La ginecología de Celso

La ginecología de Celso

Aureliano Cornelio Celso en latín Aulus Cornelius Celsus. Nació el año 25 a.C. probablemente en la Galia Narbonense, llamada antes Galia Transalpina, antigua provincia romana, situada en el sur de Francia.

Fue escritor enciclopedista. Literato y noble. Probablemente médico, aunque quizás no ejerciera o no ejerció mucho. Escribió una enciclopedia “De Artibus” que comprendían conocimientos de agricultura, derecho, retórica, arte militar,  filosofía, veterinaria, historia, dieta y medicina.

Fue un gran escritor, escribe en un latín puro, sus observaciones son minuciosas. Algunos autores afirman que fue un compilador de los conocimientos existentes, pero las observaciones tan minuciosas y detalladas de los actos quirúrgicos requieren como mínimo una observación muy directa o realizarlas para describir los actos e instrumentos quirúrgicos. Se le llamó posteriormente “Cicerone medicorum”. Cita 90 autores médicos, a Hipócrates le cita en 17 sitios diferentes, a Erasistrato en 14 y a Asclepíades en 20 y varios autores más, entre ellos a Trifón el Viejo,

Contemporáneo de Horacio, Virgilio y Ovidio, vivió en los reinos de Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón.

De la enciclopedia general “De Artibus”, solo se conserva integra la parte de medicina. “De Medicina” o “De re médica» o «Libri octo” porque son ocho libros de medicina, de los cuales los dos últimos tratan de cirugía. La obra estuvo desaparecida hasta que en el siglo XV en Italia la redescubrió Guarino de Verona, que era un poeta y humanista italiano que sabía griego y latín y recuperó numerosos textos en latín y griego, como tres comedias de Aristófanes, una copia de la “Suda” (enciclopedia bizantina del siglo X-XI) y varias obras clásicas. En 1426 realiza una copia de la obra “Re medica” de Celso.

Es primera obra médica antigua en ser impresa en Venecia en 1478. Se han editados varias ediciones en latín y en diferentes idiomas.

“De medicina” Se divide en ocho libros: 1. Historia de la Medicina. Relata datos biográficos de Hipócrates, Herófilo, Erasístrato y otros…. Dice Celso en el primer libro “Yo escribo de los que otros han escrito con la elevación del sol”.  2. Enfermedades.  Describe enfermedades infecciosas como el paludismo y enfermedades como la gota. 3. Enfermedades del corazón (cardiacus). 4. Partes del cuerpo. 5 Farmacología. Drogas, pesos y medidas de las mismas. 6. Trata de las enfermedades de la piel y enfermedades venéreas.  7. Cirugía. 8. Tratamiento de los huesos.

La obra está inspirada en los textos Hipocráticos. Los textos farmacológicos en la obra de Heraclides de Tarento y también en los textos de Cassius Félix, médico de Tiberio Cesar que escribió un texto médico, comprenden todos los conocimientos y avances médicos de la época desde Hipócrates.

Se han realizado 105 ediciones diferentes de la obra de Celso. La primera la edición prínceps fue en Florencia en 1478. Se editó también en Milán en 1481. En Venecia en 1524.

Celso fue el primero en definir con precisión los cuatro signos clásicos de la inflamación, una caracterización que sigue utilizándose en la medicina moderna: Rubor (enrojecimiento).Tumor (hinchazón). Calor (aumento de temperatura). Dolor

No se conserva ningún manuscrito original del siglo I d. C. Los testimonios más antiguos que han llegado hasta nuestros días son copias manuscritas, siendo los más famosos:

Codex Florentinus (Biblioteca Medicea Laurenziana), data del siglo IX (alrededor del año 800-850 d. C.). Perteneció al monasterio de Sant’Ambrogio de Milán antes de ser descubierto por los humanistas del siglo XV.

Codex Romanus (Biblioteca Apostólica Vaticana, Vat. Lat. 5951): Conocido como el Codex V, data también del siglo IX.

Celso escribe en su obra «De medicina»:

…”En la rama de la medicina que trata de las operaciones manuales, toda la ventaja está en efectuarlas por medio de ellas, aunque la asistencia pueda prestarse por oros medios y aunque esta parte es la más antigua, fue cultivada más por Hipocrases, el padre de toda la medicina, que sus predecesores, empezó a tener sus profesores propios y adquirió considerables adelantos en Egipto, sobre todo por la autoridad de Filoxeno, que trató la cirugía con mucha detención en varios volúmenes. También Gorgias, Lostrato, Herón, los dos Apolonio, Ammonio de Alejandría y otros varios hombres celebres contribuyeron a esto con sus investigaciones en la Cirugía y también hubo en Roma profesores de no menos talento y sobre todo de los antiguos, Trifón el viejo, Enelfoito y Megas, el más ilustrado de todos ellos, que como aparece en sus escrito cambios muchas cosas para mejorarlas y también contribuyeron de un modo notable en bien del arte…”

Celso no escribió un tratado ginecológico independiente como lo haría más tarde Sorano de Éfeso

Existen escasas descripciones de la anatomía de los genitales femeninos, menciona que el hueso llamado peine (coxis) era más recto en el hombre y mas bien doblado hacia afuera en la mujer, a fin de no molestar durante el parto.

Existen pocas referencias en su obra sobre el parto o el puerperio. Aunque describe la extracción manual de la placenta.

Recomienda la sangría en el embarazo si la mujer tuviera fuerzas.

Describe las afecciones de la matriz (uterus) relacionándolas con el concepto clásico del «histerismo» o la sofocación uterina en el libro IV de “Re medica”.

Refiere episodios en los que las mujeres caen inconscientes o pierden el habla debido a trastornos del útero. Recomienda tratamientos tópicos, baños templados, fricciones suaves e inhalaciones de olores fuertes como vinagre o asafétida para reanimar a la paciente.

Distingue entre la inflamación agudizada y las lesiones ulcerosas. Para estas últimas prescribe el uso de pesarios impregnados con sustancias astringentes, supositorios vaginales de cera, aceite de rosas o mie y lavados vaginales.

Recopiló numerosos remedios en los libros V y VI dirigidos a problemas menstruales.

Refiere fórmulas a base de plantas para provocar o regular el flujo menstrual y la amenorrea.

Emplastos para mitigar el dolor pélvico crónico y remedios para aliviar la inflamación mamaria postparto.

En el libro VII, capitulo 29, de la obra “De Medicina”, dedicado a la cirugía. Celso describe minuciosamente el procedimiento de la embriotomía, extracción quirúrgica de un feto muerto retenido en el útero, una intervención crítica para salvar la vida de la madre cuando no era posible el parto natural. Insiste en la calma del cirujano, la correcta lubricación de las manos con aceite de rosas y la comprobación de la posición del feto. Describió el uso de un gancho romo o afilado (hamiculator) que se introducía con extrema precaución para enganchar el cuello, el hombro o la cabeza del feto y facilitar su tracción. Detalla cómo debe realizarse la extracción de la placenta tras el parto.

Celso en su obra «De medicina» dice:

“El médico, después de bien abierto paulatinamente el orificio de la matriz introduce toda su mano en el útero, para conocer la posición fetal. Si se trata de una presentación cervical natural o artificialmente creada, se extrae la cabeza mediante ganchos. Si el feto, por la humedad, esta descompuesto, antes que los ganchos le desgarren, se le extrae con las manos engatillando los dedos con su cuerpo. En las presentaciones oblicuas se halla una mano o un pie de las inmediaciones de la boca de la matriz. Entonces se hace girar el feto sobre su cabeza o sobre sus pies. Una vez girado el feto sobre sus pies, se tira de estos hasta que salga todo su cuerpo. Al no poder corregir la presentación oblicua o transversal se procede a la decapitación, extrayendo en primer lugar la cabeza, porque si se extrae antes el cuerpo, patina luego aquélla dentro de la cavidad de la matriz. Si así ocurre se sujetará la cabeza desde fuera y se la extraerá mediante el gancho. Si sale solo un pie por el hocico de tenca y se halla las otras piernas dobladas muy arriba, sobre el cuerpo, debe seccionarse la parte procedente, trozo a trozo. Al presentarse las nalgas en primer lugar, se les empuja hacia arriba, y luego buscar los pies y se tira de ellos.”

En el libro VII y VIII de “De medicina” Describe correcciones quirúrgicas para anomalías congénitas o cicatriciales del tracto vaginal. Describe detalladamente la atrepsia genital, sobre todo las formas himeneal y vagina. Refiere que la atrepsia congénita solo afectaba a la desembocadura de la vagina. La atrepsia adquirida podía estar en todos los puntos que se asentara una ulceración.

El tratamiento consistía en la escisión en corte de cruz de la membrana himeneal. En los casos de tejidos fibrosos o cicatrízales se debía realizar una incisión lineal con enucleación de una tira de dichos tejidos. Recomienda dilatadores de plomo impregnados en emplastos tras la incisión para evitar que los tejidos vuelvan a fusionarse.

Prescribe métodos mecánicos y medicamentosos para tratar el prolapso uterino antes de considerar cualquier intervención invasiva.

Celso en el libro VIII, capitulo 26 describe detalladamente la operación para los cálculos vesicales, y recomienda que la mujer colabore, así dice:

“Cuando la mujer es virgen advierte al operador que introduzca el dedo en el recto para que actúe como guía, y si no en el caso de mujeres casadas en la vagina. En las vírgenes la incisión debe hacerse inmediatamente por debajo del labio izquierdo mediante una herida transversa”

En las heridas en el abdomen Celso dice:

“Los intestinos prolapsados deben ser repuestos, pero las porciones de epiplón herniadas pueden cortarse con las tijeras.

Para la reparación de la pared abdominal deben enhebrarse dos agujas y tener una en cada mano, los puntos deben darse primero a trasvés de la membrana interna de modo que la mano izquierda del cirujano lleve la aguja de dentro hacia fuera a través del labio derecho de la herida y su mano derecha a través del labio izquierdo empezando por uno de los extremos de la herida. Cuando cada labio ha sido atravesado una vez, las manos cambian de agujas y luego con el mismo método vuelven a atravesarse los bordes y cuando por tercera o cuarta vez las agujas han cambiado de mano, hay que cerrar la herida, la piel se cierra de la misma forma. Sobre la sutura deben aplicarse luego aglutinantes con la adición de una esponja o bien de una lana grasienta empapada de vinagre. Por encima de este apósito se venda ligeramente el abdomen. “

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