Historia de Extremadura de Sorapán de Rieros

Historia de Extremadura de Sorapán de Rieros

La Historia de Extremadura por Juan Sorapán de Rieros es una parte del refrán 51 de la obra Medicina Española contenida en Proverbiospublicada en 1616.

El refrán dice:   “El viejo múdale el aire y darte el pellejo”  Se refiere a los cambios de lugares que le vienen mal a los viejos, entendiendo dar el pellejo como posibilidad de morir. Mas adelante dice: que los que viven siguiendo la razón, que es la que fuerza al entendimiento y al conocimiento de la verdad, nos ha parecido que: “Es Extremadura la región que debe ser elegida entre las demás por ser la mas útil y conveniente para vivir vida sana y larga”

Comienza la Historia de Extremadura en la página 446 hasta la 476 de la obra “Medicina Española contenida en proverbios”

En el texto original Sorapán de Rieros escribe siempre Extremadura con “s”

Transcripción del texto original realizada por Tomás Cabacas Hurtado

 

                                   EXTREMADURA

 

DESCRIPCIÓN Y DENOMINACIÓN

Se extiende Extremadura desde la parte oriental, que limita con el Reino de Toledo, hasta la raya de Portugal, que es su parte occidental, donde está Badajoz, Alcántara y Coria. Por la banda Norte, la divide de Castilla la Vieja las tierras de Puerto Pico y de Baños. Por el Sur limita con Andalucía, dividiéndose de ella por la famosa Sierra Morena. La baña dos caudalosos ríos Tajo y Guadiana. Tajo dejando a Toledo y Talavera entra por la nombrada Puente del Arzobispo y sale algo mas abajo de la antigua Alcántara. El Guadiana mas en la parte del Sur dieciséis leguas, corre el propio curso, dejando la Mancha y fertilizando Extremadura, la provincia de León, Maestrazgos de Santiago y Alcántara y los obispados de Plasencia, Badajoz y Coria.

Dicen algunos que se le impuso a esta provincia el nombre de Extremadura por ser de invierno frigidísimo y en el estío muy cálida pero la experiencia nos muestra lo contrario y así no se admite esta razón. El maestro, Pedro de Medina, en el libro de las “Grandezas de España” afirma que tiene este nombre porque baja el ganado de Castilla a extremo, a Extremadura. Pero la razón que más cuadra y que se ha de tener por verdadera, la trae el padre Mariana en el libro 9 la “Crónica de España,” cap. 2. dónde dice que el nombre de Extremadura es compuesto de extremo y de “durio”, Como si dijésemos los extremos del río Duero, porque llegan los extremos de aquella provincia y Reino del Duero hasta todo lo que ahora se dice Extremadura. De donde se vino a llamar “Estremadurij” y viciado el vocablo Extremadura

 

TEMPLANZA DE ESTA TIERRA

No tiene cosa esta insigne Provincia, que no esté significando su prestancia y excelencia y diciendo ser la más conveniente de España para vivir los hombres sanos. Su clima es medio entre calor y frío, que declina algo más en calor, que es que arriba dijimos ser mas acomodado para criar y sustentar los hombre con larga vida, principalmente para tener a los viejos con menos peligro. Que sea Extremadura templada se prueba bien de que Castilla la Vieja y las Montañas son la parte más frías de España, por estar al Norte y Andalucía por acercarse a la zona tórrida tiene exceso de calor. Pues como Extremadura es región en medio de uno y otro extremo será templada y más apropiada para la salud humana que otras. Argumento congruente de la templanza y pureza de aires de esta región es ver que desde los primeros siglos fue habitada, cultivada y escogida por los Celtas entre otras provincias, los cuales la poseyeron muchos años. Opinión hay muy verosímil que los Geriones (Nota: antiguos héroes legendarios que poseían grandes rebaños de ovejas) antiquísimos Reyes de España vivían en Extremadura como parte más fértil y sana que otras. Y que Hércules los venció combatiendo con ellos en las riberas del Guadiana y que en aquellos tiempos se edificó en el sitio de la batalla la ciudad que llamaron Memorida y que ahora se dice Mérida. Aunque Dioncasio dice que después que los Romanos terminaron la conquista de España en tiempo de Agusto César, el año 23 antes del nacimiento de nuestro Redentor, los soldados viejos llamados eméritos, escogieron aquellos campos de Extremadura como más sanos y abundantes y edificaron una ciudad llamada Emérita Agusta, tomando el nombre de los que la edificaron y del Emperador que entonces era, la cual se vino a llamar Mérida pasando los tiempos.

 

SANTIDAD DE EXTREMADURA

Es Extremadura en santidad señalada, decorada y rubricada con la sangre de muchos mártires, la ennoblece el devoto e insigne santuario de la Virgen de Guadalupe, una de las cosas más notables de España como podrá ver el que tenga interés en el libro que el padre Fray Gabriel de Talavera escribió de esta devotísima imagen, de su casa y grandezas. Que cuando Extremadura no tuviera otra cosa que la honrara e hiciera famosa, bastara esta para gozar la palma y campear entre las demás tierras de España. Tiene su casa la santa imagen en un hondo y ameno valle entre elevados montes adonde santos varones la escondieron como preciosísima reliquia, al tiempo que se perdió España. Allí estuvo escondida seiscientos años, hasta que milagrosamente fue descubierta.

Tres leguas de nuestra señora de Guadalupe a la banda de la sierra que mira al Occidente en la villa de Verzocana están los gloriosos cuerpos de San Fulgencio y Santa Florentina, santos españoles, de la generación Goda, de nuestros invictos Reyes y hermano de S. Leandro. Viven en esta villa muchos hombres más de cien años por su buen temple.

De la antigua ciudad de Mérida centro de Extremadura fue natural la valerosa Santa Eulalia, que padeció martirios en esta ciudad en poder de los tiranos que perseguían a la Iglesia, siendo tierna doncella de trece años. Existe ahora el horno donde dicen que fue abrasada es muy venerado y hay costumbre de echar dentro una herradura de cabalgadura para que sanen los enfermos de paludismo. De esta ciudad fueron también aquel gran santo San Felices y Santa Julia que padecieron por Cristo con extremado animo martirio.

El Canónigo Bernardo de Alderete en su lib. 3 cap. 5 del origen de la lengua Castellana, dice que aquel gran sabio moro llamado Rasís, tratando de destruir España describiendo Mérida habla de un milagroso Crucifijo que en ella había cuando fue saqueada. Sobre aquel crucifijo estaba una piedra, de la cual nunca oyó hombre hablar y que por la noche oscura, decían oraciones en la iglesia con la claridad de ella, tan grande era la luminosidad que daba, que no había necesidad de candelas sino quisieran. Y que la tomaron los árabes cuando entraron en Mérida y que con ella llevaron el cántaro de perlas y dicen que aquel cántaro estuvo después en la mezquita de Damasco y que Lozulema el hijo de Adelmec lo llevó. Dicen que este cántaro fue tomado de la casa Santa de Jerusalén, cuando entro Nabucodonosor y fue en la entrada de ella un Rey de España que tenia nombre Conven y hubo en su corte muchas cosas nobles este cántaro y la mesa de esmeralda que fue del Rey Salomón hijo del Rey David. Las palabras referidas del moro Rasís manifiestan bien el gran milagro de aquel Santo Crucifijo que había en Mérida, cuando la ganaron los moros, como también muestran la antigüedad del cántaro de perlas y la mesa de esmeralda.

No solo en los siglos antiguos fue Extremadura cualificada con mártires, ínclitos y señalados milagros, mas también en nuestros tiempos ha producido gran muchedumbre de santos, de los cuales nombro aquí a San Diego, cuyas reliquias están en Alcalá de Henares. Fue este constante y valeroso extremeño de un lugarcito que se dice Saniculas en las estribaciones de Extremadura en Sierra Morena.

En las riberas del Guadiana junto a la Puebla de Alcocer, que parece a un desierto, la ermita antigua de la Magdalena, donde está la santa calavera, que nunca se ha sabido de quien sea. Dicen los de aquella tierra que en otros tiempos un toro rabioso hacia grandes estragos en todos los animales que encontraba y que vagan por la ribera del Guadiana escarbó con las uñas y bramando sacó del profundo hoyo que había hecho la calavera humana mencionada, y luego sanó del mal de rabia como ahora sanan los que allí acuden tocando aquella santa calavera.

Mostró Dios su poder y bondad más en Extremadura que en otra parte, con aquel tan extraordinario milagro, que hizo en tiempo del Maestre de Santiago Don Pelai Pérez Correa, el cual haciendo la guerra a los moros por la parte de Llerena, tuvo con ellos una batalla junto a la Calera, y peleando muchas horas sin conocerse victoria y siendo día de nuestra Señora, con deseo de vencer aquella batalla, suplicó a Dios fuese servido de hacer que el sol se detuviese como en otro tiempo había hecho con Josué; y poniendo a nuestra Señora por intercesora, dijo estas palabras. Santa Maria detén tu día. Se dice en los memoriales antiguos de la Orden de Santiago, que milagrosamente se detuvo el sol, por espacio de tiempo muy notable, hasta que acabo el Maestre la victoria y prosiguió el alcance. En memoria de este milagro se edificó la Iglesia de Santa Maria de Tudía, adonde se mandó enterrar a este Maestre en aquel lugar de la batalla y hoy está allí su sepulcro.

Ha querido Dios también en estos años enriquecer a Extremadura con los milagros tan aprobados que el Santo Crucifijo de Zalamea hace adonde concurren diversidad de gentes en devoción.

 

FERTILIDAD Y RIQUEZAS DE EXTREMADURA.

Son indicio y señal de la templanza de esta región y de sus saludables aires los abundantes frutales que en ella hay. Pues solo la vera de Plasencia (como todo el mundo sabe) sustenta con diversos géneros de sabrosas frutas a la Corte y la mayor parte de Castilla. Y no solo es abundante de frutas domésticas cualquier parte de Extremadura, mas también de silvestres castañas, bellotas y madroños con que engorda tanto número de ganado de cerda, que hay jamones y chorizos extremeños casi por toda España. En prados, campos amenos, pastos y hierbas, es cierto que no solo excede a las demás provincias de estos reinos, mas a todas las que hasta hoy le han conocido. Lo cual no se puede negar, pues vemos que los ganados de Castilla de las Montañas, perecerían si no bajasen a gozar de las hierbas y aires, y aguas extremeñas. De esta templanza también nace y de la fertilidad de la tierra, que es provincia abundante de trigo y cebada, tanto. que no sólo sustenta la propia tierra sino mucha parte de Andalucía. De la cual abundancia nació el nombre de la villa de Cáceres; en la cual desde el tiempo de los gentiles romanos que la edificaron, esta la estatua de Ceres, diosa del pan, hecha de un algo y grueso mármol en la plaza en significación de que allí es el asiento y casa de Ceres. Y así de este nombre Casa o Castrum, y de Ceres, se vino a llama casa Cereris y evolucionando el vocablo, Cáceres.

No solo la panadera Ceres publica la templanza y fertilidad de esta tierra, más también su amigo Baco significa con el dulce licor del vino, que ni Rivadavia, Ciudad Real, Cazalla, ni Torrejimeno exceden a lo de Guadalcanal, Robledillo de Fregenal y Logrosán lugares de Extremadura.

Pero aunque esta provincia es generosa y prestante por las cosas hasta aquí referidas, mucho mas lo es por que la buena calidad de sus pastos y bellota cría carne para toda Castilla la Vieja, para la Corte, Mancha, Reino de Toledo, Sevilla y Granada y muchos de sus jamones llegan al nuevo mundo de las indias adonde son estimados como cosa extremada.

 

Pedro de Medina, sevillano, en su libro de Las Grandezas de España, tratando de los ganados que en Extremadura se crían, dice que es razón que tengan fama por todo el mundo, y que solo en las riberas del Guadiana, se apacienta cada año mas de quinientas mil cabezas de ganado mayor y menor, y es cierto que anduvo corto. Juan Botero Benes en su Historia Universal del Mundo, tratando de Extremadura, dice. Que así como en Italia los ganados pasan a invernar del Abruzo a la campiña de la Pulla, así en España van de la parte Norte a Extremadura. Es así mismo indicio del buen temple de esta tierra el gran número de perdices que en ella se crían y de todo géneros de aves, jabalís, venados, liebres y conejos, en tanta abundancia que hay quien afirme que por la fertilidad de la tierra se producen en ella sin ayuntamiento de macho y hembra, como ratones. con solo la fuerza de la causa equinocia. Producense también gran numero de ovejas de muy fina lana la cual se lleva por el mar a muchas partes. Ha también cría de castizos caballos que compiten con los andaluces.

 

Pero lo que más adorna esta provincia (dice el Maestro Medina) son las grandes rentas y patrimonios de hierbas, que se venden y tienen mucho precio para el ganado que baja de Castilla. Y esta es la causa porque en toda Extremadura hay tantos y tan ricos mayorazgos. De miel muy fina da esta región copioso fruto. Y de lino se coge tanta cantidad que no solo es suficiente para vestir a los naturales, sino también las ciudades cercanas.

No solo se ennoblece y adorna Extremadura con lo que se cría sobre la superficie de la tierra, sino también se hayan en las entrañas de ella, más ricas minas de preciosos metales que se han visto en todo el Universo. Y si el obstinado no quisiere creer estas verdades lea historia y vera lo que dicen los escritores de la mina de Guadalcanal, la cual hace menos de cuarenta años que en pocos días dio mas de cuatro millones de la mas pura plata que se ha visto y diera si el artificio no se hundiera mas que el cerro de Potosí. Háyanse también de todo géneros de otros metales infinitas minas, principalmente de hierro, de la cual se saca mucha cantidad en las sierras de Guadalupe, junto al río Vieja.

Hay piedras para edificios muy diversas. Y de las preciosas se hallan también muy grandes. De estos es buen testigo una que tiene la Casa de Guadalupe, es muy resplandeciente que sirve de pectoral en la rica capa con que se celebran las fiestas de nuestra Señora, dicen que es topacio y que la encontró un pastor en aquellas sierras de nuestra señora, es grande como naranja

 

 CONDICION DE LOS EXTREMEÑOS

Y aunque es verdad que las cosas hasta aquí referidas muestran con evidencia el temperamento apacible y saludable de Extremadura, mucho mas le manifiestan las calidades y condiciones de la insigne gente que produce.

Y porque esta verdad quede mas asentada y firme, conviene advertir que las costumbres y condiciones de los hombres corresponden siempre con el temple de la tierra donde se crían. Porque según buena Filosofía los humores son conforme a la causa material de que ellos se hacen que son los alimentos son tales cual fuere el temperamento de la tierra adonde se crían y pasando mas adelante las condiciones y propiedades de cada genero de gente, sigue el temperamento y humor de tal gente, según nos enseña Galeno, en aquel libro que tituló “quod animimores” y en el libro segundo de “Temperamentis”. De donde viene que las propiedades de los hombres manan y se conforman con el temple y la calidad de las región donde se crían. De este parecer es también el gran Hipócrates y Platón en el ”Timeo” y su discípulo Aristóteles en el “Séptimo de la política y cuarto de los problemas.” Tiene esta misma sentencia Polibio, celebre historiador y filósofo. Y Cicerón en la oración que hizo tan elegante prolege agraria contra Servilio Rulio y en el libro primero y segundo de diuminatione. Y Plutarco en el libros de sus Políticas a Trajano. Y muy copiosamente trata de este particular Alexandre ab Alexandro y Rodigino libro diez y ocho cap. 18. Siendo pues así que cual fuere la propiedad, temperamento, y fertilidad de la tierra, tales serán las complexiones, fortaleza y costumbres de los hombres que en ella se produjeren y criaren convendrá saber que propiedades son mas naturales a los extremeños pues de ellas vendremos al conocimiento de la verdad y temperamento de su tierra.

Diego Pérez de Mesa en las añadiciones que hizo al libro de “Las Grandezas de España,” tratando de Extremadura dice así

Pero volviendo a los extremeños, sabe todo el mundo, que son gentes muy recia, de pequeños miembros y grandes fuerzas, muy belicosos y feroces bastos en la disposición de los miembros. Son muy ricos, y bien hacendados, sufridores de trabajos, son gente de buen trato y amistad pero altivos y arrogantes. Se precian de sus fuerzas, son en extremo jactancioso y ostentativos, de donde suelen emprender cosas temerarias, y que parece que exceden al ser natural; se precian que no hay valiente sino ellos. Estas son las palabras de Diego Pérez, las cuales reducidas a más breve suma, digo que son los extremeños desde sus principios ricos, nobles y señalados en letras y en armas. Que sean ricos y su riqueza muy firme y bien asentada, ya esta dicho, y todo el mundo lo sabe, y que la causa es la hierba y pasto fértil de las dehesas que se arriendan a los señores del ganado que baja de Castilla y la abundancia de las demás cosas que son necesarias en la vida noble.

 

 NOBLEZA EXTREMEÑA

Mas en cuando a la nobleza de Extremadura conviene que se entienda, que ninguna provincia hay en España, que la exceda en este particular, aunque se cuente Cantabria, ni que hay otras que más haya conservado su honor y calidad desde su fundación hasta el día de hoy. Esta verdad se prueba bien de lo que escriben todos los cronistas antiguos y modernos sin discrepar alguno, particularmente de los antiguos Dioncasio, que afirma que Extremadura se pobló de los soldados romanos que llamaban Emeritos, jubilados en armas por sus hazañas, de adonde le vino el nombre a la ciudad de Mérida, que entonces era cabeza de Extremadura. El Padre Mariana es de este parecer en el libro 9 de la “Historia de España” cap. 2. Pues si los soldados más nobles, por sus hazañas jubilados, fueron quien la propagaron, sin duda alguna hemos de conceder que desde sus principios fue Extremadura noble. El jurisconsulto Pablo, en la ley final de “Censibus” refiere cuatro colonias que gozaban antiguamente en España, de la nobleza y franqueza que en aquellos tiempos llamaban “ius italicum,” estas eran Badajoz, Mérida, Valencia y Alicante. De suerte que Badajoz y Mérida que comprendían toda Extremadura como cabezas, eran en aquellos antiguos siglos conocidas y diferenciadas por muy nobles y esto no menos que por ley de los emperadores romanos. Y si alguno quisiere argüir contra lo dicho, diciendo que antes que los soldados eméritos viniesen a Extremadura ya estaba poblada y fundada la gran ciudad de Mérida. Respondemos que no deshace su autoridad y nobleza esta objeción porque los que antes tenían a Extremadura, era la gente más valiente de España, y a quien con mas dificultad los romanos vencieron. El obispo de Mondoñedo, cronista del Emperador Don Carlos, dice en la carta que escribe a Don Alfonso Manrique, arzobispo de Sevilla, que cuatro géneros de gentes tenían los romanos por muy feroces y belicosos: estos eran los numantinos, los saguntinos, los gaditanos y los mirmidones, que eran los de Mérida. Pues si la nobleza consiste en la valentía y armas y estos mirmidones eran tan valientes bien se sigue que eran nobles.

 Fue siempre permaneciendo la nobleza en Extremadura hasta nuestros tiempos, como se conoce bien, pues desde el tiempo que fue recuperada por los cristianos en tiempo del Rey Don Fernando de León y de Galicia año mil ciento sesenta y uno, la han poseído la Orden de los Caballeros de Santiago y de Alcántara, porque quien fue ganada teniendo en ellas sus Maestrazgos; desde donde hacen siempre guerra cruel a los moros de Andalucía. Y esta es la causa porque en Extremadura hay tantos y tan nobles caballeros y hidalgos, no solo en los Maestrazgos, mas fuera de ellos, como se ve bien en la noble ciudad de Trujillo, Mérida, Badajoz, Plasencia y Cáceres que fue el primer lugar que se ganó en Extremadura por el Maestre Don Pedro Fernández, de la orden de Santiago a quien se la dio el Rey Don Fernando de León y Galicia, como aparecen en la crónica de esta orden. Y así mismo en las demás villas y ciudades se conserva la nobleza e hidalguía tanto que en cualquier mínima aldea se hallan antiquísimos y nobles linajes.

 

LETRAS DE EXTREMADURA

Dice arriba que los extremeños florecen en letras contra algunos malévolos que los han notado lo contrario, no advirtiendo que en nuestros tiempos y a vista de nuestro ojos ha resplandecido esta provincia en las ciencias dando a toda España honra y admiración al universo con los extraordinarios ingenios y entendimientos claros de sus hijos y porque no parezca que el decir esto es pasión o amor de la patria, propondré algunos de los varones señalados que con insígnes obras manifiestan esta verdad.

Benito Arias Montano nacido y criado en la villa de Fregenal y allí nacieron sus padres y abuelas. Esta villa tiene su asiento casi en mitad de Extremadura aunque esta sujeta a Sevilla, por lo cual en sus obras Arias Montano se llama hispalense. Quien fue este varón y gran docto en la Sagrada Teología y en las demás ciencias y lenguas, sus obras lo dicen y las naciones extranjeras a quien admiran con su profunda erudición

Siliceo, arzobispo de Toledo que puso el estatuto de la Santa Iglesia e hizo otras cosas dignas de su extremado valor, fue natural de Villagarcia una legua de Llerena.

El Padre Maldonado, fue natural de Casas de Reina, media legua de Llerena, este comentó el Santo Evangelio sapientisimamente, le llaman Maldonado de las fierecillas, porque en Paris hizo a siete herejes desocupar las sillas en que habían de estar para argumentar con el, son sus obras estimadas en mucho

De Guadalupe fue natural, y en aquella santa casa a la entrada de la iglesia esta sepultado, aquel famoso legista extremeño Gregorio López que con increíble trabajo y ciencia glosó las leyes de las “Partidas”. Fue singular hombre y no de los mas estimados españoles que en letras han florecido.

Don Martín del Barco Arcediano, no solo fue uno de las más valientes conquistadores del río de la Plata en el Perú, mas entre los trabajos de la conquista hizo en sonora octava rima “El Argentino” y en prosa “El desengaño del Mundo”. Fue natural de Logrosán junto a Guadalupe

De Trujillo ha habido profundas y singulares personas en letras como el Padre maestro Fray Diego de Cháves, confesor de su Majestad, muchos obispos y arzobispos, oidores de consejos e inquisidores. Y el Cardenal Cervantes Gaete, querido de Pío V. Esta en Roma escrito sobre el sepulcro de este extremeño un epitafio que dice así

Fui arzobispo en Tarragona

en Roma fui cardenal,

Inquisidor general

de la española corona.

Cervantes era yo de antes,

tierra y polvo soy después,

que caben en siete pies

dignidades semejantes

Seria necesario llenar un largo y copioso volumen, si los insignes varones en letras que de Extremadura han florecido, aquí se hubiese de escribir. Y así paso en silencio las alabanzas de que es digno el L. Pedro de Valencia cronista universal del Rey nuestros señor, en cuyo sujeto se halla todas las ciencias con tanta sabiduría que parece haber empleado el curso de su vida en cada una de ellas con la perfección mas singular en la lengua griega y hebrea que jamás se ha visto. Dejo así mismo el apolíneo Medrano que consta justo titulo obtuvo la cátedra de prima en Salamanca y ahora obtiene el protomedicato (Tribunal que examinaba para dar el titulo de médico)

 Del Rey nuestro señor Carlos también lo que se debe al Brocense Sánchez que en cosas de humanidad fue único. Lo que al sutil Perecio comentador de Aristóteles y al singular poeta Garci Sánchez de Badajoz y a otra infinidad de sabios extremeños a quien suplico adviertan que mi intento es conservar la salud y no hacer compendio de sus divinas ni humanas letras, pues para tal efecto y tan copiosa materia convendría discurso más elegante y mejor fabrica de oración que la mía.

 

     QUE SON BELICOSOS LOS DE EXTREMADURA

Parece en buena filosofía contradicción ser un propio sujeto apto, dispuesto y pronto para las letras y juntamente poseer las condiciones que requiere el riguroso Marte. Porque las ciencias se sujetan en carnes blandas, poco humor y sutiles espíritus y en quien tiene temor de Dios y amor al prójimo. Y por el contrario para las armas es necesaria: dura y recia carne, mucha sangre y basta gruesos espíritus que no se disipen con facilidad y tanta ferocidad y determinación que el amor del prójimo no mitigue la crueldad bestial con que se derrama sangre humana al tiempo de embestir al enemigo. Pero si bien se considera conoceremos que las letras y las armas requieren un propio temperamento y disposición, el temer a Dios y amar al prójimo. Porque no se yo que capitán famoso o que soldado valiente haya alcanzado renombre por las armas, a quien haya faltado el hacer silogismos naturales, el conocer con prudencia y agudeza el valor, fuerzas, ardides y fortuna de su contrario, comparándolas con las suyas, primero que pretenda la victoria, cosas que dependen de un buen discurso, prudencia y valor de la persona. Lo cual todo se requiere en las letras, junto con las fuerzas corporales muy necesarias para poder sufrir el perpetuo trabajo de los estudios. Esto pues todo junto se han hallado en Extremadura, donde las letras no han embotado la lanza, ni Minerva ha impedido a Bellona, ni ofuscado la influencia del sangriento Marte. Testigos de esta verdad son los famosos hombres que en agudas letras han florecido como ya esta dicho y aquellos que con su espada han sido terror del Occidente y del Oriente, del Imperio Romano y del bárbaro turco.

Dice Diego Pérez de Mesa en sus adiciones a las Grandezas de España que son los Extremeños gente belicosa, sufridores de trabajos y que suelen emprender cosas temerarias que parece que exceden al ser natural. Debía este autor de haber comunicado largos tiempos con la gente extremeña, pues tan propiamente los conoció, no siendo de esta provincia. Pruébese bien las condiciones de Extremadura con lo que vemos en estos tiempos y lo que hallamos en las escrituras antiguas. Pues es cierto que cuando no hallan enemigos de la Fe con quien mostrar sus belicosos ánimos, unos con otros traen siempre perpetuos bandos y guerras tan formadas como suelen los de diferentes profesiones. Lo cual todo nace de la inclinación natural e influencia de la tierra. Y así no hay lugar principal donde no se conozcan bandos y parcialidades muy encontradas. Y aunque los siempre victoriosos Reyes lo han procurado remediar no han podido

 Dicen las escrituras y crónicas antiguas y el Maestro Pedro de Medina en su libro de las “Grandezas de España,” tratando de Extremadura que reinando en Castilla el Rey don Sancho IV en la ciudad de Badajoz hubo entre dos bandos contrarios, unos llamados Portugaleses y otros Bejaranos tanta disensión, tan rigurosas muertes y tan atroces hechos que el Rey por remediar la crueldad de estas guerras civiles, como testifica el Licenciado Francisco de Rades en la Crónica de Alcántara, tratando del Maestre don Fernán Pérez Gallego. En Trujillo ciudad de Extremadura bien calificada suele haber bandos de Cháves y Vargas, entre los cuales han sucedido casos tan extraños y tantos ardides de Marte, que si en servicio de Dios se hubieran hecho, dieran inmortal renombre a estros varones. La propia calamidad corre en Plasencia entre Carvajales y Zúñigas. Y en Cáceres entre Ovandos y Carvajales. En tiempo del rey don Enrique IV, de este nombre, se dividió casi toda Extremadura en dos partes enemigas, siguiendo los de un bando al Maestre de Alcántara, don Gómez de Solís natural de Cáceres y los del otro a don Alonso de Monroy, señor de Deleitosa, Belvis y Almaraz, que era encargado de la custodia de los castillos de Alcántara. Duraron las disensiones algunos años con muertes de muchos millares de hombres y extraños casos hasta que las dos cabezas de bandos fenecieron. Lea el curioso en la Crónica de Alcántara la vida de don Alonso de Monrroy y de don Gómez de Cáceres Maestres, que allí hallara muy por extenso escritas grandes hazañas.

Todo esto muestra muy claro, ser en común los extremeños gentes feroz y belicosa, como también lo muestra el hecho notable de Fuenteovejuna, que hallara el lector escrito en la Crónica de Calatrava, capitulo 29. Pero viniendo a particularizar mas esta verdad, será justo poner ante los ojos algunos de los varones insignes que la han hecho manifiesta, no tomando la corriente desde los siglos antiguos por esto fuera de nunca acabar.

Comencemos pues por el buen Diego García de Paredes, natural de Trujillo. Quien quisiere saber bien el valor de este insigne extremeño, lea libros y vera como los autores no acaban de encarecer su fuerza y animo y de decir que asombró a Francia, Italia y Turquía con sus valerosos hechos. Este fue el que nunca temió, el que arrancaba árboles, rompía gruesas cadenas, abría con sus manos las puertas de ciudades muy cerradas, el que se arrojó armado de todas armas de un puente, trabado con cuatro enemigos y cayendo en lo profundo del río ahogó a los contrarios quedando salvo, aunque llevaba muchas heridas; este en conclusión fue el que en desafíos particulares con los mas valientes de todas la naciones extranjeras, mató solo por su persona en varias veces mas de trescientos hombres, sin jamás ser vencido, antes dio honra a toda la nación española

Hijos fueron también de la ciudad de Trujillo los tres hermanos Pizarro, cuyos heroicos hechos e increíbles trabajos por mar y tierra dieron a la corona española un nuevo mundo, conquistando y allanando el Perú y prendiendo los reyes del con muy pocos soldados. De esta insigne ciudad fueron también los Sotomayores que así en Flandes como en Chile dieron muestras de su nobleza y valentía. Y el General Pedro de Hinojosa que entregó las llaves del Perú como muy leal a su Rey con otros muchos caballeros de fama que ha producido Trujillo (entre los cuales puede ser contado el capitán Mendo) de quien callo por no permitirlo mi asunto.

El Capitán Valdivia fue así en el Levante como en el Perú, de los mejores españoles que se han conocido. Hace gran mención en su Araucana don Alonso de Arcila, nació y se crió en Campanario lugar de Extremadura

Hernando de Soto fue natural de Barcarrota. Quien quisiere saber el invencible animo de este extremeño, lea el libro que está impreso bien copioso de sus hechos en la conquista de la Florida, donde murió

De Jerez de los Caballeros hay hijos muy señalados por sus hazañas, de los cuales son don Alonso de Vargas, que fue sobre Zaragoza y don Juan de Silva el roto que es Virrey en las Filipinas. El Capitán Rosado y otros muchos que han hecho hazañas dignas de memoria. De Mérida, Badajoz, Zafra y Llerena hay gran número de insignes hombres dignos de eternas alabanzas.

Pero ya que todos ellos se pasen en silencio no se consiente la sonora fama que aquel invencible extremeño, nacido en Medellín, Hernán Cortes deje de honrarnos. De este tienen tanta noticia todas las naciones que dicen oscureció el nombre de Alejandro Magno, y que se prefieren sus hazañas a la de los escipiones, a las de Pompeyo y Mitridato. Este con ardiente corazón y su espada ayudado de pocos compañeros y mucho de Dios, conquistó la Nueva España, venciendo número increíble de enemigos, adjuntándola a su Rey de Castilla. Se tiene por cierto que el año que nació el maldito Martín Lutero, que fue perdición de tantas almas, este propio nació en Extremadura el dichoso Hernán Cortes, restaurados de muchas más. Este finalmente fue el que pudiendo ser rey, fue tan constante y leal al suyo que nunca lo quiso admitir. Otra infinidad de ejemplos se pudieran proponer, así de la gallardía en letras, armas, abundancia, fertilidad, nobleza y santidad de Extremadura, como de hombres que han vivido larga edad, lo cual todo junto muestra que es provincia más sana que otras y que pueden los viejos vivir y mudarse a ella con menos peligro que a otras partes sin dar el pellejo, como dice el refrán

Confirmase y se corrobora esta verdad con que el Emperador don Carlos en su últimos años, habiendo consultado con los más doctos médicos del mundo y habiendo su Majestad visto las demás partes de toda Europa resolvió de pasar lo restante de su vida en el convento de Yuste en Extremadura, como tierra sana

El Católico Rey don Fernando, siendo ya de edad antigua y padeciendo el mal de hidropesía, por consejo de sus médicos y parecer suyo dejó Granada y se fue a los campos de Extremadura donde entretenido su Majestad en caza, paso algún tiempo hasta que aquel mal incurable le privó de la vida en Madrigalejo, tierra de Trujillo. La razón que movió a estos monarcas para mudarse a Extremadura fue ver que la templanza de esta provincia y las demás cosas referidas hacen que todo lo que en ella hay sea más perfecto que lo de otras partes. De donde vino el vulgo cuando quiere alabar y exagerar una cosa, a llamarla extremada, como si dijese Extremadura. Y de aquí nació el refrán común que hace este propósito y dice: “Sea extremeño y mas que sea leño”, significa que aun la leña que el fuego quema en Extremadura por ser de encina es mas loable que la de otras partes. Y finalmente si el pertinaz obstinado, no se moviere a creer estas verdades, por lo dicho, muévale el ver que los irracionales animales a voces claman y publican las alabanzas de esta tierras, pues las simples ovejas viniendo el tiempo de mudarse a extremo, con recios balidos, guiadas de la naturaleza, se ponen en el camino y vereda sin que el pastor pueda impedir su intento. Los cuales así como el Hipopótamo enseñó a los hombres el remedio de la sangría y el ave ibis las ayudas, y las golondrinas la hierba que cura los ojos y el ciervo el dictamo (arbusto que se creía y se utilizaba para sanar las heridas. ), para sacar las flechas, según testifica Plinio, digo pues que así las ovejas muestran a los humanos el haberse de mudar a esta región y no a otra, sino quieren dar el pellejo.