteriormente se introduce la sutura uterina de Saemisch/Sänger (1882),

El hecho médico de “Una Cesárea en España con mujer viva. Año 1839″

Historia Clínica de la paciente:

Paciente Elena Ramos. Mujer de 42 años vecina de Salamanca. Había tenido 6 partos naturales normales.

El médico de cabecera, Dn. Gumersindo Gándara, de la paciente Elena Ramos le consulta al cirujano D. Julián Ledesma el caso, comunicándole que le paciente presenta “un preñado extrauterino” y se realiza consulta en el domicilio de la paciente D. Gumersindo Gándara y D. Julián Ledesma el día 26 de enero de 1839

Refiere la paciente que tiene una hernia inguinal derecha desde soltera, que le comenzó a molestar después del primer parto, pero no  le había impedido tener 6 hijos y que se incorporaba al trabajo y tareas de la casa después de los partos por obligación y necesidad.  Manifestó que ella sola se reducía la hernia sin auxilio de mano ajena.

También dijo que desde hacía 4 meses le faltaba la menstruación y que sentía los mismos síntomas que en sus seis embarazos anteriores y notó que desde hacia 1 mes la hernia crecía un bulto. La paciente intentó la reducción, refiere que no fue capaz y que refiere que si es un embarazo tiene dudas de que el feto pudiera estar vivo por la gran cantidad de maniobras que ha realizado para reducir la hernia.

Exploración de la paciente:

D. Julián Ledesma el día 26 de enero de 1839 explora la paciente y  observa lo siguiente:

“La paciente estaba en su lecho y el vientre se hallaba natural y flojo. Presentaba a la vista un tumor grande anormal, o sea un saco preternatural y muy voluminoso en la parte inferior del hipogastrio, el que descasaba sobre los dos mulos apoyándose con  preferencia el del lado derecho. La base, salida o principio de este saco, tenía su origen exterior desde la parte alta y derecha del monte de Vénus, se extendía sobre la parte superior del pubis, comprendiendo los tegumentos del bajo vientre del mismo lado, descendiendo y prolongándose hasta comprender el gran labio de la vulva, poniéndola en estado tirante y de gran violencia. ”

El diagnostico de D. Julián Ledesma fue: “una hernia de la matriz, habiendo salido esta víscera por el anillo inguinal derecho con el producto de la concepción”. El caso era una hernia de la matriz, que había salido del vientre por el anillo inguinal derecho, llevando en sí e producto de la concepción, y constituyendo una hernia secundaria.”

Auscultación fetal:

Fue realizada a partir de mayo por el profesor D. Julián Ledesma con el estetoscopio de Piorry. Describe que el feto tiene entre 130 y 150 latidos por minuto y trata de localizar la placenta mediante el sonido de “pulsación placentaria” según las descripciones de Kergaradec.

 

Controles y observadores del caso:

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). D. Juan Sánchez, (cirujano de Valladolid de Beneficiencia) y D. Cristobal Rodriguez Solano, (profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca)

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombro una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara los médicos.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

D. J. Ledesma  dice en la primera consulta,(el día 26 de enero de 1839,) si el preñado llegaba a su termino, había de sufrir la paciente, Elena Ramos, para terminarlo la histerotomía, o sea la operación cesárea en el saco que formaba la hernia, porque no sería posible la reducción de esta al vientre; que el resultado de la operación era temible y fatal para la madre, aunque fuera muy feliz para el feto, por la hemorragia que aquella había de sufrir, y por la inflamación que indudablemente resultaría en el útero y peritoneo.

D. J. Ledesma en su artículo dice que Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.)

Esta Comisión realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnostico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

La Comisión quedó encargada de observar los progresos y lo demás que ocurriera, y de socorrer y auxiliar a la paciente en caso necesario

La Operación Cesarea:

D. Julián Ledesma, médico cirujano del Hospital Municipal de Salamanca, es quien realiza la cesárea a Dñ. Elena Ramos.

Realiza una consulta de emergencia el día 7 de junio de 1839 a las 4 y media de la mañana. La paciente le comunica que ha “vertido aguas” y tiene molestias de parto.

Comprueba que se ha roto la bolsa amniótica, dice que comprobó que “se vertieron aguas, comprobando que eran similar a un parto normal, que salían por la vulva” y decide que se debe realizar una cesárea.”

La cesarea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana en el domicilio de la paciente.

El D. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presento una abundante hemorragia

Lámina de litografía de la operación cesárea del cirujano D. Julián Ledesma.  Está lámina es del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España.  Publicado año 1840

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extraje la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuve expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparada alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz me hizo varias la idea, y prescribí un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

Aplico planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

Comentarios de Tomás Cabacas sobre la cesárea de Elena Ramos.

D. Julián Ledesma visita a la paciente en su domicilio el día 6 de junio de 1839 y esta le comenta que tiene molestias moderadas en el vientre.  Esa noche a las 4 y media de la madrugada avisan al D. J. Ledesma de nuevo porque aumentan las molestias de la embarazada y ha roto aguas.   Acude al domicilio el D. J. Ledesma y la Comisión y subdelegados que están presentes.

Comprueba que el liquido que ha expulsado la paciente es similar al percibido en otros partos.  Intenta dilatar el utero y comprueba que no es posible,  y a las 6 de la mañana propone a la comisión y subdelegados practicar una cesárea.  Se decide que la cesárea se realice a las 9 de la mañana.

Durante tode la mañana de este día existe una larga discusión sobre si de debe realizar la cesárea o no.  Los miembros de la comisión exponen sus razones citando diversos casos de casos de otras autoridades médicas.

A las 12 y media de la mañana la paciente presenta mas molestias y abatida. D. Julián Ledesma indica que no se puede demorar más el tiempo de realizar la cesárea y con el consentimiento de la paciente y el marido y los doctores comenzó a practicar la cesárea.

Comenta D. J. Ledesma que nunca ha realizado una cesárea en mujer viva, ni visto hacerla, pero que tiene abundante experiencia en haberla realizado en mujer embarazada muerta. También comenta que nunca ha visto un embarazo en una hernia.  Cita la mala experiencia de grandes profesores como Levret que indica se practique solo en mujer muerta. Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.). Mauriceau creía que siempre seria mortal el resultado de la operación cesárea, y que si alguna se ha curado, que habría sido por milagro.

La cesárea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana.

El D. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

La incisión de Loverjat, a veces citada como la operación de Loverjat es una variante técnica histórica de la cesárea atribuida al cirujano francés Guillaume-Jean Loverjat quien publicó en 1777 su célebre tratado Nouvelle méthode de faire l’opération césarienne. La incisión clásica era la longitudinal/vertical sobre la línea alba. Loverjat propuso realiza una incisión lateral u oblicua en la pared abdominal inferior, frecuentemente en la fosa ilíaca o el flanco, buscando evitar la línea blanca cetral y minimizando la dehiscencia directa en la zona umbilical. En el siglo XVIII, antes del advenimiento de la anestesia y la asepsia, uno de los mayores peligros era la inflamación peritoneal, la hemorragia descontrolada y la evisceración. Loverjat sostenía que al incidir lateralmente y de forma oblicua a través de la masa muscular de los oblicuos y el recto anterior, se lograba un mejor afrontamiento natural de los bordes al relajarse la musculatura tras el parto.

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presentó una abundante hemorragia

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extrajo la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuvo expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparado alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz hizo variar la idea, y prescribió un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

D. Julián Ledesma no sutura la incisión, ni refiere que realizara ligaduras.

Aplicó planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

El día 8 de agosto de 1839 fue visitada la paciente por el Catedrático del Colegio de San Carlos de Madrid, el Dr. Callejo.  Inspeccionó a la madre y a la niña, celebrando el resultado de una operación importante y arriesgada.

El Dr. Juan Callejo o  Profesor Callejo.  Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. El Real Colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid, institución clave fundada por Carlos III para la modernización de la enseñanza médico-quirúrgica en España. Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. Publicó diversos discursos académicos, memorias y lecciones magistrales dirigidos a la formación de los estudiantes del colegio, abordando técnicas operatorias, vendajes y la práctica clínica basada en la observación metódica.

El día 11 de agosto de 1839 salió de su casa la paciente Elena Ramos con su hija.  La hernia quedo muy reducida, formando un histerocele en el anillo inguinal por las adherencias.

El D. J. Ledesma afirma que la paciente continuara con su fecundidad y afirma que las trompas y los ovarios no han sido destruidas y que el estado de estas partes no se opondrán a una nueva concepción

La introducción del lavado antiséptico y la sutura adecuada de la pared uterina permitió realizar la cesárea conservadora sin necesidad de extirpar el útero, comenzando a realizarse en los quirófanos hospitalarios de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla.

La técnica de Porro (1876-1880s): La introducción de la histerectomía cesárea (extirpación del útero tras extraer al bebé) redujo drásticamente las hemorragias y la sepsis. fijando el muñón en la pared abdominal. Al eliminar la principal fuente de infección y sangrado, se convirtió en la primera técnica de cesárea de uso regular en España.

Tras la publicación del método de Porro en 1876, las primeras intervenciones de este tipo en España se practicaron a partir de 1878-1880 en las Maternidades y pabellones quirúrgicos de las Facultades de Medicina (principalmente en Madrid, Barcelona y Sevilla). : Fue la técnica predominante durante las décadas de 1880 y 1890 en entornos hospitalarios, reservada para casos extremos de estrechez pélvica o tras partos muy prolongados con riesgo de corioamnionitis (infección intrauterina).

En 1882, Max Sänger y Ferdinand Adolf Kehrer revolucionaron la obstetricia al demostrar que era posible cerrar adecuadamente la incisión uterina mediante suturas por capas (utilizando seda o plata) e higienizar la cavidad con principios antisépticos. Esto evitaba tener que mutilar a la mujer extirpándole el útero.

Llegada a España: Los ginecólogos y catedráticos españoles adoptaron la sutura de Sänger entre 1883 y 1890. Destacadas maternidades hospitalarias, como la del Hospital de San Carlos de Madrid y la Maternidad Provincial de Barcelona, comenzaron a reportar cesáreas conservadoras con éxito materno y fetal bajo estrictos protocolos de antisepsia listeriana.

A comienzos del siglo XX, la cesárea dejó progresivamente de ser una medida quirúrgica desesperada de última hora para convertirse en un acto programado e higiénico en los quirófanos hospitalarios españoles.

Durante esta década, un reducido grupo de cirujanos y ginecólogos pioneros impulsó la práctica de la cesárea en España desde la universidad y el ámbito privado, convirtiéndola en una intervención quirúrgica regulada y de mayor supervivencia:

Manuel Candela y Pla (1847–1919) — Valencia

Catedrático de Obstetricia y Enfermedades de la Mujer en Valencia y pionero de la ginecología moderna en la Comunidad Valenciana.  Fue un firme defensor de la asepsia en los partos y promovió activamente la cesárea limpia en entorno quirúrgico ante estrecheces pélvicas graves o distocias insuperables. Fundó en Valencia el Instituto Ginecológico Candela y la revista El Progreso Ginecológico y Pediatría, donde divulgó los casos clínicos de cesáreas realizados bajo los nuevos preceptos antisépticos en los años ochenta del siglo XIX.

Federico Rubio y Galí (1827–1902) y la Escuela del Instituto de Terapéutica Operatoria — Madrid. Instituto de Salud Carlos III.

Fundador del Instituto de Terapéutica Operatoria en el Hospital de la Princesa de Madrid (1880), fue una de las figuras clave de la cirugía española de la época. Rubio y Galí y su equipo de cirujanos introdujeron de forma sistemática la antisepsia en las intervenciones abdominales e histerectomías en Madrid. Su escuela fue pionera en la aplicación práctica de la técnica de Porro y en la adopción paulatina de la cesárea conservadora de Sänger en la capital a lo largo de los años 80.

Eugenio Gutiérrez González (1851–1914) — Madrid

Distinguido ginecólogo y obstetra (posteriormente nombrado Conde de San Diego), formado en el círculo del Instituto de Terapéutica Operatoria de Rubio y Galí. Gutiérrez González se especializó en la patología pélvica y en la cirugía uterina, figurando entre los primeros especialistas en publicar y realizar intervenciones quirúrgicas de cesárea e histerectomía total/subtotal obstétrica por complicaciones tumorales (miomas) o distocias graves en el último tercio del siglo XIX.

Maternidad Provincial de Barcelona y la escuela catalana

En Barcelona, el ámbito de la Maternidad Provincial y la Facultad de Medicina fue otro de los epicentros de la renovación obstétrica durante la década de 1880. Toco ginecólogos y cirujanos adscritos a las maternidades públicas de la ciudad comenzaron a publicar en revistas académicas (como la Gaceta Médica Catalana) comunicaciones clínicas sobre la aplicación de las suturas de Sänger para evitar la extirpación del útero, reduciendo gradualmente la abrumadora mortalidad maternal que registraban las cesáreas decimonónicas.

El caso atribuido a Julián Ledesma, profesor de Cirugía de Salamanca, ocupa un lugar muy peculiar y debatido en la historiografía médica española de la primera mitad del siglo XIX (hacia 1840), debido a la singularidad del diagnóstico y si se trató de una cesárea verdadera

Diversos autores e historiadores de la cirugía del siglo XIX y XX citan la intervención de D. Julián Ledesma como una de las primeras «operaciones cesáreas» (o histerotomías) practicadas con éxito en el ámbito universitario salmantino.: Otros historiadores de la medicina sostienen que no se trató estrictamente de una cesárea clásica, incisión directa sobre el útero en su posición pélvica anatómica habitual, sino de una laparo-histerotomía o laparotomía por hernia uterina, sería un histerocele gestacional.

Incluso algunos autores han llegado a dudar del caso, pero tenemos como datos irrebatibles:

  1. D. Julián Ledesma describe y publica el caso al año seguiente del hecho y acompañó la descripción con láminas de litografías de la anatomía de la hernia y del procedimiento,

Lámina del artículo del cirujano D. Julián Ledesma sobre el embarazo en la hernia antes de la cesárea que realizó en el año 1839. Esta lámina es del ejemplar de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid.

Lámina del artículo de D. Julián Ledesma sobre la cesárea que realizó en el año 1839. Esta lámina es  del ejemplar de la Biblioteca de la Biblioteca Nacional de España.

Fue publicado en folleto independiente titulado: “ Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” es un estudio de D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca en el año 1839.

Portada del artículo de la cesárea realizada por el cirujano D. Julián Ledesma.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

2. El caso: “ Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” es controlado por Comisiones de médicos de Beneficiencia de Salamanca y por una Comisión de la Facultad de Medicina. Inspeccionado por la Academia Médico Quirúrgica del distrito y observadores del caso:

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). Dr. Sánchez, (cirujano de Salamanca de Beneficiencia).

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombró una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara los médicos.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

Esta Comisión realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnóstico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

La Comisión quedó encargada de observar los progresos y lo demás que ocurriera, y de socorrer y auxiliar a la paciente en caso necesario.

En el post operatorio realiza inspección de la paciente Elena Ramos el Profesor Dr. D. Juan Callejo. Catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos de Madrid.

 

 

Ipecam

Ipecam

Cartón de papel secante con propaganda del medicamento Ipecam. Año 1943

Los cartones  secantes eran unas cartulinas que se fabricaban de diferentes tamaños y que tenían dos caras: Una cara impresa generalmente con publicidad y el reverso era de papel secante que se utilizaba para absorber el exceso de tinta al escribir con pluma o estilográfica

Comentarios y observaciones del caso del “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”. Año 1839.

Comentarios y observaciones realizadas por Tomás Cabacas del caso del “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” de Dr. D. Julián Ledesma.  Año 1839.

Comentarios de Tomás Cabacas sobre del caso de un “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” es un estudio de un caso clínico de D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca en el año 1839.

El título completo del artículo es: Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz en estado de gestación, terminada felizmente por la operación cesárea, con la extracción de una niña viva, sana y de todo tiempo sin ulterior lesión de la madre, con observaciones curiosas de auscultación y percusión sobre el seno materna de la misma.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Es el relato de un fenómeno raro de embarazo en un útero herniado en un hernia inguinal, que trata y describe D. Julián Ledesma. Le sucede a la paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1839. Se describe la historia clínica, exploración y tratamiento quirúrgico del caso que realiza una cesárea.

D. Julián Ledesma era médico cirujano del Hospital Municipal de Salamanca

El folleto o articulo tiene 23 páginas y dos láminas de litografías en color.

Comentarios y observaciones sobre las cuestiones médicas del caso

Sucede en Salamanca en el año 1839.

La paciente, Elena Ramos, tenía 42 años.  Habita tenido 6 partos naturales y tenía 6 hijos.

Era una familia de escasos medios económicos, que era asistida por la beneficiencia municipal.

Presentaba una hernia inguinal derecha después del primer parto y que ella sola se la reducía.

Se queda embarazada finales del año 1838.

Acude a su médico de cabecera D. Gumersindo Gándara y le comenta su situación.

La paciente debería ser muy trabajadora, tenía una hernia desde muy joven, ella le comenta a su médico que tenía mucho trabajo por obligación y por necesidad. También era valiente, porque ella sola se reducía la hernia, durante muchos años.

Paciente con experiencia y observadora, ella le comenta a su médico de cabecera que le parece que está embarazada y que nota un bulto que crece en la hernia.

El médico de cabecera desde el primer momento consulta con su cirujano de consulta de Beneficiencia, D. Juan Sánchez, y los dos  diagnostican “preñado extrauterino” , deciden consultarle el caso que le parece raro al profesor de cirugía de la Facultad de Medicina de Salamanca, Dr. D. Julián Ledesma.

La consulta se realiza el 25 de enero del año 1839 y la paciente probablemente se encuentra ya embarazada de 3 a 4 meses de gestación y el Dr. J. Ledesma decide visitar la paciente al día siguiente. Le acompañan en esta visita D. Gumersindo Gándara, médico de cabecera de la paciente, el cirujano de beneficiencia D. Juan Sánchez y D. Cristóbal Rodríguez Solano, profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca. Los médicos desde el primer momento de la consulta diagnostican probable embarazo por los síntomas que tiene la paciente. En esta época no hay análisis de test de gestación.

El caso ya era conocido en muchos lugares de la ciudad, se comentaba que una mujer tenía un embarazo en el muslo. Esta noticia que corría por la ciudad despertó también el interés de los médicos de la época, por ello probablemente la consulta despertara curiosidad y tuvo tantos médicos en la consulta de la paciente.

La paciente era tan observadora que les comenta a los médicos en sus primeras consultas que ella tiene dudas de que el embrión pudiera estar vivo por la cantidad de maniobras, presión y empuje que ella había realizado en la hernia tratándola de reducirla.

La descripción minuciosa que realiza el Dr. Julián Ledesma ese día comprende más de dos páginas de datos que refleja en su artículo.

Ese día, el día 26 de enero, la paciente les refiere a los médicos que nota movimientos de criatura que le son parecidos a otros embarazos que ha tenido, por lo cual el embarazo podría ser de 4 meses (20 semanas).  Ella misma les dijo a los médicos que creía que su embarazo terminaría a finales de mayor o comienzos de junio. La paciente también relata cómo se notó el bulto y pensó en embarazo a los 3 meses, relata que ya le fue imposible reducir la hernia con el bulto.

El diagnostico de D. Juan Ledesma el día 26 de enero fue: “una hernia de la matriz, habiendo salido esta víscera por el anillo inguinal derecho con el producto de la concepción”. El caso era una hernia de la matriz, que había salido del vientre por el anillo inguinal derecho, llevando en sí e producto de la concepción, y constituyendo una hernia secundaria.”

Y Dr. J. Ledesma  dice en la primera consulta,(el día 26 de enero de 1839,) si el preñado llegaba a su término, había de sufrir la paciente, Elena Ramos, para terminarlo la histerotomía, o sea la operación cesárea en el saco que formaba la hernia, porque no sería posible la reducción de esta al vientre; que el resultado de la operación era temible y fatal para la madre, aunque fuera muy feliz para el feto, por la hemorragia que aquella había de sufrir, y por la inflamación que indudablemente resultaría en el útero y peritoneo.

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). D. Juan Sánchez, (cirujano de Salamanca de Beneficiencia) y D. Cristóbal Rodríguez Solano, (Profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca)

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombró una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara los médicos.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

Esta Comisión realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnóstico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

El 8 de mayo comienza el Dr. D. Julián Ledesma la auscultación fetal del caso que utilizó un estetoscopio de Pierre Adolphe Piorry, quien creó, en 1828, un fonendoscopio de madera y marfil, con acabado en forma de trompeta, más corto y mejor adaptado al oído.

Estetoscopio de Piorry

El estetoscopio fue inventado por René Théophile-Hyacinthe Laennec (1781-1826), en 1816. El estetoscopio es un instrumento cilindrico de madera o metal descubierto por Laennec para facilitar la auscultación mono auricular de los sonidos cardiacos y respiratorios, posteriormente utilizado también para la auscultación de los sonidos en otras partes del cuerpo. Consta de un cilindro o tronco de cono hueco, que se apoya en la superficie corporal, unido a un disco circular, sobre el que el explorador apoya la oreja para practicar la auscultación directa. Fue el precedente histórico de los modernos fonendoscopios biauriculares. El estetoscopio es el precursor del fonendoscopio y este es el instrumento más común de los médicos, el más utilizado. Es casi un símbolo del médico después del caduceo de medicina. (la vara y la serpiente). La precursora de la auscultación fue la percusión que fue inventada por Auenbrugger Leopold en 1744 que fue un médico vienés que observando a su padre que era posadero percutía los toneles para saber si estaban vacíos o llenos y llegaba a saber el nivel del vino por la percusión con los dedos de la mano. Auenbrugger aplicó su talento para la percusión en tórax y averiguar el aire y las secreciones pulmonares. Posteriormente se desarrolló la auscultación. Primero la auscultación directa y posteriormente la indirecta con el estetoscopio. Pierre Adolphe Piorry, quien creó, en 1828, un fonendoscopio de madera y marfil, con acabado en forma de trompeta, más corto y mejor adaptado al oído.

El profesor D. Julián Ledesma con el estetoscopio de Piorry. Describe que el feto tiene entre 130 y 150 latidos por minuto y trata de localizar la placenta mediante el sonido de “pulsación placentaria” según las descripciones de Kergaradec, refiere que la localización de la placenta es muy importante para determinar el lugar de la incisión de la cesarea y para ello se detiene mucho tiempo tratando de precisar el lugar de inserción de la placenta en el embarazo de la paciente Elena Ramos.

Jean Alexandre Le Jumeau de Kergaradec (1787–1877) fue un médico francés pionero en el campo de la obstetricia y la auscultación médica. Fue amigo y discípulo de René Laennec (inventor del estetoscopio) y ayudó a documentar y difundir cómo se originó el invento a partir de observaciones cotidianas. Su aportación fundamental a la medicina fue el descubrimiento de la auscultación fetal mediante el estetoscopio, instrumento que había sido inventado poco antes por René Laennec en 1816.

En 1821 Kergaradec tratando de escuchar los ruidos del líquido amniótico en mujeres embarazadas utilizando el estetoscopio de madera de Laennec, Kergaradec percibió dos sonidos distintos e inesperados. El latido cardíaco fetal, una pulsación rápida (alrededor de 140 latidos por minuto) que confirmó la vida y el bienestar del feto. Demostró que escuchar los latidos del corazón del feto era posible y útil, convirtiéndose en el primer signo seguro para diagnosticar el embarazo y evaluar la salud del feto.  Y el soplo placentario (o uterino), correspondiente al flujo sanguíneo en los vasos de la placenta. Presentó sus hallazgos ante la Académie Royale de Médecine de París y publicó su famosa memoria: Mémoire sur l’auscultation appliquée à l’étude de la grossesse (Memoria sobre la auscultación aplicada al estudio del embarazo).en 1822.  René Laennec reconoció y elogió públicamente el trabajo de Kergaradec, incorporando sus descubrimientos en la segunda edición de su tratado sobre auscultación (Traité de l’auscultation médiate, 1826).

En su obra de 1822 (Mémoire sur l’auscultation appliquée à l’étude de la grossesse), Jean Alexandre Le Jumeau de Kergaradec describió la técnica original para localizar e identificar el soplo placentario (también denominado soplo uterino o bruit placentaire).  Esta obra es citada en el pie de la página 8 por Dr. D. Julián Ledesma en su articulo

Kergaradec empleó el estetoscopio cilíndrico de madera monoaural diseñado por René Laennec. El soplo placentario está situado en el centro de la placenta y es un ruido soplante, suave, isócrono o jadeante, semejante al silbido del aire en una tubería. La intensidad del soplo varía según la localización del estetoscopio: alcanza su volumen máximo justo sobre el sitio de inserción placentaria y en las áreas de mayor engrosamiento vascular del miometrio.

 

Comentarios y observaciones sobre la cesárea de Elena Ramos.

Dr. D. Julián Ledesma visita a la paciente en su domicilio el día 6 de junio de 1839 y esta le comenta que tiene molestias moderadas en el vientre.  Esa noche a las 4 y media de la madrugada avisan al Dr. J. Ledesma de nuevo porque aumentan las molestias de la embarazada y ha roto aguas.   Acude al domicilio el Dr. J. Ledesma y la Comisión y subdelegados que están presentes.

Comprueba que el liquido que ha expulsado la paciente es similar al percibido en otros partos.  Intenta dilatar el utero y comprueba que no es posible,  y a las 6 de la mañana propone a la comisión y subdelegados practicar una cesárea.  Se decide que la cesárea se realice a las 9 de la mañana.

Durante toda la mañana de este día existe una larga discusión sobre si de debe realizar la cesárea o no.  Los miembros de la comisión exponen sus razones citando diversos casos de casos de otras autoridades médicas.

A las 12 y media de la mañana la paciente presenta mas molestias y abatida. El profesor D. Julián Ledesma indica que no se puede demorar más el tiempo de realizar la cesárea y con el consentimiento de la paciente y el marido y los doctores comenzó a practicar la cesárea.

Comenta D. J. Ledesma que nunca ha realizado una cesárea en mujer viva, ni visto hacerla, pero que tiene abundante experiencia en haberla realizado en mujer embarazada muerta. También comenta que nunca ha visto un embarazo en una hernia.  Cita la mala experiencia de grandes profesores como Levret que indica se practique solo en mujer muerta. Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.). Mauriceau creía que siempre seria mortal el resultado de la operación cesárea, y que si alguna se ha curado, que habría sido por milagro.

La cesárea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana.

El Dr. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

La incisión de Loverjat, a veces citada como la operación de Loverjat es una variante técnica histórica de la cesárea atribuida al cirujano francés Guillaume-Jean Loverjat quien publicó en 1777 su célebre tratado Nouvelle méthode de faire l’opération césarienne. La incisión clásica era la longitudinal/vertical sobre la línea alba. Loverjat propuso realiza una incisión lateral u oblicua en la pared abdominal inferior, frecuentemente en la fosa ilíaca o el flanco, buscando evitar la línea blanca cetral y minimizando la dehiscencia directa en la zona umbilical. En el siglo XVIII, antes del advenimiento de la anestesia y la asepsia, uno de los mayores peligros era la inflamación peritoneal, la hemorragia descontrolada y la evisceración. Loverjat sostenía que al incidir lateralmente y de forma oblicua a través de la masa muscular de los oblicuos y el recto anterior, se lograba un mejor afrontamiento natural de los bordes al relajarse la musculatura tras el parto.

Lámina de litografia de la operación de la paciente.  (Del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España)

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presentó una abundante hemorragia

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extrajo la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuvo expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparado alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz hizo variar la idea, y prescribió un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado

El cirujano Dr. D. Julián Ledesma no realizo sutura de la incisión del útero. No refiere que realizara ligadura de ningún vaso.

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

Aplicó planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

El día 8 de agosto de 1839 fue visitada la paciente por el Catedrático del Colegio de San Carlos de Madrid, el Dr. Callejo.  Inspeccionó a la madre y a la niña, celebrando el resultado de una operación importante y arriesgada.

El Dr. Juan Callejo o  Profesor Callejo.  Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. El Real Colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid, institución clave fundada por Carlos III para la modernización de la enseñanza médico-quirúrgica en España. Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. Publicó diversos discursos académicos, memorias y lecciones magistrales dirigidos a la formación de los estudiantes del colegio, abordando técnicas operatorias, vendajes y la práctica clínica basada en la observación metódica.

El día 11 de agosto de 1839 salió de su casa la paciente Elena Ramos con su hija.  La hernia quedo muy reducida, formando un histerocele en el anillo inguinal por las adherencias.

El Dr. Ledesma afirma que la paciente continuara con su fecundidad y afirma que las trompas y los ovarios no han sido destruidas y que el estado de estas partes no se opondrán a una nueva concepción

 

Comentarios y Observaciones a la publicación del «Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz» de D. Julián Ledesma. Año 1840

La publicación » El fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz es un estudio de D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca en el año 1839.

El título completo del artículo es: Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz en estado de gestación, terminada felizmente por la operación cesárea, con la extracción de una niña viva, sana y de todo tiempo sin ulterior lesión de la madre, con observaciones curiosas de auscultación y percusión sobre el seno materna de la misma.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz consiste en un caso de embarazo en un útero herniado que trata y describe en un folleto y articulo realizado por el Dr. D. Julián Ledesma lo que le sucede a una paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1939.

La publicación tiene 23 hojas y dos láminas con litografías

Editadas por su autor

Existen tres ejemplares de la obra del Dr. Julián Ledesma.

  1. En la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid.

Tiene una encuadernación de pastas duras y el título en una pegatina central.

Portada de la encuadernación del ejemplar de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid

Portada del artículo

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo.  Tiene mejor cromolitografía este ejemplar que los restantes.

  1. En la Biblioteca Nacional de España (A este ejemplar le faltan algunas hojas de la descripción de la cesárea.)

Portada del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España en Madrid.

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo

Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

  1. En la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Valencia. Procede de la biblioteca de D. León Sánchez-Quintanar (1801-1877), fue catedrático de Patología Quirúrgica en la Universidad de Valencia, donado por sus hijos en 1893 a la Facultad de Medicina de Valencia.

 

El artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, consta de las siguientes partes:

  1. Carta Preámbulo del autor: D. Julián Ledesma. Tiene fecha de 9 de septiembre de 1839.
  2. Historia: Es la historia clínica de la paciente Elena Ramos de Salamanca (España)
  3. Auscultación: Aplicada a la preñez de Elena Ramos.
  4. De la Operación: Cesarea.
  5. Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo
  6. Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

 

El folleto o artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, fue impreso en la Imprenta de Boix, frecuentemente figurada en las portadas como Imprenta de Boix  o Librería de Ignacio Boix o Imprenta de D. Ignacio Boix,  fue uno de los talleres tipográficos y establecimientos editoriales más activos y dinámicos del Madrid del segundo tercio del siglo XIX. Fundada y dirigida por el librero, impresor y editor Ignacio Boix y Blay, la imprenta estuvo ubicada principalmente en la céntrica calle de Carretas (con talleres y librerías en números como Carretas 8 y Carretas 27).

Durante las décadas de 1830 y 1840, coincidiendo con el florecimiento de la prensa periódica, el auge del Romanticismo y el proceso de modernización de la industria del libro en España, la imprenta de Boix se posicionó como un referente en la producción y distribución comercial de impresos. Publicó una amplísima variedad de narrativa, ensayo y teatro de la época. Editó importantes colecciones literarias en formato folletín o por entregas, un modelo comercial emergente que abarataba los costes y popularizaba la lectura entre las clases medias. Imprimió traducciones de tratados internacionales, manuales académicos, recopilaciones legislativas y obras médicas de referencia para médicos y cirujanos de la capital. También llevó a cabo impresiones por encargo para instituciones y publicaciones religiosas o de etiqueta, como devocionarios regios-

Editado por su autor D. Julián Ledesma que se reserva los derechos de autor.

Las láminas del “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, Fueron realizadas por el dibujante José Juan Camarón Meliá (1870-1819), pintor y grabador nacido en la ciudad de Segorbe, fue hijo de un artista clave del siglo XVIII valenciano, José Camarón Bonanat (1731-1803), y hermano del también pintor Manuel Camarón (1763-1806).  José Juan se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos. En 1778 se presentó al concurso convocado por la Academia de San Fernando y obtuvo la plaza de pensionado en Roma, beca que le permitió estudiar en la capital italiana durante seis años. En abril de 1786 fue nombrado académico de mérito por la academia madrileña, meses más tarde recibió el mismo reconocimiento de la Academia de San Carlos. A partir de 1797 los títulos se sucedieron; este mismo año logró convertirse en vicedirector de pintura en la academia madrileña y en 1800 en director de pintura en la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro. Cinco años más tarde obtuvo la distinción de pintor de cámara. En 1816 recibió la dirección honoraria de la Real Academia de San Fernando y el rectorado de la nueva Escuela de Dibujo de la Merced. Falleció en Madrid en 1819.

Las Litografías son de Faure. Empresa de litografías que estuvo ubicada en el centro de Madrid, en la calle Postigo de San Martín, números 11 y 13. Desarrolló una intensa producción aproximadamente entre las décadas de 1820 y 1860. Imprimieron retratos de personalidades militares, políticos y nobles de la época (como los conservados en la Biblioteca Nacional de España). Fueron destacados productores de láminas populares compuestas por viñetas con pareados, destinadas a la divulgación de historias, biografías o sucesos. Realizaban trabajos de estampación por encargo para diversas publicaciones, prospectos y libros ilustrados en Madrid.

 

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz. Año 1839

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz. Año 1839.

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz consiste en un caso de embarazo de un útero herniado que le sucede a la paciente Elena Ramos, vecina de Salamanca (España) en el año 1839,  que trata y le realiza una cesárea el médico cirujano  D. Julián Ledesma.

El título completo del artículo es: Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz en estado de gestación, terminada felizmente por la operación cesárea, con la extracción de una niña viva, sana y de todo tiempo sin ulterior lesión de la madre, con observaciones curiosas de auscultación y percusión sobre el seno materna de la misma.

«Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz»  Es un artículo escrito y publicado por D. Julián Ledesma que describe el caso que ha tratado en Salamanca de la paciente Elena Ramos en el año 1839.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Portada del artículo Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz. Año 1840.  (Este ejemplar es de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid)

 

El artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, consta de las siguientes partes:

  1. Carta Preámbulo del autor: D. Julián Ledesma. Fecha de la carta el 9 de septiembre de 1839.
  2. Historia: Es la historia clínica de la paciente Elena Ramos de Salamanca (España)
  3. Auscultación: Aplicada a la preñez de Elena Ramos.
  4. De la Operación: Cesarea.
  5. Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo
  6. Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

Historia Clínica de la paciente:

Paciente Elena Ramos. Mujer de 42 años vecina de Salamanca. Había tenido 6 partos naturales normales.

El médico de cabecera, Dn. Gumersindo Gándara, de la paciente Elena Ramos le consulta al profesor Julián Ledesma el caso, comunicándole que le paciente presenta “un preñado extrauterino” y se realiza consulta en el domicilio de la paciente D. Gumersindo Gándara y D. Julián Ledesma el día 26 de enero de 1839

Refiere la paciente que tiene una hernia inguinal derecha desde soltera, que le comenzó a molestar después del primer parto, pero no  le había impedido tener 6 hijos y que se incorporaba al trabajo y tareas de la casa después de los partos por obligación y necesidad.  Manifestó que ella sola se reducía la hernia sin auxilio de mano ajena.

También dijo que desde hacía 4 meses le faltaba la menstruación y que sentía los mismos síntomas que en sus seis embarazos anteriores,  notó que desde hacia 1 mes la hernia crecía como un bulto. La paciente intentó la reducción de la hernia, refiere que no fue capaz y que si es un embarazo, tiene dudas de que el feto pudiera estar vivo por la gran cantidad de maniobras que ha realizado para reducir la hernia.

Exploración de la paciente:

Dr. Julián Ledesma el día 26 de enero de 1839 explora la paciente y  observa lo siguiente:

“La paciente estaba en su lecho y el vientre se hallaba natural y flojo. Presentaba a la vista un tumor grande anormal, o sea un saco preternatural y muy voluminoso en la parte inferior del hipogastrio, el que descasaba sobre los dos mulos apoyándose con  preferencia el del lado derecho. La base, salida o principio de este saco, tenía su origen exterior desde la parte alta y derecha del monte de Vénus, se extendía sobre la parte superior del pubis, comprendiendo los tegumentos del bajo vientre del mismo lado, descendiendo y prolongándose hasta comprender el gran labio de la vulva, poniéndola en estado tirante y de gran violencia. ”

El diagnostico de D. Juan Ledesma fue: “una hernia de la matriz, habiendo salido esta víscera por el anillo inguinal derecho con el producto de la concepción”. El caso era una hernia de la matriz, que había salido del vientre por el anillo inguinal derecho, llevando en sí e producto de la concepción, y constituyendo una hernia secundaria.”

 

Auscultación fetal:

Fue realizada a partir de mayo por el profesor D. Juan Ledesma con el estetoscopio de Piorry. Describe que el feto tiene entre 130 y 150 latidos por minuto y trata de localizar la placenta mediante el sonido de “pulsación placentaria” según las descripciones de Kergaradec.

Controles y observadores del caso:

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). Dr. Sánchez, (cirujano de Salamanca de Beneficiencia).

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombró una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: Los médicos fueron, D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

Dr. J. Ledesma  dice en la primera consulta,(el día 26 de enero de 1839,) si el preñado llegaba a su termino, había de sufrir la paciente, Elena Ramos, para terminarlo la histerotomía, o sea la operación cesárea en el saco que formaba la hernia, porque no sería posible la reducción de esta al vientre; que el resultado de la operación era temible y fatal para la madre, aunque fuera muy feliz para el feto, por la hemorragia que aquella había de sufrir, y por la inflamación que indudablemente resultaría en el útero y peritoneo.

Ledesma en su artículo dice que Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.)

La Comisión de la Facultad de Medicina de Salamanca realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnostico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

La Comisión de la Facultad de Medicina quedó encargada de observar los progresos y lo demás que ocurriera, socorrer y auxiliar a la paciente en caso necesario

Operación Cesarea:

Dr. J. Ledesma realiza consulta de emergencia el día 7 de junio de 1839 a las 4 y media de la mañana. La paciente le comunica que ha “vertido aguas” y tiene molestias de parto.

Comprueba que se ha roto la bolsa amniótica, dice que comprobó que “se vertieron aguas, comprobando que eran similar a un parto normal, que salían por la vulva” y decide que se debe realizar una cesárea.”

La cesarea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana.

El Dr. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presentó una abundante hemorragia

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extraje la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuve expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparada alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz me hizo variar la idea, y prescribí un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

Aplico planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

El día 8 de agosto de 1839 fue visitada la paciente por el Catedrático del Colegio de San Carlos de Madrid, el Dr. Callejo.  Inspeccionó a la madre y a la niña, celebrando el resultado de una operación importante y arriesgada.

El día 11 de agosto de 1839 salió de su casa la paciente Elena Ramos con su hija.  La hernia quedo muy reducida, formando un histerocele en el anillo inguinal por las adherencias.

El Dr. Ledesma afirma que la paciente continuara con su fecundidad y afirma que las trompas y los ovarios no han sido destruidas y que el estado de estas partes no se opondrán a una nueva concepción.

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo. Del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España

Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre. Del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España

 

Comentarios de Tomás Cabacas al  “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” de Dr. D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca.  Año 1839.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Es el relato de un fenómeno raro de embarazo en un útero herniado en un hernia inguinal, que trata y describe el Dr. D. Julián Ledesma. Le sucede a la paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1939. Se describe la historia clínica, exploración y tratamiento quirúrgico del caso que realiza una cesárea.

El folleto o articulo tiene 23 páginas y dos láminas de litografías en color.

Comentarios sobre las cuestiones médicas del caso:

Sucede en Salamanca en el año 1839.

La paciente, Elena Ramos, tenía 42 años.  Habita tenido 6 partos naturales y tenía 6 hijos.

Era una familia de escasos medios económicos, que era asistida por la beneficiencia municipal.

Presentaba una hernia inguinal derecha después del primer parto y que ella sola se la reducía.

Se queda embarazada finales del año 1838.

Acude a su médico de cabecera D. Gumersindo Gándara y le comenta su situación.

La paciente debería ser muy trabajadora, tenía una hernia desde muy joven, ella le comenta a su médico que tenía mucho trabajo por obligación y por necesidad. También era valiente, porque ella sola se reducía la hernia, durante muchos años.

Paciente con experiencia y observadora, ella le comenta a su médico de cabecera que le parece que está embarazada y que nota un bulto que crece en la hernia.

El médico de cabecera desde el primer momento consulta con su cirujano de consulta de Beneficiencia, D. Juan Sánchez, y los dos  diagnostican “preñado extrauterino” , deciden consultarle el caso que le parece raro al profesor de cirugía de la Facultad de Medicina de Salamanca, Dr. D. Julián Ledesma.

La consulta se realiza el 25 de enero del año 1839 y la paciente probablemente se encuentra ya embarazada de 3 a 4 meses de gestación y el Dr. J. Ledesma decide visitar la paciente al día siguiente. Le acompañan en esta visita D. Gumersindo Gándara, médico de cabecera de la paciente, el cirujano de beneficiencia D. Juan Sánchez y D. Cristóbal Rodríguez Solano, profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca. Los médicos desde el primer momento de la consulta diagnostican probable embarazo por los síntomas que tiene la paciente. En esta época no hay análisis de test de gestación.

 

El caso ya era conocido en muchos lugares de la ciudad, se comentaba que una mujer tenía un embarazo en el muslo. Esta noticia que corría por la ciudad despertó también el interés de los médicos de la época, por ello probablemente la consulta despertara curiosidad y tuvo tantos médicos en la consulta de la paciente.

La paciente era tan observadora que les comenta a los médicos en sus primeras consultas que ella tiene dudas de que el embrión pudiera estar vivo por la cantidad de maniobras, presión y empuje que ella había realizado en la hernia tratándola de reducirla.

La descripción minuciosa que realiza el Dr. Julián Ledesma ese día comprende más de dos páginas de datos que refleja en su artículo.

Ese día, el día 26 de enero, la paciente les refiere a los médicos que nota movimientos de criatura que le son parecidos a otros embarazos que ha tenido, por lo cual el embarazo podría ser de 4 meses (20 semanas).  Ella misma les dijo a los médicos que creía que su embarazo terminaría a finales de mayor o comienzos de junio. La paciente también relata cómo se notó el bulto y pensó en embarazo a los 3 meses, relata que ya le fue imposible reducir la hernia con el bulto.

El diagnostico de D. Juan Ledesma el día 26 de enero fue: “una hernia de la matriz, habiendo salido esta víscera por el anillo inguinal derecho con el producto de la concepción”. El caso era una hernia de la matriz, que había salido del vientre por el anillo inguinal derecho, llevando en sí e producto de la concepción, y constituyendo una hernia secundaria.”

Y Dr. J. Ledesma  dice en la primera consulta,(el día 26 de enero de 1839,) si el preñado llegaba a su término, había de sufrir la paciente, Elena Ramos, para terminarlo la histerotomía, o sea la operación cesárea en el saco que formaba la hernia, porque no sería posible la reducción de esta al vientre; que el resultado de la operación era temible y fatal para la madre, aunque fuera muy feliz para el feto, por la hemorragia que aquella había de sufrir, y por la inflamación que indudablemente resultaría en el útero y peritoneo.

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). D. Juan Sánchez, (cirujano de Salamanca de Beneficiencia) y D. Cristóbal Rodríguez Solano, (Profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca)

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombró una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara los médicos.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

Esta Comisión realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnóstico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

El 8 de mayo comienza el Dr. D. Julián Ledesma la auscultación fetal del caso que utilizó un estetoscopio de Pierre Adolphe Piorry, quien creó, en 1828, un fonendoscopio de madera y marfil, con acabado en forma de trompeta, más corto y mejor adaptado al oído.

El estetoscopio fue inventado por René Théophile-Hyacinthe Laennec (1781-1826), en 1816. El estetoscopio es un instrumento cilindrico de madera o metal descubierto por Laennec para facilitar la auscultación mono auricular de los sonidos cardiacos y respiratorios, posteriormente utilizado también para la auscultación de los sonidos en otras partes del cuerpo. Consta de un cilindro o tronco de cono hueco, que se apoya en la superficie corporal, unido a un disco circular, sobre el que el explorador apoya la oreja para practicar la auscultación directa. Fue el precedente histórico de los modernos fonendoscopios biauriculares. El estetoscopio es el precursor del fonendoscopio y este es el instrumento más común de los médicos, el más utilizado. Es casi un símbolo del médico después del caduceo de medicina. (la vara y la serpiente). La precursora de la auscultación fue la percusión que fue inventada por Auenbrugger Leopold en 1744 que fue un médico vienés que observando a su padre que era posadero percutía los toneles para saber si estaban vacíos o llenos y llegaba a saber el nivel del vino por la percusión con los dedos de la mano. Auenbrugger aplicó su talento para la percusión en tórax y averiguar el aire y las secreciones pulmonares. Posteriormente se desarrolló la auscultación. Primero la auscultación directa y posteriormente la indirecta con el estetoscopio. Pierre Adolphe Piorry, quien creó, en 1828, un fonendoscopio de madera y marfil, con acabado en forma de trompeta, más corto y mejor adaptado al oído.

El profesor D. Julián Ledesma con el estetoscopio de Piorry. Describe que el feto tiene entre 130 y 150 latidos por minuto y trata de localizar la placenta mediante el sonido de “pulsación placentaria” según las descripciones de Kergaradec, refiere que la localización de la placenta es muy importante para determinar el lugar de la incisión de la cesarea y para ello se detiene mucho tiempo tratando de precisar el lugar de inserción de la placenta en el embarazo de la paciente Elena Ramos.

Estetoscopio de Piorry

Jean Alexandre Le Jumeau de Kergaradec (1787–1877) fue un médico francés pionero en el campo de la obstetricia y la auscultación médica. Fue amigo y discípulo de René Laennec (inventor del estetoscopio) y ayudó a documentar y difundir cómo se originó el invento a partir de observaciones cotidianas. Su aportación fundamental a la medicina fue el descubrimiento de la auscultación fetal mediante el estetoscopio, instrumento que había sido inventado poco antes por René Laennec en 1816.

En 1821 Kergaradec tratando de escuchar los ruidos del líquido amniótico en mujeres embarazadas utilizando el estetoscopio de madera de Laennec, Kergaradec percibió dos sonidos distintos e inesperados. El latido cardíaco fetal, una pulsación rápida (alrededor de 140 latidos por minuto) que confirmó la vida y el bienestar del feto. Demostró que escuchar los latidos del corazón del feto era posible y útil, convirtiéndose en el primer signo seguro para diagnosticar el embarazo y evaluar la salud del feto.  Y el soplo placentario (o uterino), correspondiente al flujo sanguíneo en los vasos de la placenta. Presentó sus hallazgos ante la Académie Royale de Médecine de París y publicó su famosa memoria: Mémoire sur l’auscultation appliquée à l’étude de la grossesse (Memoria sobre la auscultación aplicada al estudio del embarazo).en 1822.  René Laennec reconoció y elogió públicamente el trabajo de Kergaradec, incorporando sus descubrimientos en la segunda edición de su tratado sobre auscultación (Traité de l’auscultation médiate, 1826).

En su obra de 1822 (Mémoire sur l’auscultation appliquée à l’étude de la grossesse), Jean Alexandre Le Jumeau de Kergaradec describió la técnica original para localizar e identificar el soplo placentario (también denominado soplo uterino o bruit placentaire).  Esta obra es citada en el pie de la página 8 por Dr. D. Julián Ledesma en su articulo

Kergaradec empleó el estetoscopio cilíndrico de madera monoaural diseñado por René Laennec. El soplo placentario está situado en el centro de la placenta y es un ruido soplante, suave, isócrono o jadeante, semejante al silbido del aire en una tubería. La intensidad del soplo varía según la localización del estetoscopio: alcanza su volumen máximo justo sobre el sitio de inserción placentaria y en las áreas de mayor engrosamiento vascular del miometrio.

 

Comentarios sobre la cesárea de Elena Ramos.

Dr. D. Julián Ledesma visita a la paciente en su domicilio el día 6 de junio de 1839 y esta le comenta que tiene molestias moderadas en el vientre.  Esa noche a las 4 y media de la madrugada avisan al Dr. J. Ledesma de nuevo porque aumentan las molestias de la embarazada y ha roto aguas.   Acude al domicilio el Dr. J. Ledesma y la Comisión y subdelegados que están presentes.

Comprueba que el liquido que ha expulsado la paciente es similar al percibido en otros partos.  Intenta dilatar el utero y comprueba que no es posible,  y a las 6 de la mañana propone a la comisión y subdelegados practicar una cesárea.  Se decide que la cesárea se realice a las 9 de la mañana.

Durante tode la mañana de este día existe una larga discusión sobre si de debe realizar la cesárea o no.  Los miembros de la comisión exponen sus razones citando diversos casos de casos de otras autoridades médicas.

A las 12 y media de la mañana la paciente presenta mas molestias y abatida. El profesor D. Julián Ledesma indica que no se puede demorar más el tiempo de realizar la cesárea y con el consentimiento de la paciente y el marido y los doctores comenzó a practicar la cesárea.

Comenta D. J. Ledesma que nunca ha realizado una cesárea en mujer viva, ni visto hacerla, pero que tiene abundante experiencia en haberla realizado en mujer embarazada muerta. También comenta que nunca ha visto un embarazo en una hernia.  Cita la mala experiencia de grandes profesores como Levret que indica se practique solo en mujer muerta. Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.). Mauriceau creía que siempre seria mortal el resultado de la operación cesárea, y que si alguna se ha curado, que habría sido por milagro.

La cesárea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana.

El Dr. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

La incisión de Loverjat, a veces citada como la operación de Loverjat es una variante técnica histórica de la cesárea atribuida al cirujano francés Guillaume-Jean Loverjat quien publicó en 1777 su célebre tratado Nouvelle méthode de faire l’opération césarienne. La incisión clásica era la longitudinal/vertical sobre la línea alba. Loverjat propuso realiza una incisión lateral u oblicua en la pared abdominal inferior, frecuentemente en la fosa ilíaca o el flanco, buscando evitar la línea blanca cetral y minimizando la dehiscencia directa en la zona umbilical. En el siglo XVIII, antes del advenimiento de la anestesia y la asepsia, uno de los mayores peligros era la inflamación peritoneal, la hemorragia descontrolada y la evisceración. Loverjat sostenía que al incidir lateralmente y de forma oblicua a través de la masa muscular de los oblicuos y el recto anterior, se lograba un mejor afrontamiento natural de los bordes al relajarse la musculatura tras el parto.

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presentó una abundante hemorragia

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extrajo la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuvo expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparado alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz hizo variar la idea, y prescribió un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado.

No realiza sutura de la incisión del útero, no menciona que realizara ninguna sutura, ni ligadura

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

Aplicó planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

En el año 1839 no existían antibioticos. No se habían descubierto.

El día 8 de agosto de 1839 fue visitada la paciente por el Catedrático del Colegio de San Carlos de Madrid, el Dr. Callejo.  Inspeccionó a la madre y a la niña, celebrando el resultado de una operación importante y arriesgada.

El Dr. Juan Callejo o  Profesor Callejo.  Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. El Real Colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid, institución clave fundada por Carlos III para la modernización de la enseñanza médico-quirúrgica en España. Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. Publicó diversos discursos académicos, memorias y lecciones magistrales dirigidos a la formación de los estudiantes del colegio, abordando técnicas operatorias, vendajes y la práctica clínica basada en la observación metódica.

El día 11 de agosto de 1839 salió de su casa la paciente Elena Ramos con su hija.  La hernia quedo muy reducida, formando un histerocele en el anillo inguinal por las adherencias.

El Dr. Ledesma afirma que la paciente continuara con su fecundidad y afirma que las trompas y los ovarios no han sido destruidas y que el estado de estas partes no se opondrán a una nueva concepción.

Comentarios de Tomás Cabacas al folleto/ artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” de D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca en el año 1839.

El título completo del artículo es: Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz en estado de gestación, terminada felizmente por la operación cesárea, con la extracción de una niña viva, sana y de todo tiempo sin ulterior lesión de la madre, con observaciones curiosas de auscultación y percusión sobre el seno materna de la misma.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz consiste en un caso de embarazo en un útero herniado que trata y describe en un folleto y articulo realizado por el Dr. D. Julián Ledesma lo que le sucede a una paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1939.

La publicación tiene 23 hojas y dos láminas con litografías

Editadas por su autor

Existen tres ejemplares de la obra del Dr. Julián Ledesma.

  1. En la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid.

Tiene una encuadernación de pastas duras y el título en una pegatina central.

Portada del ejemplar de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo.  Tiene mejor calografía que las restantes. Los colores están mas resaltados.

 

  1. En la Biblioteca Nacional de España de Madrid.

Este ejemplar le faltan algunas hojas de la descripción de la cesárea.

Portada del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España en Madrid.

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo

Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

  1. En la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Valencia. Procede de la biblioteca de D. León Sánchez-Quintanar (1801-1877), fue catedrático de Patología Quirúrgica en la Universidad de Valencia, donado por sus hijos en 1893 a la Facultad de Medicina de Valencia.

 

El artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, consta de las siguientes partes:

  1. Carta Preámbulo del autor: D. Julián Ledesma. Tiene fecha de 9 de septiembre de 1839.
  2. Historia: Es la historia clínica de la paciente Elena Ramos de Salamanca (España)
  3. Auscultación: Aplicada a la preñez de Elena Ramos.
  4. De la Operación: Cesarea.
  5. Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo
  6. Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

 

El folleto o artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, fue impreso en la Imprenta de Boix, frecuentemente figurada en las portadas como Imprenta de Boix  o Librería de Ignacio Boix o Imprenta de D. Ignacio Boix,  fue uno de los talleres tipográficos y establecimientos editoriales más activos y dinámicos del Madrid del segundo tercio del siglo XIX. Fundada y dirigida por el librero, impresor y editor Ignacio Boix y Blay, la imprenta estuvo ubicada principalmente en la céntrica calle de Carretas (con talleres y librerías en números como Carretas 8 y Carretas 27).

Durante las décadas de 1830 y 1840, coincidiendo con el florecimiento de la prensa periódica, el auge del Romanticismo y el proceso de modernización de la industria del libro en España, la imprenta de Boix se posicionó como un referente en la producción y distribución comercial de impresos. Publicó una amplísima variedad de narrativa, ensayo y teatro de la época. Editó importantes colecciones literarias en formato folletín o por entregas, un modelo comercial emergente que abarataba los costes y popularizaba la lectura entre las clases medias. Imprimió traducciones de tratados internacionales, manuales académicos, recopilaciones legislativas y obras médicas de referencia para médicos y cirujanos de la capital. También llevó a cabo impresiones por encargo para instituciones y publicaciones religiosas o de etiqueta, como devocionarios regios-

Editado por su autor D. Julián Ledesma que se reserva los derechos de autor.

Primera hoja del artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”. Es del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España

 

Las láminas del “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”. Fueron realizadas por el dibujante José Juan Camarón Meliá (1870-1819), pintor y grabador nacido en la ciudad de Segorbe, fue hijo de un artista clave del siglo XVIII valenciano, José Camarón Bonanat (1731-1803), y hermano del también pintor Manuel Camarón (1763-1806).  José Juan se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos. En 1778 se presentó al concurso convocado por la Academia de San Fernando y obtuvo la plaza de pensionado en Roma, beca que le permitió estudiar en la capital italiana durante seis años. En abril de 1786 fue nombrado académico de mérito por la academia madrileña, meses más tarde recibió el mismo reconocimiento de la Academia de San Carlos. A partir de 1797 los títulos se sucedieron; este mismo año logró convertirse en vicedirector de pintura en la academia madrileña y en 1800 en director de pintura en la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro. Cinco años más tarde obtuvo la distinción de pintor de cámara. En 1816 recibió la dirección honoraria de la Real Academia de San Fernando y el rectorado de la nueva Escuela de Dibujo de la Merced. Falleció en Madrid en 1819.

 

Las Litografías son de Faure. Empresa de litografías que estuvo ubicada en el centro de Madrid, en la calle Postigo de San Martín, números 11 y 13. Desarrolló una intensa producción aproximadamente entre las décadas de 1820 y 1860. Imprimieron retratos de personalidades militares, políticos y nobles de la época (como los conservados en la Biblioteca Nacional de España). Fueron destacados productores de láminas populares compuestas por viñetas con pareados, destinadas a la divulgación de historias, biografías o sucesos. Realizaban trabajos de estampación por encargo para diversas publicaciones, prospectos y libros ilustrados en Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Hipotensor Rovi

Hipotensor Rovi

Cartón de papel secante con propaganda del medicamento Hipotensor Rovi.  Año 1943

Los cartones  secantes eran unas cartulinas que se fabricaban de diferentes tamaños y que tenían dos caras: Una cara impresa generalmente con publicidad y el reverso era de papel secante que se utilizaba para absorber el exceso de tinta al escribir con pluma o estilográfica

Hepagastrón

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Cartón de papel secante con propaganda del medicamento Hepagastrón. Año 1943

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