El Museo de Historia de la Medicina y la Salud de Extremadura en Zafra cumple 10 años

El Museo de Historia de la Medicina y la Salud de Extremadura en Zafra cumple 10 años
Publicacion en el Periodico «Hoy» de Extremadura el dia 22 de julio del año 2026 con motivo que el Museo de Historia de la Medicina y la Salud de Extremadura en Zafra cumple 10 años
Por David Apolo Garcia.
HOY - Diario con noticias y última hora de Extremadura

De custodiar objetos a preservar la memoria de quienes nos cuidaron: El Museo de Historia de la Medicina y la Salud de Extremadura cumple 10 años

Inaugurado el 22 de julio de 2016, se ha consolidado como un referente nacional e internacional gracias a las donaciones, el voluntariado y una intensa labor divulgativa, mientras afronta el reto de garantizar su crecimiento

Hay proyectos que nacen para custodiar objetos y otros que terminan preservando la memoria de quienes nos cuidaron. El Museo de Historia de la Medicina y la Salud de Extremadura, ubicado en la Calle Hermanos Álvarez Guerra, 1, en Zafra, pertenece a este segundo grupo. Sus puertas se abrieron el 22 de julio de 2016 y, 10 años después, ha dejado de ser únicamente un espacio expositivo para convertirse en un referente nacional e internacional, gracias a las donaciones, el voluntariado y una intensa labor divulgativa.

De una exposición temporal al nacimiento de un museo

El origen del museo se remonta al año 2000, cuando una exposición organizada con motivo del cambio de milenio durante los Coloquios Médico-Quirúrgicos en Zafra sorprendió por la extraordinaria respuesta del público. Aquella experiencia convenció al doctor Tomás Cabacas, entonces presidente de estos coloquios, de que existía un patrimonio que merecía conservarse: «En realidad, durante los dos meses de la exposición, nos estaban animando a hacer un museo», recuerda quien ha sido el principal impulsor de este proyecto y exdirector del museo.

A partir de entonces comenzó una labor de recuperación de instrumental médico, documentos, libros y fotografías que se prolongó durante 16 años, y que fue posible gracias a las donaciones de profesionales, hospitales y familias. Pero había que encontrar un edificio que hiciera realidad este proyecto. Tras años de trabajo y de búsqueda de apoyos institucionales, el Ayuntamiento de Zafra cedió el actual edificio y varias empresas participaron en su rehabilitación, haciendo posible la apertura del museo en 2016. Por eso, Cabacas insiste en que no fue «un proyecto de una persona, sino de instituciones», reivindicando el carácter colectivo del museo.

Hoy ese esfuerzo ha convertido al museo en un espacio singular y en uno de los proyectos culturales más originales de la región, ya que en España apenas existen unos pocos museos dedicados exclusivamente a la historia de la medicina abiertos al público.

Una década de crecimiento y divulgación

Pero el crecimiento no se mide únicamente por el número de piezas. En esta década el museo ha aumentado de forma considerable las visitas, tanto nacionales como internacionales, las donaciones y la actividad cultural. Lo que comenzó como una colección permanente se ha transformado en una entidad viva que organiza conferencias científicas, charlas divulgativas, jornadas de puertas abiertas, presentaciones de libros, visitas dramatizadas y exposiciones.

Ese cambio responde al objetivo de acercar la historia de la medicina a toda la ciudadanía. Escolares, universitarios, investigadores, profesionales sanitarios y visitantes de todas las edades encuentran en este museo un espacio donde comprender la evolución de la medicina y la salud, a través de una experiencia cercana y participativa: «Es una entidad dinámica y un espacio abierto para enseñar y ampliar los conocimientos sobre medicina y salud», afirma Maite Calderón, actual directora del museo.

La creación del grupo de guías voluntarios en 2019 marcó un punto de inflexión en la evolución del museo. Su labor ha resultado decisiva para ampliar la actividad del centro y reforzar su vocación divulgativa, ya que acompañan a los visitantes en un recorrido que va más allá de las vitrinas, ofreciéndoles experiencias únicas y novedosas: «Cuando la gente sale del museo diciendo que no esperaba encontrar algo así en Zafra, sentimos que el trabajo ha merecido la pena», resume José María Romero, coordinador de esos guías voluntarios.

Otros logros que han permitido ampliar la difusión de este espacio han sido la creación de la Asociación de Amigos del Museo de Historia de la Medicina y la Salud de Extremadura, la instalación de señales indicativas para facilitar la localización del museo, así como las colaboraciones con diversas entidades e instituciones, como el Ayuntamiento de Zafra, las universidades de Extremadura y Sevilla, la Diputación de Badajoz y colegios médicos y farmacéuticos, entre otras.

El reto de la segunda década: consolidar el museo

Si algo comparten Tomás Cabacas, Maite Calderón y José María Romero es la convicción de que el museo ha superado ya su etapa de creación. El verdadero reto pasa ahora por consolidarlo. Entre las prioridades figura la catalogación e inventario de los fondos que conserva, un trabajo imprescindible para facilitar su incorporación a la Red de Museos de Extremadura, gestionada por la Junta de Extremadura. A ello se suma la digitalización progresiva de las colecciones, la creación de un archivo documental y audiovisual sobre la historia de la medicina en la región, el impulso de proyectos de investigación y publicaciones propias, el intercambio temporal de piezas con otros museos y el desarrollo de exposiciones de mayor alcance.

Los responsables del centro aspiran también a dotarlo de una estructura organizativa estable, con personal suficiente para atender al público, gestionar las colecciones y garantizar su conservación. Asimismo, quieren consolidar una programación permanente que no dependa exclusivamente del esfuerzo del voluntariado ni de subvenciones puntuales, reforzar la página web, desarrollar códigos QR y una app para móviles, mejorar la señalización y ampliar el material divulgativo disponible, entre otros aspectos.

Todo ello requiere, a su juicio, un mayor respaldo institucional. Recuerdan que el museo es de titularidad municipal y consideran que una mayor implicación de las administraciones permitiría garantizar su correcto funcionamiento y preservar un patrimonio científico que continúa creciendo gracias a las donaciones: «Queremos que las instituciones, tanto públicas como privadas, se comprometan con este proyecto. Apoyar este museo es apoyar la cultura y el patrimonio sanitario de Extremadura», reivindican.

Pese a esos desafíos, el balance que han realizado de estos diez años «ha sido muy positivo», destacan. Por ello, este aniversario ha servido también para agradecer el apoyo recibido durante esta primera década y reconocer la implicación de las instituciones que hicieron posible su apertura, de los centenares de donantes que han enriquecido las colecciones, de los investigadores y ponentes que participan en sus actividades, de los medios de comunicación que contribuyen a su difusión y, especialmente, la labor del equipo de voluntarios.

Cada pieza que se conserva entre las paredes del museo no solo cuenta una parte importante de la evolución de la medicina, sino también la historia de las personas que dedicaron su vida a cuidar de los demás. Diez años después de abrir sus puertas, este espacio ha demostrado que la conservación del patrimonio científico puede convertirse en una herramienta de divulgación, investigación y cultura. Su primera década pone de manifiesto que la constancia puede convertir un sueño en una institución. La segunda dependerá de que ese esfuerzo encuentre el respaldo necesario para seguir creciendo y para que las generaciones futuras comprendan, desde Zafra, cómo la historia de la medicina también forma parte de la historia de todos: «Lo que se ha hecho es mucho, pero todavía nos queda un trayecto por hacer», resume Tomás Cabacas, convencido, junto con Maite Calderón y José María Romero, de que la historia del museo está lejos de concluir.

 

Aparato de rémora para las luxaciones de los huesos en el siglo XVII

Aparato de rémora para las luxaciones de los huesos en el siglo XVII

Aparato de rémora para las luxaciones de los huesos en el siglo XVII

Representa el instrumento llamado rémora, es decir pinza. Inventado por Hilden y recomendado para luxaciones de humero en fracturas. Este instrumento se coloca sobre una mesa mediante el extremo convertido en tornillo. Tambien se podía aplicar al banco hipocrático.

(Nota:  rémora tambien significa freno, traba, ayuda, apoyo según la Real Academia de la Lengua Española)

Cinturón de Hilden para las luxaciones de los huesos

Cinturón de Hilden para las luxaciones de huesos

Cinturón de Hilden para las luxaciones de huesos

Hecho de cuero y sujeto con una hebilla, se lo pone en el brazo por encima del codo o carpo, en la barbilla por encima de la rodilla y en la pierna por encima de los maléolos. Tiene dos ganchos donde se colocan los cordones para tirar recto.

Banco de Hipocrátes para reducir las luxaciones de huesos

Banco de Hipocrátes para reducir las luxaciones de huesos

Banco de Hipocrátes o banco Hipocrático es una mesa conocida desde la antigüedad para  reducir las luxaciones y entablillar las extremidades  rotas y fracturadas

Es una pieza de madera con forma de mesa que le denominan banco de Hipocrátes.

Tiene 4 piezas de madera dos en cada extremo colocadas como muñecos, redondeadas en la parte superior y perforadas para insertar los ejes que tienen manivelas en sus extremos para girarlos.

Hay varias cajas en el centro del banco, de un extremo al otro, separadas por cuatro dedos, cada una de ancho y tres dedos de profundidad, diseñadas para recibir la clavija o priapis.

Tiene dos soportes en el centro que presentan varios orificios superiores e inferiores para alojar el eje transversal (H) y reducir la luxación del fémur hacia atrás y hacia afuera.

Este banco cuenta con patas fijas para mayor estabilidad y facilita su transporte.

Los ejes incorporar ruedas dentadas, integradas en el grosos de los soportes que los sujetan.

En el grosor del extremo inferior (A) se han insertado dos argollas o anillos de hierro para alojar a cada lado la clavija de hierro cuya cabeza tiene forma de anillo y cuyo extremo inferior esta perforado para alojar la cuña (u) que refuerza la clavija

El anillo en la cabeza de esta clavija se utiliza para enganchar la máquina de tracción o la polea vitruviana.

Tubos fotomultiplicadores

Pieza del mes de agosto del año 2026 del Museo de Historia de la Medicina y la Salud de Extremadura en Zafra

La pieza que se expone es una matriz de tubos fotomultiplicadores con parte de su electrónica asociada. Formaba parte del cabezal detector de una gammacámara, equipo utilizado en los hospitales para obtener imágenes en Medicina Nuclear.

En estas exploraciones se administra al paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva, denominada radiofármaco, que se distribuye por el órgano o tejido que se desea estudiar y emite radiación gamma. En el detector, el cristal centelleador transforma esa radiación en pequeños destellos de luz. Los tubos fotomultiplicadores recogen y amplifican esos destellos, convirtiéndolos en señales eléctricas que el sistema electrónico procesa para formar una imagen.

De forma sencilla, una gammacámara puede compararse con “un ojo” capaz de detectar una radiación invisible. A diferencia de la radiografía convencional, en la que los rayos X proceden de una fuente externa y atraviesan el cuerpo, en Medicina Nuclear la señal se origina en el radiofármaco administrado al propio paciente.

Mientras otras técnicas de imagen muestran principalmente la forma y la estructura de los órganos, la Medicina Nuclear permite estudiar también cómo funcionan. Las gammagrafías y los estudios SPECT se utilizan, entre otras aplicaciones, para valorar la actividad biológica del corazón, los riñones, el tiroides, el hígado, el cerebro y el esqueleto, así como para detectar y seguir determinados procesos tumorales e infecciosos.

El desarrollo de la gammacámara está estrechamente ligado al ingeniero y biofísico estadounidense Hal Oscar Anger (1920-2005). En 1957 desarrolló la cámara de centelleo, también conocida como cámara de Anger, capaz de registrar la radiación procedente de una zona amplia del cuerpo. Su diseño constituyó la base de las gammacámaras utilizadas en los hospitales durante décadas.

Datos de la pieza expuesta:

Especialidad: Medicina Nuclear.

Aplicación: diagnóstico por imagen mediante gammagrafía y tomografía SPECT.

Fabricante: Siemens Medical Solutions, Inc. (NMG), Estados Unidos.

Fecha aproximada: hacia 2015.

Materiales: vidrio, metales, cobre, polímeros, placas de circuito impreso y componentes electrónicos.

Procedencia: Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla).

Donantes: D. Juan Hevilla Molina y D. Pedro Sánchez Fernández, técnicos de Siemens España.

 

 

Escalera de Hipocrátes para las luxaciones de huesos.

Escalera de Hipocrátes para las luxaciones de huesos.

Escalera de Hipócrates para las dislocaciones.

Llamada por Hipócrates “el ambis” o «ambi». Galeno le llamaba “glofocoma”. En Italia “la escala” otros nombres que se le ha llamado a este aparato han sido también “Plinto del Nilo”. “Canal occidental.

El aparato es una escalera que tiene una protuberancia en forma de horquilla o borde que acentúa ligeramente su redondez, donde se coloca el brazo en la protuberancia, en la axila, debajo de la cabeza del humero, de modo que el extremo del instrumente entre ligeramente por debajo de la axila y se ajuste.

Escalera de Hipocrátes para las luxaciones de huesos.

Aparato de tracción de Vitruvio para las luxaciones de huesos

Aparato de tracción de Vitruvio para las luxaciones de huesos

En la antigüedad para recolocar el hueso de una luxación en la profundidad de la cavidad requiere una fuerza considerable para la cual la de las manos no es suficiente, especialmente cuando las cabezas forman cavidades y están son profundas. Por eso los antiguos inventaron varias máquinas para ayudar en esta tarea como la escalera, el ambi, el plinto, las poleas y las siguientes maquinas

Vitruvio, que nació en el año 80 a. C., era arquitecto inventó muchas máquinas para la arquitectura y para las guerras.  Inventó un aparato para la tracción de las extremidades en las luxaciones de los huesos , que no es otra cosa que el polipasto, es decir, un conjunto de poleas

El polispasto es mecanismo compuesto por dos poleas o dos series de poleas, una fija y otra móvil, conectadas por una cuerda y que permite optimizar la fuerza empleada para tirar de algo

Aparato de tracción de Vitruvio

Tiene 8 poleas encerradas en dos brazos, cuatro en cada uno, y dos pernos que sujetan dos poleas cada uno.  Cada brazo tiene su gancho para sujetarlo y todas las poleas actúan mediante una cuerda doble.

Esta máquina actúa con gran potencia y fuerza con rapidez o lentitud según como la configure el cirujano y si la ocasión lo requiere

Instrumentos médicos para las luxaciones de los huesos en el siglo XVII

Instrumentos médicos para las luxaciones de los huesos en el siglo XVII

Instrumentos médicos para las luxaciones de los huesos en el siglo XVII están descritos por Johann Schultes en su obra Armamentarium Chirurgicum , escrita antes de su muerte. Fue completada y editada por su sobrino Johannes Scultetus el joven y se imprime por primera vez en Ulm (Alemania) en el año 1653.

La obra consiste en la descripción y utilización de los instrumentos quirúrgicos de la época. Tiene numerosas y excelentes ilustraciones. Algunos instrumentos inventados y diseñados por J. Schultes. Es un auténtico catálogo de los instrumentos quirúrgicos de su época.

Instrumentos médicos para las luxaciones de los huesos en el siglo XVII. De la obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653

Tabla 22 de la obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653

Explicaciones de la Tabla XXII

Escalera de Hipócrates para las dislocaciones.

Llamada por Hipócrates “el ambis”. Galeno le llamaba “glofocoma”. En Italia “la escala” otros nombres que se le ha llamado a este aparato han sido también “plinto del Nilo”. “Canal occidental.

Es como una escalera que tiene una protuberancia en forma de horquilla o borde que acentúa ligeramente su redondez, donde se coloca el brazo, la protuberancia por debajo de la axila, debajo de la cabeza del humero, de modo que el extremo del instrumente entre ligeramente por debajo de la axila y se ajuste a las costillas

Tabla 23 de la obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653

Explicaciones de la Tabla 23

Figura 1. Máquina de tracción de Vitruvio, que no es otra cosa que el polipasto, es decir, un conjunto de poleas.

Hay 8 poleas encerradas en dos brazos, cuatro en cada uno, y dos pernos que sujetan dos poleas cada uno.  Cada brazo tiene su gancho para sujetarlo y todas las poleas actúan mediante una cuerda doble.

Esta máquina actúa con gran potencia y fuerza con rapidez o lentitud según como la configure el cirujano y si la ocasión lo requiere

Figura 2. El cinturón de Hilden. Hecho de cuero y sujeto con una hebilla, se lo pone en el brazo por encima del codo o carpo, en la barbilla por encima de la rodilla y en la pierna por encima de los maléolos. Tiene dos ganchos para colocar los cordones para tirar de la parte recta y no hacia los lados

La figura 3. Representa el instrumento llamado rémora, es decir pinza. Inventado por Hilden y recomendado para luxaciones de humero en fracturas. Este instrumento se coloca sobre una mesa mediante el extremo convertido en tornillo

La figura 4.  El banco Hipocrático.  Famosa máquina para entablillar extremidades rotas y fracturadas

Es una pieza de madera con forma de mesa.  Esta pieza constituye el banco.

Tiene 4 piezas de madera dos en cada extremo colocadas como muñecos, redondeadas en la parte superior y perforadas para insertar los ejes que tienen manivelas en sus extremos para girarlos.

Hay varias cajas en el centro del banco, de un extremo al otro, separadas por cuatro dedos, cada una de ancho y tres dedos de profundidad, diseñadas para recibir la clavija o priapis.

Tiene dos soportes en el centro que presentan varios orificios superiores e inferiores para alojar el eje transversal (H) y reducir la luxación del fémur hacia atrás y hacia afuera.

Este banco cuenta con patas fijas para mayor estabilidad y facilita su transporte

Los ejes incorporar ruedas dentadas, integradas en el grosos de los soportes que los sujetan.

En el grosor del extremo inferior (A) se han insertado dos argollas o anillos de hierro para alojar a cada lado la clavija de hierro cuya cabeza tiene forma de anillo y cuyo extremo inferior esta perforado para alojar la cuña (u) que refuerza la clavija

El anillo en la cabeza de esta clavija se utiliza para enganchar la máquina de tracción o la polea vitruviana.  (Figura 1).   En las tablas 25 y 26 se muestra la forma de utilizar este banco especialmente adecuado para las extensiones.

Tabla 24 de la obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653

Explicación de la tabla 24.

Diferenes formas de reducciones de la luxación de hombro y del codo

Tabla 25 de la obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653

Explicaciones de la Tabla XXV

Figura 2. Reducción del húmero, la mano, el fémur y la clavícula cuando están dislocadas

Se reduce el húmero con el uso de la polea, la correa y la rémora

Tabla 26 de la obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653

Explicaciones de la Tabla XXVI

Reducción  de los pies dislocados y reducción del astrágalo o del talón dislocado en el Banco de Hipocrates

Reduccion de las luxaciones de la columna vertebral con el Banco de Hipócrates

Reducción de las luxaciones de las costillas con el Banco de Hipócrates

Reduccion de la luxacion del apéndice xifoides en el Banco de Hipócrates

Descripción de las luxaciones de los huesos en el siglo XVII por Johann Schultes en su obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653.

«La luxación consiste simplemente en el desplazamiento del hueso de la posición habitual, donde se encuentra sujeto para el movimiento no solo por los ligamentos, aponeurosis y cartílagos, sino también por los tendones de los músculos, que priva a la extremidad de sus movimientos naturales.

Esto se debe a que al estar el hueso fuera de lugar pierde su punto de apoyo. Los músculos, que constituyen las fuerzas que determinan la dirección de estos movimientos y el equilibrio necesario entre estas fuerzas para realizar movimientos opuestos y alternos, no pueden mantenerse. Esto se debe a que los músculos afectados por la luxación son violentamente estirados y separados por la cabeza del hueso, que se mantiene en su lugar gracias a su cavidad. Sus antagonistas no podrían vencer la resistencia ejercida por ellos mismo y por el hueso, incluso si pudieran realizar su acción y no se verían obligados a relajarse y estirarse simultáneamente con los demás, cediendo por su parte a la fuerza y al violento movimiento del hueso al desplazarse

Es cierto que las fibras musculares de los primeros músculos, aunque constreñidas por el espacio ocupado por el hueso ejercen fuerzas a lo largo de líneas curvas, pero estas fuerzas solo tienen a alejarlo aún mas de su posición, a la cual no podría regresar sin ayuda externa.

El objetivo es traer de vuelta su cabeza al menos hasta el nivel de los bordes de la cavidad del hueso donde debe regresar, es decir los músculos sufren entonces una extensión mayor de lo habitual.

Recolocar el hueso en la profundidad de la cavidad requiere una fuerza considerable para la cual la de las manos no es suficiente, especialmente cuando las cabezas forman cavidades y están son profundos. Por eso los antiguos inventaron varias máquinas para ayudar en esta tarea como la escalera, el plinto, las poleas y las siguientes maquinas»

Johann Schultes.   Año 1653

Las luxaciones de huesos en el siglo XVII

Las luxaciones de huesos en el siglo XVII

Texto traducido de las luxaciones de huesos en el siglo XVII descritos por Johann Schultes en su obra Armamentarium Chirurgicum , escrita antes de su muerte. Fue completada y editada por su sobrino Johannes Scultetus el joven y se imprime por primera vez en Ulm (Alemania) en el año 1653.

La obra consiste en la descripción y utilización de los instrumentos quirúrgicos de la época. Tiene numerosas y excelentes ilustraciones. Algunos instrumentos inventados y diseñados por J. Schultes. Es un auténtico catálogo de los instrumentos quirúrgicos de su época.

J. Schultes define las luxaciones de los huesos para explicar el funcionamento de los instrumentos que utiliza para repararlas.

El texto de la obra «Armamentarium Quirurgicum» de J. Schultes. Año 1653. Traducido por T. Cabacas 

«Las luxaciónes de huesos consisten simplemente en el desplazamiento del hueso de la posición habitual, donde se encuentra sujeto para el movimiento no solo por los ligamentos, aponeurosis y cartílagos, sino también por los tendones de los músculos, que priva a la extremidad de sus movimientos naturales.

Esto se debe a que al estar el hueso fuera de lugar pierde su punto de apoyo. Los músculos, que constituyen las fuerzas que determinan la dirección de estos movimientos y el equilibrio necesario entre estas fuerzas para realizar movimientos opuestos y alternos, no pueden mantenerse. Esto se debe a que los músculos afectados por la luxación son violentamente estirados y separados por la cabeza del hueso, que se mantiene en su lugar gracias a su cavidad. Sus antagonistas no podrían vencer la resistencia ejercida por ellos mismo y por el hueso, incluso si pudieran realizar su acción y no se verían obligados a relajarse y estirarse simultáneamente con los demás, cediendo por su parte a la fuerza y al violento movimiento del hueso al desplazarse

Es cierto que las fibras musculares de los primeros músculos, aunque constreñidas por el espacio ocupado por el hueso ejercen fuerzas a lo largo de líneas curvas, pero estas fuerzas solo tienen a alejarlo aún mas de su posición, a la cual no podría regresar sin ayuda externa.

El objetivo es traer de vuelta su cabeza al menos hasta el nivel de los bordes de la cavidad del hueso donde debe regresar, es decir los músculos sufren entonces una extensión mayor de lo habitual.

Recolocar el hueso en la profundidad de la cavidad requiere una fuerza considerable para la cual la de las manos no es suficiente, especialmente cuando las cabezas forman cavidades y están son profundos. Por eso los antiguos inventaron varias máquinas para ayudar en esta tarea como la escalera de Hipocrátes, La mesa de Hiprócrates, el plinto y las poleas»

Instrumentos médicos para las amputaciones de las extremidades en el siglo XVII

Instrumentos médicos para las amputaciones de las extremidades en el siglo XVII

Instrumentos médicos para las amputaciones de las extremidades en el siglo XVII están descritos por Johann Schultes en su obra Armamentarium Chirurgicum , escrita antes de su muerte. Fue completada y editada por su sobrino Johannes Scultetus el joven y se imprime por primera vez en Ulm (Alemania) en el año 1653.

La obra consiste en la descripción y utilización de los instrumentos quirúrgicos de la época. Tiene numerosas y excelentes ilustraciones. Algunos instrumentos inventados y diseñados por J. Schultes. Es un auténtico catálogo de los instrumentos quirúrgicos de su época.

Instrumentos médicos para las amputaciones de las extremidades en el siglo XVII

Tabla 19 de la obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653

Explicaciones de la Tabla XIX

Figura 1. Aparato para extender la pierna retraída. Consta de dos piezas fijas, una en la rotula y las otras en la cara posterior de la pierna. Dos carcasas con dos tornillos que al girar extienden la pierna gradualmente

Figura 2. El tornillo del aparato anterior por separado

Figura 3. La parte inferior del tornillo

Figura 4. Instrumento compuesto por tres placas de hierro y dos círculos para la comprensión de la arteria carpiana

Tabla 21 de la obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653

Tabla XXI

Figura 1. Fórceps grandes, para amputar sin bisturí extremidades y dedos inflamados o afectados. También huesos atrapados en fracturas expuestas con heridas

Figura 2. Bisturí o cuchillo curvo para cortar la carne de la extremidad hasta llegar al hueso

Figura 3. Cincel

Figura 4. Martillo

Figura 6. Sierra de amputación

Figura 7. Bisturí recto

Tabla 28 de la obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653

Tabla XXVIII.   Amputación de la mano

Tabla 29 de la obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653

Tabla XIX

Figura 1.  Pie necrosado que debe amputarse

Figura 2. Extirpación del pie escamoso