Archivo de la categoría: GINECOLOGÍA

Jacob Nufer

Jacob Nufer

Nacido en el condado de la aldea de Siegershausen,(Suiza) parroquia de Hauthuville de Turgavia.

Era carnicero y castrador de cerdos

Casado con Elisabeth Alice Pachin

En el año 1500 Elisabeth Alice Pachin estaba embarazada de su primer hijo. Cuando llegó el día del parto, se llevó varios días teniendo dolores de parto, pero sin poder dar a luz. Además, atormentada por la presencia de cálculos renales, consultó a trece parteras y algunos litotomistas sin obtener ayuda alguna. No solo no podía dar a luz, sino que seguía llorando y con dolores continuos, sin que se le vislumbrara ningún alivio. El esposo decidió confiarle sus sentimientos diciéndole con ternura que, si confiaba en él, pondría a prueba su habilidad con ella y que, si lo deseaba, esperaba que Dios le concediera la gracia de responder.

Tras el consentimiento de la mujer enferma, el esposo acudió al primer presidente de Fravenselden y le explicó la situación declarando su intención y rogándole con insistencia le permitiera llevara a cabo. El presidente dudo en principio, pero al conocer la sinceridad y las buenas intenciones del marido, lo concedió.

Regresando rápidamente a la casa con este permiso les dijo a las parteras que las más valientes estarían encantadas de entrar en la sala de pato para ayudarlo a él y a su esposa, pero que las más tímidas podían acompañarlo, pues quería arriesgar algo, con la ayuda de Dios por el bien de su esposa

Las parteras al oír al marido con gran asombro, once de ellas salieron de la habitación, quedándose únicamente las dos más osadas con los litotomistas para atender a la paciente.

El marido implorando la ayuda de Dios y cerrando la puerta, colocó a la esposa sobre una mesa, le hace orinar para facilitar la intervención y le practicó una incisión en el abdomen como si fuera una cerda.

Los instrumentos fueron. Una navaja, una aguja y una esponja

Con el primer golpe, logró abrirle el vientre de inmediato, dando a luz al niño sin sufrir daño alguno.

Las once parteras que estaban en la puerta al oír el llanto del niño pidieron entrar, pero no se les permitió el acceso hasta que el niño fue limpiado y la herida de la madre suturada como si fuera un animal

La herida cicatrizó muy bien durante el proceso, sin mayores complicaciones.

Elisabeth Alice Pachin, esposa de Jacop Nuffer, después de la cesarea tuvo 5 hijos de parto natural.  El primer parto después de la cesarea fueron gemelos uno de los cuales llamado Jean Nuffer fue juez de la ciudad de Siegershausen  y en el año 1683 aún vivía y tenía 60 años.

François Rousset

François Rousset

Nació Pithiviers (Francia) en el año  1535. Y muere en 1590

Realizó sus estudios de medicina en París con el célebre anatomista Jacques Dubois y tambien estudió en la Universidad de Montpellier donde era profesor el anatomista Guillaume Rondelet.

Ejerció de médico en Pithiviers (Francia), su fama comenzó a crecer y fue médico personal de la alta aristocracia francesa. Fue médico del rey Enrique IV de Francia y de la reina Catalina de Médici.

Sostuvo que se podía realizar parto por cesárea en una mujer viva sin perjudicar la vida de parturienta, ni impedir que pudiera volver a quedarse embarazada en el futuro. Se basó en casos de mujeres que le habian realizado cesáreas exitosas en la época para validar sus argumentos teóricos.

F. Rousset siendo médico nunca realizó una cesárea por sí mismo ya que la cirugía en esa época era realizada por los barberos cirujanos.

Su propuesta consistía en realizar una incisión lateral en el abdomen.  Recomendaba no suturar el útero, confiando en la contracción natural para detener la hemorragia, planteamiento que generó enormes controversias y críticas de los cirujanos contemporáneos.

Escribió su obra en francés y en latín titulada:

“Nouveau traité de l`Hysterotomotokie ou Enfantement Caesarien, qui est extraction de l’enfant par incision latérale du ventre et matrice de la femme grosse ne pouvant autrement accoucher, et ce sans préjudice à la vie de l’un ny de Vautre, ny empescher lafaecondité maternelle par après, il annonçait tout de suite la couleur par ce titre prolixe qui résumait parfaitement la totalité de son oeuvre.”    Publicada en 1581

La traducción del título es

*Nuevo tratado sobre la histerotomía o parto por cesárea, que consiste en la extracción del niño mediante una incisión lateral del abdomen y el útero de una mujer embarazada que no puede dar a luz de otra manera, y esto sin perjudicar la vida de ninguno de los dos ni obstaculizar la fertilidad materna.    Publicada en 1581

Portada de la obra de F. Rousset

Tiene 228 páginas en octavo.  No contiene grabados

Se traduce al latín en 1583 en Estrasburgo con el título “De partu cesareo”

Posteriormente Gaspard Bauhin en Basile publica parte de la obra de François Rousset en su libro de ginecología “Gynaeciorum” en latín publicado en 1586 que tuvo mucho éxito y difusión. Realiza una edición separada en 1588

En 1590 aparece otra traducción al latín de F. Rousset “Hysterotomotokie caesarei partus assertio historiólogica” y la obra consta ya de 596 páginas

Este tratado se divide en varias secciones en las que el autor clasifica sus «pruebas» que diferencia como experimentales por razón y por analogía.

Las «pruebas por experiencia», que llamaríamos observaciones, son diez, y el autor las ha clasificado en dos grupos:

– Primero, las «historias de los relatos de personas fieles»: se trata de cuatro observaciones, mejor dicho, «historias» que le fueron relatadas, y sobre cuya veracidad no pudo ejercer ningún control.

– Luego, seis «historias basadas en la experiencia” de testigos oculares que el autor describe como propias, «habiéndolas asesorado en parte, observado visualmente en parte, con sus circunstancias particulares». Al no poder analizar estas seis observaciones en detalle, cabe señalar, sin embargo, que cuatro cesáreas fueron, según se informa, exitosas, con la supervivencia tanto de la madre como del niño. En los otros dos casos, se trató de la extracción de un feto muerto, realizada sin muerte materna, con embarazos y partos posteriores normales.

Ambroise Paré, decano de la Facultad de Medicina de París dijo: «He leído este libro, cuya invención sobre el llamado parto por cesárea me pareció tan bien probada por la razón y la experiencia, que lo juzgué digno de hacerse público. Sin embargo, se aconseja al lector que lo utilice en los casos que allí se alegan, con gran discreción».

A. Paré probablemente era demasiado mayor para intentar el experimento él mismo realizando la intervención recomendada por Rousset. Así que le pidió a su alumno y amigo, Guillemeau, cuarenta años menor que él, que lo hiciera. Guillemeau, en presencia de su maestro, realizó dos cesáreas y presenció otras tres, realizadas por tres de sus colegas. Fue un completo fracaso, al menos para las madres, que fallecieron todas.

Esto fue demasiado para Paré que retomó su opinión inicial y confirmó en 1585, en la última edición completa de sus obras, su oposición formal a este procedimiento y escribió:

«Nunca recomendaré realizar tal procedimiento donde existe un peligro tan grande sin ninguna esperanza, humanamente hablando».     

Ambroise Paré. 1585

El parto por cesárea en el siglo XVII

El parto por cesárea en el siglo XVII

El parto por cesárea en el siglo XVII descrito por Johann Schultes en su obra Armamentarium Chirurgicum , escrita antes de su muerte. Fue completada y editada por su sobrino Johannes Scultetus el joven y se imprime por primera vez en Ulm (Alemania) en el año 1653.

La obra consiste en la descripción y utilización de los instrumentos quirúrgicos de la época. Tiene numerosas y excelentes ilustraciones. Algunos instrumentos inventados y diseñados por J. Schultes. Es un auténtico catálogo de los instrumentos quirúrgicos de su época.

Texto de la obra «Armamentarium Chirugicum» referente al parto por cesárea, publicada en 1653. Traducido por T. Cabacas

“Cuando una mujer embarazada esta efectivamente de parto, es muy raro que un cirujano experto no pueda extraer al niño, ya sea vivo o muerto, entero o en partes y que no pueda lograr sacarlo procediendo con el mismo cuidado.

El método de extracción que se acaba de enseñar respecto a cada tipo de parto no natural, sin necesidad de recurrir, con excesiva inhumanidad y crueldad a la cesárea mientras la madre está viva, como François Rousset y otros a veces ordenaban e incluso practicaban y como siguen haciendo a diario en el campo varias personas ignorantes mediante un abuso bárbaro y pernicioso que los magistrados deberían castigar con severas penas, las cuales merecen por hacer morir como mártires a mujeres pobres.

De hecho, todas mueren, si creemos a autores como Guillemau, quien, para disuadir al público de tan execrable práctica. Dice, arrepentido, que él mismo practicó la cesárea dos veces a dos mujeres vivas en presencia de Ambroise Paré, y la vio realizarse otras tres veces por tres cirujanos muy hábiles, quienes no omitieron ninguna de las circunstancias necesarias para su éxito, de la cual todas las mujeres fallecieron

Más bien digo, que F. Rousset y otros imprudentes que se empeñan en afirmar que no es imposible que la mujer se recupere.

Finalmente el ejemplo de Escipión el Africano, tan valorado por estos bárbaros, nos enseña que esta operación jamás debe realizarse sino inmediatamente después de la muerte de la madre, momento en el que el cirujano debe estar presente para practicarla con la esperanza de encontrar al niño aún con vida, como sucedió con Escipión el Africano, quien nació de una mujer fuerte, según Plinio, quien afirma categóricamente que fue en esta madre después de la muerte de su madre, a quien se le practicó la sección cesariana , para cumplir con la ley, que prohíbe expresamente enterrar a una mujer embarazada sin haberle extraído el niño.

Para realizar esta operación correctamente, cuan el cirujano vea a la mujer cerca de la muerte, preparará todo lo necesario para no perder tiempo, ya que la demora podría resultar en encontrar al feto muerto, cuando podría haber sido rescatado con vida instantes antes.

Tan pronto como la mujer fallezca, el cirujano la colocará en posición con el abdomen ligeramente elevado y tomará un bisturí afilado, de buena calidad y resistente, con el que realizará, lo más rápido posible, de una sola vez, o como máximo en dos o tres incisiones, no al lado, sino en el centro del abdomen, sobre la línea alba, entre los dos músculos rectos abdominales, hasta el peritoneo, abarcándola la longitud y extensión del útero o sus incisiones cercanas.  A continuación, perforará el peritoneo con la punta del instrumento para crear una abertura la suficientemente grande como para introducir uno o dos dedos de la mano izquierda, levantar el peritoneo y guiar el instrumento, evitando así perforar los intestinos. Realizará una incisión proporcional a la de la piel. Tras realizar esto, verá aparecer el útero, que procederá a abrir. De la misma manera que con el peritoneo, con sumo cuidado de no introducir el instrumento demasiado profundamente, creyendo encontrar el útero con un grosor de uno o dos dedos, como afirman erróneamente la mayoría de los autores, pues es cierto que en el momento del parto no tiene más de una línea de grosor, como una moneda blanca

Tras igualar el tamaño de las otras dos aberturas del utero, incidirá de forma similar las membranas del feto, procurando no lastimarlo; luego. al verlo aparecer, lo extraerá lo más rápidamente posible junto con la placenta, separándola inmediatamente del fondo uterino, y si aún está vivo, el cirujano dará gracias a Dios por haber bendecido”

Grabado de la operación cesárea. Es de la Tabla 40 de la obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653

Consideraban tres casos de indicación de cesárea: 1.  Feto muerto y madre vivía. 2. Madre muerta y feto vivo. 3. Madre muerta e hijo muerto.

Se plantaban el dilema ¿Cuándo se separa el alma del cuerpo?  Se llegaba a pensar que el niño moría cuando la madre moría.  Muchos médicos ya estaban opinando que esto era falso.

Charles Etienne aconsejaba si la madre moría mantenerle la boca abierta y que la partera tuviera la mano en la vagina abierta y las piernas separados hasta que se realizar la cesarea.

François Rousset escribió un libro titulado “Traite noveau de l´hysterotomokie ou enfentement cesarien”. (Publicado en 1581)

El libro se titulaba

 “Nouveau traité de VHysterotomotokie ou Enfantement Caesarien, qui est extraction de l’enfant par incision latérale du ventre et matrice de la femme grosse ne pouvant autrement accoucher, et ce sans préjudice à la vie de l’un ny de Vautre, ny empescher lafaecondité maternelle par après,”    1581

La traducción del titulo de la obra anterior es:

*Nuevo tratado sobre la histerotomía o parto por cesárea, que consiste en la extracción del niño mediante una incisión lateral del abdomen y el útero de una mujer embarazada que no puede dar a luz de otra manera, y esto sin perjudicar la vida de ninguno de los dos ni obstaculizar la fertilidad materna.”

François Rousset cuenta en el libro relatos o historias clínica para demostrar la viabilidad de la operación cesárea.

La primera era una mujer dice que le hicieron la cesárea y después tuvo 10 hijos vivos, pero que en el séptimo parto falleció porque había muerto el cirujano que le había realizado las 10 primeras intervenciones. Y en este ultimo parto murió la madre y el niño

La segunda es de una mujer a la le extrajeron tres niños vivos por el costado

La tercera es de Jean Maras, medico cirujano, que extrajo un niño del costado de la mujer tras abrirla.

La cuarta describe un caso similar.

Después comprobó varias casos más de cesáreas.

 Comprobó que una mujer que tenía una cicatriz en su abdomen, pero esta mujer no tuvo más hijos después de la operación a pesar de que ella y su marido eran jóvenes.

La segunda historia que recoge es de una mujer a quien él mismo le recomendó y estuvo presente en la operación. Después concibió y dio a luz de una forma natural, aunque le quedo una hernia.

La tercera se le extrajo un feto muerto y que dio a luz varias veces mas

La cuarta dio a luz otro feto

La quinta se le extrajo feto muerto y tuvo la menstruación a las 5 semanas y posteriormente concebido y dio a luz

En la segunda parte demuestra que ya se sabía que se podía abrir el utero sin peligro para la vida de la madre

Se cuenta la historia de Jacob Nufer

En el año 1500. Elisabeth Alice Pachin, esposa de Jacob Nufer del castillo de la aldea de Siegershausen,(Suiza) parroquia de Hauthuville de Turgavia. Embarazada de su primer hijo, lleva varios días teniendo dolores de parto, pero sin poder dar a luz. Además, atormentada por la presencia de cálculos renales, consultó a trece parteras y algunos litotomistas sin obtener ayuda alguna. No solo no podía dar a luz, sino que seguía llorando y con dolores continuos, sin que se le vislumbrara ningún alivio. El esposo decidió confiarle sus sentimientos diciéndole con ternura que, si confiaba en él, pondría a prueba su habilidad con ella y que, si lo deseaba, esperaba que Dios le concediera la gracia de responder.

Tras el consentimiento de la mujer enferma, el esposo acudió al primer presidente de Fravenselden y le explicó la situación declarando su intención y rogándole con insistencia le permitiera llevara a cabo. El presidente dudo en principio, pero al conocer la sinceridad y las buenas intenciones del marido, lo concedió. Regresando rápidamente a la casa con este permiso les dijo a las parteras que las más valientes estarían encantadas de entrar en la sala de pato para ayudarlo a el y a su esposa, pero que las más tímidas podían acompañarlo, pues quería arriesgar algo, con la ayuda de Dios por el bien de su esposa

Las parteras al oír al marido con gran asombro, once de ellas salieron de la habitación, quedándose únicamente las dos mas osadas con los litotomistas para atender a la paciente.

El marido implorando la ayuda de Dios y cerrando la puerta, colocó a la esposa sobre una mesa y le practicó una incisión en el abdomen como si fuera una cerda.

Se hace orinar a la paciente

Con el primer golpe, logró abrirle el vientre de inmediato, dando a luz al niño sin sufrir daño alguno.

Las once parteras que estaban en la puerta al oír el llanto del niño pidieron entrar, pero no se les permitió el acceso hasta que el niño fue limpiado y la herida de la madre suturada como si fuera un animal

La herida cicatrizó muy bien durante el proceso, sin mayores complicaciones.

La mujer tras esta incisión dio a luz por segunda vez gemelos uno de los cuales llamado Jean Nuffer fue juez de la ciudad de Siegershausen en el año 1683 aún vivía y tenía 60 años.

Después de estos gemelos tuvo 4 hijos más, al mayor de los cuales, fortalecido por la incisión falleció en 1571.

Los instrumentos fueron. Una navaja, una aguja y una esponja

Instrumentos médicos para las intervenciones ginecológicas en el siglo XVII

Instrumentos médicos para las intervenciones ginecológicas en el siglo XVII

Instrumentos médicos para las intervenciones ginecológicas en el siglo XVII están descritos por Johann Schultes en su obra Armamentarium Chirurgicum , escrita antes de su muerte. Fue completada y editada por su sobrino Johannes Scultetus el joven y se imprime por primera vez en Ulm (Alemania) en el año 1653.

La obra consiste en la descripción y utilización de los instrumentos quirúrgicos de la época. Tiene numerosas y excelentes ilustraciones. Algunos instrumentos inventados y diseñados por J. Schultes. Es un auténtico catálogo de los instrumentos quirúrgicos de su época.

Grabados de los Instrumentos médicos para las intervenciones ginecológicas en el siglo XVII

Tabla 43 de la obra “Armementarium Chirurgicum” de Johann Schultes. Año 1653

Explicaciones de la Tabla 43

Apertura de la vulva cerrada. Incisión del himen

Resección del clítoris.

Reducción del utero prolapsado.

Inyecciones en el útero

Dilatación de los genitales

Extracción del feto muerto.

Figura 1 y 2 y 3. Incisión del himen.  Paciente boca abajo. Si hay hemorragia se sutura. Después de la intervención se inserta una cánula de plomo para evitar que los labios se unan.

Figura 4. Corte del clítoris.

Figura 5. método para la cura del prolapso uterino

Dibujo de Jean Cocteau. Portada de la revista «sexualmédica» de marzo de 1974

Dibujo de Jean Cocteau. Portada de la revista «sexualmédica» de marzo de 1974

Dibujo de Jean Cocteau. Portada de la revista «sexualmédica» de marzo de 1974

Jean Cocteau, Nació en Laffite (Francia) en 1889, fue poeta, escritor, ensayista, pintor, director de cine y diseñador francés

Sexualmédica

La revista «Sexualmedica» comenzó su publicación en España en noviembre de 1973.

Director: Rafael Caba Catalán

Tenia una tirada de 40.000 ejemplares.

Editada en Madrid por Eyade S.A.

Fue una publicación de circulación limitada para los médicos españoles, no se vendía al público, tenía publicidad en sus páginas interiores de medicamentos. Se regalaba a los médicos españoles. Se comenzó enviándola a todos los médicos de España, pero por una nota del Colegio de Médicos de Navarra en el año 1974, que refería la protesta de algunos médicos que recibían la revista sin consultarles, la dirección de la revista decidió que haabia que solicitar el envío de la revista y la empresa que radicaba en Avda. Reina Victoria, 49 de Madrid, era quien enviaba la revista. En el año 1974 enviaban 18.734 revistas mensualmente al domicilio de los médicos que la habían solicitado.

Se publicó desde noviembre de 1973 hasta febrero de 1975

La empresa Eyade S.A. es de propietaria y editora, era la entidad editorial responsable de la publicación de la revista. En aquella época, era una práctica común que pequeñas empresas editoriales se constituyeran como sociedades anónimas (S.A.) para gestionar la producción, impresión y distribución de publicaciones periódicas especializadas. La empresa realizaba la gestión financiera, la contratación del personal editorial, la búsqueda de anunciantes (que, como mencionamos antes, solían ser laboratorios farmacéuticos). La coordinación de la distribución en las consultas médicas la realizaban los laboratorios anunciantes.

Se centraba en abordar la sexualidad desde una perspectiva científica, médica y divulgativa, alejándose del tono puramente erótico de otras publicaciones de la época. Sus contenidos eran elaborados por diversos especialistas y médicos, buscando ofrecer un análisis serio sobre la salud y la conducta sexual.

La revista trataba temas de gran relevancia para el contexto social y médico de los años 70, tales como: Estudios sobre la respuesta sexual humana, la regulación fisiológica (central y periférica) del orgasmo y aspectos hormonales. Análisis sobre disfunciones sexuales (como la frigidez, según la terminología de la época), la relación entre enfermedades (como el infarto) y el comportamiento sexual. Debates sobre la moral médico-sexual, la historia de la sexología (ej. Havelock Ellis), la sexualidad en diferentes culturas (como en África) y temas contemporáneos de aquel entonces, como la relación entre «sexo y música rock.  Cobertura de eventos académicos, como el Primer Congreso Internacional de Sexología.

Sexualmédica se autodefinía como una herramienta de «educación sexual» dirigida tanto a profesionales de la medicina, seguía una estética técnica y sobria. Aunque contenía ilustraciones, estas solían tener un propósito educativo o clínico, acompañando artículos firmados a menudo por médicos, psicólogos o sociólogos de renombre en el ámbito de la sexología de la época. Además de los artículos de fondo, solían incluir reseñas bibliográficas, respuestas a consultas de lectores (una sección clásica en este tipo de revistas) y crónicas de los incipientes movimientos de sexología en Europa y América.

Para los historiadores de la salud y las ciencias sociales, Sexualmédica representa. La transición desde una sexualidad oculta hacia una tratada como parte de la salud integral. Ayudó a definir la sexología en España como una disciplina médica y psicológica, separándola de las visiones puramente moralistas o religiosas que habían prevalecido anteriormente. Es una fuente directa para estudiar cómo se entendían conceptos hoy básicos, pero que entonces eran revolucionarios.

La revista adoptó un lenguaje pretendidamente «científico-médico» (anatomía, fisiología, patología) como escudo protector. Al medicalizar el sexo, evitaban ser clasificados como «pornografía» o publicaciones sensacionalistas de erotismos comercial, buscaba el prestigio académico.

Dejó de publicarse en febrero del año 1975,  el cierre podría deberse a factores económicos, dificultades en la distribución editorial de la época, o la consolidación de nuevos medios especializados que surgieron con fuerza durante la Transición española

 

«Alegoría del triunfo del amor» Portada de la revista «sexualmédica» de mayo del año 1974

«Alegoría del triunfo del amor» Portada de la revista «sexualmédica» de mayo del año 1974

«Alegoría del triunfo del amor» Portada de la revista «sexualmédica» de mayo del año 1974

Alegoría del triunfo del amor, cuadro pintado por Bronzino, fechado en 1545. Se encuentra en la National Gallery de Londres.  Obra realizada para el rey Francisco I de Francia.

Agnolo Bronzino, pintor italiano que nació en Florencia en 1503, uno de los pintores mas destacados del “manierismo” italiano.

Representa a Cupido abrazando a Venus y en el fondo existen otras figuras que representan a la ancianidad, la infidelidad y los celos

Sexualmédica

La revista «Sexualmedica» comenzó su publicación en España en noviembre de 1973.

Director: Rafael Caba Catalán

Tenia una tirada de 40.000 ejemplares.

Editada en Madrid por Eyade S.A.

Fue una publicación de circulación limitada para los médicos españoles, no se vendía al público, tenía publicidad en sus páginas interiores de medicamentos. Se regalaba a los médicos españoles. Se comenzó enviándola a todos los médicos de España, pero por una nota del Colegio de Médicos de Navarra en el año 1974, que refería la protesta de algunos médicos que recibían la revista sin consultarles, la dirección de la revista decidió que haabia que solicitar el envío de la revista y la empresa que radicaba en Avda. Reina Victoria, 49 de Madrid, era quien enviaba la revista. En el año 1974 enviaban 18.734 revistas mensualmente al domicilio de los médicos que la habían solicitado.

Se publicó desde noviembre de 1973 hasta febrero de 1975

La empresa Eyade S.A. es de propietaria y editora, era la entidad editorial responsable de la publicación de la revista. En aquella época, era una práctica común que pequeñas empresas editoriales se constituyeran como sociedades anónimas (S.A.) para gestionar la producción, impresión y distribución de publicaciones periódicas especializadas. La empresa realizaba la gestión financiera, la contratación del personal editorial, la búsqueda de anunciantes (que, como mencionamos antes, solían ser laboratorios farmacéuticos). La coordinación de la distribución en las consultas médicas la realizaban los laboratorios anunciantes.

Se centraba en abordar la sexualidad desde una perspectiva científica, médica y divulgativa, alejándose del tono puramente erótico de otras publicaciones de la época. Sus contenidos eran elaborados por diversos especialistas y médicos, buscando ofrecer un análisis serio sobre la salud y la conducta sexual.

La revista trataba temas de gran relevancia para el contexto social y médico de los años 70, tales como: Estudios sobre la respuesta sexual humana, la regulación fisiológica (central y periférica) del orgasmo y aspectos hormonales. Análisis sobre disfunciones sexuales (como la frigidez, según la terminología de la época), la relación entre enfermedades (como el infarto) y el comportamiento sexual. Debates sobre la moral médico-sexual, la historia de la sexología (ej. Havelock Ellis), la sexualidad en diferentes culturas (como en África) y temas contemporáneos de aquel entonces, como la relación entre «sexo y música rock.  Cobertura de eventos académicos, como el Primer Congreso Internacional de Sexología.

Sexualmédica se autodefinía como una herramienta de «educación sexual» dirigida tanto a profesionales de la medicina, seguía una estética técnica y sobria. Aunque contenía ilustraciones, estas solían tener un propósito educativo o clínico, acompañando artículos firmados a menudo por médicos, psicólogos o sociólogos de renombre en el ámbito de la sexología de la época. Además de los artículos de fondo, solían incluir reseñas bibliográficas, respuestas a consultas de lectores (una sección clásica en este tipo de revistas) y crónicas de los incipientes movimientos de sexología en Europa y América.

Para los historiadores de la salud y las ciencias sociales, Sexualmédica representa. La transición desde una sexualidad oculta hacia una tratada como parte de la salud integral. Ayudó a definir la sexología en España como una disciplina médica y psicológica, separándola de las visiones puramente moralistas o religiosas que habían prevalecido anteriormente. Es una fuente directa para estudiar cómo se entendían conceptos hoy básicos, pero que entonces eran revolucionarios.

La revista adoptó un lenguaje pretendidamente «científico-médico» (anatomía, fisiología, patología) como escudo protector. Al medicalizar el sexo, evitaban ser clasificados como «pornografía» o publicaciones sensacionalistas de erotismos comercial, buscaba el prestigio académico.

Dejó de publicarse en febrero del año 1975,  el cierre podría deberse a factores económicos, dificultades en la distribución editorial de la época, o la consolidación de nuevos medios especializados que surgieron con fuerza durante la Transición española