Pablo de Egina

Pablo de Egina

Pablo de Egina (en griego: Παύλος ο Αιγίνης o Paulos Aiginētēs) nació en la isla de Egina (Grecia) hacia el año 625 d. C. y falleció en Alejandría alrededor del 690 d. C. Desarrolló su actividad en el siglo VII, en un periodo convulso marcado por el declive de la civilización clásica y la transición hacia el mundo medieval. Considerado el último gran compilador de la medicina de la Antigüedad y una figura clave en la transición del saber clásico hacia el mundo islámico y medieval.

Grabado de Pablo de Egina

Se trasladó a Alejandría (Egipto) en el año 641, que aún conservaba su prestigiosa escuela médica. Allí estudió la tradición grecorromana y practicó tanto la medicina general como la cirugía y la obstetricia. Estudia textos de Hipócrates, Sorano de Éfeso, Galeno, Celso, Oribasio, Aecio de Amida y Alejandro de Tralles.

En el año 642 d. C., Alejandría fue tomada por los ejércitos árabes bajo el mando de Amr ibn al-As. A diferencia de otros sabios griegos que huyeron, Pablo permaneció en la ciudad ejercitando la medicina bajo el nuevo dominio omeya.

Estuvo en Egipto y en Asia Menor como médico y profesor ambulante. A veces se le llama Iatrosophistes y Periodeutes, palabra que significa “ el viajero”, o “el errante” o “el itinerante”, médico que viajaba de un lugar a otro en el ejercicio de su profesión. En textos traducidos al árabe muchas veces se le cita como “El Egineta”,  por haber nacido en Egina

 

Escribió:

Epitomae medicae libri septem (Compendio médico en siete libros), también llamada “Libri Septem”, EpitomeHypomnema o Memorandum o en algunos sitios también se denomina “De Re medica” de Pablo de Egina, una enciclopedia que resumía todo el saber médico grecorromano, basándose ampliamente en Galeno, Celso, Alejandro de Tralles, Oribasio y Aecio de Amida.

Según el análisis de la obra parece ser que existen mucha similitud en las descripciones de las enfermedades y en la larga lista de prescripciones que realiza a los textos de Aecio de Amida.

Esta obra fue traducida al árabe por Hunayn ibn Ishaq, influyendo profundamente en médicos como Albucasis, Avicena y Rhazes, los médicos más influyentes en el mundo islámico.

 

  • Libro I: Higiene, nutrición y régimen de vida.
  • Libro II: Fiebres y sintomatología general.
  • Libro III: Enfermedades por regiones anatómicas (de la cabeza a los pies).
  • Libro IV: Afecciones cutáneas y parasitosis.
  • Libro V: Venenos, mordeduras y ponzoñas.
  • Libro VI: Cirugía (el más famoso e innovador). Describe técnicas de traqueotomía, litotomía renal y vesical, reparación de hernias, mastectomías, paracentesis y reducción de fracturas.
  • Libro VII: Materia médica y farmacología.

 

Sobre Ginecología y Obstetricia no tiene una obra especifica sino que  dedicó parte de sus escritos a la atención del parto y patologías uterinas en los siguientes libros o capítulos:

En Libro I. En la parte final del primer libro, se centra en la ginecología clínica y la obstetricia médica no invasiva:

Recomienda cuidados de la mujer gestante, nutrición y prevención de abortos.

Describe el parto natural, distocias leves y los primeros cuidados del recién nacido (corte del cordón umbilical, lactancia y fajado).

Refiere trastornos menstruales (amenorrea, menorragia), inflamación uterina y flujo vaginal.

 

En el libro III describe enfermedades de la mujer en los capítulos 60 a 76.

 

Libro VI que trata de cirugía describe intervenciones ginecológicas en los capítulos 60 a 75. En su célebre libro quirúrgico, describe con detalle las intervenciones instrumentalizadas y quirúrgicas del aparato reproductor femenino:

Aconseja el uso del dioptra o especulo vaginal (dioptra gynekeia) para la exploración y tratamiento del cérvix.

Describe la embriotomía (extracción destructiva del feto en partos obstruidos con resultado de muerte fetal) y la versión podálica.

Relata Intervenciones como la extirpación de pólipos uterinos, extirpación de carúnculas y el tratamiento del prolapso uterino, abscesos del cérvix y suturas perineales

Tuvo un enorme prestigio entre los médicos musulmanes, quienes lo llamaron Al-Kawabini o Al-Kawabeli («el partero»), debido a sus estudios sobre ginecología y partos. Se le atribuyó a Pablo de Egina en el mundo islámico medieval por varias razones históricas y pedagógicas fundamentales: A diferencia de otros médicos grecorromanos que trataban la ginecología como un apéndice menor, Pablo dedicó secciones enteras de su obra (el Libro I para la vertiente médica y el Libro VI para la quirúrgica) a detallar el embarazo, el parto normal, el manejo de partos difíciles (distocias) y la atención al recién nacido.

En la Alejandría del siglo VII y posteriormente en el mundo árabe, los tratados de Pablo de Egina se convirtieron en el manual práctico de consulta por excelencia no solo para los cirujanos, sino para la formación de las matronas (kawabil, en plural).

Cuando los médicos árabes traducían y estudiaban su compendio a partir del siglo IX, su autoridad en materia de obstetricia era tan incuestionable que el epíteto Al-Kawabeli pasó a ser su nombre distintivo en los tratados de figuras como Rhazes, Avicena y Albucasis.

En la antigüedad tardía y la Edad Media, la atención al parto era una disciplina casi exclusivamente femenina, dominada por las matronas (kawābil, en plural; qābla, en singular). Sin embargo, el saber técnico y anatómico solía transmitirse de forma oral e empírica de generación en generación.

Hunayn ibn Ishaq (808 – 873 d. C.), Nació en Al-Hirah (actual Irak) en el seno de una familia cristiana nestoriana, conocido en Occidente por su nombre latinizado Johannitius, fue un célebre médico, filósofo y lingüista asirio cristiano. Es considerado el traductor más importante de la Edad Media y una figura central en la Edad de Oro del Islam, responsable de salvar, traducir y transmitir gran parte de la ciencia grecorromana al árabe.

Formado en medicina en Bagdad con el insigne doctor Yuhanna ibn Masawayh. Fue un políglota brillante con dominio fluido del árabe, siríaco, griego y persa. Los manuscritos conservados más antiguos de Pablo de Egina no son autóctonos de su época (siglo VII), sino copias bizantinas medievales en griego (siglos IX-XI) y traducciones árabes tempranas de la escuela de traducción de Bagdad.

Tradujo al árabe fue realizada en el siglo IX por Hunayn ibn Ishaq bajo el título Kunnāsh fi al-Ṭibb (كُنّاش في الطِّبّ), término de origen siríaco utilizado en la literatura médica árabe para referirse a una enciclopedia, manual o compendio médico. Cuando Hunayn ibn Ishaq tradujo el Epitome al árabe en el siglo IX, el texto de Pablo de Egina encontró un entorno social donde la presencia del médico varón en el aposento del parto estaba sumamente restringida por razones de pudor (ḥiyā’) y normas sociales. Doctores como Rhazes o Avicena no asistían partos rutinarios; en su lugar, instruían a las kawābil basándose en las doctrinas de Pablo de Egina. Si surgía una complicación grave, la matrona actuaba como las «manos» del médico tras la cortina o siguiendo las directrices del manual.

La vinculación del nombre de Pablo con el gremio de las matronas fue tan estrecha que en la literatura médica árabe (como el Kitab al-Hawi de Rhazes) sus pasajes ginecológicos se citaban directamente como «dijo Al-Kawābilī», es decir, «el maestro de las parteras».

Tras la traducción del Epitome al árabe por Hunayn ibn Ishaq (siglo IX), las secciones obstétricas de Pablo se extractaron en opúsculos y manuales prácticos conocidos genéricamente como «Libros para matronas» (Kitāb al-Kawābil).

Rhazes (Al-Razi) en su enciclopedia Al-Hawi adaptaron capítulos enteros de Pablo de Egina diseñados específicamente para guiar el trabajo de campo de las matronas en los nacimientos complejos. Rhazes no citaba de memoria, sino trabajando directamente con la traducción al árabe realizada por Hunayn ibn Ishaq del Epitome. Se refería a él habitualmente como Būlus (la arabización de Paulos / Pablo) o acompañándolo de su título honorífico Al-Kawābilī («el Partero» o «el maestro de las matronas»).  Los extractos solían comenzar con la expresión Qāla Būlus («Dijo Pablo…»), a la que seguía la reproducción casi literal del pasaje del Epitome. Cuando citaba pasajes específicos de obstetricia, toxicología o cirugía, a menudo especificaba la fuente como Fī Kunnāshihi («En su Compendio / Kunnāsh»).

Rhazes utilizaba las prescripciones de Pablo de Egina como el estándar para describir la posición del feto en distocias, el manejo de la retención placentaria y los preparados farmacológicos (óvulos vaginales y supositorios). La autoridad de Pablo en esta sección era tal que Rhazes a menudo abría los capítulos ginecológicos transcribiendo sus pasajes antes que los de Galeno. Si la técnica manual o el fármaco propuesto por Pablo no funcionaba en la práctica hospitalaria de Rhazes en Bagdad o Rayy, este escribía al final del capítulo: «Dijo Pablo [método], pero en mi experiencia (Lī) ha resultado más eficaz [su propuesta alternativa]».

Albucasis (siglo X), en su Al-Tasrif cita repetidamente a Pablo de Egina.

 

 

 

Manuscritos griegos medievales (Biblioteca Nacional de Francia – París)

  • La colección fundamental de códices bizantinos con el texto original en griego (Epitomae medicae) se custodiaba en Constantinopla y pasó a Europa tras la caída del Imperio Bizantino. La Bibliothèque nationale de France (BnF) en París alberga los testimonios manuscritos griegos más antiguos y completos:
  • Parisinus graecus 2205 (Siglo X): Es considerado por los filólogos clásicos (como Johan Ludvig Heiberg) el códice arquetípico más importante para fijar la edición crítica moderna de la obra.
  • Parisinus graecus 2206, 2207 y 2208 (Siglos XI-XII): Copias minuciosas en pergamino escritas en letra minúscula bizantina que recogen los siete libros.
  • Parisinus 2216 y 2292.
  • Los Códice Patmiacu o Patmiaco manuscritos griegos antiguos conservados en la biblioteca del Monasterio de San Juan el Teólogo en la isla de Patmos, Grecia.
  • Manuscritos en las Bibliotecas de Italia
  • Biblioteca Apostólica Vaticana (Ciudad del Vaticano): Conserva códices bizantinos clave como el Vaticanus graecus 278 (siglo XI) y el Vaticanus graecus 279, indispensables para la transmisión del texto quirúrgico (Libro VI).
  • Biblioteca Marciana (Venecia): Destaca el Codex Marcianus graecus 269 (siglos XI-XII), traído desde Constantinopla por el cardenal Besarión en el siglo XV. Sirvió de base para la famosa primera edición impresa (editio princeps) publicada por la imprenta de Aldo Manuzio en Venecia en 1528.
  • Manuscritos en traducción árabe (Kunnāsh)
  • Los manuscritos más antiguos de la traducción árabe realizada por Hunayn ibn Ishaq (siglo IX) y los extractos utilizados por médicos islámicos se encuentran dispersos en tres fondos principales:
  • Biblioteca del Monasterio de El Escorial (Madrid, España): Conserva una importante colección de manuscritos médicos árabes medievales que contienen secciones del Kunnāsh atribuidas a Būlus al-Kawābilī.
  • Biblioteca Bodleiana (Universidad de Oxford, Reino Unido): Custodia copias manuscritas en árabe de los siglos XI al XIII derivadas de la tradición de Bagdad.
  • Biblioteca Süleymaniye y Topkapı (Estambul, Turquía): Albergan los códices árabes más antiguos copiados directamente en los hospitales (bimaristanes) del califato abasí y del Imperio otomano.

 

 

 

 

El primer manual impreso dedicado a las matronas que absorbió e internacionalizó la doctrina obstétrica de Pablo de Egina fue Der Rosengarten (El jardín de rosas para mujeres embarazadas y matronas), escrito por el médico alemán Eucharius Rösslin en 1513. Rösslin compiló la doctrina obstétrica clásica transmitida a través de las traducciones latinas y medievales. Los capítulos dedicados a las distocias, la tracción en partos difíciles y el manejo de fetos muertos se basan directamente en las enseñanzas del Libro I y VI de Pablo de Egina y en Sorano de Éfeso. Se tradujo a casi todas las lenguas europeas. En inglés se publicó bajo el título The Byrth of Mankynde (1540), convirtiéndose en el estándar de formación de matronas en el norte de Europa durante más de un siglo.

La obra completa original de Pablo de Egina fue publicada en griego en  Venecia en el año 1528 por el impresor Aldino, que realiza otra edición posterior en 1553.  También se editó en Basilea en 1538.

La obra de Pablo de Egina fue traducida al inglés por el médico escocés Francis Adamas como “The Seven Books of Paulus Aegineta” (Los siete libros de Pablo de Egina, 1844 – 1847.

 

Johan Ludvig Heiberg (1854–1928) El filólogo clásico danés fijó el texto definitivo de los siete libros de Pablo de Egina en la prestigiosa colección Corpus Medicorum Graecorum (CMG), publicada en dos volúmenes entre 1921 y 1924 en Leipzig y Berlín. Para lograrlo, aplicó el método científico de crítica textual (método de Lachmann), reconstruyendo la versión original en griego del siglo VII mediante la colación sistemática de los manuscritos medievales.

Heiberg examinó los códices conservados en las bibliotecas de París, la Vaticana, Venecia, Oxford y Florencia. En lugar de aceptar lecturas de ediciones renacentistas anteriores (como la Aldina de 1528 o la de Basilea de 1538), examinó directamente los pergaminos manuscritos para rastrear errores de copia pasados. Identificó las relaciones filiales entre los códices sobrevivientes. Clasificó las copias medievales en familias y demostró que el Parisinus graecus 2205 (Siglo X) representaba la rama más pura e independiente del texto, utilizándolo como el códice guía (codex optimus) para la mayor parte de la obra. Comparó las distintas familias manuscritas para detectar y eliminar estas adiciones espurias (delendo), aislando la redacción original del siglo VII de los agregados posteriores. En el margen inferior de su edición en griego, Heiberg documentó cada variante de lectura encontrada en los manuscritos analizados. De este modo, cualquier investigador moderno puede comprobar qué palabra exacta figuraba en el Parisinus 2205, en el Vaticanus 278 o en el Marcianus 269, y juzgar por qué decisión léxica optó el editor. Aunque se centró en la recensión griega, Heiberg tuvo en cuenta las citas de Pablo que aparecían en compiladores bizantinos posteriores (como Aecio de Amida u Oribasio) y las referencias del Kunnāsh árabe traducido por Hunayn ibn Ishaq, lo que le permitió resolver pasajes oscuros o dañados en la tradición manuscrita griega.

La edición crítica de Heiberg (Paulus Aegineta, CMG IX.1 y IX.2), publicada en dos volúmenes en la emblemática colección Corpus Medicorum Graecorum, entre 1921 y 1924 (Leipzig y Berlín por Teubner), constituye el texto definitivo e imprescindible de la filología médica grecorromana del siglo XX, sustituyó a todas las impresiones anteriores y continúa siendo, un siglo después, el texto griego de referencia internacional utilizado por filólogos, historiadores de la medicina y traductores modernos para estudiar la obra de Pablo de Egina.

El proyecto del CMG fue concebido a principios del siglo XX por la Academia de las Ciencias de Berlín-Brandenburgo (con la colaboración de las academias de Copenhague y Leipzig) para publicar ediciones científicas rigurosas de la totalidad del corpus médico griego antiguo (Hipócrates, Galeno, Oribasio, Aecio de Amida, Pablo de Egina, entre otros). Dentro de esta magna empresa, encomendar los dos volúmenes de Pablo de Egina (volúmenes IX.1 y IX.2) a Heiberg garantizó la máxima calidad filológica posible.

La edición de Heiberg recoge íntegramente los siete libros del Epitomae medicae libri septem en su lengua original (griego bizantino), acompañados de su aparato crítico fundamental: El Volumen CMG IX.1 (1921): Contiene la introducción filológica (prolegomena), el conspectus de los manuscritos estudiados y los Libros I a IV del Epitome (centrados en la higiene, régimen, sintomatología general, afecciones por regiones anatómicas y dermatología/parasitosis). El Volumen CMG IX.2 (1924): Contiene los Libros V a VII, abarcando la toxicología (Libro V), el famosísimo y trascendental Libro VI de Cirugía (con las técnicas de litotomía, espéculo vaginal, herniotomía y embriotomía) y la farmacopea/materia médica (Libro VII). Incluye además los índices de autores, nombres y vocabulario técnico.

Heiberg demostró científicamente que el códice Parisinus graecus 2205 del siglo X conservado en la Biblioteca Nacional de Francia era la cima de la tradición manuscrita, utilizándolo como columna vertebral de su edición. Cada página presenta el texto griego en la parte superior y en el tercio inferior un riguroso registro de las variantes textuales (variantes lectiones), permitiendo al erudito ver las divergencias entre los códices de París, el Vaticano o Venecia.

 

Traducciones modernas a otras lenguas europeas

Las principales lenguas de la historiografía médica cuentan con versiones directly derivadas del texto crítico de 1921-1924:

Francés (Francia):Destaca la traducción del Libro VI realizada por Jean Berendes e investigaciones posteriores bajo el sello de la Association Guillaume Budé / Les Belles Lettres, que progresivamente revisan e integran textos médicos bizantinos apoyándose estrictamente en el Corpus Medicorum Graecorum.

Alemán (Alemania):el CMG fue una iniciativa académica germano-danesa, la literatura médica en alemán cuenta con un análisis exhaustivo de los siete libros. La labor de traductores como Jutta Kollesch y Diethard Nickel dentro de la propia estructura del CMG ha generado versiones comentadas y traducciones de secciones completas del texto griego de Heiberg.

Inglés (Reino Unido / EE. UU.):la traducción completa más famosa al inglés sigue siendo la obra del médico escocés Francis Adams (The Seven Books of Paulus Aegineta, 1844–1847.

 

Traducción al español de la obra de Pablo de Egina

La vía principal de penetración del Libro VI en la Península Ibérica fue la obra de Albucasis (Al-Zahrawi). Albucasis adoptó la práctica totalidad del catálogo quirúrgico de Pablo de Egina en su Al-Tasrif (siglo X), ilustrándolo y adaptándolo a la medicina andalusí.

Gerardo de Cremona tradujo este tratado al latín en la Escuela de Traductores de Toledo (siglo XII), la técnica quirúrgica de Pablo de Egina se convirtió en la espina dorsal de la cirugía práctica en los reinos hispánicos medievales y del primer Renacimiento.

La traducción al latín de la obra de Pablo de Egina por el humanista Janus Cornarius (Basilea, 1538) circuló ampliamente en las facultades de medicina y universidades de

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