Archivo de la categoría: GINECOLOGÍA

La Ginecologia en la Antigua Grecia.   

La Ginecologia en la Antigua Grecia.   

La Antigua Grecia tiene su origen en la civilización Micénica fechada en torno a los años 1600 a 1100 a. C. Fue una sociedad situada en el Peloponeso, Grecia continental, formada por una sociedad agrícola, que eran guerreros y constructores. Se organizaron con el paso del tiempo en polis, ciudades independientes como Atenas y Esparta, con sus propias leyes y gobiernos. Tenían una lengua común el griego con sus dialectos. Religión tenían los dioses del Olimpo. Cultura propia: teatro, filosofía. organización política.

La medicina y la religión estuvieron unidas. Las creencias en seres superiores, los dioses, podían traer el bien y el mal.  Las oraciones, invocaciones y sacrificios fueron comunes en todas las sociedades antiguas. En la historia de la Medicina Griega se pueden considerar tres etapas:  1ª etapa primitiva que comprende hasta el año 1184 a.C.  2ª etapa asociada a la religión hasta el año 500 a.C. y la tercera etapa asociada la filosofía que va hasta el 320 a.C.

En la Antigua Grecia tenían una gran cantidad de dioses y mitos.  En la religión de la antigua Grecia existieron doces dioses que moraban en el monte Olimpo (Grecia). Zeus, Hera, Poseidon, Afrodita, Atenea, Apolo, Hermes, Ares, Artemisa, Hefesto, Demeter y Hestia.  La primera época fue de dioses y posteriormente fue la época de los héroes, que eran mortales que adquieren cualidades de dioses.

La Ginecologia en la Antigua Grecia comienza con los datos de los partos mitólogicos de los dioses de la Antigua Grecia

Una leyenda mitológica refiere que Júpiter vio a Semele un día de primavera y se enamoró de ella.  Juno que era la esposa legitima de Júpiter se puso celosa y planifico una venganza contra Semele. Se disfrazó de la sirvienta vieja de Semele y le insinuó que Júpiter no era el auténtico dios, que la estaba engañando y que si quería saber la verdad la próxima vez que viera a Júpiter que se lo demostrará con el abrazo divino que incluía rayos, relámpagos y truenos. Así se lo pidió Semele y Júpiter la abrazo con una radiación divina y fue consumida a cenizas.  Mientras Semele era consumida, Júpiter sacó al infante Baco de su matriz, y se lo cosió al muslo. En el tiempo apropiado Júpiter día a luz Baco desde su muslo matriz con la ayuda de Ilitia y Baco volvió a nacer

Apolo, hijo de Zeus y Leto que era una titanesa oscura, no era su primera mujer. Fue el dios de la medicina, y su hijo Asclepio, fue engendrado por el dios Apolo y  Coronis, mujer mortal.

Homero cita a los dioses Apolo y Paean como médicos. Paean o Pean era el medico sanador de los dioses, sanó las heridas de Martes y Hades. Lo cita Hesíodo 700 a.C.  Paean se usó  también como uno de los epítetos de Apolo y como calificativo de Asclepio.

Apolo es el padre de Asclepio. Apolo fue el dios vinculado con la medicina, el oráculo y la profecía, de la música, de la poesía, de la protección de las plagas, del sol, de la agricultura, del tiro con arco

Según las propiedades curativas de Apolo se le atribuían adjetivos como “iatros”, “iatromantois” y otros adjetivos como “hiperdeksios, que significa el que usa la mano derecha con el fin de curar y «aleksikalos” que significa “el que evita el mal.»

El culto a Apolo como sanador se extendió a las colonias del mar Negro y a Roma, aunque la mayor fama la adquirió su hijo Asclepio. Existieron templos dedicados a Apolo en Delfos, Delos, Dídima y Elea

Asclepio, hijo de Apolo, inicialmente fue considerado como un héroe porque era hijo de un dios y una mujer mortal Coronis,

Píndaro (518.438 a.C) en sus “Odas píticas” relata los amores de Apolo con Corónide, hija del rey de Tesalia llamado Flegias. La unión de los amantes tuvo lugar en las orillas de la laguna de Beobea en Grecia. Apolo bajo la forma de un cisne dejó embarazada a Corónide y regreso a Delfos, dejándola bajo la vigilancia de un cuervo blanco o corneja. En este tiempo Corónide tuvo relaciones con el mortal Isquis, hijo de Élato (Gobernador de la región del monte Cilene y conquistador de la Fócida, antigua región del centro de Grecia. La corneja voló has Apolo y le advirtió de los amoríos de Corónide. Apolo maldijo al animal condenándole a llevar en adelante el color negro en lugar del blanco y mató a Corónide y antes de que la pira funeraria la incinerase,sacó de su vientre la criaturaque sería el futuro dios Asclepio. Esta es la leyenda mitológica y al ser extraído Asclepio por vía abdominal podría considerarse como una cesárea post morten

Homero alrededor del siglo VIII a.C fue quien lo nombra por primera vez a Apolo.

Apolo lo llevo su padre al monte Pelión donde vivía el centauro Quirón para que le enseñara medicina. El centauro Quirón era hijo de Cronos y de la ninfa Filira, considerado el primer profesor de medicina. Su nombre proviene de la palabra griega “xiep” que significa mano, porque sanaba con las manos, utilizaba la magia a través de sus manos. Posteriormente se consagra como dios de la medicina en el año 420 a.C., por sus poderes curativos. Quirón traspaso los límites de Zeus y trato de resucitar a los muertos.  Fue tanta su fama que Zeus lo mato con un rayo para restaurar el orden cósmico, estableciendo que ningún mortal podía llegar a ser inmortal.

Asclepio se casó con Epione y tuvo 2 hijos y 5 hijas. Los 2 hijos fueron médicos y se llamaron Macán y Podaliro:

Macaón.  Héroe griego que comandó las tropas en Tesalia en la lucha de la guerra de Troya. Macaón se trasladó a Tesalia del Peloponeso donde fundó un templo Asplekión y tuvo los hijos Alexanor, Sphyrus, Nicómaco, Gorgasus y Polemócrates. Considerado cirujano que trató la herida del rey Menelao.

Podaliro fundó un templo en Karia en las islas de mar Egeo y en Apulia en Italia. Trató la locura del héroe Ajax el Grande

Las Hijas de Asclepio fueron:  Higea: diosa de la buena salud, prevención, la limpieza y de la recuperación. Laso o Yaso:  diosa de la recuperación. Panacea: que lo sanaba todo. Akeso o Aceso: de la curación y cicatrización de las heridas. Egle, que era hija de otra mujer de Lampetia, diosa de la salud radiante o brillo que emana el cuerpo sano

Después de su muerte fue deificado como dios de la medicina y se erigieron templos consagrados a él y a las curaciones médicas

La Guerra de Troya sucedió según Eratóstenes entre los años 1194 al 1184 a.C.   Heródoto la sitúa en el año 1250 a.C.  Una inscripción antigua “Marmor Parium” (Crónica de Paros), en mármol tiene la fecha del año 1209 a.C.

Homero, nació en la isla de Quíos o en Esmirna en el año 850 a.C. La leyenda sostenía que era ciego. Recitaba sus obras la Ilíada y la Odisea que relatan la historia de la Guerra de Troya y sus personajes.

No existe constancia de escritos originales de su obra. Los primeros datos de la Ilíada son fragmentos de papiros de una parte de los «Papiros de Oxirrinco”, que son unos cientos de fragmentos de la Ilíada. Oxirrinco es el nombre griego de la ciudad Per-Medyed que se encuentra a unos 160 Km al sudoeste de El Cairo (Egipto) y en la época de Homero pertenecía al territorio de Grecia.

El otro papiro sobre la Ilíada es el rollo “El  papiro de Homero de Bankes” fechado en el siglo II d.C, es parte del libro del canto nº 24 de la Ilíada.  Actualmente se conserva en la Biblioteca Británica.

Los primeros códices de la Ilíada son: «Ilias Picta» del año 500 d.C y Venetus A, del siglo X d.C que se conserva en la Biblioteca Marciana de Venecia.

Asclepio se menciona en la Ilíada de Homero, siglo IX a.C.  No obstante, los templos se comienzan a construir en los siglos VI a.C.

Por consiguiente, los datos más antiguos de medicina de la Antigua Grecia debemos buscarlos en la Ilíada y la Odisea de Homero que son las referencias más antiguas que poseemos.

La Ginecología en la Ilíada de Homero

La Ginecología que podemos encontrar en esta época refiere algunas características sobre los conocimientos sobre el parto.

Se describen la existencia de las “Ilitias”, hijas de la diosa Hera, consideradas las diosas del alumbramiento. No eran comadronas sino diosas a las cuales se invocaba para que el parto fuera bueno. Se creía que estas diosas estaban físicamente presentes en la habitación cuando se les invocaba y ellas eran quienes provocaban los dolores o suprimirlos, con lo cual podían provocar el parto o detenerlo.

Las Ilitías no solo facilitaban el nacimiento; también podían detenerlo. Se describe cómo el simple hecho de que estas diosas cruzaran las piernas o mantenían las manos cerradas, podían impedir que el niño naciera, prolongando el sufrimiento de la madre.

En el canto XI de la Ilíada, cuando el rey Agamenón es herido, Homero compara su agonía con las “agudas punzadas que envían las lIlitías, maestras del parto que presiden los dolores de las mujeres”

En la zona de la tragedia de la guerra. Se narra “Cuando un joven guerrero muere en batalla su madre sufre los mismos dolores que al darle a luz”

En el canto XIX se narra que: Hera retrasó el parto de Alcmena (madre de Heracles) y aceleró el de la esposa de Esténelo porque Zeus había proclamado que el niño que naciera el día se su linaje reinaría sobre todos los dioses. Hera era la madre de las Ilítias, diosas que podían provocar dolores de parto o bloquear los dolores y retener el parto.

Se narra que Euristeo nació sietemesino y que tuvo la primogenitura por este motivo y se convirtió en el rey que envió a Heracles (Hercules) a realizar sus doce trabajos.

En los partos ayudaban las esclavas de mayor edad o las mujeres de familia que ya habían pasado por la experiencia de un parto.

En la Ilíada se menciona en el canto XI que Agamede, una mujer que conocía cuantas hierbas medicinales cría la ancha tierra, conocía también drogas calmantes para el parto

Se describe una enfermedad después del parto como “quemazón interna» que era una de las dolencias femeninas mas temidas, probablemente  fuese la fiebre puerperal

Artemis, hermana de Apolo, era la diosa de las enfermedades que afectaban específicamente a las mujeres.

La muerte de alguna mujer por enfermedad se describe como “muerte sin agonía”, muerte dulce o indolora. Este tipo de muerte era considerada como un castigo de la diosa Ártemis que había llamado a esa mujer.

La mujer que moría de forma repentina o por una enfermedad interna que no era una herida visible se dice que había sido alcanzada por las “flechas de Artemis”

Homero describe los baños purificadores de las mujeres con el uso de agua caliente y aceites como el de oliva. Ungüentos de aceites perfumados que ayudaban a conservar la piel.

Se describe el dolor y el trauma cuando Andrómaca ve el cuerpo de Héctor arrastrado, sufre un síncope que Homero describe como una muerte temporal

En la Ilíada llama “achos”, significa pena profunda. Se describe como un dolor que “nubla la vista”, provoca desmayo y quita el deseo de comer

La Ginecología en la Odisea de Homero

En la Ilíada no se menciona las matronas sin embargo en la Odisea se describen dos figuras:

“La maia” es el termino griego para una mujer anciana respetada, a menudo usado para las parteras. La madre de Hermes se llama Maia

“La tropos”,  es la nodriza que alimenta o cría

En la Odisea la figura de matrona/nodriza era la persona que asistía y realizaba todos los cuidados del niño. Realizaba el “Nudo de Heracles”  que era un nudo muy difícil de desatar y que simbolizaba la fuerza y la salud, impidiendo que la fuerza vital del niño se escapara.

“La anfidromía”, era un ritual que marcaba que el niño podía vivir. La matrona nodriza realizaba los lavados ceremoniales con agua y aceites antes de la purificación del niño. Durante los días previos al ritual, se colgaba en la puerta de la casa ramas de olivo (símbolo de victoria y trabajo) si era niño o madejas de lana si era niña (símbolo de las tareas del hogar).

La purificación del niño se realizaba el 7º día del nacimiento. La matrona/nodriza tomaba el bebé en brazos y corría alrededor del fuego del hogar, así se eliminaba la impureza del parto y se presentaba al niño ante los antepasados y los dioses

Se narra la ayuda en el parto de Euriclea que asistió en el parto de Odiseo. Homero menciona como ella lavó a Odiseo recién nacido y lo puso en las rodillas de su abuelo Autólico para que le pusiera nombre. Este acto de limpieza y recepción es la esencia del trabajo de matrona-nodriza.

También intervenía en el ritual de la aceptación del niño, el padre aceptaba formalmente al niño cuando se lo presentaba

Las matronas eran las encargadas de crear un escudo alrededor de la cuna del niño mediante el uso de amuletos y rituales de protección del niño. Contra el “mal de ojo” se utilizaban piedras o cuentas que imitaban la forma de un ojo para que la mirada malvada se fijara en el objeto y no en el bebé y anillos de metales para alejar los demonios infantiles

Mas adelante se vuelve a citar a Euriclea que es quien reconoce a Odiseo por una cicatriz en el muslo. Este detalle subraya que la matrona nodriza es quien mejor conoce el cuerpo del niño, incluso mejor que sus padres, debido a los cuidados desde el nacimiento.

En otra zona de la epopeya se relata que cuando Penélope y otras mujeres de la nobleza están de parto, el auxilio colectivo provenía de un colectivo de mujeres, el parto era un evento comunitario. Las mujeres de la casa preparaban el agua caliente, las telas limpias y las hierbas

Se describe como las mujeres de alto rango y sus servidores tenían acceso a las estancias de Helena para mitigar el dolor de parto o adormecer el sufrimiento.

En el canto VI de la Odisea que evoca el nacimiento de Apolo. Leto (la madre de Apolo) no está sola, aunque Hera intenta impedir el parto, otras diosas como Dine, Rea e Iris acuden para ayudar en el parto

Se relata en la Odisea que se utilizaban plantas y sustancias medicinales para alejar el mal. Se colgaban en la puerta de la habitación del parto o cerca de la cuna para ahuyentar a las “Lamias o Gellos», que eran demonios femeninos que según la mitología robaban a los niños o les chupaban la vida durante la noche.  También se untaba brea y pez en los marcos de las puertas para marcar el territorio como protegido.

Se usaban sonajeros de arcilla que contenían piedritas para entretener al bebé y espantar los malos espíritus

Agamede usaba aceites de plantas amargas untados en la frene del niño para protegerlo de enfermedades

Penelope sufre un trastorno del sueño permanente. Homero describe como el dolor le consume el ánimo. Ella desea constantemente que Artemis le envíe una muerte dulce para dejar de sufrir, su cuerpo manifiesta el estrés a través de la palidez y del agotamiento.

Anticlea, madre de Odiseo, en el Canto XI dice: «No me mató en el palacio la certera cazadora con sus dulces flechas… fue la añoranza de ti, el recuerdo de tus consejos y de tu ternura lo que me robó la dulce vida».  Es una muerte por nostalgia.

Se considera patológico que la piel pierda su «brillo». Por eso, Atenea realiza una «intervención estética» sobre Penélope mientras duerme, limpiando su rostro con «ambrosía» para borrar las huellas físicas de años de llanto.

“Las flechas de Artemis” era la explicación de la muerte femenina que fuera por la vejez o accidente. Si la mujer moría era porque la diosa le había disparado una flecha y esa era la explicación medica

En la Odisea las enfermedades de la mujer no tienen el carácter tan dramático o epopéyico como en la Ilíada.

Anticlea, la madre de Odiseo, en el cantico XI, se explica que no murió por infección o una herida sino por pena. El concepto era que se podía morir de dolor de pena por ausencia del ser amado

La diosa Atenea debe interviene para “verter sobre sus ojos un sueño dulce” como si fuera una sedación.

Odiseo ordena quemar azufre para limpiar el aire, es un rito espiritual, pero también sabían que servía para evitar que los cuerpos en descomposición y la sangre trajeran enfermedades, infecciones o pestes.

En el canto IV, Helena de Troya, ya de regreso a Esparta utiliza una droga llamada “nepente” (posiblemente opio) para tratar la tristeza.

Penélope llora para curarse, dice Homero que el llanto sacia y expulsa el dolor acumulado que era toxico y debía ser expulsado del cuerpo a través de las lagrimas.

Atenea envía visiones a Penelope y le cuenta experiencias de su hermana Iftime para consolarla como que su hijo Telémaco está a salvo y poder conciliar el sueño.

En la Odisea el baño caliente no solo es higiene es un tratamiento para la fatiga del alma. Penelope utiliza en sus baños y en los huéspedes aceites perfumados.

Si una mujer enfermaba sin causa aparente se sospechaba que era un “miasma” (impureza).  Se consultaba a adivinos o se realizaban sacrificios. La curación dependía de restablecer la relación con la divinidad ofendida. En el caso de las mujeres de Ítaca, la «enfermedad» de la casa solo se cura cuando Odiseo regresa y restablece el orden, lo que sugiere que, para Homero, la salud femenina dependía directamente de la estabilidad y armonía del hogar (oikos).

Médicos antes de Hipócrates

Alkamaion o Alcmeón de Crotona.

Fue filosofo pitagórico dedicado a la medicina. Vivió a finales del siglo VI a.C en el sur de Italia.  Dictaminó que las funciones psíquicas residen en el cerebro que transmite orden por los nervios. Realizó disecciones y vivisecciones en animales

Describe: los órganos sexuales de la mujer provisto de ramificaciones y aberturas para la nutrición por conocimientos por la disección de animales.

Creía que la causa de la esterilidad era una estrechez de la boca de la matriz.

Dice que el sexo era determinado por el conyugue que mas cantidad de semen producía.

Demokritos o Demócrito de Abdera.

Nació en Abdera (Tracia) en el año 460 a.C. Fundador del atomismo. Escribió más de setenta obras sobre ética, física, matemática y música. Escribió ocho obras que denominó “Técnicas” donde varias son de medicina.

Describe: los órganos sexuales de la mujer provisto de ramificaciones y aberturas para la nutrición por conocimientos por la disección de animales.

Refiere que el frio fijaba más fuertemente al embrión que el calor, que hinchando el vientre permitía al feto deslizarse

 

Hippon

Describe: los órganos sexuales de la mujer provisto de ramificaciones y aberturas para la nutrición por conocimientos por la disección de animales.

Describe en sus escritos:  Teorías sobre la duración normal del embarazo

 

Diogenes de Apolonia

Nació en Apolonia en el año 460 a.C.  Filósofo griego. Medico.

Según Aristóteles, Diógenes escribió una «precisa anatomía de las venas» y otro escritor médico señala que obtuvo sus opiniones sobre el diagnóstico de enfermedades mediante la inspección de la lengua y el color del paciente. Es posible, por lo tanto, que Diógenes fuera un médico profesional que escribió un tratado técnico sobre medicina al mismo tiempo que una exposición general de su teoría cósmica.

Describe: La vascularización del utero.

Empedokles o Empédocles de Agrigento

Nació en 495 a.C. en Agrigento. Fundador de la escuela siciliana de medicina. Describe la teoría de los cuatro elementos con la idea que la enfermedad es por exceso o defecto de estos elementos.

Existen referencias de otros autores que relatan sus hazañas como médicos, llegan incluso a referir que teníab poderes sobrenaturales, rejuvenecer a ancianos, controlar el clima, purificar el alma a través del vegetarianismo.  Heráclides cuenta que llegó al punto de resucitar a una mujer que llevaba 30 días sin respirar.

Dice:

Refiere que las mujeres podían quedar embarazadas de gemelos

La menstruación que se producía siempre durante los cuartos menguantes de la luna. La consideraba impura y peligrosa.

Refiere que la esterilidad era por una estrechez y alargamiento congénito del utero

El tratamiento de la esterilidad propone remedios mágicos, baños de agua y noches de sueño en el Templo de Asclepio

Refiere que el sexo estaba en relación con el calor del conducto materno

Refiere que el cordón umbilical desembocaba en el hígado

Dice que el varón se desarrollaba antes que el de la mujer

Describe el amnios como una cubierta fina y blanda

Pitágoras

Nació en Samos en el año 570 a.C.   Fue filósofo griego y fundador del “Pitagorismo” escuela que se interesaba por la cosmología, filosofía, ética, matemáticas, medicina y política

Dice en sus escritos: Los niños nacidos en el séptimo o en décimo mes podían vivir.

Refiere el semen femenino porque tenía testículos interiores

Epicharmos o Epicarmo

Nació en Mégara Hiblea (Sicilia) en el año 540 a.C. Comediógrafo y filosofo.

Dice:  Teoría que los fetos de 8 meses no podían nacer con vida

Refiere que se utilizara testículos de castor como remedios para los dolores de la matriz.

Comer calabazas era bueno para la mujer

Aristófanes

Nació en Atenas en el año 445 a.C   Comediógrafo griego

Dice:  Refiere  que el parto normal se llama eutócico.

Menciona hierbas para el parto

 

Parménides

Nació en Elea (Italia) en el año 515 a.C   Filósofo griego

Dice: El sexo del embrión depende, por una parte, del lado de donde se engendre en la matriz, y por otro, del lado de donde venga la simiente del padre. Pero el carácter y los rasgos del ser engendrado dependen de la mezcla de las potencias masculinas y femeninas. De tal suerte que:

  1. Si el semen proviene del lado derecho y se aloja en la derecha de la matriz, el embrión será un hombre bien constituido y masculino.
  2. Si el semen proviene del lado izquierdo y se aloja en la izquierda de la matriz, el resultado es una hembra con rasgos femeninos.
  3. Cuando el semen viene de la izquierda, y se aloja a la derecha del útero, da lugar a un hombre, pero con rasgos femeninos tales como belleza destacada, blancura, pequeña estatura, etc.
  4. Si el semen tiene origen en la derecha y desciende a la izquierda del útero, esta vez forma una mujer, pero con rasgos marcadamente masculinos: virilidad, altura excesiva

Anaxágoras

Nació en Clazómenas (Turquía) en el año 500 a.C.  Estudio la naturaleza fundada en la experiencia la memoria y la técnica. Estudia los eclipses. Entre sus alumnos estuvo Pericles, Arquelao, Tucídides, Eurípides, Demócrito y Sócrates

Dice:  que el hombre tiene el semen o semilla y la mujer el sitio para la fructificación

Fue el primero que dijo que la alimentación del feto era por el cordón umbilical

Plutarco

Dice: Las mujeres que durante el embarazo se purgaban traían al mundo seres pequeños, pero bien conformados.

La Ginecologia en la mitología de la Antigua Grecia

La Ginecologia en la mitología de la Antigua Grecia

La Antigua Grecia tiene su origen en la civilización Micénica fechada en torno a los años 1600 a 1100 a. C. Fue una sociedad situada en el Peloponeso, Grecia continental, formada por una sociedad agrícola, que eran guerreros y constructores. Se organizaron con el paso del tiempo en polis, ciudades independientes como Atenas y Esparta, con sus propias leyes y gobiernos. Tenían una lengua común el griego con sus dialectos. Religión tenían los dioses del Olimpo. Cultura propia: teatro, filosofía. Organización política.

La medicina y la religión estuvieron unidas. Las creencias en seres superiores, los dioses, podían traer el bien y el mal.  Las oraciones, invocaciones y sacrificios fueron comunes en todas las sociedades antiguas. En la historia de la Medicina Griega se pueden considerar tres etapas:  1ª etapa primitiva que comprende hasta el año 1184 a.C.  2ª etapa asociada a la religión hasta el año 500 a.C. y la tercera etapa asociada la filosofía que va hasta el 320 a.C.

En la Antigua Grecia tenían una gran cantidad de dioses y mitos.  En la religión de la antigua Grecia existieron doces dioses que moraban en el monte Olimpo (Grecia). Zeus, Hera, Poseidon, Afrodita, Atenea, Apolo, Hermes, Ares, Artemisa, Hefesto, Demeter y Hestia.  La primera época fue de dioses y posteriormente fue la época de los héroes, que eran mortales que adquieren cualidades de dioses.

Estatua de Zeus. Museo del Louvre. Paris

Una leyenda mitológica refiere que Júpiter vio a Semele un día de primavera y se enamoró de ella.  Juno que era la esposa legitima de Júpiter se puso celosa y planifico una venganza contra Semele. Se disfrazó de la sirvienta vieja de Semele y le insinuó que Júpiter no era el auténtico dios, que la estaba engañando y que si quería saber la verdad la próxima vez que viera a Júpiter que se lo demostrará con el abrazo divino que incluía rayos, relámpagos y truenos. Así se lo pidió Semele y Júpiter la abrazo con una radiación divina y fue consumida a cenizas.  Mientras Semele era consumida, Jùpiter sacó al infante Baco de su matriz y se lo cosió al muslo. En el tiempo apropiado Júpiter día a luz Baco desde su muslo matriz con la ayuda de Ilitia y Baco volvió a nacer

Apolo, hijo de Zeus y Leto que era una titanesa oscura, no era su primera mujer. Fue el dios de la medicina, y su hijo Asclepio, en principio fue engendrado por un dios, Apolo, y una mujer mortal Coronis

Apolo. Estatua de los Museos Vaticanos

Homero cita a los dioses Apolo y Paean como médicos. Paean o Pean era el medico sanador de los dioses, sanó las heridas de Martes y Hades y también lo nombra Hesíodo 700 a.C.  Paean se usó  también como uno de los epítetos de Apolo y como calificativo de Asclepio.

Apolo es el padre de Asclepio. Apolo fue una divinidad vinculada con la medicina, el oráculo y la profecía, de la música, de la poesía, de la protección de las plagas, del sol, de la agricultura, de la ida pastoral de la belleza, del tiro con arco

Según las propiedades curativas de Apolo se le atribuían adjetivos como “iatros”, “iatromantois” y otros adjetivos como “hiperdeksios», que significa el que usa la mano derecha con el fin de curar y «aleksikalos” que significa “el que evita el mal.

El culto a Apolo como sanador se extendió a las colonias del mar Negro y a Roma, aunque la mayor fama la adquirió su hijo Asclepio. Existieron templos dedicados a Apolo en Delfos, Delos, Dídima y Elea

Asclepio, hijo de Apolo, inicialmente fue considerado como un héroe porque era hijo de un dios y una mujer mortal Coronis,

Píndaro (518.438 a.C) en sus “Odas píticas” relata los amores de Apolo con Corónide, hija del rey de Tesalia llamado Flegias. La unión de los amantes tuvo lugar en las orillas de la laguna de Beobea en Grecia. Apolo bajo la forma de un cisne dejó embarazada a Corónide y regreso a Delfos, dejándola bajo la vigilancia de un cuervo blanco o corneja. En este tiempo Corónide tuvo relaciones con el mortal Isquis, hijo de Élato (Gobernador de la región del monte Cilene y conquistador de la Fócida, antigua región del centro de Grecia. La corneja voló has Apolo y le advirtió de los amoríos de Corónide. Apolo maldijo al animal condenándole a llevar en adelante el color negro en lugar del blanco y mató a Corónide y antes de que la pira funeraria la incinerase, sacó de su vientre la criatura que sería el futuro dios Asclepio. Esta es la leyenda mitológica y al ser extraído Asclepio por vía abdominal podría considerarse como una cesarea post morten

Homero alrededor del siglo VIII a.C fue quien nombra a Apolo por primera vez.

El padre de Apolo lo llevo al monte Pelión donde vivía el centauro Quirón para que le enseñara medicina. El centauro Quirón era hijo de Cronos y de la ninfa Filira, considerado el primer profesor de medicina. Su nombre proviene de la palabra griega “xiep” que significa mano, porque sanaba con las manos, utilizaba la magia a través de sus manos. Posteriormente se consagra como dios de la medicina en el año 420 a.C., por sus poderes curativos. Quirón traspasó los límites de Zeus y trató de resucitar a los muertos.  Fue tanta su fama que Zeus lo mató con un rayo para restaurar el orden cósmico, estableciendo que ningún mortal podía llegar a ser inmortal.

Asclepio se casó con Epione y tuvo 2 hijos y 5 hijas. Los Hijos fueron médicos se llamaron Macaón y Podaliro:

Macaón.  Héroes griegos que comandaron las tropas en Tesalia en la lucha de la guerra de Troya. Macaón se trasladó a Tesalia del Peloponeso donde fundo un templo asplecieia y tuvo sus hijos Alexanor, Sphyrus, Nicómaco, Gorgasus y Polemócrates. Considerado cirujano que trato la herida del rey Menelao.

Podaliro fundo un templo en Karia en las islas de mar Egeo y en Apulia en Italia. Trató la locura del héroe Ajax el Grande

Las Hijas de Asclepio fueron:  Higea: diosa de la buena salud, prevención, la limpieza y de la recuperación. Lasoo o Yaso:  diosa de la recuperación. Panacea: que lo sanaba todo. Akeso o Aceso: curación y cicatrización de las heridas. Egle, que era hija de otra mujer de Lampetia, diosa de la salud radiante o brillo que emana el cuerpo sano

Después de su muerte fue deificado como dios de la medicina y se erigieron templos consagrados a él y a las curaciones médicas

Los Templos de Asclepio o Asclepieion, eran templos dedicados al culto de Asclepio, se originaron en la antigua Grecia en las provincias rurales y se extendieron por el mundo antiguo. se hizo muy popular durante el siglo III a.c. y se construyeron centros de culto llamados Asclepieion, que estaban regidos por sacerdotes

Templo Asklepion de Cos

Los templos mas importantes  fueron: El Asclepeion de Trica (Trícala, Tesalia) consdierado el mas antiguo, fechado en el siglo VI o VII a.C. El de Epidauro que fue el mas importante del siglo VI a.C. El de Egina en el año 422 a.C. Atenas, en las laderas de la acrópolis, del año 420 a.C. Cos del año 350 a.C. El de Pérgamo y Éfeso

Los pacientes pasaban una noche en un dormitorio del templo donde era visitado por dios.  Posteriormente los sacerdotes interpretaban los sueños y recomendaban alguno remedio o consejo para la curación.  Existían una lista de curaciones que se llamaba “iamata”.

Los pacientes que se curaban daban gracias a los dioses y ofrecían presentes. Se hacían exvotos con la parte del cuerpo curada, tablillas de cerámica, metal o mármol con la curación de su enfermedad. Tambien se inscribían en las puertas y columnas de los templos las propiedades curatvias.

Algunos templos tenían un espacio para serpientes que intervenían en algún momento del proceso curativo para algunos pacientes.

Se realizaban curaciones también mediante masajes, hidroterapias, ejercicios y dieta saludable. También se aplicaban ungüento, cataplasmas y medidas higiénicas generales.

Estos templos funcionaron desde el siglo VI a.C. hasta el siglo IV de nuestra era

Esto templos fueron las primeras escuelas de medicina, siendo los más famosos los de Epidauro, Cnido, Pérgamo, Cos, Cyrenea y Rodas.   El más famoso de la isla de Cos fue donde estuvo Hipócrates.  Estos templos fueron considerados templos del sueño. Pero no solo tenían espacio para el sueño, sino que se ofrecía hospedaje, salas para reuniones, teatro para entretener a los peregrinos y pacientes, fuentes de aguas sanadoras.

Los templos de Apolo se basaron fundamentalmente en oraciones y sacrificios a los dioses. Los de Asclepio fueron en los sueños, interpretaciones y medidas curativas como fuentes de agua, hospedaje, salas de reuniones e incluso teatros para entretener a peregrinos y pacientes.

Existen inscripciones micénicas del año 1500 a.C que señalan el culto a Asclepio.

En el siglo VI los médicos solían ser denominados asclepiades o hijos de Asclepio

El culto a Asclepio fue prolongado y se perpetua hasta el siglo III d.C

La Guerra de Troya sucedió según Eratóstenes entre los años 1194 al 1184 a.C.   Heródoto la sitúa en el año 1250 a.C.  Una inscripción antigua “Marmor Parium” (Crónica de Paros” en mármol tiene una fecha del año 1209 a.C.

Homero, nació en la isla de Quíos o en Esmirna en el año 850 a.C. La leyenda sostenía que era ciego. Recitaba sus obras la Ilíada y la Odisea que realizan la historia de la Guerra de Troya y sus personajes.

No existe constancia de escritos originales de su obra. Los primeros datos de la Ilíada son fragmentos de papiros de una parte de los «Papiros de Oxirrinco”, que son unos cientos de fragmentos de la Ilíada. Oxirrinco es el nombre griego de la ciudad Per-Medyed que se encuentra a unos 160 Km al sudoeste de El Cairo (Egipto) y en la época de Homero pertenecía al territorio de Grecia.

El otro papiro sobre la Ilíada es el rollo “El  papiro de Homero de Bankes” fechado en el siglo II d.C, es parte del libro del canto nº 24 de la Ilíada.  Actualmente se conserva en la Biblioteca Británica.

Los primeros códices de la Ilíada son:  «Ilias Picta» del año 500 d.C y «Venetus A», del siglo X d.C que se conserva en la Biblioteca marciana de Venecia.

Asclepio se menciona en la Ilíada de Homero, siglo IX a.C.  No obstante, los templos se comienzan a construir en los siglos VI a.C.

Por consiguiente, los datos más antiguos de medicina de la Antigua Grecia debemos buscarlos en las Ilíada y la Odisea de Homero que son las referencias más antiguas que poseemos.

Arqueología de medicina de la Antigua Grecia

Arqueología de medicina de la Antigua Grecia

La Arqueología de medicina de la Antigua Grecia son los restos arqueológicos que podemos encontrar de aquella época y pueden dividirse en tres grupos:  La arqueología de los templos dedicados a la medicina.  El instrumental Quirúrgico.  Exvotos anatómicos de curaciones médicas y Cerámica griega con escenas médicas

La arqueología de los templos dedicados a la medicina en la Antigua Grecia

Los Templos de Asclepio o Asclepieion o santuarios médicos, eran templos dedicados al culto de Asclepio, se originaron en la antigua Grecia en las provincias rurales y se extendieron por el mundo antiguo. se hizo muy popular durante el siglo III a.c. y se construyeron centros de culto llamados Asclepieion, que estaban regidos por sacerdotes

Los templos más importantes fueron: El Asclepeion de Trica (Trícala, Tesalia) considerado el más antiguo, fechado en el siglo VI o VII a.C. El de Epidauro que fue el más importante del siglo VI a.C. El de Egina en el año 422 a.C. Atenas, en las laderas de la acrópolis, del año 420 a.C. Cos del año 350 a.C. El de Pérgamo y Éfeso

Los pacientes pasaban una noche en un dormitorio del templo donde era visitado por dios.  Posteriormente los sacerdotes interpretaban los sueños y recomendaban alguno remedio o consejo para la curación.  Existían unas tablillas con la lista de curaciones que se llamaban “iamata”.

Los pacientes que se curaban daban gracias a los dioses y ofrecían presentes. Se hacían exvotos con la parte del cuerpo curada, tablillas de cerámica, metal o mármol con la curación de su enfermedad. También se inscribían en las puertas y columnas de los templos las propiedades curativas.

Algunos templos tenían un espacio para serpientes que intervenían en algún momento del proceso curativo para algunos pacientes.

Se realizaban curaciones también mediante masajes, hidroterapias, ejercicios y dieta saludable. También se aplicaban ungüento, cataplasmas y medidas higiénicas generales.

Estos templos funcionaron desde el siglo VI a.C. hasta el siglo IV de nuestra era

Esto templos fueron las primeras escuelas de medicina, siendo los más famosos los de Cnido, Cos, Cyrenea y Rodas.   El más famoso de la isla de Cos fue donde estuvo Hipócrates.  Estos templos fueron considerados templos del sueño. Pero no solo tenían espacio para el sueño, sino que se ofrecía hospedaje, salas para reuniones, teatro para entretener a los peregrinos y pacientes, fuentes de agua

Los templos de Apolo se basaron fundamentalmente en oraciones y sacrificios a los dioses. Los de Asclepio se basaron en los sueños, interpretaciones y medidas curativas como fuentes de agua, hospedaje, salas de reuniones e incluso teatros para entretener a peregrinos y pacientes.

Existen inscripciones micénicas del año 1500 a.C que señalan el culto a Asclepio.

En el siglo VI los médicos solían ser denominados asclepiadeos o hijos de Asclepio

Esto templos fueron las primeras escuelas de medicina, siendo los más famosos los de Epidauro, Cnido, Pérgamo, Cos, Cyrenea y Rodas.   El más famoso de la isla de Cos fue donde estuvo Hipócrates.  Estos templos fueron considerados templos del sueño. Pero no solo tenían espacio para el sueño, sino que se ofrecía hospedaje, salas para reuniones, teatro para entretener a los peregrinos y pacientes, fuentes de aguas sanadoras.

En el Templo de Epidauro se han hallados grandes estelas de mármol que recogen las “iamata” o relatos de curaciones milagrosas. Son cientos de testimonios que tras dormir en el santuario afirmaban haber sido curado por el dios Asclepio.

Templo de Asclepio en Epidauro.

Existe una estela de Cleo que relata que estuvo embarazada durante cinco años hasta que el dios la intervino en sueños

Otra estela cuenta como un escéptico se burló de las inscripciones y soñó que el dios le estiraba la mano y despertó curado

La tablilla de Idalión (Chipre) fechada en el 470 a.C.  Es una lámina de bronce que tiene escrito un contrato que estipula el pago al médico Onasilos y sus hermanos por cuidar a los heridos

Los decretos de Proxenia otorgaban el título de benefactor a médicos extranjeros que habían combatidos epidemias sin cobrar o que habían mostrado gran pericia médica

Se han encontrado epígrafes funerarios con términos de “iatros” confirmando el ejercicio de la medicina

En el “Abatón” de los templos, (pórtico donde los pacientes dormían para el ritual de la curación) se encuentran relatos de curaciones

La arqueología de Instrumental quirúrgico en la Antigua Grecia

En excavaciones de los templos de Asclepio, en el templo de Colofón y Cos se han encontrado:

Mangos de bronce de bisturíes.

Sondas (specillum) varillas delgadas para explorar heridas o aplicar medicamentos

Ventosas de bronce, para aplicar en el cuerpo y equilibrar los humores del cuerpo

Pinzas y ganchos, para extraer puntas de flecha, fragmentos de huesos

Trépanos para perforar el cráneo

Arqueología médica en los exvotos de curaciones médicas en los templos

En los alrededores de los templos se han encontrado muchas piezas de terracota o mármol que representan partes del cuerpo humano. Cuando un paciente se curaba, donaba al templo una representación de la parte sanada, un ojo, una oreja, una pierna…

Para los arqueólogos estos restos son un mapa de las enfermedades más comunes de la época. La abundancia de exvotos de ojos en ciertos templos indican que eran centros especializados en este órgano.

En el templo de Asclepio de Atenas existe un inventario de exvotos

La arqueología médica en la cerámica de la Antigua Grecia

Existe mucha cerámica griega con representaciones de la epopeya de Homero y algunas tienen escenas de un médico curando a un guerrero. En los museos arqueológicos existe abundante cantidad de vasijas griegas con representaciones de médicos manipulando extremidades. Vasijas con el dios Asclepio con su bastón y la serpiente recibiendo a enfermos en sus santuarios.

La copa del “Kylix de Sosías”, copa de figuras rojas, fechado en el año 500 a.C. Muestra una escena Aquiles vendando el brazo

El “Aríbalo de la Clínica” es un pequeño frasco de aceite, fechado en el año 470 a.C, muestra una escena médica.  La escena principal el paciente esta sentado y debajo hay un recipiente para recoger la sangre.  Se visualizan ventosas colgadas en una pared. Otra escena se ven paciente con vendajes en las piernas o brazos. Se encuentra en el Museo del Louvre.

Medicina en la Antigua Grecia

Medicina en la Antigua Grecia

La Antigua Grecia tiene su origen en la civilización Micénica fechada en torno a los años 1600 a 1100 a. C. Fue una sociedad situada en el Peloponeso, Grecia continental, formada por una sociedad agrícola, que eran guerreros y constructores. Se organizaron con el paso del tiempo en polis, ciudades independientes como Atenas y Esparta, con sus propias leyes y gobiernos. Tenían una lengua común el griego con sus dialectos. Religión tenían los dioses del Olimpo. Cultura propia: teatro, filosofía. Organización política.

La medicina y la religión estuvieron unidas. Las creencias en seres superiores, los dioses, podían traer el bien y el mal.  Las oraciones, invocaciones y sacrificios fueron comunes en todas las sociedades antiguas. En la historia de la Medicina Griega se pueden considerar tres etapas:  1ª etapa primitiva que comprende hasta el año 1184 a.C.  2ª etapa asociada a la religión hasta el año 500 a.C. y la tercera etapa asociada la filosofía que va hasta el 320 a.C.

En la Antigua Grecia tenían una gran cantidad de dioses y mitos.  En la religión de la antigua Grecia existieron doces dioses que moraban en el monte Olimpo (Grecia). Zeus, Hera, Poseidon, Afrodita, Atenea, Apolo, Hermes, Ares, Artemisa, Hefesto, Demeter y Hestia.  La primera época fue de dioses y posteriormente fue la época de los héroes, que eran mortales que adquieren cualidades de dioses.

Una leyenda mitológica refiere que Júpiter vio a Semele un día de primavera y se enamoró de ella.  Juno que era la esposa legitima de Júpiter se puso celosa y planifico una venganza contra Semele. Se disfrazó de la sirvienta vieja de Semele y le insinuó que Júpiter no era el auténtico dios, que la estaba engañando y que si quería saber la verdad la próxima vez que viera a Júpiter que se lo demostrará con el abrazo divino que incluía rayos, relámpagos y truenos. Así se lo pidió Semele y Júpiter la abrazo con una radiación divina y fue consumida a cenizas.  Mientras Semele era consumida,  Jupiter sacó al infante Baco de su matriz y se lo cosió al muslo. En el tiempo apropiado Júpiter día a luz Baco desde su muslo matriz con la ayuda de Ilitia y Baco volvió a nacer

El Partenon. Atenas

Apolo, hijo de Zeus y Leto que era una titanesa oscura, no era su primera mujer. Fue el dios de la medicina, y su hijo Asclepio, en principio fue engendrado por un dios, Apolo, y una mujer mortal Coronis

Homero cita a los dioses Apolo y Paean como médicos. Paean o Pean era el medico sanador de los dioses, sanó las heridas de Martes y Hades y también lo nombra Hesíodo 700 a.C.  Paean se usó  también como uno de los epítetos de Apolo y como calificativo de Asclepio.

Apolo es el padre de Asclepio. Apolo fue una divinidad vinculada con la medicina, el oráculo y la profecía, de la música, de la poesía, de la protección de las plagas, del sol, de la agricultura, de la ida pastoral de la belleza, del tiro con arco

Según las propiedades curativas de Apolo se le atribuían adjetivos como “iatros”, “iatromantois” y otros adjetivos como “hiperdeksios», que significa el que usa la mano derecha con el fin de curar y «aleksikalos” que significa “el que evita el mal.

El culto a Apolo como sanador se extendió a las colonias del mar Negro y a Roma, aunque la mayor fama la adquirió su hijo Asclepio. Existieron templos dedicados a Apolo en Delfos, Delos, Dídima y Elea

Asclepio, hijo de Apolo, inicialmente fue considerado como un héroe porque era hijo de un dios y de una mujer mortal Coronis,

Píndaro (518.438 a.C) en sus “Odas píticas” relata los amores de Apolo con Corónide, hija del rey de Tesalia llamado Flegias. La unión de los amantes tuvo lugar en las orillas de la laguna de Beobea en Grecia. Apolo bajo la forma de un cisne dejó embarazada a Corónide y regreso a Delfos, dejándola bajo la vigilancia de un cuervo blanco o corneja. En este tiempo Corónide tuvo relaciones con el mortal Isquis, hijo de Élato (Gobernador de la región del monte Cilene y conquistador de la Fócida, antigua región del centro de Grecia. La corneja voló has Apolo y le advirtió de los amoríos de Corónide. Apolo maldijo al animal condenándole a llevar en adelante el color negro en lugar del blanco y mató a Corónide y antes de que la pira funeraria la incinerase,  sacó de su vientre la criatura que sería el futuro dios Asclepio. Esta es la leyenda mitológica y al ser extraído Asclepio por vía abdominal podría considerarse como una cesárea post morten

Homero alrededor del siglo VIII a.C fue quien nombra por primera vez a Apolo.

El padre de Apolo lo llevó al monte Pelión donde vivía el centauro Quirón para que le enseñara medicina. El centauro Quirón era hijo de Cronos y de la ninfa Filira, considerado el primer profesor de medicina. Su nombre proviene de la palabra griega “xiep” que significa mano, porque sanaba con las manos, utilizaba la magia a través de sus manos. Posteriormente se consagra como dios de la medicina en el año 420 a.C., por sus poderes curativos. Quirón traspasó los límites de Zeus y trató de resucitar a los muertos.  Fue tanta su fama que Zeus lo mató con un rayo para restaurar el orden cósmico, estableciendo que ningún mortal podía llegar a ser inmortal.

Asclepio se casó con Epione y tuvo 2 hijos y 5 hijas. Los 2 hijos se llamarón Macaón y Podaliro, fueron médicos:

Macaón.  Héroes griegos que comandaron las tropas en Tesalia en la lucha de la guerra de Troya. Macaón se trasladó a Tesalia del Peloponeso donde fundo un templo asplecieia y tuvo sus hijos Alexanor, Sphyrus, Nicómaco, Gorgasus y Polemócrates. Considerado cirujano que trato la herida del rey Menelao.

Podaliro fundó un templo en Karia en las islas de mar Egeo y en Apulia en Italia. Trató la locura del héroe Ajax el Grande

Las Hijas de Asclepio fueron:  Higea: diosa de la buena salud, prevención, la limpieza y de la recuperación. Laso o Yaso:  diosa de la recuperación. Panacea: que lo sanaba todo. Akeso o Aceso: curación y cicatrización de las heridas. Egle, que era hija de otra mujer de Lampetia, diosa de la salud radiante o brillo que emana el cuerpo sano

Después de la muerte de Asclepio fue deificado como dios de la medicina y se erigieron templos consagrados a él y a las curaciones médicas

Los Templos de Asclepio o Asclepieion, eran templos dedicados al culto de Asclepio, se originaron en la antigua Grecia en las provincias rurales y se extendieron por el mundo antiguo. se hizo muy popular durante el siglo III a.c. y se construyeron centros de culto llamados Asclepieion, que estaban regidos por sacerdotes

Los templos mas importantes  fueron: El Asclepeion de Trica (Trícala, Tesalia) consdierado el mas antiguo, fechado en el siglo VI o VII a.C. El de Epidauro que fue el mas importante del siglo VI a.C. El de Egina en el año 422 a.C. Atenas, en las laderas de la acrópolis, del año 420 a.C. Cos del año 350 a.C. El de Pérgamo y Éfeso

En el templo los pacientes pasaban una noche en un dormitorio del templo donde era visitado por dios.  Posteriormente los sacerdotes interpretaban los sueños y recomendaban algún remedio o consejo para la curación.  Existían una lista de anotaciones de las curaciones que se llamaba “iamata”.

Los pacientes que se curaban daban gracias a los dioses y ofrecían presentes. Se hacían exvotos con la parte del cuerpo curada, tablillas de cerámica, metal o mármol con la curación de su enfermedad. Tambien se inscribían en las puertas y columnas de los templos las propiedades curatvias.

Algunos templos tenían un espacio para serpientes que intervenían en algún momento del proceso curativo para algunos pacientes.

Se realizaban curaciones también mediante masajes, hidroterapias, ejercicios y dieta saludable. También se aplicaban ungüento, cataplasmas y medidas higiénicas generales.

Estos templos funcionaron desde el siglo VI a.C. hasta el siglo IV d.C.

Los templos de Asclepio fueron las primeras escuelas de medicina, siendo los más famosos los de Epidauro, Cnido, Pérgamo, Cos, Cyrenea y Rodas. El más famoso de la isla de Cos fue donde estuvo Hipócrates.  Estos templos fueron considerados templos del sueño. Pero no solo tenían espacio para el sueño, sino que se ofrecía hospedaje, salas para reuniones, teatro para entretener a los peregrinos y pacientes, fuentes de aguas sanadoras.

Los templos de Apolo se basaron fundamentalmente en oraciones y sacrificios a los dioses. Los de Asclepio se basaron en los sueños, interpretaciones y medidas curativas como fuentes de agua, hospedaje, salas de reuniones e incluso teatros para entretener a peregrinos y pacientes.

Existen inscripciones micénicas del año 1500 a.C que señalan el culto a Asclepio.

En el siglo VI los médicos solían ser denominados asclepiades o hijos de Asclepio

La Guerra de Troya sucedió según Eratóstenes entre los años 1194 al 1184 a.C.   Heródoto la sitúa en el año 1250 a.C.  Una inscripción antigua “Marmor Parium” (Crónica de Paros) en mármol tiene la fecha del año 1209 a.C.

Homero, nació en la isla de Quíos o en Esmirna en el año 850 a.C. La leyenda sostenía que era ciego. Recitaba sus obras la Ilíada y la Odisea que realizan la historia de la Guerra de Troya y sus personajes.

No existe constancia de escritos originales de su obra. Los primeros datos de la Ilíada son fragmentos de papiros de una parte de los «Papiros de Oxirrinco”, que son unos cientos de fragmentos de la Ilíada. Oxirrinco es el nombre griego de la ciudad Per-Medyed que se encuentra a unos 160 Km al sudoeste de El Cairo (Egipto) y en la época de Homero pertenecía al territorio de Grecia.

El otro papiro sobre la Ilíada es el rollo “El  papiro de Homero de Bankes” fechado en el siglo II d.C, es parte del libro del canto nº 24 de la Ilíada.  Actualmente se conserva en la Biblioteca Británica.

Los primeros códices de la Ilíada son:  «Ilias Picta» del año 500 d.C y «Venetus A», del siglo X d.C que se conserva en la Biblioteca Marciana de Venecia.

Asclepio se menciona en la Ilíada de Homero, siglo IX a.C.  No obstante, los templos se comienzan a construir en los siglos VI a.C.

Por consiguiente, los datos más antiguos de medicina de la Antigua Grecia debemos buscarlos en las Ilíada y la Odisea de Homero que son las referencias más antiguas que poseemos.

 

La Ginecología en la Ilíada de Homero

La Ginecología que podemos encontrar en esta época refiere algunas características sobre los conocimientos sobre el parto.

Se describen la existencia de las “Ilitias”, hijas de la diosa Hera, consideradas las diosas del alumbramiento. No eran comadronas sino diosas a las cuales se invocaba para que el parto fuera bueno. Se creía que estas diosas estaban físicamente presentes en la habitación cuando se les invocaba y ellas eran quienes provocaban los dolores o suprimirlos, con lo cual podían provocar el parto o detenerlo.

Las Ilitías no solo facilitaban el nacimiento; también podían detenerlo. Se describe que el simple hecho que estas diosas cruzaran las piernas o mantenían las manos cerradas podían impedir que un niño naciera, prolongando el sufrimiento de la madre.

En el canto XI de la Ilíada, cuando el rey Agamenón es herido, Homero compara su agonía con las “agudas punzadas que envían las lIlitías, maestras del parto, que presiden los dolores de las mujeres”

En la zona de la tragedia de la guerra. Se narra “Cuando un joven guerrero muere en batalla su madre sufre los mismos dolores que al darle a luz”

En el canto XIX se narra que: Hera retrasó el parto de Alcmena (madre de Heracles) y aceleró el de la esposa de Esténelo porque Zeus había proclamado que el niño que naciera el día se su linaje reinaría sobre todos los dioses. Hera era la madre de las Ilítias, diosas que podían provocar dolores de parto o bloquear los dolores y retener el parto.

Se narra que Euristeo nació sietemesino y que tuvo la primogenitura por este motivo y se convirtió en el rey que enviaría a Heracles a realizar sus doce trabajos.

En los partos ayudaban las esclavas de mayor edad o las mujeres de familia que ya habían pasado por la experiencia de un parto.

En la Ilíada se menciona en el canto XI que Agamede, una mujer que conocía cuantas hierbas medicinales cría la ancha tierra y conocía drogas calmantes para el parto

Se describe una enfermedad después del parto como “quemazón interna» que era una de las dolencias femeninas mas temidas, probablemente fuese fiebre puerperal

Artemis, hermana de Apolo, era la diosa de las enfermedades que afectaban específicamente a las mujeres.

La muerte de alguna mujer por enfermedad se describe como “muerte sin agonía”, muerte dulce o indoloro. Este tipo de muerte era considerada como un castigo de la diosa Ártemis que había llamado a esa mujer.

La mujer que moría de forma repentina o por una enfermedad interna que no era una herida visible se dice que había sido alcanzada por las “flechas de Artemis”

Homero describe los baños purificadores de las mujeres con el uso de agua caliente y aceites como el de oliva. Ungüentos de aceites perfumados que ayudaban a conservar la piel

Se describe el dolor y el trauma cuando Andrómaca ve el cuerpo de Héctor arrastrado, sufre un síncope que Homero describe como una muerte temporal

En la Ilíada llama describe la enfermedad “achos”, significa pena profunda. Se describe como un dolor que “nubla la vista”, provoca desmayo y quita el deseo de comer

La Ginecología en la Odisea de Homero

En la Ilíada no se menciona las matronas sin embargo en la Odisea se describen dos figuras:

“La maia” es el termino griego para una mujer anciana respetada, a menudo usado para las parteras. La madre de Herme se llama Maia

“La tropos”,  era la nodriza que alimenta o cría al niño

En la Odisea la figura de matrona/nodriza era la persona que asistía y realizaba todos los cuidados del niño.

Realizaba el “Nudo de Heracles” que era un nudo muy difícil desatar que simbolizaba la fuerza y la salud, impidiendo que la fuerza vital del niño se escapara

“La anfidromía” era el ritual que marcaba que el niño podía vivir. La matrona nodriza realizaba los lavados ceremoniales con agua y aceites antes de la purificación del niño. Durante los días previos al ritual, colgaba en la puerta de la casa ramas de olivo (símbolo de victoria y trabajo) si era niño o madejas de lana si era niña (símbolo de las tareas del hogar).

La purificación del niño se realizaba el 7º día del nacimiento el ritual, la matrona/nodriza tomaba el bebé en brazos y corría alrededor del fuego del hogar, así se eliminaba la impureza del parto y se presentaba al niño ante los antepasados y los dioses

Se narra la ayuda en el parto de Euriclea que asistió en el parto de Odiseo. Homero menciona como ella lavó a Odiseo recién nacido y lo puso en las rodillas de su abuelo Autólico para que le pusiera nombre. Este acto de limpieza y recepción es la esencia del trabajo de matrona-nodriza.

También intervenía en el ritual de la aceptación del niño, el padre aceptaba formalmente al niño cuando se lo presentaba

Eran las encargadas de crear un escudo alrededor de la cuna del niño mediante el uso de amuletos y rituales de protección. Contra el “mal de ojo” se utilizaban piedras o cuentas que imitaban la forma de un ojo para que la mirada malvada se fijara en el objeto y no en el bebé y anillos de metales para alejar los demonios infantiles

Mas adelante se vuelve a citar a Euriclea que es quien reconoce a Odiseo por una cicatriz en el muslo. Este detalle subraya que la matrona nodriza es quien mejor conoce el cuerpo del niño, incluso mejor que sus padres, debido a los cuidos desde el nacimiento.

En otra zona de la epopeya se relata que cuando Penélope y otras mujeres de la nobleza están de parto, le auxiliaban un grupo de mujeres, el parto era un evento comunitario de las mujeres de la casa preparaban el agua caliente, las telas limpias y las hierbas

Se describe como Helena, las mujeres de alto rango y sus servidores tenían acceso a sustancias para mitigar el dolor de parto o adormecer el sufrimiento.

En el canto VI de la Odisea  cuando se evoca el nacimiento de Apolo,  Leto (la madre) no está sola, aunque Hera intenta impedir el parto, otras diosas como Dine, Rea e Iris acuden para ayudar en el parto

Se relata que se utilizaban plantas y sustancias medicinales para alejar el mal. Se colgaban en la puerta de la habitación del parto o cerca de la cuna para ahuyentar a las “Lamias o Gello, que eran demonios femeninos que según la mitología robaban a los niños o les chupaban la vida durante la noche.  Brea y pez se untaban en los marcos de las puertas para marcar el territorio como protegido.

Se usaban sonajeros de arcilla que contenían piedritas para entretener al bebé y espantar los malos espíritus

Agamede usaba aceites de plantas amargas untados en la frene del niño para protegerlo de enfermedades

Penelope sufre un trastorno del sueño permanente. Homero describe como el dolor le consume el ánimo. Ella desea constantemente que Artemis le envíe una muerte dulce para dejar de sufrir, su cuerpo manifiesta el estrés a través de la palidez y del agotamiento.

Anticlea, madre de Odiseo, en el Canto XI dice: «No me mató en el palacio la certera cazadora con sus dulces flechas… fue la añoranza de ti, el recuerdo de tus consejos y de tu ternura lo que me robó la dulce vida».  Es una muerte por nostalgia.

Atenea asiste a Penélope mientras duerme, limpiando su rostro con «ambrosía» para borrar las huellas físicas de años de llanto (el edema periocular y la opacidad de la dermis).

Homero en la  Ilíada dice que: «Mulio, que era yerno de Augías, pues tenía por esposa a su hija mayor, la rubia Agameda, que conocía tantas medicinas como cría la ancha tierra.»

“Las flechas de Artemis” era la explicación de la muerte femenina, fuera por la vejez o accidente. Si la mujer moría era porque la diosa le había disparado una flecha y esa era la explicación medica

En la Odisea las enfermedades de la mujer no tienen el carácter tan dramático o epopéyico como en la Ilíada.

Anticlea, la madre de Odiseo, en el cantico XI, explica que no murió por una herida sino por pena. El concepto era que se podía morir de dolor de pena por ausencia del ser amado

La diosa Atenea debe interviene para “verter sobre sus ojos un sueño dulce” como si fuera una sedación médica.

Odiseo ordena quemar azufre para limpiar el aire, es un rito espiritual, pero también sabían que servía para evitar que los cuerpos en descomposición y la sangre trajeran enfermedades o pestes.

En el canto IV, Helena de Troya, ya de regreso a Esparta utiliza una droga llamada “nepente” (posiblemente opio) para tratar la tristeza y la mandrágora

Penelope llora para curarse, dice Homero que el llanto sacia y expulsa el dolor acumulado que era toxico y debía ser expulsado del cuerpo a través de las lagrimas

Atenea envía visiones a Penelope y le cuenta experiencias de su hermana Iftime para consolarla como que su hijo Telémaco está a salvo y poder conciliar el sueño.

En la Odisea el baño caliente no solo es higiene es un tratamiento para la fatiga del alma. Penelope utiliza en sus baños y en los huéspedes aceites perfumados

Si una mujer enfermaba sin causa aparente se sospechaba que era un “miasma” (impureza).  Se consultaba a adivinos o se realizaban sacrificios. La curación dependía de restablecer la relación con la divinidad ofendida. En el caso de las mujeres de Ítaca, la «enfermedad» de la casa solo se cura cuando Odiseo regresa y restablece el orden, lo que sugiere que, para Homero, la salud femenina dependía directamente de la estabilidad y armonía del hogar (oikos).

La arqueología de la medicina de la Antigua Grecia

Los restos arqueológicos pueden dividirse en tres grupos:  La arqueología de los templos dedicados a la medicina.  El instrumental Quirúrgico.  Exvotos anatómicos de curaciones médicas y Cerámica griega con escenas médicas

La arqueología de los templos dedicados a la medicina en la Antigua Grecia

Los Templos de Asclepio o Asclepieion o santuarios médicos, eran templos dedicados al culto de Asclepio, se originaron en la antigua Grecia en las provincias rurales y se extendieron por el mundo antiguo. se hizo muy popular durante el siglo III a.c. y se construyeron centros de culto llamados Asclepieion, que estaban regidos por sacerdotes

Los templos más importantes fueron: El Asclepeion de Trica (Trícala, Tesalia) considerado el más antiguo, fechado en el siglo VI o VII a.C. El de Epidauro que fue el más importante del siglo VI a.C. El de Egina en el año 422 a.C. Atenas, en las laderas de la acrópolis, del año 420 a.C. Cos del año 350 a.C. El de Pérgamo y Éfeso

Los pacientes pasaban una noche en un dormitorio del templo donde era visitado por dios.  Posteriormente los sacerdotes interpretaban los sueños y recomendaban alguno remedio o consejo para la curación.  Existían una lista de curaciones que se llamaba “iamata”.

Los pacientes que se curaban daban gracias a los dioses y ofrecían presentes. Se hacían exvotos con la parte del cuerpo curada, tablillas de cerámica, metal o mármol con la curación de su enfermedad. También se inscribían en las puertas y columnas de los templos las propiedades curativas.

Algunos templos tenían un espacio para serpientes que intervenían en algún momento del proceso curativo para algunos pacientes.

Se realizaban curaciones también mediante masajes, hidroterapias, ejercicios y dieta saludable. También se aplicaban ungüentos, cataplasmas y medidas higiénicas generales.

Estos templos funcionaron desde el siglo VI a.C. hasta el siglo IV de nuestra era

Esto templos fueron las primeras escuelas de medicina, siendo los más famosos los de Cnido, Cos, Cyrenea y Rodas.   El más famoso de la isla de Cos fue donde estuvo Hipócrates.  Estos templos fueron considerados templos del sueño. Pero no solo tenían espacio para el sueño, sino que se ofrecía hospedaje, salas para reuniones, teatro para entretener a los peregrinos y pacientes, fuentes de agua

Los templos de Apolo se basaron fundamentalmente en oraciones y sacrificios a los dioses. Los de Asclepio fueron en los sueños, interpretaciones y medidas curativas como fuentes de agua, hospedaje, salas de reuniones e incluso teatros para entretener a peregrinos y pacientes.

Existen inscripciones micénicas del año 1500 a.C que señalan el culto a Asclepio.

En el siglo VI los médicos solían ser denominados asclepiadeos o hijos de Asclepio

El culto a Asclepio fue prolongado y se perpetua hasta el siglo III d.C

Esto templos fueron las primeras escuelas de medicina, siendo los más famosos los de Epidauro, Cnido, Pérgamo, Cos, Cyrenea y Rodas.   El más famoso de la isla de Cos fue donde estuvo Hipócrates.  Estos templos fueron considerados templos del sueño. Pero no solo tenían espacio para el sueño, sino que se ofrecía hospedaje, salas para reuniones, teatro para entretener a los peregrinos y pacientes, fuentes de aguas sanadoras.

En el Templo de Epidauro se han hallados grandes estelas de mármol que recogen los “iamata” o relatos de curaciones milagrosas. Son cientos de testimonios que tras dormir en el santuario afirmaban haber sido curado por el dios Asclepio.

Existe una estela de Cleo que relata que estuvo embarazada durante cinco años hasta que el dios la intervino en sueños

Otra estela cuenta como un escéptico se burló de las inscripciones y soñó que el dios le estiraba la mano y despertó curado

La tablilla de Idalión (Chipre) fechada en el 470 a.C.  Es una lámina de bronce que tiene escrito un contrato que estipula el pago al médico Onasilos y sus hermanos por cuidar a los heridos

Los decretos de Proxenia otorgaban el título de benefactor a médicos extranjeros que habían combatidos epidemias sin cobrar o que habían mostrado gran pericia médica

Se han encontrado epígrafes funerarios con términos de “iatros” confirmando el ejercicio de la medicina

En el “Abatón” de los templos, (pórtico donde los pacientes dormían para el ritual de la curación) se encuentran relatos de curaciones

La arqueología de Instrumental quirúrgico en la Antigua Grecia

En excavaciones de los templos de Asclepio, en el templo de Colofón y Cos se han encontrado varios instrumentos médicos quirúrgicos:

Mangos de bronce de bisturíes.

Sondas (specillum) varillas delgadas para explorar heridas o aplicar medicamentos

Ventosas de bronce, para aplicar en el cuerpo y equilibrar los humores del cuerpo

Pinzas y ganchos, para extraer puntas de flecha, fragmentos de huesos

Trépanos para perforar el cráneo

Arqueología médica en los exvotos de curaciones médicas en los templos

En los alrededores de los templos se han encontrado muchas piezas de terracota o mármol que representan partes del cuerpo humano. Cuando un paciente se curaba, donaba al templo una representación de la parte sanada, un ojo, una oreja, una pierna…

Para los arqueólogos estos restos son un mapa de las enfermedades más comunes de la época. La abundancia de exvotos de ojos en ciertos templos indican que eran centros especializados en este órgano.

En el templo de Asclepio de Atenas existe un inventario de exvotos

La arqueología médica en la cerámica de la Antigua Grecia

Existe mucha cerámica griega con representaciones de la epopeya de Homero y algunas tienen escenas de un médico curando a un guerrero. En los museos arqueológicos existe abundante cantidad de vasijas griegas con representaciones de médicos manipulando extremidades. Vasijas con el dios Asclepio con su bastón y la serpiente recibiendo a enfermos en sus santuarios.

La copa del “Kylix de Sosías”, copa de figuras rojas, fechado en el año 500 a.C. Muestra una escena Aquiles vendando el brazo

El “Aríbalo de la Clínica” es un pequeño frasco de aceite, fechado en el año 470 a.C, muestra una escena médica.  La escena principal el paciente esta sentado y debajo hay un recipiente para recoger la sangre.  Se visualizan ventosas colgadas en una pared. Otra escena se ven paciente con vendajes en las piernas o brazos. Se encuentra en el Museo del Louvre.

Médicos antes de Hipócrates

Alkamaion o Alcmeón de Crotona.

Fue filosofo pitagórico dedicado a la medicina. Vivió a finales del siglo VI a.C en el sur de Italia.  Dictaminó que las funciones psíquicas residen en el cerebro que transmite orden por los nervios. Realizó disecciones y vivisecciones en animales

Describe: los órganos sexuales de la mujer provisto de ramificaciones y aberturas para la nutrición por conocimientos por la disección de animales.

Creía que la causa de la esterilidad era una estrechez de la boca de la matriz.

Dice que el sexo era determinado por el conyugue que mas cantidad de semen producía.

Demokritos o Demócrito de Abdera.

Nació en Abdera (Tracia) en el año 460 a.C. Fundador del atomismo. Escribió más de setenta obras sobre ética, física, matemática y música. Escribió ocho obras que denominó “Técnicas” conde varias son de medicina.

Describe: los órganos sexuales de la mujer provisto de ramificaciones y aberturas para la nutrición por conocimientos por la disección de animales.

Refiere que el frio fijaba más fuertemente al embrión que el calor, que hinchando el vientre permitía al feto deslizarse

 

Hippon

Describe: los órganos sexuales de la mujer provisto de ramificaciones y aberturas para la nutrición por conocimientos por la disección de animales.

Dice en sus escritos:  Teorías sobre la duración normal del embarazo

 

Diogenes de Apolonia

Nació en Apolonia en el año 460 a.C.  Filósofo griego. Medico.

Según Aristóteles, Diogenes escribió una «precisa anatomía de las venas» y otro escritor médico señala que obtuvo sus opiniones sobre el diagnóstico de enfermedades mediante la inspección de la lengua y el color del paciente. Es posible, por lo tanto, que Diógenes fuera un médico profesional que escribió un tratado técnico sobre medicina al mismo tiempo que una exposición general de su teoría cósmica.

Describe: La vascularización del utero.

Empedokles o Empédocles de Agrigento

Nació en 495 a.C. en Agrigento. Fundador de la escuela siciliana de medicina. Describe la teoría de los cuatro elementos con la idea que la enfermedad es por exceso o defecto de estos elementos.

Existen referencias de otros autores que relatan sus hazañas como médico, llegan incluso a referir que tenia poderes sobrenaturales, rejuveneces ancianos, controlar el clima, purificar el alma a través del vegetarianismo.  Heráclides cuenta que llegó al punto de resucitar a una mujer que llevaba 30 días sin respirar.

Dice: Refiere que las mujeres podían quedar embarazadas de gemelos

La menstruación que se producía siempre durante los cuartos menguantes de la luna. La consideraba impura y peligrosa.

Refiere que la esterilidad era por una estrechez y alargamiento congénito del utero

El tratamiento de la esterilidad propone remedios mágicos, baños de agua y noches de sueño en el Templo de Asclepio

Refiere que el sexo estaba en relación con el calor del conducto materno

Refiere que el cordón umbilical desembocaba en el hígado

Dice que el varón se desarrollaba antes que el de la mujer

Describe el amnios como una cubierta fina y blanda

Pitágoras

Nació en Samos en el año 570 a.C.   Fue filósofo griego y fundador del “Pitagorismo” escuela que se interesaba por la cosmología, filosofía, ética, matemáticas, medicina y política

Dice en sus escritos: Los niños nacidos en el séptimo o en décimo mes podían vivir.

Refiere el semen femenino porque tenía testículos interiores

Epicharmos o Epicarmo

Nació en Mégara Hiblea (Sicilia) en el año 540 a.C. Comediógrafo y filosofo.

Dice:  Teoría que los fetos de 8 meses no podían nacer con vida

Refiere que se utilizara testículos de castor como remedios para los dolores de la matriz.

Comer calabazas era bueno para la mujer

Aristófanes

Nació en Atenas en el año 445 a.C   Comediógrafo griego

Dice:  Refiere el parto normal le llama eutócico.

Menciona hierbas para el parto

 

Parménides

Nació en Elea (Italia) en el año 515 a.C   Filósofo griego

Dice: El sexo del embrión depende, por una parte, del lado de donde se engendre en la matriz, y por otro, del lado de donde venga la simiente del padre. Pero el carácter y los rasgos del ser engendrado dependen de la mezcla de las potencias masculinas y femeninas. De tal suerte que:

  1. Si el semen proviene del lado derecho y se aloja en la derecha de la matriz, el embrión será un hombre bien constituido y masculino.
  2. Si el semen proviene del lado izquierdo y se aloja en la izquierda de la matriz, el resultado es una hembra con rasgos femeninos.
  3. Cuando el semen viene de la izquierda, y se aloja a la derecha del útero, da lugar a un hombre, pero con rasgos femeninos tales como belleza destacada, blancura, pequeña estatura, etc.
  4. Si el semen tiene origen en la derecha y desciende a la izquierda del útero, esta vez forma una mujer, pero con rasgos marcadamente masculinos: virilidad, altura excesiva

Anaxágoras

Nació en Clazómenas (Turquía) en el año 500 a.C.  Estudio la naturaleza fundada en la experiencia la memoria y la técnica. Estudia los eclipses. Entre sus alumnos estuvo Pericles, Arquelao, Tucídides, Eurípides, Demócrito y Sócrates

Dice:  que el hombre tiene el semen o semilla y la mujer el sitio para la fructificación

Fue el primero que dijo que la alimentación del feto era por el cordón umbilical

Plutarco

Dice: Las mujeres que durante el embarazo se purgaban traían al mundo seres pequeños, pero bien conformados.

Cesárea en España en una mujer viva. Año 1839

Una Cesárea en España en mujer viva. Año 1839

Una Cesárea en España en una mujer viva. Año 1839. Fue el caso de una cesárea en España con mujer viva en Salamanca (España). Fue un fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz consiste es un caso de embarazo en un útero herniado. Realizada la cesárea por el cirujano D. Julián Ledesma y le sucede a una paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1839.

La primera operación cesárea documentada en España realizada en una mujer viva con supervivencia tanto de la madre como del recién nacido tuvo lugar en 1804, en la localidad de Torre de Miguel Sesmero (Badajoz).: Fue ejecutada por el cirujano de campaña José Serra, facultativo militar destinado en la zona. La intervención se practicó a María de la Cruz, una mujer joven que presentaba una distocia pélvica grave que impedía el parto por vía vaginal. Tanto la madre como el niño sobrevivieron a la operación, lo que supuso un hito sin precedentes en la historiografía médica hispana, donde hasta la fecha la cesárea se practicaba casi exclusivamente post mortem por mandato canónico para bautizar al feto. La relación circunstanciada e informe médico: Enviado por el propio cirujano a la junta directiva y al cuerpo docente del Real Colegio de Cirugía de San Carlos en Madrid para certificar y validar el procedimiento. La documentación histórica sobre este expediente y la actas de la época se conservan en el fondo documental del antiguo Colegio de San Carlos, integrado actualmente en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid (Marqués de Valdecilla) y en el Archivo General de la Administración (AGA) en Alcalá de Henares. Y está  recogida en obras de referencia médica como la Historia de la Obstetricia y Ginecología Española (publicada por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia – SEGO, 2006).

Durante casi todo el siglo XIX, la cesárea hospitalaria era extremadamente rara y peligrosa debido a las infecciones nosocomiales y a la falta de asepsia: Los hospitales y las maternidades de la época acumulaban una alta tasa de fiebre puerperal. Por ello, las raras intervenciones cesáreas se realizaban preferentemente en el domicilio de la paciente antes que en el hospital. A partir de mediados del siglo XIX, cirujanos y catedráticos de obstetricia en hospitales vinculados a las facultades de medicina (como el Hospital de San Carlos de Madrid o la Maternidad de Barcelona) comenzaron a realizar cesáreas de forma excepcional ante distocias infranqueables, casi siempre como último recurso desesperado.

La cesárea realizada por el Profesor D. Julián Ledesma en el año 1839 era muy arriesgada por la gran mortalidad que sucedía al practicar esta intervención, prácticamente solo se hacía en una mujer embarazada muerta.  En este año aún no había publicado la técnica de Porro (1876-1880) que consistía prácticamente una histerectomía cesárea (extirpación del útero tras extraer el recién nacido) redujo drásticamente las hemorragias. Posteriormente se introduce la sutura uterina de Saemisch/Sänger (1882),

El hecho médico de “Una Cesárea en España con mujer viva. Año 1839″

Historia Clínica de la paciente:

Paciente Elena Ramos. Mujer de 42 años vecina de Salamanca. Había tenido 6 partos naturales normales.

El médico de cabecera, Dn. Gumersindo Gándara, de la paciente Elena Ramos le consulta al cirujano D. Julián Ledesma el caso, comunicándole que le paciente presenta “un preñado extrauterino” y se realiza consulta en el domicilio de la paciente D. Gumersindo Gándara y D. Julián Ledesma el día 26 de enero de 1839

Refiere la paciente que tiene una hernia inguinal derecha desde soltera, que le comenzó a molestar después del primer parto, pero no  le había impedido tener 6 hijos y que se incorporaba al trabajo y tareas de la casa después de los partos por obligación y necesidad.  Manifestó que ella sola se reducía la hernia sin auxilio de mano ajena.

También dijo que desde hacía 4 meses le faltaba la menstruación y que sentía los mismos síntomas que en sus seis embarazos anteriores y notó que desde hacia 1 mes la hernia crecía un bulto. La paciente intentó la reducción, refiere que no fue capaz y que refiere que si es un embarazo tiene dudas de que el feto pudiera estar vivo por la gran cantidad de maniobras que ha realizado para reducir la hernia.

Exploración de la paciente:

D. Julián Ledesma el día 26 de enero de 1839 explora la paciente y  observa lo siguiente:

“La paciente estaba en su lecho y el vientre se hallaba natural y flojo. Presentaba a la vista un tumor grande anormal, o sea un saco preternatural y muy voluminoso en la parte inferior del hipogastrio, el que descasaba sobre los dos mulos apoyándose con  preferencia el del lado derecho. La base, salida o principio de este saco, tenía su origen exterior desde la parte alta y derecha del monte de Vénus, se extendía sobre la parte superior del pubis, comprendiendo los tegumentos del bajo vientre del mismo lado, descendiendo y prolongándose hasta comprender el gran labio de la vulva, poniéndola en estado tirante y de gran violencia. ”

El diagnostico de D. Julián Ledesma fue: “una hernia de la matriz, habiendo salido esta víscera por el anillo inguinal derecho con el producto de la concepción”. El caso era una hernia de la matriz, que había salido del vientre por el anillo inguinal derecho, llevando en sí e producto de la concepción, y constituyendo una hernia secundaria.”

Auscultación fetal:

Fue realizada a partir de mayo por el profesor D. Julián Ledesma con el estetoscopio de Piorry. Describe que el feto tiene entre 130 y 150 latidos por minuto y trata de localizar la placenta mediante el sonido de “pulsación placentaria” según las descripciones de Kergaradec.

 

Controles y observadores del caso:

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). D. Juan Sánchez, (cirujano de Valladolid de Beneficiencia) y D. Cristobal Rodriguez Solano, (profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca)

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombro una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara los médicos.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

D. J. Ledesma  dice en la primera consulta,(el día 26 de enero de 1839,) si el preñado llegaba a su termino, había de sufrir la paciente, Elena Ramos, para terminarlo la histerotomía, o sea la operación cesárea en el saco que formaba la hernia, porque no sería posible la reducción de esta al vientre; que el resultado de la operación era temible y fatal para la madre, aunque fuera muy feliz para el feto, por la hemorragia que aquella había de sufrir, y por la inflamación que indudablemente resultaría en el útero y peritoneo.

D. J. Ledesma en su artículo dice que Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.)

Esta Comisión realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnostico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

La Comisión quedó encargada de observar los progresos y lo demás que ocurriera, y de socorrer y auxiliar a la paciente en caso necesario

La Operación Cesarea:

D. Julián Ledesma, médico cirujano del Hospital Municipal de Salamanca, es quien realiza la cesárea a Dñ. Elena Ramos.

Realiza una consulta de emergencia el día 7 de junio de 1839 a las 4 y media de la mañana. La paciente le comunica que ha “vertido aguas” y tiene molestias de parto.

Comprueba que se ha roto la bolsa amniótica, dice que comprobó que “se vertieron aguas, comprobando que eran similar a un parto normal, que salían por la vulva” y decide que se debe realizar una cesárea.”

La cesarea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana en el domicilio de la paciente.

El D. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presento una abundante hemorragia

Lámina de litografía de la operación cesárea del cirujano D. Julián Ledesma.  Está lámina es del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España.  Publicado año 1840

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extraje la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuve expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparada alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz me hizo varias la idea, y prescribí un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

Aplico planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

Comentarios de Tomás Cabacas sobre la cesárea de Elena Ramos.

D. Julián Ledesma visita a la paciente en su domicilio el día 6 de junio de 1839 y esta le comenta que tiene molestias moderadas en el vientre.  Esa noche a las 4 y media de la madrugada avisan al D. J. Ledesma de nuevo porque aumentan las molestias de la embarazada y ha roto aguas.   Acude al domicilio el D. J. Ledesma y la Comisión y subdelegados que están presentes.

Comprueba que el liquido que ha expulsado la paciente es similar al percibido en otros partos.  Intenta dilatar el utero y comprueba que no es posible,  y a las 6 de la mañana propone a la comisión y subdelegados practicar una cesárea.  Se decide que la cesárea se realice a las 9 de la mañana.

Durante tode la mañana de este día existe una larga discusión sobre si de debe realizar la cesárea o no.  Los miembros de la comisión exponen sus razones citando diversos casos de casos de otras autoridades médicas.

A las 12 y media de la mañana la paciente presenta mas molestias y abatida. D. Julián Ledesma indica que no se puede demorar más el tiempo de realizar la cesárea y con el consentimiento de la paciente y el marido y los doctores comenzó a practicar la cesárea.

Comenta D. J. Ledesma que nunca ha realizado una cesárea en mujer viva, ni visto hacerla, pero que tiene abundante experiencia en haberla realizado en mujer embarazada muerta. También comenta que nunca ha visto un embarazo en una hernia.  Cita la mala experiencia de grandes profesores como Levret que indica se practique solo en mujer muerta. Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.). Mauriceau creía que siempre seria mortal el resultado de la operación cesárea, y que si alguna se ha curado, que habría sido por milagro.

La cesárea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana.

El D. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

La incisión de Loverjat, a veces citada como la operación de Loverjat es una variante técnica histórica de la cesárea atribuida al cirujano francés Guillaume-Jean Loverjat quien publicó en 1777 su célebre tratado Nouvelle méthode de faire l’opération césarienne. La incisión clásica era la longitudinal/vertical sobre la línea alba. Loverjat propuso realiza una incisión lateral u oblicua en la pared abdominal inferior, frecuentemente en la fosa ilíaca o el flanco, buscando evitar la línea blanca cetral y minimizando la dehiscencia directa en la zona umbilical. En el siglo XVIII, antes del advenimiento de la anestesia y la asepsia, uno de los mayores peligros era la inflamación peritoneal, la hemorragia descontrolada y la evisceración. Loverjat sostenía que al incidir lateralmente y de forma oblicua a través de la masa muscular de los oblicuos y el recto anterior, se lograba un mejor afrontamiento natural de los bordes al relajarse la musculatura tras el parto.

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presentó una abundante hemorragia

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extrajo la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuvo expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparado alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz hizo variar la idea, y prescribió un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

D. Julián Ledesma no sutura la incisión, ni refiere que realizara ligaduras.

Aplicó planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

El día 8 de agosto de 1839 fue visitada la paciente por el Catedrático del Colegio de San Carlos de Madrid, el Dr. Callejo.  Inspeccionó a la madre y a la niña, celebrando el resultado de una operación importante y arriesgada.

El Dr. Juan Callejo o  Profesor Callejo.  Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. El Real Colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid, institución clave fundada por Carlos III para la modernización de la enseñanza médico-quirúrgica en España. Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. Publicó diversos discursos académicos, memorias y lecciones magistrales dirigidos a la formación de los estudiantes del colegio, abordando técnicas operatorias, vendajes y la práctica clínica basada en la observación metódica.

El día 11 de agosto de 1839 salió de su casa la paciente Elena Ramos con su hija.  La hernia quedo muy reducida, formando un histerocele en el anillo inguinal por las adherencias.

El D. J. Ledesma afirma que la paciente continuara con su fecundidad y afirma que las trompas y los ovarios no han sido destruidas y que el estado de estas partes no se opondrán a una nueva concepción

La introducción del lavado antiséptico y la sutura adecuada de la pared uterina permitió realizar la cesárea conservadora sin necesidad de extirpar el útero, comenzando a realizarse en los quirófanos hospitalarios de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla.

La técnica de Porro (1876-1880s): La introducción de la histerectomía cesárea (extirpación del útero tras extraer al bebé) redujo drásticamente las hemorragias y la sepsis. fijando el muñón en la pared abdominal. Al eliminar la principal fuente de infección y sangrado, se convirtió en la primera técnica de cesárea de uso regular en España.

Tras la publicación del método de Porro en 1876, las primeras intervenciones de este tipo en España se practicaron a partir de 1878-1880 en las Maternidades y pabellones quirúrgicos de las Facultades de Medicina (principalmente en Madrid, Barcelona y Sevilla). : Fue la técnica predominante durante las décadas de 1880 y 1890 en entornos hospitalarios, reservada para casos extremos de estrechez pélvica o tras partos muy prolongados con riesgo de corioamnionitis (infección intrauterina).

En 1882, Max Sänger y Ferdinand Adolf Kehrer revolucionaron la obstetricia al demostrar que era posible cerrar adecuadamente la incisión uterina mediante suturas por capas (utilizando seda o plata) e higienizar la cavidad con principios antisépticos. Esto evitaba tener que mutilar a la mujer extirpándole el útero.

Llegada a España: Los ginecólogos y catedráticos españoles adoptaron la sutura de Sänger entre 1883 y 1890. Destacadas maternidades hospitalarias, como la del Hospital de San Carlos de Madrid y la Maternidad Provincial de Barcelona, comenzaron a reportar cesáreas conservadoras con éxito materno y fetal bajo estrictos protocolos de antisepsia listeriana.

A comienzos del siglo XX, la cesárea dejó progresivamente de ser una medida quirúrgica desesperada de última hora para convertirse en un acto programado e higiénico en los quirófanos hospitalarios españoles.

Durante esta década, un reducido grupo de cirujanos y ginecólogos pioneros impulsó la práctica de la cesárea en España desde la universidad y el ámbito privado, convirtiéndola en una intervención quirúrgica regulada y de mayor supervivencia:

Manuel Candela y Pla (1847–1919) — Valencia

Catedrático de Obstetricia y Enfermedades de la Mujer en Valencia y pionero de la ginecología moderna en la Comunidad Valenciana.  Fue un firme defensor de la asepsia en los partos y promovió activamente la cesárea limpia en entorno quirúrgico ante estrecheces pélvicas graves o distocias insuperables. Fundó en Valencia el Instituto Ginecológico Candela y la revista El Progreso Ginecológico y Pediatría, donde divulgó los casos clínicos de cesáreas realizados bajo los nuevos preceptos antisépticos en los años ochenta del siglo XIX.

Federico Rubio y Galí (1827–1902) y la Escuela del Instituto de Terapéutica Operatoria — Madrid. Instituto de Salud Carlos III.

Fundador del Instituto de Terapéutica Operatoria en el Hospital de la Princesa de Madrid (1880), fue una de las figuras clave de la cirugía española de la época. Rubio y Galí y su equipo de cirujanos introdujeron de forma sistemática la antisepsia en las intervenciones abdominales e histerectomías en Madrid. Su escuela fue pionera en la aplicación práctica de la técnica de Porro y en la adopción paulatina de la cesárea conservadora de Sänger en la capital a lo largo de los años 80.

Eugenio Gutiérrez González (1851–1914) — Madrid

Distinguido ginecólogo y obstetra (posteriormente nombrado Conde de San Diego), formado en el círculo del Instituto de Terapéutica Operatoria de Rubio y Galí. Gutiérrez González se especializó en la patología pélvica y en la cirugía uterina, figurando entre los primeros especialistas en publicar y realizar intervenciones quirúrgicas de cesárea e histerectomía total/subtotal obstétrica por complicaciones tumorales (miomas) o distocias graves en el último tercio del siglo XIX.

Maternidad Provincial de Barcelona y la escuela catalana

En Barcelona, el ámbito de la Maternidad Provincial y la Facultad de Medicina fue otro de los epicentros de la renovación obstétrica durante la década de 1880. Toco ginecólogos y cirujanos adscritos a las maternidades públicas de la ciudad comenzaron a publicar en revistas académicas (como la Gaceta Médica Catalana) comunicaciones clínicas sobre la aplicación de las suturas de Sänger para evitar la extirpación del útero, reduciendo gradualmente la abrumadora mortalidad maternal que registraban las cesáreas decimonónicas.

El caso atribuido a Julián Ledesma, profesor de Cirugía de Salamanca, ocupa un lugar muy peculiar y debatido en la historiografía médica española de la primera mitad del siglo XIX (hacia 1840), debido a la singularidad del diagnóstico y si se trató de una cesárea verdadera

Diversos autores e historiadores de la cirugía del siglo XIX y XX citan la intervención de D. Julián Ledesma como una de las primeras «operaciones cesáreas» (o histerotomías) practicadas con éxito en el ámbito universitario salmantino.: Otros historiadores de la medicina sostienen que no se trató estrictamente de una cesárea clásica, incisión directa sobre el útero en su posición pélvica anatómica habitual, sino de una laparo-histerotomía o laparotomía por hernia uterina, sería un histerocele gestacional.

Incluso algunos autores han llegado a dudar del caso, pero tenemos como datos irrebatibles:

  1. D. Julián Ledesma describe y publica el caso al año seguiente del hecho y acompañó la descripción con láminas de litografías de la anatomía de la hernia y del procedimiento,

Lámina del artículo del cirujano D. Julián Ledesma sobre el embarazo en la hernia antes de la cesárea que realizó en el año 1839. Esta lámina es del ejemplar de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid.

Lámina del artículo de D. Julián Ledesma sobre la cesárea que realizó en el año 1839. Esta lámina es  del ejemplar de la Biblioteca de la Biblioteca Nacional de España.

Fue publicado en folleto independiente titulado: “ Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” es un estudio de D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca en el año 1839.

Portada del artículo de la cesárea realizada por el cirujano D. Julián Ledesma.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

2. El caso: “ Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” es controlado por Comisiones de médicos de Beneficiencia de Salamanca y por una Comisión de la Facultad de Medicina. Inspeccionado por la Academia Médico Quirúrgica del distrito y observadores del caso:

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). Dr. Sánchez, (cirujano de Salamanca de Beneficiencia).

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombró una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara los médicos.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

Esta Comisión realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnóstico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

La Comisión quedó encargada de observar los progresos y lo demás que ocurriera, y de socorrer y auxiliar a la paciente en caso necesario.

En el post operatorio realiza inspección de la paciente Elena Ramos el Profesor Dr. D. Juan Callejo. Catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos de Madrid.

 

 

Comentarios y observaciones del caso del “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”. Año 1839.

Comentarios y observaciones realizadas por Tomás Cabacas del caso del “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” de Dr. D. Julián Ledesma.  Año 1839.

Comentarios de Tomás Cabacas sobre del caso de un “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” es un estudio de un caso clínico de D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca en el año 1839.

El título completo del artículo es: Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz en estado de gestación, terminada felizmente por la operación cesárea, con la extracción de una niña viva, sana y de todo tiempo sin ulterior lesión de la madre, con observaciones curiosas de auscultación y percusión sobre el seno materna de la misma.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Es el relato de un fenómeno raro de embarazo en un útero herniado en un hernia inguinal, que trata y describe D. Julián Ledesma. Le sucede a la paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1839. Se describe la historia clínica, exploración y tratamiento quirúrgico del caso que realiza una cesárea.

D. Julián Ledesma era médico cirujano del Hospital Municipal de Salamanca

El folleto o articulo tiene 23 páginas y dos láminas de litografías en color.

Comentarios y observaciones sobre las cuestiones médicas del caso

Sucede en Salamanca en el año 1839.

La paciente, Elena Ramos, tenía 42 años.  Habita tenido 6 partos naturales y tenía 6 hijos.

Era una familia de escasos medios económicos, que era asistida por la beneficiencia municipal.

Presentaba una hernia inguinal derecha después del primer parto y que ella sola se la reducía.

Se queda embarazada finales del año 1838.

Acude a su médico de cabecera D. Gumersindo Gándara y le comenta su situación.

La paciente debería ser muy trabajadora, tenía una hernia desde muy joven, ella le comenta a su médico que tenía mucho trabajo por obligación y por necesidad. También era valiente, porque ella sola se reducía la hernia, durante muchos años.

Paciente con experiencia y observadora, ella le comenta a su médico de cabecera que le parece que está embarazada y que nota un bulto que crece en la hernia.

El médico de cabecera desde el primer momento consulta con su cirujano de consulta de Beneficiencia, D. Juan Sánchez, y los dos  diagnostican “preñado extrauterino” , deciden consultarle el caso que le parece raro al profesor de cirugía de la Facultad de Medicina de Salamanca, Dr. D. Julián Ledesma.

La consulta se realiza el 25 de enero del año 1839 y la paciente probablemente se encuentra ya embarazada de 3 a 4 meses de gestación y el Dr. J. Ledesma decide visitar la paciente al día siguiente. Le acompañan en esta visita D. Gumersindo Gándara, médico de cabecera de la paciente, el cirujano de beneficiencia D. Juan Sánchez y D. Cristóbal Rodríguez Solano, profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca. Los médicos desde el primer momento de la consulta diagnostican probable embarazo por los síntomas que tiene la paciente. En esta época no hay análisis de test de gestación.

El caso ya era conocido en muchos lugares de la ciudad, se comentaba que una mujer tenía un embarazo en el muslo. Esta noticia que corría por la ciudad despertó también el interés de los médicos de la época, por ello probablemente la consulta despertara curiosidad y tuvo tantos médicos en la consulta de la paciente.

La paciente era tan observadora que les comenta a los médicos en sus primeras consultas que ella tiene dudas de que el embrión pudiera estar vivo por la cantidad de maniobras, presión y empuje que ella había realizado en la hernia tratándola de reducirla.

La descripción minuciosa que realiza el Dr. Julián Ledesma ese día comprende más de dos páginas de datos que refleja en su artículo.

Ese día, el día 26 de enero, la paciente les refiere a los médicos que nota movimientos de criatura que le son parecidos a otros embarazos que ha tenido, por lo cual el embarazo podría ser de 4 meses (20 semanas).  Ella misma les dijo a los médicos que creía que su embarazo terminaría a finales de mayor o comienzos de junio. La paciente también relata cómo se notó el bulto y pensó en embarazo a los 3 meses, relata que ya le fue imposible reducir la hernia con el bulto.

El diagnostico de D. Juan Ledesma el día 26 de enero fue: “una hernia de la matriz, habiendo salido esta víscera por el anillo inguinal derecho con el producto de la concepción”. El caso era una hernia de la matriz, que había salido del vientre por el anillo inguinal derecho, llevando en sí e producto de la concepción, y constituyendo una hernia secundaria.”

Y Dr. J. Ledesma  dice en la primera consulta,(el día 26 de enero de 1839,) si el preñado llegaba a su término, había de sufrir la paciente, Elena Ramos, para terminarlo la histerotomía, o sea la operación cesárea en el saco que formaba la hernia, porque no sería posible la reducción de esta al vientre; que el resultado de la operación era temible y fatal para la madre, aunque fuera muy feliz para el feto, por la hemorragia que aquella había de sufrir, y por la inflamación que indudablemente resultaría en el útero y peritoneo.

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). D. Juan Sánchez, (cirujano de Salamanca de Beneficiencia) y D. Cristóbal Rodríguez Solano, (Profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca)

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombró una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara los médicos.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

Esta Comisión realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnóstico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

El 8 de mayo comienza el Dr. D. Julián Ledesma la auscultación fetal del caso que utilizó un estetoscopio de Pierre Adolphe Piorry, quien creó, en 1828, un fonendoscopio de madera y marfil, con acabado en forma de trompeta, más corto y mejor adaptado al oído.

Estetoscopio de Piorry

El estetoscopio fue inventado por René Théophile-Hyacinthe Laennec (1781-1826), en 1816. El estetoscopio es un instrumento cilindrico de madera o metal descubierto por Laennec para facilitar la auscultación mono auricular de los sonidos cardiacos y respiratorios, posteriormente utilizado también para la auscultación de los sonidos en otras partes del cuerpo. Consta de un cilindro o tronco de cono hueco, que se apoya en la superficie corporal, unido a un disco circular, sobre el que el explorador apoya la oreja para practicar la auscultación directa. Fue el precedente histórico de los modernos fonendoscopios biauriculares. El estetoscopio es el precursor del fonendoscopio y este es el instrumento más común de los médicos, el más utilizado. Es casi un símbolo del médico después del caduceo de medicina. (la vara y la serpiente). La precursora de la auscultación fue la percusión que fue inventada por Auenbrugger Leopold en 1744 que fue un médico vienés que observando a su padre que era posadero percutía los toneles para saber si estaban vacíos o llenos y llegaba a saber el nivel del vino por la percusión con los dedos de la mano. Auenbrugger aplicó su talento para la percusión en tórax y averiguar el aire y las secreciones pulmonares. Posteriormente se desarrolló la auscultación. Primero la auscultación directa y posteriormente la indirecta con el estetoscopio. Pierre Adolphe Piorry, quien creó, en 1828, un fonendoscopio de madera y marfil, con acabado en forma de trompeta, más corto y mejor adaptado al oído.

El profesor D. Julián Ledesma con el estetoscopio de Piorry. Describe que el feto tiene entre 130 y 150 latidos por minuto y trata de localizar la placenta mediante el sonido de “pulsación placentaria” según las descripciones de Kergaradec, refiere que la localización de la placenta es muy importante para determinar el lugar de la incisión de la cesarea y para ello se detiene mucho tiempo tratando de precisar el lugar de inserción de la placenta en el embarazo de la paciente Elena Ramos.

Jean Alexandre Le Jumeau de Kergaradec (1787–1877) fue un médico francés pionero en el campo de la obstetricia y la auscultación médica. Fue amigo y discípulo de René Laennec (inventor del estetoscopio) y ayudó a documentar y difundir cómo se originó el invento a partir de observaciones cotidianas. Su aportación fundamental a la medicina fue el descubrimiento de la auscultación fetal mediante el estetoscopio, instrumento que había sido inventado poco antes por René Laennec en 1816.

En 1821 Kergaradec tratando de escuchar los ruidos del líquido amniótico en mujeres embarazadas utilizando el estetoscopio de madera de Laennec, Kergaradec percibió dos sonidos distintos e inesperados. El latido cardíaco fetal, una pulsación rápida (alrededor de 140 latidos por minuto) que confirmó la vida y el bienestar del feto. Demostró que escuchar los latidos del corazón del feto era posible y útil, convirtiéndose en el primer signo seguro para diagnosticar el embarazo y evaluar la salud del feto.  Y el soplo placentario (o uterino), correspondiente al flujo sanguíneo en los vasos de la placenta. Presentó sus hallazgos ante la Académie Royale de Médecine de París y publicó su famosa memoria: Mémoire sur l’auscultation appliquée à l’étude de la grossesse (Memoria sobre la auscultación aplicada al estudio del embarazo).en 1822.  René Laennec reconoció y elogió públicamente el trabajo de Kergaradec, incorporando sus descubrimientos en la segunda edición de su tratado sobre auscultación (Traité de l’auscultation médiate, 1826).

En su obra de 1822 (Mémoire sur l’auscultation appliquée à l’étude de la grossesse), Jean Alexandre Le Jumeau de Kergaradec describió la técnica original para localizar e identificar el soplo placentario (también denominado soplo uterino o bruit placentaire).  Esta obra es citada en el pie de la página 8 por Dr. D. Julián Ledesma en su articulo

Kergaradec empleó el estetoscopio cilíndrico de madera monoaural diseñado por René Laennec. El soplo placentario está situado en el centro de la placenta y es un ruido soplante, suave, isócrono o jadeante, semejante al silbido del aire en una tubería. La intensidad del soplo varía según la localización del estetoscopio: alcanza su volumen máximo justo sobre el sitio de inserción placentaria y en las áreas de mayor engrosamiento vascular del miometrio.

 

Comentarios y observaciones sobre la cesárea de Elena Ramos.

Dr. D. Julián Ledesma visita a la paciente en su domicilio el día 6 de junio de 1839 y esta le comenta que tiene molestias moderadas en el vientre.  Esa noche a las 4 y media de la madrugada avisan al Dr. J. Ledesma de nuevo porque aumentan las molestias de la embarazada y ha roto aguas.   Acude al domicilio el Dr. J. Ledesma y la Comisión y subdelegados que están presentes.

Comprueba que el liquido que ha expulsado la paciente es similar al percibido en otros partos.  Intenta dilatar el utero y comprueba que no es posible,  y a las 6 de la mañana propone a la comisión y subdelegados practicar una cesárea.  Se decide que la cesárea se realice a las 9 de la mañana.

Durante toda la mañana de este día existe una larga discusión sobre si de debe realizar la cesárea o no.  Los miembros de la comisión exponen sus razones citando diversos casos de casos de otras autoridades médicas.

A las 12 y media de la mañana la paciente presenta mas molestias y abatida. El profesor D. Julián Ledesma indica que no se puede demorar más el tiempo de realizar la cesárea y con el consentimiento de la paciente y el marido y los doctores comenzó a practicar la cesárea.

Comenta D. J. Ledesma que nunca ha realizado una cesárea en mujer viva, ni visto hacerla, pero que tiene abundante experiencia en haberla realizado en mujer embarazada muerta. También comenta que nunca ha visto un embarazo en una hernia.  Cita la mala experiencia de grandes profesores como Levret que indica se practique solo en mujer muerta. Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.). Mauriceau creía que siempre seria mortal el resultado de la operación cesárea, y que si alguna se ha curado, que habría sido por milagro.

La cesárea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana.

El Dr. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

La incisión de Loverjat, a veces citada como la operación de Loverjat es una variante técnica histórica de la cesárea atribuida al cirujano francés Guillaume-Jean Loverjat quien publicó en 1777 su célebre tratado Nouvelle méthode de faire l’opération césarienne. La incisión clásica era la longitudinal/vertical sobre la línea alba. Loverjat propuso realiza una incisión lateral u oblicua en la pared abdominal inferior, frecuentemente en la fosa ilíaca o el flanco, buscando evitar la línea blanca cetral y minimizando la dehiscencia directa en la zona umbilical. En el siglo XVIII, antes del advenimiento de la anestesia y la asepsia, uno de los mayores peligros era la inflamación peritoneal, la hemorragia descontrolada y la evisceración. Loverjat sostenía que al incidir lateralmente y de forma oblicua a través de la masa muscular de los oblicuos y el recto anterior, se lograba un mejor afrontamiento natural de los bordes al relajarse la musculatura tras el parto.

Lámina de litografia de la operación de la paciente.  (Del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España)

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presentó una abundante hemorragia

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extrajo la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuvo expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparado alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz hizo variar la idea, y prescribió un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado

El cirujano Dr. D. Julián Ledesma no realizo sutura de la incisión del útero. No refiere que realizara ligadura de ningún vaso.

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

Aplicó planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

El día 8 de agosto de 1839 fue visitada la paciente por el Catedrático del Colegio de San Carlos de Madrid, el Dr. Callejo.  Inspeccionó a la madre y a la niña, celebrando el resultado de una operación importante y arriesgada.

El Dr. Juan Callejo o  Profesor Callejo.  Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. El Real Colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid, institución clave fundada por Carlos III para la modernización de la enseñanza médico-quirúrgica en España. Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. Publicó diversos discursos académicos, memorias y lecciones magistrales dirigidos a la formación de los estudiantes del colegio, abordando técnicas operatorias, vendajes y la práctica clínica basada en la observación metódica.

El día 11 de agosto de 1839 salió de su casa la paciente Elena Ramos con su hija.  La hernia quedo muy reducida, formando un histerocele en el anillo inguinal por las adherencias.

El Dr. Ledesma afirma que la paciente continuara con su fecundidad y afirma que las trompas y los ovarios no han sido destruidas y que el estado de estas partes no se opondrán a una nueva concepción

 

Comentarios y Observaciones a la publicación del «Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz» de D. Julián Ledesma. Año 1840

La publicación » El fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz es un estudio de D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca en el año 1839.

El título completo del artículo es: Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz en estado de gestación, terminada felizmente por la operación cesárea, con la extracción de una niña viva, sana y de todo tiempo sin ulterior lesión de la madre, con observaciones curiosas de auscultación y percusión sobre el seno materna de la misma.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz consiste en un caso de embarazo en un útero herniado que trata y describe en un folleto y articulo realizado por el Dr. D. Julián Ledesma lo que le sucede a una paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1939.

La publicación tiene 23 hojas y dos láminas con litografías

Editadas por su autor

Existen tres ejemplares de la obra del Dr. Julián Ledesma.

  1. En la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid.

Tiene una encuadernación de pastas duras y el título en una pegatina central.

Portada de la encuadernación del ejemplar de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid

Portada del artículo

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo.  Tiene mejor cromolitografía este ejemplar que los restantes.

  1. En la Biblioteca Nacional de España (A este ejemplar le faltan algunas hojas de la descripción de la cesárea.)

Portada del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España en Madrid.

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo

Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

  1. En la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Valencia. Procede de la biblioteca de D. León Sánchez-Quintanar (1801-1877), fue catedrático de Patología Quirúrgica en la Universidad de Valencia, donado por sus hijos en 1893 a la Facultad de Medicina de Valencia.

 

El artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, consta de las siguientes partes:

  1. Carta Preámbulo del autor: D. Julián Ledesma. Tiene fecha de 9 de septiembre de 1839.
  2. Historia: Es la historia clínica de la paciente Elena Ramos de Salamanca (España)
  3. Auscultación: Aplicada a la preñez de Elena Ramos.
  4. De la Operación: Cesarea.
  5. Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo
  6. Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

 

El folleto o artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, fue impreso en la Imprenta de Boix, frecuentemente figurada en las portadas como Imprenta de Boix  o Librería de Ignacio Boix o Imprenta de D. Ignacio Boix,  fue uno de los talleres tipográficos y establecimientos editoriales más activos y dinámicos del Madrid del segundo tercio del siglo XIX. Fundada y dirigida por el librero, impresor y editor Ignacio Boix y Blay, la imprenta estuvo ubicada principalmente en la céntrica calle de Carretas (con talleres y librerías en números como Carretas 8 y Carretas 27).

Durante las décadas de 1830 y 1840, coincidiendo con el florecimiento de la prensa periódica, el auge del Romanticismo y el proceso de modernización de la industria del libro en España, la imprenta de Boix se posicionó como un referente en la producción y distribución comercial de impresos. Publicó una amplísima variedad de narrativa, ensayo y teatro de la época. Editó importantes colecciones literarias en formato folletín o por entregas, un modelo comercial emergente que abarataba los costes y popularizaba la lectura entre las clases medias. Imprimió traducciones de tratados internacionales, manuales académicos, recopilaciones legislativas y obras médicas de referencia para médicos y cirujanos de la capital. También llevó a cabo impresiones por encargo para instituciones y publicaciones religiosas o de etiqueta, como devocionarios regios-

Editado por su autor D. Julián Ledesma que se reserva los derechos de autor.

Las láminas del “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, Fueron realizadas por el dibujante José Juan Camarón Meliá (1870-1819), pintor y grabador nacido en la ciudad de Segorbe, fue hijo de un artista clave del siglo XVIII valenciano, José Camarón Bonanat (1731-1803), y hermano del también pintor Manuel Camarón (1763-1806).  José Juan se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos. En 1778 se presentó al concurso convocado por la Academia de San Fernando y obtuvo la plaza de pensionado en Roma, beca que le permitió estudiar en la capital italiana durante seis años. En abril de 1786 fue nombrado académico de mérito por la academia madrileña, meses más tarde recibió el mismo reconocimiento de la Academia de San Carlos. A partir de 1797 los títulos se sucedieron; este mismo año logró convertirse en vicedirector de pintura en la academia madrileña y en 1800 en director de pintura en la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro. Cinco años más tarde obtuvo la distinción de pintor de cámara. En 1816 recibió la dirección honoraria de la Real Academia de San Fernando y el rectorado de la nueva Escuela de Dibujo de la Merced. Falleció en Madrid en 1819.

Las Litografías son de Faure. Empresa de litografías que estuvo ubicada en el centro de Madrid, en la calle Postigo de San Martín, números 11 y 13. Desarrolló una intensa producción aproximadamente entre las décadas de 1820 y 1860. Imprimieron retratos de personalidades militares, políticos y nobles de la época (como los conservados en la Biblioteca Nacional de España). Fueron destacados productores de láminas populares compuestas por viñetas con pareados, destinadas a la divulgación de historias, biografías o sucesos. Realizaban trabajos de estampación por encargo para diversas publicaciones, prospectos y libros ilustrados en Madrid.

 

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz. Año 1839

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz. Año 1839.

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz consiste en un caso de embarazo de un útero herniado que le sucede a la paciente Elena Ramos, vecina de Salamanca (España) en el año 1839,  que trata y le realiza una cesárea el médico cirujano  D. Julián Ledesma.

El título completo del artículo es: Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz en estado de gestación, terminada felizmente por la operación cesárea, con la extracción de una niña viva, sana y de todo tiempo sin ulterior lesión de la madre, con observaciones curiosas de auscultación y percusión sobre el seno materna de la misma.

«Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz»  Es un artículo escrito y publicado por D. Julián Ledesma que describe el caso que ha tratado en Salamanca de la paciente Elena Ramos en el año 1839.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Portada del artículo Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz. Año 1840.  (Este ejemplar es de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid)

 

El artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, consta de las siguientes partes:

  1. Carta Preámbulo del autor: D. Julián Ledesma. Fecha de la carta el 9 de septiembre de 1839.
  2. Historia: Es la historia clínica de la paciente Elena Ramos de Salamanca (España)
  3. Auscultación: Aplicada a la preñez de Elena Ramos.
  4. De la Operación: Cesarea.
  5. Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo
  6. Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

Historia Clínica de la paciente:

Paciente Elena Ramos. Mujer de 42 años vecina de Salamanca. Había tenido 6 partos naturales normales.

El médico de cabecera, Dn. Gumersindo Gándara, de la paciente Elena Ramos le consulta al profesor Julián Ledesma el caso, comunicándole que le paciente presenta “un preñado extrauterino” y se realiza consulta en el domicilio de la paciente D. Gumersindo Gándara y D. Julián Ledesma el día 26 de enero de 1839

Refiere la paciente que tiene una hernia inguinal derecha desde soltera, que le comenzó a molestar después del primer parto, pero no  le había impedido tener 6 hijos y que se incorporaba al trabajo y tareas de la casa después de los partos por obligación y necesidad.  Manifestó que ella sola se reducía la hernia sin auxilio de mano ajena.

También dijo que desde hacía 4 meses le faltaba la menstruación y que sentía los mismos síntomas que en sus seis embarazos anteriores,  notó que desde hacia 1 mes la hernia crecía como un bulto. La paciente intentó la reducción de la hernia, refiere que no fue capaz y que si es un embarazo, tiene dudas de que el feto pudiera estar vivo por la gran cantidad de maniobras que ha realizado para reducir la hernia.

Exploración de la paciente:

Dr. Julián Ledesma el día 26 de enero de 1839 explora la paciente y  observa lo siguiente:

“La paciente estaba en su lecho y el vientre se hallaba natural y flojo. Presentaba a la vista un tumor grande anormal, o sea un saco preternatural y muy voluminoso en la parte inferior del hipogastrio, el que descasaba sobre los dos mulos apoyándose con  preferencia el del lado derecho. La base, salida o principio de este saco, tenía su origen exterior desde la parte alta y derecha del monte de Vénus, se extendía sobre la parte superior del pubis, comprendiendo los tegumentos del bajo vientre del mismo lado, descendiendo y prolongándose hasta comprender el gran labio de la vulva, poniéndola en estado tirante y de gran violencia. ”

El diagnostico de D. Juan Ledesma fue: “una hernia de la matriz, habiendo salido esta víscera por el anillo inguinal derecho con el producto de la concepción”. El caso era una hernia de la matriz, que había salido del vientre por el anillo inguinal derecho, llevando en sí e producto de la concepción, y constituyendo una hernia secundaria.”

 

Auscultación fetal:

Fue realizada a partir de mayo por el profesor D. Juan Ledesma con el estetoscopio de Piorry. Describe que el feto tiene entre 130 y 150 latidos por minuto y trata de localizar la placenta mediante el sonido de “pulsación placentaria” según las descripciones de Kergaradec.

Controles y observadores del caso:

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). Dr. Sánchez, (cirujano de Salamanca de Beneficiencia).

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombró una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: Los médicos fueron, D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

Dr. J. Ledesma  dice en la primera consulta,(el día 26 de enero de 1839,) si el preñado llegaba a su termino, había de sufrir la paciente, Elena Ramos, para terminarlo la histerotomía, o sea la operación cesárea en el saco que formaba la hernia, porque no sería posible la reducción de esta al vientre; que el resultado de la operación era temible y fatal para la madre, aunque fuera muy feliz para el feto, por la hemorragia que aquella había de sufrir, y por la inflamación que indudablemente resultaría en el útero y peritoneo.

Ledesma en su artículo dice que Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.)

La Comisión de la Facultad de Medicina de Salamanca realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnostico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

La Comisión de la Facultad de Medicina quedó encargada de observar los progresos y lo demás que ocurriera, socorrer y auxiliar a la paciente en caso necesario

Operación Cesarea:

Dr. J. Ledesma realiza consulta de emergencia el día 7 de junio de 1839 a las 4 y media de la mañana. La paciente le comunica que ha “vertido aguas” y tiene molestias de parto.

Comprueba que se ha roto la bolsa amniótica, dice que comprobó que “se vertieron aguas, comprobando que eran similar a un parto normal, que salían por la vulva” y decide que se debe realizar una cesárea.”

La cesarea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana.

El Dr. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presentó una abundante hemorragia

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extraje la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuve expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparada alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz me hizo variar la idea, y prescribí un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

Aplico planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

El día 8 de agosto de 1839 fue visitada la paciente por el Catedrático del Colegio de San Carlos de Madrid, el Dr. Callejo.  Inspeccionó a la madre y a la niña, celebrando el resultado de una operación importante y arriesgada.

El día 11 de agosto de 1839 salió de su casa la paciente Elena Ramos con su hija.  La hernia quedo muy reducida, formando un histerocele en el anillo inguinal por las adherencias.

El Dr. Ledesma afirma que la paciente continuara con su fecundidad y afirma que las trompas y los ovarios no han sido destruidas y que el estado de estas partes no se opondrán a una nueva concepción.

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo. Del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España

Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre. Del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España

 

Comentarios de Tomás Cabacas al  “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” de Dr. D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca.  Año 1839.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Es el relato de un fenómeno raro de embarazo en un útero herniado en un hernia inguinal, que trata y describe el Dr. D. Julián Ledesma. Le sucede a la paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1939. Se describe la historia clínica, exploración y tratamiento quirúrgico del caso que realiza una cesárea.

El folleto o articulo tiene 23 páginas y dos láminas de litografías en color.

Comentarios sobre las cuestiones médicas del caso:

Sucede en Salamanca en el año 1839.

La paciente, Elena Ramos, tenía 42 años.  Habita tenido 6 partos naturales y tenía 6 hijos.

Era una familia de escasos medios económicos, que era asistida por la beneficiencia municipal.

Presentaba una hernia inguinal derecha después del primer parto y que ella sola se la reducía.

Se queda embarazada finales del año 1838.

Acude a su médico de cabecera D. Gumersindo Gándara y le comenta su situación.

La paciente debería ser muy trabajadora, tenía una hernia desde muy joven, ella le comenta a su médico que tenía mucho trabajo por obligación y por necesidad. También era valiente, porque ella sola se reducía la hernia, durante muchos años.

Paciente con experiencia y observadora, ella le comenta a su médico de cabecera que le parece que está embarazada y que nota un bulto que crece en la hernia.

El médico de cabecera desde el primer momento consulta con su cirujano de consulta de Beneficiencia, D. Juan Sánchez, y los dos  diagnostican “preñado extrauterino” , deciden consultarle el caso que le parece raro al profesor de cirugía de la Facultad de Medicina de Salamanca, Dr. D. Julián Ledesma.

La consulta se realiza el 25 de enero del año 1839 y la paciente probablemente se encuentra ya embarazada de 3 a 4 meses de gestación y el Dr. J. Ledesma decide visitar la paciente al día siguiente. Le acompañan en esta visita D. Gumersindo Gándara, médico de cabecera de la paciente, el cirujano de beneficiencia D. Juan Sánchez y D. Cristóbal Rodríguez Solano, profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca. Los médicos desde el primer momento de la consulta diagnostican probable embarazo por los síntomas que tiene la paciente. En esta época no hay análisis de test de gestación.

 

El caso ya era conocido en muchos lugares de la ciudad, se comentaba que una mujer tenía un embarazo en el muslo. Esta noticia que corría por la ciudad despertó también el interés de los médicos de la época, por ello probablemente la consulta despertara curiosidad y tuvo tantos médicos en la consulta de la paciente.

La paciente era tan observadora que les comenta a los médicos en sus primeras consultas que ella tiene dudas de que el embrión pudiera estar vivo por la cantidad de maniobras, presión y empuje que ella había realizado en la hernia tratándola de reducirla.

La descripción minuciosa que realiza el Dr. Julián Ledesma ese día comprende más de dos páginas de datos que refleja en su artículo.

Ese día, el día 26 de enero, la paciente les refiere a los médicos que nota movimientos de criatura que le son parecidos a otros embarazos que ha tenido, por lo cual el embarazo podría ser de 4 meses (20 semanas).  Ella misma les dijo a los médicos que creía que su embarazo terminaría a finales de mayor o comienzos de junio. La paciente también relata cómo se notó el bulto y pensó en embarazo a los 3 meses, relata que ya le fue imposible reducir la hernia con el bulto.

El diagnostico de D. Juan Ledesma el día 26 de enero fue: “una hernia de la matriz, habiendo salido esta víscera por el anillo inguinal derecho con el producto de la concepción”. El caso era una hernia de la matriz, que había salido del vientre por el anillo inguinal derecho, llevando en sí e producto de la concepción, y constituyendo una hernia secundaria.”

Y Dr. J. Ledesma  dice en la primera consulta,(el día 26 de enero de 1839,) si el preñado llegaba a su término, había de sufrir la paciente, Elena Ramos, para terminarlo la histerotomía, o sea la operación cesárea en el saco que formaba la hernia, porque no sería posible la reducción de esta al vientre; que el resultado de la operación era temible y fatal para la madre, aunque fuera muy feliz para el feto, por la hemorragia que aquella había de sufrir, y por la inflamación que indudablemente resultaría en el útero y peritoneo.

El caso de la paciente Elena Ramos es inspeccionado y consultado con:

Gumersindo Gándara (médico de cabecera). D. Juan Sánchez, (cirujano de Salamanca de Beneficiencia) y D. Cristóbal Rodríguez Solano, (Profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca)

Se informa al Ayuntamiento de Salamanca y este se lo comunica al subdelegado de medicina D. Ignacio Montes y  al delegado de cirugía D. Justo de la Riba.  Consultaron con los profesores de la Facultad de Medicina y se nombró una Comisión de seguimiento del caso formada por tres médicos y cuatro cirujanos que fueron: D. Francisco Rodríguez, D. Juan González Giménez y D. Gumersindo Gándara los médicos.  Los cirujanos de la comisión fueron: D. Pedro Velasco, D. Julián Ledesma, D. Facundo Gómez y D. Juan Sánchez.  Esta comisión se reunión en el domicilio de la paciente el día 2 de marzo de 1839.

Esta Comisión realizó consulta del caso a la Academia Médico-Quirúrgica del distrito que examinaron el caso y consideraron acertado el juicio y diagnóstico del Dr. Julián Ledesma y dictaron contestación de aprobación el 7 de mayo de 1839.

El 8 de mayo comienza el Dr. D. Julián Ledesma la auscultación fetal del caso que utilizó un estetoscopio de Pierre Adolphe Piorry, quien creó, en 1828, un fonendoscopio de madera y marfil, con acabado en forma de trompeta, más corto y mejor adaptado al oído.

El estetoscopio fue inventado por René Théophile-Hyacinthe Laennec (1781-1826), en 1816. El estetoscopio es un instrumento cilindrico de madera o metal descubierto por Laennec para facilitar la auscultación mono auricular de los sonidos cardiacos y respiratorios, posteriormente utilizado también para la auscultación de los sonidos en otras partes del cuerpo. Consta de un cilindro o tronco de cono hueco, que se apoya en la superficie corporal, unido a un disco circular, sobre el que el explorador apoya la oreja para practicar la auscultación directa. Fue el precedente histórico de los modernos fonendoscopios biauriculares. El estetoscopio es el precursor del fonendoscopio y este es el instrumento más común de los médicos, el más utilizado. Es casi un símbolo del médico después del caduceo de medicina. (la vara y la serpiente). La precursora de la auscultación fue la percusión que fue inventada por Auenbrugger Leopold en 1744 que fue un médico vienés que observando a su padre que era posadero percutía los toneles para saber si estaban vacíos o llenos y llegaba a saber el nivel del vino por la percusión con los dedos de la mano. Auenbrugger aplicó su talento para la percusión en tórax y averiguar el aire y las secreciones pulmonares. Posteriormente se desarrolló la auscultación. Primero la auscultación directa y posteriormente la indirecta con el estetoscopio. Pierre Adolphe Piorry, quien creó, en 1828, un fonendoscopio de madera y marfil, con acabado en forma de trompeta, más corto y mejor adaptado al oído.

El profesor D. Julián Ledesma con el estetoscopio de Piorry. Describe que el feto tiene entre 130 y 150 latidos por minuto y trata de localizar la placenta mediante el sonido de “pulsación placentaria” según las descripciones de Kergaradec, refiere que la localización de la placenta es muy importante para determinar el lugar de la incisión de la cesarea y para ello se detiene mucho tiempo tratando de precisar el lugar de inserción de la placenta en el embarazo de la paciente Elena Ramos.

Estetoscopio de Piorry

Jean Alexandre Le Jumeau de Kergaradec (1787–1877) fue un médico francés pionero en el campo de la obstetricia y la auscultación médica. Fue amigo y discípulo de René Laennec (inventor del estetoscopio) y ayudó a documentar y difundir cómo se originó el invento a partir de observaciones cotidianas. Su aportación fundamental a la medicina fue el descubrimiento de la auscultación fetal mediante el estetoscopio, instrumento que había sido inventado poco antes por René Laennec en 1816.

En 1821 Kergaradec tratando de escuchar los ruidos del líquido amniótico en mujeres embarazadas utilizando el estetoscopio de madera de Laennec, Kergaradec percibió dos sonidos distintos e inesperados. El latido cardíaco fetal, una pulsación rápida (alrededor de 140 latidos por minuto) que confirmó la vida y el bienestar del feto. Demostró que escuchar los latidos del corazón del feto era posible y útil, convirtiéndose en el primer signo seguro para diagnosticar el embarazo y evaluar la salud del feto.  Y el soplo placentario (o uterino), correspondiente al flujo sanguíneo en los vasos de la placenta. Presentó sus hallazgos ante la Académie Royale de Médecine de París y publicó su famosa memoria: Mémoire sur l’auscultation appliquée à l’étude de la grossesse (Memoria sobre la auscultación aplicada al estudio del embarazo).en 1822.  René Laennec reconoció y elogió públicamente el trabajo de Kergaradec, incorporando sus descubrimientos en la segunda edición de su tratado sobre auscultación (Traité de l’auscultation médiate, 1826).

En su obra de 1822 (Mémoire sur l’auscultation appliquée à l’étude de la grossesse), Jean Alexandre Le Jumeau de Kergaradec describió la técnica original para localizar e identificar el soplo placentario (también denominado soplo uterino o bruit placentaire).  Esta obra es citada en el pie de la página 8 por Dr. D. Julián Ledesma en su articulo

Kergaradec empleó el estetoscopio cilíndrico de madera monoaural diseñado por René Laennec. El soplo placentario está situado en el centro de la placenta y es un ruido soplante, suave, isócrono o jadeante, semejante al silbido del aire en una tubería. La intensidad del soplo varía según la localización del estetoscopio: alcanza su volumen máximo justo sobre el sitio de inserción placentaria y en las áreas de mayor engrosamiento vascular del miometrio.

 

Comentarios sobre la cesárea de Elena Ramos.

Dr. D. Julián Ledesma visita a la paciente en su domicilio el día 6 de junio de 1839 y esta le comenta que tiene molestias moderadas en el vientre.  Esa noche a las 4 y media de la madrugada avisan al Dr. J. Ledesma de nuevo porque aumentan las molestias de la embarazada y ha roto aguas.   Acude al domicilio el Dr. J. Ledesma y la Comisión y subdelegados que están presentes.

Comprueba que el liquido que ha expulsado la paciente es similar al percibido en otros partos.  Intenta dilatar el utero y comprueba que no es posible,  y a las 6 de la mañana propone a la comisión y subdelegados practicar una cesárea.  Se decide que la cesárea se realice a las 9 de la mañana.

Durante tode la mañana de este día existe una larga discusión sobre si de debe realizar la cesárea o no.  Los miembros de la comisión exponen sus razones citando diversos casos de casos de otras autoridades médicas.

A las 12 y media de la mañana la paciente presenta mas molestias y abatida. El profesor D. Julián Ledesma indica que no se puede demorar más el tiempo de realizar la cesárea y con el consentimiento de la paciente y el marido y los doctores comenzó a practicar la cesárea.

Comenta D. J. Ledesma que nunca ha realizado una cesárea en mujer viva, ni visto hacerla, pero que tiene abundante experiencia en haberla realizado en mujer embarazada muerta. También comenta que nunca ha visto un embarazo en una hernia.  Cita la mala experiencia de grandes profesores como Levret que indica se practique solo en mujer muerta. Ambroise Paré respecto a la cesárea dijo: “Id curationis genus quod periculi et despe rationis plenum est, minime usurpandum esse.” (Este tipo de tratamiento, que está lleno de peligro y desesperación, no debería utilizarse en absoluto.). Mauriceau creía que siempre seria mortal el resultado de la operación cesárea, y que si alguna se ha curado, que habría sido por milagro.

La cesárea comienza a realizarse el día 7 de junio de 1839 a las 12 y media de la mañana.

El Dr. J. Ledesma realiza la primera incisión que corta los tegumentos que cubrían el saco y el peritoneo, quedando la matriz descubierta. “hice una abertura longitu­dinal , que me pareció más conveniente que el método trans­versal de Loverjat, con un bisturí convexo”

La incisión de Loverjat, a veces citada como la operación de Loverjat es una variante técnica histórica de la cesárea atribuida al cirujano francés Guillaume-Jean Loverjat quien publicó en 1777 su célebre tratado Nouvelle méthode de faire l’opération césarienne. La incisión clásica era la longitudinal/vertical sobre la línea alba. Loverjat propuso realiza una incisión lateral u oblicua en la pared abdominal inferior, frecuentemente en la fosa ilíaca o el flanco, buscando evitar la línea blanca cetral y minimizando la dehiscencia directa en la zona umbilical. En el siglo XVIII, antes del advenimiento de la anestesia y la asepsia, uno de los mayores peligros era la inflamación peritoneal, la hemorragia descontrolada y la evisceración. Loverjat sostenía que al incidir lateralmente y de forma oblicua a través de la masa muscular de los oblicuos y el recto anterior, se lograba un mejor afrontamiento natural de los bordes al relajarse la musculatura tras el parto.

Después de haber examinado que la trompa de Falopio y ovario no se presentaban, ni habían sido interesadas estas partes

Segunda incisión: Abertura del útero, con el mayor cuidado para no herir a la criatura.

Se presentó una abundante hemorragia

La criatura estaba con las piernas dobladas hacia el vientre, la cabeza tocando a la parte del cuello que formaba el útero con el anillo inguinal.

Extrajo la niña por los pies, aunque tuve que dilatar la abertura

La niña peso 6 libras y media (2944 grs) y de longitud medía 22 pulgadas (55,8 cms). Bien nutrida y sin lesión alguna exterior. Salió asfítica, dio pronto señales de vivir, sin que pueda temerse por su vida.

Extracción manual de la placenta antes de que el útero acabase de contraerse.

Después estuvo expectante para que el útero se contrajera, aunque había preparado alguna nieve, el aspecto respetable y particular de la herida de la matriz hizo variar la idea, y prescribió un baño de agua templada sobre la herida. La hemorragia cesó por el baño local templado.

No realiza sutura de la incisión del útero, no menciona que realizara ninguna sutura, ni ligadura

En principio descartó a reducir el utero a su sitio porque aunque estaba muy aumentado, decidió esperar hasta que estuviera más pequeño.

Aplicó planchuelas,(compresas), de hilo delgado de aproximación y comprensivas.

El postoperatorio tuvo algunos días de fiebre y sangrando, pero con el tiempo la paciente se recuperó y al mes pudo incorporarse a su vida normal. La paciente y la niña se encontraban bien, vivas y sanas.

En el año 1839 no existían antibioticos. No se habían descubierto.

El día 8 de agosto de 1839 fue visitada la paciente por el Catedrático del Colegio de San Carlos de Madrid, el Dr. Callejo.  Inspeccionó a la madre y a la niña, celebrando el resultado de una operación importante y arriesgada.

El Dr. Juan Callejo o  Profesor Callejo.  Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. El Real Colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid, institución clave fundada por Carlos III para la modernización de la enseñanza médico-quirúrgica en España. Desempeñó su labor como catedrático de cirugía en el Colegio de San Carlos, participando activamente en la docencia de anatomía, operaciones e instrumentos quirúrgicos en una época de transición donde la cirugía comenzó a unificarse formalmente con la medicina. Publicó diversos discursos académicos, memorias y lecciones magistrales dirigidos a la formación de los estudiantes del colegio, abordando técnicas operatorias, vendajes y la práctica clínica basada en la observación metódica.

El día 11 de agosto de 1839 salió de su casa la paciente Elena Ramos con su hija.  La hernia quedo muy reducida, formando un histerocele en el anillo inguinal por las adherencias.

El Dr. Ledesma afirma que la paciente continuara con su fecundidad y afirma que las trompas y los ovarios no han sido destruidas y que el estado de estas partes no se opondrán a una nueva concepción.

Comentarios de Tomás Cabacas al folleto/ artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz” de D. Julián Ledesma. Profesor de Cirugía en el Hospital Municipal de Salamanca en el año 1839.

El título completo del artículo es: Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz en estado de gestación, terminada felizmente por la operación cesárea, con la extracción de una niña viva, sana y de todo tiempo sin ulterior lesión de la madre, con observaciones curiosas de auscultación y percusión sobre el seno materna de la misma.

Publicado y Editado en la Imprenta Boix de Madrid en el año 1840.

Publicado también en el Boletín de Medicina el número 211 de 10 de mayo de 1840.

Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz consiste en un caso de embarazo en un útero herniado que trata y describe en un folleto y articulo realizado por el Dr. D. Julián Ledesma lo que le sucede a una paciente Elena Ramos de Salamanca en el año 1939.

La publicación tiene 23 hojas y dos láminas con litografías

Editadas por su autor

Existen tres ejemplares de la obra del Dr. Julián Ledesma.

  1. En la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid.

Tiene una encuadernación de pastas duras y el título en una pegatina central.

Portada del ejemplar de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Madrid

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo.  Tiene mejor calografía que las restantes. Los colores están mas resaltados.

 

  1. En la Biblioteca Nacional de España de Madrid.

Este ejemplar le faltan algunas hojas de la descripción de la cesárea.

Portada del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España en Madrid.

Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo

Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

  1. En la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Valencia. Procede de la biblioteca de D. León Sánchez-Quintanar (1801-1877), fue catedrático de Patología Quirúrgica en la Universidad de Valencia, donado por sus hijos en 1893 a la Facultad de Medicina de Valencia.

 

El artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, consta de las siguientes partes:

  1. Carta Preámbulo del autor: D. Julián Ledesma. Tiene fecha de 9 de septiembre de 1839.
  2. Historia: Es la historia clínica de la paciente Elena Ramos de Salamanca (España)
  3. Auscultación: Aplicada a la preñez de Elena Ramos.
  4. De la Operación: Cesarea.
  5. Lámina 1ª: Representa el saco formado por el útero en estado de gestación a los seis meses del embarazo
  6. Lámina 2ª: Representa la salida de la niña por la abertura de seis pulgadas hecha en el útero, y los dos vasos sanguíneos que arrojaron mayor cantidad de sangre.

 

El folleto o artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”, fue impreso en la Imprenta de Boix, frecuentemente figurada en las portadas como Imprenta de Boix  o Librería de Ignacio Boix o Imprenta de D. Ignacio Boix,  fue uno de los talleres tipográficos y establecimientos editoriales más activos y dinámicos del Madrid del segundo tercio del siglo XIX. Fundada y dirigida por el librero, impresor y editor Ignacio Boix y Blay, la imprenta estuvo ubicada principalmente en la céntrica calle de Carretas (con talleres y librerías en números como Carretas 8 y Carretas 27).

Durante las décadas de 1830 y 1840, coincidiendo con el florecimiento de la prensa periódica, el auge del Romanticismo y el proceso de modernización de la industria del libro en España, la imprenta de Boix se posicionó como un referente en la producción y distribución comercial de impresos. Publicó una amplísima variedad de narrativa, ensayo y teatro de la época. Editó importantes colecciones literarias en formato folletín o por entregas, un modelo comercial emergente que abarataba los costes y popularizaba la lectura entre las clases medias. Imprimió traducciones de tratados internacionales, manuales académicos, recopilaciones legislativas y obras médicas de referencia para médicos y cirujanos de la capital. También llevó a cabo impresiones por encargo para instituciones y publicaciones religiosas o de etiqueta, como devocionarios regios-

Editado por su autor D. Julián Ledesma que se reserva los derechos de autor.

Primera hoja del artículo “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”. Es del ejemplar de la Biblioteca Nacional de España

 

Las láminas del “Fenómeno raro de preñez o historia de una hernia de la matriz”. Fueron realizadas por el dibujante José Juan Camarón Meliá (1870-1819), pintor y grabador nacido en la ciudad de Segorbe, fue hijo de un artista clave del siglo XVIII valenciano, José Camarón Bonanat (1731-1803), y hermano del también pintor Manuel Camarón (1763-1806).  José Juan se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos. En 1778 se presentó al concurso convocado por la Academia de San Fernando y obtuvo la plaza de pensionado en Roma, beca que le permitió estudiar en la capital italiana durante seis años. En abril de 1786 fue nombrado académico de mérito por la academia madrileña, meses más tarde recibió el mismo reconocimiento de la Academia de San Carlos. A partir de 1797 los títulos se sucedieron; este mismo año logró convertirse en vicedirector de pintura en la academia madrileña y en 1800 en director de pintura en la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro. Cinco años más tarde obtuvo la distinción de pintor de cámara. En 1816 recibió la dirección honoraria de la Real Academia de San Fernando y el rectorado de la nueva Escuela de Dibujo de la Merced. Falleció en Madrid en 1819.

 

Las Litografías son de Faure. Empresa de litografías que estuvo ubicada en el centro de Madrid, en la calle Postigo de San Martín, números 11 y 13. Desarrolló una intensa producción aproximadamente entre las décadas de 1820 y 1860. Imprimieron retratos de personalidades militares, políticos y nobles de la época (como los conservados en la Biblioteca Nacional de España). Fueron destacados productores de láminas populares compuestas por viñetas con pareados, destinadas a la divulgación de historias, biografías o sucesos. Realizaban trabajos de estampación por encargo para diversas publicaciones, prospectos y libros ilustrados en Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

.

 

La Ginecología de Pablo de Egina

La Ginecología de Pablo de Egina

La Ginecología de Pablo de Egina esta descrita en su obra Epitomae medicae libri septem (Compendio médico en siete libros), también llamada “Libri Septem” o en algunos sitios también se denomina “De Re medica” de Pablo de Egina, una enciclopedia que resumía todo el saber médico grecorromano, basándose ampliamente en Hipócrates,  Galeno, Sorano de Éfeso, Celso, Alejandro de Tralles, Oribasio y Aecio de Amida. Según el análisis de la obra parece ser que existen mucha similitud en la descripciones de la enfermedad y en la larga lista de prescripciones que realiza que se asemeja a los textos de Aecio de Amida.

Esta obra fue traducida al árabe por Hunayn ibn Ishaq, influyendo profundamente en médicos como Albucasis, Avicena y Rhazes influyentes en el mundo islámico.

Portada de la obra de Pablo de Egina. Edición del año 1528

 

Epitomae medicae libri septem está dividida en 6 libros:

  • Libro I: Higiene, nutrición y régimen de vida.
  • Libro II: Fiebres y sintomatología general.
  • Libro III: Enfermedades por regiones anatómicas (de la cabeza a los pies).
  • Libro IV: Afecciones cutáneas y parasitosis.
  • Libro V: Venenos, mordeduras y ponzoñas.
  • Libro VI: Cirugía (el más famoso e innovador). Describe técnicas de traqueotomía, litotomía renal y vesical, reparación de hernias, mastectomías, paracentesis y reducción de fracturas.
  • Libro VII: Materia médica y farmacología.

 

Sobre Ginecología y Obstetricia no tiene una obra especifica sino  que  dedicó parte de sus escritos a la atención del parto y patologías uterinas.

Pablo de Egina no menciona ni describe la anatomía de los órganos generativos de la mujer. Tampoco describe las desviaciones uterinas.

No menciona la versión podálica.

En Libro I. En la parte final del primer libro, se centra en la ginecología clínica y la obstetricia médica no invasiva:

La obra Epitomae medicae libri septem, de Pablo de Egina está escrita en griego, en este trozo de texto se refiere al tratamiento de las convulsiones de una embarazada.

Pablo de Egina dice:

“χρὴ δὲ καὶ τοῖς ὀσφραντοῖς τὴν αἴσθησιν ἐρεθίζειν, οἷον πευκεδάνῳ, Κυρη-

ναϊκῷ ὀπῷ, ἀσφάλτῳ, κεδρίᾳ, πίσσῃ· μετὰ δὲ τοὺς παροξυσμούς, εἰ μηδὲν

κωλύοι, φλεβοτομίᾳ χρηστέον ἀπ’ ἀγκῶνος. μηδὲν δὲ ὑπείκοντος τοῦ

παροξυσμοῦ τὰ μὲν ἄκρα σιναπισμῷ καταληπτέον, σικύαν δὲ κολλητέον

τοῖς ὑποχονδρίοις. μὴ γενομένης δὲ πρὸς ταῦτα ἀνοχῆς ὀλίγη μὲν ἐλπίς,

ὅμως δὲ θαρσαλέως ὁ ἰατρὸς καστόριον βιαζόμενος ἐγχείτω τῷ στόματι καὶ

ὀπὸν Κυρηναϊκὸν μετὰ μέλιτος καὶ ὄξους καὶ δι’ ἕδρας ἐνιέτω κενταυρίου

ἀφέψημα ἢ κολοκυνθίδος. τοὺς δὲ διαναστάντας ἐκ τῆς ἐπιληψίας μετὰ

τὴν ἀνάληψιν τῇ διὰ τῆς ἱερᾶς καθάρσει κενωτέον”

 

Traducción del texto anterior sobre el tratamiento de las convulsiones en el embarazo

“También es útil estimular el sentido del olfato con pino, aceite de Cirenaica, asfalto, cedro y alquitrán; y después de los paroxismos, si no hay obstrucción, se practica la flebotomía por el codo. Si no hay paroxismos, se cubren las extremidades con emplasto de mostaza y se colocan higos secos en el hipocondrio. Pero al no poder tolerar esto, con un poco de esperanza,pero no sin valor, el médico, apresurado a tomar aceite de ricino, lo vertía en la boca, y ungüento de Cirenaica con miel y vinagre, e inyectaba por la silla una decocción de centaurea o calabaza. Y a quienes se recuperaban de la epilepsia, tras la ascensión de los santos, purificaba al paciente.”

 

La matrona debe introducir la mano previamente untada en aceite, disponiendo los dedos en forma de cono, formando una figura de punta de lanza o brote de mirto,  para atravesar el cérvix con la menor resistencia posible

Recomienda cuidados de la mujer gestante, nutrición y prevención de abortos.

Describe el parto natural, distocias leves y los primeros cuidados del recién nacido, corte del cordón umbilical, lactancia y fajado.

Considera normales o naturales las posiciones cefálicas y de pie. Cuando el feto adopta una posición anormal debe conseguirse la normal. Si sobresalen las manos o los pies, no se debe tirar de ellos, pues entonces aún se hacen más procidentes y pueden luxarse o arrancarse Es preferible reponerlos, procurando reconstituir la presentación natural.

No menciona la versión podálica ni maniobras para esta posición.

Refiere trastornos menstruales (amenorrea, menorragia), inflamación uterina y flujo vaginal.

Recomienda los baños de asiento para provocar la menstruación. También pueden servir los emenagogos y los cocimientos de ciertas substancias, incluso los supositorios pueden determinar la menstruación.

En las ulceraciones del útero dice “cuando la boca del útero se abre” se debe realizar dieta y los fomentos que se usen sean de carácter desecante y astringente.

 

 

En el libro III describe enfermedades de la mujer en los capítulos 60 a 76. Describe lo  siguiente:

Llama “mola” al fibroma uterino, dice:

“La mola es también un tumor escirroso, que se forma unas veces en la boca y otras en el cuerpo de la matriz, que da al tacto una sensación pétrea y va acompañado de la retracción de las partes situadas por encima, con emaciación, palidez, pérdida de apetito, retención de las reglas y tumefacción de las mamas, de suerte que en ciertos casos despierta al principio sospechas de concepción.”

En las amenorreas dice:

“En casos de supresión de la regla, si ésta es debida a afección primaria de las partes internas, debemos primero dirigir nuestra atención en particular a la curación de la parte originalmente afecta y luego pensar en el útero. Cuando no exista parte alguna afecta, significa que el útero es el asiento primario de la dolencia y hemos de recurrir a la flebotomía, pero no antes del periodo regular de la menstruación, sino diez días después.”

 

 

Libro VI que trata de cirugía describe intervenciones ginecológicas en los capítulos 60 a 75. En su célebre libro quirúrgico, describe con detalle las intervenciones instrumentalizadas y quirúrgicas del aparato reproductor femenino.

Describe la embriotomía (extracción destructiva del feto en partos obstruidos con resultado de muerte fetal) y la versión podálica.

Relata Intervenciones como la extirpación de pólipos uterinos, extirpación de carúnculas y el tratamiento del prolapso uterino, abscesos del cérvix y suturas perineales

En el Libro VI, en capítulo 73. Está dedicado a la inspección del útero y las afecciones de la matriz, Pablo de Egina aconseja el uso del dioptra o especulo vaginal (dioptra gynekeia) para la exploración y tratamiento del cérvix. Expone de forma metódica el uso de la dioptra o espéculo vaginal. Su descripción destaca por la selección rigurosa del instrumento, la posición anatómica de la paciente y la técnica de dilatación mecánica mediante tornillo.

Pablo de Egina en este capítulo dice:

“El cirujano debe adecuar el tamaño del espéculo a la anatomía y edad de la paciente

Para facilitar la visualización del cuello uterino y del canal vaginal, la mujer debe estar sentada sobre una silla alta y se levanta sus muslos sujetándose las rodillas con sus propias manos. Debajo de los pies se colocaba un soporte para disminuir el esfuerzo. Las piernas deben mantenerse flexionados hacia el abdomen y las rodillas separadas. La pelvis debe estar elevada para permitir que la luz natural penetrase adecuadamente en la cavidad.

La introducción de la dioptra (espéculo) se realizará entre el cirujano y un ayudante.  El cirujano lubrica la dioptra con aceite de oliva tibio e introduce las valvas cerradas en el conducto vaginal con extrema delicadeza. Una vez insertado, el operador sostiene firmemente el instrumento mientras el asistente gira el tornillo roscado (strophylos) situado en el mango. Al girar el mecanismo, las valvas o palas se separan mecánicamente, expandiendo las paredes vaginales sin deslizar el instrumento. Una vez dilatado el canal, el cirujano inspecciona directamente el cérvix y las paredes en busca de úlceras, pólipos, abscesos, fisuras o inflamaciones.”

La traducción realizada por Francis Adams de Londres  sobre Pablo de Egina y Publicado en 1844 dice en la página 623 que Pablo de Egineta dice en su Libro VI

“El operador debe hacer el examen con un especulo (dioptra) proporcionado a la edad de la paciente. La persona que usa el especulo debe medir con una sonda la profundidad de la vagina de la mujer no sea que el priapiscus del especulo (dioptra) sea demasiado largo y suceda que se presione el útero. Si se determina que el tubo es más largo que la vagina de la mujer se deben colocar compresas dobladas sobre los labios para que se pueda colocar el especulo sobre ellos. El priapiscus debe introducirse mientras el tornillo está en la parte superior. El especulo debe ser sostenido por el operado. El tornillo debe ser girado por el asistente de modo que las palas del tubo al separarse la vagina puedan expandirse.”

El espéculo vaginal descrito por Pablo de Egina en el siglo VII d. C. (dioptra) y los espéculos metálicos hallados en los yacimientos de Pompeya y Herculano (siglo I d. C., conservados principalmente en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles) y otros espéculos similares encontrados en Atenas, Roma, Mérida (España) y Dión (Grecia), corresponden a la misma tradición instrumental del mundo grecorromano. A pesar de los seis siglos de diferencia entre la erupción del Vesubio (79 d. C.) y la época de Pablo de Egina (c. 642 d. C.), la comparación demuestra un diseño mecánico idéntico y plenamente estandarizado. Tanto las piezas arqueológicas de Pompeya como el texto de Pablo de Egina describen un espéculo de tres o cuatro valvas articuladas (trivalvo o tetra-valvo). El instrumento no se abría mediante presión manual como una pinza, sino mediante un eje roscado o husillo vertical que, al girarse, hacía abrir mecánicamente las palas expansoras de forma uniforme y progresiva. La descripción del procedimiento en el Epitomae medicae encaja perfectamente con el funcionamiento de los espéculos de Pompeya: el cirujano sostiene el instrumento alineado e introduce las valvas plegadas, mientras un ayudante gira la rosca para expandir el canal vaginal sin desviar el eje de inspección.

En el año 1993 en las excavaciones en Dion dirigidas por Dimitris Pandermalis se encontró un espéculo vaginal de bronce que es igual que los que se han encontrado en Pompeya, Mérida y Atenas. Es un espéculo vaginal trivalvo de bronce de 220 mms de longitud, similar a los descritos. El Espéculo vaginal romano de Dion se llama así por haber sido encontrado en la ciudad de Dion.  Ciudad griega antigua de Macedonia Central en la unidad de Pieria (Norte de Grecia) a 86 Kms de Tesalónica. Tiene un yacimiento arqueológico de la antigüedad que data del siglo VI a.C. y un Museo Arqueológico. Las excavaciones desde hace dos décadas han sido dirigidas por el arqueólogo Dimitris Pandermalis. Este espéculo es similar al descrito en sus textos Pablo de Egina y probablemente se utilizar uno similar porque Dion está situada también en Grecia y en Atenas se ha encontrado otro espéculo similar.

Espéculo de Dion (Grecia)

 

En el año 1993 en las excavaciones en Dion dirigidas por Dimitris Pandermalis se encontró un espéculo vaginal de bronce que es igual que los que se han encontrado en Pompeya, Mérida y Atenas. Es un espéculo vaginal trivalvo de bronce de 220 mm de longitud.

 

Pablo de Egina también describe otros instrumentos como son: El trocar, la sonda, cánulas, un instrumento triturador para las hemorroides, el cauterio y el empleo “juicioso” de las ligaduras.

Describe el absceso de útero, dice: “el phimus se observa en torno a la boca del útero, a continuación de la ulceración, o de inflamación que termina en escirro”.

“A veces hay hinchazón en la región del pubis y una sensación como de fluctuación, cuando el absceso es grande en las partes más expuestas se descubre por medio del instrumento quirúrgico llamado dioptra o toque del dedo y siendo los dolores más violentos por la naturaleza nerviosa de la vagina.”

 

Descripción del texto donde Pablo de Egina describe como se tratan las intervenciones en el peritoneo y la pared abdominal.

“Se considera a continuación como deben tratarse las heridas del peritoneo. Si la herida es pequeña, de suerte que el intestino prolapsado y distendido por el aire no puede ser reintegrado a su lugar, será necesario evacuar el flato o agrandar la herida. La primera medida es la mejor con tal de que sea posible. Pero puede hacerse esto con mayores probabilidades eliminando la causa que mantiene la inflación de los intestinos. La causa es la congelación del aire circundante, y así la cura debe hacerse por calentamiento. Por ello deberá empaparse una esponja en agua caliente, y después de exprimida se aplicará como fomento al intestino. Entre tanto se pone a calentar vino agrio, pues produce más calor que el agua y comunica fuerza a los intestinos. Si después de haber recurrido a todo esto el intestino sigue inflado, hemos de seccionar tanto peritoneo como requiera el intestino prolapsado.

El instrumento recto llamado siringótomo, usado para operar las fístulas, es muy adecuado para esta incisión.

La mejor posición del paciente es la echada cuando la herida está en la parte baja; cuando esté en la parte derecha puede echarse sobre el lado izquierdo y viceversa; esto es común en las heridas grandes y en las pequeñas.

Pero en la reposición del intestino en su lugar cuando la herida es extensa, requiere un ayudante hábil, pues debe hacer presa de la herida internamente con sus manos y contraerla y comprimirla un poco a fin de exponer siempre una pequeña porción al que le cose; además, debe comprimir con moderación lo que está cosido hasta que todo lo esté.

A continuación debemos explicar el modo más conveniente de practicar la operación llamada gastrorrafia. Puesto que el abdomen debe estar unido al peritoneo, hemos de comenzar pasando una aguja a través de la piel desde fuera a dentro; pero cuando se ha atravesado la piel y todo el músculo recto, pasando por el peritoneo adyacente, debemos empujar la aguja desde dentro a través de la otra parte del peritoneo y así desde dentro y hacia fuera a través de esta parte del abdomen y, pasando por la porción adyacente del peritoneo, empezar de nuevo desde el lado opuesta de esta membrana, perforarla de dentro a fuera y al mismo tiempo todas las demás partes del abdomen; luego, empezando de nuevo des aquí, se cose con la membrana opuesta y después se transmite desde la piel vecina hacia fuera; esto se hace repetidamente hasta que toda la herida ha sido suturada.

El espacio que se requiere entre las suturas para mantener juntas las partes subyacentes tiene que ser muy pequeño, pero el intervalo entre los puntos que sujetan la piel no necesita ser tan pequeño.  Esto mismo hay que observar con respecto a la consistencia del hilo, pues el que es demasiado fuerte rompe la piel blanda y el que es demasiado blando se rompe por sí mismo. De la misma forma, si pasa la aguja demasiado cerca de los labios de la herida ocasiona a menudo la rotura del resto, que es demasiado estrecho. Pero si pasa muy lejos gran parte de la piel queda sin unir.

Estas observaciones se aplican al tratamiento de todas las úlceras, pero deben observarse más especialmente en la gastrorrafia, y, como ya se ha dicho, debemos actuar formando una conjetura respecto a la adhesión del peritoneo con el abdomen, por la circunstancia de que el último, por ser membranoso, rara vez que se adhiere; o bien, como hacen algunos, reuniendo las partes que son de la misma clase, es decir, peritoneo con peritoneo y abdomen con abdomen, o también puede hacerse así: de la misma manera que antes, hemos de pasar una aguja desde el lado del abdomen más cercano a nosotros de fuera a dentro; luego, pasando ambos labios del peritoneo, hemos de girar otra vez la aguja de fuera a dentro a través de ellos y luego otra vez de dentro a fuera por la parte opuesta del abdomen. Este modo difiere del corriente y vulgar en que la aguja pasa a través de los cuatro labios de una sola vez y oculta exactamente el peritoneo dentro del abdomen.

 A fin de que ninguna parte vital pueda afectarse por simpatía, hay que empapar en aceite moderadamente caliente un poco de lana blanda y envolver con ella todo el espacio comprendido entre las ingles y las axilas. También será mejor evacuar los intestinos con una enema de aceite caliente. Pero si el intestino ha sido herido hay que inyectar algo de vino austero tinto en estado tibio, en especial si se ha perforado completo.

 

En el Libro VII. Pablo de Egina describe el empleo de los pesarios, Pablo de Egina, dice en su obra:

“Los pesarios son de tres clases diferentes: unos emolientes, otros astringentes y algunos anastomativos, es decir, que abren la boca del útero.

Los pesarios emolientes  que se usan en las inflamaciones y ulceraciones de la matriz, así como en las desviaciones, se preparan con cera toscana, esencia de alheña y de lirios, grasa de ganso y de aves de corral, manteca sin salar, resina quemda, medula ósea de cierva, fenogreco, etc.

Los pesarios anastomativos se usan en la amenorrea o contracción del útero. Estos se preparan con miel, artemisa, marrubio, jugo de zanahoria, regaliz, ruda, escamonea, etc.

Los pesarios astringentes se emplean para casos opuestos a aquellos en que se aplican los anastomativos; para reprimir la menstruación, para contraer el útero y para reponerlo cuando se ha prolapsado.

El pesario se hace de lana, como una mecha estrecha, se dobla, se empapa con el medicamento y se aplica al orificio del útero atado con un hilo largo, oesipo, miel, azafrán y esencia de rosas. E

El pesario de azafrán para inflamaciones, inversiones, dureza e hinchazones de la matriz está compuesto de cera blanca, medula ósea de ternero y de ciervo, grasa de ganso, masilla, oesipo, miel, azafrán y esencia de rosas. El azafrán se tritura con leche de mujer.

El pesario dorado, excelente emoliente, está hecho de azafrán, lana sin lavar (oesipo), medula ósea de ciervo, trementina, cera, grasa de ganso, las yemas de dieciséis huevos asados, esencia de lirios y de rosas.

El pesario libaniano, es emenagogo, se usa para las afecciones del útero y se hace de ungüento de nardo, cera toscana, ungüento de lirios, lardo fresco de cerdo, grasa de ganso, medula ósea de ciervo, ungüento de mejorana, sebo de toro, trementina y oesipo.

El pesario eneafármaco se compone de ungüento de rosas, ricino, trementina, cera, miel, grasa de ganso y de buey, medula ósea de ciervo y manteca, en partes iguales.

El pesario emoliente ticiano se hace con cera, resina de colofonia, sebo de toro y perfume amoníaco.

El pesario egipcio consta de miel, trementina, manteca, esencia de rosas o de lirios y azafrán, y cuando no hay inflamación y las partes son fétidas, cardenillo.

El pesario llamado genitura, para la concepción, está hecho de manteca, oesipo, medula ósea de ciervo, grasa de ganso y de aves domésticas, trementina, áloe, cera de toscana, esencia de rosas, mirra, casia, espinacardo y miel.

Los pesarios de los antiguos no se parecían en nada a los instrumentos de madera de boj y otros materiales sólidos empleados para prevenir el prolapso uterino. Los de los antiguos eran ungüentos o linimentos medicamentosos que por lo general se aplicaban a las partes naturales con lana, la mayoría de las veces con el fin de corregir el flujo menstrual

Un autor moderno describe los pesarios en los siguientes términos: Los pesarios se hacen en forma de dedo a base de medicamentos para la matriz contenidos en un largo saco de lino, bien encerado, o incorporados en miel, láudano, gálbano, cera y jugos. Tienen la forma de un supositorio pero son más largos y gruesos. Con frecuencia se recurría también a ellos con el malvado propósito de producir el aborto. Hipócrates, en su juramento, obliga al aprendiz de médico a no dar tales pesarios a las mujeres. Estos pesarios están constituidos por estimulantes fuertes, como cantáridas, elaterio y coloquíntida.

Los pesarios emenagogos se componían de ingredientes parecidos, pero más débiles por su mezcla con otros menos activos.

 

El término oesipo o oísypos (del que deriva el latín oesypum) designaba a la lana virgen recién esquilada de la oveja, concretamente la extraída de la zona del cuello y los muslos del animal, la cual no había sido sometida a ningún lavado o desengrasado. Esta lana conservaba intacta la suarda, una mezcla rica en ceras naturales, ésteres de ácidos grasos, colesterol y sales minerales secretadas por las glándulas sebáceas de la oveja. Para extraer la materia grasa pura (el oisypos extraído), Galeno y Oribasio describen el proceso de hervir la lana cruda en agua tibia, agitar la espuma grasa flotante y dejarla enfriar para decantar una pomada untuosa de color amarillento y olor característico.

La lana cruda o no lavada, llamada en los textos médicos clásicos oesipo (oísypos / oisypos, en griego) y su extracto graso —lo que hoy conocemos como lanolina— constituían uno de los excipientes y agentes terapéuticos más importantes para las preparaciones ginecológicas. Su uso no era puramente mecánico (sirviendo de soporte para los pesarios), sino profundamente farmacológico, gracias a sus propiedades emolientes, adherentes y reguladoras del calor corporal. A diferencia de los aceites vegetales líquidos (como el de oliva o sésamo), que se escurrían rápidamente fuera de la vagina por gravedad, la consistencia cerosa de la lanolina permitía adherirse firmemente a las paredes de la mucosa vaginal y al cérvix. El oísopos permitía absorber y retener los principios activos solubles (como el opio, la mirra, las resinas o la pulpa de malva), liberándolos de forma gradual durante horas dentro de la cavidad vaginal sin causar irritación súbita. El oísopos era una grasa que podía emulsionar grandes cantidades de agua e infusiones acuosas. Esto permitía a los preparadores incorporar decocciones herbales de plantas como el zumo de llantén o la decocción de manzanilla o miel dentro de una base grasa homogénea para los pesarios.

 

La cera de abejas (Kyros)actuaba como el principal agente de soporte estructural en los pesarios sólidos y semisólidos, permitiendo moldear mezclas grasas o resinosas. La cera funde a una temperatura cercana a los . Esto permitía confeccionar pesarios firmes a temperatura ambiente —fáciles de manipular e introducir por el canal vaginal— que se reblandecían y fundían gradualmente al contacto con el calor corporal del interior de la pelvis. Al formar una matriz lipídica estable combinada con grasas animales (médula de ciervo, grasa de ganso) o lana no lavada (oísypos), la cera impedía que los principios activos volátiles o líquidos se disolvieran de golpe. La disolución lenta aseguraba una acción tópica prolongada durante horas sobre el cérvix. La cera se clasificaba como un agente templado de primer grado, capaz de ablandar los tejidos duros (escirros) y formar una película protectora que aislaba la mucosa vaginal inflamada de la acidez o agresividad de ciertos minerales como el alumbre o las agallas de roble.

 

La miel (Meli era un vehículo hidrófilo y antiséptico servía para incorporar extractos vegetales acuosos, polvos minerales y resinas en una masa homogénea. La elevada viscosidad de la miel otorgaba una fuerte adherencia (adhesividad higroscópica) a las paredes de la mucosa vaginal, evitando que el pesario fuera expulsado prematuramente por los movimientos de la paciente o las secreciones uterinas. Debido a su alta osmolaridad y bajo contenido de agua, la miel actuaba como un potente conservante natural que evitaba la corrupción o putrefacción de las preparaciones herbales dentro de la cavidad vaginal.  Se calentaba la cera a fuego lento junto con los aceites medicinales (de iris, nardo o manzanilla) o grasas animales hasta lograr su licuefacción. Se retiraba del fuego y se añadía la miel templada mezclada previamente con los principios activos en polvo (agallas, alumbre, eléboro o mirra), removiendo continuamente para evitar que los minerales decantaran al fondo. Una vez tibia la masa, o bien se impregnaba en un copo de lana virgen (oísypos) provisto de un hilo de lino para su posterior extracción, o bien se le daba forma manual de supositorio alargado para dejarlo solidificar antes de la aplicación.

 

Pablo de Egina

 

Pablo de Egina (en griego: Παύλος ο Αιγίνης o Paulos Aiginētēs) nació en la isla de Egina (Grecia) hacia el año 625 d. C. y falleció en Alejandría alrededor del 690 d. C. Desarrolló su actividad en el siglo VII, en un periodo convulso marcado por el declive de la civilización clásica y la transición hacia el mundo medieval. Considerado el último gran compilador de la medicina de la Antigüedad y una figura clave en la transición del saber clásico hacia el mundo islámico y medieval.

Se trasladó a Alejandría (Egipto) en el año 641, que aún conservaba su prestigiosa escuela médica. Allí estudió la tradición grecorromana y practicó tanto la medicina general como la cirugía y la obstetricia. Estudia textos de Hipócrates, Sorano de Éfeso, Galeno, Celso, Oribasio, Aecio de Amida y Alejandro de Tralles.

En el año 642 d. C., Alejandría fue tomada por los ejércitos árabes bajo el mando de Amr ibn al-As. A diferencia de otros sabios griegos que huyeron, Pablo permaneció en la ciudad ejercitando la medicina bajo el nuevo dominio omeya.

Estuvo en Egipto y en Asia Menor como médico y profesor ambulante. A veces se le llama Iatrosophistes y Periodeutes, palabra que significa “ el viajero”, o “el errante” o “el itinerante”, médico que viajaba de un lugar a otro en el ejercicio de su profesión. En textos traducidos al árabe muchas veces se le cita como “El Egineta”,  por haber nacido en Egina

 

Escribió:

Epitomae medicae libri septem (Compendio médico en siete libros), también llamada “Libri Septem”, Epitome, Hypomnema o Memorandum o en algunos sitios también se denomina “De Re medica” de Pablo de Egina, una enciclopedia que resumía todo el saber médico grecorromano, basándose ampliamente en Galeno, Celso, Alejandro de Tralles, Oribasio y Aecio de Amida.

Según el análisis de la obra parece ser que existen mucha similitud en las descripciones de las enfermedades y en la larga lista de prescripciones que realiza a los textos de Aecio de Amida.

Esta obra fue traducida al árabe por Hunayn ibn Ishaq, influyendo profundamente en médicos como Albucasis, Avicena y Rhazes, los médicos más influyentes en el mundo islámico.

 

  • Libro I: Higiene, nutrición y régimen de vida.
  • Libro II: Fiebres y sintomatología general.
  • Libro III: Enfermedades por regiones anatómicas (de la cabeza a los pies).
  • Libro IV: Afecciones cutáneas y parasitosis.
  • Libro V: Venenos, mordeduras y ponzoñas.
  • Libro VI: Cirugía (el más famoso e innovador). Describe técnicas de traqueotomía, litotomía renal y vesical, reparación de hernias, mastectomías, paracentesis y reducción de fracturas.
  • Libro VII: Materia médica y farmacología.

 

Sobre Ginecología y Obstetricia no tiene una obra especifica sino que  dedicó parte de sus escritos a la atención del parto y patologías uterinas en los siguientes libros o capítulos:

En Libro I. En la parte final del primer libro, se centra en la ginecología clínica y la obstetricia médica no invasiva:

Recomienda cuidados de la mujer gestante, nutrición y prevención de abortos.

Describe el parto natural, distocias leves y los primeros cuidados del recién nacido (corte del cordón umbilical, lactancia y fajado).

Refiere trastornos menstruales (amenorrea, menorragia), inflamación uterina y flujo vaginal.

 

En el libro III describe enfermedades de la mujer en los capítulos 60 a 76.

 

Libro VI que trata de cirugía describe intervenciones ginecológicas en los capítulos 60 a 75. En su célebre libro quirúrgico, describe con detalle las intervenciones instrumentalizadas y quirúrgicas del aparato reproductor femenino:

Aconseja el uso del dioptra o especulo vaginal (dioptra gynekeia) para la exploración y tratamiento del cérvix.

Describe la embriotomía (extracción destructiva del feto en partos obstruidos con resultado de muerte fetal) y la versión podálica.

Relata Intervenciones como la extirpación de pólipos uterinos, extirpación de carúnculas y el tratamiento del prolapso uterino, abscesos del cérvix y suturas perineales

Tuvo un enorme prestigio entre los médicos musulmanes, quienes lo llamaron Al-Kawabini o Al-Kawabeli («el partero»), debido a sus estudios sobre ginecología y partos. Se le atribuyó a Pablo de Egina en el mundo islámico medieval por varias razones históricas y pedagógicas fundamentales: A diferencia de otros médicos grecorromanos que trataban la ginecología como un apéndice menor, Pablo dedicó secciones enteras de su obra (el Libro I para la vertiente médica y el Libro VI para la quirúrgica) a detallar el embarazo, el parto normal, el manejo de partos difíciles (distocias) y la atención al recién nacido.

En la Alejandría del siglo VII y posteriormente en el mundo árabe, los tratados de Pablo de Egina se convirtieron en el manual práctico de consulta por excelencia no solo para los cirujanos, sino para la formación de las matronas (kawabil, en plural).

Cuando los médicos árabes traducían y estudiaban su compendio a partir del siglo IX, su autoridad en materia de obstetricia era tan incuestionable que el epíteto Al-Kawabeli pasó a ser su nombre distintivo en los tratados de figuras como Rhazes, Avicena y Albucasis.

En la antigüedad tardía y la Edad Media, la atención al parto era una disciplina casi exclusivamente femenina, dominada por las matronas (kawābil, en plural; qābla, en singular). Sin embargo, el saber técnico y anatómico solía transmitirse de forma oral e empírica de generación en generación.

Hunayn ibn Ishaq (808 – 873 d. C.), Nació en Al-Hirah (actual Irak) en el seno de una familia cristiana nestoriana, conocido en Occidente por su nombre latinizado Johannitius, fue un célebre médico, filósofo y lingüista asirio cristiano. Es considerado el traductor más importante de la Edad Media y una figura central en la Edad de Oro del Islam, responsable de salvar, traducir y transmitir gran parte de la ciencia grecorromana al árabe.

Formado en medicina en Bagdad con el insigne doctor Yuhanna ibn Masawayh. Fue un políglota brillante con dominio fluido del árabe, siríaco, griego y persa. Los manuscritos conservados más antiguos de Pablo de Egina no son autóctonos de su época (siglo VII), sino copias bizantinas medievales en griego (siglos IX-XI) y traducciones árabes tempranas de la escuela de traducción de Bagdad.

Tradujo al árabe fue realizada en el siglo IX por Hunayn ibn Ishaq bajo el título Kunnāsh fi al-Ṭibb (كُنّاش في الطِّبّ), término de origen siríaco utilizado en la literatura médica árabe para referirse a una enciclopedia, manual o compendio médico. Cuando Hunayn ibn Ishaq tradujo el Epitome al árabe en el siglo IX, el texto de Pablo de Egina encontró un entorno social donde la presencia del médico varón en el aposento del parto estaba sumamente restringida por razones de pudor (ḥiyā’) y normas sociales. Doctores como Rhazes o Avicena no asistían partos rutinarios; en su lugar, instruían a las kawābil basándose en las doctrinas de Pablo de Egina. Si surgía una complicación grave, la matrona actuaba como las «manos» del médico tras la cortina o siguiendo las directrices del manual.

La vinculación del nombre de Pablo con el gremio de las matronas fue tan estrecha que en la literatura médica árabe (como el Kitab al-Hawi de Rhazes) sus pasajes ginecológicos se citaban directamente como «dijo Al-Kawābilī», es decir, «el maestro de las parteras».

Tras la traducción del Epitome al árabe por Hunayn ibn Ishaq (siglo IX), las secciones obstétricas de Pablo se extractaron en opúsculos y manuales prácticos conocidos genéricamente como «Libros para matronas» (Kitāb al-Kawābil).

Rhazes (Al-Razi) en su enciclopedia Al-Hawi adaptaron capítulos enteros de Pablo de Egina diseñados específicamente para guiar el trabajo de campo de las matronas en los nacimientos complejos. Rhazes no citaba de memoria, sino trabajando directamente con la traducción al árabe realizada por Hunayn ibn Ishaq del Epitome. Se refería a él habitualmente como Būlus (la arabización de Paulos / Pablo) o acompañándolo de su título honorífico Al-Kawābilī («el Partero» o «el maestro de las matronas»).  Los extractos solían comenzar con la expresión Qāla Būlus («Dijo Pablo…»), a la que seguía la reproducción casi literal del pasaje del Epitome. Cuando citaba pasajes específicos de obstetricia, toxicología o cirugía, a menudo especificaba la fuente como Fī Kunnāshihi («En su Compendio / Kunnāsh»).

Rhazes utilizaba las prescripciones de Pablo de Egina como el estándar para describir la posición del feto en distocias, el manejo de la retención placentaria y los preparados farmacológicos (óvulos vaginales y supositorios). La autoridad de Pablo en esta sección era tal que Rhazes a menudo abría los capítulos ginecológicos transcribiendo sus pasajes antes que los de Galeno. Si la técnica manual o el fármaco propuesto por Pablo no funcionaba en la práctica hospitalaria de Rhazes en Bagdad o Rayy, este escribía al final del capítulo: «Dijo Pablo [método], pero en mi experiencia (Lī) ha resultado más eficaz [su propuesta alternativa]».

Albucasis (siglo X), en su Al-Tasrif cita repetidamente a Pablo de Egina.

 

 

 

Manuscritos griegos medievales (Biblioteca Nacional de Francia – París)

  • La colección fundamental de códices bizantinos con el texto original en griego (Epitomae medicae) se custodiaba en Constantinopla y pasó a Europa tras la caída del Imperio Bizantino. La Bibliothèque nationale de France (BnF) en París alberga los testimonios manuscritos griegos más antiguos y completos:
  • Parisinus graecus 2205 (Siglo X): Es considerado por los filólogos clásicos (como Johan Ludvig Heiberg) el códice arquetípico más importante para fijar la edición crítica moderna de la obra.
  • Parisinus graecus 2206, 2207 y 2208 (Siglos XI-XII): Copias minuciosas en pergamino escritas en letra minúscula bizantina que recogen los siete libros.
  • Parisinus 2216 y 2292.
  • Los Códice Patmiacu o Patmiaco manuscritos griegos antiguos conservados en la biblioteca del Monasterio de San Juan el Teólogo en la isla de Patmos, Grecia.
  • Manuscritos en las Bibliotecas de Italia
  • Biblioteca Apostólica Vaticana (Ciudad del Vaticano): Conserva códices bizantinos clave como el Vaticanus graecus 278 (siglo XI) y el Vaticanus graecus 279, indispensables para la transmisión del texto quirúrgico (Libro VI).
  • Biblioteca Marciana (Venecia): Destaca el Codex Marcianus graecus 269 (siglos XI-XII), traído desde Constantinopla por el cardenal Besarión en el siglo XV. Sirvió de base para la famosa primera edición impresa (editio princeps) publicada por la imprenta de Aldo Manuzio en Venecia en 1528.
  • Manuscritos en traducción árabe (Kunnāsh)
  • Los manuscritos más antiguos de la traducción árabe realizada por Hunayn ibn Ishaq (siglo IX) y los extractos utilizados por médicos islámicos se encuentran dispersos en tres fondos principales:
  • Biblioteca del Monasterio de El Escorial (Madrid, España): Conserva una importante colección de manuscritos médicos árabes medievales que contienen secciones del Kunnāsh atribuidas a Būlus al-Kawābilī.
  • Biblioteca Bodleiana (Universidad de Oxford, Reino Unido): Custodia copias manuscritas en árabe de los siglos XI al XIII derivadas de la tradición de Bagdad.
  • Biblioteca Süleymaniye y Topkapı (Estambul, Turquía): Albergan los códices árabes más antiguos copiados directamente en los hospitales (bimaristanes) del califato abasí y del Imperio otomano.

 

 

 

 

El primer manual impreso dedicado a las matronas que absorbió e internacionalizó la doctrina obstétrica de Pablo de Egina fue Der Rosengarten (El jardín de rosas para mujeres embarazadas y matronas), escrito por el médico alemán Eucharius Rösslin en 1513. Rösslin compiló la doctrina obstétrica clásica transmitida a través de las traducciones latinas y medievales. Los capítulos dedicados a las distocias, la tracción en partos difíciles y el manejo de fetos muertos se basan directamente en las enseñanzas del Libro I y VI de Pablo de Egina y en Sorano de Éfeso. Se tradujo a casi todas las lenguas europeas. En inglés se publicó bajo el título The Byrth of Mankynde (1540), convirtiéndose en el estándar de formación de matronas en el norte de Europa durante más de un siglo.

La obra completa original de Pablo de Egina fue publicada en griego en  Venecia en el año 1528 por el impresor Aldino, que realiza otra edición posterior en 1553.  También se editó en Basilea en 1538.

La obra de Pablo de Egina fue traducida al inglés por el médico escocés Francis Adamas como “The Seven Books of Paulus Aegineta” (Los siete libros de Pablo de Egina, 1844 – 1847.

 

Johan Ludvig Heiberg (1854–1928) El filólogo clásico danés fijó el texto definitivo de los siete libros de Pablo de Egina en la prestigiosa colección Corpus Medicorum Graecorum (CMG), publicada en dos volúmenes entre 1921 y 1924 en Leipzig y Berlín. Para lograrlo, aplicó el método científico de crítica textual (método de Lachmann), reconstruyendo la versión original en griego del siglo VII mediante la colación sistemática de los manuscritos medievales.

Johan Ludvig Heiberg

Heiberg examinó los códices conservados en las bibliotecas de París, la Vaticana, Venecia, Oxford y Florencia. En lugar de aceptar lecturas de ediciones renacentistas anteriores (como la Aldina de 1528 o la de Basilea de 1538), examinó directamente los pergaminos manuscritos para rastrear errores de copia pasados. Identificó las relaciones filiales entre los códices sobrevivientes. Clasificó las copias medievales en familias y demostró que el Parisinus graecus 2205 (Siglo X) representaba la rama más pura e independiente del texto, utilizándolo como el códice guía (codex optimus) para la mayor parte de la obra. Comparó las distintas familias manuscritas para detectar y eliminar estas adiciones espurias (delendo), aislando la redacción original del siglo VII de los agregados posteriores. En el margen inferior de su edición en griego, Heiberg documentó cada variante de lectura encontrada en los manuscritos analizados. De este modo, cualquier investigador moderno puede comprobar qué palabra exacta figuraba en el Parisinus 2205, en el Vaticanus 278 o en el Marcianus 269, y juzgar por qué decisión léxica optó el editor. Aunque se centró en la recensión griega, Heiberg tuvo en cuenta las citas de Pablo que aparecían en compiladores bizantinos posteriores (como Aecio de Amida u Oribasio) y las referencias del Kunnāsh árabe traducido por Hunayn ibn Ishaq, lo que le permitió resolver pasajes oscuros o dañados en la tradición manuscrita griega.

La edición crítica de Heiberg (Paulus Aegineta, CMG IX.1 y IX.2), publicada en dos volúmenes en la emblemática colección Corpus Medicorum Graecorum, entre 1921 y 1924 (Leipzig y Berlín por Teubner), constituye el texto definitivo e imprescindible de la filología médica grecorromana del siglo XX, sustituyó a todas las impresiones anteriores y continúa siendo, un siglo después, el texto griego de referencia internacional utilizado por filólogos, historiadores de la medicina y traductores modernos para estudiar la obra de Pablo de Egina.

edición crítica de Heiberg (Paulus Aegineta, CMG IX.1 y IX.2),

El proyecto del CMG fue concebido a principios del siglo XX por la Academia de las Ciencias de Berlín-Brandenburgo (con la colaboración de las academias de Copenhague y Leipzig) para publicar ediciones científicas rigurosas de la totalidad del corpus médico griego antiguo (Hipócrates, Galeno, Oribasio, Aecio de Amida, Pablo de Egina, entre otros). Dentro de esta magna empresa, encomendar los dos volúmenes de Pablo de Egina (volúmenes IX.1 y IX.2) a Heiberg garantizó la máxima calidad filológica posible.

La edición de Heiberg recoge íntegramente los siete libros del Epitomae medicae libri septem en su lengua original (griego bizantino), acompañados de su aparato crítico fundamental: El Volumen CMG IX.1 (1921): Contiene la introducción filológica (prolegomena), el conspectus de los manuscritos estudiados y los Libros I a IV del Epitome (centrados en la higiene, régimen, sintomatología general, afecciones por regiones anatómicas y dermatología/parasitosis). El Volumen CMG IX.2 (1924): Contiene los Libros V a VII, abarcando la toxicología (Libro V), el famosísimo y trascendental Libro VI de Cirugía (con las técnicas de litotomía, espéculo vaginal, herniotomía y embriotomía) y la farmacopea/materia médica (Libro VII). Incluye además los índices de autores, nombres y vocabulario técnico.

Heiberg demostró científicamente que el códice Parisinus graecus 2205 del siglo X conservado en la Biblioteca Nacional de Francia era la cima de la tradición manuscrita, utilizándolo como columna vertebral de su edición. Cada página presenta el texto griego en la parte superior y en el tercio inferior un riguroso registro de las variantes textuales (variantes lectiones), permitiendo al erudito ver las divergencias entre los códices de París, el Vaticano o Venecia.

 

Traducciones modernas a otras lenguas europeas

Las principales lenguas de la historiografía médica cuentan con versiones directly derivadas del texto crítico de 1921-1924:

Francés (Francia):Destaca la traducción del Libro VI realizada por Jean Berendes e investigaciones posteriores bajo el sello de la Association Guillaume Budé / Les Belles Lettres, que progresivamente revisan e integran textos médicos bizantinos apoyándose estrictamente en el Corpus Medicorum Graecorum.

Alemán (Alemania):el CMG fue una iniciativa académica germano-danesa, la literatura médica en alemán cuenta con un análisis exhaustivo de los siete libros. La labor de traductores como Jutta Kollesch y Diethard Nickel dentro de la propia estructura del CMG ha generado versiones comentadas y traducciones de secciones completas del texto griego de Heiberg.

Inglés (Reino Unido / EE. UU.):la traducción completa más famosa al inglés sigue siendo la obra del médico escocés Francis Adams (The Seven Books of Paulus Aegineta, 1844–1847.

 

Traducción al español de la obra de Pablo de Egina

La vía principal de penetración del Libro VI en la Península Ibérica fue la obra de Albucasis (Al-Zahrawi). Albucasis adoptó la práctica totalidad del catálogo quirúrgico de Pablo de Egina en su Al-Tasrif (siglo X), ilustrándolo y adaptándolo a la medicina andalusí.

Gerardo de Cremona tradujo este tratado al latín en la Escuela de Traductores de Toledo (siglo XII), la técnica quirúrgica de Pablo de Egina se convirtió en la espina dorsal de la cirugía práctica en los reinos hispánicos medievales y del primer Renacimiento.

La traducción al latín de la obra de Pablo de Egina por el humanista Janus Cornarius (Basilea, 1538) circuló ampliamente en las facultades de medicina y universidades de España.

 

 

Pablo de Egina

Pablo de Egina

Pablo de Egina (en griego: Παύλος ο Αιγίνης o Paulos Aiginētēs) nació en la isla de Egina (Grecia) hacia el año 625 d. C. y falleció en Alejandría alrededor del 690 d. C. Desarrolló su actividad en el siglo VII, en un periodo convulso marcado por el declive de la civilización clásica y la transición hacia el mundo medieval. Considerado el último gran compilador de la medicina de la Antigüedad y una figura clave en la transición del saber clásico hacia el mundo islámico y medieval.

Grabado de Pablo de Egina

Se trasladó a Alejandría (Egipto) en el año 641, que aún conservaba su prestigiosa escuela médica. Allí estudió la tradición grecorromana y practicó tanto la medicina general como la cirugía y la obstetricia. Estudia textos de Hipócrates, Sorano de Éfeso, Galeno, Celso, Oribasio, Aecio de Amida y Alejandro de Tralles.

En el año 642 d. C., Alejandría fue tomada por los ejércitos árabes bajo el mando de Amr ibn al-As. A diferencia de otros sabios griegos que huyeron, Pablo permaneció en la ciudad ejercitando la medicina bajo el nuevo dominio omeya.

Estuvo en Egipto y en Asia Menor como médico y profesor ambulante. A veces se le llama Iatrosophistes y Periodeutes, palabra que significa “ el viajero”, o “el errante” o “el itinerante”, médico que viajaba de un lugar a otro en el ejercicio de su profesión. En textos traducidos al árabe muchas veces se le cita como “El Egineta”,  por haber nacido en Egina

 

Escribió:

Epitomae medicae libri septem (Compendio médico en siete libros), también llamada “Libri Septem”, Epitome, Hypomnema o Memorandum o en algunos sitios también se denomina “De Re medica” de Pablo de Egina, una enciclopedia que resumía todo el saber médico grecorromano, basándose ampliamente en Galeno, Celso, Alejandro de Tralles, Oribasio y Aecio de Amida.

Según el análisis de la obra parece ser que existen mucha similitud en las descripciones de las enfermedades y en la larga lista de prescripciones que realiza a los textos de Aecio de Amida.

Esta obra fue traducida al árabe por Hunayn ibn Ishaq, influyendo profundamente en médicos como Albucasis, Avicena y Rhazes, los médicos más influyentes en el mundo islámico.

 

  • Libro I: Higiene, nutrición y régimen de vida.
  • Libro II: Fiebres y sintomatología general.
  • Libro III: Enfermedades por regiones anatómicas (de la cabeza a los pies).
  • Libro IV: Afecciones cutáneas y parasitosis.
  • Libro V: Venenos, mordeduras y ponzoñas.
  • Libro VI: Cirugía (el más famoso e innovador). Describe técnicas de traqueotomía, litotomía renal y vesical, reparación de hernias, mastectomías, paracentesis y reducción de fracturas.
  • Libro VII: Materia médica y farmacología.

 

Sobre Ginecología y Obstetricia no tiene una obra especifica sino que  dedicó parte de sus escritos a la atención del parto y patologías uterinas en los siguientes libros o capítulos:

En Libro I. En la parte final del primer libro, se centra en la ginecología clínica y la obstetricia médica no invasiva:

Recomienda cuidados de la mujer gestante, nutrición y prevención de abortos.

Describe el parto natural, distocias leves y los primeros cuidados del recién nacido (corte del cordón umbilical, lactancia y fajado).

Refiere trastornos menstruales (amenorrea, menorragia), inflamación uterina y flujo vaginal.

 

En el libro III describe enfermedades de la mujer en los capítulos 60 a 76.

 

Libro VI que trata de cirugía describe intervenciones ginecológicas en los capítulos 60 a 75. En su célebre libro quirúrgico, describe con detalle las intervenciones instrumentalizadas y quirúrgicas del aparato reproductor femenino:

Aconseja el uso del dioptra o especulo vaginal (dioptra gynekeia) para la exploración y tratamiento del cérvix.

Describe la embriotomía (extracción destructiva del feto en partos obstruidos con resultado de muerte fetal) y la versión podálica.

Relata Intervenciones como la extirpación de pólipos uterinos, extirpación de carúnculas y el tratamiento del prolapso uterino, abscesos del cérvix y suturas perineales

Tuvo un enorme prestigio entre los médicos musulmanes, quienes lo llamaron Al-Kawabini o Al-Kawabeli («el partero»), debido a sus estudios sobre ginecología y partos. Se le atribuyó a Pablo de Egina en el mundo islámico medieval por varias razones históricas y pedagógicas fundamentales: A diferencia de otros médicos grecorromanos que trataban la ginecología como un apéndice menor, Pablo dedicó secciones enteras de su obra (el Libro I para la vertiente médica y el Libro VI para la quirúrgica) a detallar el embarazo, el parto normal, el manejo de partos difíciles (distocias) y la atención al recién nacido.

En la Alejandría del siglo VII y posteriormente en el mundo árabe, los tratados de Pablo de Egina se convirtieron en el manual práctico de consulta por excelencia no solo para los cirujanos, sino para la formación de las matronas (kawabil, en plural).

Cuando los médicos árabes traducían y estudiaban su compendio a partir del siglo IX, su autoridad en materia de obstetricia era tan incuestionable que el epíteto Al-Kawabeli pasó a ser su nombre distintivo en los tratados de figuras como Rhazes, Avicena y Albucasis.

En la antigüedad tardía y la Edad Media, la atención al parto era una disciplina casi exclusivamente femenina, dominada por las matronas (kawābil, en plural; qābla, en singular). Sin embargo, el saber técnico y anatómico solía transmitirse de forma oral e empírica de generación en generación.

Hunayn ibn Ishaq (808 – 873 d. C.), Nació en Al-Hirah (actual Irak) en el seno de una familia cristiana nestoriana, conocido en Occidente por su nombre latinizado Johannitius, fue un célebre médico, filósofo y lingüista asirio cristiano. Es considerado el traductor más importante de la Edad Media y una figura central en la Edad de Oro del Islam, responsable de salvar, traducir y transmitir gran parte de la ciencia grecorromana al árabe.

Formado en medicina en Bagdad con el insigne doctor Yuhanna ibn Masawayh. Fue un políglota brillante con dominio fluido del árabe, siríaco, griego y persa. Los manuscritos conservados más antiguos de Pablo de Egina no son autóctonos de su época (siglo VII), sino copias bizantinas medievales en griego (siglos IX-XI) y traducciones árabes tempranas de la escuela de traducción de Bagdad.

Tradujo al árabe fue realizada en el siglo IX por Hunayn ibn Ishaq bajo el título Kunnāsh fi al-Ṭibb (كُنّاش في الطِّبّ), término de origen siríaco utilizado en la literatura médica árabe para referirse a una enciclopedia, manual o compendio médico. Cuando Hunayn ibn Ishaq tradujo el Epitome al árabe en el siglo IX, el texto de Pablo de Egina encontró un entorno social donde la presencia del médico varón en el aposento del parto estaba sumamente restringida por razones de pudor (ḥiyā’) y normas sociales. Doctores como Rhazes o Avicena no asistían partos rutinarios; en su lugar, instruían a las kawābil basándose en las doctrinas de Pablo de Egina. Si surgía una complicación grave, la matrona actuaba como las «manos» del médico tras la cortina o siguiendo las directrices del manual.

La vinculación del nombre de Pablo con el gremio de las matronas fue tan estrecha que en la literatura médica árabe (como el Kitab al-Hawi de Rhazes) sus pasajes ginecológicos se citaban directamente como «dijo Al-Kawābilī», es decir, «el maestro de las parteras».

Tras la traducción del Epitome al árabe por Hunayn ibn Ishaq (siglo IX), las secciones obstétricas de Pablo se extractaron en opúsculos y manuales prácticos conocidos genéricamente como «Libros para matronas» (Kitāb al-Kawābil).

Rhazes (Al-Razi) en su enciclopedia Al-Hawi adaptaron capítulos enteros de Pablo de Egina diseñados específicamente para guiar el trabajo de campo de las matronas en los nacimientos complejos. Rhazes no citaba de memoria, sino trabajando directamente con la traducción al árabe realizada por Hunayn ibn Ishaq del Epitome. Se refería a él habitualmente como Būlus (la arabización de Paulos / Pablo) o acompañándolo de su título honorífico Al-Kawābilī («el Partero» o «el maestro de las matronas»).  Los extractos solían comenzar con la expresión Qāla Būlus («Dijo Pablo…»), a la que seguía la reproducción casi literal del pasaje del Epitome. Cuando citaba pasajes específicos de obstetricia, toxicología o cirugía, a menudo especificaba la fuente como Fī Kunnāshihi («En su Compendio / Kunnāsh»).

Rhazes utilizaba las prescripciones de Pablo de Egina como el estándar para describir la posición del feto en distocias, el manejo de la retención placentaria y los preparados farmacológicos (óvulos vaginales y supositorios). La autoridad de Pablo en esta sección era tal que Rhazes a menudo abría los capítulos ginecológicos transcribiendo sus pasajes antes que los de Galeno. Si la técnica manual o el fármaco propuesto por Pablo no funcionaba en la práctica hospitalaria de Rhazes en Bagdad o Rayy, este escribía al final del capítulo: «Dijo Pablo [método], pero en mi experiencia (Lī) ha resultado más eficaz [su propuesta alternativa]».

Albucasis (siglo X), en su Al-Tasrif cita repetidamente a Pablo de Egina.

 

 

 

Manuscritos griegos medievales (Biblioteca Nacional de Francia – París)

  • La colección fundamental de códices bizantinos con el texto original en griego (Epitomae medicae) se custodiaba en Constantinopla y pasó a Europa tras la caída del Imperio Bizantino. La Bibliothèque nationale de France (BnF) en París alberga los testimonios manuscritos griegos más antiguos y completos:
  • Parisinus graecus 2205 (Siglo X): Es considerado por los filólogos clásicos (como Johan Ludvig Heiberg) el códice arquetípico más importante para fijar la edición crítica moderna de la obra.
  • Parisinus graecus 2206, 2207 y 2208 (Siglos XI-XII): Copias minuciosas en pergamino escritas en letra minúscula bizantina que recogen los siete libros.
  • Parisinus 2216 y 2292.
  • Los Códice Patmiacu o Patmiaco manuscritos griegos antiguos conservados en la biblioteca del Monasterio de San Juan el Teólogo en la isla de Patmos, Grecia.
  • Manuscritos en las Bibliotecas de Italia
  • Biblioteca Apostólica Vaticana (Ciudad del Vaticano): Conserva códices bizantinos clave como el Vaticanus graecus 278 (siglo XI) y el Vaticanus graecus 279, indispensables para la transmisión del texto quirúrgico (Libro VI).
  • Biblioteca Marciana (Venecia): Destaca el Codex Marcianus graecus 269 (siglos XI-XII), traído desde Constantinopla por el cardenal Besarión en el siglo XV. Sirvió de base para la famosa primera edición impresa (editio princeps) publicada por la imprenta de Aldo Manuzio en Venecia en 1528.
  • Manuscritos en traducción árabe (Kunnāsh)
  • Los manuscritos más antiguos de la traducción árabe realizada por Hunayn ibn Ishaq (siglo IX) y los extractos utilizados por médicos islámicos se encuentran dispersos en tres fondos principales:
  • Biblioteca del Monasterio de El Escorial (Madrid, España): Conserva una importante colección de manuscritos médicos árabes medievales que contienen secciones del Kunnāsh atribuidas a Būlus al-Kawābilī.
  • Biblioteca Bodleiana (Universidad de Oxford, Reino Unido): Custodia copias manuscritas en árabe de los siglos XI al XIII derivadas de la tradición de Bagdad.
  • Biblioteca Süleymaniye y Topkapı (Estambul, Turquía): Albergan los códices árabes más antiguos copiados directamente en los hospitales (bimaristanes) del califato abasí y del Imperio otomano.

 

 

 

 

El primer manual impreso dedicado a las matronas que absorbió e internacionalizó la doctrina obstétrica de Pablo de Egina fue Der Rosengarten (El jardín de rosas para mujeres embarazadas y matronas), escrito por el médico alemán Eucharius Rösslin en 1513. Rösslin compiló la doctrina obstétrica clásica transmitida a través de las traducciones latinas y medievales. Los capítulos dedicados a las distocias, la tracción en partos difíciles y el manejo de fetos muertos se basan directamente en las enseñanzas del Libro I y VI de Pablo de Egina y en Sorano de Éfeso. Se tradujo a casi todas las lenguas europeas. En inglés se publicó bajo el título The Byrth of Mankynde (1540), convirtiéndose en el estándar de formación de matronas en el norte de Europa durante más de un siglo.

La obra completa original de Pablo de Egina fue publicada en griego en  Venecia en el año 1528 por el impresor Aldino, que realiza otra edición posterior en 1553.  También se editó en Basilea en 1538.

La obra de Pablo de Egina fue traducida al inglés por el médico escocés Francis Adamas como “The Seven Books of Paulus Aegineta” (Los siete libros de Pablo de Egina, 1844 – 1847.

 

Johan Ludvig Heiberg (1854–1928) El filólogo clásico danés fijó el texto definitivo de los siete libros de Pablo de Egina en la prestigiosa colección Corpus Medicorum Graecorum (CMG), publicada en dos volúmenes entre 1921 y 1924 en Leipzig y Berlín. Para lograrlo, aplicó el método científico de crítica textual (método de Lachmann), reconstruyendo la versión original en griego del siglo VII mediante la colación sistemática de los manuscritos medievales.

Johan Ludvig Heiberg

Heiberg examinó los códices conservados en las bibliotecas de París, la Vaticana, Venecia, Oxford y Florencia. En lugar de aceptar lecturas de ediciones renacentistas anteriores (como la Aldina de 1528 o la de Basilea de 1538), examinó directamente los pergaminos manuscritos para rastrear errores de copia pasados. Identificó las relaciones filiales entre los códices sobrevivientes. Clasificó las copias medievales en familias y demostró que el Parisinus graecus 2205 (Siglo X) representaba la rama más pura e independiente del texto, utilizándolo como el códice guía (codex optimus) para la mayor parte de la obra. Comparó las distintas familias manuscritas para detectar y eliminar estas adiciones espurias (delendo), aislando la redacción original del siglo VII de los agregados posteriores. En el margen inferior de su edición en griego, Heiberg documentó cada variante de lectura encontrada en los manuscritos analizados. De este modo, cualquier investigador moderno puede comprobar qué palabra exacta figuraba en el Parisinus 2205, en el Vaticanus 278 o en el Marcianus 269, y juzgar por qué decisión léxica optó el editor. Aunque se centró en la recensión griega, Heiberg tuvo en cuenta las citas de Pablo que aparecían en compiladores bizantinos posteriores (como Aecio de Amida u Oribasio) y las referencias del Kunnāsh árabe traducido por Hunayn ibn Ishaq, lo que le permitió resolver pasajes oscuros o dañados en la tradición manuscrita griega.

La edición crítica de Heiberg (Paulus Aegineta, CMG IX.1 y IX.2), publicada en dos volúmenes en la emblemática colección Corpus Medicorum Graecorum, entre 1921 y 1924 (Leipzig y Berlín por Teubner), constituye el texto definitivo e imprescindible de la filología médica grecorromana del siglo XX, sustituyó a todas las impresiones anteriores y continúa siendo, un siglo después, el texto griego de referencia internacional utilizado por filólogos, historiadores de la medicina y traductores modernos para estudiar la obra de Pablo de Egina.

Portadas de la edición crítica de Heiberg (Paulus Aegineta, CMG IX.1 y IX.2), publicada en dos volúmenes en la emblemática colección Corpus Medicorum Graecorum, entre 1921 y 1924 (Leipzig y Berlín

El proyecto del del Corpus Medicorum Graecorum (CMG), fue concebido a principios del siglo XX por la Academia de las Ciencias de Berlín-Brandenburgo (con la colaboración de las academias de Copenhague y Leipzig) para publicar ediciones científicas rigurosas de la totalidad del corpus médico griego antiguo (Hipócrates, Galeno, Oribasio, Aecio de Amida, Pablo de Egina, entre otros). Dentro de esta magna empresa, encomendar los dos volúmenes de Pablo de Egina (volúmenes IX.1 y IX.2) a Heiberg garantizó la máxima calidad filológica posible.

La edición de Heiberg recoge íntegramente los siete libros del Epitomae medicae libri septem en su lengua original (griego bizantino), acompañados de su aparato crítico fundamental: El Volumen CMG IX.1 (1921): Contiene la introducción filológica (prolegomena), el conspectus de los manuscritos estudiados y los Libros I a IV del Epitome (centrados en la higiene, régimen, sintomatología general, afecciones por regiones anatómicas y dermatología/parasitosis). El Volumen CMG IX.2 (1924): Contiene los Libros V a VII, abarcando la toxicología (Libro V), el famosísimo y trascendental Libro VI de Cirugía (con las técnicas de litotomía, espéculo vaginal, herniotomía y embriotomía) y la farmacopea/materia médica (Libro VII). Incluye además los índices de autores, nombres y vocabulario técnico.

Heiberg demostró científicamente que el códice Parisinus graecus 2205 del siglo X conservado en la Biblioteca Nacional de Francia era la cima de la tradición manuscrita, utilizándolo como columna vertebral de su edición. Cada página presenta el texto griego en la parte superior y en el tercio inferior un riguroso registro de las variantes textuales (variantes lectiones), permitiendo al erudito ver las divergencias entre los códices de París, el Vaticano o Venecia.

 

Traducciones modernas a otras lenguas europeas

Las principales lenguas de la historiografía médica cuentan con versiones directly derivadas del texto crítico de 1921-1924:

Francés (Francia):Destaca la traducción del Libro VI realizada por Jean Berendes e investigaciones posteriores bajo el sello de la Association Guillaume Budé / Les Belles Lettres, que progresivamente revisan e integran textos médicos bizantinos apoyándose estrictamente en el Corpus Medicorum Graecorum.

Alemán (Alemania):el CMG fue una iniciativa académica germano-danesa, la literatura médica en alemán cuenta con un análisis exhaustivo de los siete libros. La labor de traductores como Jutta Kollesch y Diethard Nickel dentro de la propia estructura del CMG ha generado versiones comentadas y traducciones de secciones completas del texto griego de Heiberg.

Inglés (Reino Unido / EE. UU.):la traducción completa más famosa al inglés sigue siendo la obra del médico escocés Francis Adams (The Seven Books of Paulus Aegineta, 1844–1847.

 

Traducción al español de la obra de Pablo de Egina

La vía principal de penetración del Libro VI en la Península Ibérica fue la obra de Albucasis (Al-Zahrawi). Albucasis adoptó la práctica totalidad del catálogo quirúrgico de Pablo de Egina en su Al-Tasrif (siglo X), ilustrándolo y adaptándolo a la medicina andalusí.

Gerardo de Cremona tradujo este tratado al latín en la Escuela de Traductores de Toledo (siglo XII), la técnica quirúrgica de Pablo de Egina se convirtió en la espina dorsal de la cirugía práctica en los reinos hispánicos medievales y del primer Renacimiento.

La traducción al latín de la obra de Pablo de Egina por el humanista Janus Cornarius (Basilea, 1538) circuló ampliamente en las facultades de medicina y universidades de

La Ginecología de Alejandro de Trales

La Ginecología de Alejandro de Trales

Alejandro de Trales no redactó ningún tratado específico sobre las enfermedades de la mujer, a diferencia de predecesores o contemporáneos como Sorano de Éfeso (Gynaekeia) o Aecio de Amida, quien dedicó un libro entero de su enciclopedia a la ginecología y la obstetricia.

No obstante Alejandro de Trales en su obra «Therapeutika»,  (Tratado de Patología y Terapéutica). En latín “Alexandri Yatros Practica”,  También se ha llamado los «12 libros de medicina» de Alejandro. En el libro XI  de Therapeutika se ocupa de las enfermedades genitourinarias.

Portada de la obra de Alejandro de Trales.  Edición en Basilea en el año 1533

Alejandro de Trales  en el libro XI de su obra «Therapeutika», refiere como entendía la menstruación como una vía natural de purga del exceso de humores (sangre) en el cuerpo femenino. Interpretó la retención de la regla (amenorrea) como causa de sofocos, cefaleas, melancolía y dolor articular, prescribiendo emenagogos suaves (plantas para estimular el flujo) para restablecer el equilibrio humoral.

Trató inflamaciones uterinas, dolores tras el parto, el llamado «ahogamiento del útero» (concepto hipocrático-galénico de sofocación uterina vinculado a la histeria) y trastornos del aparato urinario/reproductor masculino y femenino en el Libro XI.

Abordó las inflamaciones mamarias (mastitis) y la acumulación o interrupción de la leche en las mujeres lactantes, utilizando emplastos molientes y calmantes.

El manuscrito de Metrodora contiene extractos directos o paráfrasis de pasajes de Alejandro de Trales adaptados específicamente a la medicina de la mujer.

Metrodora, (el nombre Metrodora procede del griego mētra (μήτρα, «útero» o «matriz») y dōron (δῶρον, «regalo»), traduciéndose literalmente como «el regalo del útero» o «el regalo de la madre».

Fue una médica griega que ejerció en el entorno mediterráneo o romano entre los siglos III y V d.C.  Algunos autores dudan de si su existencia fue real otros sostienen que «Metrodora» no era el nombre propio de una mujer, sino originalmente el título de la obra o un seudónimo descriptivo utilizado por un manual sobre la mujer.

Metrodora se le atribuye la obra “Sobre las enfermedades de la mujer,”. Contiene 63 capítuos. Está conservado en el Codex Laurentianus Plut. 75.3), que se encuentra en  la Biblioteca Médica Laurenziana de Florencia (Italia). Los análisis filológicos del Codex Laurentianus 75.3 demuestran que el texto es un compendio misceláneo recopilado a partir de fuentes hipocráticas y autores tardoantiguos.  El manuscrito es una copia realizada entre finales del siglo X y el siglo XII d.C. en minúscula bizantina. Trata de enfermedades y cuidados de la mujer, no tiene referencias de obstetricia.  Contiene extractos directos o paráfrasis de pasajes de Alejandro de Trales adaptados específicamente a la medicina de la mujer. Tiene fragmentos y fórmulas de diversos médicos antiguos, incluidos extensos extractos de los escritos de Alejandro de Trales.

 

 

Alejandro de Trales

Alejandro de Trales,(Ἀλέξανδρος ὁ Τραλλιανός en griego; latín: Alexander Trallianus, en latín)

Nació en Trales en Lidia (actual Aydın, Turquía) en el año 525 d. c. en el seno de una familia de reputados intelectuales.  Muere en Roma en el año 605 d.C.

Su padre, Estéfano, era médico, y entre sus hermanos destacaron Antemio de Trales (coarquitecto de la basílica de Santa Sofía en Constantinopla), Dioscoro (médico), Metrodoro (gramático) y Olimpio (jurista).

Tras formarse en medicina —probablemente en Alejandría—, viajó por diversos territorios del Mediterráneo, Grecia, Italia, Hispania y la Galia. Se estableció finalmente en Roma, donde ejerció con gran prestigio durante sus últimos años hasta su muerte.

Médico de gran experiencia y fama. Ejerció la medicina y escribió su gran obra en la vejez y no es solo un compilador sino que tiene experiencia y la refleja en sus escritos afirmando cuestiones médicas originales suyas por su propia experiencia.

Era cristiano y en su obra en ciertos tratamientos médicos aconseja recitar alguna oración y así refiere:

En la fiebre intermitente recomienda: «Recoja hojas de oliva antes de la salida del sol, escriba en ella con tinta común κα ροι α y cuélguelo alrededor del cuello «.

Para exorcizar la gota, dice, » Te conjuro por el gran nombre Ἰαὼ Σαβαὼθ «(Iao Sabaoth), y un poco más adelante: «Te conjuro con los santos nombres Ἰαὼ, Σαβαὼθ, Ἀδοναὶ, Ἐλωί «(Iao, Sabaoth, Adonai, Eloi),

 

Alejandro de Trales escribió:

Therapeutika o (Tratado de Patología y Terapéutica) también su obra se ha titulado en latín “Alexandri Yatros Practica”,

Realiza descripciones detalladas de los helmintos intestinales y sus tratamiento

Clasificó los tipos de cefaleas y abordó afecciones como la melancolía, la frenitis y la epilepsia.

Dedicó parte de sus escritos a las patologías oculares.

Priorizó remedios suaves antes de recurrir a purgas drásticas. Introdujo el uso intensivo del ruibarbo y el cólchico para la gota. Junto con la farmacopea científica, incorporó amuletos, fórmulas mágicas y encantamientos populares para mitigar la ansiedad de los enfermos graves.

Los libros que comprende la obra “Therapeutika”, algunos se perdieron, pero Alejandro de Trales trata lo siguiente:

  • Libro I (Cabeza y cuero cabelludo): Trata la alopecia, la caspa, las lesiones del cuero cabelludo y las cefaleas (distinguiendo entre cefalea común, hemicránea y cefalalgia crónica).
  • Libro II (Afecciones oculares): Analiza las inflamaciones, cataratas, dolor ocular y alteraciones de la visión.
  • Libro III (Oídos, nariz y boca): Cubre la otitis, la sordera, los zumbidos, las hemorragias nasales y las afecciones dentales.
  • Libro IV (Cerebro y sistema nervioso): Aborda patologías complejas como la epilepsia, el letargo, la frenitis y la melancolía.
  • Libros V y VI (Aparato respiratorio y garganta): Dedicados a la angina, la tos, la hemoptisis (expectoración de sangre) y la tisis (tuberculosis).
  • Libros VII y VIII (Aparato digestivo y estómago): Trata la gastritis, el hipo, la cólera, las náuseas y los trastornos del apetito.
  • Libro IX (Hígado y bazo): Analiza la ictericia, la inflamación hepática y la hidropesía (edema).
  • Libro X (Intestinos y parasitología): Describe en detalle las disenterías y los gusanos intestinales (ascaris, oxuros y tenias), aportando remedios específicos para cada tipo de parásito.
  • Libro XI (Aparato urinario y reproductor): Afecciones renales, cálculos en la vejiga y patologías del aparato genital.
  • Libro XII (Podagra y dolor articular): Centrado monográficamente en la gota y el reumatismo articular.

 

El aporte más célebre de Alejandro de Trales a la farmacología histórica se encuentra en el Libro XII, donde introduce el cólchico (Colchicum autumnale, conocido en la época como hermodactylos o «dedo de Hermes»). Aunque la planta ya se conocía en la Antigüedad (mencionada de pasada por Dioscórides), Alejandro de Trales fue el primer médico en prescribirla formalmente como un tratamiento específico y rápido para los ataques agudos de gota, diferenciando la podagra de otros dolores articulares generales. Comprendió que la planta tenía una acción purgante drástica sobre el humor que se asentaba en las articulaciones. Para reducir la severidad de sus efectos secundarios digestivos (diarrea intensa y vómitos), formulaba el hermodactylos en combinación con correctivos carminativos como el jengibre, el comino o el pimentero. El principio activo del cólchico, el alcaloide conocido hoy como colchicina, sigue siendo un fármaco de primera línea en la medicina moderna para el tratamiento de la artritis gotosa aguda, lo que convierte la prescripción de Alejandro de Trales en uno de los aciertos farmacológicos más duraderos de la historia médica.

 

 

Manuscritos conservados de la obra de Alejandro de Trales

Codex Parisinus graecus 2183, 2184 y 2185 (Bibliothèque nationale de France): Colección clave para la reconstrucción del texto original de la Therapeutika.

Codex Laurentianus plut. 74 (Biblioteca Medicea Laurenziana, Florencia): Contiene importantes fragmentos y tratados del autor integrados en antologías médicas bizantinas.

Codex Marcianus graecus 276 (Biblioteca Marciana, Venecia).

 

Manuscritos laticos que se traducen al latín de la obra de Alejandro de Tralles se les denomina “Practica Alexandri o Alexander Trallianus”

A diferencia de otros autores griegos que tardaron siglos en ser traducidos, la obra de Alejandro se tradujo al latín de manera muy precoz, posiblemente entre los siglos VI y VII en Rávena o Roma. Esta versión latina no fue una mera traducción literal, sino una adaptación compilatoria que incluyó adiciones de otros autores como Galeno, Filagrio y Filúmeno.

 

Manuscrito de Fleury ( Se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia en París.)  Datado hacia el año 800 d.C., es el manuscrito en latín más antiguo conservado de la obra de Alejandro. Constituye un testimonio histórico excepcional de la recepción de la medicina bizantina en la Europa altomedieval.

Manuscrito de Cambridge, Gonville and Caius College, MS 400/729: Un célebre manuscrito del siglo XIII que contiene la Practica Alexandri. Muestra cómo el texto se dividió en latín en tres grandes secciones y cómo circuló intensamente por los scriptoria europeos.

A partir del siglo IX, en el marco del movimiento de traducción impulsado en Bagdad (la Bayt al-Hikma o Casa de la Sabiduría). La obra fue traducida al siriaco y posteriormente al árabe, atribuida en parte al círculo de Hunayn ibn Ishaq (Johannitius). Alejandro era conocido en el mundo islámico como Iskandar al-Tralli. Aunque gran parte de la traducción árabe completa se dispersó en breviarios, se conserva copiosamente citada en el Kitab al-Hawi (Continens) de Rhazes (Al-Razi), quien utilizaba las observaciones clínicas de Alejandro como estándar contrastivo.

Las primeras ediciones impresas (incunables y ediciones quinientistas) de las obras del médico bizantino Alejandro de Tralles (Alexander Trallianus, siglo VI) circularon tempranamente en latín antes de la publicación de su texto original en griego.

Primeras ediciones latinas (Incunables y s. XVI)

Practica Alexandri yatros seustis cum expositione gressi. Lyon (1504):

Primera edición impresa en latín de su compendio médico principal (Therapeutica). Fue editada por François Fradin e incluyó glosas y comentarios medievales.

Practica Alexandri medica. Venecia (1508, 1517):

Reediciones en los talleres venecianos de Giunta y Locatellus, muy difundidas entre las facultades de medicina renacentistas.

 

De podagra (Sobre la gota): Impreso de forma independiente en varias colecciones médicas en Estrasburgo y Venecia durante la década de 1530.

 

De re medica libri XII. Basilea (1533). Traducción latina más rigurosa y depurada, realizada por el humanista Alban Thorer (Albanus Torinus) y publicada por el impresor Andreas Cratander.

 

Βιβλία ἰατρικά  o Therapeutica y De febribus. Paris (1548). Primera edición en griego (Editio Princeps). Editada por el humanista e impresor Robert Estienne (Robertus Stephanus). Es la primera vez que la obra se imprimió en su lengua original (griego bizantino), fijando el texto de los 12 libros de la Therapeutica y sus tratados sobre las fiebres (De febribus).

 

De Lumbricis en Venecia en 1570. (Sobre los parásitos intestinales): Traducido al latín por Hieronymus Mercurialis)

 

 

 

Alejandro de Tales para afecciones uterinas crónicas, partos difíciles o dolores pélvicos que causaban angustia a la mujer, Alejandro recomendaba el uso de amuletos, palabras mágicas, piedras curativas o remedios tradicionales recogidos del saber popular femenino (empirica). Aunque como médico culto prefería la farmacopea, justificaba estas prácticas argumentando que proporcionaban alivio psicológico y calma física a las pacientes graves o aprehensivas. Evitaba procedimientos o purgas drásticas en mujeres debilitadas por partos recientes o menorragias severas, decantándose por dietas tonificantes, baños calientes y cataplasmas locales.