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Instrumentos médicos quirúrgicos en el siglo XVIII

Instrumentos médicos quirúrgicos en el siglo XVIII

Instrumentos médicos quirúrgicos en el siglo XVIII segun Francisco Villaverde, Cirujano de la Armada Española y Secretario del Colegio de Cirugía de Cádiz en su obra “Operaciones de Cirugía” (1788) escribe:

«Los instrumentos médicos han acompañado siempre a la evolución de la medicina siendo los más importantes y conocidos los arsenales de Esculteto, Paréo, Heister, Diones, Garengeot, Fabricio y las memorias de las reales Academias de Cirugía sobre todo la de París.

“Los instrumentos médicos se dividen en naturales y artificiales”

Instrumentos médicos naturales:   son la mano y los dedos.  Que se deben traer muy aseadas y limpias, conviene que sean ambidextras. Y más bien largas que cortas. Las coyunturas de la muñeca firmes, las falanges de los dedos muy flexibles, el pulpejo particularmente del índice y del dedo medio fino, delicada para la sensación del tacto. Los instrumentos naturales se prefieren a los artificiales. Siempre que con ellos se puede conseguir lo que se intenta, porque embarazan menos y son más seguros”

“Los instrumentos médicos artificiales se hacen de hierro, de acero, de oro, plata, plomo, hoja de lata, marfil, madera, vidrio, hilo, seda, lienza y de otras materias que según el uso que han de tener.

Los cortantes precisa que sean de acero en aquella parte. Otros requieren la plata para que sean flexibles y se conserven tersos o para que se les pueda dar la figura y finura correspondientes como algalias, sondas flexibles, cánulas, etc.  Algunos deben ser precisamente de oro como los sifones para los puntos lacrimales y los alfileres para el labio leporino. De marfil, madera, care y nácar se hacen los cabos de muchos instrumentos.  De hoja de lata cajas de fracturas. De vidrio ojos artificiales. De hilo, seda, lienzo, cordonetes, vendas y vendajes

Los instrumentos médicos artificiales pueden dividirse en los siguientes

-Instrumentos para la síntesis (unión): Pinzas, espátulas, verduguillo, agujas, alfileres, tiras de emplasto, vendas, bragueros, pesario, cajas de fracturas

-Instrumentos para la diéresis (separación): cauterios, trépano, legras, sierras, gubias, escoplos, martillo de plomo, tenazas incisivas

-Instrumentos para la exeresis (corte): lancetas, apostemeros, geringas, cánulas, cucharillas, picos de grulla, de cuervo, de pato, sacabalas, trocares, sondas sulcadas, catéteres o itinerarios, sondas de pecho, algalias, lithotomos, conductores, tenazas, sondas de pico, garfios, anzuelos, pinzas de pólipo, escarificadores o sajadores, ventosas, pelican, botador, llave inglesa, gatillos, medias cañas, tortores, o torniquetes, cuchillos de amputación, sierras.

-Instrumentos para las proteresis (prótesis): el obturador del paladar, ojos de vidrio, dientes de marfil, trompetas acústicas, orejas, narices, brazos y piernas artificiales.

Instrumentos portátiles serán los siguientes: pinzas, espátulas, tijeras rectas y semicurvas, sonda sulcada, bisturí recto, semicorvo y convexo por el filo, estiletes, verduguillo, portapiedra, sonda real y de pecho, lanceta y apostemero”

Nota:

El apostemero es una lanceta más larga y ancha.

El Berduguillo o verduguillo es un diminutivo de la navaja de afeitar, que servía para rapar el vello y limpiar las úlceras.  Dice el autor que el instrumento le parece impropio de un cirujano, pero dice que a veces “hay partes secretas que la decencia y el pudor substrae de la vista de otro que el profesor con quien se tiene confianza, por eso precisa tener aquel instrumento para semejantes casos”

El cirujano según Francisco Villaverde. Siglo XVIII

El cirujano según Francisco Villaverde. Siglo XVIII

Cualidades del cirujano en la obra “Operaciones de cirugía” de D. Francisco Villaverde, primer ayudante de cirujano mayor de la Armada, Maestro y Secretario del Real Colegio de Cirugía de Cádiz.  Publicado en Madrid en 1788

“El cirujano debe tener buena crianza, ser urbano y atendo, de loables costumbres. Imbuido en máximas de la Filosofía Moral para que arregle su conducta cristianamente, ha de ser piadoso y liberal con los dolientes, caritativo con los pobres, afable y cariñoso, pero secreto y casto, modesto en el vestir, aseado y primoroso sin estudio, particularmente en las manos para no fastidiar la extrema delicadeza de algunas personas que debe tratar. Moderado y grave en sus discursos, de un ánimo intrépido y constante, sin temeridad, ni timidez.

“El cirujano debe ser ágil y bien organizado, de vista perspicaz para registral el semblante del enfermo y las cosas diminutas que se ocultan en los senos, como la tendencia de las inflamaciones a la mortificación o a otra terminación.

Conviene que esté dotado de finura en los demás sentidos: En el oído para percibir el estrépito de los huesos rompidos en las fracturas; la tos, el estornudo y el desentono de los que están dementes o delirantes. En el gusto para probar en caso necesario los alimentos y medicamentos e inferir sus cualidades las cualidades. En el olfato para sentir la pudrición de las úlceras, de los abscesos, de las deyecciones, las cualidades de la atmósfera y la bondad de los medicamentos. Eb el tacto para tocar las durezas, fluctuaciones o pulsaciones de los tumores, tomar el pulso.

El cirujano debe ser ambidextro y nada trémulo para ayudarse con una mano y otra mano, y ejecutar con igual destreza algunas operaciones que piden con precisión la misma firmeza y agilidad en la mano siniestra que en la diestra

Debe ser en su trato sociable, humilde y nadas orgulloso, pospondrá siempre su dictamen al de los que reconozca superiores en la práctica, huirá de rozarse con empíricos, con gentes ignorantes y depravadas que puedan infamarle o inficionarle con su mal ejemplo

Adornado el cirujano de estas bellas prendas e instruido en el vasto campo de las doctrinas expuestas, necesita aun para llegar a la posible perfección las grandes ciudades o en los ejércitos de mar y tierra, observando la conducta y manejo de los prácticos mas sensatos para aprovecharse de sus luces. Allí logra la ocasión de ver mas enfermedades y operaciones en un año que en la practica privada de una ciudad no se logra tal vez en toda la vida

Después debe ejercitarse en las operaciones sobre cadáveres y últimamente sobre los vivos, dirigido de buen maestro que le vaya adiestrando y le haga conocer de cuanto va de hablar a ejecutar y entonces se confirmara en que el uso hace Maestro”

Francisco Villaverde La Villa. Fue un destacado cirujano de la Armada Española, nacido el 30 de marzo de 1738 en Pola de Siero, Asturias. Se formó en el prestigioso Real Colegio de Cirugía de Cádiz, fundado por Pedro Virgili. Fue considerado uno de los mejores alumnos y le conceden una beca junto con Diego Velasco para ampliar sus conocimientos en París con cirujanos renombrados como François Morand y Henri Le Dran con la misión de conocer y traer instrumental quirúrgico moderno para el Colegio de Cirugía de Cádiz y escribir un tratado que sirviera de texto a los alumnos de los Reales Colegios

Posteriormente formó parte como cirujano mayor de la expedición a Indias mandada por don Pedro Ceballos contra los portugueses. Volvió a España en 1766 y se le destinó de profesor al colegio de San Fernando. Más tarde fue profesor y secretario del Colegio de Cádiz, en el que profesó durante muchos años.

Se casó con la hija de Francisco Canivell, médico militar de la Armada y destacado cirujano, obstetra, oftalmólogo y litotomista. Discípulo de Pere Virgili.

Escribió la obra “Curso teórico-práctico de operaciones y Cirugía”, en colaboración con Diego Velasco. es un texto fundamental en la historia de la cirugía en España. Publicada por primera vez en 1763 y se realizan dos ediciones en este año.  Tercera edición en 1780. La cuarta edición fue en 1797 y la quinta edición en1807

Francisco Villaverde realiza una refundición y ampliación de esta obra como autor único porque había muerto años antes su colega y amigo Diego Velasco.  Realiza un texto actualizado y le denomina “Operaciones de Cirugía”, el titulo completo es: “Operaciones de cirugía, según la más selecta doctrina de antiguos y modernos. Dispuesta para uso de los Reales Colegios” (1788). Figurando el solo como autor: Don Francisco Villaverde, Primer ayudante de Cirujano Mayor de la Armada, Maestro y Secretario del Real Colegio de Cirugía en Cádiz.  Publicada en 2 tomos en Madrid en 1788

Entre sus características principales, destaca por ser un curso teórico-práctico que aborda las operaciones quirúrgicas con un enfoque detallado y sistemático. Además, su contenido refleja los avances de la época y busca formar cirujanos con una sólida base técnica y científica.

En el siglo XVIII, los instrumentos médicos reflejaban los avances de la época y la transición hacia una medicina más científica. Entre los instrumentos quirúrgicos más comunes se encontraban bisturíes, sierras para amputaciones, fórceps obstétricos, pinzas y agujas para suturas. Estos instrumentos solían estar hechos de acero y, en ocasiones, tenían mangos de madera o marfil.

Un aspecto interesante es que muchos de estos instrumentos eran diseñados específicamente para tratar enfermedades concretas o realizar operaciones específicas. Además, los médicos y cirujanos de la época a menudo inventaban o adaptaban herramientas para mejorar los resultados quirúrgicos. Los inventarios de hospitales de la época muestran que los instrumentos se guardaban en cajas forradas de tela y se revisaban periódicamente para garantizar su funcionalidad

Francisco Villaverde La Villa

Francisco Villaverde La Villa. Fue un destacado cirujano de la Armada Española, nacido el 30 de marzo de 1738 en Pola de Siero, Asturias. Se formó en el prestigioso Real Colegio de Cirugía de Cádiz, fundado por Pedro Virgili. Fue considerado uno de los mejores alumnos y le conceden una beca junto con Diego Velasco para ampliar sus conocimientos en París con cirujanos renombrados como François Morand y Henri Le Dran con la misión de conocer y traer instrumental quirúrgico moderno para el Colegio de Cirugía de Cádiz y escribir un tratado que sirviera de texto a los alumnos de los Reales Colegios

Posteriormente formó parte como cirujano mayor de la expedición a Indias mandada por don Pedro Ceballos contra los portugueses. Volvió a España en 1766 y se le destinó de profesor al colegio de San Fernando. Más tarde fue profesor y secretario del Colegio de Cádiz, en el que profesó durante muchos años.

Se casó con la hija de Francisco Canivell, médico militar de la Armada y destacado cirujano, obstetra, oftalmólogo y litotomista. Discípulo de Pere Virgili.

Escribió la obra “Curso teórico-práctico de operaciones y Cirugía”, en colaboración con Diego Velasco. es un texto fundamental en la historia de la cirugía en España. Publicada por primera vez en 1763 y se realizan dos ediciones en este año.  Tercera edición en 1780. La cuarta edición fue en 1797 y la quinta edición en1807

Francisco Villaverde realiza una refundición y ampliación de esta obra como autor único porque había muerto años antes su colega y amigo Diego Velasco.  Realiza un texto actualizado y le denomina “Operaciones de Cirugía”, el titulo completo es: “Operaciones de cirugía, según la más selecta doctrina de antiguos y modernos. Dispuesta para uso de los Reales Colegios” (1788). Figurando el solo como autor: Don Francisco Villaverde, Primer ayudante de Cirujano Mayor de la Armada, Maestro y Secretario del Real Colegio de Cirugía en Cádiz.  Publicada en 2 tomos en Madrid en 1788

Portada de la obra «Operaciones de Cirugía» de Francisco Villaverde de 1788

Entre sus características principales, destaca por ser un curso teórico-práctico que aborda las operaciones quirúrgicas con un enfoque detallado y sistemático. Además, su contenido refleja los avances de la época y busca formar cirujanos con una sólida base técnica y científica.

En el siglo XVIII, los instrumentos médicos reflejaban los avances de la época y la transición hacia una medicina más científica. Entre los instrumentos quirúrgicos más comunes se encontraban bisturíes, sierras para amputaciones, fórceps obstétricos, pinzas y agujas para suturas. Estos instrumentos solían estar hechos de acero y, en ocasiones, tenían mangos de madera o marfil.

Un aspecto interesante es que muchos de estos instrumentos eran diseñados específicamente para tratar enfermedades concretas o realizar operaciones específicas. Además, los médicos y cirujanos de la época a menudo inventaban o adaptaban herramientas para mejorar los resultados quirúrgicos. Los inventarios de hospitales de la época muestran que los instrumentos se guardaban en cajas forradas de tela y se revisaban periódicamente para garantizar su funcionalidad

Balsamo de Arceo en la Farmacopea Hispana de 1797

Balsamo de Arceo en la Farmacopea Hispana de 1797

El Balsamo de Arceo en la Farmacopea Hispana de 1797 esta descrito en la página 181

Francisco de Arceo, médico de Fregenal de la Sierra (Badajoz) crea un balsamo para las héridas que fue famoso en toda Europa,  Escribió su obra de «De recta curandorum vulnerum ratione.» publicada en Amberes en 1574.

Balsamo de Arceo en la Farmacopea Hispana de 1797

Proto Medicato en España en el año 1797

Proto Medicato en España en el año 1797

Protomedicato en España en el año 1797

El Proto Medicato fue un tribunal encargado de examinar, autorizar y vigilar las profesiones sanitarias: médicos, cirujanos y farmacéuticos. Se creó en España en 1477 y se extendió a los virreinatos americanos de México, Perú y Rio de la Plata. Fue suprimido a principios del siglo XIX

Pharmacopoea Hispana. Año 1797

Pharmacopoea Hispana. Año 1797

La Farmacopea es el libro que reúne las formulas de preparados medicinales, los métodos para elaborarlos, indicaciones para su administración y el uso según el organismo oficial. Fue un acuerdo concebido y consensuado por boticarios y médicos de vigencia oficial y obligatoria.

El nombre de farmacopea proviene del griego “farmakon” que significa: veneno, droga, medicamento, remedio. Y “poeio” que significa : hacer, preparar

El origen podía ser desde que se comienzan a utilizar los preparados medicinales. Se conocen textos de medicina china que refieren elaboración de tratamiento con plantas y productos con fines medicinales que se remontan a 3.000 a.C.

Hipócrates en su obra “Corpus Hipocraticum” refiere formulas medicamentosas. 500 a.C.

Teofrasto discípulos de Aristoteles es el primero en describir tratamiento con plantas. Cratevas médico de Mitrídites es el primero en dibujar las plantas con fines terapéuticos.

Dioscórides escribe “De re medica” clasifica las plantas de una manera completamente nueva, catalogándolas de acuerdo con las enfermedades que curan, realiza una lista de sustancias y remedios para los tratamiento médicos. Algunos autores la consideran como la primera farmacopea antigua.

Escribonio Largo fue médico del siglo I, que sirvió al emperador romano Claudio y le acompañó en la conquista de Britania. En el año 47 escribió una obra “De compsitione Medicamentorum” que es una lista de 271 prescripciones, suyas y de los médicos médicos de su época, también incluye remedios tradicionales. Se puede considerar como una de las primeras farmacopeas

En la Edad Media, los médicos Akrabaddin, Mesué y sobre todo Rahzes recopilaron y escribieron formulas para preparar medicamentos a partir de las drogas vegetales y normas sobre las farmacias.   Razis publica “Totum Continens” que era un recetario de su época. Pedro de Albano publica el “Conciliator differentiarum” y Arnaldo de Vilanova “De Virtibus Herbarum”.

La Escuela Médica de Salerno publica el “Regimen Sanitatis” que es un tratado sobre los consejos y remedios saludables y terapéuticos.

Valerius Cordus (1514-1544) Fue médico, farmacéutico y botánico. Nació en Hesse. Estudió en Marburgo , Leipzig y Wittenberg donde dió clases de medicina. Fue un investigador de la obra de Dioscórides y de sus investigaciones escribió una obra “Dispensatorium” que fue publicada en el año 1546 a título póstumo. Considerada también como primera farmacopea.

La mayoría de los historiadores considera la Farmacopea florentina, publicada en Florencia, la primera mundial. El “Nuovo receptario composto dal famossiimo Chollegio degli eximil doctori della arte et medicina della ínclita cipta de Firenze” , publicada el 21 de enero de 1498

La primera Farmacopea Española fue «La Concordie Apothecariorum Barcinonensium». Titulo original:  “Concordie Apothecariorum Barchiñ.i medicinis” de Barcelona en el año 1511. Es la primera farmacopea española y la segunda mundial.Impresa por Carlos Amorós el 12 de octubre de 1511, siendo cónsules del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona D. Gabriel Stanyol y Miguel Chancho.Fue descubierta por el Farmacéutivos de Valls D. Francisco Ballester y Castelló en 1943.Existe solo un ejemplar en el mundo que se conserva en la Facultad de Farmacia de Barcelona.

En España se han publicado 30 farmacopeas, siendo oficiales 22. Las primeras están publicadas en latín y a partir de 1823 se publican en castellano.

La primera fue editada en 1511 en Barcelona por el Colegio de Boticarios de Barcelona y se llama “Concordia Apothecariorum Barcinonensium

El protomedicato editó la primera farmacopea española oficial, editada por el Colegio de Farmacéuticos de Madrid en 1739, se llamó “Pharmacopoeia Matritensis” de acuerdo con la costumbre de denominar la farmacopea con el nombre de la ciudad donde se edita (Barinonensium, Cesaraugustae…). Se editó una segunda edición en 1762

En 1794 se publica por primera vez la edición de las farmacopeas españolas con el nombre de “Pharmacopea Hispana”

Con el nombre de “Pharmacopea Hispana” se editaron 4 ediciones

  1. Primera edición. Oficial en Latin. Editada por el Protofarmaceuticato
  2. Segunda edición. Oficial en Latin. Editada por el Real Protomedicato
  3. Tercera edición. Oficial en Latin. Editada por la Real Junta de Farmacia
  4. Cuarta edición. Oficial en Latin. Editada por la Facultad de Farmacia

Portada de la Pharmacopoea Hispana. Cuarta Edición. Año 1797

Dedicatoria de la Pharmacopoea Hispana. Cuarta Edición. Año 1797

Autorización para imprimir la Pharmacopoea Hispana. Año 1797

Indice de la Pharmacopoea Hispana. Año 1797

Prefacio de la Pharmacopoea Hispana. Año 1797

Izquierda: el texto original en latin                        Derecha texto traducido al español

                                                 

     

   

   

Algunas páginas del texto original de la Pharmacopoea Hispana. Año 1797

Este ejemplar de la Pharmacopoea Hispana del año 1797 es de Tomás Cabacas

En mi blog: tomascabacas.com tiene varias entradas sobre las farmacopeas. Se pueden buscar poniendo en la lupa del blog el tema:  Farmacopeas