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Quien se echa sin cena. Toda la noche devanea de Sorapán de Rieros

Quien se echa sin cena. Toda la noche devanea de Sorapán de Rieros

Juan Sorapán de Rieros, médico extremeño de Logrosán (Cáceres), escribe su obra “Medicina contenida en Proverbios” publicada en 1616. Es un libro que comenta refranes muy antiguos de tradición oral, que como todos los refranes o sentencias sintetizan o resumen conocimientos.

Sorapán de Rieros realiza un comentario sobre el significado del refrán describiendo y referenciando los conocimientos médicos sobre la sentencia del refrán. Realiza así en esta obra una especie de tratado de medicina de su época.

Este refrán es el número 8 de la obra “Medicina contenida en Proverbios” de Juan Sorapán de Rieros, publicada en 1616.

Transcripción realizada por Tomás Cabacas Hurtado.

 

                            Quien se echa sin cena.

                            Toda la noche devanea.

 

Este verbo devanear significa en Castilla lo mismo que dormir mal y soñar mucho y parece venir a cosa vacía o vana porque teniendo el estomago y la cabeza vacios y sin virtud se duerme mal y se suelen soñar mil disparates.

Supuesto lo cual será el legítimo sentido del presente refrán quien se acuesta sin cenar toda la noche duerme mal y sueña.

Otros dicen que devanear significa parecer que todo se mueve a la redonda, como dicen a los que tienen mareos. Tomando la similitud de las devanaderas en que las mujeres esparcen sus madejas para devanarlas, las cuales siempre dan vueltas. Y que así el sentido interno cuando no hay sustento en el estomago para que el calor natural se ocupe en él, se ocupa en representar juntamente con el anima al sentido común o fantasía diversos simulacros de cosas que el día pasado o toda la vida sucedieron por cuya causa se duerme mal y se sueña mucho

Hoja original del refrán en la obra “Medicina en Proverbiros” de Juan Sorapán de Rieros

Refran 8 Quien se echa sin cena 001

Esto se funda en la doctrina de Aristóteles y Pedro de Apono en el comentario cuando dan la razón porque habiendo comido no se sueña.

Sea como fuere que el sentido de este refrán es el que tengo dicho: Quien no cena, duerme mal y sueña.

Y porque no se pase este refrán tan digno de memoria, sin radical declaración, se advierte de paso y como cosa ya muy asentada y averiguada que el sueño y vigilia se hacen en aquella parte que se dice sentido común, el cual no está como Aristóteles y Averroes pretenden provocar en el corazón, sino como manifiestamente enseña Galeno en la parte anterior de la cabeza y mayormente en sus ventrículos. Por lo cual es necesario decir, en opinión de Galeno, que el mismo lugar es el de los sueños naturales, aunque el seguidor de Galeno. Argenterio, refuta esta opinión en el libro de “Somno y vigilia” capitulo decimo tercero.

También se advierta por fundamento de la razón del refrán y para provecho de los que padecen por falta de sueño que el sueño se causa según Aristóteles de los vapores que levantan con la fuerza del calor en la cocción del mantenimiento. Los cuales vapores suben al cerebro y con su frialdad se convierten en humor y de allí por antiparistasis ahuyentan el calor al corazón y de aquí suelta el sueño.

Pero habremos de entender que el sueño natural y dulce no se suele causar de sola esta causa dicha, porque la concertada música y las canciones numerosas concilian y traen sueño sin que se suban vapores a la cabeza.

Plutarco dice que la gran alegría causa sueño.

Lucio Silla habiendo recibido gran gusto por ver quitadas las sediciones y guerras continuas que en Italia había, dio en profundísimo sueño.

La noche, obscuridad y tinieblas mueven sueño dando algunos vapores al cerebro.

Las blandas fricciones del cuerpo y los lavatorios de piernas, engendran sueño, el mismo efecto hacen la continua lección y meditación.

Causa también sueño la navegación y agitación como se ve en los niños que están en cuna.

Lo propio hace el susurro y estrépito de las corrientes aguas.

La larga vigilia y aun nuestra voluntad suele ofrecernos el sueño.

El mismo efecto hacen las cosas frías como es la corteza de la mandrágora comida.

Unturas hechas en las partes externas. El invierno frio. Como dice Hipócrates haber padecido crueles dolores y cansancios. Todo esto trae profundo sueño.

Y esto en ninguna manera se puede decir que se hace por la comida y sus vapores de lo cual se deduce con evidencia no ser una sola la causa mediata del sueño, antes muchas como estas dichas.

Pero lo comen e inmediata causa ha de ser una, pues la naturaleza del sueño es una, que consiste en estar ligados los sentidos.

Y así se ha de decir que la causa inmediata y común del sueño es el apartamiento o ausencia del cálido innato influente que desampara los sentidos y retrocede al corazón y este propio calor volviéndose a desatar los sentidos, es causa de la vigilia.

Y nadie se admire que el cálido innato haga este efecto pues causa también de otras muchas pasiones del ánimo y del cuerpo, del temor de la vergüenza, de la ira, de la alegría y de la tristeza.

De los notables expuesto se deduce bien clara la razón del refrán en cuanto a aquella parte que dice: “quien se acuesta sin cena, toda la noche devanea”, que es dormir mal y con pesadumbre porque si el sueño se causa como probamos de los vapores que suben de la comida que se cuece en el estomago a la cabeza, claro esta que si se acuesta sin cena, quien tiene el estomago desocupado que no tendrá vapores que causen sueño. Y así devaneará durmiendo mal toda la noche.

Y si alguno replicare diciendo que los vapores no son la causa inmediata del sueño sino la ausencia que hace el cálido innato de los sentidos. Respondo que cuando el estomago tiene cena que cocer, atrae así el calor natural , que es instrumento y causa de la cocción y así habiendo de acudir al estomago desampara los sentidos, dándoles lugar que descansen y entonces se duerme con quietud sin devanear, quienes habiendo “causa praeter natruam” que los inquiete.

Más no habiendo cenado,el calor natural al estar en el cerebro o al menos baja poco a las partes inferiores y no haciendo ausencia de los sentidos, se ligan de todo punto y así duerme mal devaneando. Dije antes que devanear significa no dormir bien, antes con pesadumbre y soñando porque razón duerme mal quien se acuesta sin cena. Ya esta declarado.

Ahora conviene advertir para la explicación de lo restante (que es porque ensueñan los que no cenan) que hay una media disposición cual no hacemos las acciones de los sentidos, como si estuviésemos velando, ni tampoco estamos totalmente ociosos como si enteramente durmiéramos. Y a esto llamamos comúnmente sueño o ensueño. En esta media disposición no están de todo punto libres los sentidos como cuando velamos, ni de todo punto ligados como en el profundo sueño que antes entonces los sentidos exteriores desandan y los interiores componen las imágenes e ideas de todas las cosa. Y todo esto hace la facultad imaginativa.

Para mejore entender como esto se hace es de saber que algunas veces cuando el animal duerme, no totalmente, se obstruye e hinche el cerebro de vapores antes la facultad animal en las partes interiores en alguna manera queda libre y entonces no enteramente vela y así se causan los ensueños donde muchos durmiendo hablan, otros andan (como Galeno cuenta de si propio) y esto pertenece a la facultad anima motiva, la cual no de todo punto esta ociosa.

Verdad es que los ensueños principalmente pertenecen a la facultad imaginativa, pero otras veces obran las demás como la cognitiva esto se ve cuando juzgamos que soñamos y componemos silogismos en el sueño.

Las imagenes de estos ensueños se guardan en la memoria pues vemos que habiendo despertado contamos el ensueño.

Viviendo pues el propósito digo: que quien no cena, devanea (como dice el refrán) soñando porque faltan vapores para que el sueño sea profundo y todo lo que falta de la intención del sueño, por no estar las facultades internas ligadas. Todo esto se ocupan en componer las imágenes de los ensueños, porque como dijimos antes, entonces se sueña cuando hay una media disposición entre dormir y velar, y esta es la causa porque los niños de muy poca edad no ensueñas, porque tienen profundísimo sueño, causa de la multitud de vapores que hay en su cerebro, los cuales vapores faltan a los que no cenan.

Aristóteles en la partícula trigésima da la razón porque los que han comido, no sueñan. Y aunque parezca diferente lo que he dicho hay muy poca diferencia.

Dice pues que después que hemos comido se mueve el alma vehementísimamente junta con el cálido influente hacia las partes inferiores e internas a cocer la comida. Y así con esta distracción y ocupación, que en otra parte tiene no representa los simulacros en la fantasía, mas faltando alimento en el estomago vuelve el cálido innato con el alma a los sesos y allí representa el sentido común y fantasía las imágenes de lo pasado y en esto consiste la razón total de nuestro aforismo castellano que dice: “quien se echa sin cena toda la noche devanea” porque se ensueña mucho no cenando por la razón dicha.

No ignoro la objeción que se puede poner diciendo que el gran Hipócrates cura los que ensueñan quitándoles la comida y haciéndoles vomitar, según lo cual pare ser falso el refrán castellano que explicamos.

Puede corroborar también la presente objeción con la experiencia, la cual nos enseña que hay muchas personas que sino cenan duermen suavísima e quietamente aquella noche y si cenan por el contrario mil inquietudes y sueños con pesadilla.

Respondese a esto que hay dos diferencias de ensueños según Hipócrates en el libro de “Somniis”. Unos que vienen de inanición y otros de repleción a los cuales llama turbaciones del alma y enfermedades. Los que vienen por estar la venas, hígado, estomago y cabeza repletos, que son los que proceden de la repleción, estos tales que por su multitud agravan el cálido innato y perturban (como dice Hipócrates, el alma, haciendo que el hombre sueñe mil disparates y pesadillas. De estos se curan con dieta y vómitos, y lo sujetos que cenan cuando tienen esta repleción sueñan y duermen mal, pero quien no tiene repleción, antes vive con inanicion y falta de humor, sino cena toda la noche devanea.

Por lo cual convendrán comer y cenar como aconseja Hipócrates en el propio libro cuando dice que el alimento se ha de aumentar y como nos lo enseña también nuestro refrán.

Y pues ha sido forzoso para la explicación del proverbio tratar de los ensueños, no será fuera de proposito para mas distinta declaración traer su definición y causas.

Es pues el ensueño según Arirtoteles en el libro de “Somno & vigilia” una represenacion de imágenes mientras dormimos.

Pedro de Apono dice que es una pasión causada en la fantasía de algún movimiento o que es una fantasía hecha por el movimiento de la imagen que se le representan al que duerme.

Hay una cuestión muy discutida entre los Filósofos Neotéricos que es si hemos de dar fe a los ensueños y lo que causa esta duda es un lugar del Filosofo que se lee en el libro de “Adivinación de los ensueños” donde dice que la pronosticación que se toma del ensueño no sea ha de menospreciar del todo, ni tampco se ha de dar entera fe.

El gran Hipócrates en el principio de su libro de “Insomniis” dice: que el que conocerá bien y supiere lo que se puede pronosticar de los ensueños que tendrá adquirida gran parte de la sabiduría y así da remedios en el propio libro para los que ensueñan

Galeno fue gran observador de ensueños y cuenta en el nono del “Método” en el cap. 4. Que él estudio medicina porque su padre soñó que la estudiase.

Y en capítulo 14 del “Método” dice que curando un mozo que tenia la lengua hinchada, soñó que el zumo de lechuga le sanaría y poniendolo otro día en ejecución, fue sano el enfermo sin otro remedio alguno.

En el libro de “Humoribus” afirma Galeno que por la experiencia sabia ya ser conveniente observar los ensueños y seguirlos y que sanó a muchos curándolos por hace lo que los ensueños le aconsejaban. Como sanó a un enfermo al cual hizo sangrar de una vena que está entre el dedo indice y el de enmedio por haberle el ensueño inducido a ello.

Lamblico autor importantísimo en un libro que hizo de misterios afirma que el arte de la medicina halla muchos remedios curativos mostrándoles en los ensueños. Y que en el templo de Aesculapio eran recibidos los sueños para curar las enfermedades.

Los lugares e historias referidas y otras muchas que se pudieran traer han hecho dudar a alguno si se ha de dar crédito a lo que de noche soñamos y han creído que sí.

Pero los que siguen en la opinión contraria, no haciendo caso de lo que se ensueña, fundan su parecer en grandes autoridades y razones y así traen que lugar de Aristóteles en el libro que escribió de “Adivinación por sueños” donde el filósofo dice: que todo lo que soñamos es ocaso. Por lo cual no se ha de dar crédito, ni habremos de adivinar cosa alguna por el sueño. Pues los animales brutos también sueñan.

Platón en el libro 2 de “Republica” si ríe del sueño que finge Homero en el libro de “La Ilíada” en cual en sueño dio Júpiter a Agamenón.

Plutarco en el libro de “La conservación de la salud” dice: que es vana la adivinación por los ensueños.

Tibulo en el libro 3, en la elegía 4, afirma que: todos los ensueños son vanos y falaces por estas palabras:

Somnia falaci ludunt temeraria nocta,

            Con pávidas mentes falfa simoree iubent.”

 

Con las autoridades dichas se juntan la que se lee en el libro quinto del “Eclesiastés” que dicen: Donde hay muchos ensueños allí hay muchas vanidades.

Se añade también lo que Macrobio dice en el libro primero capitulo tercio del sueño de Escipión donde afirma que: este nombre se dice así, porque se hace en el sueño que dormimos y porque entonces parece que suceden todas aquellas cosas que soñamos, pero después de esto que ningún provecho, ni utilidad es para pronosticar.

Virgilio en el libro sexto de “La Eneida” dice: ser los sueños falsos en este verso.

“Sed fasla ad Coelum mittunt in sommnia manes”

De las autoridades de tan insignes varones y de las razones que dan en los lugares citados se ha de tener por cierto ser ridícula la opinión de los que dan crédito a ensueños porque todos ellos son deliriamentos. Y si alguna vez sucede lo que se sueña durmiendo, hemos de entender que el tal suceso fue acaso y no por haberse soñado. De adonde se sigue con evidencia que los pronósticos hechos por ensueños sean falsos y que no se les ha de dar fe alguna.

Pero porque esto quede más claro y no se haga ofensa a tan grandes filosofos como Hipócrates y Galeno cuando escriben de ensueños.

Dejando aparte las diferencias que trae Cicerón que son cinco y dejando también las seis especies de ensueños que S. Gregorio escribe tomadas de seis causas como refiere el Colegio de los Conimbricenses de la Compañía de Jesús en el comentario que hace sobre el libro de Aristóteles de “Insomnis” cap. 3.

Digo pues que dejadas estas diferencias aparte conviene notar para la defensa de Hipócrates y Galeno en los lugares citado que los ensueños son en cuatro maneras. Unos divinos, otros demoníacos, otro natural y otros animales. Como refiere el dicho Colegio en el cap. 4 del comentario que esta dicho.

Los ensueños divinos dice que son los que dios inmediatamente inspira o por medio de algún ángel como fue el ensueño de Jacob que se lee en Viejo Testamento cap., 24 del Génesis y en el de Josefo cap. 37 del propio libro y el de Faraón cap. 41 y como el ensueño que se lee en el Testamento Nuevo por San Mateo.

Los ensueños demoniacos son los que los demonios inducen o traen. los cuales ensueños pueden traer y causar porque tienen naturaleza semejante a la de los ángeles, que estos tales no tendrán semejante el fin. Quienes quisiere saber de estos ensueños digo algunas historias de ellos. Lea a Tulio, Herodoto, Valerio Máximo y Alejandro, que estos autores tratan largo de esta materia.

Que se haya de dar y se haya de tener cerca de los ensueños divinos y demoníacos y que fin tengan. Los teólogos y santos doctores de la Iglesia lo determinan, y así voy a mi propósito.

Los ensueños animales son los que nos representan mientras dormimos. Las imágenes y simulacros de aquellas cosas en que hemos estado ocupados en algún tiempo, como nos sucede muchas veces.

Los ensueños naturales como escriben los Coimbricenses son los que dimanan de la disposición del cuerpo, del temperamento y de la abundancia o cualidad de algún humor como son aquellas de que trata Hipócrates y Galeno en los libros de “Insomnis” y en el libro de “Plenitude y de morbis vulgaribus”.

Puesto este fundamento ser la conclusión de la duda propuesta. Que en los ensueños naturales puede el Médico dar crédito, los cuales servirán de indicios y señales para conocer la abundancia y defecto de humor o de alguna mala calidad. Y conocida poner en ejecución la preservación o curación del mal inminente o presente como enseña Hipócrates y Galeno en los lugares citados.

Esta conclusión es de Santo Tomas, de Aristóteles y de Agustín, y de los Coimbricenses en los lugares que pongo en el margen y también se prueba con las experiencias dichas y con esta razón no hay razón aparente que pruebe que por principios de otros sueños se eleven vapores que declaren las indisposiciones del cuerpo. Luego conjeturalmente diremos que se excitan de los humores redundantes como sucede en la pesadilla cuya cura ponen todos los prácticos

Con esta conclusión queda entendido como a los ensueños naturales puede dar el Medico crédito y también con ella quedan libres de calumnia Hipócrates y Galeno cuando dicen en los lugares citados:

Que ver en los ensueños colores de carmesí o sangre significa abundancia de sangre,

Pero si se soñaren pendencias, truenos, fuegos, rayos, relámpagos y colores citrinos denotara exceso de cólera.

Cuando soñaremos cosas horribles, espantosas y tristes seria melancolía.

Mas si acaso se vieren entre sueños cosas de agua, llover, nevar y granizos diremos que hay superflua flema.

Verdad es que no se ha de fiar el Médico para el conocimiento de los males de solo de los ensueños, sino se juntan con ellos las demás señales que trae la Medicina de que estan llenos los libros

Y el más seguro parecerán no hacer caso de ellas aunquen sean naturales porque tienen mil falacias como dice Tibulo en los versos que arriba pusimos.

La causa eficiente del ensueño es la imagen o imagines de las cosas que andan vagando por el cerebro, sacandolos la imaginación de la memoria, adonde están depositadas como enseña Aristoteles.

La causa material son vapores que suben al cerebro juntos con algunos espíritus animales los cuales si fueren turbios, como en aquellos que cenan y beben espléndidamente, no habrá ensueños si no muy obscuros por la obscuridad de los vapores

Pero cuando el vapor y espiritus fueren puros y sinceros la imaginación será pura y habrá ensueños más puros y distintos de suerte que se puedan encomendar a la memoria para que después de despiertos se acuerden de ellos y esta es la razón por los que no cenan dice el refrán toda la noche devanean, que ensueñan distintamente porque hay pocos vapores y puros. Y por esta razón también nos acordamos mejor de los ensueños de la mañana cuando ya esta cocida la comida y más puros los vapores.

De adonde vinieron los antiguos a creer que los ensueños de la madrugada eran más verdaderos por lo cual dijo Horacio ser:

Atque ego cum gracos facerem natus mare citra

     Versículos, vetmit me tali voce Quivinus

     Po si mediam noctem, vissus, cum somnia vera.”

 

La causa final de los ensueños divinos es el vaticino como fue en el sueño de José y de otros santos varones.

Pero el fin de los ensueños naturales es que no despierten tan presto a los hombre que duermen, ni los demás animales, porque los animales brutos como la cabra, el buey la oveja, el perro y el león también ensueñan lo cual se ve claro en los perros que estando durmiendo ladran como enseña Aristosas y la experiencia lo muestra.

Algunos dudan si los niños pequeños ensueñan porque haya un lugar de Plinio y otros de Aristóteles encontrados, pero la mas cierta opinión es que ensueñan porque no se les pueden representar las imagenes de las cosas, por la cual razón también se han conocido hombres y mujeres que jamás ensoñaron como dice Aristóteles en los lugares citado y Pomponio y Plinio afirman que los Atalantes no ensueñan como los demás mortales.

De lo dicho hasta aquí se conoce clarísimo el sentido que se ha de dar a este refrán (quien se acuesta sin cena….) el cual es que no cenando se duerme mal, en soñando disparates. Para cuya inteligencia fue necesario decir como el sueño que dormimos se hace en la parte anterior de la cabeza, principalmente en sus ventrículos. Adonde se refieren las causas mediatas del dormir y la común e inmediata.

De todo lo cual sacamos en limpio la razón porque se duerme mal no cenando y de ahí para mayor explicación se dijo como el soñar se hace en una media disposición entre dormir y velar.

Dimos también la razón porque quien no cena, toda la noche devanea adonde se propusieron las causas de los ensueños y algunos problemas y se ventiló la cuestión si se haya de dar crédito a los ensueños.

 

 

 

 

Quien quiera vivir sano. Coma poco y cene temprano” de Sorapán de Rieros

“Quien quiera vivir sano. Coma poco y cene temprano”

Juan Sorapán de Rieros, médico extremeño de Logrosán (Cáceres), escribe su obra “Medicina contenida en Proverbios” publicada en 1616. Es un libro que comenta refranes muy antiguos de tradición oral, que como todos los refranes o sentencias sintetizan o resumen conocimientos.

Sorapán de Rieros realiza un comentario sobre el significado del refrán describiendo y referenciando los conocimientos médicos sobre la sentencia del refrán. Realiza así en esta obra una especie de tratado de medicina de su época.

Este refrán es el número 7 de la obra “Medicina contenida en Proverbios” de Juan Sorapán de Rieros, publicada en 1616.

Transcripción realizada por Tomás Cabacas Hurtado.

 Porque este refrán es de contenido similar al anterior: “Come poco y cena más, duermen en alto y vivirás” me ha parecido juntarlos.

 

“Quien quiera vivir sano. Coma poco y cene temprano”

Este refrán nos exhorta a que comamos poco al mediodía. De donde se conoce la verdad que arriba probamos. La cena nos dice que sea pequeña, además nos exhorta a que se temprana, que debía de haber leído en grandes autores.

El primero que dijo la sentencia presente, cuan necesaria sea esta condición en la cena, fue Avicena en el cap. De sueño y vigilia dice el mejor sueño es el que se duerme después de haber descendido lo que se comió, de la parte superior del estomago y si se tardare en bajar, convendrá andar algunos pasos.

Y más abajo en el mismo capítulo viendo de cuanta importancia es el no dormir en acabando la cena, vuelve a repetir, el sueño que se duerme estando el estomago repleto antes que la repleción baje es nocivo porque no es profundo. Antes con vueltas de una lado a otro y la cocción se hace depravadamente y se corrompe el alimento, de donde se sigue grandes males.

Pues siendo esto así, como el príncipe de los árabes Avicena nos enseña y es verdad según dice Galeno en muchas partes que el corromperse la comida en el estomago causa enfermedades infinitas y esto se sigue al acostarse en acabando de cenar.

Quien estará tan ciego que no conozca la verdad de este refrán que nos amonesta que cenemos temprano, si queremos vivir sanos, porque cenando temprano habrá tiempo suficiente y distancia desde la cena a la hora de acostar para que lo que se hubiere cenado descienda de la parte superior del estomago a la profunda, donde se hace principalmente el cocimiento y así no se seguían los inconvenientes que Avicena dice y Galeno y los que la experiencia ha enseñado aun a los que no frecuentaron las escuelas ni leyeron en Avicena Galeno, Paulo ni Aecio

Debieron ser algún sabio viejo castellano o vieja, que considerando las ventosidades, indigestiones, opilaciones de hígado y bazo, que los que se acuestan en acabando de cenar padecen. Dijeron: “Come poco y cena temprano”

Lo mismo dice Hernando Núñez el comendador dice en otro refrán muy antiguo el cual traigo para confirmación de este que es:

“Cena y vete a echar,

Por mal cabo le vide andar”

Marcilio Fiscino en el libro de “Vita sana” escriben el tiempo que ha de pasar entre la cena y el acostarse para dormir. Y dice que sea una hora. Mi parecer es que sean dos. Y que en estas el que procura salud ande algunos pasos, porque la cena como dice Avicena baje a lo profundo del estomago y se haga bien el cocimiento.

“Come poco y cena mas, duerme en alto y vivirás” de Juan Sorpán de Rieros

“Come poco y cena mas, duerme en alto y vivirás” de Juan Sorpán de Rieros

Juan Sorapán de Rieros, médico extremeño de Logrosán (Cáceres), escribe su obra “Medicina contenida en Proverbios” publicada en 1616. Es un libro que comenta refranes muy antiguos de tradición oral, que como todos los refranes o sentencias sintetizan o resumen conocimientos.

Sorapán de Rieros realiza un comentario sobre el significado del refrán describiendo y referenciando los conocimientos médicos sobre la sentencia del refrán. Realiza así en esta obra una especie de tratado de medicina de su época.

Este refrán es el número 6 de la obra “Medicina contenida en Proverbios” de Juan Sorapán de Rieros, publicada en 1616.

Transcripción realizada por Tomás Cabacas Hurtado.

 

“Come poco y cena mas. Duerme en alto y vivirás”

 

Gran disensión hay entre los curiosos de refranes acerca de la inteligencia de esta sentencia, de los cuales los que se precian de muy abstinentes, los de imbécil calor natural y los que no advierten que son mayores los males que siguen al exceso en comer poco que al que se hace en comer algo mas

Digo pues que estos defienden con frívolas razones y a bocado (como dicen) que el concepto de este oráculo castellano ha de ser que se cene mas poco, de suerte que haga este sentido: come poco y cena más poco, que de esta suerte (dicen) se vivirá largo tiempo

Yo estuve algunos años en este error hasta que la buena filosofía y racional medicina me dieron luz y conocimiento verdadero de lo que se debía guardar en este caso. Y así mude de parecer, el cual es, que esta sentencia se ha de entender literalmente, sin violentarla, ni sacarla de quicio, ni añadir palabra alguna, antes tenerla por muy profunda y cierta para la conservación de la salud. Cuyo sentido es: que la comida de medio día ha de ser muy moderada y de poca cantidad y que la principal comida para nuestros sustento y la de mas cantidad debe ser la que llamamos cena, que se celebra por la tarde, después haber dado cada cual fin a sus trabajos y ocupaciones de aquel día, que con esto y dormir en aposento alto conservaría el hombre su salud y vivirá largo tiempo.

Come poco y cena mas 001

Que la cena convenga ser mayor que la comida de medio día, pruébese evidentemente con esta razón. En aquella ocasión y tiempo conveniente comer más que el estomago cuece mejor la comida pues de noche durmiendo se cuece mejora la comida en el estomago. Luego la cena que es la comida de noche debe ser de mayor cantidad que la comida del medio día. Que durmiendo se cuece mejor el manjar, e cosa muy cierta porque el calor natural se recoge con el sueño en las partes internas y así sobrepuja la naturaleza más cantidad.

Por esta razon tan eficaz nos aconseja Galeno que la comida del medio día sea menos porque se pueda cocer con mas brevedad y desciendan los excrementos y el vientre puro y vacio reciba el mantenimiento que se le diere

Comprueba Galeno su sentencia por las razones que hemos dicho del sueño y de la quietud y la distancia grande que hay desde la cena a la comida, que cierto es que habrá lugar para cocer más cantidad en diez y seis horas que hay desde la cena a la comida que en ocho que hay desde la comida a la cena

Confírmalo también Galeno con las experiencias de aquellos atletas que había en Roma, los cuales tenían por cierto ser este el mejor uso en las comidas. Corrobora su parecer también el libro segundo de “Las causas de los Síntomas.” Y en el terero de “Las causas de los pulsos” Da la razón diciendo que la facultad con coctrix se recoge con el sueño en las partes inferiores

Hipócrates en”De morbis popu”, dice: manifiesta cosa es, que el que vela esta mas frio en las partes interiores y más caliente en las de afuera. Y en el mismo libro dice que en el sueño huye la sangre a las partes interiores. De las cuales autores tan insignes varones se sigue bien que con el sueño mejor se cocerá el mantenimiento pues la cocción se hace con calor y la sangre de su naturaleza es caliente.

En el propio libro que ahora citamos y en la propia parte dice Hipócrates que el trabajo aprovecha los miembros y la carne y el mantenimiento y el sueño a las entrañas, pues si la cocción del mantenimiento se hace en las entrañas, luego el sueño será de gran provecho para cocer el mantenimiento y por el consiguiente verdadero el sentido del refrán que debe ser la cena mayor que la comida del medio día

Pruebasé de más de lo dicho también porque cumplida la cocción del mantenimiento en el vientre y hígado conviene que el que quiere gozar de esta salud haga ejercicio, pues habiendo tomado mucha comida a medio día, no hay distancia de tiempo entre la comida y cena para la cocción y distribución, ni menos para el ejercicio. De donde se sigue con evidencia que no conviene comer mucho y cenar menos (como los de contrario parecer dicen) mas antes comer poco y cenar más cantidad, pues el espacio que hay desde la cena hasta la comida del día siguiente es conveniente para cocer más cantidad de manjares que la distancia que hay desde la comida del medio día a la hora de la cena.

Conociendo pues los antiguos la verdad de este refrán, deseoso de la dulce salud, usaron siempre esplendidas cenas y muy cortas comidas y tanto que hay muchos neotericos que dudan si los antiguos comen algo a la hora del medio día.

Ludovico Celio Rodiginio, dice, que comían alguna cantidad y dice también que esta palabra “prandium” que significa la comida de medio día, fue así impuesta de la calidad del tiempo y que usó a comer algo en aquella hora para que los hombres pudiesen sufrir el hambre hasta la hora de la cena, que era la comida de importancia.

Polio Trebelio afirma que se dijo “prandio” porque los soldados en la guerra lo usaron, apercibiéndose de comida en el estomago para poder sufrir el trabajo militar.

De suerte que los antiguos usaron el prandio, pero fue muy leve como se colige de las palabras que trae el propio Rodiginio en el lugar citado que las usurpó Plinio Celio, las cuales son estas: Después de la comida de medio día, que era leve y fácil imitación de los antiguos, en la fuerza del estío se recostaban al sol.

De este parecer fue Platina, el cual en el libro primero de “La conservación de la Salud”, enseña haberse de celebrar la cena en mayor cantidad que el “prandio” y después de haber descansado los hombres del trabajo de aquel día, porque el “prandio” solos los hombre de guerra lo suelen hacer copioso.

Y no hay duda alguna, sino que el uso de comer poco y cenar más cantidad es importantísimo para la salud humana y para vivir largo y dichoso tiempo como vivió Anthioco, médico, de quien cuenta Galeno que comía por la mañana un bocado de pan con miel, atriaca cocida, después de haber hecho algún ejercicio y el “prandio” era muy leve, comiendo alguna cosa al principio que ablandase el vientre, con lo cual y algún pececillo de agua clara, por ser de poco sustento, pasaba visitando sus enfermos hasta a la noche habiéndose quietado y descansado del trabajo del día. Cena a la noche plenamente alimentos de buen zumo, como farro y un ave cocida. Con este régimen dice Galeno (que comiendo poco y cenando mas y mejor) vivió Antioco, médico, muchos años conservando sus miembros y entendimiento sin lesión alguna hasta que murió de viejo.

Habiendo yo leído en Galeno esta historia de Antiocho, he aconsejado a personas importantes, principalmente que tratan de estudio y cuido y en cuyos cuerpos ordinariamente suele haber una fuente de flemas causadoras de infinitos achaques irremediables.

Digo pues que he aconsejado a muchos sujetos de esta suerte, que comiesen al medio dia alguna cosa fácil, como conservas dulces o dos yemas blandas con miel y que a la noche, dos horas antes de acostarse, comiesen una polla o otra cosa de buena calidad en la cantidad necesaria a su estomago, con el cual orden han saneado de flaquezas y ventosidades, de vaguedos de cabeza, de dolores, corrimiento y catarros y otras enfermedades semejantes que no obedecen jarabes, ni purgas y restituyéndose en sus fuerzas antiguas, corroborándoseles el entendimiento y memoria los cuales viéndose sanos me han dado las gracias y publicando ser verdad el refrán de “Come poco y cena mas”

Ni son de algún momento las razones que algunos dan para que la comida del medio día sea mayor que la cena. Diciendo que el calor del sol ayuda a cocer mejor la comida del medio día, pues antes el calor del sol distrae el calor del estomago tan lejos esta de que le ayude

Ni vale tampoco decir que los que se han ejercitado tienen necesidad de mantenimiento, pues se ha de entender, que esto ha de ser después de haber cesado en el ejercicio y no mientras se ejercitan. Y así esta comida en mayor cantidad con más conveniencia se dará a la noche que al medio día.

Ni obsta Aristóteles en la particula tercia de sus problemas, donde dice que los médicos mandan comer mucho y cenar poco porque se ha de entender de los que quieren ser más potentes para el acto sexual a los cuales conviene cenar poco y haber comido bien porque a la noche este hecho el cocimiento y haya más abundancia del cálido y húmedo necesario. Y es muy diferente intento este del que nuestra refrán pretende que es la salud, la cual gozara el prudente si como poco y cena mas cantidad, como evidentemente queda probado que conviene.

Pero se ha de advertir que quien quisiere guardar el consejo salutífero de este refrán, si tiene costumbre de comer mas a medio dia, no de repente ha de dejar la costumbre antigua, que esta ha hecha natural, antes debe poco a poco ir acortando las comidas y aumentando las cenas hasta que se ponga ya firme, sin que naturaleza lo sienta en el orden que nuestro refrán ha dado; pues hacer mudanza repentina es peligroso según enseña el gran Hipócrates.

Habiendo ya explicado la primera parte de este refrán para entender la segunda que dice: “Duerme en alto y vivirás” se ha de advertir que el sueño es una de las seis cosas que los médicos llaman no naturale, de las cuales si el hombre usa con moderación vive sano y si las usa sin las condiciones necesarias se convierte en causa de infinitas enfermedades y en mortífero veneno. Pues como el sueño sea una de estas cosas a las se ha de dar para que cause salud cierta cantidad, calidad, modo y ocasión que con la medida de estas cuatro cosas, es el sueño descanso de los trabajos. Da vigor y fortaleza a los miembros cansados, ayuda a la digestion y expelense con él los excrementos y es tan necesario que sin él no se puede vivir. La falta del cual como escribe Averroes abrevia la vida. Y así Hipócrates en el segundo de los “Pronosticos” dice, que es señal de estar enfermo en mucho peligro si no duerme.

La ocasión más saludable para el sueño es la de la noche, porque el hombre ha de ejercitar sus acciones y velar cuando el sol alumbra nuestro hemisferio y así quedarán las tinieblas de la noche para dormir en ellas

Demás de lo cual es cierto que en la noche se recoge el calor a las partes internas por su frialdad y será mas natural el sueño, pues el calor suele asistir en lo más interno.

Por la mañana aun que es día es también el sueño natural por ser las mañanas frías, así lo afirma Hipócrates.

Aunque siempre se debe entender que el tiempo mas aparejado para el sueño es después de haber cenado, porque dormir con el estomago falto de alimento el cuerpo se debilita y enflaquece como escribe Aristóteles a Alejandro. Y por el contrario admitirte el sueño habiendo precedido alimento hace el cuerpo robusto y más firme en todas sus fuerzas.

De adonde colegiremos con evidencia ser certísima la opinión, de que haya de ser la cena más copiosa que el “pandrio” pues se ha de seguir el sueño a la cena

Y también de lo dicho entenderemos el sutil artificio de este refrán, pues después de haber traído el modo de comer y cenar trae el de dormir, diciendo “duerme en alto” para que entendamos también que después de la cena se ha de dormir.

Es de notar mucho en esta materia para la conservación de la salud que nadie debe dormir mucho, ni velar, porque el sueño excesivo apaga y consume el calor nutural y debilita el cuerpo como afirma Rasís

El velar demasiado deseca la carne y el hueso s y deshace el calor natural y enciende el accidental.

Otros muchos inconvenientes traen consigo el largo sueño y la mucha vigilia como enseña Avicena en el libro de “Sono y Vigilia”

Lo afirman grandes autores los cuales dicen que no solo con el mucho sueño las corporales fuerzas desflaquecen, mas también las del alma y el color del rostro se hacen lívidos o aplomados como enseña Aristóteles en 2 partículas, problema 30

De la demasiada vigilia se siguen graves males y así Hipócrates en el 4 de “Las Epidemias” la llama tragona y consumida de la humedad y que adelgaza las carnes, entristece el alma , deslustra la hermosura, hace los ojos cóncavos, daña la digestión, quita en entendimiento, enfría el cuerpo y requema los humores y engendra enfermedades agudas y calenturas diarias. Estos inconveniente y otros muchos dice Avicena que trae el velar con exceso y Averroes en el 7 del colliget capitulo sexto.

Y así con cuidado se guardara el curioso de lo que causa vigilia, como estar mucho tiempo al sol y beber muño vino añejo.

Pero se ha de advertir que los fríos y secos tienen necesidad de mas sueño, como muestra Averroes en el libro sexto del Colliget cap. Decimo y a los viejos conviene también dormir mas como enseña Avicena y la razón lo dice.

Los que duermen a la luna nos dice el mismo autor que se ponen en peligro de mil enfermedades y los que duermen luego que acaban de comer porque se hinchaaa la cabeza de gruesos vapores y se ofende la vista.

En cuanto al modo de dormir o acostarse es tenido muy sano que luego al principio del sueño sea sobre el lado derecho y pasado algún espacio de tiempo volverse sobre el izquierdo. Este parecer prueba Aristóteles en un problemas, más los que fueren de flaco estomago se acostaran la boca hacia abajo y si estuvieren de alguno de los dos sea muy encogido de piernas.

Pero todo lo hasta aquí escrito aunque es de sentencia de los más insignes varones que ha tenido el mundo, será de muy poca importancia para el que desea vivir, si no guarda lo que este refrán nos ordena que es “dormir en alto”

Y Porque soy amigo de que se entienda cuanta verdad sea esta, lo pruebo con razón y autoridades.

La razón es. Dormir en lugares bajos causa humedades en los cuerpos humanos y las humedades causan putrefacción, la cual es causa de las más enfermedades que asaltan el linaje humano, luego para evitar estos males y vivir largo tiempo no se ha de dormir en bajo. Que dormir en bajo causa humedades es muy manifiesto aun a los idiotas, que las humedades causen putrefacción lo enseña Aristóteles en el cuarto de “Los meteoros” y en otras muchas partes principalmente en el problema decimo de la partícula catorce.

Galeno en el onceavo del “Método” trayendo las causas de las calenturas pútridas nos dice, que solo se corrompen aquellos cuerpos que habitan en partes calidas y húmedas; de la cual razón queda muy manifiesto cuan dañoso sea dormir en aposentos bajos húmedos y de cuanto provecho lo que nos amonesta el proverbio diciendo: “Duerme en alto y vivirás” porque el que duerme en alto esta en parte seca y sin humedades y así los castellanos conociendo de cuanta importancia sea esto para la vida no se contentaron con este refrán, que nos lo enseña, antes tienen otros dos que nos dicen lo propio, estos son:

“En invierno y en verano, el buen dormir en sobrado”

Y otro

“La teja cabe la oreja”

Es decir que mejor están junto al tejado que en aposentos bajos

Avicena tratando de los lugares mas convenientes a la salud dice: los que habitan lugares altos son sanos, fuertes, sufridores de trabajos y viven mucho. Por este parecer creo que los moros cuando poblaron en España, edificaron siempre e hicieron sus moradas en montes y partes altas y secas, como se ve muy claro en los castillos y poblaciones que de ellos nos quedaron.

Bien claro está el refrán con lo dicho así en cuanto a la primera como a la segunda parte y así no me alargo más, aunque se puede hacer un libro con solo el comentario

 

“Pan de ayer, carne de hoy y vino de antaño traen al hombre sano” de Juan Sorapán de Rieros

“Pan de ayer, carne de hoy y vino de antaño traen al hombre sano”

Juan Sorapán de Rieros, médico extremeño de Logrosán (Cáceres), escribe su obra “Medicina contenida en Proverbios” publicada en 1616. Es un libro que comenta refranes muy antiguos de tradición oral, que como todos los refranes o sentencias sintetizan o resumen conocimientos.

Sorapán de Rieros realiza un comentario sobre el significado del refrán describiendo y referenciando los conocimientos médicos sobre la sentencia del refrán. Realiza así en esta obra una especie de tratado de medicina de su época.

Este refrán es el número 5 de la obra “Medicina contenida en Proverbios” de Juan Sorapán de Rieros, publicada en 1616.

Transcripción realizada por Tomás Cabacas Hurtado.

 

“Pan de ayer, carne de hoy y vino de antaño traen al hombre sano”

El principal sustento del hombre y el que es del todo necesario para conservar la deseada vida, es pan y carne. Y de los sustentos importantes y necesarios para pasarla mejor es el vino más útil; porque las frutas, hierbas, semillas y especies más sirven al hombre para delectación, condimento o medicamento que para sustento.

Y así el presente refrán con brevísimas palabras nos propone el tiempo en que estas tres cosas tan esenciales al sustento tengan perfecta sazón en que el hombre pueda usar de ellas con más comodidad de salud y para vivir sano, fresco y bien mantenido.

Pan de ayer, carne de hoy 001

Y porque es el pan lo primero que trae nuestra sentencia, se trata primero de él:

Dice Plinio en el lib. 7 cap. 56 que en el principio del mando los hombres se sustentaban con bellotas, hasta que una honrada mujer llamada Ceres cultivó el campo, y cogió trigo y las demás simientes. Lo cual también en Ática, Italia y Sicilia lo molió e hizo panes por la cual nueva y provechosa invención fue reverenciada en toda la antigüedad por diosa.

Hay muchas diferencias de pan, según la simiente de que se hace, pero por ser el de trigo el que se usa en nuestra España se trata aquí solo del.

Han pues de escoger las personas de flaco estomago y que viven con achaques y son personas ricas, trigo de poco sustento y que tenga el grano menos denso. Y para averiguar cuál es el trigo que le conviene (digo de personas ricas) entienda que es el que fuere más fácil de partir con los dientes, y partido se mostrare por dentro más blanco que rubio, que este es de menos y más fácil sustento.

También se conocerá en que pesándolo con otro trigo pesa menos y en que echando diversos trigos en agua el que más presto y en mayor tamaño creciere, este será de menos y más fácil mantenimiento, así lo enseña Galeno en los lugares citados en el margen. (Lib. 1 “De alimentis Bonis” Galeno)

Pero quien fuere de robusto estomago, quien quisiere hacer mucho pan y de fuerte sustancia ha de escoger el trigo pesado, lleno de grano, solido y difícil de partir con los dientes.

Se hacen también diferentes panes conforme se echa de más o menos salvados en ellos.

Y así digo que quien quisiere hacer pan de fácil mantenimiento y que no acreciente sangre ni excrementos crasos y viscosos y sea grato al gusto que lo ha de hacer juntando tanto del moyuelo o salvado menudo como de lo más sutil de la harina que llaman flor y podrá cada uno mezclar de estas dos partes de la harina en la proporción que más agradable le fuere.

Pero demás de lo dicho se advierta que no basta saber que partes de la harina ha de llevar el saludable pan si en lo que queda hasta usar del no se guarda lo que tan consideradamente advirtió Galeno que la masa lleve su debida cantidad de sal y de levadura y vaya bien amasado con agua cuanta pudiere sufrir la harina que antes incline a masa blanda que no a dura, de manera que después de cocido el pan sea con ojos y no de miga tupida. Y dejándolo bien leudar se cocerá en horno que no tenga tanto calor que se tuesten las cortezas y queda la miga por cocer, ni por falta de calor se quede hecho masa. Dice que el pan había de ser amasado con agua porque el que se hace con leche es muy dañoso y con vino no es bueno, ni sobado con aceite porque el tiempo de cocerse en el estomago se quema el aceite y se convierte en naturaleza de piedra de azufre como dijo Averroes.

De todas las condiciones hasta aquí escritas ha de constar el buen pan, pero todas ellas serán de ningún momento si le falta la que no enseña esta sentencia diciendo. “Pan de ayer”. Es posible que el maldiciente ignorante menospreciador de la verdad de la sentencia que en si contienen estos proverbios, aforismos o refranes castellanos no queda confundido viendo que solo decir pan de ayer firmó el castellano la que con difusas palabras enseñaron Galeno, Avicena, Averroes y los demás filósofos antiguos y modernos. Pues no haga burla que el pan ha de ser, para que sustente saludablemente el cuerpo. de ayer como dice el refrán y si no me da a mi crédito lea al príncipe de los árabes, Avicena en el lib 2 tratado 2 cap 571 en el principio a donde expresamente manda que no se coma cálido porque la naturaleza no ha de sufrir el calor del horno. Y el doctísimo español Vega en el libro 2, c. 4 dice que el pan después que sale del horno no se ha de comer cálido, sino que han de pasar 12 horas reposándose.

Y porque los pertinaces suelen repugnar autoridades les quiero convencer con la razón que es esta: el pan que se come reciente y que tiene el calor del horno, causa muy gran sed y gran hinchazón de estomago y con dificultad pasa del vientre como enseña Hipócrates y Vega en el lugar citado dice que el pan caliente es muy nocivo porque abunda de ventosidad húmeda y que se cuece mal en el estomago y que se pega a él cómo engrudo. También dice en el mismo capítulo que el pan duro se cuece y digiere con gran dificultad y que detiene la evacuación de la cámara y cria gusanos y lombrices. Pues siendo verdad este antecedente como la experiencia y autoridades dichas nos lo demuestran quien habrá que no saque las consecuencia que el pan no ha de ser duro ni reciente pues el pan cocido de ayer no es caliente, ni reciente ni tampoco duro, luego el pan cocido de ayer será el mejor de todos y más saludable y sin los inconvenientes dichos y por el consiguiente verdadero el refrán que dice: “que el pan de ayer trae al hombre sano”

Es el pan con las calidades dichas comido en moderada cantidad el que más sustenta al hombre y le da más loable mantenimiento, cuyas virtudes si se hubieran de escribir se ocupara un gran volumen, pues no solo sirve de alimento, mas también de medicamento y así mezclado con melicrato (que es aceite y miel) y otros zumos convenientes es buenísimo medicamento aplicándolo a apostemas cálidas.

Con el olor del pan vivió Demócrito cuatro días y los pasos con sus amigos siendo ya en lo último su vida del cual artificio usó para conservar el espíritu y si quisiera detenerse más pudiera con el olor del pan, pero habiendo acabado sus negocios se despidió de los circunstantes y portándole el pan expiró luego. Y así es opinión muy recibida que el olor del pan caliente sustenta.

Quien quisiera saber problemas sutiles del pan lea a Aristóteles en la parte 21 de sus problemas.

La segunda parte de esta sentencia dice: “carne de hoy”. Para entenderlo conviene tomar la cuestión muy de atrás y advertir que no desde el principio del mundo comen los hombres carne, porque antes del Diluvio Universal ningúno la comió. Después de pasado el Diluvio, habiendo Dios dado la bendición a Noé y a sus hijos, les dio licencia para comer carne y pescado (como se lee en el Génesis capitulo nono al principio) diciendo: “Todo lo que se mueve y vive podréis comer”

Los humanistas y principalmente Dicercus, como refiere Rodiginio, afirman que en aquellos antiquísimos tiempos de Saturno, los hombres no habían gustado carnes y que se sustentaban con solo la fruta que la naturaleza producía.

Lo propio dicen del tiempo en que el Rey Pigmaleón gobernó el Oriente.

Los preceptos y leyes del filósofo Triptolemo fueron tres: que se venerase a Dios, que se honrasen a los padres y que no se comiese carne.

De este parecer fue el gran Pitágoras Samio, en uno de sus dogmas diciendo: “Que los hombres no comiesen carne”. La razón que para esto daba era que naturaleza abundantemente sustentaba el género humano con sabrosas frutas, dulce leche, miel y diversas hierbas. Seria delito muy grave encerrar unas entrañas en otras, engordar y fortalecer un animal con carne y sangre de otro. Pues de los propios animales irracionales podríamos ser enseñados de los cuales los que son dóciles y no crueles se contentan con el pasto y fruto que la tierra procura, como son el caballo, cabra y la oveja. Pero los crueles: tigres de Armenia, los iracundos leones, los osos y lobos rapaces, esto animales gustan y se sustentan con sangre y carne de otros a los cuales (decía Pitágoras) no debe imitar el hombre y así no coma carne.

Ovidio en el libro decimo quinto de sus Metamorfosis refiere todo lo dicho de Pitágoras en estos versos:

“Parcire morales dapibus temerare nefandis

corpora, sun frugeds sun deducencia ramos.

Pondere poma suo, tumida que invistibus una

suns herba dulces sunt quae mitescere flamma

Molirique queant, nic bobis lacteus humor

cripitur nec mella thimt redolenti a flore.

Prodigadivitias alimenta que mitia tellus

fuggerit at que epulas sine cede cor sanguine prabet

Carne sera sedant ieumia, nec tamen omnes

quippe aquuns, con armetaqu gramine vivunt.”

 

El dulce filosofo Platón dice que entre los antiguos era tenido por impío el que comía carne y se sustentaban los hombre con solos frutos de la tierra y con miel, de suerte que no comían lo que movía y vivía. Y pasaban su vida solo con las legumbres y frutos.

Después de estos tiempos dorados que hasta aquí he propuesto, poco a poco fueron los hombres gustando de la carne, pero no se desenfrenaban tanto que la comiesen a rienda suelta, antes eran muy observantes en comerla solo una vez al día, por la mañana después a la noche pareciéndoles que ya que día había dado suficiente sustento al cuerpo se contentaban con un pedazo de pan. Esto escribe Avicena en el Canon primero y lo refiere Rodiginio en el lib. 28 capit. 2 de sus lecciones antiguos

Después de los siglos dichosos se come tan ordinariamente carne que no hay provincia en el mundo donde no haya carnicería publica y es tenido este sustento por principal

Hay escritos libros del modo de guisarla para que sea más delectable al gusto

Supuesto pues que se comen las carnes y que ya los hombre no podríamos vivir sin ellas convendrá para la conservación de la salud saber qué condiciones ha de tener la carne y dar regla universal para que cada uno sepa cual cría menos excrementos y superfluidades en el cuerpo porque esta será la más sana

Galeno dijo que ha de poseer dos condiciones la buena carne: que sea tierna y no pegajosa. Cuando tuviere estas dos condiciones seguramente la puede comer cualquier persona urbana y rica y cuando le faltaren de ninguna manera y si tuviera solo una a falta de mejor se podrá moderar la cantidad.

Tómense de más de la regla universal dada las diferencias de la buena o mala carne del género, de la edad, del sexo y de la preparación.

Del género porque mejores son las carnes del carnero que de cabra. Y de gallina que de ánsar. Y así alabó Aetio las gallinas, dando las primeras de bondad.

Averroes dijo la mejor carne de las aves es la de la gallina nueva, sana y gorda, la cual tiene admirable propiedad en templar la complexión.

Cardano puso por la mejor de todas las aves el gallipavo de indias y cierto que siendo pollos o pollas que tienen razón. Perdiz, faisán y tórtolas tiernas son buenas carnes. Cabrito, gazapo y ternera se pueden comer y algo de pernil de Rute o Aracena.

En cuanto a las edades se tenga por precepto que la carne de animales de seca complexión es buena cuando son pequeños los animales, lo cual se verifica en los cabritos y terneras, pero la de animales húmedo es mejor carne cuando han acabado de crecer y se han consumido la humedad excrementicia y mucosa. Lo cual se ve claro en los carneros cuya carne es mas sana que la el borrego.

Galeno en el libro tercero de “alimentorum faacultatibus” no hizo tanta distinción en esto como Avicena. Antes universalmente dijo que toda carne de cuadrúpedos y aves es mejor cuando crecen que después de haber crecido y que la de los animales muy pequeños es muy excrementicia y mala. Pero en este caso hemos de seguir el precepto de Avicena.

También se advierte lo que este propio autor moro dijo en el lugar citado que todo carne de animales rapaces es mala, como la del lobo, oso, león etc. adonde también este mahomemetano escribe que dicen los cristianos que la mejor carne de monte es la del jabalí. Lo cual afirmó Galeno en muchos lugares, donde también nos enseña que la carne de los cuadrúpedos sustenta más que las de las aves y que entre todas las carnes la que mas alimenta al hombre es la del puerco, pero que la carne de las aves se cuece más fácilmente en el estomago

Y porque el curioso no se contenta con saber que animal es de mejor carne, mas también procura saber que parte del tal animal es de mas loable mantenimiento. Digo que la carne de las piernas no es tan fácil de cocer como la de las cervices y agujas y como aquella que está cerca del corazón del animal por ser más cálida y de mejor nutrimento.

También es mas loada la carne de la parte derecha y de la parte delantera. De donde colegiremos el error que hacen los que siempre (entendiendo ser mejor) quieren el cuarto posterior y no el delantero. Los extremos como pies, manos y cola hacen sangre gruesa y viscosa.

Los sesos como quiera que sean guisados son nocivos al estomago, crían flemas y gruesa sangre y se cuecen con dificultad.

Las medulas o tuétanos de los huesos son menos malos antes de comer al principio con sal o azúcar.

Las lenguas son de fácil mantenimiento y no malo.

Las ubres o tetas de las cabras, ovejas o vacas son excrementosas, pero si tienen alguna leche son más fáciles y dulces.

Los testículos o turmas de cualquier animal son de mal mantenimiento, aunque solo los magnates y justicias los alcanzan a comer porque entienden que son buenas. Más Galeno dice que los testículos de los gallos son prestantísimos y buenos y los demás no.

El hígado, los riñones, corazón y bazo crian gruesa y basta sangre como la experiencia y Galeno en los lugares citados lo muestran.

La sangre de cualquier animal aunque sea de puerco y guisada con artificio y hecha morcilla es enferma y difícil de cocer en el estomago.

Pero que importa todo lo dicho para la explicación de esta parte del refrán que dice: “Carne de hoy”.

Mucho digo que importa para que se conozca ser falsa la opinión de los antiguos que notaron los españoles de los barbaros, Pues lo que no advirtió Galeno, Avicena ni otro algún filosofo. Lo advirtió y considero el refrán castellano. Bien que a estos insignes varones se les había pasado por alto un tan importante condición que ha de tener la buena y loable carne diciendo “Pan de ayer, carne de hoy”

Y lo que más admira es ver la brevedad del refrán con que nos propone una verdad tan necesaria a la salud y de tanta importancia como todas las condiciones juntas que hemos dicho que ha de tener la buena carne, la cual verdad y razón se prueba así.

La carne que no fuera fresca ha de ser salada y si no fuere salada o estara podrida o comenzada a podrecer. Pues la salada por su gran sequedad engendra poca, gruesa y mala sangre, y hace que los hombres antes de tiempo envejezcan y sequen. La que no estuviere salada que llama el vulgo manida, esta podrida o casi podrida , la cual acabándose en el cuerpo de corromper, necesariamente ha de causar calenturas pútridas y otras enfermedades. Luego bien se sigue que la carne para que no tenga el inconveniente de la salada, ni de la manida ha de ser fresca que es lo que dice el refrán.

Contra esta razón dada podrá argüir el dialectico diciendo para que la carne sea buena ha de ser tierna y no pegajosa según enseñamos arriba y Galeno lo afirma en el lugar citado pues la carne manida es más tierna que la fresca, luego mejor será la manida y por el consiguiente falso el refrán. A esta objeción respondemos concediendo la mayor y menor y negando la consecuencia porque el refrán se ha de entender de aquellas carnes que de suyo sin ser manidas están tiernas como el pollo, polla, perdigoncillo, cabrito y otras semejantes las cuales antes de ser frescas y no manidas que estas como dice el presente refrán traen al hombre sano y no las que por su dureza tienen necesidad de estar ya hediondas para poderse comer.

Algún sabio ha habido que ha querido se entienda esta parte que dice “carne de hoy” solo del tiempo de estío en el cual tiempo las carnes no se pueden detener por el gran calor, antes luego se corrompen y así han de ser necesariamente del propio día para que estén saludables. Este propio autor que es de los más grandes españoles que han escrito de medicina, dice que la carne ha de ser en el invierno de tres días, en el otoño y primavera de dos y en le estío de uno. Pero si bien se advierte conoceremos que no todas las carnes son de una calidad porque la perdiz se puede detener mas días que el gazapo o pollo.

La curiosidad humana siguiendo este refrán verdadero ha inventado algunos remedios para que la carne se pueda tener fresca sin corrupción por muchos días de los cuales remedios que me pareció buen, el que trae el gran cocinero Celio Apicio que dice que la carne fresca sin sal se cubra con miel a modo de untura y de esta suerte se pondrá en el cántaro o en olla de barro y colgándolo usaran de la carne a su tiempo que siempre se conservara en la calidad que quiere el refrán que tenga cuando dice ·”carne de hoy”

Aristóteles nos da otro remedio para lo propio el cual dice que encerrando la carne o cualquiera fruta en un pellejo que este muy bien hinchado se conservara mucho tiempo fresca y estará siempre como carne de hoy.

A cerca de la última dice: “vino de antaño” se considere que las diferencias del vino se toman de sus propiedades de las cuales procedemos para hallar las facultades del vino. Estas diferencias son el olor, el sabor, la sustancia, el color y la potencia. La fortaleza y potencia se muda conforme a la edad, porque que mientras más antiguo es el vino más fuerte y robusto es, según enseña Galeno en infinitos lugares

Mas no se ha de entender que todos los vinos tienen una edad y tiempo para envejecer porque los que son de su natural imbecibles y flacos en muy pocos meses se añejan y no pueden durar más que dos o tres años. Los que son robustos y potentes estos conservan su juventud más tiempo y tardan muchos años en decirse añejos, pero los unos y los otros en llegado a su perfección exhalándose la virtud y espíritu se hacen caducos y flacos y de poca fuerza.

También se advierta que según lo dicho el vino antes de cumplir un año cuando se dice nuevo, causa muchos inconvenientes a los hombres, porque como esta crudo e imperfecto es difícil de cocer en el estomago y así se convierte en flemas y otros excrementos.

El que es muy antiguo por su fortaleza y gran calor causa a los hombres ricos mil pesadumbres porque les inflama y con facilidad se sube a la cabeza adonde excita dolores, vaguedos, torpeza en las acciones animales y jaquecas.

Huyendo pues este artificioso refrán los males que el vino nuevo causa y los que el añejo también suele causar, busco un medio entre estos dos extremos convenientísimo a la salud. Y así dijo “vino de antaño” porque antaño en lengua castellana significa tiempo de un año pasado, en el cual tiempo el vino ni es nuevo ni muy viejo. Antes de mediana edad, en la cual es saludable comúnmente a cualquier edad y temperamento más que otro alguno

Y así concluye el refrán ser excelentísimo para la conservación del linaje humano como también lo es el pan y la carne comida con las condiciones arriba dichas

“Comer toda vianda y tremer toda maleyta”

“Comer toda vianda y tremer toda maleyta”

Juan Sorapán de Rieros, médico extremeño de Logrosán (Cáceres), escribe su obra “Medicina contenida en Proverbios” publicada en 1616. Es un libro que comenta refranes muy antiguos de tradición oral, que como todos los refranes o sentencias sintetizan o resumen conocimientos.

Sorapán de Rieros realiza un comentario sobre el significado del refrán describiendo y referenciando los conocimientos médicos sobre la sentencia del refrán. Realiza así en esta obra una especie de tratado de medicina de su época.

Este refrán es el número 4, de la obra “Medicina contenida en Proverbios” de Juan Sorapán de Rieros, publicada en 1616.

Transcripción realizada por Tomás Cabacas Hurtado.

 

 “Comer toda vianda y tremer toda maleyta”

Esta sentencia significa tremer (en portugués) lo mismo que en lengua castellana temer. “Maleyta” en Lisboa se dice cualquier género de enfermedad. De suerte que diremos: “Comer toda vianda y temer toda enfermedad”

Texto original del refrán: “Comer toda vianda y tremer toda maleyta”

Comer toda vianda 001

Es muy necesario para quien procura salud traer la dicha sentencia siempre en la memoria, por cuanto trata de la calidad del alimento que es una de las cuatro condiciones de que ha de constar cualquier comida para que se convierta en loable sangre y salud. Y al contario quien sin distinción y sin advertir si es buena la calidad de lo que come se lo diere al estomago, esté siempre temiendo la enfermedad, porque sin duda ninguna, aunque se tarde lo ha de pagar.

Algunos curiosos dicen que se ha de entender este refrán de aquellos que comen diversos manjares en una comida, aunque esto sean de buenísima calidad, porque le diversidad de los alimentos en el estomago hace que no se cuezan bien, ni se conviertan en loable sangre aunque ellos sean de buena calidad.

Y para este intento alegan con Hipócrates en el libro de flatibus, que dice en las palabras del margen; más a esto respondemos que comer cosas varias de buena y semejante calidad de que ordinariamente nos sustentamos como es carne de gallina, de carnero, pan, algunas hierbas, y frutas y vino. Esta diversidad no hará daño, pero que será muy dañosa la variedad de comidas contrarias como son las muy calidas, muy frías, muy gruesas y muy delicadas si no se comen por el orden conveniente. Anteponiendo lo fácil a lo difícil de cocer y así digo que se ha de entender el presente refrán de aquellos que comen alimentos de mala calidad los cuales viven sujetos a varias enfermedades.

Conociendo esto Galeno, escribió el libro de alimentos que hacen buen y mal humor en el cuerpo del hombre, en el principio del cual cuenta que todos aquellos que un año estéril comieron alimentos de mala calidad por la falta que había, después en el estío lo pagan padeciendo varias y diversas enfermedades como fueron: erisipelas, flemones, lepra, carbuncos, llagas, calenturas, pútridas, cámaras y pujos.

Y de si propio escribe Galeno que los años de mocedad que no se abstuvo de los manjares de mala calidad, padeció graves enfermedades, pero después que conoció este inconveniente y de donde le venía el mal, que era de comer sin distinción buenas y malas comidas, enmendando el hierro vivió con mucha salud de allí en adelante.

Los astrólogos y médicos que escriben pronósticos y señales de futuras pestilencias y graves enfermedades, dicen será el más cierto indicio haber precedido hambres y carestías porque en tales tiempos come el vulgo toda vianda y así se ha de temer toda maleyta (enfermedad en portugués)

“De hambre a nadie vi morir, de mucho comer cien mil”

“De hambre a nadie vi morir, de mucho comer cien mil”

Juan Sorapán de Rieros, médico extremeño de Logrosán (Cáceres), escribe su obra “Medicina contenida en Proverbios” publicada en 1616. Es un libro que comenta refranes muy antiguos de tradición oral, que como todos los refranes o sentencias sintetizan o resumen conocimientos.

Sorapán de Rieros realiza un comentario sobre el significado del refrán describiendo y referenciando los conocimientos médicos sobre la sentencia del refrán. Realiza así en esta obra una especie de tratado de medicina de su época.

Este refrán es el número 3 de la obra “Medicina contenida en Proverbios” de Juan Sorapán de Rieros, publicada en 1616.

Transcripción realizada por Tomás Cabacas Hurtado.

“De hambre a nadie vi morir, de mucho comer cien mil”

Parece que esta sentencia fue hecha solo para probar que la que próximamente queda explicada, que trataba de la cantidad de la comida y del peligro en que viven los insaciables glotones. Y así me pareció juntarlas porque la última parte de esta que dice “de mucho comer cien mil” está muy clara, por los ejemplos e historias que comentó, antes de este se trajeron no hay que molestar con más declaración. Pero en cuanto a la primera parte que afirma “De hambre a nadie vi morir”, es bueno que saquemos en limpio, si es verdadera esta preposición y si mueren de hambre los hombres o no, como afirma el refrán el cual en esta primera parte parece ser falso.

Y que lo sea se prueba así. Tanto vive el hombre cuando duran en él los humores, partes solidas y espíritu que se compone, pues no comiendo han de disiparse y fenecer estas partes porque ella se conservan con la comida. Luego no comiendo los hombres vendrán a morir.

Se prueba también porque todo lo que es vicio corrompe y destruye, pues el padecer extrema hambre es vicio contrario a la glotonería; luego como el comer extremamente mucho mata, el padecer extrema hambre también priva de la vida.

Se pudieran traer mil razones para probar esta verdad contra el refrán, las cuales son tan conocidas que ningún primitivo salvaje que sea, deja de tener en sus cascos por conclusiones averiguada que muchos han muerto de hambre y esto aunque no hayan leído el “Cómico” que dice: que ninguna cosa sea extremo.

Hoja original del refrán “De hambre a nadie vi morir, de mucho comer cien mil”

De hambre nadie vi morir 001

Hipócrates que afirma que todo lo mucho es enemigo de la naturaleza porque la experiencia que es madre de la ciencia y la que apura y hace resplandezcan las verdades se lo tiene así enseñado

Y si no lo quisieren creer lean y revuelvan los libros que en ellos hallarán mil testimonios que lo afirman.

Quinto Curcio dice que Sifigambis madre de Darío Rey de los persas, se abstuvo tan extremamente de los manjares que pereció

Crisermo de Plutarco refiere que Pausanias fue privado con crueldad de la vida por su padre Agesilao con hambre, porque insanamente se había dejado llevar de la codicia del dinero sobornándole Jerje.

Euristenes pereció rabiando de hambre con gran gusto de su propia madre que lo consintió porque el hijo había peleado flojo y tímidamente en la guerra como lo testifica Ovidio en el ibim.

Y a en este propio lugar dice del gran Alejandro que consumió con hambre hasta la muerte a Cirilo poeta porque ínsula y frívolamente había compuesto en verso sus hazañas.

Ricardo hijo segundo de Eduardo fue privado de la vida por los anglos con solo hambre pareciéndoles ser inútil para el reino.

Esta mísera muerte padeció también aquel discípulo de Zenón, Cleantes, que por sanas de cierta enfermedad que le afligía negó a su cuerpo el sustento debido como escribe Laercio.

Aristo poeta y Pomponio Atico de que suerte fueron privados de esta luz

Que genero de muerte fue dado a Gabino, presbítero, siervo de Dios por Diocleciano, ni que martirio padecieron aquellos dichos sontos: Fellice, Solino, Fortunato y Orador por el nombre de Cristo como también lo padeció Maurita, mártir, sino insufrible hambre?.

Pudiera se traer infinidad de testimonios a este propósito pero porque es verdad a todos más clara que el sol de mediodía que la hambre consume y mata y porque la experiencia lo muestra no cansemos al Lector, el cual sacará d estas premisas por consecuencia verdadera ser la primera parte del refrán falsa cuando dice “De hambre a nadie vi morir”

Pero porque se sepa que el proverbio o refrán presente es sentencia muy fina y verdadera y porque es razón responder a las objeciones presentes se ha de advertir que el hambre es de dos maneras. Una hay, que es hambre natural y otra hambre que es enfermedad. Esta que es enfermedad o accidente tiene tres diferencias: unas se dice hambre canina, porque en este mal siempre desea el enfermo estar comiendo y vomitando como perro.

La segunda diferencia llaman los griegos “BVLIMVS” que es en castellano lo propio que gran hambre, mas en esta diferencia de hambre no vomitan los enfermos, pero de desmayan mucho como dice Galeno y en esto diferencia esta hambre de la canina y en el hambre canina es universal a estas dos especies de hambre y es otra que decimos “bulimos” es mas particular como enseña Galeno en el comentario del vigésimo primo aforismos del segundo libro.

La tercera especie de hambre que no es natural se dice en griego MALAKIAS y en latín “pica”, llamada según algunos dicen por el ave que en castellano decimos urraca. En este género de hambre no solo se apetece mucha comida, pero apetece mala y contraria. Suele pasarle a las preñadas esta afección y hay algunas que si no cumplen luego su antojo lanzan de si a la criatura. Yo he visto alguna que dio en comer naranjas agrias y dejándose lleva de su gusto despachó en un día doscientas. Otra he visto comer tanto queso que parece cosa increíble.

Estos tres accidentes son enfermadas de la boca del estomago. Los dos primeros que son el hambre canina y la insaciable apetencia se curan con facilísimo remedios que es bebiendo una gran vez de género generoso puro como lo enseña Hipócrates en el aforismo citado Y Galeno en el comentario.

Entendido esto se entienda también que el refrán no habla de estas tres diferencias de hombres cuando dice “De hambre vi morir…” porque podría descuidarse el enfermo que padece la que dice canica, como enseña un gran autor y degenerar en modorra y fenecer con la muerte.

La otra diferencia de hambre que dice no ser enfermedad, antes ser natural,, no es otra cosa que sentir la falta de alimento de que tiene el cuerpo necesidad el cual sentido está en la parte superior del estomago. Esto nos enseña Galeno en infinitas partes el cual dice que para excitarse esta hambre ha de preceder en todo el cuerpo inacción o evacuación de todas las partes. Luego se ha de seguir apetencia de estas partes que piden al estomago. Y lo tercero se sigue la apetencia y sucesión del propio estomago. Y lo cuarto el sentido de este chupar del estomago el cual sentido de esta atracción propiamente se dice entre los médicos, el hambre natural, porque es obra de la naturaleza. Se sigue después de esta hambre natural la que también los médicos llaman animal que es la apetencia del propio ventrículo, pero por más claridad la llaman natural.

Esto entendido se advierta que esta hambre natural que es sentido de falta de alimento se puede dividir en dos diferencias. La una de ellas es aquella hambre extrema en la cual se disipan y consumen de tal suerte los espíritus y humores que necesariamente ha de morir el hombre por no tener alimento que lo restaure, como le sucedió a todos aquellos de arriba habremos tratado los cuales murieron atormentados con melancólica hambre.

La otra diferencia de hambre natural es aquella en se siente falta de alimento pero no llega al extremo que la otra que mata. Esta es el hambre que ordinariamente decimos ganas de comer y la sentimos los días de ayuno y todas la veces que llega la hora de comer o cenar cuando ya esta cocida y distribuida la comida que había dado al estomago antes esta es la que nos ávida para que comamos porque ya comienza a faltar el alimento y esta conoce la hora en que hemos de dar al cuerpo el sustento sin que nos ofenda y esta es en conclusión de la que dice el refrán “De hambre a nadie vi morir…”

De lo dicho se conoce muy distinta la respuesta al argumento arriba puesto contra el refrán el cual probaba ser falso Y así se ha de distinguir con esta parta que dela hambre que es enfermedad o de aquella en que totalmente viene a faltar el nutrimento al cuerpo y consecutivamente al espíritu, que de esta no habla nuestra sentencia y que tiene mucha razón la observación en contrapuesta, pues la experiencia nos muestra cuantos han muertos de estas hambres y que nosotros pereceríamos en muy pocos días sino comiéramos.

Pero que de el hambre común que nos causa los días de ayunos y el tener dietas con consideración y el dejar de cenar algunas noches y aun el dejar de comer algunos días; de esta hambre dice el refrán: “a nadie vi morir”. De esta pues no solo no mueren los que la padecen, mas antes se preserva y sanan los que usan de ella con prudencia, de mil géneros de enfermedades. Como sanó Julio Cesar del mal caduco. Y como se preservaba Vespasiano Cesar de achaques muy prolijos, el cual dejaba de comer cada mes un día por la salud, que debió ser consejo de alguno doctísimo médico y esta es también el hambre que nuestra Madre Iglesia, (como tan piadosa de sus hijos), quiere que padezcamos la Cuaresma y los demás días de ayuna para que no solo las almas se preserven y sanen mas también los cuerpos y esta es de la que preferente sentencia habla cuando dice: “De hambre a nadie vi morir, de mucho comer cien mil.”

Y pues nuestra sentencia trata de hambre no será, fuera de propósito decir: ¿Qué tiempo podrá un cuerpo humano vivir sin comer?

Ludovico Celio Rodiginio afirma de un autor importante que cierto hombre vivió dos años sin comer, ni beber. Este propio autor dice que Alberto Magno en el Lib. 7 de “Animalibus” enseña que vió cierta mujer que se pasaba veinte días sin comer algunas veces y otras treinta y que también vio un hombre melancólico el cual estuvo siete semanas sin gustar alguna comida y vivió de esta suerte bebiendo algunos tragos de agua.

Importantísimos autores afirman que antiguamente hubo en España cierta doncella la cual siendo en la edad de veinte y dos años jamás había comido bocado alguno y que hasta la edad se sustento sin beber agua.

Plinio se modera mas diciendo que muchos se han visto vivir once días sin comer y que ninguno se muere antes del septeno anquen no coma, la cual sentencia de Plinio será la respuesta de la duda puesta.

Para sufrir el hambre i sustentar las fueras sin comer es remedio muy experimentado gustar un poca de manteca o tomar tantico de zumo de orozuz que con esto se detendrá un hombre en la necesidad algunos días más.

Y conviene mucho tener en la memoria los dos remedios aquí escritos para vivir y para contarías el mayor enemigo que el hombre tiene que es el hambre.

Considerando esto Egisipo dijo que el hambre excluye del hombre y vence todas las demás pasiones, principalmente de arraiga la vergüenza e imprime en las corazones inhumanas crueldades como la que este propio autor cuenta.

Y Celio Rodigimio en el Lib 13, cap, 24, dice que sucedió cuando la caída y destrucción de los judíos, porque como afligiesen mil generos de calamadidades la pobre gente, una infeliz mujer tenía a sus pechos a su querido hijo, la cual ya consumida y lánguida de padecer hambre, viéndose próxima a la muerte, venciendo y mudando el natural amor que a su hijo tenía, en crueldad rabiosa, movida de los llantos del hijuelo, con los ojos hechos fuentes se volvió a él diciendo: ¿ que haré de ti amado hijo mío? Ves que nos cercan mil géneros de calamidades que son hambre, incendios, ruinas y latrocinios ¿a cuál de estos enemigos te entregaré? O entrañas suavísimas mías, o suavísimos miembros de mis hijos. Volved, volved a vuestra madre, (antes que acabéis de consumiros con hambre), lo que de ella recibís es: vuélvete querido mío a entrar en el vientre de adonde recibiste los espíritus y ser que tienes, y sea mi cuerpo tu sepultura. Habiendo dicho esto con lastimosos suspiros, arrebató un alfanje con el cual hizo su propio hijo piezas menudas y con dolor se lo comió y aplacó la rabiosa hambre que la afligía.

“El mucho comer, trae poco comer” de Sorapán de Rieros

“El mucho comer, trae poco comer”

Juan Sorapán de Rieros, médico extremeño de Logrosán (Cáceres), escribe su obra “Medicina contenida en Proverbios” publicada en 1616. Es un libro que comenta refranes muy antiguos de tradición oral, que como todos los refranes o sentencias sintetizan o resumen conocimientos.

Sorapán de Rieros realiza un comentario sobre el significado del refrán describiendo y referenciando los conocimientos médicos sobre la sentencia del refrán. Realiza así en esta obra una especie de tratado de medicina de su época.

Este refrán es el número 2 de la obra “Medicina contenida en Proverbios” de Juan Sorapán de Rieros, publicada en 1616.

Transcripción realizada por Tomás Cabacas Hurtado.

 

                            “El mucho comer, trae poco comer”

 

Dos sentidos suelen dar los estudiosos a este refrán. El uno y otro a mi parecer son muy seguros y validos. Dicen pues que se ha de entender de aquellos viciosos glotones que con canina hambre fundados solo en el gusto de su paladar, engullen a rienda suelta en sus estómagos tan pródigamente manjares, que en poco tiempo consumen las haciendas y llega a tal punto y miseria que queriendo comer, no tienen qué. Como le sucedió a aquel inconsiderado joven pródigo que en parábola misteriosa nos pone ante los ojos todos los años el Santo Evangelio.

Después y de otros tales que por su desatinado comer vienen a suma pobreza y hambre se comprueba la presente sentencia afirmando que: “el mucho comer, trae poco comer”.

Mas dejando este pensamiento en cuya prueba pudiera traer infinitas historias y ejemplos. Seguiré el segundo sentido que viene muy a propósito para el fin que pretendo que es la conservación de la salud y vida.

Y así digo que el concepto de este refrán es este: quien mucho come enferma y viven tan poco tiempo que se podrá decir de él, con verdad, que come poco siendo causa el haber comido mucho de su enfermedad y muerte.

Hoja original del refrán. “El mucho comer, trae poco comer”

El mucho comer 001

Habiendo pues de seguir este pensamiento se advierta para provecho de la saud que hay cosa mas que la ofenda que la superflua comida. Y así es cierto que los cuerpos de los glotones nunca reciben aumento, porque lo que comen no lo cuecen, antes se convierte todo en ponzoñas quedándose hecho una balsa de flemas en el estómago, aunque coman faisanes y capones de ocho meses y si lo cocieran bien dando al estomago carga que pueda llevar, sin duda algunas se aumentaran sus cuerpos y se ve convertiera la comida en finísima sangre como nos enseña Galeno diciendo que hoy cosa de mas importancia para la salud que cocer biern los manjares en el estómago, ni mas perniciosa que lo contrario.

Conociendo esto el propio Galeno en el Libro de “Sanguinis mifsione” dice: que los destemplados glotones nunca se remedian con las sangrías, ni purgas, porque siempre están llenos de humores crudos, los cuales debilitan la firmeza del cuerpo y las potencias y las virtudes del alama. Hemos visto que muchos hombres casi entre las mismas comidas revueltos se han quedado ahogados como lo dice Avicena y el gran Hipócrates en aquel aforismo del Segundo Libro.

Cornelio Celso doctísimo varón afirma: que nunca jamás la mucha comida fue provechosa.

De Hipócrates se cuenta que siendo muy templado en su comida y bebida, a uno de sus discípulos le pareció que era demasiada su dieta y por tanto le dijo que comiese mas cantidad para que el cuerpo se fortaleciese. El cual con palabras suaves le respondió: Hijo mio yo como para vivir y no vivo para comer.

Julio Cesar, (creen algunos) que se libró de la gota coral, que en Córdoba le asaltó la primera vez, con solo el remedio de poco comer y mucho trabajar.

Mafinisa, Rey de la Numidia, conociendo el notable daño que causa el comer mucho. Solía siempre . (para comer menos), recibir el manjar en pie y en público y sin regalo. Contentábase con pan común y con la comida que los demás soldados por lo cual fue tan entero en la vejez que a los 87 años de su edad engendró un hijo y seis años después venció a los cartaginenses mostrándose brioso

Marco Valerio Corvino (siendo de cien años), tenía entero juicio en el ánimo y fuerzas firmes en el cuerpo por el beneficio de la templada comida.

Estos insignes varones creo habían tomado la doctrina de Aristóteles el que dice: que por experiencia se conoce que los que refrenan sus apetitos y se van a la mano en la comida, tienen mas fortaleza en el cuerpo mas que sutil entendimiento y mas destreza para cualquier ejercicio y finalmente viven vida mas larga y mas libre de enfermedades.

Cociendo estos los antiguos instituyeron y promulgaron leyes contra los míseros gloteones como fueron en Roma las leyes Sumptuarias que ponían modo y media a las comidas de las que trata Alejandro en el libro “Los Iacenses” cuando celebran bodas no podían llamar mas de 10 varones y otras tantas hembras, ni podía dura la solemnidad del convite mas de dos días como lo cuenta Heráclito en la política de estos.

La ley Orchia entre los romanos señalaba los convidadeos que cada uno podía tener. Hubo otras muchas leyes semejantes a estas de las cuales hace mención Aulo Gelio y todas ellas no pastaron ni bastaran para reprimir la violencia de este abominable vicio de la gula que es incentivo de deshonestidad y aparato certísimo y causa de comer poco como dice el refrán, afligiendo los hombres con mil clases de enfermedades.

Y así a este propósito, dice el gran Basilio:” Yo he visto en esta vida muchos hombres con grandes enfermedades volver a su antigua salud, pero nunca he visto algunos de los que se dan en comer mucho, que jamás tenga firmeza en el cuerpo, antes corrompidos de los deleites envuelven en mil males.”

Pudiera traer aquí para prueba del presente refrán insaciables glortes que merecen no nombre de monstruos de la naturaleza y oprobio de hombre los cuales por el mucho comer vinieron a poco comer como fueron Filogeno, Apicio, Melancio, Diógenes, Cinico, Calimedonte, Aristipo y otros infinitos que fueron sentinos de enfermedades.

Estos pues con mucha razón tiene y pagan su pena en aquello que pecaron, porque siempre están regoldadno y con balsas en estomago hasta que vienen a vomitar la comida y cena, como escribe Luciano.

A estos tales es razón, según buena medicina, hacerle enflaquecer las virtudes naturales y perder del todo o depravarse la apetencia de los manjares, así es cierto, que su mucho comer los trae a poco comer; como nos enseña la sentencia que vamos declarando.

Iuvenal en la sátira primera dice que estos, la mayor parte mueren sin hace estamento de muerte repentina. Prueba esta verdad la desesperación de aquel Emperador Setimo Severo, que padeciendo vehementísimos dolores de gota y no teniendo ya paciencia para sufrirlos, ni otros veneno mas a punto para darse la muerte, comió tanta carne mal cocida que con ella en el estomago fue transportado a la otra vida.

Eusebio escribe que Domiciano Afro entre la engañosa dulzura de los manjares sentado a la mesa cenando, fue tan sin medida lo que comió que de mucho comer vino a tan poco comer que aquella fue la ultima cena, porque quedo improvisadamente ahogado a la vista de todos.

Quien hizo que Ioviniano emperador se quedase con lo mejor de su vida sin mas comer, sino la abundancia de comida con que llenó su estómago como testifica Bautista Ignacio.

Quien detuvo el curso de sus años fue Chilerico Saxon que hizo no comer mas, sino haberse embutido hasta las orejas con superfluos alimentos lo cual afirma Gregorio Turonense.

Siendo esto pues así indubitable verdad, ¿ que inconsiderado glotón habrá que no esté temblando de miedo, aguardando por instantes la muerte o grave enfermedad sino se enmienda?. Principalmente si lee la verdad del viejo Hipócrates cuando dice que llenarse mucho o evacuarse de una vez es peligroso y que todo lo demasiado es enemigo de la naturaleza.

Razón será responde aquí una tácita pregunta que me parece están haciendo los que desean acertar que es esta: Si el mucho comer como se ha probado trae poco comer, por que hace o que mueran los hombres o que enfermen gravemente. ¿Qué cantidad será razón para que cada uno a su estomago para que por mucha no le haga daño y por poca no lo debilite.?

A esta pregunta responde Hipócrates diciendo: “Si queréis que el comer no enferme, no os habéis de satisfacer del todo y habéis de trabajar sin pereza. “ Y en otra parte dijo que se ha de dar al estómago aquella cantidad que no le moleste ni agrave.

En el libro de “Veteri Medicina” de Hipócrates dudando la cantidad que el hombre sano ha de comer para no enfermar afirma: que no hay medida cierta, ni peso, ni otro modo con que poderlo conjeturar mas que cada uno conozca lo que su estómago puede sufrir sin pesadumbre.

Avicena da cierta regla para que el hombre conozca la cantidad que puede comer sin miedo. Y así dice: que antes que del todo se satisfaga el gusto se ha de levantar el prudente de la mesa con algunas reliquias de hambre porque lo demás antes es deleite y vicio que necesidad de comer.

De lo dicho resulta clara la verdad de este proverbio que trata de la cantidad de la comida, pues con autoridades y razones se ha probado que el mucho comer causa enfermedades y muerte, que así la una como la otra causa impiden que el hombre coma mucho y en este pensamiento es muy verdadero decir “El mucho comer, trae poco comer.”

 

 

 

“Bien cuenta la madre, mejor cuenta el infante” de Sorapán de Rieros

     “Bien cuenta la madre, mejor cuenta el infante”   de Sorapán de Rieros

Este refrán es el número 1 de la II parte de la obra “Medicina contenida en Proverbios” de Juan Sorapán de Rieros, publicada en 1616.

 

          “Bien cuenta la madre, mejor cuenta el infante”

 En el capitulo ultimo del libro primero de “Las partes y causas de los animales” nos enseña Aristóteles, que la naturaleza es autora y madre de todas las cosas de este mundo. Es tan sutil, ingeniosa, prudente, artificiosa y tan prevista a todos los sucesos contingentes. Esta nuestra madre que a todos los antiguos y modernos doctores ha causado admiración, de donde Galeno investigador de los secretos naturales vino a decir. La naturaleza es doctísima y sabia, sin arte y sin preceptor. Y en otra parte como pasmado y elevado en la consideración de esta Madre común, afirma, que la flaqueza del entendimiento humano no alcanza, ni baja la infalibilidad de sus obras. Esta es pues la que según testifica Aristóteles en mil partes nunca hace cosa en vano, la que siempre procura el mas perfecto fin en las cosas, la que dice Galeno que no esta jamás ociosa, antes siempre su potencia actuando y la cual suele el prudente padre de familia, así dispensa y cuida todo lo necesario sin perder punto en nada, siendo el principio de todos los movimientos naturales, y hallándose presente a las generaciones y corrupciones de lo contenido en el Mundo.

Hoja original del refrán  “Bien cuenta la madre, mejor cuenta el infante”   de Sorapán de Rieros

Bien cuenta la madre, mejor el infante 001

De donde, admirado, vino a decir Séneca que “la naturaleza es Dios.” Lo propio sintió Ovidio en el primero de los “Metamorfosis” y Leviniolemio siguiendo a Santo Tomás afirma que la naturaleza no es otra cosa que la voluntad o razón Divina, origen de todas las cosas.

Esta Naturaleza pues, que es madre común, creadora, ingeniosa, incomprensible, prudente, sabia, sin maestro, que nada hace en vano, que nunca esta ociosa y siempre procura lo mas perfecto y cuida de lo necesario y es principio de los movimientos.

Digo pues que como en todo se halla y procura lo mas perfecto también esta en el Infante en el vientre de la madre y esta es quien cuida y sabe el tiempo apto para la producción y nacimiento del hijo y la que hemos de entender que significa nuestro refrán cuando dice, “Infante,” por que esta sentencia como explica Galeno, se entiende los días y meses que la mujer está preñada, la cual no tiene día cierto de su parto, por que el Infante en quien está la cuidadosa Naturaleza introducida, siendo ya maduro y perfecto para ver la luz, el propio da avisos de su nacimiento.

Conviene advertir primeramente para el entendimiento de este refrán, que el tiempo que la criatura existe en el vientre de su madre, se divide en cuatro partes, según doctrina de Galeno, libro primero de la mujer capitulo nueve. El primer tiempo es cuando el semen tiene su propia forma y entonces entre los médicos se dice “genitura”, que así la llama Hipócrates en el libro de “Genitura”. El segundo es cuando ya la materia toma cierta forma de sangre y parece formado el hígado, corazón y sesos. El tercer tiempo se dice aquel en que ya distintamente se conocen delimitadas las dichas partes y las demás del cuerpo, que son brazos y piernas, están oscuras y no perfectamente formadas. En este segundo y tercer tiempo, aun es animal la criatura porque no se le ha introducido el alma, ni tiene sentido, ni movimiento, solo ha vivido hasta allí la vida de la planta. Así lo enseña.Aristóteles, libro tercero de generaciones de los animales diciendo: viven los animales que se crian en huevos, y en animales en sus comienzos vida de plantas. En estos dos tiempos, segundo y tercero dice Galeno en el lugar citado, se llama comúnmente la criatura feto.

El cuarto y ultimo tiempo es aquel en que ya se conocen los brazos y piernas y las demás partes del cuerpo perfectamente delineadas y formadas, y ya se mueve la criatura y siente. En este tiempo pues le llama Galeno Infante, y este nombre observa todo el restante tiempo que esta en el vientre y después de nacido hasta el séptimo año de su edad.

Dejando pues nuestro refrán los nombres de genitura, y feto usa de el que tiene la criatura en el cuarto tiempo que es infante y animal racional, diciendo bien cuanta la madre, mejor cuanta el infante.

Y porque el curioso no entienda que estos aforismos castellanos que comento no contienen profundos secretos como los de el vetustísimo Hipócrates, y porque se precie de considerarlos y alegarlos en ocasiones convenientes, le advierto que lea para conocer la verdad de este en Plinio en el libro séptimo de su “Historia natural” en donde muestra que los animales brutos tienen cierto y determinado tiempo para traer sus hijos en el vientre. Solo la mujer, dice, no tiene cierto tiempo en traer el infante en el suyo porque algunas veces sale a luz el séptimo mes, otras veces en el octavo y otras el noveno y décimo hasta el principio del onceavo. Lo mismo nos enseña Aristóteles en el libro séptimo de “Historia Animalium” capitulo cuarto, diciendo. Todos los demás animales perfeccionan su parto, siempre de un modo propio y tienen determinado el tiempo de parir. Pero solo la mujer es animal que tiene muy diversos tiempos en su parto, porque unas veces pare en el séptimo, otras en el octavo, otras el noveno y otras veces toca en el mes décimo y algunas el onceavo. Y en el libro cuarto, capitulo cuarto de “Generación de Animales” dice. Los brutos tienen un determinado tiempo, mas el hombre tiene muchos. Lo propio manifiesta Votonio en el libro de Animales en el capitulo de esta materia.

Y Horacio Augenio, libro primero de el parto del hombre, en donde dice que la oveja y la cabra siempre paren al quinto mes de su preñez. El puerco y el perro en el cuarto, el gato en el tercero, el asno y la yegua en el décimo y la vaca en el décimo y la cierva al octavo y la osa en treinta días y no los paren sin forma como el vulgo piensa. Solo la mujer, animal racional carece del tiempo cierto de su parto y no tiene que descuidarse en prevenir lo necesario para el Infante, como son mantillas, camisas pañales y fajas, porque si espera al noveno mes se encontrará muchas veces engañada, naciendo el hijo, (que es el que cuenta ciertamente) al séptimo mes. Pues por bien que cuenta la madre mejor cuenta el infante.´

Ya me parece, oigo las voces de alguno que se queja de la Naturaleza humana, diciendo que pues las especies de Animales fueron criadas para su servicio y han de estar siempre a su mandato, y siendo ella la mas perfecta de todas, seria razonable tuviera orden y determinado tiempo en su parto con mas puntualidad que los demás y el no tener este tiempo cierto, argumenta imperfección en el hombre. A esto responde que no porque los demás animales guardan orden sus partos y la mujer no, por eso se haya de notar de imperfecto en el hombre. Porque así como no se tiene inconveniente ser el ciervo mas veloz, el león mas fuerte, el jabalí de mas agudo vir, el lince mas perspicaz vista, la mona de intenso gusto, el buitre de increíble olfato y finalmente la araña de mas sutil tacto que el hombre porque se encuentran estas perfecciones en los brutos disyuntivamente, así también no se tendrá inconveniente ninguno del hombre que no guarda en sus partos cierto y limitado tiempo como los animales

Y porque se entienda con mayor distinción la verdad de este oráculo castellano, dejando (procurar prolijidad) a parte, lo que los filósofos llaman tiempo de configuración de la criatura, que es el aparato que la naturaleza tiene dispuesto en el cuerpo antes que se le introduzca el alma racional, en el cual aparato conforme a la doctrina Hipocrática, se consumen, si ha de ser varón lo que se forma, cuarenta y cinco días que es el mas subido termino y treinta otras veces que es el mas bajo y lo mas ordinario es el tiempo que hay en medio de cuarenta y cinto y treinta. Pero si es hembra lo que se forma, conforme la naturaleza diez días mas que en el varón. Este tiempo, pues de configuración, muchos de los antiguos como el peripatético Estraton y Diocles Charistio lo reparten por semanas, aludiendo a las hedomadas de Platón. Digo pues que dejando a parte esta disputa, que es larga, y para que se entienda, cuanto incierta puede contar la madre, que día será el de su parto que es de lo que se trata nuestro refrán y si alguna otra señal, por la cual se pueda conocer este día, convendrá que la madre considere los movimientos y trabajos que el infante pasa en el vientre, los cuales movimientos podrán ser medida de la dilatación o brevedad del parto, por lo menos si fuera el noveno o séptimo mes, porque si sintiera moverse la criatura a los setenta días, el día del parto vendrá a ser contados tres veces setenta, que son doscientos diez días que por todos hacen siete meses. Mas si no sintiere movimiento en el vientre hasta los noventa días, el parto será pasados tres veces noventa, que son nueve meses. Esto nos muestra el príncipe de la medicina, Hipócrates, diciendo los dolores se hacen por circuitos, los que se mueven a los setenta días, nacen doblando tres veces este numero, pero los que se mueven a los noventa también nacerán doblando este numero tres veces. Lo escribió en el texto libro de las enfermedades populares, parte séptima. En este lugar parece que quiere Hipócrates asignar dos tiempos solos del parto, que son noveno mes y séptimo. Y lo propio dicen los doctores que se han de entender por aquellas palabras que el mismo Hipócrates dice, en lo ultimo del “libro de alimentos,” el cual, dice Galeno que es de Hipócrates, antes se duda si lo compuso Thefalo o Herophilo. ¨Sea de quien fuere, que basta andar las obras de Hipócrates para ser muy estimado, las tales palabras son estas. Es y no es. Significamos pues este autor después de haber traído varias sentencias del parto por estas contradicciones, que incierto sea el tiempo del preñado y del parto, pero que el noveno mes y séptimo son en los que suele suceder el parto legitimo y natural.

Y porque hemos dicho según Hipócrates, que los términos del legitimo parto son dos, conviene saber el séptimo y noveno mes, y porque hay sitios de doctísimos varones que dicen lo contrario de ello, será forzoso para que se entienda cual es el legitimo parto examinar las razones de unos y otros, de los cual constará mas clara la verdad del tiempo del parto y de nuestro refrán, tomando principio del que es natural.

Para lo cual se advierta que el parto no es otra cosa que una acción a la cual en parte hace el útero, o madre de la mujer, y en parte el infante que esta en el útero. Al útero se atribuye parte de esta acción porque agravado con la carga del hijo, que está ya grande y con la redundancia de los excrementos, se mueve la necesidad de expulsar fuera la carga. Al infante también se atribuye parte de esta acción porque le falta el alimento necesaria para su sustento y porque siendo ya mayor, y habiéndole aumentado el calor nativo desea la refrigeración de afuera.´

Demás de esto el infante se mueve a su nacimiento, porque como ya es grande no cabe en la cavidad del útero y así sintiéndose apretado y oprimido por la falta de alimento y angustia del lugar se mueve con la mayor vehemencia que puede, coceando y con los bracillos rompiendo la membrana mas próxima así en que esta envuelto que es la mas recia y después con facilidad rompe las demás, porfiando en su batalla en que se ve extremamente oprimido hasta que venciendo sale a ver esta luz, muy quejoso y lloroso por el trabajo que ha padecido.

De la definición causal aquí escrita, se conocen bien las tres causas del parto natural que son la agravación que el útero siente con la carga de la criatura, por la que se mueve la virtud de expulsar, lanzar de si la carga y la falta que el infante siente así de alimento como de refrigeración externa.

Además de la estas causas es la tercera que no cabe por su tamaño en la capacidad del útero y así busca salida. Estas causas nos enseña Hipócrates en el libro de “la naturaleza del niño”. Y en el libro de la “Superfatacion y en el de Septimestriparut”. Y otros muchos autores antiguos y modernos tratando de las enfermedades de las mujeres en el capitulo del parto Y principalmente el doctor Mercado en el libro cuarto de “Puerorum affecionibus” capitulo 10.

Y porque como ya dije arriba es cosa muy difícil dar razón porque el parto legitimo y natural tengan tan incierto y variado tiempo y porque acerca de esto hay varias e inconstantes opiniones de doctísimos varones, convendrá traer aquí las verdaderas, así para que se entienda la profundidad de nuestro refrán como para dar luz a esta verdad que propondré primero lo que los Astrólogos piensan de esta dificultad y luego los Aritméticos y últimamente lo que se ha de tener según buena filosofía y según la doctrina de Hipócrates. De lo cual podrán colegir los señores juristas cuan sean los términos del parto legitimo.

Los astrólogos pues no haciendo caso de la raíz inferior atribuyendo la causa de ser naturales unos meses para el parto y otros no y de que sea la criatura vital mas naciendo en unos meses que en otros a la raíz superior y causas equívocas. Para lo cual traen aquel común lugar de Aristóteles que dice que están este mundo inferior contiguo con el superior para que el de arriba gobierne al de abajo Y así dicen que los siete planetas no solo tienen influencia en la natividad del infante, pero que también la tienen y gobiernan todo el tiempo que está en el vientre de su madre.

Atribuyen el imperio del primer mes a Saturno, que es el planeta mas alto, el cual preside en la séptima esfera y es de naturaleza fría y seca. Con estas cualidades espesa, endurece y seca la genitura o mezcla loquios femeninos porque en este primer mes están los principio de la generación espumosos, húmedos y flexibles y tienen la necesidad de secarse y endurecerse algo para que se forme el infante.

El dominio del segundo mes atribuyen a Júpiter, el cual por ser planeta benévolo, cálido y húmedo corrige el vicio o malicia que de Saturno ha quedado impresa en la genitura. Y como su calor la fermenta y dispone para que se aumente y dilate. Y con la humedad la vuelve idónea para recibir la forma, porque en este segundo mes, aun no están articulados ni diferenciados los miembros del animal, de suerte que se conozcan antes representa un pedazo de carne sin figura humanas, mas ya entonces no se llama genitura por cuando ha dejado la forma del semen. De suerte que Júpiter hace que el animal que se ha de formar con su calor y humedad, este dispuesto para nutrirse y para crecer y para se formen todas sus partes. Así lo afirma los Astrólogos y entre los médicos Marfilio Fiscino en el libro 3“De vida larga”

El tercero mes conceden a Marte cuya naturaleza cálida y seca infunde calor y sequedad en el infante para que comience a moverse. Y por esta razon sienten las preñadas el vientre moverse en el tercero mes

El cuarto planeta es el Sol y así se le atribuye la influencia del cuarto mes con la cual se perfecciona el infante en todas sus figuras y con calor vivifico hace que todas las acciones se corroboren y las venas se dilaten y las arterias se llenen de espíritus vitales. Hasta este cuarto tiempo del Sol se ha dicho lo que esta en el vientre genitura y feto. Pero llegado a tener la perfección que este planeta le da, dice infante según doctrina de Galeno. “Libro primero de la mujer, capitulo nono”. Y de este nombre usa nuestro refrán diciendo, mejor cuenta el infante.

El quinto planeta es Venus y así influye el quinto mes sobre el infante, hermoseándole y corrigiéndolo con su templada frialdad y humedad el calor que de los dos planetas pasado, Marte y Sol se le ha introducido

A Venus sigue Mercurio sexto en orden cuyo oficio es secar las partes sólidas del

infante y hacerlas ágil para el movimiento.

 El séptimo y ultimo planeta es la Luna la cual con su eficacia por estar mas próxima y porque como dicen los Astrólogos recoge en si todas las virtudes y cualidades de los planetas superiores, hace que los cuatro humores y las demás partes se aumenten con el infante. Además de esto dispone el útero para el parto, humedeciéndole y relajándole.

Habiendo pues el infante gozado de la influencia de estos siete planetas si sucediere nacer en el séptimo mes, será el parto vital y natural por no faltarle para su perfección nada y nacer en tiempo que gobierna la Luna. Mas si por su desventura pasare al octavo mes y en el hubiere alguna causa para nacer no será vital este parto Y la madre le pariere se verá en gran peligro de morir. La razón que dan los Astrólogos de esto es porque el octavo mes vuelve Saturno a influir sobre el infante y no constan suavidad como el primer mes antes con su natural frialdad, disminuye el calor y vigor del infante y con su sequedad comprime la parte interna de la matriz de tal modo que con cualquier ocasioncilla lanza la criatura fuera. En resolución dicen que este planeta Saturno por su inclemencia hace que los partos de 8 meses (en que el influye) no sean vitales..

Pero si el infante pasare al noveno mes en el cual vuelve a gobernar Júpiter hará el infante prospero y salubérrimo, por la clemencia de su temperamento por lo cual los que nacen en el noveno mes son perfectos partos y vitales.

Y si acaso el infante se detiene en el vientre hasta el décimo mes, también es vital el parto porque en este mes sucede Marte a Júpiter y ayuda con calor al parto.

De lo dicho se colige que según los Astrólogos, solos hay tres meses en que sea el parto vital que son el 7, 9 y 10. De este parecer fue algún gran filosofo Proelo, el cual quiere que no solo gobiernen los planetas al infante mientras esta en el vientre, sino que todo el curso de nuestra vida después de nacidos, para lo cual divide la vida del hombre en siete edades, de las cuales la primera la luna, la segunda Mercurio, la tercera Venus, la 4 el Sol. 5 a Marte. 6 a Júpiter y la ultima a Saturno frío y seco como es la vejez.

Los aritméticos, matemáticos, discípulos del gran Pitágoras Sammio aquel a quien trata Aristóteles en muchas partes y otros muchos, aquel de quien se admira Platón y dice que tuvo algo divino y que nunca jamás erró en consejo que diese. De quien decían los antiguos que hablaba frecuentísimamente con Apolo. Este Pitágoras Sammio hay algunos que dicen fue mágico y así Timonpfliafio como lo refiere Plutarco lo significó en verso“Ptihagora quituere magu, que nomine flagras.Pergeret eloquijs, homines captare venuftis”

 Hacia pues este Pitágoras que las aguilas que mas alto volaban (con ciertas palabras que decía entre dientes) se le viniesen a las manos, tenia gran amistad con los gallos y les hablaba y amaba. Este también con cierta oración suya atrajo así una espantable osa y la hizo reposar mansa, mandándola que se volviese al desierto y que jamás de allí en adelante hiciese mal a otro animal alguno y así lo cumplió la osa. Quien quisiere saber admirables cosas de Pitágoras, lea a Celio Rodigino en el libro 19, c7 que para nuestro propósito solo basta saber lo que Aristóteles dice de los pitagóricos que afirma ser el numero principio y causa de todos los entes naturales y los elementos de que se componen. Suponen pues estos aritméticos que el numero par es imperfecto y que tiene naturaleza de hembra y que el numero impar, como tres, cinco, siete y nueve es perfecto y tiene naturaleza de varón. Por lo cual llaman ellos a los números nones padres y a los pares madres, y así afirman que para que el parto sea natural y vital ha de proceder de macho y hembra, por lo cual el número siete es natural incluyen en sí el número tres que tiene vez de padre y el número cuatro que es la madre. La propia razón dan para el mes noveno, que es vital para el parto porque tiene numero de cinco y de cuatro que son de padre y madre. De lo cual se sigue clara la razón por que el octavo mes no es natural ni pueden vivir los que en el nacen, pues se compone de dos cuatros que son números imperfectos y hembras.

Y si alguno replicare con esto, diciendo que los partos del décimo mes son naturales y vitales y es número par como el octavo mes, luego no valdrá la razón que se da del octavo. A esto responden lo que de ellos refiere Aristóteles, en el lugar citado diciendo que el número de diez, aunque es par, es diferente a los demás porque contiene en si todos los géneros que hay de contar y todas las diferencias de números como par, impar, cuadrado, largo y compuesto

Además de esto dicen los pitagóricos que el numero diez se compone de cuatro números cabales, de que esta compuesta la máquina del mundo y así el universo por esta razón consta de diez esferas y no de mas ni de menos. De suerte que según su opinión el numero diez es perfectísimo por las razones dichas y por ella el parto de tal mes es natural

Estas son las razones que dan para satisfacción del décimo mes y del noveno y para satisfacción del séptimo añaden mas afirmando que este número de siete tiene virtud oculta, lo cual no solo prueban con escrituras divinas, mas también con humanas y otras congruencias. Para lo primero traen aquel lugar del Génesis capitulo segundo que dice:

“Benedixit Deus dies séptimo et santificavit illum”

También dicen que son siete las virtudes y siete los vicios. Los dones del Espíritu Santo siete. Los artículos de nuestra santa Fe que convienen a la divinidad siete y los de la santa humanidad otros siete Para lo segundo trae lo del poeta.

“oer que Quatre que beati y

Nomte iam séptima porta

Ómnibus errante terris santibus aftas”

Además de estas autoridades muestra la fuerza del numero siete con muchas congruencias porque si bien se considera se ve claro que en cada siete años se muda la edad del hombre, el primer septenario es infante, el segundo muchacho, el tercero adolescente, y el cuarto joven. Los planetas que gobiernan el mundo son siete. Las enfermedades se terminan el día 7. La luna se configura con 4 sietes y el mes se compone de semanas que consta de 7 días. Las cabrillas son 7 en la fe, numeran 7 estrellas y siete son las vergilias.

Y si volvemos al hombre conoceremos que siendo recién nacido no despide el ombligo hasta pasados siete días. Y después de dos veces siete puede bien volver los ojos a la claridad de la luz. Después del mes séptimo comienzan a nacer los dientes. Y pasados dos veces siete meses se sienta el infante sin miedo a caer. Después de tres veces siete habla y hasta pasados cuatro veces siete meses no anda firmemente y en cinco veces siete se ha de privar del pecho. El año séptimo comienza a mudar los dientes, naciéndole otros firmes para deshacer el alimento sólido. Y el propio año séptimo habla ya y pronuncia don distinción cualquier vocablo

De donde vinieron los antiguos a decir que las letras vocales eran siente aunque los latinos solo tenemos cinco. Pasados dos veces siete años nacen las barbas y se mueve la virtud generacional en los varones y en las mujeres viene la menstruación. Muy aceptado está entre la gente vulgar que siete veces nueve años que hacen sesenta y tres alteran tanto al hombre que o muere al año o padece alguna peligrosa enfermedad, de donde vinieron a llamar este año critico. Averroes dice que si a este numero se juntan otros siete años estará entera la edad del hombre. Y así enseña que la edad común del hombres es diez veces siete años.

Todo lo dicho que es colegido de muy diversos autores traen los Aritméticos para probar la dignidad del numero siete. Por lo que dicen que si el infante nace en el séptimo es vital y natural el parto, pero si que nace en el octavo no es vital

 Los legistas principalmente, Cuyacio, en sus interpretaciones dice: El infante vital es si nace en el séptimo y si en el octavo mortal porque el numero ocho tiene cierta antipatía con la vida y el séptimo simpatía. De suerte que dice ser naturaleza oculta y contrariedad la que tiene el octavo mes con la vida.

Las razones que hasta aquí se han propuesto tanto los Astrólogos como los
Aritméticos no dan demostración alguna científica ni que satisfaga el entendimiento acerca del parto natural antes todo lo que dicen parece ridículo.

Por lo cual se ha de buscan la Razón Filosófica y que convenga mas con la doctrina de Hipócrates. Afirman pues todos los médicos y filósofos sin discrepar alguno que el séptimo, el noveno y décimo mes son vitales y dudan si pude haber otros meses vitales para el parto. Causales esta confusión y duda aquel lugar de Hipócrates en el libro de alimento que dice tratando del termino del parto. “Est non est.”. Conviene pues para la claridad e inteligencia de esta duda y del refrán traer las razones que los mas grandes autores nos dan de cada mes del embarazo y parto y sus opiniones porque de ellas resultara después mas limpia yu para la verdad del caso.

Comenzando por la autoridad de Aristóteles es bien se advierta en el libro séptimo de la “Historia de los Animales” no admite este gran varón por legitimo ni natural parto alguno que suceda antes del séptimo mes, ni después de cumplido el décimo. Pero otros autores hay que dicen haber visto partos vitales al quinto mes y aun antes. Y Plinio en el libro séptimo de la “historia natural,” cap. Quinto, dice que Vestilia mujer de Cayo Herdico parió su hijo Suilo Rufo en el onceavo mes. Y Aulogelio refiere de sentencia de Varron que el parto puede ser legitimo en el onceavo mes. Y por esta causa dicen que Adriano sentenció por legitimo parto el de cierta mujer que parió en el onceavo. También hay quien escriba del parecer de Homero que cierta moza parió el doceavo mes un hijo que en ella engendró Neptuno. Pero mas de admirar es lo que dice Plinio en el lugar citado del pretor Papirio el cual sentenció y dio la posesión de cierta herencia a un mancebo del cual había estado preñada su madre de trece meses. Mas aunque hay quien tenga estos tales partos por naturales los mas doctos en esta materia los repugnan y tienen por ilegitimo heredero al que nace después del décimo mes.

De este propio parecer fue el Rey Don Alfonso en la ley cuarta, titulo veinte y cuatro, partida cuarta diciendo”

Mas si la nacencia de la criatura tañe un día del onzeno, después de la muerte del padre non debe ser contado por su hijo

Esta confusión y diversos pareceres de doctísimos hombre nace de que el gran Hipócrates (a quien todos procuran seguir) parece que se contradice en algunos lugares a cerca de esto porque en el libro de” atura pueri “dice que el termino mas largo del parto no puede pasar de diez meses y que si algunas mujeres afirman que están preñadas mas tiempo se engañan en su cuenta. Y en el libro de “ sptimetri o offimetri part”-, se alarga mas diciendo que se pude dilatar el parto hasta el onceavo mes cuanto están preñadas siete cuadragenarios. A esta sentencian se llega al de Aristóteles séptimo de “historia animaliun” capitulo cuarto, cuando dice. Y algunas llegan al undécimo. Esta variedad de lugares ha hecho a los jurisconsultos ser en sus pareceres varios y discrepantes. Pero si bien se advierte conoceremos que los lugares de Hipócrates y de Aristóteles aquí alegados hacen poca o ninguna repugnancia y que lo que estos

insignes varones quieren se tenga por cierto es que el parto natural no puede pasar los limites del décimo mes, así por la penuria del sustento que en aquel tiempo el infante padece como por la estrechura del lugar que ya entonces por su tamaño tiene. Y si alguna vez pasa del décimo mes, son solos dos o tres días y no más. Y así se ha de entender Aristóteles en el lugar citado cuando dice. “Non nulla etian undemu atingunt. “

Y Hipócrates en los lugares dichos lo que Aulo Gelio en el tercero de sus “noches áticas” capitulo trece y séptimo de “historia animaliun” capitulo quinto y otros autores dicen de partos que han sucedido onceavo y doceavo y treceavo mes se ha de responder que son partos monstruosos y que no se han de contar por naturales ni legítimos. Y de esta suerte se han de conformar los lugares de Hipócrates y Aristóteles y tener por incierto lo que los demás dicen y por certísimo que bien cuenta la madre, mejor cuenta el infante.

Para mayor claridad de la verdad propuesta se advierta que todas los cambios que en este mundo inferior suceden se causan por los cuerpos celestes, principalmente de la influencia del Sol y de la luna por apartarse o acercarse al sol hace cuatro cambios principales, que son conjunción, oposición y lados cuartos entre la una y la otra. El sol en el curso de un año subiendo hasta el trópico de cáncer y bajando hasta el de capricornio por el zodiaco visitando los doce signos hace otras cuatro insignes cambios enfriando o calentando el aire que son: invierno, primavera, verano y otoño que cada uno de estos tiempos consta de tres meses.

Dice pues Galeno y Hipócrates que los cambios breves en estos inferiores son causado por la luna y así las enfermedades agudas se terminan en 14 días que es la distancia que hay desde la luna nueva hasta la llena y las mas agudas porque es un cuarto de luna. Pero si son los cambios largos (dice) se atribuye al Sol que las hace como decimos apartándole o acercándole a nuestro Cenit Y así las enfermedades largas se terminan por el Sol, como son las cuartanas que suelen durar medio año o uno y mas. Y otras enfermedades que da el invierno y no se mitigan hasta el verano o por el contrario se da en primavera, se terminar el invierno. De suerte que 7 días de la luna en las enfermedades breves corresponden a tres meses en las largas que el sol juzga

Dicen pues estos insignes autores que el tiempo de embarazo es una enfermedad larga y que se termina por el Sol y por la luna, pero principalmente por el sol y que así como en las enfermedades se consideran meses y cuadragenarios así también se ha de considerar para el parto. Entendido lo dicho que es preludio para lo demás se irá dando la razón del parto de cada mes comenzando por el séptimo.

En el séptimo mes suele nacer el infante por alguna causa externa como caída o enfermedad de su madre. Los mas de los que nacen por estas causas se mueren, por no ser naturales y si alguno escapa siempre vive enfermo o es casi enano. Otros nacen perfectamente maduros y por fuerza de naturaleza los cuales son tan robustos como los que nacen en el noveno, estos tales son robustos (dice Hipócrates en el libro de carnibus) porque nacen a la mitad del año y algo mas que es a los ciento y ochenta y dos días. De suerte que toman dos días del séptimo mes, de donde se ve claro que el juicio de tales partos es causado por los cambios del Sol, como antes decíamos y así viven estos principalmente si cuando llegan estos cambios es ya el infante tan fuerte que pueda sufrir el trabajo del parto y si es hijo de padres robustos y engendrado en el plenilunio. Como enseña Plinio en el libro de séptimo de “historia animal” capitulo quinto tratando de aquellos dos

En el octavo mes suele nacer también el infante pero no es tenido el tal parto por vital, antes los mas grandes autores dicen que es imposible vivir. El buen viejo, Hipócrates en el libro “de alimento”dijo, el parto que sucede a los doscientos cuarenta días, est escanoft donde significo que el octavo mes suele haber parto, pero que muere la criatura luego. Y en el libro de “septimetri” .lo afirma mil veces. Y el libro “de carnibus” dice que no tiene razón alguna para poder vivir lo cual confirma Galeno en el sexto de los populares. Pero cual sea la razón por lo que nos que nacen en el octavo mes no vivan tienen mucha dificultad. Para lo cual dejando que los Astrólogos y los Aritméticos dan siguiéramos la que Hipócrates en el libro de “spetimestri partu trae.” Dice pues Hipócrates que el cuadragenario que corresponde con el octavo mes del embarazo es aquel en que el infante enferma. De suerte que por este lugar enseña que en el primer cuadragenario después de su concepción y en el sexto que es el del octavo mes esta enfermo el infante en el útero. Pues como para nacer sea necesario gran vigor y no lo tenga en aquel tiempo el trabajo del parto y el del mal y así muere poco depues de haber nacido. Con esta razón dan los escritores otra diciendo que como el parto sea crisis y esta si se mueve en el sexto dia, sea semejante a un Rey tirano, así el parto que en el sexo cuadragenario se terminare no será bueno su juicio antes perecerá el infante. De este parecer de Hipócrates fue también Avicena y Alberto Magno y Pedro de Apono conciliador en el comentario cuarenta, sección décima de los problemas. Aunque el docto Lemosio en el comentario sobre el libro tercio de” naturalibus facutatibus” de Galeno no da fe a las autoridades de tan insignes varones, antes sigue a Aristóteles que en el libro séptimo de la “historia de los animales” enseña que las mujeres de Egipto algunas paren al octavo mes y vive la criatura por la dulzura y fecundidad del agua del Nilo y el temple benigno de la tierra y en el cuarto de la generación de los animales afirma otra vez Aristóteles que si naciere el infante el octavo mes puede ser vital. Dice pues Lemosio que puede haber en España parte alguna de tan loable temple y tan fértil como Egipto y ser en aquella parte el parto del octavo mes vital.

A todos estos que dicen que el parto del octavo mes ha sido algunas veces vital se responde brevísimamente con la autoridad de Hipócrates que en los lugares citados dice que las mujeres que entienden haber parido en tal mes viviendo el infante se engañan en la cuenta de los días. Porque es difícil de saber que día sea el de la concepción y así siempre se ha de ir en caso tales con nuestro refrán en la memoria que por bien cuenta la madre mejor el infante.

Aunque es verdad que hay otros meses en que el parto es natural en ninguno lo es tanto como en el noveno. Porque en el séptimo es natural el parto por razón del tiempo solamente mas en el novenos hasta los diez días del décimo es natural pro razón del tiempo y por la maduración que ya entonces está muy perfecta por razón del tiempo.

Porque como dice Hipócrates en el libro “de alimento y de caribus,” el perfecto parto ha de ser en la cuarta década y cada década tiene setenta días que todas cuatro juntas hacen doscientos y ochenta días, son nueve meses solares y diez días. Este tiempo es el mas perfecto para el parto por estar el infante en tal tiempo bien maduro y ser el número de mas perfección de días. De este parecer es todo el común de los filósofos y particularmente Macrobio libro primero y Hipócrates libro de “carnibus” diciendo: Sale a luz el infante el mes noveno y mas diez días, el cual es vital porque cumplió el legítimo número de las hecdomadas

En el tiempo de los antiguos frecuentísimamente parían las mujeres robustos hijos a los diez meses, como se lee de Salomón que en el capitulo séptimo de la sabiduría dice:

Diez meses estuve en el vientre de mi madre. Theocrito Idilio veinte y seis escribe que Almena trajo a Hércules en el vientre diez meses como se colige de este verso

Ipsa quidem longos menfesi fiquim pergi

Plauto en la cistelaria dice así

Tum illa quem comprafiat

Decimo pof mense ex act hic peperi filum

Y el propio platuo en el Anfitrin dice

Alter decimo post mense nascitur puer

Quam feminatus alter mense séptimo

Y Virgola en la egloga cuarta

Matri longa decm tu lerun sastifidia menfes

Terencio dicen en los adelfos

Virgo ex co

Comprfu grau da fasct est mefi hic decimus est

 

De lo dicho hasta aquí conoce el prudente que todos los animales brutos tienen cierta y determinado tiempo desde el día de la concepción hasta el día delo parto y que solo el hombre, animal racional, no lo tiene. Porque dejando a parte la opinión de los que dicen que puede ser el parto vital en el quinto, sexto, octavo, duodécimo y décimo tercio mes y aun en catorceavo. La verdad y lo que se ha de tener por cierto según doctrina de Astrólogos, de aritméticos y de filósofos y médicos cuya diversidad de razones arriba se trajo es que solo el séptimo, noveno, el décimo y hasta el principio del undécimo son naturales meses para el parto humano.

Se entiende también de lo dicho y de los diversos tiempos que hay en que la madre puede mostrar la luz a su infante, la resplandeciente verdad del refrán o aforismo castellanos que dice: Bien cuenta la madre, mejor cuente el infante.

Porque aquel será el verdadero día del parto en que concurren sus días críticos y la perfecta maduración del infante, lo cual todo ignora la madre y así sin ninguna cuenta que haga saldrá verdadera, aunque con mucho cuidado la cuente solo será cierta la que el infante hiciere con la perfección y vigor de sus miembros que la del infante es la mejor.

Lo dicho hasta aquí pertenece a la declaración del refrán propuesto y aunque ya está claro no será fuera de la materia a lo tocante las exposiciones de algunas dudas que aquí se propondrán de las cuales es la primera si es verdad que aquella parte de la mujer que llaman madre o útero en que está el infante el tiempo del embarazo es animal diferente de la propia mujer como dijo Platón, Areteo y Alejando y otras muchas personas lo tienen creído, particularmente mujeres las que afirman que se les sube el estomago a la cabeza y a otras partes del cuerpo

A esta primera duda responde Galeno y reprende a todos los que tienen esta opinión, diciendo que el útero no es animal, ni puede andar vagando por el cuerpo. Solo se extiende algo hacia arriba o a los lados de la parte donde está fuertemente ligado, cuando se llena de alguna maligna ventosidad o de otro humor de adonde se levantan vapores acres y mordaces y de venenosa cualidad, los cuales causan daño en la parto donde dan su golpe haciendo diversos accidentes en el estomago, corazón o cabeza y cuando causan estos accidentes dicen las mujeres que sube el utero.

Puede también dudar si es verdad que haya su persetación, que es decir si después que la mujer está preñada puede segunda vez concebir otra criatura con la primera demás de la que ha está concebida la madre. A esta segunda duda se responde que no y la razón es porque al punto que la mujer concibe se le cierra y aprieta el orifico del utero tanto que ni la punta de una aguja podría entrar dentro.

Conociendo esta verdad el gran Hipócrates dijo en un aforismo: El utero se les cierra a las que están preñadas. Galeno en el comentario confirma este parecer diciendo que la

cierta señal para saber si la mujer está preñada es que tenga la boca del útero cerrada, la cual prueba suelen hacer las comadres con el dedo, que así lo manda Galeno en el propio lugar

Herofilo dijo mas claro que la punta de una aguja no podrá entrar después que la mujer está preñada siendo pues esto así tan firme verdad, claro está que no será posible ver a su perfetación haciéndole la mujer preñada antes de parir y vaciar el útero de lo que antes contenía

Aquí será bien advertir que el deseoso de saber que de los animales que Dios crió solos hay dos que en el tiempo del embarazo usen sexi, estos son la mujer y la yegua. Así lo afirma Aristóteles en la historia de animales y la experiencia demuestra. Lactandio da la razón diciendo que quiso Dios diferenciar las mujeres de los demás animales, en esto de poder usar el sexo estando preñada porque los hombres repugnando ellas en tal tiempo no cometiesen otros pecados apareciendo lo ajeno y fuese causa de que perdiesen la Gloria. Dice también que si la mujer no pudiera pecar estando preñada no mereciera la virtud de la pudicia porque no es de digno de merecimiento alguno el que deja de hacer aquello que no puede hacer.

Bien sabía, Julia hija de Augusto, aquella que aunque se cansó nunca satisfizo el libidinoso deseo que la mujer preñada puede tratar con varón, por no concebir segunda vez estando ya llena el utero. Y así por dar gusto a la carne y no tener hijos de otro alguno mas que de su marido Agripa esta lasciva hembra en sintiéndose preñada hacia franco su cuerpo a cuantos del gustaban. Dice Macrobio tratando de esta insaciable bestia que como se admirasen los que sabían su vida de que todos los hijos que había parido se asimilasen a Agripa su marido, le dijo: “Yo nunca uso de otro piloto en mi nave hasta que la siento llena.”

Podrías también dudar si cuando la mujer pare dos o tres hijos estos fueron engendrados de un tocamiento solo del hombre con la mujer o de muchos. A esta duda responde Hipócrates afirmando que de un tocamiento solo pueden y pruébalo con el ejemplo de los perros, los cuales de una vez engendran muchos.

“Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano” de Sorapán de Rieros

“Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano”

Este refrán es el número 1 de la obra “Medicina contenida en Proverbios” de Juan Sorapán de Rieros, publicada en 1616.

Transcripción realizada por Tomás Cabacas Hurtado.

 

             “Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano”

 La joya más preciosa que en este mundo el hombre puede poseer, es la salud: y así tuvieron por conclusión llana los sabios antiguos, que ni el rico, ni el fuerte, ni el sabio, ni el bien afortunado, ni el que esta en la cumbre de la honra, ni el que tiene fieles amigos, ni aun el que tienes hijos y mujer a gusto, se puede llamar dichoso o feliz sino goza de salud.

Thales Mileto, uno de los siete sabios de Grecia, siendo preguntado qué hombre en esta vida se podía llamar dichoso. Respondió que el que gozaba de salud corporal.

Pofidonio Apameo solía decir que el mayor bien que poseen los hombres es el de la salud y riquezas.

Entre los Pitagóricos era costumbre muy usual, cuando en las cartas que se escribían tratando alguna cosa grave, no usar otro género que el desear salud, como hoy también se usa entre los prudentes

Castellanos cuyas costumbres no son de menos autoridad, lo que traen en la pluma y boca el deseo de salud de los que aman.

El doctísimo Hipócrates y Galeno nos enseña que todo el deleite en las cosas humanas, es de ningún momento, ni gusto, si falta el bien de la salud

Orpheo en una oración que hizo en alabanza del mismo Hipócrates dice: que ni la dulce armonía de la música, ni la felicidad de las riquezas, ni la contemplación de los placeres, ni los prósperos hechos de la fortuna suben tanto la balanza de la gloria human quando la baja un solo dia de enfermedad.

Y el Eclesistico hablando a este asunto dice mejor suerte es la del poble que tiene salud que no la del rico que esta falto de ella. Y un poco mas abajo dice, no hay patrimonio, ni censo que se pueda comparar con la salud del cuerpo.

Plutarco en el libro de la “Conformación de la Salud” afirma que tener salud es un potaje suavísimo y una salsa del cielo.

Marcial nos dice que una de las cosas que hacen la vida dichosa es el cuerpo sano

Juvenal que no habíamos de pedir a Dios, ni rogar otra soca mas que tener alma sana en cuerpo sano.

Página original y primea del refrán “Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano” de la obra “Medicina contenida en Proverbios” de Juan Sorapán de Rieros, publicada en 1616.

Si quieres vivr sano 001

A estas sentencias de tan ilustres varones corresponde la costumbre que tenía el guerrero rey Pirro entre los Epirotas que cuando hacia sacrificios en el templo, nunca pedia a los dioses posesión de mayor reino, ni victorias de sus enemios, ni mas honra, ni riquezas, ni otras cosas semejantes a estas, por las que los hombres siempre andan atormentados, sino tan solamente que los dioses le siesen salud, teniendo este discreto rey entendido que si esta no le faltaba que todas las demás cosas le sucederían prósperamente porque aunque a banderas desplegadas la fortuna favorezca al hombre y aunque en la bonanza de las cosas de esta vida lleve siempre el viento en popa, si le falta la salud, todo lo demás sobra.

Por lo que el divino Platón escribe que en los banquetes antiguos era el mas solemente y celebrado cantar que la mejor cosa de las cosas humanas es la salud

Otros filósofos hubo muy celebrados de Cicerón como fueron Panecio y Pofodonio, los cuales dijeron que no era suficiente la virtud para pasar la vida dichosamente, sino se gozaba de perfecta salud.

Y Crantorfolenfe afirmaba que la principal virtud de la vida huma se había de dar a la virtud y la segunda a la salud.

Y no es de admirar que todos estos famosos varones hayan encarecido tanto el dulce bien de la salud, pues el glorioso Dan Agustín, como refiere el decreto Canónico, dice que el que pagare las decimas, no solo le daría Dios abundancia de los frutos de la tierra, también salud para el cuerpo y para el alma.

Pero para que me canso exaltando con autoridades humanas y divinas lo que se dsuyo están conocido bien como la salud, sin la cual ni el animoso soldado podría combatir , ni el labrador cultivar el campo, ni oir las causas el juez, ni defenderlas el abogado, ni el teólogo finalmente escudriñar las cosas divinas. Muchos valeroso y esforzados capitanes tienen renombre y gloria por sus señaladas hazañas, la mayoria de los cuales deben su fortaleza y vigor a la Medicina, que les dio salud para alcanzarlas

Y asi se tiene por cierto que Philipo, médico de Alejandría, no venció menos a Darío en las guerras que el propio Alejandro, al cual poco antes de la victoria le había restituido la salud y las fuerzas perdidas de una muy grave enfermedad, sin la tal salud no venciere Alejandro Magno.

Además de lo ya dicho, si el dolor, según Aristipo afirma, es el mayor de todos los males, aquello sin duda debe ser tenido por sumo bien entre los bines naturales, que es contrario a un tan grande tirano. Pues esta es la salud, luego evidentísimamente la salud será el mayor bien de los bienes, cuya excelencia y ventaja sobre los demás bienes, no se puede encarecer con palabras. Y así el que hubiere de tratar con ella tendrá mucho mas que hacer en buscar el estilo y modo que hallar la materia o copia para fabricar su oración

Esta pues es de la que trata el presente Refrán, el cual para adquirir este bien que tantos filósofos dijeron ser el mayor y mas excelente que el hombre puede poseer en este mundo. No sea un antídoto, un socorro y remedio el mas fácil y cierto que hasta hoy la invención humana ha hallado diciendo si quieres tener el sumo bien de la salud que hace los hombre bienaventurados y dichoso, contentos, graciosos y bien afortunados en conclusión

                     “Si quieres vivir sano

                     Hazte viejo temprano.”

Es esta ultima parte del refrán que dice:” Hazte viejo temprano” esta oculta la metáfora que hemos de entender que bien en esta sentencia significa lo mismo que prudente y que lo mismo es decir “hazte viejo temprano” que hazte prudente temprano, como los refranes y sentencias son mas considerados cuanto mas significan y comprenden en breves palabra, por esta razón nuestro refrán dice viejo y no prudente, usando como esta dicho el analogismo

Podría alguno estudioso de la medicina acordase del aquel aforismo de Hipócrates que se lee en el “Segundo libro” el cual clarísimamente dice: que los viejos padecen menos enfermedades que los mozos. Y así que nuestro refrán no se ha de entender metafóricamente, sino literalmente la verdadera vejez en la cual (según este gran autor) asaltan menos enfermedades al cuerpo humano. Este argumento es fuerte pero oyendo la respuesta que da el doctísimo Valles quedara el entendimiento tranquilo, que se ha de entender el aforismo de Hipócrates sobre las enfermedades agudas que se causan de cólera y sangre, porque las crónicas ensadosas y prolijas estas verdaderamente acompañan siempre a la vejez y asi hemos de entender que la edad de los viejos es mas enerma que la alegre juventud, por lo cual dijo el gran Hipócrates en otro lugar: es muy enfermo quien es muy viejo.

La experiencia lo enseña, no nos cansemos trayendo autoridades para nuestra defensa que el vulgo suele y con verdad decir: La propia vejez es la enfermedad.

Conociendo esto Galeno en el comentario del aforismo alegado, defiende a su maestro Hipócrates afirmando que los viejos son mas enfermos que los mozos, pero que por su prudencia y experiencia y por saber huir de los inconvenientes pasan la vida mas seguros; de donde se deduce bien claro lo que dice Galeno lo mismo que yo afirmo en la exposición de la segunda parte del refrán que es “hazte viejo temprano y vivirás sano” pued dice que aunque la naturaleza de los vejos es mas enferma que la natural vejez pasan la vida mas sano.

Y porque hemos dicho que ser prudentes de suma importancia para poseer el excelente bien de la salud será razón darlo a entender demostrándolo con razones y autoridades y consecutivamente que son viejos son prudente.

Digo pues que nadie habrá que no entienda de cuando tiempo y peso sea para la conservación de la salud la virtud de la prudencia, pues anda tiempo acompañada del cihsoo y glorioso coro de las demás virtudes como enseña Cicerón en el quinto de las ·Tusculanas”

Y San Agustín dice que la prudencia es la ciencia de las cosas buenas y de las malas y de las neutras.

Aristóteles también lo enseña y dice que la prudencia esta en la parte racional del alma que se dice estimaba, la cual con solo su fuerza y virtud puede aconsejar a si y a los demás todos los males y bienes, y prevenir en todas ocasiones con altísimo consejo.

Marco Tulio en sl 3 de la “Retórica” no avisa que por la prudencia podemos tener elección de los bienes o de los males, siendo esto así no hay duda sino que la prudencia nos podrá apartar de muchas ocasiones y peligros de enfermedades en las cuales cada dia vemos que el imprudente necio, como torpe y falto se deja caer de los cuales el prudente y avisado se podrá guardar pues le acompaña siempre la inquisición de la verdad, la meditación del animo, la viveza del entendimiento y la elección de lo bueno con mucho estudio y ciencia, las cuales cosas todas se amonestan y aconsejan al prudente que nunca se confíe de su parecer si en no vienen estos requisitos.

Y porque entendemos como esta necesaria esta virtud de la prudencia anda si siempre acompañada con los muchos años. Y que dice activamente nuestro refrán cuando avisa que nos hagamos viejos temprano se ha de advertir que lo mismo es decir vejez que decir sequedad, porque los viejos son secos como enseña Galeno en muchos lugares y la experiencia lo muestra y este mismo autores el libro que intituló “Quod animi mores corporis tempraturumse cuantur” afirma que la prudencia procede y se adquiere de la sequedad como la demencia, e imprudencia de la humedad, adonde alega aquella célebre sentencia de Heráclito que los espiritus secos hacen el alma sapiencitisima yprudente.

Y aunque es verdad que la sequedad aprovecha alguna cosa en la prudencia hemos de entender ser mas cierto lo que responde Platón a Fedro cuando dice: que hace prudentisímo al hombre la divina Filosofía hace que menospreciemos el mundo y todas cuantas cosas hay en é.. Dicen también que a la prudencia perfecciona el tiempo y la larga experiencia juntamente con la observación de los humanos acontecimiento como lo escribe Marfilio Ficino

Cicerón el primero “Legibus” afirma que la naturaleza le da cierta fuerza y virtud

Y el Santo Job en el capitulo duodécimo dice que en el mucho tiempo está la prudencia.

San Hieronymo escribiendo a Nepociano también dice que casi todas las virtudes del cuerpo se cambian en los viejos y descreciendo todas las demás crece sola la sabiduría y un poco mas abajo añade la senectud con la edad se hace mas docta con el uso mas trillada y con el proceso y discurso del tiempo mas sabia.

De Sócrates hay una sentencia referida de Alcibiades en “El simplosio” de Platón que entonces los ojos del entendimiento comienza a ver agudamente cuando a los ojos del cuerpo comienza a fltar su virdu.

Y en el capitulo cuarto de la “Sabiduría” está escrito: “Las nacas de los hombres son prudencia”

En el Eclesiástico: “que hermosa es la sabiduría en los ancianos y cuan glorioso su entendimiento”

Eurípides dice: “El viejo cuidadoso vale mas que muchos mancebos”

Y Plauto: “La edad es escondimento para la sabiduría”

Platón en el “Timeo” enseña que el alma cuando al principio se encierra en las ataduras del cuerpo se hace como torpe y sin mente. Pero después que el hombre se aumenta y crece y las almas con mas lento movimientos hacen su camino, entonces es el hombre mas prudente y sabio

Aristóteles dice en un problema que nuestra madre naturaleza, autora de todas las cosas, nos dio dos instrumentos: “la mano para el cuerpo y el alma para el entendimiento” y de tal manera que desde que nacemos no estamos prontos para usar del instrumentos de las manos hasta que la naturaleza las perfecciona y fortalece, así ni mas ni menos el entendimiento, no luego que nacemos, mas antes en la vejez cobra su vigor y fortaleza. Y cierto no hay duda alguna, sino que mientras mas son los años tanto mas tenemos de uso y experiencia y tanto mayores fuerzas alcanzamos con el consejo.

Conociendo esto Homero, hablando de cierto caballero egipcio dice estas palabras: “Era jorobado en la senectud y con mucha experiencia de cosas sabio”

Con lo dicho y muchas que se pudiera decir se consolarán los señores ancianos, pues está con ellos la razón mas que en los mozos. Y en cuando a esta parte que es principal que constituye el hombre les hacen mucha ventaja.

Y así que Ovidio en aquellos versos tan sabios dice: “No todas las cosas de la edad de los viejos son aborrecibles, ni para huir de ellas, porque de los años tardios se adquiere la habilidad y la experiencia.”

Es tan conocida verdad la que voy probando que pudiera traer infinidad de citar para probarlas, mas huyendo del cansancio dejo sentencias de Homero, Virgilio, Apuleyo, Eurípides, Afranio, Marco Tulio, Plutaco y de las Sagradas Escrituras y de muchos santos.

Pero se podrá dudar mucho acerca de este comentario diciendo que si la prudencia esta en la vejez, (como esta probado),y muchos años que será imposible alcanzarla el joven y consiste que ha llegado a la edad referida. Y así que el refrán será ridicuculo y en ningún momento pues pone un caso que naturalmente no puede ser como es ser mozo y viejo en prudencia todo en un tiempo. A esta objeción se responde que la edad es en dos maneras: una del cuerpo y otro del alma, esta del alma no se numera y cuenta por razón del tiempo sino por la calidad de la virtud, de suerte que aquel se dirá varón perfecto y viejo, que carece del error en imprudencia de la juventud y tiene la prudencia del veijo aunque tenga tiernos años.

De esta edad pues se ha de entender el refrán cuando cie: “hazte viejo temprano” que de ninguna manera el hombre mozo ha de desesperar de poder ser sabio y prudente confiando principalmente el la divina bondad y magnificencia que las serpientes de prudencia que se la dará con liberal mano. Pues vemos que muchas veces los mozos vencen en consejo y prudencia a los viejos.

Como leemos en Píndaro hablando de Demófilo dice: que aunque era en la edad mancebo, en los consejos era viejo como si fuera de cien años

Tito libio cuenta de Apio Claudio que siendo mancebo y de poca edad dio su parecer y decretó un neocio muy difícil y fue el mejor que todos los demás y así fue de todos escogido.

Cornelio Tacito escribe que Lucio Craso siendo de 19 años acusó a Cayo Carbón y Cesar de veintiuno

Adolavela y Afsinio Polon de otros tantos a Cantón

Augusto Cesar cuenta Suetonio Tranquilo que teniendo 12 años, públicamente en un gran auditorio alabó a Julia difunta,

Se confirma esta verdad con lo que las divinas letras nos muestran en el libro de la Sabiduría capítulo cuarto, número nueve, diciendo: los sentidos de los hombres son canos y la edad no se cuenta por el número de los años. De suerte que el hombre mozo no se debe tener por despedido de la compañía dichosa, ni de la riquísima y celestial casa de la prudencia. Antes procure traer siempre en la memoria este refrán considerando como se probó de importantísimos y diversos autores que la salud es el principal y sumo bien que el hombre en este mundo puede poseer y que ninguno se puede llamar dichoso y feliz aunque goce todos los demás bienes, sino goza de la dulzura de la salud.

Y con esta salud nos está invitando el refrán diciendo: “Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano”, la cual vejez se ha de entender de la vejez o edad del ánimo, que es la prudencia, por estar esta en estimable virtud por la mayor parte en los de madura edad y mas expertos varones como se probó con razones y autoridades divinas y humanas.

Pero no por esto se ha de tener el sabio mozo por despedido de la prudencia y maduro seso para poderse hacer viejo temprano, ahuyentando de si las ocasiones enemigas a la salud, ejercitándose moderadamente, de suerte que esté ágill para cualquier movimiento corporal, comiendo templadamente y bebiendo igual, durmiendo siete horas de noche y ninguna de dia. Aborreciendo el carnal vicio como muy viejo, sino quiere pelarse y tener en su rostro mil manchas, nacidos, talparias, llagas y dolores nocturnos. Consumir sus bienes en zarza, palo santo, china y azogue. El vicio carnal puede darle vida en la cama por muchos años y dejar a su compañera en breve tiempo viuda y toda sus descendencia con perpetua herencia de lamparones y otros mil géneros de males. Prevenir y considerar esto el mozo es hacerse viejo temprano

 

Historia de Extremadura de Sorapán de Rieros

Historia de Extremadura de Sorapán de Rieros

La Historia de Extremadura por Juan Sorapán de Rieros es una parte del refrán 51 de la obra Medicina Española contenida en Proverbiospublicada en 1616.

El refrán dice:   “El viejo múdale el aire y darte el pellejo”  Se refiere a los cambios de lugares que le vienen mal a los viejos, entendiendo dar el pellejo como posibilidad de morir. Mas adelante dice: que los que viven siguiendo la razón, que es la que fuerza al entendimiento y al conocimiento de la verdad, nos ha parecido que: “Es Extremadura la región que debe ser elegida entre las demás por ser la mas útil y conveniente para vivir vida sana y larga”

Comienza la Historia de Extremadura en la página 446 hasta la 476 de la obra “Medicina Española contenida en proverbios”

En el texto original Sorapán de Rieros escribe siempre Extremadura con “s”

Transcripción del texto original realizada por Tomás Cabacas Hurtado

 

                                   EXTREMADURA

 

DESCRIPCIÓN Y DENOMINACIÓN

Se extiende Extremadura desde la parte oriental, que limita con el Reino de Toledo, hasta la raya de Portugal, que es su parte occidental, donde está Badajoz, Alcántara y Coria. Por la banda Norte, la divide de Castilla la Vieja las tierras de Puerto Pico y de Baños. Por el Sur limita con Andalucía, dividiéndose de ella por la famosa Sierra Morena. La baña dos caudalosos ríos Tajo y Guadiana. Tajo dejando a Toledo y Talavera entra por la nombrada Puente del Arzobispo y sale algo mas abajo de la antigua Alcántara. El Guadiana mas en la parte del Sur dieciséis leguas, corre el propio curso, dejando la Mancha y fertilizando Extremadura, la provincia de León, Maestrazgos de Santiago y Alcántara y los obispados de Plasencia, Badajoz y Coria.

Dicen algunos que se le impuso a esta provincia el nombre de Extremadura por ser de invierno frigidísimo y en el estío muy cálida pero la experiencia nos muestra lo contrario y así no se admite esta razón. El maestro, Pedro de Medina, en el libro de las “Grandezas de España” afirma que tiene este nombre porque baja el ganado de Castilla a extremo, a Extremadura. Pero la razón que más cuadra y que se ha de tener por verdadera, la trae el padre Mariana en el libro 9 la “Crónica de España,” cap. 2. dónde dice que el nombre de Extremadura es compuesto de extremo y de “durio”, Como si dijésemos los extremos del río Duero, porque llegan los extremos de aquella provincia y Reino del Duero hasta todo lo que ahora se dice Extremadura. De donde se vino a llamar “Estremadurij” y viciado el vocablo Extremadura

 

TEMPLANZA DE ESTA TIERRA

No tiene cosa esta insigne Provincia, que no esté significando su prestancia y excelencia y diciendo ser la más conveniente de España para vivir los hombres sanos. Su clima es medio entre calor y frío, que declina algo más en calor, que es que arriba dijimos ser mas acomodado para criar y sustentar los hombre con larga vida, principalmente para tener a los viejos con menos peligro. Que sea Extremadura templada se prueba bien de que Castilla la Vieja y las Montañas son la parte más frías de España, por estar al Norte y Andalucía por acercarse a la zona tórrida tiene exceso de calor. Pues como Extremadura es región en medio de uno y otro extremo será templada y más apropiada para la salud humana que otras. Argumento congruente de la templanza y pureza de aires de esta región es ver que desde los primeros siglos fue habitada, cultivada y escogida por los Celtas entre otras provincias, los cuales la poseyeron muchos años. Opinión hay muy verosímil que los Geriones (Nota: antiguos héroes legendarios que poseían grandes rebaños de ovejas) antiquísimos Reyes de España vivían en Extremadura como parte más fértil y sana que otras. Y que Hércules los venció combatiendo con ellos en las riberas del Guadiana y que en aquellos tiempos se edificó en el sitio de la batalla la ciudad que llamaron Memorida y que ahora se dice Mérida. Aunque Dioncasio dice que después que los Romanos terminaron la conquista de España en tiempo de Agusto César, el año 23 antes del nacimiento de nuestro Redentor, los soldados viejos llamados eméritos, escogieron aquellos campos de Extremadura como más sanos y abundantes y edificaron una ciudad llamada Emérita Agusta, tomando el nombre de los que la edificaron y del Emperador que entonces era, la cual se vino a llamar Mérida pasando los tiempos.

 

SANTIDAD DE EXTREMADURA

Es Extremadura en santidad señalada, decorada y rubricada con la sangre de muchos mártires, la ennoblece el devoto e insigne santuario de la Virgen de Guadalupe, una de las cosas más notables de España como podrá ver el que tenga interés en el libro que el padre Fray Gabriel de Talavera escribió de esta devotísima imagen, de su casa y grandezas. Que cuando Extremadura no tuviera otra cosa que la honrara e hiciera famosa, bastara esta para gozar la palma y campear entre las demás tierras de España. Tiene su casa la santa imagen en un hondo y ameno valle entre elevados montes adonde santos varones la escondieron como preciosísima reliquia, al tiempo que se perdió España. Allí estuvo escondida seiscientos años, hasta que milagrosamente fue descubierta.

Tres leguas de nuestra señora de Guadalupe a la banda de la sierra que mira al Occidente en la villa de Verzocana están los gloriosos cuerpos de San Fulgencio y Santa Florentina, santos españoles, de la generación Goda, de nuestros invictos Reyes y hermano de S. Leandro. Viven en esta villa muchos hombres más de cien años por su buen temple.

De la antigua ciudad de Mérida centro de Extremadura fue natural la valerosa Santa Eulalia, que padeció martirios en esta ciudad en poder de los tiranos que perseguían a la Iglesia, siendo tierna doncella de trece años. Existe ahora el horno donde dicen que fue abrasada es muy venerado y hay costumbre de echar dentro una herradura de cabalgadura para que sanen los enfermos de paludismo. De esta ciudad fueron también aquel gran santo San Felices y Santa Julia que padecieron por Cristo con extremado animo martirio.

El Canónigo Bernardo de Alderete en su lib. 3 cap. 5 del origen de la lengua Castellana, dice que aquel gran sabio moro llamado Rasís, tratando de destruir España describiendo Mérida habla de un milagroso Crucifijo que en ella había cuando fue saqueada. Sobre aquel crucifijo estaba una piedra, de la cual nunca oyó hombre hablar y que por la noche oscura, decían oraciones en la iglesia con la claridad de ella, tan grande era la luminosidad que daba, que no había necesidad de candelas sino quisieran. Y que la tomaron los árabes cuando entraron en Mérida y que con ella llevaron el cántaro de perlas y dicen que aquel cántaro estuvo después en la mezquita de Damasco y que Lozulema el hijo de Adelmec lo llevó. Dicen que este cántaro fue tomado de la casa Santa de Jerusalén, cuando entro Nabucodonosor y fue en la entrada de ella un Rey de España que tenia nombre Conven y hubo en su corte muchas cosas nobles este cántaro y la mesa de esmeralda que fue del Rey Salomón hijo del Rey David. Las palabras referidas del moro Rasís manifiestan bien el gran milagro de aquel Santo Crucifijo que había en Mérida, cuando la ganaron los moros, como también muestran la antigüedad del cántaro de perlas y la mesa de esmeralda.

No solo en los siglos antiguos fue Extremadura cualificada con mártires, ínclitos y señalados milagros, mas también en nuestros tiempos ha producido gran muchedumbre de santos, de los cuales nombro aquí a San Diego, cuyas reliquias están en Alcalá de Henares. Fue este constante y valeroso extremeño de un lugarcito que se dice Saniculas en las estribaciones de Extremadura en Sierra Morena.

En las riberas del Guadiana junto a la Puebla de Alcocer, que parece a un desierto, la ermita antigua de la Magdalena, donde está la santa calavera, que nunca se ha sabido de quien sea. Dicen los de aquella tierra que en otros tiempos un toro rabioso hacia grandes estragos en todos los animales que encontraba y que vagan por la ribera del Guadiana escarbó con las uñas y bramando sacó del profundo hoyo que había hecho la calavera humana mencionada, y luego sanó del mal de rabia como ahora sanan los que allí acuden tocando aquella santa calavera.

Mostró Dios su poder y bondad más en Extremadura que en otra parte, con aquel tan extraordinario milagro, que hizo en tiempo del Maestre de Santiago Don Pelai Pérez Correa, el cual haciendo la guerra a los moros por la parte de Llerena, tuvo con ellos una batalla junto a la Calera, y peleando muchas horas sin conocerse victoria y siendo día de nuestra Señora, con deseo de vencer aquella batalla, suplicó a Dios fuese servido de hacer que el sol se detuviese como en otro tiempo había hecho con Josué; y poniendo a nuestra Señora por intercesora, dijo estas palabras. Santa Maria detén tu día. Se dice en los memoriales antiguos de la Orden de Santiago, que milagrosamente se detuvo el sol, por espacio de tiempo muy notable, hasta que acabo el Maestre la victoria y prosiguió el alcance. En memoria de este milagro se edificó la Iglesia de Santa Maria de Tudía, adonde se mandó enterrar a este Maestre en aquel lugar de la batalla y hoy está allí su sepulcro.

Ha querido Dios también en estos años enriquecer a Extremadura con los milagros tan aprobados que el Santo Crucifijo de Zalamea hace adonde concurren diversidad de gentes en devoción.

 

FERTILIDAD Y RIQUEZAS DE EXTREMADURA.

Son indicio y señal de la templanza de esta región y de sus saludables aires los abundantes frutales que en ella hay. Pues solo la vera de Plasencia (como todo el mundo sabe) sustenta con diversos géneros de sabrosas frutas a la Corte y la mayor parte de Castilla. Y no solo es abundante de frutas domésticas cualquier parte de Extremadura, mas también de silvestres castañas, bellotas y madroños con que engorda tanto número de ganado de cerda, que hay jamones y chorizos extremeños casi por toda España. En prados, campos amenos, pastos y hierbas, es cierto que no solo excede a las demás provincias de estos reinos, mas a todas las que hasta hoy le han conocido. Lo cual no se puede negar, pues vemos que los ganados de Castilla de las Montañas, perecerían si no bajasen a gozar de las hierbas y aires, y aguas extremeñas. De esta templanza también nace y de la fertilidad de la tierra, que es provincia abundante de trigo y cebada, tanto. que no sólo sustenta la propia tierra sino mucha parte de Andalucía. De la cual abundancia nació el nombre de la villa de Cáceres; en la cual desde el tiempo de los gentiles romanos que la edificaron, esta la estatua de Ceres, diosa del pan, hecha de un algo y grueso mármol en la plaza en significación de que allí es el asiento y casa de Ceres. Y así de este nombre Casa o Castrum, y de Ceres, se vino a llama casa Cereris y evolucionando el vocablo, Cáceres.

No solo la panadera Ceres publica la templanza y fertilidad de esta tierra, más también su amigo Baco significa con el dulce licor del vino, que ni Rivadavia, Ciudad Real, Cazalla, ni Torrejimeno exceden a lo de Guadalcanal, Robledillo de Fregenal y Logrosán lugares de Extremadura.

Pero aunque esta provincia es generosa y prestante por las cosas hasta aquí referidas, mucho mas lo es por que la buena calidad de sus pastos y bellota cría carne para toda Castilla la Vieja, para la Corte, Mancha, Reino de Toledo, Sevilla y Granada y muchos de sus jamones llegan al nuevo mundo de las indias adonde son estimados como cosa extremada.

 

Pedro de Medina, sevillano, en su libro de Las Grandezas de España, tratando de los ganados que en Extremadura se crían, dice que es razón que tengan fama por todo el mundo, y que solo en las riberas del Guadiana, se apacienta cada año mas de quinientas mil cabezas de ganado mayor y menor, y es cierto que anduvo corto. Juan Botero Benes en su Historia Universal del Mundo, tratando de Extremadura, dice. Que así como en Italia los ganados pasan a invernar del Abruzo a la campiña de la Pulla, así en España van de la parte Norte a Extremadura. Es así mismo indicio del buen temple de esta tierra el gran número de perdices que en ella se crían y de todo géneros de aves, jabalís, venados, liebres y conejos, en tanta abundancia que hay quien afirme que por la fertilidad de la tierra se producen en ella sin ayuntamiento de macho y hembra, como ratones. con solo la fuerza de la causa equinocia. Producense también gran numero de ovejas de muy fina lana la cual se lleva por el mar a muchas partes. Ha también cría de castizos caballos que compiten con los andaluces.

 

Pero lo que más adorna esta provincia (dice el Maestro Medina) son las grandes rentas y patrimonios de hierbas, que se venden y tienen mucho precio para el ganado que baja de Castilla. Y esta es la causa porque en toda Extremadura hay tantos y tan ricos mayorazgos. De miel muy fina da esta región copioso fruto. Y de lino se coge tanta cantidad que no solo es suficiente para vestir a los naturales, sino también las ciudades cercanas.

No solo se ennoblece y adorna Extremadura con lo que se cría sobre la superficie de la tierra, sino también se hayan en las entrañas de ella, más ricas minas de preciosos metales que se han visto en todo el Universo. Y si el obstinado no quisiere creer estas verdades lea historia y vera lo que dicen los escritores de la mina de Guadalcanal, la cual hace menos de cuarenta años que en pocos días dio mas de cuatro millones de la mas pura plata que se ha visto y diera si el artificio no se hundiera mas que el cerro de Potosí. Háyanse también de todo géneros de otros metales infinitas minas, principalmente de hierro, de la cual se saca mucha cantidad en las sierras de Guadalupe, junto al río Vieja.

Hay piedras para edificios muy diversas. Y de las preciosas se hallan también muy grandes. De estos es buen testigo una que tiene la Casa de Guadalupe, es muy resplandeciente que sirve de pectoral en la rica capa con que se celebran las fiestas de nuestra Señora, dicen que es topacio y que la encontró un pastor en aquellas sierras de nuestra señora, es grande como naranja

 

 CONDICION DE LOS EXTREMEÑOS

Y aunque es verdad que las cosas hasta aquí referidas muestran con evidencia el temperamento apacible y saludable de Extremadura, mucho mas le manifiestan las calidades y condiciones de la insigne gente que produce.

Y porque esta verdad quede mas asentada y firme, conviene advertir que las costumbres y condiciones de los hombres corresponden siempre con el temple de la tierra donde se crían. Porque según buena Filosofía los humores son conforme a la causa material de que ellos se hacen que son los alimentos son tales cual fuere el temperamento de la tierra adonde se crían y pasando mas adelante las condiciones y propiedades de cada genero de gente, sigue el temperamento y humor de tal gente, según nos enseña Galeno, en aquel libro que tituló “quod animimores” y en el libro segundo de “Temperamentis”. De donde viene que las propiedades de los hombres manan y se conforman con el temple y la calidad de las región donde se crían. De este parecer es también el gran Hipócrates y Platón en el ”Timeo” y su discípulo Aristóteles en el “Séptimo de la política y cuarto de los problemas.” Tiene esta misma sentencia Polibio, celebre historiador y filósofo. Y Cicerón en la oración que hizo tan elegante prolege agraria contra Servilio Rulio y en el libro primero y segundo de diuminatione. Y Plutarco en el libros de sus Políticas a Trajano. Y muy copiosamente trata de este particular Alexandre ab Alexandro y Rodigino libro diez y ocho cap. 18. Siendo pues así que cual fuere la propiedad, temperamento, y fertilidad de la tierra, tales serán las complexiones, fortaleza y costumbres de los hombres que en ella se produjeren y criaren convendrá saber que propiedades son mas naturales a los extremeños pues de ellas vendremos al conocimiento de la verdad y temperamento de su tierra.

Diego Pérez de Mesa en las añadiciones que hizo al libro de “Las Grandezas de España,” tratando de Extremadura dice así

Pero volviendo a los extremeños, sabe todo el mundo, que son gentes muy recia, de pequeños miembros y grandes fuerzas, muy belicosos y feroces bastos en la disposición de los miembros. Son muy ricos, y bien hacendados, sufridores de trabajos, son gente de buen trato y amistad pero altivos y arrogantes. Se precian de sus fuerzas, son en extremo jactancioso y ostentativos, de donde suelen emprender cosas temerarias, y que parece que exceden al ser natural; se precian que no hay valiente sino ellos. Estas son las palabras de Diego Pérez, las cuales reducidas a más breve suma, digo que son los extremeños desde sus principios ricos, nobles y señalados en letras y en armas. Que sean ricos y su riqueza muy firme y bien asentada, ya esta dicho, y todo el mundo lo sabe, y que la causa es la hierba y pasto fértil de las dehesas que se arriendan a los señores del ganado que baja de Castilla y la abundancia de las demás cosas que son necesarias en la vida noble.

 

 NOBLEZA EXTREMEÑA

Mas en cuando a la nobleza de Extremadura conviene que se entienda, que ninguna provincia hay en España, que la exceda en este particular, aunque se cuente Cantabria, ni que hay otras que más haya conservado su honor y calidad desde su fundación hasta el día de hoy. Esta verdad se prueba bien de lo que escriben todos los cronistas antiguos y modernos sin discrepar alguno, particularmente de los antiguos Dioncasio, que afirma que Extremadura se pobló de los soldados romanos que llamaban Emeritos, jubilados en armas por sus hazañas, de adonde le vino el nombre a la ciudad de Mérida, que entonces era cabeza de Extremadura. El Padre Mariana es de este parecer en el libro 9 de la “Historia de España” cap. 2. Pues si los soldados más nobles, por sus hazañas jubilados, fueron quien la propagaron, sin duda alguna hemos de conceder que desde sus principios fue Extremadura noble. El jurisconsulto Pablo, en la ley final de “Censibus” refiere cuatro colonias que gozaban antiguamente en España, de la nobleza y franqueza que en aquellos tiempos llamaban “ius italicum,” estas eran Badajoz, Mérida, Valencia y Alicante. De suerte que Badajoz y Mérida que comprendían toda Extremadura como cabezas, eran en aquellos antiguos siglos conocidas y diferenciadas por muy nobles y esto no menos que por ley de los emperadores romanos. Y si alguno quisiere argüir contra lo dicho, diciendo que antes que los soldados eméritos viniesen a Extremadura ya estaba poblada y fundada la gran ciudad de Mérida. Respondemos que no deshace su autoridad y nobleza esta objeción porque los que antes tenían a Extremadura, era la gente más valiente de España, y a quien con mas dificultad los romanos vencieron. El obispo de Mondoñedo, cronista del Emperador Don Carlos, dice en la carta que escribe a Don Alfonso Manrique, arzobispo de Sevilla, que cuatro géneros de gentes tenían los romanos por muy feroces y belicosos: estos eran los numantinos, los saguntinos, los gaditanos y los mirmidones, que eran los de Mérida. Pues si la nobleza consiste en la valentía y armas y estos mirmidones eran tan valientes bien se sigue que eran nobles.

 Fue siempre permaneciendo la nobleza en Extremadura hasta nuestros tiempos, como se conoce bien, pues desde el tiempo que fue recuperada por los cristianos en tiempo del Rey Don Fernando de León y de Galicia año mil ciento sesenta y uno, la han poseído la Orden de los Caballeros de Santiago y de Alcántara, porque quien fue ganada teniendo en ellas sus Maestrazgos; desde donde hacen siempre guerra cruel a los moros de Andalucía. Y esta es la causa porque en Extremadura hay tantos y tan nobles caballeros y hidalgos, no solo en los Maestrazgos, mas fuera de ellos, como se ve bien en la noble ciudad de Trujillo, Mérida, Badajoz, Plasencia y Cáceres que fue el primer lugar que se ganó en Extremadura por el Maestre Don Pedro Fernández, de la orden de Santiago a quien se la dio el Rey Don Fernando de León y Galicia, como aparecen en la crónica de esta orden. Y así mismo en las demás villas y ciudades se conserva la nobleza e hidalguía tanto que en cualquier mínima aldea se hallan antiquísimos y nobles linajes.

 

LETRAS DE EXTREMADURA

Dice arriba que los extremeños florecen en letras contra algunos malévolos que los han notado lo contrario, no advirtiendo que en nuestros tiempos y a vista de nuestro ojos ha resplandecido esta provincia en las ciencias dando a toda España honra y admiración al universo con los extraordinarios ingenios y entendimientos claros de sus hijos y porque no parezca que el decir esto es pasión o amor de la patria, propondré algunos de los varones señalados que con insígnes obras manifiestan esta verdad.

Benito Arias Montano nacido y criado en la villa de Fregenal y allí nacieron sus padres y abuelas. Esta villa tiene su asiento casi en mitad de Extremadura aunque esta sujeta a Sevilla, por lo cual en sus obras Arias Montano se llama hispalense. Quien fue este varón y gran docto en la Sagrada Teología y en las demás ciencias y lenguas, sus obras lo dicen y las naciones extranjeras a quien admiran con su profunda erudición

Siliceo, arzobispo de Toledo que puso el estatuto de la Santa Iglesia e hizo otras cosas dignas de su extremado valor, fue natural de Villagarcia una legua de Llerena.

El Padre Maldonado, fue natural de Casas de Reina, media legua de Llerena, este comentó el Santo Evangelio sapientisimamente, le llaman Maldonado de las fierecillas, porque en Paris hizo a siete herejes desocupar las sillas en que habían de estar para argumentar con el, son sus obras estimadas en mucho

De Guadalupe fue natural, y en aquella santa casa a la entrada de la iglesia esta sepultado, aquel famoso legista extremeño Gregorio López que con increíble trabajo y ciencia glosó las leyes de las “Partidas”. Fue singular hombre y no de los mas estimados españoles que en letras han florecido.

Don Martín del Barco Arcediano, no solo fue uno de las más valientes conquistadores del río de la Plata en el Perú, mas entre los trabajos de la conquista hizo en sonora octava rima “El Argentino” y en prosa “El desengaño del Mundo”. Fue natural de Logrosán junto a Guadalupe

De Trujillo ha habido profundas y singulares personas en letras como el Padre maestro Fray Diego de Cháves, confesor de su Majestad, muchos obispos y arzobispos, oidores de consejos e inquisidores. Y el Cardenal Cervantes Gaete, querido de Pío V. Esta en Roma escrito sobre el sepulcro de este extremeño un epitafio que dice así

Fui arzobispo en Tarragona

en Roma fui cardenal,

Inquisidor general

de la española corona.

Cervantes era yo de antes,

tierra y polvo soy después,

que caben en siete pies

dignidades semejantes

Seria necesario llenar un largo y copioso volumen, si los insignes varones en letras que de Extremadura han florecido, aquí se hubiese de escribir. Y así paso en silencio las alabanzas de que es digno el L. Pedro de Valencia cronista universal del Rey nuestros señor, en cuyo sujeto se halla todas las ciencias con tanta sabiduría que parece haber empleado el curso de su vida en cada una de ellas con la perfección mas singular en la lengua griega y hebrea que jamás se ha visto. Dejo así mismo el apolíneo Medrano que consta justo titulo obtuvo la cátedra de prima en Salamanca y ahora obtiene el protomedicato (Tribunal que examinaba para dar el titulo de médico)

 Del Rey nuestro señor Carlos también lo que se debe al Brocense Sánchez que en cosas de humanidad fue único. Lo que al sutil Perecio comentador de Aristóteles y al singular poeta Garci Sánchez de Badajoz y a otra infinidad de sabios extremeños a quien suplico adviertan que mi intento es conservar la salud y no hacer compendio de sus divinas ni humanas letras, pues para tal efecto y tan copiosa materia convendría discurso más elegante y mejor fabrica de oración que la mía.

 

     QUE SON BELICOSOS LOS DE EXTREMADURA

Parece en buena filosofía contradicción ser un propio sujeto apto, dispuesto y pronto para las letras y juntamente poseer las condiciones que requiere el riguroso Marte. Porque las ciencias se sujetan en carnes blandas, poco humor y sutiles espíritus y en quien tiene temor de Dios y amor al prójimo. Y por el contrario para las armas es necesaria: dura y recia carne, mucha sangre y basta gruesos espíritus que no se disipen con facilidad y tanta ferocidad y determinación que el amor del prójimo no mitigue la crueldad bestial con que se derrama sangre humana al tiempo de embestir al enemigo. Pero si bien se considera conoceremos que las letras y las armas requieren un propio temperamento y disposición, el temer a Dios y amar al prójimo. Porque no se yo que capitán famoso o que soldado valiente haya alcanzado renombre por las armas, a quien haya faltado el hacer silogismos naturales, el conocer con prudencia y agudeza el valor, fuerzas, ardides y fortuna de su contrario, comparándolas con las suyas, primero que pretenda la victoria, cosas que dependen de un buen discurso, prudencia y valor de la persona. Lo cual todo se requiere en las letras, junto con las fuerzas corporales muy necesarias para poder sufrir el perpetuo trabajo de los estudios. Esto pues todo junto se han hallado en Extremadura, donde las letras no han embotado la lanza, ni Minerva ha impedido a Bellona, ni ofuscado la influencia del sangriento Marte. Testigos de esta verdad son los famosos hombres que en agudas letras han florecido como ya esta dicho y aquellos que con su espada han sido terror del Occidente y del Oriente, del Imperio Romano y del bárbaro turco.

Dice Diego Pérez de Mesa en sus adiciones a las Grandezas de España que son los Extremeños gente belicosa, sufridores de trabajos y que suelen emprender cosas temerarias que parece que exceden al ser natural. Debía este autor de haber comunicado largos tiempos con la gente extremeña, pues tan propiamente los conoció, no siendo de esta provincia. Pruébese bien las condiciones de Extremadura con lo que vemos en estos tiempos y lo que hallamos en las escrituras antiguas. Pues es cierto que cuando no hallan enemigos de la Fe con quien mostrar sus belicosos ánimos, unos con otros traen siempre perpetuos bandos y guerras tan formadas como suelen los de diferentes profesiones. Lo cual todo nace de la inclinación natural e influencia de la tierra. Y así no hay lugar principal donde no se conozcan bandos y parcialidades muy encontradas. Y aunque los siempre victoriosos Reyes lo han procurado remediar no han podido

 Dicen las escrituras y crónicas antiguas y el Maestro Pedro de Medina en su libro de las “Grandezas de España,” tratando de Extremadura que reinando en Castilla el Rey don Sancho IV en la ciudad de Badajoz hubo entre dos bandos contrarios, unos llamados Portugaleses y otros Bejaranos tanta disensión, tan rigurosas muertes y tan atroces hechos que el Rey por remediar la crueldad de estas guerras civiles, como testifica el Licenciado Francisco de Rades en la Crónica de Alcántara, tratando del Maestre don Fernán Pérez Gallego. En Trujillo ciudad de Extremadura bien calificada suele haber bandos de Cháves y Vargas, entre los cuales han sucedido casos tan extraños y tantos ardides de Marte, que si en servicio de Dios se hubieran hecho, dieran inmortal renombre a estros varones. La propia calamidad corre en Plasencia entre Carvajales y Zúñigas. Y en Cáceres entre Ovandos y Carvajales. En tiempo del rey don Enrique IV, de este nombre, se dividió casi toda Extremadura en dos partes enemigas, siguiendo los de un bando al Maestre de Alcántara, don Gómez de Solís natural de Cáceres y los del otro a don Alonso de Monroy, señor de Deleitosa, Belvis y Almaraz, que era encargado de la custodia de los castillos de Alcántara. Duraron las disensiones algunos años con muertes de muchos millares de hombres y extraños casos hasta que las dos cabezas de bandos fenecieron. Lea el curioso en la Crónica de Alcántara la vida de don Alonso de Monrroy y de don Gómez de Cáceres Maestres, que allí hallara muy por extenso escritas grandes hazañas.

Todo esto muestra muy claro, ser en común los extremeños gentes feroz y belicosa, como también lo muestra el hecho notable de Fuenteovejuna, que hallara el lector escrito en la Crónica de Calatrava, capitulo 29. Pero viniendo a particularizar mas esta verdad, será justo poner ante los ojos algunos de los varones insignes que la han hecho manifiesta, no tomando la corriente desde los siglos antiguos por esto fuera de nunca acabar.

Comencemos pues por el buen Diego García de Paredes, natural de Trujillo. Quien quisiere saber bien el valor de este insigne extremeño, lea libros y vera como los autores no acaban de encarecer su fuerza y animo y de decir que asombró a Francia, Italia y Turquía con sus valerosos hechos. Este fue el que nunca temió, el que arrancaba árboles, rompía gruesas cadenas, abría con sus manos las puertas de ciudades muy cerradas, el que se arrojó armado de todas armas de un puente, trabado con cuatro enemigos y cayendo en lo profundo del río ahogó a los contrarios quedando salvo, aunque llevaba muchas heridas; este en conclusión fue el que en desafíos particulares con los mas valientes de todas la naciones extranjeras, mató solo por su persona en varias veces mas de trescientos hombres, sin jamás ser vencido, antes dio honra a toda la nación española

Hijos fueron también de la ciudad de Trujillo los tres hermanos Pizarro, cuyos heroicos hechos e increíbles trabajos por mar y tierra dieron a la corona española un nuevo mundo, conquistando y allanando el Perú y prendiendo los reyes del con muy pocos soldados. De esta insigne ciudad fueron también los Sotomayores que así en Flandes como en Chile dieron muestras de su nobleza y valentía. Y el General Pedro de Hinojosa que entregó las llaves del Perú como muy leal a su Rey con otros muchos caballeros de fama que ha producido Trujillo (entre los cuales puede ser contado el capitán Mendo) de quien callo por no permitirlo mi asunto.

El Capitán Valdivia fue así en el Levante como en el Perú, de los mejores españoles que se han conocido. Hace gran mención en su Araucana don Alonso de Arcila, nació y se crió en Campanario lugar de Extremadura

Hernando de Soto fue natural de Barcarrota. Quien quisiere saber el invencible animo de este extremeño, lea el libro que está impreso bien copioso de sus hechos en la conquista de la Florida, donde murió

De Jerez de los Caballeros hay hijos muy señalados por sus hazañas, de los cuales son don Alonso de Vargas, que fue sobre Zaragoza y don Juan de Silva el roto que es Virrey en las Filipinas. El Capitán Rosado y otros muchos que han hecho hazañas dignas de memoria. De Mérida, Badajoz, Zafra y Llerena hay gran número de insignes hombres dignos de eternas alabanzas.

Pero ya que todos ellos se pasen en silencio no se consiente la sonora fama que aquel invencible extremeño, nacido en Medellín, Hernán Cortes deje de honrarnos. De este tienen tanta noticia todas las naciones que dicen oscureció el nombre de Alejandro Magno, y que se prefieren sus hazañas a la de los escipiones, a las de Pompeyo y Mitridato. Este con ardiente corazón y su espada ayudado de pocos compañeros y mucho de Dios, conquistó la Nueva España, venciendo número increíble de enemigos, adjuntándola a su Rey de Castilla. Se tiene por cierto que el año que nació el maldito Martín Lutero, que fue perdición de tantas almas, este propio nació en Extremadura el dichoso Hernán Cortes, restaurados de muchas más. Este finalmente fue el que pudiendo ser rey, fue tan constante y leal al suyo que nunca lo quiso admitir. Otra infinidad de ejemplos se pudieran proponer, así de la gallardía en letras, armas, abundancia, fertilidad, nobleza y santidad de Extremadura, como de hombres que han vivido larga edad, lo cual todo junto muestra que es provincia más sana que otras y que pueden los viejos vivir y mudarse a ella con menos peligro que a otras partes sin dar el pellejo, como dice el refrán

Confirmase y se corrobora esta verdad con que el Emperador don Carlos en su últimos años, habiendo consultado con los más doctos médicos del mundo y habiendo su Majestad visto las demás partes de toda Europa resolvió de pasar lo restante de su vida en el convento de Yuste en Extremadura, como tierra sana

El Católico Rey don Fernando, siendo ya de edad antigua y padeciendo el mal de hidropesía, por consejo de sus médicos y parecer suyo dejó Granada y se fue a los campos de Extremadura donde entretenido su Majestad en caza, paso algún tiempo hasta que aquel mal incurable le privó de la vida en Madrigalejo, tierra de Trujillo. La razón que movió a estos monarcas para mudarse a Extremadura fue ver que la templanza de esta provincia y las demás cosas referidas hacen que todo lo que en ella hay sea más perfecto que lo de otras partes. De donde vino el vulgo cuando quiere alabar y exagerar una cosa, a llamarla extremada, como si dijese Extremadura. Y de aquí nació el refrán común que hace este propósito y dice: “Sea extremeño y mas que sea leño”, significa que aun la leña que el fuego quema en Extremadura por ser de encina es mas loable que la de otras partes. Y finalmente si el pertinaz obstinado, no se moviere a creer estas verdades, por lo dicho, muévale el ver que los irracionales animales a voces claman y publican las alabanzas de esta tierras, pues las simples ovejas viniendo el tiempo de mudarse a extremo, con recios balidos, guiadas de la naturaleza, se ponen en el camino y vereda sin que el pastor pueda impedir su intento. Los cuales así como el Hipopótamo enseñó a los hombres el remedio de la sangría y el ave ibis las ayudas, y las golondrinas la hierba que cura los ojos y el ciervo el dictamo (arbusto que se creía y se utilizaba para sanar las heridas. ), para sacar las flechas, según testifica Plinio, digo pues que así las ovejas muestran a los humanos el haberse de mudar a esta región y no a otra, sino quieren dar el pellejo.