Enfermedades de America a Europa

ENFERMEDADES DE AMERICA a EUROPA

Estudio realizado por Tomás Cabacas Hurtado para la Sala del Descubrimiento de America del Museo de Historia de la Medicina de Zafra

SIFILIS o “Mal de Bubas”

La sífilis es una enfermedad infectocontagiosa producida por la bacteria El Treponema pallidum. Se adquiere fundamentalmente por contacto sexual y es transmisible a la descendencia.

Diego Álvarez Chanca fue el primer medico mandado por los Reyes Católicos a América en el segundo viaje de Colon en 1493 y en una carta describe la enfermedad “Mal de Bubas” desconocida en Europa.

Carta de los Reyes Católicos del envio del Dr. Chanca a América. (Archivo de Indias. Sevilla)

Dr. Chanca

Ha recibido diferentes nombres a través de la Historia: Enfermedad de Bubas o Mal de bubas.  Púa (llamada así por los indígenas). Pudendagra. (Dado por Gaspar de Torella que describió la enfermedad en 1497). El venéreo. Mal Gálico. Mal francés. Mal Napolitano. Frenk pocken (Por los alemanes y los ingleses). Grande Vérole (En Francia)

Grabado Medieval donde se demostraba el origen de la transmisión sexual.

Grabado de Transmision sexual

El termino Sífilis fue introducida por Girolamo Fracastoro que describió la enfermedad y propuso ese nombre por el pasaje de una epopeya donde un pastor llamado Syphilo fue castigado por el dios Apolo a sufrir enfermedad por haber blasfemado al dios Sol.

Fracastoro

La sífilis era endémica en la Isla de Santo Domingo, los nativos toleraban mucha mejor esta enfermedad, pero en los españoles fue muy virulenta la infección. Fueron tratados al principio en el Hospital San Nicolás de Bari construido por Fray Nicolás de Ovando que fue el primer Hospital de América.

El Mal de Bubas se propagó en Europa por los años 1494-1498.  Descrito y contado por Gonzalo Fernández De Oviedo que vivió muchos años en Santo Domingo en su libro “La Historia natural de las Indias” en 1535. Dice: “Muchas veces en Italia me reía oyendo a los italianos decir el mal francés y a los franceses llamarle el mal de Nápoles. Y en la verdad, los unos y los otros acertaren el nombre, si le dixeran el mal de las Indias” así por la tierra donde natural es esta dolencia, como por las indias mujeres de estas partes.”

En Italia se propagó por la concentración militar en Nápoles de tropas españolas por la guerra entre España y Francia.

Cesar Borgia terminó sus días con una cara deformada motivado por las retracciones de la

Sífilis

.Borgia

 

Francisco Delicado, autor de una novela erótica clásica “La lozana andaluza”. Publicada en 1520, aunque no era medico, fue infectado y describe perfectamente la enfermedad.

Los primeros tratamientos se realizaron con el “Guayacán” o “Guayaco” también llamado palo santo. Es un árbol nativo de América Tropical con amplia distribución en las Islas del Caribe.
Guayaco

Nicolás Monardes relata la curación de la sífilis con el palo del Guayaco. Publica en su obra: “Historial Medicinal de las cosas que traen de las Indias Occidentales, que sirven en medicina”. (1565)

Como un español padeciese grandes dolores de bubas, que una india se las había pegado, el indio le dio el agua del guayacán con que no solo se le quitaron los dolores que padecía, pero sanó muy bien del mal. Porque si se da esta agua como se ha de dar, sanan perfectísimamente sin tornar a recaer, salvo si el enfermo no torna a revolcarse en el mismo cieno do tomó las primeras.

 

En Extremadura en la Escuela de Medicina de Guadalupe, existen registros conservados como era tratado “El mal de bubas” primero con guayaco y más tarde con sudores de mercurio.

 

Guadalupe

 

Jean Fernel de Amiens en 1579 publica un tratado titulado “Mejor tratamiento del Mal venéreo” que alcanzó gran prestigio. Trataba la sífilis con aplicaciones de mercurio en ungüento, inhalaciones y sobre todo con fumigaciones en una tina de sudor.

Grabado de los Tratamiento de J. Fernel

Los conquistadores pasaron largos periodos de tiempo en Santo Domingo antes de ir a sus destinos de “Tierra Firme” algunos contrajeron la enfermedad y la propagaron en sus viajes a las indias continentales.

 

Desde Nápoles la enfermedad se extendió por toda Europa. En el siglo XVIII miles de europeos contraían la sífilis y ha continuado existiendo hasta la actualidad.

 

 

 

 

 

 

 

COCOLIZTLE

Esta descrita una infección que podría ser viral,  producida por el flavivirus, que actualmente continua endémico en gran parte de las zonas selváticas de Sudamérica.

Es un cuadro de fiebre, vómitos, diarreas y vómitos de sangre.

En 1576 existió un brote epidémico en México que fue una de las peores epidemias en México.  Se estima que, de cuatro millones de habitantes, dos millones perdieron la vida por esta epidemia.

 

LA CIGUATERA.

La ciguatera es una intoxicación alimentaria por la ingesta de peces ciguatos que se alimentan o habitan en los trópicos.

La enfermedad comienza a veces antes de que finalice la comida. Presenta síntomas gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarreas y dolor abdominal. Síntomas neurológicos que se prolongan semanas o meses: disestesias y parestesias en las parte distales de las extremidades. Síntomas cardiovasculares: hipotensión y bradicardia.

La mortalidad es escasa y siempre ocurre por fallo respiratorio.

 

Barracuda

 

VENENOS.

Los indios nativos utilizaron los venenos en flechas para la caza y la guerra.

Pietro Martire D`Anghiera publica en 1506 su obra “Decades de Orbe Novo” y reseña el uso de flechas emponzoñadas con curare por los nativos americanos.

En 1510 Juan De la Cosa, geógrafo de Colon, murió a causa de una flecha cuya punta estaba untada con pasta de curare disparada con cerbatana

Se utilizó el curare que se obtenía de la corteza de plantas de Strycnos toxifera guianensis, tormentosum toxifera. El Curare es un relajante muscular que causa la muerte al paralizar el sistema respiratorio.

También utilizaban venenos hechos de la savia de la manzanilla venenosa o árbol de la muerte, dedal de oro, la mandioca, la sanguinara, vertrum y datura para hacer flechas envenenadas

 

  • mariana tell

    La sífilis es una enfermedad originaria de Europa, no de América y las otras enfermedades mencionadas (cocolitzle y ciguatera) casi ni se conocen así que dudo que causaran muchos estragos..No existen enfermedades infecto contagiosas originarias del continente americano, todas ellas son propias de Asia, áfrica y Europa.

  • Tomas Cabacas Hurtado

    Estoy de acuerdo que existe diversidad de criterios sobre el origen de la enfermedad de la sífilis, es una cuestión que no ha sido resuelta con claridad. Encontramos textos con diferentes argumentos. Hasta tal punto que Wikipedia que es la enciclopedia actual con mayor prestigio dice: “El origen y antigüedad de la sífilis representan una de las controversias no resueltas más importantes en la historia de la medicina”.
    Plutarco Naranjo critica a los médicos españoles González Fernández de Oviedo y D. Francisco López de Gómara dice que tienen poco rigor por los conocimientos médicos de la época. Martin Rojas también refiere el origen europeo, pero basándose en los estudios de Núñez de Ribeiro Sánchez médico portugués del siglo XVIII.
    Los estudios antropológicos últimos revelan que existen lesiones oseas en esqueletos de ambos continentes y sugieren que las infecciones por treponemas provienen de África.
    En cuanto al la importancia de la epidemia de cocoliztle te adjunto dos textos que no son mios.
    Félix Fojo, MD Ex Profesor de la Cátedra de Cirugía de la Universidad de La Habana ffojo@homeorthopedics.com felixfojo@gmail.com ha publicado lo siguiente:
    En julio de 1576 y hasta alrededor del marzo del año siguiente, según cuentan las crónicas de la época, una peste desconocida y devastadora abatió la población indígena del Virreinato de Nueva España, que hoy conocemos como México y Centroamérica. A falta de un nombre específico, a esta catástrofe humanitaria (que ya había ocurrido 30 años antes y que mató a cerca del 90% de la población autóctona) se le llamó “Cocoliztli”, que quiere decir pestilencia en náhuatl, el lenguaje azteca. Por suerte para los investigadores actuales, el fraile franciscano Juan de Torquemada copió la descripción que hizo de la enfermedad el médico del emperador Felipe II, Don Francisco Hernández, en ese momento protomédico del virreinato (el documento completo no sería recuperado hasta el año 2010): “Las fiebres fueron muy contagiosas, quemantes y se extendieron a todos ellos, siendo letales para casi todos. La sed era enorme; la lengua de los enfermos estaba seca y negra. La orina oscilaba entre los colores verde mar, verde vegetal y negra, pasando algunas veces del verdoso al pálido. El pulso era rápido, pequeño, muy débil y a veces nulo. El blanco de los ojos y todo el cuerpo se ponían amarillos. Este estado iba seguido de delirio y convulsiones. Entonces aparecían duros y dolorosos nódulos detrás de una o ambas orejas, acompañados de dolores en el pecho, en la barriga, temblores, ansiedad y una fuerte disentería”. Otros testigos presenciales, el padre Bernardino de Sahagún, entre ellos, hablan en sus crónicas de pústulas y abundantes sangramientos, primero por la nariz y luego por todos los orificios del cuerpo. Por décadas se han discutido dos preguntas, sin respuestas claras: ¿Fueron realmente los colonizadores españoles quienes contaminaron a los habitantes autóctonos tal y como ha contado por siglos la leyenda negra?; y ¿qué agente etiológico desencadenó el terrible Cocoliztle? Todo parece indicar, teniendo en cuenta que ellos no padecían la noxa, que efectivamente fueron los españoles –inmunizados por haber estado en contacto con la enfermedad por siglos– quienes trajeron el Cocoliztle a América, tal y como trajeron, sin dudas, el sarampión. Sin embargo, el reconocido epidemiólogo mexicano Rodolfo Acuña-Soto ha impugnado esta hipótesis alegando que la condición era en realidad una virosis hemorrágica –como las que surgen en África hoy en día–, surgida en el propio territorio mexicano. La polé- mica, que no podemos reseñar en este corto espacio, ha involucrado durante los últimos cinco años a múltiples investigadores, tanto mexicanos como de otros países. La segunda pregunta acerca del agente etiológico parece haber sido contestada por el reciente hallazgo –en un enterramiento indígena en la Plaza Grande de Teposcolula– de restos de ADN de la bacteria salmonella entérica paratyphi C, un contaminante bastante común en Europa desde mucho antes de la colonización. Sin embargo, esto no explicaría completamente las aparentes características hemorrágicas e ictéricas del Cocoliztle. Queda, por tanto, abierta la polémica. “Cocoliztli”: Una polémica sobre una peste devastadora Gráfico: Grandes epidemias en México
    En la lengua náhuatl, la raíz coco está asociada al concepto de enfermedad.3 Cocoliztli significaba originalmente «enfermedad, mal, peste, epidemia».4 En el siglo XVI, a las epidemias se les denominaba cocoliztles.5 Sin embargo, el término perdió su significado original cuando la enfermedad comenzó a cobrar la vida de los nativos, indígenas y españoles, y nombraron a la enfermedad desconocida como cocoliztli o cocoliztle.5
    Del siglo XVII al XIX, se denominó matlazahuatl al cocoliztli. De 1545 a 1548 se desarrolló la primera epidemia de cocoliztli, que acabó con la vida de entre cinco y 15 millones de personas, alrededor del 80% de la población nativa. Le sucedieron otras en 1576, 1736 y 1813.8 De acuerdo a Acuña Soto, Stahle, Cleaveland y Therrell (2002), en «términos absolutos y relativos» la epidemia de 1545 fue una de las «peores catástrofes demográficas en la historia de la humanidad».7
    En julio de 1576, se reportó la enfermedad en la Ciudad de México. A partir de agosto, se comenzó a propagar a otras ciudades como Culhuacán y Tecamachalcoy al mes siguiente, ya se extendía de Sonora a Guatemala. Desde ese momento hasta marzo del año siguiente, ocurrieron la mayor cantidad de muertes de la epidemia. Se estima que de los cuatro millones de habitantes nativos, dos millones perdieron la vida.8
    […] la espantosa epidemia que afligió á la colonia en los años 1576 y 1577, que sobre el inmenso número de víctimas que hizo, tuvo de notable que sólo cebó su saña en los naturales del país […] Según los síntomas que mencionan los escritores de aquellos tiempos, la enfermedad parece haber sido un tifus ó más bien una fiebre tifoidea. […] Insuficientes eran los hospitales establecidos para recibir á tan crecido número de enfermos; corto el número de hombre destinados para recoger y enterrar á los que sucumbían; faltaban sepulturas para tantos muertos, aunque se abrieron grandes zanjones en los cementerios de todos los templos, y se consagraban grandes campos en los alrededores de la ciudad y el número de cadáveres era tal que permanecían amontonados en las calles y en los patios de las casas durante muchos días.
    Riva Palacio, Vicente (1890). «Historia del virreinato». México a través de los siglos II. México: Ballescá y compañía. pp. 431-432.
    Estoy de acuerdo con que la ciguatera no fue muy importante.

  • Agn

    No, de hecho no lo es. Hay debate sobre si es puramente Americana o si existía en ambos continentes, pero hay claros casos de sífilis precolombinos.
    Estoy de acuerdo que existe diversidad de criterios sobre el origen de la enfermedad de la sífilis, es una cuestión que no ha sido resuelta con claridad. Encontramos textos con diferentes argumentos. Hasta tal punto que Wikipedia que es la enciclopedia actual con mayor prestigio dice: “El origen y antigüedad de la sífilis representan una de las controversias no resueltas más importantes en la historia de la medicina”.
    Plutarco Naranjo critica a los médicos españoles González Fernández de Oviedo y D. Francisco López de Gómara dice que tienen poco rigor por los conocimientos médicos de la época. Martin Rojas también refiere el origen europeo, pero basándose en los estudios de Núñez de Ribeiro Sánchez médico portugués del siglo XVIII.
    Los estudios antropológicos últimos revelan que existen lesiones oseas en esqueletos de ambos continentes y sugieren que las infecciones por treponemas provienen de África.
    En cuanto al la importancia de la epidemia de cocoliztle te adjunto dos textos que no son mios.
    Félix Fojo, MD Ex Profesor de la Cátedra de Cirugía de la Universidad de La Habana ffojo@homeorthopedics.com felixfojo@gmail.com ha publicado lo siguiente:
    En julio de 1576 y hasta alrededor del marzo del año siguiente, según cuentan las crónicas de la época, una peste desconocida y devastadora abatió la población indígena del Virreinato de Nueva España, que hoy conocemos como México y Centroamérica. A falta de un nombre específico, a esta catástrofe humanitaria (que ya había ocurrido 30 años antes y que mató a cerca del 90% de la población autóctona) se le llamó “Cocoliztli”, que quiere decir pestilencia en náhuatl, el lenguaje azteca. Por suerte para los investigadores actuales, el fraile franciscano Juan de Torquemada copió la descripción que hizo de la enfermedad el médico del emperador Felipe II, Don Francisco Hernández, en ese momento protomédico del virreinato (el documento completo no sería recuperado hasta el año 2010): “Las fiebres fueron muy contagiosas, quemantes y se extendieron a todos ellos, siendo letales para casi todos. La sed era enorme; la lengua de los enfermos estaba seca y negra. La orina oscilaba entre los colores verde mar, verde vegetal y negra, pasando algunas veces del verdoso al pálido. El pulso era rápido, pequeño, muy débil y a veces nulo. El blanco de los ojos y todo el cuerpo se ponían amarillos. Este estado iba seguido de delirio y convulsiones. Entonces aparecían duros y dolorosos nódulos detrás de una o ambas orejas, acompañados de dolores en el pecho, en la barriga, temblores, ansiedad y una fuerte disentería”. Otros testigos presenciales, el padre Bernardino de Sahagún, entre ellos, hablan en sus crónicas de pústulas y abundantes sangramientos, primero por la nariz y luego por todos los orificios del cuerpo. Por décadas se han discutido dos preguntas, sin respuestas claras: ¿Fueron realmente los colonizadores españoles quienes contaminaron a los habitantes autóctonos tal y como ha contado por siglos la leyenda negra?; y ¿qué agente etiológico desencadenó el terrible Cocoliztle? Todo parece indicar, teniendo en cuenta que ellos no padecían la noxa, que efectivamente fueron los españoles –inmunizados por haber estado en contacto con la enfermedad por siglos– quienes trajeron el Cocoliztle a América, tal y como trajeron, sin dudas, el sarampión. Sin embargo, el reconocido epidemiólogo mexicano Rodolfo Acuña-Soto ha impugnado esta hipótesis alegando que la condición era en realidad una virosis hemorrágica –como las que surgen en África hoy en día–, surgida en el propio territorio mexicano. La polé- mica, que no podemos reseñar en este corto espacio, ha involucrado durante los últimos cinco años a múltiples investigadores, tanto mexicanos como de otros países. La segunda pregunta acerca del agente etiológico parece haber sido contestada por el reciente hallazgo –en un enterramiento indígena en la Plaza Grande de Teposcolula– de restos de ADN de la bacteria salmonella entérica paratyphi C, un contaminante bastante común en Europa desde mucho antes de la colonización. Sin embargo, esto no explicaría completamente las aparentes características hemorrágicas e ictéricas del Cocoliztle. Queda, por tanto, abierta la polémica. “Cocoliztli”: Una polémica sobre una peste devastadora Gráfico: Grandes epidemias en México
    En la lengua náhuatl, la raíz coco está asociada al concepto de enfermedad.3 Cocoliztli significaba originalmente «enfermedad, mal, peste, epidemia».4 En el siglo XVI, a las epidemias se les denominaba cocoliztles.5 Sin embargo, el término perdió su significado original cuando la enfermedad comenzó a cobrar la vida de los nativos, indígenas y españoles, y nombraron a la enfermedad desconocida como cocoliztli o cocoliztle.5
    Del siglo XVII al XIX, se denominó matlazahuatl al cocoliztli. De 1545 a 1548 se desarrolló la primera epidemia de cocoliztli, que acabó con la vida de entre cinco y 15 millones de personas, alrededor del 80% de la población nativa. Le sucedieron otras en 1576, 1736 y 1813.8 De acuerdo a Acuña Soto, Stahle, Cleaveland y Therrell (2002), en «términos absolutos y relativos» la epidemia de 1545 fue una de las «peores catástrofes demográficas en la historia de la humanidad».7
    En julio de 1576, se reportó la enfermedad en la Ciudad de México. A partir de agosto, se comenzó a propagar a otras ciudades como Culhuacán y Tecamachalcoy al mes siguiente, ya se extendía de Sonora a Guatemala. Desde ese momento hasta marzo del año siguiente, ocurrieron la mayor cantidad de muertes de la epidemia. Se estima que de los cuatro millones de habitantes nativos, dos millones perdieron la vida.8
    […] la espantosa epidemia que afligió á la colonia en los años 1576 y 1577, que sobre el inmenso número de víctimas que hizo, tuvo de notable que sólo cebó su saña en los naturales del país […] Según los síntomas que mencionan los escritores de aquellos tiempos, la enfermedad parece haber sido un tifus ó más bien una fiebre tifoidea. […] Insuficientes eran los hospitales establecidos para recibir á tan crecido número de enfermos; corto el número de hombre destinados para recoger y enterrar á los que sucumbían; faltaban sepulturas para tantos muertos, aunque se abrieron grandes zanjones en los cementerios de todos los templos, y se consagraban grandes campos en los alrededores de la ciudad y el número de cadáveres era tal que permanecían amontonados en las calles y en los patios de las casas durante muchos días.
    Riva Palacio, Vicente (1890). «Historia del virreinato». México a través de los siglos II. México: Ballescá y compañía. pp. 431-432.
    Estoy de acuerdo con que la ciguatera no fue muy importante.