Aecio de Amida
Aecio de Amida (en latín Aëtius Amidenus)
Nació en el año 502 d. C., en Amida (actual Diyarbakır, Turquía), en la región de Mesopotamia. Muere en Alejandria en el año 575 d.C.
Fue un destacado médico griego bizantino y uno de los principales compiladores de la medicina de la Antigüedad Tardía. Se formó en la célebre escuela médica de Alejandría, el centro de conocimiento más importante de la época.
Durante su estancia o viajes por esta región, también visitó zonas cercanas como las minas de cobre de Soli en Chipre, Jericó y el Mar Muerto.
Ejerció la medicina en Constantinopla. Fue médico del emperador Justiniano I. En los manuscritos históricos de Focio se le atribuye en Constantinopla el título oficial de komēs opsikiou (en latín, comes obsequii), que lo acreditaba como jefe o alto oficial del séquito y la guardia del emperador.
Se le considera uno de los primeros médicos griegos de fe cristiana de los que se tiene registro formal. Su actividad se sitúa entre finales del siglo V y principios del VI, dado que menciona en sus obras al patriarca Cirilo de Alejandría (fallecido en 444) y a Alejandro de Trales, quien lo citó a mediados del siglo VI.
Escribió:
Libri Medicinales (Tetrabiblon): es una especie de enciclopedia de la medicina de su época. Es un tratado en 16 libros (dividido posteriormente en cuatro partes o tetrabiblos) que recopila de manera sistemática el saber médico clásico de autores como Galeno, Sorano de Éfeso, Oribasio, Dioscórides y Antilo, conservando fragmentos de obras antiguas hoy perdidas.
El Libro XVI está dedicado íntegramente a las enfermedades de la mujer, la concepción, el parto y los remedios ginecológicos, constituyendo una de las fuentes antiguas más completas sobre el tema.
En Lyon (Lugduni) se imprimieron varias de sus ediciones más importantes. LVGDVNI en su grafía latina original con u/v) es el topónimo latino impreso en las portadas renacentistas para la ciudad de Lyon (Lugdunum).
En 1504 se imprimió la edición Príncipes Latina. Impresa en Lyon por François Fradin (Lugduni : impr. per Franciscum Fradin) bajo el título Alexandri Tralliani… Libri duodecim, editada por el médico francés Jacques Despart (Jacobus de Partibus).
En 1575 / 1576 se edito la más difundida en octavo y sextodecimo impresa por Antoine de Harsy en Lyon (Lugduni : apud Antonium de Harsy) con la traducción latina corregida de Johann Günther von Andernach.
Portada de la edición de la obra de Aecio de Amida en Lyon (en latín Lvgdvni o Lugduni) del año 1549.

Detalló con precisión patologías oculares (Libro VII) y técnicas quirúrgicas como el tratamiento de los aneurismas y la extracción de cuerpos extraños
A la par de remedios farmacológicos rigurosos, incorporó fórmulas y amuletos populares o cristianos (como plegarias para atragantamientos), reflejo de las costumbres mixtas de la medicina bizantina temprana.
La obra de Aecio de Amida es fundamentalmente una enciclopedia sintética de la medicina greco-romana. Su valor radica no solo en el ordenamiento de los conocimientos de su época, sino en que actuó como un filtro conservador que rescató pasajes enteros de tratados antiguos hoy desaparecidos.
Principales Autores Clásicos y su Impacto
- Galeno de Pérgamo (Siglo II d. C.): Es la columna vertebral de la patología, la fisiología humoral y la terapéutica en el Tetrabiblon. Aecio adopta la teoría galénica de los cuatro humores y la doctrina clínica del médico de Pérgamo como marco doctrinal absoluto.
- Sorano de Éfeso (Siglo II d. C.): Representa la fuente primordial para la sección de ginecología, obstetricia y neonatología (especialmente en el Libro XVI). Aecio preservó la metodología anatómica y clínica de Sorano, máxima autoridad de la escuela metódica.
- Pedanio Dioscórides (Siglo I d. C.): Es el modelo de los primeros libros del Tetrabiblon dedicados a la materia médica. Aecio extrae de su obra De Materia Medica las propiedades de las plantas, minerales y sustancias animales, reorganizándolas con un criterio más sistemático y práctico para la confección de recetas.
- Oribasio de Pérgamo (Siglo IV d. C.): Constituye el precedente directo de Aecio como compilador bizantino. Aecio utilizó las Colecciones Médicas de Oribasio como guía estructural, aunque simplificando el texto para hacerlo más accesible al médico práctico.
- Antilo y Leonidas (Siglos II y III d. C.): Dos de los más notables cirujanos del Imperio Romano. Gracias a Aecio se conservan las descripciones quirúrgicas de Antilo sobre el tratamiento de aneurismas, traqueotomías y cataratas, así como las técnicas de mastectomía descritas por Leonidas.
- Rufus de Éfeso, Filúmeno y Arquígenes: Aecio cita ampliamente sus tratados sobre enfermedades renales, de la vejiga y patologías digestivas, preservando pasajes clave que de otro modo se habrían perdido.
Solía encabezar o cerrar los capítulos citando textualmente el nombre del autor original del que extraía la doctrina (ej. «De las enseñanzas de Sorano», «Según Galeno»). Depuró las discusiones teóricas o filosóficas prolongadas de Galeno, centrándose en el diagnóstico clínico, la sintomatología y la formulación farmacológica directa. Aunque respetó la tradición clásica, integró por primera vez fármacos y remedios exóticos procedentes de Oriente (como el alcanfor o el clavo) que empezaban a llegar a la Constantinopla bizantina.
Aecio como era un médico cristiano en algunos aspectos de su obra introduce algunas oraciones invocando a Dios y en algunas partes de su obra dice que cuando se prepare un emplasto debe repetirse varias veces la siguiente oración: “El Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob den virtud a este medicamento”. Para extraer un trozo de hueso de la garganta recomendaba gritar en alta voz la siguiente oración: “Como Jesucristo levantó a Lázaro de la tumba, y Jonás salió de la ballena, así Blas, el mártir y servidor de Dios, manda: Hueso sal fuera y veta abajo”
La transmisión de la obra de Aecio de Amida (Libri Medicinales (16 libros) se esctruturaron habitualmente en 4 libros o Tetrabiblon) está escrita en griego antiguo, transmitida a través de importantes manuscritos bizantinos y traducciones posteriores al latín. Los Libri Medicinales (16 libros) se estructuraron habitualmente en cuatro tetrabiblos (grupos de cuatro libros).
Principales Manuscritos:
Biblioteca Apostólica Vaticana: Conserva algunos de los testimonios más valiosos del texto griego, como el Vaticanus Graecus 288 (contiene los Libros I-VIII) y otros códices vaticanos que preservan los tratados dedicados a la oftamología y la ginecología.
Biblioteca Médicis Laurenciana (Florencia): Posee varios manuscritos clave (Codex Laurentianus 75.11 y 75.19), redactados en los siglos XII y XIII, esenciales para la fijación del texto de los Libros IX al XVI.
Biblioteca Nacional de Francia (París): Conserva varios códices grecolatinos (como el Parisinus Graecus 2185 y 2188), fundamentales para el estudio del texto griego original.
Primeras Ediciones Impresas en Griego (Editio Princeps)
A diferencia de otros médicos de la Antigüedad, la edición en su lengua original (griego) se publicó de forma incompleta en el siglo XVI:
Aëtii Amideni Quemada medicinalis tetrabiblos, hoc est quadruplicis libri . Primera edición en griego (Libros I a VIII). Imprenta / Editor: Imprenta Aldina (herederos de Aldo Manuzio) en Venecia. Año 1534.
Las Primeras Ediciones y Traductores al Latín
Dado que la edición griega estaba incompleta, la medicina renacentista conoció y estudió a Aecio fundamentalmente a través de traducciones latinas humanistas, que se anticiparon y completaron a las ediciones en griego:
Aëtii Amideni Medici Clarissimi Contractae ex Veteribus Medicinae Sermones XVI…, publicada en Basilea por Hieronymus Froben en 1542 (reeditada posteriormente en Venecia y París). Es la primera versión completa al latín de los 16 libros.
Giovanni Battista Montano (Montanus): Tradujo varias secciones de los Libri Medicinales en Venecia (década de 1530).
Ediciones críticas modernas en griego:
No fue hasta el siglo XX cuando se realizó una edición crítica del texto griego completo en el Corpus Medicorum Graecorum (CMG VIII, 1-2), coordinada por el filólogo Alexander Olivieri (publicada entre 1935 y 1950 en Berlín
