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Corpus Medicorum Graecorum (CMG)
El Corpus Medicorum Graecorum (CMG) es la magna colección editorial concebida a principios del siglo XX por la Academia de las Ciencias de Berlín-Brandenburgo (junto con Copenhague y Leipzig) para publicar ediciones críticas estandarizadas de todos los autores médicos grecorromanos y bizantinos.
Su estructura se organiza en una jerarquía estricta por números romanos (autores), subnúmeros (obras/volúmenes) y secciones complementarias (traducciones y comentarios orientales).
El Corpus Medicorum Graecorum (CMG) es una de las empresas filológicas más ambiciosas de la historia de los estudios clásicos. Su trayectoria abarca más de un siglo de transformaciones políticas, académicas y tecnológicas.
El Corpus Medicorum Graecorum (CMG) fue concebido e impulsado a principios del siglo XX por el filólogo clásico alemán Hermann Diels junto con el filólogo danés Johan Ludvig Heiberg. En el año 1901, durante la primera reunión general de la Asociación Internacional de Academias en París, Heiberg le propuso a Diels crear una colección crítica de los textos médicos griegos de la antigüedad
En 1901, Diels impulsó la idea ante la Real Academia Prusiana de las Ciencias (Preußische Akademie der Wissenschaften). Para lograr una cobertura global de los manuscritos repartidos por Europa y Oriente Medio, en 1907-1908 fundó el proyecto formalmente dentro de la Asociación Internacional de Academias (International Association of Academies), uniendo los esfuerzos de las academias de Berlín, Leipzig, Copenhague y Viena.
El proyecto del Corpus Medicorum Graecorum se instituyó bajo el amparo de la Academia de Ciencias de Berlín (actual Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften, BBAW), en cooperación internacional con las academias de Copenhague y Leipzig. Actualmente, la BBAW continúa custodiando y editando tanto el Corpus Medicorum Graecorum como el Corpus Medicorum Latinorum.
Johan Ludvig Heiberg (1854–1928) fue un filólogo clásico e historiador de la ciencia danés, considerado una de las máximas autoridades mundiales en la recuperación y edición crítica de textos matemáticos, científicos y médicos de la antigüedad griega.
Nació en Dinamarca el 27 de noviembre de 1854. Estudió filología clásica en la Universidad de Copenhague, obteniendo el doctorado en 1879 con una tesis sobre las fuentes de Arquímedes. Tras unos años dedicados a la docencia secundaria, fue nombrado catedrático de Filología Clásica en la Universidad de Copenhague en 1896, cargo que ostentó hasta 1924.
Johan Ludvig Heiberg

Durante un viaje a Estambul en 1906, Heiberg examinó un manuscrito litúrgico en el monasterio del Santo Sepulcro y descubrió que debajo del texto religioso se ocultaba un palimpsesto con obras desconocidas de Arquímedes, entre ellas El Método de los Teoremas Mecánicos y el texto griego de Sobre los Cuerpos Flotantes.
Publicó las ediciones críticas definitivas en griego de Euclides (Elementos), Arquímedes, Apolonio de Perga, Ptolomeo y el matemático bizantino Hero de Alejandría.
Además de impulsar en 1901 la creación del Corpus Medicorum Graecorum (CMG) junto a Hermann Diels, realizó ediciones críticas cruciales de tratados de Galeno, Paulus Aegineta (Pablo de Egina) y Sorano de Éfeso.
Heiberg examinó los códices conservados en las bibliotecas de París, la Vaticana, Venecia, Oxford y Florencia. En lugar de aceptar lecturas de ediciones renacentistas anteriores (como la Aldina de 1528 o la de Basilea de 1538), examinó directamente los pergaminos manuscritos para rastrear errores de copia pasados. Identificó las relaciones filiales entre los códices sobrevivientes. Clasificó las copias medievales en familias y demostró que el Parisinus graecus 2205 (Siglo X) representaba la rama más pura e independiente del texto, utilizándolo como el códice guía (codex optimus) para la mayor parte de la obra.
Heiberg comparó las distintas familias manuscritas para detectar y eliminar estas adiciones espurias (delendo), aislando la redacción original del siglo VII de los agregados posteriores. En el margen inferior de su edición en griego, Heiberg documentó cada variante de lectura encontrada en los manuscritos analizados. De este modo, cualquier investigador moderno puede comprobar qué palabra exacta figuraba en el Parisinus 2205, en el Vaticanus 278 o en el Marcianus 269, y juzgar por qué decisión léxica optó el editor. Aunque se centró en la recensión griega, Heiberg tuvo en cuenta las citas de Pablo que aparecían en compiladores bizantinos posteriores (como Aecio de Amida u Oribasio) y las referencias del Kunnāsh árabe traducido por Hunayn ibn Ishaq, lo que le permitió resolver pasajes oscuros o dañados en la tradición manuscrita griega.
La edición crítica de Heiberg (Paulus Aegineta, CMG IX.1 y IX.2) sustituyó a todas las impresiones anteriores y continúa siendo, un siglo después, el texto griego de referencia internacional estándar utilizado por filólogos, historiadores de la medicina y traductores modernos para estudiar la obra de Pablo de Egina.
Falleció el 4 de enero de 1928 en Copenhague, dejando un legado filológico que fijó el canon moderno de la ciencia helenística.
Hermann Alexander Diels (1848–1922) fue un erudito, filólogo e historiador de la filosofía alemán. Es recordado como una de las figuras más influyentes en la historia de la filología clásica por sistematizar la doxografía antigua y por recopilar los fragmentos de los filósofos presocráticos.
Nació en Biebrich (Wiesbaden) el 18 de mayo de 1848. Estudió filología clásica en las universidades de Bonn y Berlín, formándose bajo la tutela de figuras eminentes como Hermann Usener. Tras trabajar unos años en la enseñanza secundaria, en 1882 fue nombrado profesor extraordinario de la Universidad de Berlín, donde ocupó la cátedra de Filología Clásica desde 1886 hasta su jubilación en 1921. Fue también un influyente secretario de la Real Academia Prusiana de las Ciencias.
Hermann Alexander Diels

Analizó metódicamente las fuentes de las que procede el conocimiento sobre los filósofos antiguos, reconstruyendo la tradición doxográfica que se remonta a Teofrasto.
Su obra más célebre Die Fragmente der Vorsokratiker (1903): (Los fragmentos de los presocráticos). Estableció la metodología estándar de catalogación (conocida como numeración Diels-Kranz, tras las revisiones posteriores de Walther Kranz) dividida en testimonios sobre la vida y pensamiento (A) y fragmentos directos (B).
Organizador y gestor científico, promovió activamente en la Academia Prusiana la creación de grandes recopilaciones de textos antiguos, impulsando la edición de comentarios a Aristóteles (Commentaria in Aristotelem Graeca) y el proyecto del Corpus Medicorum Graecorum CMG junto a Johan Ludvig Heiberg.
Publicó estudios pioneros sobre la tecnología y la ciencia en la antigüedad clásica, como Antike Technik (1914).
Falleció el 4 de junio de 1922 en Dahlem, Berlín, habiendo sentado las bases metodológicas con las que hoy se sigue estudiando el pensamiento griego arcaico.
Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff (1848–1931)
Enno Friedrich Wichard Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff (1848–1931). Fue un filólogo clásico y profesor alemán, ampliamente reconocido como la figura académica más influyente de las ciencias de la antigüedad (Altertumswissenschaft) de finales del siglo XIX y principios del XX.
Nació el 22 de diciembre de 1848 en Markowitz (Posen, actual Polonia) en el seno de una familia aristocrática prusiana. Se educó en la célebre escuela de Schulpforta y estudió Filología Clásica en las universidades de Bonn y Berlín, donde entabló una estrecha amistad con Hermann Diels. Tras participar en la guerra franco-prusiana (1870-1871) y realizar un periplo de estudio por Italia y Grecia, obtuvo su habilitación académica en Berlín en 1874.
Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff

Siendo un joven doctor, Wilamowitz publicó el panfleto Zukunftsphilologie! («¡Filología del futuro!»), donde criticó duramente El nacimiento de la tragedia de Friedrich Nietzsche. Defendió el rigor histórico-filológico frente a las intuiciones metafísicas de Nietzsche y Erwin Rohde, en una de las controversias académicas más famosas del siglo XIX.
Fue profesor ordinario en Gryfino (Greifswald, 1876), Gotinga (1883) y finalmente en la Universidad de Berlín (1897-1921), donde sucedió a Ernst Curtius y se consolidó como el patriarca indiscutible de la filología alemana.
Realizó ediciones críticas, comentarios y traducciones monumentales de Esquilo, Sófocles, Eurípides (Heracles) y Píndaro, redefiniendo la metodología de la métrica y la historia del teatro griego.
Publicó Aristóteles y Atenas (1893), estudio clave tras el descubrimiento de la Constitución de los atenienses
Como figura influyente de la Real Academia Prusiana de las Ciencias, promovió las Inscriptiones Graecae y apoyó decididamente proyectos multidisciplinares como el Corpus Medicorum Graecorum (CMG).
Tuvo una relación fundamental con el Corpus Medicorum Graecorum (CMG) en calidad de organizador, promotor institucional y supervisor académico dentro de la Real Academia Prusiana de las Ciencias. Como figura académica más dominante de la filología clásica en Alemania y máximo responsable de proyectos de la Academia Prusiana de Berlín, Wilamowitz impulsó las grandes empresas editoriales científicas de su época (entre las que destacaban el CMG y las Inscriptiones Graecae).
Fue amigo íntimo y colega de Hermann Diels desde sus años de formación universitaria en Bonn. Cuando Diels presentó y comenzó a coordinar el proyecto del CMG a partir de 1901 en Berlín, Wilamowitz formó parte de la comisión directiva de la Academia que respaldó, financió y supervisó el proyecto.
Falleció el 25 de septiembre de 1931 en Berlín, dejando una vasta producción bibliográfica que marcó la filología clásica moderna.
Tras el fallecimiento de Diels en 1922, Wilamowitz continuó apoyando la preservación y continuidad del proyecto en la Academia de Berlín.
Etapas del Corpus Medicorum Graecorum (CMG)
Primera Etapa del Corpus Medicorum Graecorum (CMG) del año 1901 al 1908.
En 1901, Diels impulsó la idea ante la Real Academia Prusiana de las Ciencias (Preußische Akademie der Wissenschaften). Para lograr una cobertura global de los manuscritos repartidos por Europa y Oriente Medio, en 1907-1908 fundó el proyecto formalmente dentro de la Asociación Internacional de Academias (International Association of Academies), uniendo los esfuerzos de las academias de Berlín, Leipzig, Copenhague y Viena.
La primera fase metodológica bajo la dirección de Diels consistió en censar los manuscritos de medicina griega conservados en bibliotecas de todo el mundo. Fruto de ello fue el catálogo provisional * Die Handschriften der antiken Ärzte* (1905–1907), que sentó las bases para los futuros aparatos críticos.
Periodo y Crecimiento del Corpus Medicorum Graecorum (CMG) y reestructuración de entreguerras (1908–1945)
En 1908 se estableció la sede definitiva de la redacción en Berlín bajo la dirección de la Academia Prusiana.
Primeros volúmenes: Los primeros tomos editados abarcaban autores fundamentales de la Antigüedad y de la Antigüedad Tardía (como Areteo de Capadocia o Galeno).
Incorporación del Corpus Medicorum Latinorum (CML): Poco después se amplió el programa para incluir a los autores médicos latinos (como Celso, Scribonius Largus o Vindiciano) bajo la serie paralela CML.
Impacto geopolítico: La Primera Guerra Mundial y la fragmentación geopolítica posterior destruyeron el marco de cooperación académica internacional, por lo que la Academia de Berlín asumió la gestión y financiación casi en exclusiva.
La etapa de la RDA y la Guerra Fría del del Corpus Medicorum Graecorum (CMG) (1946–1989)
Tras la Segunda Guerra Mundial, la sede del proyecto quedó en el sector oriental de Berlín, dentro de la Deutsche Akademie der Wissenschaften zu Berlin (renombrada en 1972 como Academia de Ciencias de la RDA).
A pesar del aislamiento político de la Alemania Oriental y los escasos recursos, el centro mantuvo una rigurosidad científica ejemplar. Destacan dos importantes avances de esta época:
Atención a la tradición oriental: Se consolidó el CMG Supplementum Orientale, centrado en la edición de textos médicos griegos conservados únicamente en traducciones medievales al árabe o siríaco (una vía crítica indispensable para la reconstrucción de pasajes perdidos de Galeno u Oribasio).
Internalización de colaboradores: Se recurrió a especialistas internacionales de Europa Occidental y Norteamérica para mantener el ritmo de publicación sin ceder a sesgos ideológicos.
Reunificación y la era digital (1990–Presente) del del Corpus Medicorum Graecorum (CMG)
Tras la caída del Muro de Berlín y la reunificación alemana, el proyecto pasó a integrarse en la Academia de Ciencias de Berlín-Brandenburgo (Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften, BBAW).
Acceso Abierto (Open Access): El CMG fue pionero en la digitalización sistemática de su fondo científico. La BBAW puso a disposición del público en formato digital la práctica totalidad de sus volúmenes impresos fuera de copyright comercial, facilitando el acceso a facsímiles, catálogos e índices terminológicos.
Proyectos de investigación vinculados: En las últimas décadas, el equipo ha desarrollado líneas de investigación paralelas de gran calado, como el proyecto centrado en la transmisión e interpretación de Galeno de Pérgamo (Galen of Pergamum: The Transmission, Interpretation and Completion of Ancient Medicine).
Edición crítica continua: El proyecto sigue publicando volúmenes críticos con traducciones modernas (en alemán, inglés u otras lenguas modernas) y amplios comentarios filológicos e históricos. Volúmenes recientes dedicados a tratados del Corpus Hippocraticum o al De locis affectis y Methodus medendi de Galeno demuestran que el CMG continúa siendo el estándar filológico internacional indiscutible para el estudio de la ciencia médica clásica.
La Serie Principal del Corpus Medicorum Graecorum (CMG). (Números Romanos por Autor).
La colección asigna un número romano fijo a cada gran médico o periodo dentro de la literatura médica griega:
| Serie CMG | Autor / Período Teórico | Contenido / Obras Representativas |
| CMG I | Corpus Hippocraticum | Hipócrates y los tratados anónimos de la escuela de Cos y Cnido (Aforismos, Sobre el aire, aguas y lugares, Epidemiología). |
| CMG II | Autores Menores y Helenísticos | Antilo, Filumenos, Apolonio de Kitión y fragmentos de Herófilo y Erasístrato. |
| CMG III | Sorano de Éfeso | Gynaekeia (Ginecología) y tratados de vendajes y fracturas. |
| CMG IV | Arecio de Capadocia | Tratados sobre las causas y síntomas de las enfermedades agudas y crónicas. |
| CMG V | Galeno de Pérgamo | La sección más extensa del corpus: comprende los volúmenes para sus tratados anatómicos, fisiológicos, terapéuticos y sus comentarios a Hipócrates. |
| CMG VI | Oribasio de Pérgamo | Collectiones medicae (Compilación médica del médico del emperador Juliano el Apóstata). |
| CMG VII | Aecio de Amida | Libri medicinales (Enciclopedia médica bizantina en 16 libros). |
| CMG VIII | Alejandro de Tralles | Tratados sobre patología interna, fiebres y vermes. |
| CMG IX | Pablo de Egina | CMG IX.1: Libros I-IV; CMG IX.2: Libros V-VII (edición de J. L. Heiberg). |
| CMG X | Autores Bizantinos Tardíos | Teófilo Protospatario, Esteban de Alejandría, Juan Actuario y tratados de orinas/pulsos. |
Series Complementarias y Colecciones Paralelas
Dado que muchos textos griegos originales se perdieron pero sobrevivieron en Oriente, la institución estructuró dos series paralelas fundamentales:
CMO (Corpus Medicorum Latinorum / CML): Colección dedicada a los autores médicos que escribieron originalmente en latín (Caelio Aureliano, Celso, Marcelo Empírico, Scribonius Largus).
CMG Supplementum: Dedicado a monografías, estudios filológicos específicos e índices lexicográficos.
CMG Supplementum Orientale: Reservado a las traducciones árabes, siríacas y armenias de textos griegos cuya versión original en griego se ha perdido (como varios tratados perdidos de Galeno conservados solo en las traducciones de Hunayn ibn Ishaq).
Estructura Interna de una Página del Corpus Medicorum Graecorum (CMG)
Cada volumen publicado bajo las siglas CMG sigue un esquema tipográfico y filológico tripartito idéntico:
Autores de época helenística y altoimperial
| Médico / Autor | Cronología | Obras destacadas en el CMG | Interés e importancia histórica |
| Sorano de Éfeso | s. I–II d.C. | Gynaecologia (CMG IV) | Principal representante de la escuela metódica. Su manual de ginecología, obstetricia y neonatología fue la referencia absoluta hasta la Edad Moderna. |
| Rufos de Éfeso | s. I–II d.C. | De anatomia partium hominis, Quaestiones medicinales (CMG III) | Anatomista brillante pre-galénico. Destaca por sus descripciones del ojo, el sistema urinario y la importancia del interrogatorio clínico al paciente. |
| Areteo de Capadocia | s. II d.C. | De causis et signis morborum, De curatione morborum (CMG II) | Afín a la escuela pneumática. Famoso por sus descripciones clínicas incisivas de patologías como la diabetes, la celiaquía, la epilepsia y los trastornos afectivos. |
| Antilo | s. II d.C. | Fragmentos conservados en compilaciones (CMG Supplementum) | Cirujano de primer orden. Pionero en la técnica de traqueotomía y en la cirugía del aneurisma mediante doble ligadura. |
Heliodoro (s. I–II d.C.): Cirujano metódico cuyas técnicas quirúrgicas (como la ligadura de vasos, el tratamiento de hernia, amputaciones y traumatología craneal) influyeron directamente en Oribasio. Sus pasajes clave se encuentran editados dentro del CMG Supplementum.
Enciclopedistas y médicos de la Antigüedad Tardía y Bizancio en el Corpus Medicorum Graecorum (CMG)
A partir del siglo IV d.C., la medicina griega se volcó en la sistematización, compilación y comentario del legado hipocrático y galénico. El CMG ha dedicado volúmenes clave a estos autores:

Comentadores y traductores alejandrinos
El Corpus Medicorum Graecorum (CMG) incluye también ediciones de los comentarios elaborados en la escuela de Alejandría durante los siglos VI y VII d.C.:
Esteban de Alejandría y Juan de Alejandría (CMG XI): Comentarios áulicos a los Aforismos y al Prognóstico de Hipócrates, así como al De sectis de Galeno, indispensables para comprender la enseñanza médica universitaria tardoantigua.
La Ginecología de Pablo de Egina
La Ginecología de Pablo de Egina esta descrita en su obra Epitomae medicae libri septem (Compendio médico en siete libros), también llamada “Libri Septem” o en algunos sitios también se denomina “De Re medica” de Pablo de Egina, una enciclopedia que resumía todo el saber médico grecorromano, basándose ampliamente en Hipócrates, Galeno, Sorano de Éfeso, Celso, Alejandro de Tralles, Oribasio y Aecio de Amida. Según el análisis de la obra parece ser que existen mucha similitud en la descripciones de la enfermedad y en la larga lista de prescripciones que realiza que se asemeja a los textos de Aecio de Amida.
Esta obra fue traducida al árabe por Hunayn ibn Ishaq, influyendo profundamente en médicos como Albucasis, Avicena y Rhazes influyentes en el mundo islámico.
Portada de la obra de Pablo de Egina. Edición del año 1528

Epitomae medicae libri septem está dividida en 6 libros:
Sobre Ginecología y Obstetricia no tiene una obra especifica sino que dedicó parte de sus escritos a la atención del parto y patologías uterinas.
Pablo de Egina no menciona ni describe la anatomía de los órganos generativos de la mujer. Tampoco describe las desviaciones uterinas.
No menciona la versión podálica.
En Libro I. En la parte final del primer libro, se centra en la ginecología clínica y la obstetricia médica no invasiva:
La obra Epitomae medicae libri septem, de Pablo de Egina está escrita en griego, en este trozo de texto se refiere al tratamiento de las convulsiones de una embarazada.
Pablo de Egina dice:
“χρὴ δὲ καὶ τοῖς ὀσφραντοῖς τὴν αἴσθησιν ἐρεθίζειν, οἷον πευκεδάνῳ, Κυρη-
ναϊκῷ ὀπῷ, ἀσφάλτῳ, κεδρίᾳ, πίσσῃ· μετὰ δὲ τοὺς παροξυσμούς, εἰ μηδὲν
κωλύοι, φλεβοτομίᾳ χρηστέον ἀπ’ ἀγκῶνος. μηδὲν δὲ ὑπείκοντος τοῦ
παροξυσμοῦ τὰ μὲν ἄκρα σιναπισμῷ καταληπτέον, σικύαν δὲ κολλητέον
τοῖς ὑποχονδρίοις. μὴ γενομένης δὲ πρὸς ταῦτα ἀνοχῆς ὀλίγη μὲν ἐλπίς,
ὅμως δὲ θαρσαλέως ὁ ἰατρὸς καστόριον βιαζόμενος ἐγχείτω τῷ στόματι καὶ
ὀπὸν Κυρηναϊκὸν μετὰ μέλιτος καὶ ὄξους καὶ δι’ ἕδρας ἐνιέτω κενταυρίου
ἀφέψημα ἢ κολοκυνθίδος. τοὺς δὲ διαναστάντας ἐκ τῆς ἐπιληψίας μετὰ
τὴν ἀνάληψιν τῇ διὰ τῆς ἱερᾶς καθάρσει κενωτέον”
Traducción del texto anterior sobre el tratamiento de las convulsiones en el embarazo
“También es útil estimular el sentido del olfato con pino, aceite de Cirenaica, asfalto, cedro y alquitrán; y después de los paroxismos, si no hay obstrucción, se practica la flebotomía por el codo. Si no hay paroxismos, se cubren las extremidades con emplasto de mostaza y se colocan higos secos en el hipocondrio. Pero al no poder tolerar esto, con un poco de esperanza,pero no sin valor, el médico, apresurado a tomar aceite de ricino, lo vertía en la boca, y ungüento de Cirenaica con miel y vinagre, e inyectaba por la silla una decocción de centaurea o calabaza. Y a quienes se recuperaban de la epilepsia, tras la ascensión de los santos, purificaba al paciente.”
La matrona debe introducir la mano previamente untada en aceite, disponiendo los dedos en forma de cono, formando una figura de punta de lanza o brote de mirto, para atravesar el cérvix con la menor resistencia posible
Recomienda cuidados de la mujer gestante, nutrición y prevención de abortos.
Describe el parto natural, distocias leves y los primeros cuidados del recién nacido, corte del cordón umbilical, lactancia y fajado.
Considera normales o naturales las posiciones cefálicas y de pie. Cuando el feto adopta una posición anormal debe conseguirse la normal. Si sobresalen las manos o los pies, no se debe tirar de ellos, pues entonces aún se hacen más procidentes y pueden luxarse o arrancarse Es preferible reponerlos, procurando reconstituir la presentación natural.
No menciona la versión podálica ni maniobras para esta posición.
Refiere trastornos menstruales (amenorrea, menorragia), inflamación uterina y flujo vaginal.
Recomienda los baños de asiento para provocar la menstruación. También pueden servir los emenagogos y los cocimientos de ciertas substancias, incluso los supositorios pueden determinar la menstruación.
En las ulceraciones del útero dice “cuando la boca del útero se abre” se debe realizar dieta y los fomentos que se usen sean de carácter desecante y astringente.
En el libro III describe enfermedades de la mujer en los capítulos 60 a 76. Describe lo siguiente:
Llama “mola” al fibroma uterino, dice:
“La mola es también un tumor escirroso, que se forma unas veces en la boca y otras en el cuerpo de la matriz, que da al tacto una sensación pétrea y va acompañado de la retracción de las partes situadas por encima, con emaciación, palidez, pérdida de apetito, retención de las reglas y tumefacción de las mamas, de suerte que en ciertos casos despierta al principio sospechas de concepción.”
En las amenorreas dice:
“En casos de supresión de la regla, si ésta es debida a afección primaria de las partes internas, debemos primero dirigir nuestra atención en particular a la curación de la parte originalmente afecta y luego pensar en el útero. Cuando no exista parte alguna afecta, significa que el útero es el asiento primario de la dolencia y hemos de recurrir a la flebotomía, pero no antes del periodo regular de la menstruación, sino diez días después.”
Libro VI que trata de cirugía describe intervenciones ginecológicas en los capítulos 60 a 75. En su célebre libro quirúrgico, describe con detalle las intervenciones instrumentalizadas y quirúrgicas del aparato reproductor femenino.
Describe la embriotomía (extracción destructiva del feto en partos obstruidos con resultado de muerte fetal) y la versión podálica.
Relata Intervenciones como la extirpación de pólipos uterinos, extirpación de carúnculas y el tratamiento del prolapso uterino, abscesos del cérvix y suturas perineales
En el Libro VI, en capítulo 73. Está dedicado a la inspección del útero y las afecciones de la matriz, Pablo de Egina aconseja el uso del dioptra o especulo vaginal (dioptra gynekeia) para la exploración y tratamiento del cérvix. Expone de forma metódica el uso de la dioptra o espéculo vaginal. Su descripción destaca por la selección rigurosa del instrumento, la posición anatómica de la paciente y la técnica de dilatación mecánica mediante tornillo.
Pablo de Egina en este capítulo dice:
“El cirujano debe adecuar el tamaño del espéculo a la anatomía y edad de la paciente
Para facilitar la visualización del cuello uterino y del canal vaginal, la mujer debe estar sentada sobre una silla alta y se levanta sus muslos sujetándose las rodillas con sus propias manos. Debajo de los pies se colocaba un soporte para disminuir el esfuerzo. Las piernas deben mantenerse flexionados hacia el abdomen y las rodillas separadas. La pelvis debe estar elevada para permitir que la luz natural penetrase adecuadamente en la cavidad.
La introducción de la dioptra (espéculo) se realizará entre el cirujano y un ayudante. El cirujano lubrica la dioptra con aceite de oliva tibio e introduce las valvas cerradas en el conducto vaginal con extrema delicadeza. Una vez insertado, el operador sostiene firmemente el instrumento mientras el asistente gira el tornillo roscado (strophylos) situado en el mango. Al girar el mecanismo, las valvas o palas se separan mecánicamente, expandiendo las paredes vaginales sin deslizar el instrumento. Una vez dilatado el canal, el cirujano inspecciona directamente el cérvix y las paredes en busca de úlceras, pólipos, abscesos, fisuras o inflamaciones.”
La traducción realizada por Francis Adams de Londres sobre Pablo de Egina y Publicado en 1844 dice en la página 623 que Pablo de Egineta dice en su Libro VI
“El operador debe hacer el examen con un especulo (dioptra) proporcionado a la edad de la paciente. La persona que usa el especulo debe medir con una sonda la profundidad de la vagina de la mujer no sea que el priapiscus del especulo (dioptra) sea demasiado largo y suceda que se presione el útero. Si se determina que el tubo es más largo que la vagina de la mujer se deben colocar compresas dobladas sobre los labios para que se pueda colocar el especulo sobre ellos. El priapiscus debe introducirse mientras el tornillo está en la parte superior. El especulo debe ser sostenido por el operado. El tornillo debe ser girado por el asistente de modo que las palas del tubo al separarse la vagina puedan expandirse.”
El espéculo vaginal descrito por Pablo de Egina en el siglo VII d. C. (dioptra) y los espéculos metálicos hallados en los yacimientos de Pompeya y Herculano (siglo I d. C., conservados principalmente en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles) y otros espéculos similares encontrados en Atenas, Roma, Mérida (España) y Dión (Grecia), corresponden a la misma tradición instrumental del mundo grecorromano. A pesar de los seis siglos de diferencia entre la erupción del Vesubio (79 d. C.) y la época de Pablo de Egina (c. 642 d. C.), la comparación demuestra un diseño mecánico idéntico y plenamente estandarizado. Tanto las piezas arqueológicas de Pompeya como el texto de Pablo de Egina describen un espéculo de tres o cuatro valvas articuladas (trivalvo o tetra-valvo). El instrumento no se abría mediante presión manual como una pinza, sino mediante un eje roscado o husillo vertical que, al girarse, hacía abrir mecánicamente las palas expansoras de forma uniforme y progresiva. La descripción del procedimiento en el Epitomae medicae encaja perfectamente con el funcionamiento de los espéculos de Pompeya: el cirujano sostiene el instrumento alineado e introduce las valvas plegadas, mientras un ayudante gira la rosca para expandir el canal vaginal sin desviar el eje de inspección.
En el año 1993 en las excavaciones en Dion dirigidas por Dimitris Pandermalis se encontró un espéculo vaginal de bronce que es igual que los que se han encontrado en Pompeya, Mérida y Atenas. Es un espéculo vaginal trivalvo de bronce de 220 mms de longitud, similar a los descritos. El Espéculo vaginal romano de Dion se llama así por haber sido encontrado en la ciudad de Dion. Ciudad griega antigua de Macedonia Central en la unidad de Pieria (Norte de Grecia) a 86 Kms de Tesalónica. Tiene un yacimiento arqueológico de la antigüedad que data del siglo VI a.C. y un Museo Arqueológico. Las excavaciones desde hace dos décadas han sido dirigidas por el arqueólogo Dimitris Pandermalis. Este espéculo es similar al descrito en sus textos Pablo de Egina y probablemente se utilizar uno similar porque Dion está situada también en Grecia y en Atenas se ha encontrado otro espéculo similar.
Espéculo de Dion (Grecia)

En el año 1993 en las excavaciones en Dion dirigidas por Dimitris Pandermalis se encontró un espéculo vaginal de bronce que es igual que los que se han encontrado en Pompeya, Mérida y Atenas. Es un espéculo vaginal trivalvo de bronce de 220 mm de longitud.
Pablo de Egina también describe otros instrumentos como son: El trocar, la sonda, cánulas, un instrumento triturador para las hemorroides, el cauterio y el empleo “juicioso” de las ligaduras.
Describe el absceso de útero, dice: “el phimus se observa en torno a la boca del útero, a continuación de la ulceración, o de inflamación que termina en escirro”.
“A veces hay hinchazón en la región del pubis y una sensación como de fluctuación, cuando el absceso es grande en las partes más expuestas se descubre por medio del instrumento quirúrgico llamado dioptra o toque del dedo y siendo los dolores más violentos por la naturaleza nerviosa de la vagina.”
Descripción del texto donde Pablo de Egina describe como se tratan las intervenciones en el peritoneo y la pared abdominal.
“Se considera a continuación como deben tratarse las heridas del peritoneo. Si la herida es pequeña, de suerte que el intestino prolapsado y distendido por el aire no puede ser reintegrado a su lugar, será necesario evacuar el flato o agrandar la herida. La primera medida es la mejor con tal de que sea posible. Pero puede hacerse esto con mayores probabilidades eliminando la causa que mantiene la inflación de los intestinos. La causa es la congelación del aire circundante, y así la cura debe hacerse por calentamiento. Por ello deberá empaparse una esponja en agua caliente, y después de exprimida se aplicará como fomento al intestino. Entre tanto se pone a calentar vino agrio, pues produce más calor que el agua y comunica fuerza a los intestinos. Si después de haber recurrido a todo esto el intestino sigue inflado, hemos de seccionar tanto peritoneo como requiera el intestino prolapsado.
El instrumento recto llamado siringótomo, usado para operar las fístulas, es muy adecuado para esta incisión.
La mejor posición del paciente es la echada cuando la herida está en la parte baja; cuando esté en la parte derecha puede echarse sobre el lado izquierdo y viceversa; esto es común en las heridas grandes y en las pequeñas.
Pero en la reposición del intestino en su lugar cuando la herida es extensa, requiere un ayudante hábil, pues debe hacer presa de la herida internamente con sus manos y contraerla y comprimirla un poco a fin de exponer siempre una pequeña porción al que le cose; además, debe comprimir con moderación lo que está cosido hasta que todo lo esté.
A continuación debemos explicar el modo más conveniente de practicar la operación llamada gastrorrafia. Puesto que el abdomen debe estar unido al peritoneo, hemos de comenzar pasando una aguja a través de la piel desde fuera a dentro; pero cuando se ha atravesado la piel y todo el músculo recto, pasando por el peritoneo adyacente, debemos empujar la aguja desde dentro a través de la otra parte del peritoneo y así desde dentro y hacia fuera a través de esta parte del abdomen y, pasando por la porción adyacente del peritoneo, empezar de nuevo desde el lado opuesta de esta membrana, perforarla de dentro a fuera y al mismo tiempo todas las demás partes del abdomen; luego, empezando de nuevo des aquí, se cose con la membrana opuesta y después se transmite desde la piel vecina hacia fuera; esto se hace repetidamente hasta que toda la herida ha sido suturada.
El espacio que se requiere entre las suturas para mantener juntas las partes subyacentes tiene que ser muy pequeño, pero el intervalo entre los puntos que sujetan la piel no necesita ser tan pequeño. Esto mismo hay que observar con respecto a la consistencia del hilo, pues el que es demasiado fuerte rompe la piel blanda y el que es demasiado blando se rompe por sí mismo. De la misma forma, si pasa la aguja demasiado cerca de los labios de la herida ocasiona a menudo la rotura del resto, que es demasiado estrecho. Pero si pasa muy lejos gran parte de la piel queda sin unir.
Estas observaciones se aplican al tratamiento de todas las úlceras, pero deben observarse más especialmente en la gastrorrafia, y, como ya se ha dicho, debemos actuar formando una conjetura respecto a la adhesión del peritoneo con el abdomen, por la circunstancia de que el último, por ser membranoso, rara vez que se adhiere; o bien, como hacen algunos, reuniendo las partes que son de la misma clase, es decir, peritoneo con peritoneo y abdomen con abdomen, o también puede hacerse así: de la misma manera que antes, hemos de pasar una aguja desde el lado del abdomen más cercano a nosotros de fuera a dentro; luego, pasando ambos labios del peritoneo, hemos de girar otra vez la aguja de fuera a dentro a través de ellos y luego otra vez de dentro a fuera por la parte opuesta del abdomen. Este modo difiere del corriente y vulgar en que la aguja pasa a través de los cuatro labios de una sola vez y oculta exactamente el peritoneo dentro del abdomen.
A fin de que ninguna parte vital pueda afectarse por simpatía, hay que empapar en aceite moderadamente caliente un poco de lana blanda y envolver con ella todo el espacio comprendido entre las ingles y las axilas. También será mejor evacuar los intestinos con una enema de aceite caliente. Pero si el intestino ha sido herido hay que inyectar algo de vino austero tinto en estado tibio, en especial si se ha perforado completo.
En el Libro VII. Pablo de Egina describe el empleo de los pesarios, Pablo de Egina, dice en su obra:
“Los pesarios son de tres clases diferentes: unos emolientes, otros astringentes y algunos anastomativos, es decir, que abren la boca del útero.
Los pesarios emolientes que se usan en las inflamaciones y ulceraciones de la matriz, así como en las desviaciones, se preparan con cera toscana, esencia de alheña y de lirios, grasa de ganso y de aves de corral, manteca sin salar, resina quemda, medula ósea de cierva, fenogreco, etc.
Los pesarios anastomativos se usan en la amenorrea o contracción del útero. Estos se preparan con miel, artemisa, marrubio, jugo de zanahoria, regaliz, ruda, escamonea, etc.
Los pesarios astringentes se emplean para casos opuestos a aquellos en que se aplican los anastomativos; para reprimir la menstruación, para contraer el útero y para reponerlo cuando se ha prolapsado.
El pesario se hace de lana, como una mecha estrecha, se dobla, se empapa con el medicamento y se aplica al orificio del útero atado con un hilo largo, oesipo, miel, azafrán y esencia de rosas. E
El pesario de azafrán para inflamaciones, inversiones, dureza e hinchazones de la matriz está compuesto de cera blanca, medula ósea de ternero y de ciervo, grasa de ganso, masilla, oesipo, miel, azafrán y esencia de rosas. El azafrán se tritura con leche de mujer.
El pesario dorado, excelente emoliente, está hecho de azafrán, lana sin lavar (oesipo), medula ósea de ciervo, trementina, cera, grasa de ganso, las yemas de dieciséis huevos asados, esencia de lirios y de rosas.
El pesario libaniano, es emenagogo, se usa para las afecciones del útero y se hace de ungüento de nardo, cera toscana, ungüento de lirios, lardo fresco de cerdo, grasa de ganso, medula ósea de ciervo, ungüento de mejorana, sebo de toro, trementina y oesipo.
El pesario eneafármaco se compone de ungüento de rosas, ricino, trementina, cera, miel, grasa de ganso y de buey, medula ósea de ciervo y manteca, en partes iguales.
El pesario emoliente ticiano se hace con cera, resina de colofonia, sebo de toro y perfume amoníaco.
El pesario egipcio consta de miel, trementina, manteca, esencia de rosas o de lirios y azafrán, y cuando no hay inflamación y las partes son fétidas, cardenillo.
El pesario llamado genitura, para la concepción, está hecho de manteca, oesipo, medula ósea de ciervo, grasa de ganso y de aves domésticas, trementina, áloe, cera de toscana, esencia de rosas, mirra, casia, espinacardo y miel.
Los pesarios de los antiguos no se parecían en nada a los instrumentos de madera de boj y otros materiales sólidos empleados para prevenir el prolapso uterino. Los de los antiguos eran ungüentos o linimentos medicamentosos que por lo general se aplicaban a las partes naturales con lana, la mayoría de las veces con el fin de corregir el flujo menstrual
Un autor moderno describe los pesarios en los siguientes términos: Los pesarios se hacen en forma de dedo a base de medicamentos para la matriz contenidos en un largo saco de lino, bien encerado, o incorporados en miel, láudano, gálbano, cera y jugos. Tienen la forma de un supositorio pero son más largos y gruesos. Con frecuencia se recurría también a ellos con el malvado propósito de producir el aborto. Hipócrates, en su juramento, obliga al aprendiz de médico a no dar tales pesarios a las mujeres. Estos pesarios están constituidos por estimulantes fuertes, como cantáridas, elaterio y coloquíntida.
Los pesarios emenagogos se componían de ingredientes parecidos, pero más débiles por su mezcla con otros menos activos.
El término oesipo o oísypos (del que deriva el latín oesypum) designaba a la lana virgen recién esquilada de la oveja, concretamente la extraída de la zona del cuello y los muslos del animal, la cual no había sido sometida a ningún lavado o desengrasado. Esta lana conservaba intacta la suarda, una mezcla rica en ceras naturales, ésteres de ácidos grasos, colesterol y sales minerales secretadas por las glándulas sebáceas de la oveja. Para extraer la materia grasa pura (el oisypos extraído), Galeno y Oribasio describen el proceso de hervir la lana cruda en agua tibia, agitar la espuma grasa flotante y dejarla enfriar para decantar una pomada untuosa de color amarillento y olor característico.
La lana cruda o no lavada, llamada en los textos médicos clásicos oesipo (oísypos / oisypos, en griego) y su extracto graso —lo que hoy conocemos como lanolina— constituían uno de los excipientes y agentes terapéuticos más importantes para las preparaciones ginecológicas. Su uso no era puramente mecánico (sirviendo de soporte para los pesarios), sino profundamente farmacológico, gracias a sus propiedades emolientes, adherentes y reguladoras del calor corporal. A diferencia de los aceites vegetales líquidos (como el de oliva o sésamo), que se escurrían rápidamente fuera de la vagina por gravedad, la consistencia cerosa de la lanolina permitía adherirse firmemente a las paredes de la mucosa vaginal y al cérvix. El oísopos permitía absorber y retener los principios activos solubles (como el opio, la mirra, las resinas o la pulpa de malva), liberándolos de forma gradual durante horas dentro de la cavidad vaginal sin causar irritación súbita. El oísopos era una grasa que podía emulsionar grandes cantidades de agua e infusiones acuosas. Esto permitía a los preparadores incorporar decocciones herbales de plantas como el zumo de llantén o la decocción de manzanilla o miel dentro de una base grasa homogénea para los pesarios.
La cera de abejas (Kyros)actuaba como el principal agente de soporte estructural en los pesarios sólidos y semisólidos, permitiendo moldear mezclas grasas o resinosas. La cera funde a una temperatura cercana a los . Esto permitía confeccionar pesarios firmes a temperatura ambiente —fáciles de manipular e introducir por el canal vaginal— que se reblandecían y fundían gradualmente al contacto con el calor corporal del interior de la pelvis. Al formar una matriz lipídica estable combinada con grasas animales (médula de ciervo, grasa de ganso) o lana no lavada (oísypos), la cera impedía que los principios activos volátiles o líquidos se disolvieran de golpe. La disolución lenta aseguraba una acción tópica prolongada durante horas sobre el cérvix. La cera se clasificaba como un agente templado de primer grado, capaz de ablandar los tejidos duros (escirros) y formar una película protectora que aislaba la mucosa vaginal inflamada de la acidez o agresividad de ciertos minerales como el alumbre o las agallas de roble.
La miel (Meli era un vehículo hidrófilo y antiséptico servía para incorporar extractos vegetales acuosos, polvos minerales y resinas en una masa homogénea. La elevada viscosidad de la miel otorgaba una fuerte adherencia (adhesividad higroscópica) a las paredes de la mucosa vaginal, evitando que el pesario fuera expulsado prematuramente por los movimientos de la paciente o las secreciones uterinas. Debido a su alta osmolaridad y bajo contenido de agua, la miel actuaba como un potente conservante natural que evitaba la corrupción o putrefacción de las preparaciones herbales dentro de la cavidad vaginal. Se calentaba la cera a fuego lento junto con los aceites medicinales (de iris, nardo o manzanilla) o grasas animales hasta lograr su licuefacción. Se retiraba del fuego y se añadía la miel templada mezclada previamente con los principios activos en polvo (agallas, alumbre, eléboro o mirra), removiendo continuamente para evitar que los minerales decantaran al fondo. Una vez tibia la masa, o bien se impregnaba en un copo de lana virgen (oísypos) provisto de un hilo de lino para su posterior extracción, o bien se le daba forma manual de supositorio alargado para dejarlo solidificar antes de la aplicación.
Pablo de Egina
Pablo de Egina (en griego: Παύλος ο Αιγίνης o Paulos Aiginētēs) nació en la isla de Egina (Grecia) hacia el año 625 d. C. y falleció en Alejandría alrededor del 690 d. C. Desarrolló su actividad en el siglo VII, en un periodo convulso marcado por el declive de la civilización clásica y la transición hacia el mundo medieval. Considerado el último gran compilador de la medicina de la Antigüedad y una figura clave en la transición del saber clásico hacia el mundo islámico y medieval.
Se trasladó a Alejandría (Egipto) en el año 641, que aún conservaba su prestigiosa escuela médica. Allí estudió la tradición grecorromana y practicó tanto la medicina general como la cirugía y la obstetricia. Estudia textos de Hipócrates, Sorano de Éfeso, Galeno, Celso, Oribasio, Aecio de Amida y Alejandro de Tralles.
En el año 642 d. C., Alejandría fue tomada por los ejércitos árabes bajo el mando de Amr ibn al-As. A diferencia de otros sabios griegos que huyeron, Pablo permaneció en la ciudad ejercitando la medicina bajo el nuevo dominio omeya.
Estuvo en Egipto y en Asia Menor como médico y profesor ambulante. A veces se le llama Iatrosophistes y Periodeutes, palabra que significa “ el viajero”, o “el errante” o “el itinerante”, médico que viajaba de un lugar a otro en el ejercicio de su profesión. En textos traducidos al árabe muchas veces se le cita como “El Egineta”, por haber nacido en Egina
Escribió:
Epitomae medicae libri septem (Compendio médico en siete libros), también llamada “Libri Septem”, Epitome, Hypomnema o Memorandum o en algunos sitios también se denomina “De Re medica” de Pablo de Egina, una enciclopedia que resumía todo el saber médico grecorromano, basándose ampliamente en Galeno, Celso, Alejandro de Tralles, Oribasio y Aecio de Amida.
Según el análisis de la obra parece ser que existen mucha similitud en las descripciones de las enfermedades y en la larga lista de prescripciones que realiza a los textos de Aecio de Amida.
Esta obra fue traducida al árabe por Hunayn ibn Ishaq, influyendo profundamente en médicos como Albucasis, Avicena y Rhazes, los médicos más influyentes en el mundo islámico.
Sobre Ginecología y Obstetricia no tiene una obra especifica sino que dedicó parte de sus escritos a la atención del parto y patologías uterinas en los siguientes libros o capítulos:
En Libro I. En la parte final del primer libro, se centra en la ginecología clínica y la obstetricia médica no invasiva:
Recomienda cuidados de la mujer gestante, nutrición y prevención de abortos.
Describe el parto natural, distocias leves y los primeros cuidados del recién nacido (corte del cordón umbilical, lactancia y fajado).
Refiere trastornos menstruales (amenorrea, menorragia), inflamación uterina y flujo vaginal.
En el libro III describe enfermedades de la mujer en los capítulos 60 a 76.
Libro VI que trata de cirugía describe intervenciones ginecológicas en los capítulos 60 a 75. En su célebre libro quirúrgico, describe con detalle las intervenciones instrumentalizadas y quirúrgicas del aparato reproductor femenino:
Aconseja el uso del dioptra o especulo vaginal (dioptra gynekeia) para la exploración y tratamiento del cérvix.
Describe la embriotomía (extracción destructiva del feto en partos obstruidos con resultado de muerte fetal) y la versión podálica.
Relata Intervenciones como la extirpación de pólipos uterinos, extirpación de carúnculas y el tratamiento del prolapso uterino, abscesos del cérvix y suturas perineales
Tuvo un enorme prestigio entre los médicos musulmanes, quienes lo llamaron Al-Kawabini o Al-Kawabeli («el partero»), debido a sus estudios sobre ginecología y partos. Se le atribuyó a Pablo de Egina en el mundo islámico medieval por varias razones históricas y pedagógicas fundamentales: A diferencia de otros médicos grecorromanos que trataban la ginecología como un apéndice menor, Pablo dedicó secciones enteras de su obra (el Libro I para la vertiente médica y el Libro VI para la quirúrgica) a detallar el embarazo, el parto normal, el manejo de partos difíciles (distocias) y la atención al recién nacido.
En la Alejandría del siglo VII y posteriormente en el mundo árabe, los tratados de Pablo de Egina se convirtieron en el manual práctico de consulta por excelencia no solo para los cirujanos, sino para la formación de las matronas (kawabil, en plural).
Cuando los médicos árabes traducían y estudiaban su compendio a partir del siglo IX, su autoridad en materia de obstetricia era tan incuestionable que el epíteto Al-Kawabeli pasó a ser su nombre distintivo en los tratados de figuras como Rhazes, Avicena y Albucasis.
En la antigüedad tardía y la Edad Media, la atención al parto era una disciplina casi exclusivamente femenina, dominada por las matronas (kawābil, en plural; qābla, en singular). Sin embargo, el saber técnico y anatómico solía transmitirse de forma oral e empírica de generación en generación.
Hunayn ibn Ishaq (808 – 873 d. C.), Nació en Al-Hirah (actual Irak) en el seno de una familia cristiana nestoriana, conocido en Occidente por su nombre latinizado Johannitius, fue un célebre médico, filósofo y lingüista asirio cristiano. Es considerado el traductor más importante de la Edad Media y una figura central en la Edad de Oro del Islam, responsable de salvar, traducir y transmitir gran parte de la ciencia grecorromana al árabe.
Formado en medicina en Bagdad con el insigne doctor Yuhanna ibn Masawayh. Fue un políglota brillante con dominio fluido del árabe, siríaco, griego y persa. Los manuscritos conservados más antiguos de Pablo de Egina no son autóctonos de su época (siglo VII), sino copias bizantinas medievales en griego (siglos IX-XI) y traducciones árabes tempranas de la escuela de traducción de Bagdad.
Tradujo al árabe fue realizada en el siglo IX por Hunayn ibn Ishaq bajo el título Kunnāsh fi al-Ṭibb (كُنّاش في الطِّبّ), término de origen siríaco utilizado en la literatura médica árabe para referirse a una enciclopedia, manual o compendio médico. Cuando Hunayn ibn Ishaq tradujo el Epitome al árabe en el siglo IX, el texto de Pablo de Egina encontró un entorno social donde la presencia del médico varón en el aposento del parto estaba sumamente restringida por razones de pudor (ḥiyā’) y normas sociales. Doctores como Rhazes o Avicena no asistían partos rutinarios; en su lugar, instruían a las kawābil basándose en las doctrinas de Pablo de Egina. Si surgía una complicación grave, la matrona actuaba como las «manos» del médico tras la cortina o siguiendo las directrices del manual.
La vinculación del nombre de Pablo con el gremio de las matronas fue tan estrecha que en la literatura médica árabe (como el Kitab al-Hawi de Rhazes) sus pasajes ginecológicos se citaban directamente como «dijo Al-Kawābilī», es decir, «el maestro de las parteras».
Tras la traducción del Epitome al árabe por Hunayn ibn Ishaq (siglo IX), las secciones obstétricas de Pablo se extractaron en opúsculos y manuales prácticos conocidos genéricamente como «Libros para matronas» (Kitāb al-Kawābil).
Rhazes (Al-Razi) en su enciclopedia Al-Hawi adaptaron capítulos enteros de Pablo de Egina diseñados específicamente para guiar el trabajo de campo de las matronas en los nacimientos complejos. Rhazes no citaba de memoria, sino trabajando directamente con la traducción al árabe realizada por Hunayn ibn Ishaq del Epitome. Se refería a él habitualmente como Būlus (la arabización de Paulos / Pablo) o acompañándolo de su título honorífico Al-Kawābilī («el Partero» o «el maestro de las matronas»). Los extractos solían comenzar con la expresión Qāla Būlus («Dijo Pablo…»), a la que seguía la reproducción casi literal del pasaje del Epitome. Cuando citaba pasajes específicos de obstetricia, toxicología o cirugía, a menudo especificaba la fuente como Fī Kunnāshihi («En su Compendio / Kunnāsh»).
Rhazes utilizaba las prescripciones de Pablo de Egina como el estándar para describir la posición del feto en distocias, el manejo de la retención placentaria y los preparados farmacológicos (óvulos vaginales y supositorios). La autoridad de Pablo en esta sección era tal que Rhazes a menudo abría los capítulos ginecológicos transcribiendo sus pasajes antes que los de Galeno. Si la técnica manual o el fármaco propuesto por Pablo no funcionaba en la práctica hospitalaria de Rhazes en Bagdad o Rayy, este escribía al final del capítulo: «Dijo Pablo [método], pero en mi experiencia (Lī) ha resultado más eficaz [su propuesta alternativa]».
Albucasis (siglo X), en su Al-Tasrif cita repetidamente a Pablo de Egina.
Manuscritos griegos medievales (Biblioteca Nacional de Francia – París)
El primer manual impreso dedicado a las matronas que absorbió e internacionalizó la doctrina obstétrica de Pablo de Egina fue Der Rosengarten (El jardín de rosas para mujeres embarazadas y matronas), escrito por el médico alemán Eucharius Rösslin en 1513. Rösslin compiló la doctrina obstétrica clásica transmitida a través de las traducciones latinas y medievales. Los capítulos dedicados a las distocias, la tracción en partos difíciles y el manejo de fetos muertos se basan directamente en las enseñanzas del Libro I y VI de Pablo de Egina y en Sorano de Éfeso. Se tradujo a casi todas las lenguas europeas. En inglés se publicó bajo el título The Byrth of Mankynde (1540), convirtiéndose en el estándar de formación de matronas en el norte de Europa durante más de un siglo.
La obra completa original de Pablo de Egina fue publicada en griego en Venecia en el año 1528 por el impresor Aldino, que realiza otra edición posterior en 1553. También se editó en Basilea en 1538.
La obra de Pablo de Egina fue traducida al inglés por el médico escocés Francis Adamas como “The Seven Books of Paulus Aegineta” (Los siete libros de Pablo de Egina, 1844 – 1847.
Johan Ludvig Heiberg (1854–1928) El filólogo clásico danés fijó el texto definitivo de los siete libros de Pablo de Egina en la prestigiosa colección Corpus Medicorum Graecorum (CMG), publicada en dos volúmenes entre 1921 y 1924 en Leipzig y Berlín. Para lograrlo, aplicó el método científico de crítica textual (método de Lachmann), reconstruyendo la versión original en griego del siglo VII mediante la colación sistemática de los manuscritos medievales.
Johan Ludvig Heiberg

Heiberg examinó los códices conservados en las bibliotecas de París, la Vaticana, Venecia, Oxford y Florencia. En lugar de aceptar lecturas de ediciones renacentistas anteriores (como la Aldina de 1528 o la de Basilea de 1538), examinó directamente los pergaminos manuscritos para rastrear errores de copia pasados. Identificó las relaciones filiales entre los códices sobrevivientes. Clasificó las copias medievales en familias y demostró que el Parisinus graecus 2205 (Siglo X) representaba la rama más pura e independiente del texto, utilizándolo como el códice guía (codex optimus) para la mayor parte de la obra. Comparó las distintas familias manuscritas para detectar y eliminar estas adiciones espurias (delendo), aislando la redacción original del siglo VII de los agregados posteriores. En el margen inferior de su edición en griego, Heiberg documentó cada variante de lectura encontrada en los manuscritos analizados. De este modo, cualquier investigador moderno puede comprobar qué palabra exacta figuraba en el Parisinus 2205, en el Vaticanus 278 o en el Marcianus 269, y juzgar por qué decisión léxica optó el editor. Aunque se centró en la recensión griega, Heiberg tuvo en cuenta las citas de Pablo que aparecían en compiladores bizantinos posteriores (como Aecio de Amida u Oribasio) y las referencias del Kunnāsh árabe traducido por Hunayn ibn Ishaq, lo que le permitió resolver pasajes oscuros o dañados en la tradición manuscrita griega.
La edición crítica de Heiberg (Paulus Aegineta, CMG IX.1 y IX.2), publicada en dos volúmenes en la emblemática colección Corpus Medicorum Graecorum, entre 1921 y 1924 (Leipzig y Berlín por Teubner), constituye el texto definitivo e imprescindible de la filología médica grecorromana del siglo XX, sustituyó a todas las impresiones anteriores y continúa siendo, un siglo después, el texto griego de referencia internacional utilizado por filólogos, historiadores de la medicina y traductores modernos para estudiar la obra de Pablo de Egina.
edición crítica de Heiberg (Paulus Aegineta, CMG IX.1 y IX.2),


El proyecto del CMG fue concebido a principios del siglo XX por la Academia de las Ciencias de Berlín-Brandenburgo (con la colaboración de las academias de Copenhague y Leipzig) para publicar ediciones científicas rigurosas de la totalidad del corpus médico griego antiguo (Hipócrates, Galeno, Oribasio, Aecio de Amida, Pablo de Egina, entre otros). Dentro de esta magna empresa, encomendar los dos volúmenes de Pablo de Egina (volúmenes IX.1 y IX.2) a Heiberg garantizó la máxima calidad filológica posible.
La edición de Heiberg recoge íntegramente los siete libros del Epitomae medicae libri septem en su lengua original (griego bizantino), acompañados de su aparato crítico fundamental: El Volumen CMG IX.1 (1921): Contiene la introducción filológica (prolegomena), el conspectus de los manuscritos estudiados y los Libros I a IV del Epitome (centrados en la higiene, régimen, sintomatología general, afecciones por regiones anatómicas y dermatología/parasitosis). El Volumen CMG IX.2 (1924): Contiene los Libros V a VII, abarcando la toxicología (Libro V), el famosísimo y trascendental Libro VI de Cirugía (con las técnicas de litotomía, espéculo vaginal, herniotomía y embriotomía) y la farmacopea/materia médica (Libro VII). Incluye además los índices de autores, nombres y vocabulario técnico.
Heiberg demostró científicamente que el códice Parisinus graecus 2205 del siglo X conservado en la Biblioteca Nacional de Francia era la cima de la tradición manuscrita, utilizándolo como columna vertebral de su edición. Cada página presenta el texto griego en la parte superior y en el tercio inferior un riguroso registro de las variantes textuales (variantes lectiones), permitiendo al erudito ver las divergencias entre los códices de París, el Vaticano o Venecia.
Traducciones modernas a otras lenguas europeas
Las principales lenguas de la historiografía médica cuentan con versiones directly derivadas del texto crítico de 1921-1924:
Francés (Francia):Destaca la traducción del Libro VI realizada por Jean Berendes e investigaciones posteriores bajo el sello de la Association Guillaume Budé / Les Belles Lettres, que progresivamente revisan e integran textos médicos bizantinos apoyándose estrictamente en el Corpus Medicorum Graecorum.
Alemán (Alemania):el CMG fue una iniciativa académica germano-danesa, la literatura médica en alemán cuenta con un análisis exhaustivo de los siete libros. La labor de traductores como Jutta Kollesch y Diethard Nickel dentro de la propia estructura del CMG ha generado versiones comentadas y traducciones de secciones completas del texto griego de Heiberg.
Inglés (Reino Unido / EE. UU.):la traducción completa más famosa al inglés sigue siendo la obra del médico escocés Francis Adams (The Seven Books of Paulus Aegineta, 1844–1847.
Traducción al español de la obra de Pablo de Egina
La vía principal de penetración del Libro VI en la Península Ibérica fue la obra de Albucasis (Al-Zahrawi). Albucasis adoptó la práctica totalidad del catálogo quirúrgico de Pablo de Egina en su Al-Tasrif (siglo X), ilustrándolo y adaptándolo a la medicina andalusí.
Gerardo de Cremona tradujo este tratado al latín en la Escuela de Traductores de Toledo (siglo XII), la técnica quirúrgica de Pablo de Egina se convirtió en la espina dorsal de la cirugía práctica en los reinos hispánicos medievales y del primer Renacimiento.
La traducción al latín de la obra de Pablo de Egina por el humanista Janus Cornarius (Basilea, 1538) circuló ampliamente en las facultades de medicina y universidades de España.
Pablo de Egina
Pablo de Egina (en griego: Παύλος ο Αιγίνης o Paulos Aiginētēs) nació en la isla de Egina (Grecia) hacia el año 625 d. C. y falleció en Alejandría alrededor del 690 d. C. Desarrolló su actividad en el siglo VII, en un periodo convulso marcado por el declive de la civilización clásica y la transición hacia el mundo medieval. Considerado el último gran compilador de la medicina de la Antigüedad y una figura clave en la transición del saber clásico hacia el mundo islámico y medieval.
Grabado de Pablo de Egina

Se trasladó a Alejandría (Egipto) en el año 641, que aún conservaba su prestigiosa escuela médica. Allí estudió la tradición grecorromana y practicó tanto la medicina general como la cirugía y la obstetricia. Estudia textos de Hipócrates, Sorano de Éfeso, Galeno, Celso, Oribasio, Aecio de Amida y Alejandro de Tralles.
En el año 642 d. C., Alejandría fue tomada por los ejércitos árabes bajo el mando de Amr ibn al-As. A diferencia de otros sabios griegos que huyeron, Pablo permaneció en la ciudad ejercitando la medicina bajo el nuevo dominio omeya.
Estuvo en Egipto y en Asia Menor como médico y profesor ambulante. A veces se le llama Iatrosophistes y Periodeutes, palabra que significa “ el viajero”, o “el errante” o “el itinerante”, médico que viajaba de un lugar a otro en el ejercicio de su profesión. En textos traducidos al árabe muchas veces se le cita como “El Egineta”, por haber nacido en Egina
Escribió:
Epitomae medicae libri septem (Compendio médico en siete libros), también llamada “Libri Septem”, Epitome, Hypomnema o Memorandum o en algunos sitios también se denomina “De Re medica” de Pablo de Egina, una enciclopedia que resumía todo el saber médico grecorromano, basándose ampliamente en Galeno, Celso, Alejandro de Tralles, Oribasio y Aecio de Amida.
Según el análisis de la obra parece ser que existen mucha similitud en las descripciones de las enfermedades y en la larga lista de prescripciones que realiza a los textos de Aecio de Amida.
Esta obra fue traducida al árabe por Hunayn ibn Ishaq, influyendo profundamente en médicos como Albucasis, Avicena y Rhazes, los médicos más influyentes en el mundo islámico.
Sobre Ginecología y Obstetricia no tiene una obra especifica sino que dedicó parte de sus escritos a la atención del parto y patologías uterinas en los siguientes libros o capítulos:
En Libro I. En la parte final del primer libro, se centra en la ginecología clínica y la obstetricia médica no invasiva:
Recomienda cuidados de la mujer gestante, nutrición y prevención de abortos.
Describe el parto natural, distocias leves y los primeros cuidados del recién nacido (corte del cordón umbilical, lactancia y fajado).
Refiere trastornos menstruales (amenorrea, menorragia), inflamación uterina y flujo vaginal.
En el libro III describe enfermedades de la mujer en los capítulos 60 a 76.
Libro VI que trata de cirugía describe intervenciones ginecológicas en los capítulos 60 a 75. En su célebre libro quirúrgico, describe con detalle las intervenciones instrumentalizadas y quirúrgicas del aparato reproductor femenino:
Aconseja el uso del dioptra o especulo vaginal (dioptra gynekeia) para la exploración y tratamiento del cérvix.
Describe la embriotomía (extracción destructiva del feto en partos obstruidos con resultado de muerte fetal) y la versión podálica.
Relata Intervenciones como la extirpación de pólipos uterinos, extirpación de carúnculas y el tratamiento del prolapso uterino, abscesos del cérvix y suturas perineales
Tuvo un enorme prestigio entre los médicos musulmanes, quienes lo llamaron Al-Kawabini o Al-Kawabeli («el partero»), debido a sus estudios sobre ginecología y partos. Se le atribuyó a Pablo de Egina en el mundo islámico medieval por varias razones históricas y pedagógicas fundamentales: A diferencia de otros médicos grecorromanos que trataban la ginecología como un apéndice menor, Pablo dedicó secciones enteras de su obra (el Libro I para la vertiente médica y el Libro VI para la quirúrgica) a detallar el embarazo, el parto normal, el manejo de partos difíciles (distocias) y la atención al recién nacido.
En la Alejandría del siglo VII y posteriormente en el mundo árabe, los tratados de Pablo de Egina se convirtieron en el manual práctico de consulta por excelencia no solo para los cirujanos, sino para la formación de las matronas (kawabil, en plural).
Cuando los médicos árabes traducían y estudiaban su compendio a partir del siglo IX, su autoridad en materia de obstetricia era tan incuestionable que el epíteto Al-Kawabeli pasó a ser su nombre distintivo en los tratados de figuras como Rhazes, Avicena y Albucasis.
En la antigüedad tardía y la Edad Media, la atención al parto era una disciplina casi exclusivamente femenina, dominada por las matronas (kawābil, en plural; qābla, en singular). Sin embargo, el saber técnico y anatómico solía transmitirse de forma oral e empírica de generación en generación.
Hunayn ibn Ishaq (808 – 873 d. C.), Nació en Al-Hirah (actual Irak) en el seno de una familia cristiana nestoriana, conocido en Occidente por su nombre latinizado Johannitius, fue un célebre médico, filósofo y lingüista asirio cristiano. Es considerado el traductor más importante de la Edad Media y una figura central en la Edad de Oro del Islam, responsable de salvar, traducir y transmitir gran parte de la ciencia grecorromana al árabe.
Formado en medicina en Bagdad con el insigne doctor Yuhanna ibn Masawayh. Fue un políglota brillante con dominio fluido del árabe, siríaco, griego y persa. Los manuscritos conservados más antiguos de Pablo de Egina no son autóctonos de su época (siglo VII), sino copias bizantinas medievales en griego (siglos IX-XI) y traducciones árabes tempranas de la escuela de traducción de Bagdad.
Tradujo al árabe fue realizada en el siglo IX por Hunayn ibn Ishaq bajo el título Kunnāsh fi al-Ṭibb (كُنّاش في الطِّبّ), término de origen siríaco utilizado en la literatura médica árabe para referirse a una enciclopedia, manual o compendio médico. Cuando Hunayn ibn Ishaq tradujo el Epitome al árabe en el siglo IX, el texto de Pablo de Egina encontró un entorno social donde la presencia del médico varón en el aposento del parto estaba sumamente restringida por razones de pudor (ḥiyā’) y normas sociales. Doctores como Rhazes o Avicena no asistían partos rutinarios; en su lugar, instruían a las kawābil basándose en las doctrinas de Pablo de Egina. Si surgía una complicación grave, la matrona actuaba como las «manos» del médico tras la cortina o siguiendo las directrices del manual.
La vinculación del nombre de Pablo con el gremio de las matronas fue tan estrecha que en la literatura médica árabe (como el Kitab al-Hawi de Rhazes) sus pasajes ginecológicos se citaban directamente como «dijo Al-Kawābilī», es decir, «el maestro de las parteras».
Tras la traducción del Epitome al árabe por Hunayn ibn Ishaq (siglo IX), las secciones obstétricas de Pablo se extractaron en opúsculos y manuales prácticos conocidos genéricamente como «Libros para matronas» (Kitāb al-Kawābil).
Rhazes (Al-Razi) en su enciclopedia Al-Hawi adaptaron capítulos enteros de Pablo de Egina diseñados específicamente para guiar el trabajo de campo de las matronas en los nacimientos complejos. Rhazes no citaba de memoria, sino trabajando directamente con la traducción al árabe realizada por Hunayn ibn Ishaq del Epitome. Se refería a él habitualmente como Būlus (la arabización de Paulos / Pablo) o acompañándolo de su título honorífico Al-Kawābilī («el Partero» o «el maestro de las matronas»). Los extractos solían comenzar con la expresión Qāla Būlus («Dijo Pablo…»), a la que seguía la reproducción casi literal del pasaje del Epitome. Cuando citaba pasajes específicos de obstetricia, toxicología o cirugía, a menudo especificaba la fuente como Fī Kunnāshihi («En su Compendio / Kunnāsh»).
Rhazes utilizaba las prescripciones de Pablo de Egina como el estándar para describir la posición del feto en distocias, el manejo de la retención placentaria y los preparados farmacológicos (óvulos vaginales y supositorios). La autoridad de Pablo en esta sección era tal que Rhazes a menudo abría los capítulos ginecológicos transcribiendo sus pasajes antes que los de Galeno. Si la técnica manual o el fármaco propuesto por Pablo no funcionaba en la práctica hospitalaria de Rhazes en Bagdad o Rayy, este escribía al final del capítulo: «Dijo Pablo [método], pero en mi experiencia (Lī) ha resultado más eficaz [su propuesta alternativa]».
Albucasis (siglo X), en su Al-Tasrif cita repetidamente a Pablo de Egina.
Manuscritos griegos medievales (Biblioteca Nacional de Francia – París)
El primer manual impreso dedicado a las matronas que absorbió e internacionalizó la doctrina obstétrica de Pablo de Egina fue Der Rosengarten (El jardín de rosas para mujeres embarazadas y matronas), escrito por el médico alemán Eucharius Rösslin en 1513. Rösslin compiló la doctrina obstétrica clásica transmitida a través de las traducciones latinas y medievales. Los capítulos dedicados a las distocias, la tracción en partos difíciles y el manejo de fetos muertos se basan directamente en las enseñanzas del Libro I y VI de Pablo de Egina y en Sorano de Éfeso. Se tradujo a casi todas las lenguas europeas. En inglés se publicó bajo el título The Byrth of Mankynde (1540), convirtiéndose en el estándar de formación de matronas en el norte de Europa durante más de un siglo.
La obra completa original de Pablo de Egina fue publicada en griego en Venecia en el año 1528 por el impresor Aldino, que realiza otra edición posterior en 1553. También se editó en Basilea en 1538.
La obra de Pablo de Egina fue traducida al inglés por el médico escocés Francis Adamas como “The Seven Books of Paulus Aegineta” (Los siete libros de Pablo de Egina, 1844 – 1847.
Johan Ludvig Heiberg (1854–1928) El filólogo clásico danés fijó el texto definitivo de los siete libros de Pablo de Egina en la prestigiosa colección Corpus Medicorum Graecorum (CMG), publicada en dos volúmenes entre 1921 y 1924 en Leipzig y Berlín. Para lograrlo, aplicó el método científico de crítica textual (método de Lachmann), reconstruyendo la versión original en griego del siglo VII mediante la colación sistemática de los manuscritos medievales.
Johan Ludvig Heiberg

Heiberg examinó los códices conservados en las bibliotecas de París, la Vaticana, Venecia, Oxford y Florencia. En lugar de aceptar lecturas de ediciones renacentistas anteriores (como la Aldina de 1528 o la de Basilea de 1538), examinó directamente los pergaminos manuscritos para rastrear errores de copia pasados. Identificó las relaciones filiales entre los códices sobrevivientes. Clasificó las copias medievales en familias y demostró que el Parisinus graecus 2205 (Siglo X) representaba la rama más pura e independiente del texto, utilizándolo como el códice guía (codex optimus) para la mayor parte de la obra. Comparó las distintas familias manuscritas para detectar y eliminar estas adiciones espurias (delendo), aislando la redacción original del siglo VII de los agregados posteriores. En el margen inferior de su edición en griego, Heiberg documentó cada variante de lectura encontrada en los manuscritos analizados. De este modo, cualquier investigador moderno puede comprobar qué palabra exacta figuraba en el Parisinus 2205, en el Vaticanus 278 o en el Marcianus 269, y juzgar por qué decisión léxica optó el editor. Aunque se centró en la recensión griega, Heiberg tuvo en cuenta las citas de Pablo que aparecían en compiladores bizantinos posteriores (como Aecio de Amida u Oribasio) y las referencias del Kunnāsh árabe traducido por Hunayn ibn Ishaq, lo que le permitió resolver pasajes oscuros o dañados en la tradición manuscrita griega.
La edición crítica de Heiberg (Paulus Aegineta, CMG IX.1 y IX.2), publicada en dos volúmenes en la emblemática colección Corpus Medicorum Graecorum, entre 1921 y 1924 (Leipzig y Berlín por Teubner), constituye el texto definitivo e imprescindible de la filología médica grecorromana del siglo XX, sustituyó a todas las impresiones anteriores y continúa siendo, un siglo después, el texto griego de referencia internacional utilizado por filólogos, historiadores de la medicina y traductores modernos para estudiar la obra de Pablo de Egina.
Portadas de la edición crítica de Heiberg (Paulus Aegineta, CMG IX.1 y IX.2), publicada en dos volúmenes en la emblemática colección Corpus Medicorum Graecorum, entre 1921 y 1924 (Leipzig y Berlín


El proyecto del del Corpus Medicorum Graecorum (CMG), fue concebido a principios del siglo XX por la Academia de las Ciencias de Berlín-Brandenburgo (con la colaboración de las academias de Copenhague y Leipzig) para publicar ediciones científicas rigurosas de la totalidad del corpus médico griego antiguo (Hipócrates, Galeno, Oribasio, Aecio de Amida, Pablo de Egina, entre otros). Dentro de esta magna empresa, encomendar los dos volúmenes de Pablo de Egina (volúmenes IX.1 y IX.2) a Heiberg garantizó la máxima calidad filológica posible.
La edición de Heiberg recoge íntegramente los siete libros del Epitomae medicae libri septem en su lengua original (griego bizantino), acompañados de su aparato crítico fundamental: El Volumen CMG IX.1 (1921): Contiene la introducción filológica (prolegomena), el conspectus de los manuscritos estudiados y los Libros I a IV del Epitome (centrados en la higiene, régimen, sintomatología general, afecciones por regiones anatómicas y dermatología/parasitosis). El Volumen CMG IX.2 (1924): Contiene los Libros V a VII, abarcando la toxicología (Libro V), el famosísimo y trascendental Libro VI de Cirugía (con las técnicas de litotomía, espéculo vaginal, herniotomía y embriotomía) y la farmacopea/materia médica (Libro VII). Incluye además los índices de autores, nombres y vocabulario técnico.
Heiberg demostró científicamente que el códice Parisinus graecus 2205 del siglo X conservado en la Biblioteca Nacional de Francia era la cima de la tradición manuscrita, utilizándolo como columna vertebral de su edición. Cada página presenta el texto griego en la parte superior y en el tercio inferior un riguroso registro de las variantes textuales (variantes lectiones), permitiendo al erudito ver las divergencias entre los códices de París, el Vaticano o Venecia.
Traducciones modernas a otras lenguas europeas
Las principales lenguas de la historiografía médica cuentan con versiones directly derivadas del texto crítico de 1921-1924:
Francés (Francia):Destaca la traducción del Libro VI realizada por Jean Berendes e investigaciones posteriores bajo el sello de la Association Guillaume Budé / Les Belles Lettres, que progresivamente revisan e integran textos médicos bizantinos apoyándose estrictamente en el Corpus Medicorum Graecorum.
Alemán (Alemania):el CMG fue una iniciativa académica germano-danesa, la literatura médica en alemán cuenta con un análisis exhaustivo de los siete libros. La labor de traductores como Jutta Kollesch y Diethard Nickel dentro de la propia estructura del CMG ha generado versiones comentadas y traducciones de secciones completas del texto griego de Heiberg.
Inglés (Reino Unido / EE. UU.):la traducción completa más famosa al inglés sigue siendo la obra del médico escocés Francis Adams (The Seven Books of Paulus Aegineta, 1844–1847.
Traducción al español de la obra de Pablo de Egina
La vía principal de penetración del Libro VI en la Península Ibérica fue la obra de Albucasis (Al-Zahrawi). Albucasis adoptó la práctica totalidad del catálogo quirúrgico de Pablo de Egina en su Al-Tasrif (siglo X), ilustrándolo y adaptándolo a la medicina andalusí.
Gerardo de Cremona tradujo este tratado al latín en la Escuela de Traductores de Toledo (siglo XII), la técnica quirúrgica de Pablo de Egina se convirtió en la espina dorsal de la cirugía práctica en los reinos hispánicos medievales y del primer Renacimiento.
La traducción al latín de la obra de Pablo de Egina por el humanista Janus Cornarius (Basilea, 1538) circuló ampliamente en las facultades de medicina y universidades de
Natel
Natel, leche desecada en polvo. Comercializada en España en el año 1942

La Ginecología de Alejandro de Trales
Alejandro de Trales no redactó ningún tratado específico sobre las enfermedades de la mujer, a diferencia de predecesores o contemporáneos como Sorano de Éfeso (Gynaekeia) o Aecio de Amida, quien dedicó un libro entero de su enciclopedia a la ginecología y la obstetricia.
No obstante Alejandro de Trales en su obra «Therapeutika», (Tratado de Patología y Terapéutica). En latín “Alexandri Yatros Practica”, También se ha llamado los «12 libros de medicina» de Alejandro. En el libro XI de Therapeutika se ocupa de las enfermedades genitourinarias.
Portada de la obra de Alejandro de Trales. Edición en Basilea en el año 1533

Alejandro de Trales en el libro XI de su obra «Therapeutika», refiere como entendía la menstruación como una vía natural de purga del exceso de humores (sangre) en el cuerpo femenino. Interpretó la retención de la regla (amenorrea) como causa de sofocos, cefaleas, melancolía y dolor articular, prescribiendo emenagogos suaves (plantas para estimular el flujo) para restablecer el equilibrio humoral.
Trató inflamaciones uterinas, dolores tras el parto, el llamado «ahogamiento del útero» (concepto hipocrático-galénico de sofocación uterina vinculado a la histeria) y trastornos del aparato urinario/reproductor masculino y femenino en el Libro XI.
Abordó las inflamaciones mamarias (mastitis) y la acumulación o interrupción de la leche en las mujeres lactantes, utilizando emplastos molientes y calmantes.
El manuscrito de Metrodora contiene extractos directos o paráfrasis de pasajes de Alejandro de Trales adaptados específicamente a la medicina de la mujer.
Metrodora, (el nombre Metrodora procede del griego mētra (μήτρα, «útero» o «matriz») y dōron (δῶρον, «regalo»), traduciéndose literalmente como «el regalo del útero» o «el regalo de la madre».
Fue una médica griega que ejerció en el entorno mediterráneo o romano entre los siglos III y V d.C. Algunos autores dudan de si su existencia fue real otros sostienen que «Metrodora» no era el nombre propio de una mujer, sino originalmente el título de la obra o un seudónimo descriptivo utilizado por un manual sobre la mujer.
Metrodora se le atribuye la obra “Sobre las enfermedades de la mujer,”. Contiene 63 capítuos. Está conservado en el Codex Laurentianus Plut. 75.3), que se encuentra en la Biblioteca Médica Laurenziana de Florencia (Italia). Los análisis filológicos del Codex Laurentianus 75.3 demuestran que el texto es un compendio misceláneo recopilado a partir de fuentes hipocráticas y autores tardoantiguos. El manuscrito es una copia realizada entre finales del siglo X y el siglo XII d.C. en minúscula bizantina. Trata de enfermedades y cuidados de la mujer, no tiene referencias de obstetricia. Contiene extractos directos o paráfrasis de pasajes de Alejandro de Trales adaptados específicamente a la medicina de la mujer. Tiene fragmentos y fórmulas de diversos médicos antiguos, incluidos extensos extractos de los escritos de Alejandro de Trales.
Alejandro de Trales
Alejandro de Trales,(Ἀλέξανδρος ὁ Τραλλιανός en griego; latín: Alexander Trallianus, en latín)
Nació en Trales en Lidia (actual Aydın, Turquía) en el año 525 d. c. en el seno de una familia de reputados intelectuales. Muere en Roma en el año 605 d.C.
Su padre, Estéfano, era médico, y entre sus hermanos destacaron Antemio de Trales (coarquitecto de la basílica de Santa Sofía en Constantinopla), Dioscoro (médico), Metrodoro (gramático) y Olimpio (jurista).
Tras formarse en medicina —probablemente en Alejandría—, viajó por diversos territorios del Mediterráneo, Grecia, Italia, Hispania y la Galia. Se estableció finalmente en Roma, donde ejerció con gran prestigio durante sus últimos años hasta su muerte.
Médico de gran experiencia y fama. Ejerció la medicina y escribió su gran obra en la vejez y no es solo un compilador sino que tiene experiencia y la refleja en sus escritos afirmando cuestiones médicas originales suyas por su propia experiencia.
Era cristiano y en su obra en ciertos tratamientos médicos aconseja recitar alguna oración y así refiere:
En la fiebre intermitente recomienda: «Recoja hojas de oliva antes de la salida del sol, escriba en ella con tinta común κα ροι α y cuélguelo alrededor del cuello «.
Para exorcizar la gota, dice, » Te conjuro por el gran nombre Ἰαὼ Σαβαὼθ «(Iao Sabaoth), y un poco más adelante: «Te conjuro con los santos nombres Ἰαὼ, Σαβαὼθ, Ἀδοναὶ, Ἐλωί «(Iao, Sabaoth, Adonai, Eloi),
Alejandro de Trales escribió:
Therapeutika o (Tratado de Patología y Terapéutica) también su obra se ha titulado en latín “Alexandri Yatros Practica”,
Realiza descripciones detalladas de los helmintos intestinales y sus tratamiento
Clasificó los tipos de cefaleas y abordó afecciones como la melancolía, la frenitis y la epilepsia.
Dedicó parte de sus escritos a las patologías oculares.
Priorizó remedios suaves antes de recurrir a purgas drásticas. Introdujo el uso intensivo del ruibarbo y el cólchico para la gota. Junto con la farmacopea científica, incorporó amuletos, fórmulas mágicas y encantamientos populares para mitigar la ansiedad de los enfermos graves.
Los libros que comprende la obra “Therapeutika”, algunos se perdieron, pero Alejandro de Trales trata lo siguiente:
El aporte más célebre de Alejandro de Trales a la farmacología histórica se encuentra en el Libro XII, donde introduce el cólchico (Colchicum autumnale, conocido en la época como hermodactylos o «dedo de Hermes»). Aunque la planta ya se conocía en la Antigüedad (mencionada de pasada por Dioscórides), Alejandro de Trales fue el primer médico en prescribirla formalmente como un tratamiento específico y rápido para los ataques agudos de gota, diferenciando la podagra de otros dolores articulares generales. Comprendió que la planta tenía una acción purgante drástica sobre el humor que se asentaba en las articulaciones. Para reducir la severidad de sus efectos secundarios digestivos (diarrea intensa y vómitos), formulaba el hermodactylos en combinación con correctivos carminativos como el jengibre, el comino o el pimentero. El principio activo del cólchico, el alcaloide conocido hoy como colchicina, sigue siendo un fármaco de primera línea en la medicina moderna para el tratamiento de la artritis gotosa aguda, lo que convierte la prescripción de Alejandro de Trales en uno de los aciertos farmacológicos más duraderos de la historia médica.
Manuscritos conservados de la obra de Alejandro de Trales
Codex Parisinus graecus 2183, 2184 y 2185 (Bibliothèque nationale de France): Colección clave para la reconstrucción del texto original de la Therapeutika.
Codex Laurentianus plut. 74 (Biblioteca Medicea Laurenziana, Florencia): Contiene importantes fragmentos y tratados del autor integrados en antologías médicas bizantinas.
Codex Marcianus graecus 276 (Biblioteca Marciana, Venecia).
Manuscritos laticos que se traducen al latín de la obra de Alejandro de Tralles se les denomina “Practica Alexandri o Alexander Trallianus”
A diferencia de otros autores griegos que tardaron siglos en ser traducidos, la obra de Alejandro se tradujo al latín de manera muy precoz, posiblemente entre los siglos VI y VII en Rávena o Roma. Esta versión latina no fue una mera traducción literal, sino una adaptación compilatoria que incluyó adiciones de otros autores como Galeno, Filagrio y Filúmeno.
Manuscrito de Fleury ( Se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia en París.) Datado hacia el año 800 d.C., es el manuscrito en latín más antiguo conservado de la obra de Alejandro. Constituye un testimonio histórico excepcional de la recepción de la medicina bizantina en la Europa altomedieval.
Manuscrito de Cambridge, Gonville and Caius College, MS 400/729: Un célebre manuscrito del siglo XIII que contiene la Practica Alexandri. Muestra cómo el texto se dividió en latín en tres grandes secciones y cómo circuló intensamente por los scriptoria europeos.
A partir del siglo IX, en el marco del movimiento de traducción impulsado en Bagdad (la Bayt al-Hikma o Casa de la Sabiduría). La obra fue traducida al siriaco y posteriormente al árabe, atribuida en parte al círculo de Hunayn ibn Ishaq (Johannitius). Alejandro era conocido en el mundo islámico como Iskandar al-Tralli. Aunque gran parte de la traducción árabe completa se dispersó en breviarios, se conserva copiosamente citada en el Kitab al-Hawi (Continens) de Rhazes (Al-Razi), quien utilizaba las observaciones clínicas de Alejandro como estándar contrastivo.
Las primeras ediciones impresas (incunables y ediciones quinientistas) de las obras del médico bizantino Alejandro de Tralles (Alexander Trallianus, siglo VI) circularon tempranamente en latín antes de la publicación de su texto original en griego.
Primeras ediciones latinas (Incunables y s. XVI)
Practica Alexandri yatros seustis cum expositione gressi. Lyon (1504):
Primera edición impresa en latín de su compendio médico principal (Therapeutica). Fue editada por François Fradin e incluyó glosas y comentarios medievales.
Practica Alexandri medica. Venecia (1508, 1517):
Reediciones en los talleres venecianos de Giunta y Locatellus, muy difundidas entre las facultades de medicina renacentistas.
De podagra (Sobre la gota): Impreso de forma independiente en varias colecciones médicas en Estrasburgo y Venecia durante la década de 1530.
De re medica libri XII. Basilea (1533). Traducción latina más rigurosa y depurada, realizada por el humanista Alban Thorer (Albanus Torinus) y publicada por el impresor Andreas Cratander.
Βιβλία ἰατρικά o Therapeutica y De febribus. Paris (1548). Primera edición en griego (Editio Princeps). Editada por el humanista e impresor Robert Estienne (Robertus Stephanus). Es la primera vez que la obra se imprimió en su lengua original (griego bizantino), fijando el texto de los 12 libros de la Therapeutica y sus tratados sobre las fiebres (De febribus).
De Lumbricis en Venecia en 1570. (Sobre los parásitos intestinales): Traducido al latín por Hieronymus Mercurialis)
Alejandro de Tales para afecciones uterinas crónicas, partos difíciles o dolores pélvicos que causaban angustia a la mujer, Alejandro recomendaba el uso de amuletos, palabras mágicas, piedras curativas o remedios tradicionales recogidos del saber popular femenino (empirica). Aunque como médico culto prefería la farmacopea, justificaba estas prácticas argumentando que proporcionaban alivio psicológico y calma física a las pacientes graves o aprehensivas. Evitaba procedimientos o purgas drásticas en mujeres debilitadas por partos recientes o menorragias severas, decantándose por dietas tonificantes, baños calientes y cataplasmas locales.
Alejandro de Trales
Alejandro de Trales o Tralles. (Ἀλέξανδρος ὁ Τραλλιανός en griego. Alexander Trallianus, en latín)
Nació en Trales en Lidia (actual Aydın, Turquía) en el año 525 d. c. en el seno de una familia de reputados intelectuales. Muere en Roma en el año 605 d.C.
Su padre, Estéfano, era médico, y entre sus hermanos destacaron Antemio de Trales (coarquitecto de la basílica de Santa Sofía en Constantinopla), Dioscoro (médico), Metrodoro (gramático) y Olimpio (jurista).
Tras formarse en medicina —probablemente en Alejandría—, viajó por diversos territorios del Mediterráneo, Grecia, Italia, Hispania y la Galia. Se estableció finalmente en Roma, donde ejerció con gran prestigio durante sus últimos años hasta su muerte.
Médico de gran experiencia y fama. Ejerció la medicina y escribió su gran obra en la vejez y no es solo un compilador sino que tiene experiencia y la refleja en sus escritos afirmando cuestiones médicas originales suyas por su propia experiencia.
Era cristiano y en su obra en ciertos tratamientos médicos aconseja recitar alguna oración y así refiere:
En la fiebre intermitente recomienda: «Recoja hojas de oliva antes de la salida del sol, escriba en ella con tinta común κα ροι α y cuélguelo alrededor del cuello «.
Para exorcizar la gota, dice, » Te conjuro por el gran nombre Ἰαὼ Σαβαὼθ «(Iao Sabaoth), y un poco más adelante: «Te conjuro con los santos nombres Ἰαὼ, Σαβαὼθ, Ἀδοναὶ, Ἐλωί «(Iao, Sabaoth, Adonai, Eloi),
Alejandro de Trales escribió:
Therapeutika o (Tratado de Patología y Terapéutica) también su obra se ha titulado en latín “Alexandri Yatros Practica”,
Realiza descripciones detalladas de los helmintos intestinales y sus tratamiento
Clasificó los tipos de cefaleas y abordó afecciones como la melancolía, la frenitis y la epilepsia.
Dedicó parte de sus escritos a las patologías oculares.
Priorizó remedios suaves antes de recurrir a purgas drásticas. Introdujo el uso intensivo del ruibarbo y el cólchico para la gota. Junto con la farmacopea científica, incorporó amuletos, fórmulas mágicas y encantamientos populares para mitigar la ansiedad de los enfermos graves.
Los libros que comprende la obra “Therapeutika”, algunos se perdieron, pero Alejandro de Trales trata lo siguiente:
El aporte más célebre de Alejandro de Trales a la farmacología histórica se encuentra en el Libro XII, donde introduce el cólchico (Colchicum autumnale, conocido en la época como hermodactylos o «dedo de Hermes»). Aunque la planta ya se conocía en la Antigüedad (mencionada de pasada por Dioscórides), Alejandro de Trales fue el primer médico en prescribirla formalmente como un tratamiento específico y rápido para los ataques agudos de gota, diferenciando la podagra de otros dolores articulares generales. Comprendió que la planta tenía una acción purgante drástica sobre el humor que se asentaba en las articulaciones. Para reducir la severidad de sus efectos secundarios digestivos (diarrea intensa y vómitos), formulaba el hermodactylos en combinación con correctivos carminativos como el jengibre, el comino o el pimentero. El principio activo del cólchico, el alcaloide conocido hoy como colchicina, sigue siendo un fármaco de primera línea en la medicina moderna para el tratamiento de la artritis gotosa aguda, lo que convierte la prescripción de Alejandro de Trales en uno de los aciertos farmacológicos más duraderos de la historia médica.
Manuscritos conservados de la obra de Alejandro de Trales
Codex Parisinus graecus 2183, 2184 y 2185 (Bibliothèque nationale de France): Colección clave para la reconstrucción del texto original de la Therapeutika.
Codex Laurentianus plut. 74 (Biblioteca Medicea Laurenziana, Florencia): Contiene importantes fragmentos y tratados del autor integrados en antologías médicas bizantinas.
Codex Marcianus graecus 276 (Biblioteca Marciana, Venecia).
Manuscritos laticos que se traducen al latín de la obra de Alejandro de Tralles se les denomina “Practica Alexandri o Alexander Trallianus”
A diferencia de otros autores griegos que tardaron siglos en ser traducidos, la obra de Alejandro se tradujo al latín de manera muy precoz, posiblemente entre los siglos VI y VII en Rávena o Roma. Esta versión latina no fue una mera traducción literal, sino una adaptación compilatoria que incluyó adiciones de otros autores como Galeno, Filagrio y Filúmeno.
Manuscrito de Fleury ( Se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia en París.) Datado hacia el año 800 d.C., es el manuscrito en latín más antiguo conservado de la obra de Alejandro. Constituye un testimonio histórico excepcional de la recepción de la medicina bizantina en la Europa altomedieval.
Manuscrito de Cambridge, Gonville and Caius College, MS 400/729: Un célebre manuscrito del siglo XIII que contiene la Practica Alexandri. Muestra cómo el texto se dividió en latín en tres grandes secciones y cómo circuló intensamente por los scriptoria europeos.
A partir del siglo IX, en el marco del movimiento de traducción impulsado en Bagdad (la Bayt al-Hikma o Casa de la Sabiduría). La obra fue traducida al siriaco y posteriormente al árabe, atribuida en parte al círculo de Hunayn ibn Ishaq (Johannitius). Alejandro era conocido en el mundo islámico como Iskandar al-Tralli. Aunque gran parte de la traducción árabe completa se dispersó en breviarios, se conserva copiosamente citada en el Kitab al-Hawi (Continens) de Rhazes (Al-Razi), quien utilizaba las observaciones clínicas de Alejandro como estándar contrastivo.
Las primeras ediciones impresas (incunables y ediciones quinientistas) de las obras del médico bizantino Alejandro de Tralles (Alexander Trallianus, siglo VI) circularon tempranamente en latín antes de la publicación de su texto original en griego.
Primeras ediciones latinas (Incunables y s. XVI)
Practica Alexandri yatros seustis cum expositione gressi. Lyon (1504).
Portada de la obra de Alejandro de Trales. Lyon. Año 1504

Primera edición impresa en latín de su compendio médico principal (Therapeutica). Fue editada por François Fradin e incluyó glosas y comentarios medievales.
Practica Alexandri medica. Venecia (1508, 1517):
Reediciones en los talleres venecianos de Giunta y Locatellus, muy difundidas entre las facultades de medicina renacentistas.
De podagra (Sobre la gota): Impreso de forma independiente en varias colecciones médicas en Estrasburgo y Venecia durante la década de 1530.
De re medica libri XII. Basilea (1533). Traducción latina más rigurosa y depurada, realizada por el humanista Alban Thorer (Albanus Torinus) y publicada por el impresor Andreas Cratander.
Βιβλία ἰατρικά o Therapeutica y De febribus. Paris (1548). Primera edición en griego (Editio Princeps). Editada por el humanista e impresor Robert Estienne (Robertus Stephanus). Es la primera vez que la obra se imprimió en su lengua original (griego bizantino), fijando el texto de los 12 libros de la Therapeutica y sus tratados sobre las fiebres (De febribus).
De Lumbricis en Venecia en 1570. (Sobre los parásitos intestinales): Traducido al latín por Hieronymus Mercurialis)
Glefina
Publicidad del medicamento Glefina comercializado en España en el año 1942

La Ginecología de Aecio de Amida
La Ginecología de Aecio de Amida está contenida en el Libro XVI su obra Libri Medicinales o Tetrabiblon)
Comprende un conjunto estructurado en 114 capítulos donde Aecio sintetizó de manera sistemática los saberes ginecológicos de autores clásicos como Sorano de Éfeso, Galeno, Philoumenos, Rufo de Éfeso, Leónidas y Antilo, añadiendo sus propias observaciones y remedios contemporáneos bizantinos.
Portada de la obra de Aecio de Amida. Edición en Basilea del año 1535

El libro XVI de Aecio de Amida contiene 114 capítulos dedicados a la Ginecología que tratan de: Higiene de la Mujer. Enfermedades Ginecológicas. Embarazo, parto y Enfermedades de la mama.
Describe la matriz (hystera o metra), el cuello uterino (bythos), la vagina (kolpos) y las partes externas.
Describe también unas estructuras anatómicas por donde transcurre la semilla del ovario que posteriormente se denominaron las Trompas de Falopio.
Aecio dice:
“Durante el coito el útero atrae la semilla del ovario a través de los lomos retorcidos”
“El semen está ya preparado a los catorce años “
“Cuando la concepción es peligrosa para la mujer, para evitar la concepción puede untarse la boca de la matriz con diversas substancias, como miel u opobálsamos.”
“Las menorragias y las amenorreas son producida por los desequilibrios de los humores y por los cambios de temperatura.
“La menstruación comienza a los catorce años”
“Las estériles y las embarazadas, las cantantes y las danzarinas no menstrúan, en estas el ejercicio consume la sangre y las mujeres flacas y las gordas raramente conciben, si las obesas conciben, su descendencia es enfermen, y por regla general pierden poca sangre, ya que las obesas tienen poca sangre en sus venas, pues la consumen para formar grasa.”
“Los abortos debe evitarse en los meses segundo y cuarto, siendo únicamente el tercero el propio para ellos. Si sucede la paciente debe ayunar, tomar baños de asiento, aplicarse taponamientos empapados en vino y sangrarse, si es necesario, se emplearán pesarios de lirio, gálbano y trementina. Como dice Aspasia para la prevención de los abortos es necesario que la paciente evite los ejercicios violentos, las caídas, los alimentos indigestos y el estreñimiento. Aspasia recomienda los laxantes como el ruibarbo, la lechuga, la romaza y las malvas”.
“Para provocar el aborto se debe realizar al décimotercio día después de la falta de la menstruación. La paciente debe ser zarandeada por varias personas o levantar cargas pesadas, darse duchas de hierbas fuertes, tomar baños de asiento calientes y beber una infusión hecha de raíces de ruda, artemisia, bilis de buey, elaterio, ajenjo y raíces de violeta. Tiene que aplicarse cataplasmas en el abdomen. Al cuarto mes el fruto de la concepción ha perecido y se produce el aborto, tras el cual hay que sangrar abundantemente a la mujer. “
“La exploración vaginal debe realizarse con dos dedos de la mano izquierda, en tanto que la mano derecha palpa la parte inferior del abdomen, para la retroversión uterina la comadrona debe introducir el dedo en el recto y lleve el útero a su sitio”
“En los partos difíciles y cuando el introito es estrecho Aspasia dice que el tratamiento consiste en la aplicación a la vulva de lociones calientes de aceite de oliva, malvas, semilla de lino, grasa de un nido de golondrinas y hierbas. Si la placenta esta adherida, la paciente debe cerrar la boca y las fosas nasales y expulsarla.
“Las hemorragias después del parto o aborto, o ser producidas por una erosión del cuello, pueden ser tratadas con pesarios vaginales con medicamentos astringentes y aplicación de ventosas. En casos muy graves se trata con vendajes en torno a las axilas e ingles“
“Las ulceraciones del cuello de la matriz se pueden observar con la “dioptra” (espéculo vaginal) como dice Arquígenes Es necesario insertar las hojas de modo que el tornillo (del especulo) mire hacia arriba y es igualmente necesario que el cirujano sostenga la dioptra mientras el asistente gira el dornillo de modo que las paredes de la vagina se separen con como las hojas del instrumento por separado, después de lo cual el absceso debe palparse ligera y suavemente… “Puede verse la verruga en la vagina, roja y sanguinolenta. Se diagnostica por inspección a veces sin medios artificiales y a veces con el uso de la dioptra”
“La parametritis que las denomina “αποστήματα μήτρας o De uteri abscessu” afirma que son inflamaciones de la matriz pueden ser agudas y crónicas y producen signos de fiebre, dolor pélvico localizado y secreciones vaginales. Primero se produce la inflamación y mas tarde se produce el absceso en el útero. De ahí que al principio haya solo signos de inflamación, pero a medida que se va desarrollando el absceso el dolor aumenta, con fiebres y escalofríos. Si la orina empieza a mostrar pus, el absceso se ha abierto en la vejiga y se le debe dar a la paciente leche y semillas de calabaza, baños de asiento y otras medicaciones. Si el pus invade la vagina deben usarse diversas irrigaciones, pero si se abre en el recto hay que inyectar directamente en él un cocimiento hecho con corteza de granada. Pero si el absceso se abre en la cavidad uterina, el dolor disminuye y el orificio del útero se reblandece. Entonces hay que dirigir al pus para que alcance la superficie, y cuando la piel se ha adelgazado lo suficiente se practica una abertura con una sonda en la parte mas prominente de la tumefacción, parte por la cual puede esperarse obtener la evacuación mas perfecta. Si la tumefacción es debida a un derrame de sangre, en lugar de la sonda aguda o del escalpelo debemos aplicar directamente el cauterio al vértice de la tumefacción y por este medio evacuar el pus. Sorano dice que cuando todo el utero era pútrido extirpa el útero y la mujer ha seguido viviendo.”
“En el absceso que está situado alrededor de la boca de la matriz, no debemos apresurarnos a recurrir a la incisión, sino esperar que la afección haya madurado y la inflamación haya alcanzado su mayor grado y estén adelgazadas la s parques que se hallan sobre el pus. Se coloca a la mujer en decúbito supino con las piernas flexionadas sobre el abdomen y los muslos separados uno de oro. Los brazos se hacen pasar por debajo de las piernas y se fijan con ligaduras adecuadas que pasen por su cuello. Colocada la paciente frente a una luz clara, el operador se sienta a su derecha y hace un examen con una “dioptra” proporcionada a la edad de la mujer. La profundidad de la vagina debe medirse con una sonda, no sea que el tallo de la dioptra sea demasiado largo y comprima el útero. Si se encuentra que la dioptra es más larga que la vagina, deben colocarse compresas plegadas en los labios o lados del pudendo de modo que la dioptra pueda apoyarse firmemente en ellas. Entonces se introduce, estando el tornillo en la parte superior; y la dioptra debe sostenerla el cirujano, pero el tornillo lo hará girar el ayudante, para que al separarse las valvas de la dioptra la vagina pueda distenderse. Si al quedar al descubierto, el absceso se encuentra blando, se divide su vértice con el escalpelo o con la sonda aguda, y después de evacuado el pus se coloca en la incisión unas muchas muy blandas empapadas en esencia de rosas, o mas bien lejos de la abertura en la vagina de la paciente, a fin de no producir compresión. “
“En las estenosis y rigidez del cuello de la matriz, requiere tratamiento, ya que la mujer puede hacerse estéril o experimentar dificultades en el parto. Se deberá dilatar el cuello con baños calientes y pesario, y luego con trozos de esponja seca de diferentes tamaños, con hilos atados a los mismos para tirar de ellos y dilatar el cuello.
“Las ulceraciones según Arquígenes dice que son a menudo debidas a flujo corrosivo, a lesiones consecutivas debidas al empleo de drogas acres, a la abertura de un absceso, a la distocia que requiere la extracción forzada de la cabeza y a otras corrupciones semejantes.”
“Los prolapsos del útero como dice Aspasia son debidas a que las venas procedentes del hígado se hallan tan llenas que el peso de los intestinos y el flato desplaza al útero de su situación normal, se recomienda el taponamiento de alquitrán, betún o aceite caliente y reponer el utero con los dedos.”
“En los cálculos de la vejiga urinaria femenina no son frecuentes porque la vía de la orina de la mujer es amplia y recta. Pero si existe calculo se introduce en la vagina dos dedos de la mano izquierda, la derecha comprime la vejiga a través del abdomen y empuja el cálculo, al que hace pasar a través del esfínter del cuello de la vejiga, y así luego puede incidir sobre el cálculo palpable inmediatamente por encía de los labios y extraerlo con pinzas.
“El karkino de la mama puede estar ulcerado o no, pero en todos los casos la masa mamaria es desigual y resistente a la presión, pues posee raíces extensas y va acompañado de venas varicosas, variando su color gris ceniza al rojo, púrpura y has negro. El dolor es difuso y penetrante. Hay con frecuencias tumefacción e inflamación simpáticas de la axila, que se extienden incluso a la clavícula y omóplato. Las cabezas de amapola alivian el dolor. En los casos operables se utilizará el cauterio que mata la enfermedad y detiene así mismo la hemorragia. Leonidas y Antilo realizan la extirpación de la mama en los casos más leves. “
“La ninfa (clítoris) es un cuerpo muscular o dermoide situado por encima de las comisuras de los labios y exactamente donde está el meato urinario. En algunos casos es tan grande que ofrece una deformidad vergonzosa y al ser irritado por el contacto de las ropas de la mujer se excita para el amor. La costumbre egipcia es amputarlo antes de que crezca, especialmente en la época en que la mujer es núbil. La operación se practica así: Se sienta a la niña con la espalada apoyada en una silla, y el ayudante, un adulto fuerte sentado junto a ella, coloca sus brazos bajo la región poplítea de la paciente para dominar sus piernas y el resto de su cuerpo. Entonces el cirujano, en pie frente al ayudante, hace presa en el clítoris con unas pinzas grandes y tira de él sosteniendo las pinzas con la mano izquierda, mientras que con la derecha secciona el órgano cerca de los dientes de la pinza. Es necesario señalar bien la longitud del órgano que pretendemos extirpara fin de no arrancar el clítoris por sus mismas raíces, sino quitar solamente la parte superflua. Para ello debe resecarse junto a los dientes de la pinza, pues el órgano que operamos tiene una consistencia parecida a la de la piel y puede estirarse mucho hacia fuera, y a menos que se observe muy cuidadosamente este punto es muy fácil realizar la sección mas allá de los límites convenientes, a lo que sigue una retracción de la parte, que los griegos han denominado “ροές o rhoeas”.
Aecio de Amida
Aecio de Amida (en latín Aëtius Amidenus)
Nació en el año 502 d. C., en Amida (actual Diyarbakır, Turquía), en la región de Mesopotamia. Muere en Alejandria en el año 575 d.C.
Fue un destacado médico griego bizantino y uno de los principales compiladores de la medicina de la Antigüedad Tardía. Se formó en la célebre escuela médica de Alejandría, el centro de conocimiento más importante de la época.
Durante su estancia o viajes por esta región, también visitó zonas cercanas como las minas de cobre de Soli en Chipre, Jericó y el Mar Muerto.
Ejerció la medicina en Constantinopla. Fue médico del emperador Justiniano I. En los manuscritos históricos de Focio se le atribuye en Constantinopla el título oficial de komēs opsikiou (en latín, comes obsequii), que lo acreditaba como jefe o alto oficial del séquito y la guardia del emperador.
Se le considera uno de los primeros médicos griegos de fe cristiana de los que se tiene registro formal. Su actividad se sitúa entre finales del siglo V y principios del VI, dado que menciona en sus obras al patriarca Cirilo de Alejandría (fallecido en 444) y a Alejandro de Trales, quien lo citó a mediados del siglo VI.
Escribió:
Libri Medicinales (Tetrabiblon): es una especie de enciclopedia de la medicina de su época. Es un tratado en 16 libros (dividido posteriormente en cuatro partes o tetrabiblos) que recopila de manera sistemática el saber médico clásico de autores como Galeno, Sorano de Éfeso, Oribasio, Dioscórides y Antilo, conservando fragmentos de obras antiguas hoy perdidas.
El Libro XVI está dedicado íntegramente a las enfermedades de la mujer, la concepción, el parto y los remedios ginecológicos, constituyendo una de las fuentes antiguas más completas sobre el tema.
Detalló con precisión patologías oculares (Libro VII) y técnicas quirúrgicas como el tratamiento de los aneurismas y la extracción de cuerpos extraños
A la par de remedios farmacológicos rigurosos, incorporó fórmulas y amuletos populares o cristianos (como plegarias para atragantamientos), reflejo de las costumbres mixtas de la medicina bizantina temprana.
La obra de Aecio de Amida es fundamentalmente una enciclopedia sintética de la medicina greco-romana. Su valor radica no solo en el ordenamiento de los conocimientos de su época, sino en que actuó como un filtro conservador que rescató pasajes enteros de tratados antiguos hoy desaparecidos.
Principales Autores Clásicos y su Impacto
Solía encabezar o cerrar los capítulos citando textualmente el nombre del autor original del que extraía la doctrina (ej. «De las enseñanzas de Sorano», «Según Galeno»). Depuró las discusiones teóricas o filosóficas prolongadas de Galeno, centrándose en el diagnóstico clínico, la sintomatología y la formulación farmacológica directa. Aunque respetó la tradición clásica, integró por primera vez fármacos y remedios exóticos procedentes de Oriente (como el alcanfor o el clavo) que empezaban a llegar a la Constantinopla bizantina.
Aecio como era un médico cristiano en algunos aspectos de su obra introduce algunas oraciones invocando a Dios y en algunas partes de su obra dice que cuando se prepare un emplasto debe repetirse varias veces la siguiente oración: “El Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob den virtud a este medicamento”. Para extraer un trozo de hueso de la garganta recomendaba gritar en alta voz la siguiente oración: “Como Jesucristo levantó a Lázaro de la tumba, y Jonás salió de la ballena, así Blas, el mártir y servidor de Dios, manda: Hueso sal fuera y veta abajo”
La transmisión de la obra de Aecio de Amida (Libri Medicinales (16 libros) se esctruturaron habitualmente en 4 libros o Tetrabiblon) está escrita en griego antiguo, transmitida a través de importantes manuscritos bizantinos y traducciones posteriores al latín. Los Libri Medicinales (16 libros) se estructuraron habitualmente en cuatro tetrabiblos (grupos de cuatro libros).
Principales Manuscritos:
Biblioteca Apostólica Vaticana: Conserva algunos de los testimonios más valiosos del texto griego, como el Vaticanus Graecus 288 (contiene los Libros I-VIII) y otros códices vaticanos que preservan los tratados dedicados a la oftamología y la ginecología.
Biblioteca Médicis Laurenciana (Florencia): Posee varios manuscritos clave (Codex Laurentianus 75.11 y 75.19), redactados en los siglos XII y XIII, esenciales para la fijación del texto de los Libros IX al XVI.
Biblioteca Nacional de Francia (París): Conserva varios códices grecolatinos (como el Parisinus Graecus 2185 y 2188), fundamentales para el estudio del texto griego original.
Primeras Ediciones Impresas en Griego (Editio Princeps)
A diferencia de otros médicos de la Antigüedad, la edición en su lengua original (griego) se publicó de forma incompleta en el siglo XVI:
Aëtii Amideni Quemada medicinalis tetrabiblos, hoc est quadruplicis libri . Primera edición en griego (Libros I a VIII). Imprenta / Editor: Imprenta Aldina (herederos de Aldo Manuzio) en Venecia. Año 1534.
Las Primeras Ediciones y Traductores al Latín
Dado que la edición griega estaba incompleta, la medicina renacentista conoció y estudió a Aecio fundamentalmente a través de traducciones latinas humanistas, que se anticiparon y completaron a las ediciones en griego:
Aëtii Amideni Medici Clarissimi Contractae ex Veteribus Medicinae Sermones XVI…, publicada en Basilea por Hieronymus Froben en 1542 (reeditada posteriormente en Venecia y París). Es la primera versión completa al latín de los 16 libros.
Giovanni Battista Montano (Montanus): Tradujo varias secciones de los Libri Medicinales en Venecia (década de 1530).
En Lyon (Lugduni) se imprimieron varias de sus ediciones más importantes. LVGDVNI en su grafía latina original con u/v) es el topónimo latino impreso en las portadas renacentistas para la ciudad de Lyon (Lugdunum).
Ediciones críticas modernas en griego:
No fue hasta el siglo XX cuando se realizó una edición crítica del texto griego completo en el Corpus Medicorum Graecorum (CMG VIII, 1-2), coordinada por el filólogo Alexander Olivieri (publicada entre 1935 y 1950 en Berlín
Aecio de Amida
Aecio de Amida (en latín Aëtius Amidenus)
Nació en el año 502 d. C., en Amida (actual Diyarbakır, Turquía), en la región de Mesopotamia. Muere en Alejandria en el año 575 d.C.
Fue un destacado médico griego bizantino y uno de los principales compiladores de la medicina de la Antigüedad Tardía. Se formó en la célebre escuela médica de Alejandría, el centro de conocimiento más importante de la época.
Durante su estancia o viajes por esta región, también visitó zonas cercanas como las minas de cobre de Soli en Chipre, Jericó y el Mar Muerto.
Ejerció la medicina en Constantinopla. Fue médico del emperador Justiniano I. En los manuscritos históricos de Focio se le atribuye en Constantinopla el título oficial de komēs opsikiou (en latín, comes obsequii), que lo acreditaba como jefe o alto oficial del séquito y la guardia del emperador.
Se le considera uno de los primeros médicos griegos de fe cristiana de los que se tiene registro formal. Su actividad se sitúa entre finales del siglo V y principios del VI, dado que menciona en sus obras al patriarca Cirilo de Alejandría (fallecido en 444) y a Alejandro de Trales, quien lo citó a mediados del siglo VI.
Escribió:
Libri Medicinales (Tetrabiblon): es una especie de enciclopedia de la medicina de su época. Es un tratado en 16 libros (dividido posteriormente en cuatro partes o tetrabiblos) que recopila de manera sistemática el saber médico clásico de autores como Galeno, Sorano de Éfeso, Oribasio, Dioscórides y Antilo, conservando fragmentos de obras antiguas hoy perdidas.
El Libro XVI está dedicado íntegramente a las enfermedades de la mujer, la concepción, el parto y los remedios ginecológicos, constituyendo una de las fuentes antiguas más completas sobre el tema.
En Lyon (Lugduni) se imprimieron varias de sus ediciones más importantes. LVGDVNI en su grafía latina original con u/v) es el topónimo latino impreso en las portadas renacentistas para la ciudad de Lyon (Lugdunum).
En 1504 se imprimió la edición Príncipes Latina. Impresa en Lyon por François Fradin (Lugduni : impr. per Franciscum Fradin) bajo el título Alexandri Tralliani… Libri duodecim, editada por el médico francés Jacques Despart (Jacobus de Partibus).
En 1575 / 1576 se edito la más difundida en octavo y sextodecimo impresa por Antoine de Harsy en Lyon (Lugduni : apud Antonium de Harsy) con la traducción latina corregida de Johann Günther von Andernach.
Portada de la edición de la obra de Aecio de Amida en Lyon (en latín Lvgdvni o Lugduni) del año 1549.

Detalló con precisión patologías oculares (Libro VII) y técnicas quirúrgicas como el tratamiento de los aneurismas y la extracción de cuerpos extraños
A la par de remedios farmacológicos rigurosos, incorporó fórmulas y amuletos populares o cristianos (como plegarias para atragantamientos), reflejo de las costumbres mixtas de la medicina bizantina temprana.
La obra de Aecio de Amida es fundamentalmente una enciclopedia sintética de la medicina greco-romana. Su valor radica no solo en el ordenamiento de los conocimientos de su época, sino en que actuó como un filtro conservador que rescató pasajes enteros de tratados antiguos hoy desaparecidos.
Principales Autores Clásicos y su Impacto
Solía encabezar o cerrar los capítulos citando textualmente el nombre del autor original del que extraía la doctrina (ej. «De las enseñanzas de Sorano», «Según Galeno»). Depuró las discusiones teóricas o filosóficas prolongadas de Galeno, centrándose en el diagnóstico clínico, la sintomatología y la formulación farmacológica directa. Aunque respetó la tradición clásica, integró por primera vez fármacos y remedios exóticos procedentes de Oriente (como el alcanfor o el clavo) que empezaban a llegar a la Constantinopla bizantina.
Aecio como era un médico cristiano en algunos aspectos de su obra introduce algunas oraciones invocando a Dios y en algunas partes de su obra dice que cuando se prepare un emplasto debe repetirse varias veces la siguiente oración: “El Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob den virtud a este medicamento”. Para extraer un trozo de hueso de la garganta recomendaba gritar en alta voz la siguiente oración: “Como Jesucristo levantó a Lázaro de la tumba, y Jonás salió de la ballena, así Blas, el mártir y servidor de Dios, manda: Hueso sal fuera y veta abajo”
La transmisión de la obra de Aecio de Amida (Libri Medicinales (16 libros) se esctruturaron habitualmente en 4 libros o Tetrabiblon) está escrita en griego antiguo, transmitida a través de importantes manuscritos bizantinos y traducciones posteriores al latín. Los Libri Medicinales (16 libros) se estructuraron habitualmente en cuatro tetrabiblos (grupos de cuatro libros).
Principales Manuscritos:
Biblioteca Apostólica Vaticana: Conserva algunos de los testimonios más valiosos del texto griego, como el Vaticanus Graecus 288 (contiene los Libros I-VIII) y otros códices vaticanos que preservan los tratados dedicados a la oftamología y la ginecología.
Biblioteca Médicis Laurenciana (Florencia): Posee varios manuscritos clave (Codex Laurentianus 75.11 y 75.19), redactados en los siglos XII y XIII, esenciales para la fijación del texto de los Libros IX al XVI.
Biblioteca Nacional de Francia (París): Conserva varios códices grecolatinos (como el Parisinus Graecus 2185 y 2188), fundamentales para el estudio del texto griego original.
Primeras Ediciones Impresas en Griego (Editio Princeps)
A diferencia de otros médicos de la Antigüedad, la edición en su lengua original (griego) se publicó de forma incompleta en el siglo XVI:
Aëtii Amideni Quemada medicinalis tetrabiblos, hoc est quadruplicis libri . Primera edición en griego (Libros I a VIII). Imprenta / Editor: Imprenta Aldina (herederos de Aldo Manuzio) en Venecia. Año 1534.
Las Primeras Ediciones y Traductores al Latín
Dado que la edición griega estaba incompleta, la medicina renacentista conoció y estudió a Aecio fundamentalmente a través de traducciones latinas humanistas, que se anticiparon y completaron a las ediciones en griego:
Aëtii Amideni Medici Clarissimi Contractae ex Veteribus Medicinae Sermones XVI…, publicada en Basilea por Hieronymus Froben en 1542 (reeditada posteriormente en Venecia y París). Es la primera versión completa al latín de los 16 libros.
Giovanni Battista Montano (Montanus): Tradujo varias secciones de los Libri Medicinales en Venecia (década de 1530).
Ediciones críticas modernas en griego:
No fue hasta el siglo XX cuando se realizó una edición crítica del texto griego completo en el Corpus Medicorum Graecorum (CMG VIII, 1-2), coordinada por el filólogo Alexander Olivieri (publicada entre 1935 y 1950 en Berlín