Aspirina de 1910

Aspirina de 1910

Historia de la  Aspirina

Hipócrates refiere en sus escritos, 400 a.C., que utilizaba una bebida con hojas sauce para aliviar los dolores de parto

Hasta el descubrimiento de America no se vuelve a retomar los conocimientos sobre los beneficios del sauce. En 1633 un monje agustino llamado Calancha cuando estuvo viviendo en Perú se enteró que los habitantes realizaban una bebida con corteza de un arbol denominado «cinchona»  como tratamiento para las fiebres. Miembros de la orden jesuita comenzaron a importar la corteza a Europa, se utilizó la corteza del sauce como analgésico y antipirético dos siglos antes que se aislase su principio activo la quinina.

Edmund Stone, clérigo inglés,  paseando por Chippin Norton en 1747, probó la corteza de un sauce blanco de la zona y se relacionó con el sabor amargo de la quinina que habia probado de cortezas de la cinchona traida del Perú, inmediatamente pensó que podria tener acciones similares lo probó en ciudadanos y vió que reducía la fiebre.  Comunicó sus descubrimientos al Presidente de la Royal Society de Londre en 1763.  Estudios posterior aislaron el principio activo, sobre todo los estudio del quimico napolitano Rafele Piria que en 1823 le denomina salicina.

La salicina producía severas irritaciones gastricas en boca, esofago y estomago y el quimico francés Charles Frederic Gerhardt en 1853 realiza una reacción del cloruro de acetilo y salicilato sodico y produce un compuesto nuevo que el no lo desalla completamente, no le da nombre, entre otras cosas porque muere joven a los 40 años.

Felix Hoffman preocupado por las artritis de su padre y trabajando como quimico para los laboratorios Bayer retoma los trabajos de Gerhardt y desarrolla nuevas técnicas y juntamento con su colega Heinrich Dreser y descrubren el Acido Acetil Salícilico, le denominan «spir» que finalmente termina comercializandose en 1899 con el nombre de Aspirina

Envase de Aspirina de 1910

Laboratorio Bayer

Aspirina en 1910 001